Superintendencia de Riesgos del Trabajo

El empleo formal volvió a caer en marzo y el comercio marcó su peor nivel en casi dos años

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La recuperación del mercado laboral volvió a mostrar señales de fragilidad durante marzo. Luego de dos meses de relativa estabilidad, el empleo asalariado formal retomó la senda descendente y arrastró también al monotributo, una categoría que hasta ahora había mostrado mayor capacidad de resistencia. Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan que se perdieron 10.728 puestos de trabajo registrados respecto de febrero, mientras que la cantidad de monotributistas disminuyó en 6.322 personas en términos desestacionalizados.

El deterioro del empleo se da en un contexto de reconfiguración del mercado laboral impulsado por el ajuste económico y la desaceleración de distintos sectores productivos. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el número de empleos asalariados destruidos supera los 300.000, mientras que también desaparecieron 26.448 empresas empleadoras, equivalente al 5,2% del total registrado, según estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

El economista y especialista en mercado laboral Luis Campos advirtió que la actual fase contractiva comenzó en agosto de 2023 y ya acumula una pérdida de 252.129 trabajadores asalariados, un nivel que se aproxima a la destrucción de empleo registrada durante la crisis de 2018-2019.

En marzo, el sector privado eliminó 7.603 puestos de trabajo (-0,12%), el sector público perdió 2.364 empleos (-0,07%) y el empleo en casas particulares retrocedió en 761 puestos (-0,17%). También continuó la caída entre los trabajadores independientes: los autónomos disminuyeron en 5.275 personas (-1,32%), el monotributo cayó en 6.322 contribuyentes (-0,3%) y el monotributo social volvió a retroceder con una baja de 5.188 inscriptos (-2,1%).

Comercio e industria concentran la mayor destrucción de empleo

Entre las principales actividades económicas, el comercio volvió a consolidarse como uno de los sectores más afectados. Durante marzo perdió 2.147 puestos registrados respecto del mes anterior y acumuló una caída interanual de 24.275 empleos (-1,9%), alcanzando 1.229.599 trabajadores registrados, el nivel más bajo desde julio de 2024.

El dato adquiere especial relevancia porque el comercio continúa siendo el principal empleador privado del país. Junto con la industria manufacturera, el transporte y la intermediación financiera concentró la mayor parte de la destrucción de empleo formal durante el tercer mes del año.

La industria manufacturera también profundizó su deterioro. Perdió 5.043 puestos de trabajo en marzo (-0,5%) y acumula una baja interanual de 47.647 empleos (-4,1%), reflejando las dificultades que aún enfrenta la actividad fabril pese a la desaceleración inflacionaria.

En contrapartida, los sectores considerados ganadores del actual modelo económico —como minería, petróleo y agro— continúan mostrando incrementos porcentuales en el empleo, aunque con escasa incidencia sobre el mercado laboral total. Durante marzo, ambas actividades incorporaron apenas 1.305 nuevos puestos de trabajo.

Según destacó Campos, estos sectores representan apenas el 7% del empleo registrado del país, mientras que las actividades que hoy muestran retrocesos concentran casi la mitad de los trabajadores formales.

La evolución territorial también muestra un comportamiento dispar. Durante marzo, Neuquén, Río Negro, San Juan y La Rioja registraron aumentos en el empleo privado formal, impulsados principalmente por actividades vinculadas a la energía, la minería y algunos proyectos de inversión específicos.

Sin embargo, si se toma como referencia el inicio de la actual administración nacional, únicamente Neuquén y Río Negro conservan un saldo positivo sostenido, con 9.501 y 3.294 puestos adicionales, respectivamente. San Juan logró recuperar en marzo el nivel de empleo que tenía en noviembre de 2023, mientras que el resto de las provincias continúa por debajo de esos registros.

El monotributo pierde dinamismo por primera vez en cinco meses

Uno de los datos más significativos del informe fue la caída del monotributo, que interrumpió una secuencia de cinco meses consecutivos de crecimiento.

En marzo se registraron 6.322 monotributistas menos respecto de febrero, mientras que el conjunto de trabajadores independientes disminuyó en 16.785 personas debido al retroceso simultáneo del monotributo, el trabajo autónomo y el monotributo social.

En términos interanuales, el régimen todavía mantiene un saldo positivo de 75.344 nuevos inscriptos (+2,7%). No obstante, desde el comienzo de la actual gestión nacional el monotributo social perdió 225.527 contribuyentes producto de las recategorizaciones y modificaciones implementadas sobre ese régimen. Si se excluye esta categoría, el universo conformado por monotributistas y autónomos muestra un crecimiento acumulado de 167.356 personas.

Salarios reales mejoran, pero no compensan la debilidad del mercado laboral

En contraste con la evolución del empleo, los salarios registrados continúan mostrando una recuperación en términos reales.

De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, la remuneración bruta promedio del sector privado alcanzó en marzo los $2,2 millones, con un incremento interanual del 31,6%, mientras que la remuneración mediana llegó a $1,54 millones, un 28,1% superior a la de un año atrás.

Los datos preliminares de abril también muestran una mejora del poder adquisitivo. El salario medio del empleo registrado privado avanzó 1,3% respecto de marzo y se ubicó por encima del nivel observado a fines de 2023. Sin embargo, la evolución de los salarios negociados en los convenios colectivos continúa rezagada: el salario conformado promedio de los principales convenios apenas creció 0,3% en abril y todavía acumula una pérdida real cercana a seis puntos porcentuales frente a noviembre de 2023.

El panorama que dejan las estadísticas oficiales muestra así una economía donde los ingresos comienzan a recuperarse, pero con un mercado laboral que aún no logra consolidar una etapa de creación sostenida de empleo. La persistente caída del comercio, el retroceso industrial y la desaceleración del trabajo independiente plantean nuevos interrogantes sobre la capacidad de la recuperación económica para traducirse en mayores niveles de ocupación formal.

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En dos años se perdieron más de 23.500 empleadores privados en Argentina

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En los últimos dos años, Argentina perdió 23.587 empleadores del sector privado, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. El organismo releva a las personas humanas o jurídicas que cuentan con al menos un trabajador registrado bajo cobertura del sistema de riesgos del trabajo.

El informe excluye a los empleadores de la Administración Pública, las organizaciones extraterritoriales y los hogares con servicio doméstico, con el objetivo de analizar exclusivamente el comportamiento del empleo formal en el sector privado.

Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la cantidad de empleadores privados se redujo un 4,3 por ciento a nivel nacional. Se trata de una caída significativa tanto en términos absolutos como relativos, con impacto extendido en casi todo el país.

De las 24 jurisdicciones relevadas, sólo una registró crecimiento: Neuquén, con un aumento del 0,7 por ciento, equivalente a 59 empresas más. En contraste, el resto de las provincias evidenció retrocesos de distinta magnitud, desde caídas moderadas inferiores al 2 por ciento, como en San Juan y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hasta descensos de dos dígitos en Catamarca (10,8 por ciento), Tierra del Fuego (10,9 por ciento), Chaco (11,0 por ciento) y La Rioja (15,0 por ciento).

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires concentró la mayor pérdida, con 5.949 empresas menos, lo que representa una baja del 3,5 por ciento. Le siguen Córdoba, con 4.011 firmas menos (7,7 por ciento); Santa Fe, con 2.414 menos (4,8 por ciento); y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una caída de 2.345 empleadores (1,9 por ciento).

Estas cuatro jurisdicciones explican gran parte de la contracción nacional, ya que concentran el 72 por ciento del total de empresas del país. Por ello, sus variaciones tienen un fuerte impacto en el resultado agregado.

La caída se mantiene en el último año

Si se analiza el período más reciente, entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la tendencia contractiva se mantiene. En ese lapso, el total de empleadores privados se redujo un 2,0 por ciento, lo que equivale a 10.646 empresas menos en todo el país.

En este caso, sólo dos provincias lograron mostrar mejoras: Neuquén, con un incremento del 0,5 por ciento, y San Juan, con una leve suba del 0,1 por ciento. En el resto de las jurisdicciones continuaron las caídas, con La Pampa registrando la menor baja (0,4 por ciento) y La Rioja la más pronunciada (7,1 por ciento).

En términos absolutos, Neuquén sumó 45 empresas y San Juan otras 8. Por el contrario, las mayores pérdidas volvieron a concentrarse en la provincia de Buenos Aires, con 3.061 empleadores menos; Córdoba, con 1.688; Santa Fe, con 1.053; y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 925 menos.

El análisis, elaborado por Politikon Chaco en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, confirma un proceso sostenido de retracción del entramado empresarial formal en el país.

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En dos años cerraron 23.000 empresas en el país y casi 900 en Misiones

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo mostró una caída sostenida en la cantidad de trabajadores cubiertos y empleadores con personal declarado. A nivel nacional se perdieron 334.457 puestos cubiertos y 23.149 empleadores; en Misiones, la baja fue de 11.688 trabajadores y 895 empresas. En el NEA, la retracción alcanzó a 29.607 empleos y 2.837 empleadores.

A contramano de los números que dio el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien dijo que se crearon 400 mil empleos en los últimos dos años, la foto del empleo formal argentino, medida a través de la cobertura del sistema de riesgos del trabajo en unidades productivas, dejó en dos años una señal nítida de retroceso: menos empresas con personal declarado y menos trabajadores cubiertos. La poda fue nacional, pero en Misiones se sintió con más fuerza relativa. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la Argentina perdió 334.457 trabajadores cubiertos en unidades productivas y 23.149 empleadores con personal declarado. En el mismo período, Misiones resignó 11.688 trabajadores y 895 empleadores.

Los datos surgen de los boletines estadísticos mensuales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para diciembre de 2023, 2024 y 2025. El de 2025 se conoció este lunes y allí se observa que el total nacional de trabajadores cubiertos en unidades productivas pasó de 9.893.914 en diciembre de 2023 a 9.647.751 en diciembre de 2024 y a 9.559.457 en diciembre de 2025. En paralelo, la cantidad de empleadores de unidades productivas con trabajadores declarados cayó de 512.898 a 499.682 y luego a 489.749. Es decir: el primer año explicó la mayor parte del deterioro, pero 2025 volvió a cerrar en baja.

En términos porcentuales, la contracción nacional fue de 2,49% en trabajadores entre 2023 y 2024, y de otro 0,92% entre 2024 y 2025. En el acumulado de dos años, la baja fue de 3,38%. Del lado empresario, el recorte fue de 2,58% en 2024 y de 1,99% en 2025, para una caída acumulada de 4,51%. Traducido a números duros, el país terminó 2025 con 334.457 trabajadores cubiertos menos y 23.149 empleadores menos que al cierre de 2023.

Misiones mostró una trayectoria más contractiva que la media nacional. La provincia pasó de 139.960 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 133.078 en 2024 y 128.272 en 2025. Eso implica una pérdida de 6.882 trabajadores en el primer tramo y de otros 4.806 en el segundo. El saldo acumulado fue de 11.688 trabajadores menos, equivalente a una caída de 8,35%, más del doble de la retracción nacional.

La caída también fue visible en la cantidad de empleadores con trabajadores declarados. Misiones pasó de 9.638 empleadores en diciembre de 2023 a 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025. Son 498 menos en el primer año y otros 397 menos en el segundo. En total, desaparecieron 895 empleadores del registro, una baja acumulada de 9,29%. Otra vez, el deterioro provincial superó al promedio argentino, que en ese mismo lapso cayó 4,51%.

La comparación con el NEA también deja una lectura relevante. Si se suman Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, la región pasó de 453.755 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 435.016 en 2024 y 424.148 en 2025. Eso significa una pérdida de 29.607 trabajadores en dos años, equivalente a 6,52%. En empleadores, el NEA bajó de 29.930 a 28.217 y luego a 27.093, una reducción de 2.837 empleadores, o 9,48%. Aquí aparece un dato central: Misiones explicó 39,5% de la caída regional del empleo cubierto, porque de los 29.607 puestos perdidos en el NEA, 11.688 correspondieron a la provincia.

En cantidad de empleadores, Misiones conservó el liderazgo regional en los tres años analizados: 9.638 en 2023, 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025, siempre por encima de Corrientes y Chaco. Dicho de otro modo: Misiones tiene más empleadores formales que sus vecinos del NEA, pero con una escala media menor en cantidad de trabajadores por empleador.

Ese rasgo también se ve en la relación entre trabajadores y empleadores. En 2025, Misiones tuvo alrededor de 14,7 trabajadores cubiertos por empleador, por debajo del promedio nacional, que se ubicó en 19,5, y también debajo de Corrientes, que superó los 20 trabajadores por empleador. Es un dato que sugiere una estructura más atomizada, con mayor peso de firmas pequeñas y medianas, algo consistente con la matriz económica provincial.

En participación relativa, Misiones también cedió terreno. En 2023 representaba el 1,41% de los trabajadores cubiertos del país; en 2025 bajó al 1,34%. Entre los empleadores, pasó de explicar el 1,88% del total nacional al 1,79%. Dentro del NEA, en cambio, su peso siguió siendo decisivo: concentró el 30,8% de los trabajadores cubiertos de la región en 2023 y el 30,2% en 2025; y mantuvo en torno de un tercio de los empleadores regionales, con una participación de 32,2% en 2023 y 32,3% en 2025. Es decir, aun en retroceso, Misiones siguió siendo la provincia con mayor densidad empresaria formal del Nordeste.

La lectura de fondo es inquietante. No se trata solo de una baja en la nómina de trabajadores cubiertos, sino de una retracción simultánea del entramado empresario que sostiene ese empleo. Cuando cae la cantidad de empleadores, el problema deja de ser únicamente laboral y pasa a ser también productivo: hay menos unidades económicas activas con personal declarado, menos masa crítica para sostener inversión y menos capilaridad formal en el territorio. En el caso de Misiones, esa doble caída fue más intensa que en el promedio nacional y también más severa que la contracción del empleo regional.

Menos trabajo en casas particulares

A ese panorama de caída del empleo formal en empresas se suma otra tendencia silenciosa en el mercado laboral argentino: la reducción del trabajo registrado en casas particulares, uno de los sectores con mayor presencia de empleo femenino y con fuerte peso en la economía doméstica de las familias. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo registró una baja sostenida en la cantidad de trabajadoras cubiertas. A nivel nacional, el total de personas trabajadoras en casas particulares pasó de 627.636 en 2023 a 612.830 en 2024 y a 602.685 en 2025, lo que implica una pérdida acumulada de 24.951 puestos registrados en dos años, equivalente a una caída de 3,97%.

La reducción también se observa del lado de las familias empleadoras registradas. En diciembre de 2023 había 523.692 empleadores con personal de casas particulares declarado dentro del sistema; en 2024 el número bajó a 510.755, y en 2025 descendió a 501.864. En términos nominales, esto significa que 21.828 hogares dejaron de registrar personal doméstico en dos años, una caída de 4,17%. La dinámica reproduce, aunque con menor intensidad, la misma tendencia que se observa en las unidades productivas: menos empleadores y menos personas cubiertas por el sistema formal.

En el caso de Misiones, la evolución del empleo registrado en casas particulares también mostró una tendencia contractiva entre 2023 y 2025. Según los boletines estadísticos del sistema de riesgos del trabajo, la provincia pasó de 7.402 trabajadoras registradas en diciembre de 2023 a 7.158 en diciembre de 2024 y a 6.982 en diciembre de 2025. En términos nominales, esto implica que 420 puestos de trabajo doméstico formal se perdieron en dos años, lo que representa una caída aproximada de 5,7% en el empleo registrado del sector en la provincia.El retroceso también se observa en la cantidad de hogares empleadores registrados. En Misiones había 6.197 empleadores de casas particulares declarados en diciembre de 2023, cifra que descendió a 5.985 en 2024 y a 5.842 en 2025. Es decir, 355 familias dejaron de registrar personal doméstico en el sistema formal, una reducción cercana al 5,7% en dos años. La dinámica provincial reproduce así la tendencia nacional: menos trabajadores domésticos registrados y menos hogares empleadores dentro del sistema formal, en un contexto de deterioro del ingreso familiar y creciente informalización de este segmento laboral.

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En dos años, se achicó el tejido empresario y se perdieron más de 290 mil empleos registrados

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Un informe laboral de CEPA, elaborado con datos del sistema de Seguridad Social provistos por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reconstruyó la dinámica de empleadores y trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. El diagnóstico central marca un retroceso simultáneo del número de empresas con personal registrado y del volumen de empleo formal, con impactos sectoriales muy dispares y una lectura clave: el ajuste no sólo se expresa en el total, sino también en qué sectores pierden más y qué tamaño de empresa concentra la expulsión de trabajadores.

Menos empresas: 21.938 empleadores fuera del sistema

De acuerdo con la comparación del período, la cantidad de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 en noviembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025. La caída neta es de 21.938 empresas, un promedio de 30 empresas menos por día, en una tendencia negativa para el entramado productivo formal.

El trabajo advierte, además, una cuestión técnica sobre la disponibilidad de información: señala que a mediados de febrero de 2026 los datos publicados por la SRT llegaban hasta octubre de 2025, aun cuando el informe se presenta como “datos a noviembre 2025”.

Qué sectores explican la mayor destrucción de empleadores

En términos absolutos, el rubro más golpeado en cantidad de empleadores fue Servicio de transporte y almacenamiento, con -5.239 casos entre 2023 y 2025. Le siguen:

  • Comercio (mayorista/minorista y reparación de vehículos): -4.593
    Servicios inmobiliarios: -3.101
    Industria manufacturera: -2.436
    Servicios profesionales, científicos y técnicos: -2.315
    Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: -1.928
    Construcción: -1.737

El relevamiento también muestra que hubo sectores con evolución positiva en cantidad de empleadores: Actividades administrativas y servicios de apoyo (+797) y Servicios de asociaciones y servicios personales (+1.301).

En la lectura relativa, el sector más afectado vuelve a ser Transporte y almacenamiento, con una baja del 13,3% de empleadores.

Empleo formal: -290.600 puestos en unidades productivas

En el mismo período, el informe estima una reducción de 290.600 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, con una contracción del orden de -2,95%, lo que equivale a “más de 400 puestos por día”, según la síntesis final del trabajo.

La caída no se distribuye de manera uniforme. Por pérdida absoluta de trabajadores registrados, los principales descensos aparecen encabezados por:

  • Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria: -130.149
    Industria manufacturera: -72.955
    Construcción: -71.573

En el enfoque relativo, el sector con mayor retroceso porcentual de empleo registrado es Construcción, con una baja de -15%.

Un termómetro social: cae el empleo registrado en casas particulares

Uno de los apartados más sensibles del informe se concentra en el trabajo en casas particulares, que CEPA caracteriza como un “termómetro” de la economía doméstica. Allí, el empleo registrado pasa de 629.660 en noviembre de 2023 a 602.868 en noviembre de 2025: son 26.792 personas menos, equivalentes a 36 empleos por día.

El propio informe interpreta que este tipo de empleo, por su estructura y menor cobertura de “grandes empresas” o convenios fuertes, suele reaccionar rápido ante crisis y ajustes de gasto en hogares, con riesgo de mayor informalidad.

Si se suma el empleo en unidades productivas con el de casas particulares, el “empleo privado registrado” total pasa de 10.486.833 a 10.169.441: una reducción de 317.392 personas, equivalente a 434 puestos registrados por día, según el informe.

Cuando el foco se pone sobre la cantidad de empleadores (empresas), la contracción se concentra casi por completo en unidades de hasta 500 trabajadores: representan el 99,63% de los casos de pérdida de empleadores, con -21.856 empresas. En el extremo opuesto, las firmas de más de 501 trabajadores explican -82 casos, es decir 0,37% del total.

En términos relativos, el informe indica que la caída porcentual de empleadores es similar en ambos tramos (alrededor de -4%), aunque la fotografía del tejido empresarial queda dominada por la contracción en el universo de firmas pequeñas y medianas.

El contraste aparece cuando se analiza dónde se perdieron los puestos de trabajo: el informe sostiene que el 67,67% de la caída del empleo registrado (unos -196.659 trabajadores) se produjo en empresas con más de 500 trabajadores, mientras que las de menos de 500 explican el 32,33% (unos -93.941).

En otras palabras: aunque el recorte de “casos” de empleadores se concentra en empresas de hasta 500, la mayor parte de la expulsión de trabajadores se localiza en firmas grandes, un dato que reordena la lectura sobre el impacto efectivo en volumen de empleo.

Un mapa de impactos sectoriales y un debate abierto

En sus conclusiones, CEPA resume el período como un “marcado retroceso” de indicadores del empleo formal, combinando caída del número de empleadores, reducción del empleo registrado en unidades productivas y un deterioro adicional en casas particulares.

Aun con el sesgo técnico sobre la actualización de la base SRT consignado en el propio documento, el informe instala un punto de discusión central: el desempeño del mercado laboral no puede explicarse sólo por el número total, sino por qué sectores pierden primero, cómo se reconfigura el tejido empresario y en qué tamaño de empresa se concentra la pérdida de puestos.

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La fábrica de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo y echará a más de 900 empleados

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El cierre definitivo de la fábrica de neumáticos Fate no es solo el final de una empresa histórica: es la postal más contundente del retroceso industrial que atraviesa la Argentina. Con 920 despidos y el cese total de actividades en su planta de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, la firma de más de 80 años de trayectoria se convierte en uno de los símbolos más fuertes del actual ciclo económico.

“FATE S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial”, informó la compañía en un comunicado oficial, en el que atribuyó la decisión a “los cambios en las condiciones de mercado”.

La empresa, que fue pionera en abastecer neumáticos radiales a la industria automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, arrastraba años de crisis por caída de ventas, conflictos gremiales y pérdida de mercados de exportación.

Pero el impacto del cierre excede a la firma. Se produce en un contexto en el que el sistema productivo argentino viene reduciéndose a una velocidad sostenida.

La salida de Fate del mapa productivo no ocurre en el vacío. Se inscribe en un proceso más amplio de contracción del entramado empresario formal que viene profundizándose desde fines de 2023. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 el sistema perdió 21.938 empleadores registrados. En el mismo período, el número de trabajadores formales cubiertos cayó en 290.602 personas. Si en noviembre de 2023 había 512.357 empresas y 9.857.173 trabajadores, dos años después los registros muestran 490.419 empleadores y 9.566.571 trabajadores. Solo en noviembre último el cierre neto fue de 892 empresas, y en los primeros once meses de 2025 la pérdida acumulada alcanzó a 9.722 empleadores.

La construcción aparece como el sector más golpeado por el freno de la obra pública y la retracción de la inversión privada, pero la industria manufacturera también viene mostrando señales persistentes de debilidad. En ese contexto, el caso Fate adquiere una dimensión simbólica: no se trata de una pyme marginal, sino de una firma con liderazgo tecnológico, presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina, y un rol estratégico dentro del complejo automotriz argentino.

La crisis de la compañía no comenzó este año. En 2019 aplicó una reducción de 450 puestos y volvió a ajustar en 2021 y 2022. En julio de 2024 solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis ante la abrupta caída de ventas y la pérdida de mercados externos. La empresa sostuvo entonces que la demanda interna se había desplomado un 30% y que acumulaba pérdidas superiores a los 30 millones de dólares en el primer semestre de 2024. En mayo de ese mismo año ya había anunciado cerca de 200 despidos para adecuar su estructura. Entre los factores señalados figuraban los elevados costos de producción, la sobrecarga impositiva, las restricciones cambiarias para importar insumos, la deficiente infraestructura, los sobrecostos laborales, la baja productividad y la conflictividad gremial.

El cierre de Fate deja así una doble lectura. Por un lado, el drama inmediato de casi mil trabajadores que pierden su empleo. Por otro, la confirmación de una tendencia estructural: la economía argentina atraviesa una etapa de fuerte reducción de su base empresaria formal. Con casi 22 mil empleadores menos en dos años, la pregunta que comienza a instalarse no es solo cuántas compañías más resistirán el nuevo escenario, sino qué perfil productivo quedará en pie una vez que el ajuste termine de reconfigurar el mapa industrial del país.

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