SUZANO

Cuando un árbol compite con una app: la otra carrera de la innovación

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Una startup lanza una versión beta, la testea con usuarios reales y la corrige en cuestión de días. La industria del papel, en cambio, planta hoy un árbol que va a tardar siete años en estar listo para convertirse en materia prima. Son dos velocidades completamente distintas, pero forman parte de la misma carrera: la de encontrarle una respuesta nueva a un problema que ya no se resuelve con las herramientas de siempre.

La misma urgencia, tiempos opuestos

El paralelismo tiene sentido si se mira el origen del cambio. Las tecnológicas suelen nacer para resolver una necesidad puntual y lo hacen a fuerza de repetición rápida: prueba, error, ajuste y otra vez. La industria papelera llegó a la innovación por el camino inverso — no para crear algo nuevo desde cero, sino porque su negocio de siempre (el papel para imprimir y escribir) se derrumbó con la digitalización y tuvo que reinventarse con las reglas de un negocio muchísimo más lento: cultivos que no se aceleran, maquinaria que cuesta millones de dólares y un retorno de inversión que en esta industria supera los 8 o 9 años.

Esa diferencia de ritmos no es un detalle menor. Según datos del sector de innovación relevados por ISERN, mientras que en tecnologías de la información y medios el porcentaje de empresas con derechos de propiedad intelectual (patentes o marcas) ronda el 20-21%, en el rubro de recursos naturales —donde se ubica la industria forestal y papelera— ese porcentaje es más bajo, del 18%, lo que confirma que la lógica de innovación de estos sectores no es la de acumular patentes rápido, sino la de transformar procesos productivos completos en sectores donde el 47% de las startups del rubro protege su innovación mediante marcas o patentes, contra porcentajes más bajos en industrias de recursos naturales y sostenibilidad.

Innovar sin depender de un laboratorio de software

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en su informe El estado de los bosques del mundo 2024, identifica algo que explica bien por qué la comparación con las tecnológicas es incompleta: reconoce que la innovación forestal no es solo tecnológica, sino que también puede ser social, de políticas públicas, institucional y financiera. Es decir, mientras que una tecnológica innova casi exclusivamente puertas adentro de su producto digital, una papelera como Suzano innova en varios frentes a la vez: en el material en sí, en cómo se cultiva, en cómo se financia una inversión que tarda una década en devolverse, y en cómo se vincula con las comunidades y los mercados donde opera. 

“Nos comparan poco con las tecnológicas, pero en el fondo hacemos lo mismo: resolver un problema que el mercado ya no tolera con la solución de siempre. La diferencia es que nuestro ciclo de innovación no se mide en sprints, se mide en años de bosque. Cuando plantamos un árbol hoy, ya estamos pensando en qué packaging va a reemplazar en 2033. Esa es nuestra versión de la disrupción: lenta, silenciosa, pero imposible de copiar de un día para el otro”, sostiene Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina.

Lo que separa a las dos industrias — y lo que las une

La diferencia más obvia es la barrera de entrada. Una app se puede clonar en meses; una operación forestal integrada, con bosque propio, planta industrial y logística optimizada, lleva décadas construirla y es prácticamente imposible de replicar rápido. Lo que las une es la presión: ambas industrias innovan porque el mercado dejó de aceptar la respuesta de siempre, ya sea un software que no resuelve un problema nuevo o un plástico que el mundo ya no quiere consumir.

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¿Qué tienen en común una compra online, una hamburguesa y un medicamento?

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Cada vez que una caja de cartón de la plataforma líder de venta online llega a un domicilio, que una hamburguesa simple, doble o triple se sirve envuelta en su característico papel con los arcos dorados o que un medicamento sale de la farmacia con su envase altamente reconocible amarillo, violeta o blanco, hay un mismo material detrás: la fibra de celulosa. Invisible para el consumidor, la industria del papel atraviesa una de las mayores transformaciones de su historia. Durante décadas estuvo asociada casi exclusivamente a la impresión y la escritura; la revolución digital cambió esa ecuación para siempre, pero en lugar de desaparecer, el sector encontró un nuevo escenario: el auge del comercio electrónico, los cambios en los hábitos de consumo y la presión regulatoria y social por reducir el plástico.

Los números globales confirman la magnitud del fenómeno. Según The Insight Partners (abril 2026), el mercado de materiales de embalaje de papel biodegradable pasará de USD 209.100 millones en 2025 a USD 452.440 millones proyectados para 2034, con un crecimiento anual compuesto del 8,95%. Europa lidera la transición —con el 39,8% de participación en el mercado de embalajes de papel sostenibles en 2025, según Data Bridge Market Research—, impulsada por regulaciones que restringen los plásticos de un solo uso, mientras que Asia-Pacífico proyecta la mayor tasa de crecimiento, del 10,94% anual hasta 2033. En América Latina el avance regulatorio también se acelera, con Chile a la cabeza en legislación sobre envases y responsabilidad extendida del productor.

En la Argentina, esa transformación tiene un actor con historia propia: Suzano Argentina, la operación local de la mayor productora mundial de celulosa, una compañía con más de 100 años de trayectoria y la única papelera global con una filial 100% establecida en el país. Con más de 30 años de presencia directa y una relación con el mercado local que se remonta a la década del 70, la empresa abastece con sus materiales a sectores que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas: envases de alimentos, packaging farmacéutico, bolsas comerciales, vasos, sorbetes y cajas de e-commerce.

“Durante años, cuando se hablaba de papel, se pensaba en impresión. Ese paradigma cambió para siempre. Hoy el papel es el material de la economía circular, el protagonista silencioso detrás de cada caja de e-commerce, cada vaso de café, cada bolsa de retail que reemplaza al plástico”, afirma Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina. “El mundo está migrando hacia materiales renovables y la industria de la celulosa y el papel está en el centro de esa transformación, no como un sector que sobrevivió a la digitalización, sino como uno que encontró en ella su mayor oportunidad de crecimiento”.

El desafío técnico no es menor: lograr que el papel cumpla las funciones que históricamente aportaba el plástico. Desde los laboratorios de Innovación y Desarrollo de la compañía se trabaja en propiedades como barreras contra humedad y grasas, resistencia mecánica y termosellabilidad, mediante la incorporación de aditivos, la alineación compacta de fibras para reducir la permeabilidad y tratamientos con polímeros biodegradables y almidones. “El mayor salto en este campo no está en producir más papel, sino en convertirlo en una plataforma funcional capaz de reemplazar estructuras de mayor complejidad”, explica Mercedes Corbalán, Product Manager Comercial a cargo de Innovación de Suzano Argentina.

Esa innovación ya se traduce en productos concretos que el consumidor argentino tiene en sus manos sin saberlo: Greenpack®, presente en envases de snacks, panificados y fast food; Bluecup® y Bluecup® BIO, en vasos de bebidas con menor dependencia de recubrimientos plásticos; Loop®, en sorbetes de papel; y Greenbag®, en bolsas de retail de mayor resistencia. La línea se completa con desarrollos en microcorrugado y papeles kraft blancos para packaging industrial y comercial.

La sustentabilidad, además, está integrada al modelo de negocio: Suzano opera con recursos 100% renovables, planta aproximadamente 1,2 millones de árboles de eucalipto por día y destina cerca del 40% de sus bosques a preservación ambiental. En 2025, Suzano Argentina cerró el año con aproximadamente 42 mil toneladas de papel comercializadas, creciendo por encima del promedio del mercado.

“Históricamente el foco estaba casi exclusivamente en el costo, pero hoy empieza a aparecer una mirada más integral: costo, sustentabilidad e imagen de marca”, señala Corbalán. La próxima vez que llegue un paquete a casa, que se sirva un café para llevar o que una compra salga de la farmacia, conviene mirar dos veces: detrás de ese gesto cotidiano hay una industria que dejó de ser sinónimo de papel impreso para convertirse en el material del futuro.

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Stenfar pasa a ser Suzano Argentina: rebranding y nueva etapa en el mercado local

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Desde abril, la operación conocida históricamente como Stenfar Suzano pasa a denominarse Suzano Argentina, oficializando su integración a la multinacional y marcando el inicio de una nueva etapa de crecimiento y posicionamiento en el país.

Suzano es hoy la única compañía papelera global con una filial 100% establecida en Argentina, un activo que brinda una ventaja competitiva diferencial. Con más de 30 años de presencia directa y una relación con el mercado que se remonta a la década del 70, la compañía consolida así una evolución natural de su historia. En este marco, Suzano Argentina avanza en la incorporación de tecnología y el desarrollo de proyectos enfocados en mejorar la eficiencia operativa y fortalecer sus estándares de sustentabilidad, en línea con las demandas actuales de la industria.

“El rebranding responde a una decisión estratégica orientada a potenciar la expansión de soluciones basadas en fibra renovable y alinear la identidad local con la marca global, simplificando su reconocimiento dentro de la cadena gráfica y de packaging”, señaló Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina.

ARGENTINA: sede con rol clave para la región

El mercado argentino cuenta con una fuerte tradición en la industria del papel, un alto nivel de industrialización y una red de clientes relevante a nivel regional. En este escenario, la operación local funciona como un punto de conexión estratégico para acompañar a clientes que operan en múltiples países y demandan soluciones integradas.

“En Argentina, hoy nuestro foco está puesto en fortalecer nuestras marcas, incorporar tecnología y desarrollar proyectos que impulsen mayor eficiencia y sustentabilidad” aseguró el directivo.

Asimismo, desde la filial local, la compañía simplificará en Argentina uno de los pilares centrales de Suzano: la sustentabilidad integrada al modelo de negocio. Suzano es un referente global en este aspecto, con un modelo basado en recursos 100% renovables, la plantación de aproximadamente 1,2 millones de árboles de eucalipto por día, y una política de conservación que destina cerca del 40% de nuestros bosques a preservación ambiental.

EL NEGOCIO

En términos de negocio, Suzano Argentina cerró 2025 con aproximadamente 42 mil toneladas de papel comercializadas, consolidando su crecimiento por encima del promedio del mercado y fortaleciendo su posicionamiento en segmentos clave. De cara a los próximos años, la compañía proyecta continuar ampliando su participación en el mercado, con foco en eficiencia operativa, diversificación del portafolio y desarrollo de soluciones de mayor valor agregado.

El contexto local también presenta oportunidades claras: el crecimiento del packaging, impulsado por cambios en los hábitos de consumo y el avance del comercio electrónico, y la demanda creciente de materiales más sustentables posicionan a la fibra renovable como protagonista en la transformación de la industria.

“Convertirnos en Suzano Argentina nos resignifica como empresa: nos sentimos orgullosos de ser parte de una gran compañía global y queremos que esa pertenencia se vea y se transmita en cada gestión realizada en el negocio. Este paso fortalece nuestro posicionamiento, simplifica la relación con clientes y nos permite acelerar la llegada de nuevas soluciones al país”, afirmó Espósito.

Este hito es una confirmación del respaldo hacia Argentina por parte de Suzano y permite potenciar lo mejor de ambas culturas empresariales: el expertise industrial, la innovación y la escala global de Suzano, junto con la agilidad, la cercanía con el cliente y el profundo conocimiento del mercado local que caracterizan a Stenfar.

“Argentina es un mercado estratégico para Suzano. Tenemos la escala, el conocimiento y el compromiso para seguir creciendo, acompañando a nuestros clientes con innovación, eficiencia y una propuesta cada vez más sustentable”, concluyó el CEO.

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