En medio de la creciente presión sobre las finanzas de los hogares argentinos, el Gobierno de Misiones decidió extender durante todo julio el programa de refinanciación de deudas acordado con Banco Macro, incorporando además nuevos beneficiarios y flexibilizando las condiciones de acceso.
El anuncio fue realizado por el gobernador Hugo Passalacqua, quien confirmó la continuidad de la operatoria especial destinada a trabajadores públicos provinciales y municipales, jubilados, pensionados y retirados provinciales. La principal novedad es que, por primera vez, también podrán acceder al beneficio los jubilados y pensionados de ANSES.
Asimismo, el esquema amplía el universo de personas alcanzadas al incluir a quienes registran deudas en mora con más de seis días de atraso, un requisito que hasta ahora limitaba el acceso a la refinanciación.
La operatoria se encuentra vigente desde el 1 de julio y permanecerá disponible hasta el 31 de julio de 2026.
“Junto al Banco Macro hemos dispuesto continuar la operatoria especial destinada a trabajadores públicos provinciales y municipales, así como también a jubilados, pensionados y retirados provinciales. Ampliamos también el beneficio en esta oportunidad a aquellos cuya deuda en mora vencida sea mayor a seis días e incluimos a jubilados y pensionados de ANSES”, expresó Passalacqua al comunicar la medida.
Refinanciar para aliviar el presupuesto familiar
El programa permite refinanciar préstamos personales y deudas de tarjetas de crédito bajo condiciones más favorables, con el objetivo de reducir la carga financiera que enfrentan miles de familias misioneras.
La decisión llega en un escenario nacional marcado por el deterioro de la capacidad de pago de los hogares. El aumento del costo de vida, la desaceleración del consumo y la utilización creciente del crédito para cubrir gastos corrientes llevaron a un incremento sostenido de la morosidad bancaria.
En ese contexto, la continuidad del programa apunta a brindar una herramienta concreta para reordenar las finanzas personales, evitando que los atrasos deriven en mayores costos financieros o en situaciones de sobreendeudamiento.
Los datos del sistema financiero muestran que el endeudamiento de las familias continúa en ascenso. En mayo, la morosidad bancaria alcanzó el 12,1%, el nivel más elevado de las últimas dos décadas, reflejando las dificultades de numerosos hogares para cumplir con los pagos de préstamos y tarjetas.
Al mismo tiempo, el crédito dejó de utilizarse exclusivamente para financiar bienes durables y pasó a convertirse, en muchos casos, en un mecanismo para afrontar gastos cotidianos como alimentos, medicamentos, servicios y otros consumos esenciales.
Frente a ese escenario, la prórroga del programa de refinanciación representa una política de alivio financiero que busca ofrecer mejores condiciones para quienes necesitan reorganizar sus obligaciones sin quedar excluidos del sistema formal de crédito.
Con la incorporación de jubilados y pensionados de ANSES y la flexibilización de los criterios de elegibilidad, el Gobierno provincial amplía el alcance de una herramienta que apunta a sostener el consumo y reducir el impacto del sobreendeudamiento sobre la economía de las familias misioneras.
En un escenario de crédito caro y consumo en baja, la mayor presión sobre los hogares no siempre nace de cuánto se gana, sino de cómo está armada la deuda. Una guía para poner orden y encontrar la salida.
Llegar a fin de mes se transformó en un ejercicio de malabarismo para buena parte de los argentinos: tarjetas, préstamos personales, cuotas y vencimientos que se apilan sin un orden claro. Y lo que vemos todos los días, en la práctica, es que el problema no siempre está en cuánto entra a la casa. Muchas veces el verdadero desorden está en cómo se estructura la deuda: usuarios con varios créditos y tarjetas funcionando al mismo tiempo, sin una idea precisa de cuánto deben, a qué tasa y en qué plazos. Esa falta de mapa —más que el nivel de ingresos— es lo que termina generando la presión financiera.
Este desorden de las economías domésticas convive con un contexto de crédito complejo. Según el Informe Monetario Mensual de mayo de 2026 del Banco Central (BCRA), los préstamos al consumo cayeron 1,2% en términos reales y sin estacionalidad, arrastrados por la contracción tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales. Y financiarse sigue siendo caro: la tasa nominal anual (TNA) promedio para tarjetas se ubicó en 87,6% y la de préstamos personales en 67,2%, frente a un plazo fijo a 30 días para personas humanas que cerró el mes apenas en el 19% anual. La brecha entre lo que cuesta deber y lo que rinde ahorrar pocas veces fue tan elocuente.
Conviene ser claro: tomar crédito no es, en sí mismo, un problema. Bien usado, es una herramienta para financiar consumo o concretar proyectos. El riesgo aparece cuando no hay planificación: cuando se usa crédito caro para gastos corrientes o se acumulan deudas sin una estrategia de repago. Ahí el sistema empieza a jugar en contra. El caso más típico es la tarjeta para cubrir consumos cotidianos y, sobre todo, la refinanciación de esos saldos a tasas altas: uno de los caminos más rápidos al deterioro financiero.
Frente a este encarecimiento del dinero, el ecosistema digital gana terreno justamente porque ataca el problema de raíz: transparencia para comparar y acceso para quienes el sistema tradicional dejaba afuera. Según el Informe de Crédito Fintech del ITBA y la Cámara Argentina Fintech (con datos a febrero de 2026), el sector ya origina uno de cada cuatro créditos vigentes del sistema —9,8 millones de asistencias activas—, aunque con tickets mucho más chicos: representa apenas el 3,3% del volumen total. La foto es nítida: mientras el préstamo promedio de la banca tradicional supera los $ 4,1 millones, la asistencia promedio fintech es de $ 541.394. Menos plata por operación, muchísimas más personas dentro del sistema formal.
¿Cómo saber si uno está entrando en zona de riesgo? Hay un indicador simple y potente: el peso de la deuda sobre el ingreso. Si más del 30% de lo que entra cada mes se va en pagar deudas, es una señal de alerta. En ese punto, la prioridad es dejar de tomar crédito nuevo y empezar a ordenar lo que ya se debe.
Y el movimiento más efectivo suele ser la consolidación: reemplazar varias deudas caras por una sola con mejores condiciones. Pasar el saldo de la tarjeta a un préstamo personal más barato, por ejemplo, puede bajar de forma significativa el costo financiero mensual y darle aire a la economía familiar.
Al final, ordenar las deudas es exactamente eso: dibujar el mapa completo de cuánto se debe, a qué tasa y cuándo vence, para encontrar la salida. La tecnología hoy permite hacerlo en minutos: comparar, entender costos y elegir mejor. En un contexto de tasas todavía altas, esa información dejó de ser un lujo para volverse la herramienta financiera más valiosa que tiene una familia. Es, muchas veces, la diferencia entre salir del laberinto o quedar atrapado en la bola de nieve.
Por Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero adecuó la reglamentación del impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios para incorporar las exenciones creadas por el Decreto 475/2026. La medida impacta sobre empresas de activos virtuales registradas ante la CNV, administradoras de medios de pago y transportadoras de caudales, que deberán inscribir sus cuentas para acceder a los beneficios.
ARCA oficializó la reglamentación operativa de las nuevas exenciones al denominado “impuesto al cheque”, incorporadas días atrás por el Decreto 475/2026. La Resolución General 5869 modifica el régimen vigente para que determinados operadores financieros puedan acceder al beneficio tributario mediante el Registro de Beneficios Fiscales del organismo.
Aunque el cambio tiene carácter administrativo, resulta clave para la aplicación efectiva de las exenciones. Sin esta adecuación, las empresas alcanzadas no contaban con el mecanismo formal para registrar las cuentas bancarias y cuentas de pago sobre las cuales corresponde aplicar la reducción o exención del tributo.
El universo beneficiado comprende tres actividades que ganaron peso dentro del ecosistema financiero argentino: los Prestadores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) inscriptos ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), las empresas administradoras de sistemas de tarjetas de crédito, débito y compra, y las transportadoras de caudales autorizadas por el Banco Central.
La resolución también actualiza el funcionamiento del Registro de Beneficios Fiscales, creado por ARCA en 2015, que concentra las cuentas bancarias alcanzadas por tratamientos impositivos diferenciales. A partir de ahora, los nuevos sujetos incorporados por el Decreto 475/2026 deberán registrar allí las cuentas sobre las cuales pretenden aplicar la exención.
El impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios grava los movimientos realizados en cuentas bancarias y determinadas operatorias financieras. En sectores con elevado volumen transaccional, su incidencia puede representar un costo operativo significativo, especialmente cuando existen múltiples movimientos diarios entre cuentas.
La reglamentación aprobada por ARCA no modifica las condiciones materiales de las exenciones, que ya habían sido establecidas por el Poder Ejecutivo. Su función consiste en integrar esos nuevos beneficios al sistema de administración tributaria para que puedan aplicarse de manera efectiva y ser controlados por el organismo recaudador.
Para las empresas alcanzadas, el beneficio dependerá del correcto cumplimiento del procedimiento registral. La inscripción de las cuentas constituye un requisito indispensable para que las entidades financieras apliquen el tratamiento tributario correspondiente.
Señal para la economía digital
Uno de los aspectos más relevantes de la medida es la incorporación expresa de los Prestadores de Servicios de Activos Virtuales inscriptos ante la CNV, una categoría regulatoria creada recientemente para ordenar la actividad de los exchanges y otras plataformas vinculadas con criptomonedas.
Desde la perspectiva productiva, la decisión reduce costos transaccionales para un segmento que procesa un alto volumen de operaciones electrónicas y que hasta ahora enfrentaba una carga tributaria diseñada para un sistema financiero tradicional.
También favorece a operadores vinculados con la infraestructura de pagos y logística financiera, dos eslabones cuya eficiencia impacta sobre el funcionamiento cotidiano del comercio, la bancarización y los medios electrónicos de pago.
Alcance para las empresas
Las modificaciones introducidas por ARCA implican que los nuevos sujetos exentos deberán inscribir sus cuentas bancarias y cuentas de pago en el Registro de Beneficios Fiscales.Las exenciones alcanzan a Prestadores de Servicios de Activos Virtuales registrados ante la CNV, empresas de tarjetas y transportadoras de caudales habilitadas por el BCRA.La resolución tiene efectos para hechos imponibles ocurridos desde el 18 de junio de 2026.ARCA mantiene las facultades de fiscalización para verificar que las condiciones del beneficio continúen vigentes.
La medida confirma una tendencia de la política tributaria reciente: adaptar normas históricas a nuevas actividades vinculadas con la digitalización financiera. Si bien el impuesto al cheque continúa vigente, el Gobierno amplía gradualmente el listado de operaciones exentas para evitar que determinados sectores estratégicos soporten una carga tributaria que encarece su operatoria cotidiana.
Para empresas tecnológicas, entidades financieras, procesadoras de pagos y proveedores de infraestructura financiera, el foco pasará ahora por la correcta implementación administrativa del beneficio. La inscripción oportuna en el registro de ARCA será determinante para que la exención se traduzca efectivamente en una reducción del costo tributario.
El sistema nacional de pagos profundizó durante mayo su transformación hacia los medios digitales. Las transferencias inmediatas, los pagos con QR interoperable y las billeteras virtuales volvieron a liderar el crecimiento de las transacciones, mientras que el efectivo y los instrumentos tradicionales continúan perdiendo participación en un proceso de digitalización cada vez más acelerado.
De acuerdo con el Informe de Pagos Minoristas publicado por el Banco Central (BCRA), durante mayo se realizaron 759,9 millones de transferencias inmediatas (“push”) en pesos por un total de $87,5 billones. En términos interanuales, las operaciones crecieron 26,6% en cantidad y 12,9% en montos reales, consolidando a este instrumento como el principal canal de movimiento de dinero entre personas y empresas. Más de tres cuartas partes de estas operaciones (76,6%) tuvieron como origen o destino una Cuenta Virtual Uniforme (CVU), lo que refleja el creciente protagonismo de las fintech y las billeteras digitales.
Las transferencias en moneda extranjera también mostraron una expansión significativa. En mayo se concretaron cerca de dos millones de operaciones por un equivalente a USD 3.389 millones, con incrementos interanuales de 27,3% en cantidad y 40,7% en volumen medido en dólares.
También continuó creciendo el uso de las transferencias “pull”, mecanismo utilizado para debitar fondos previamente autorizados desde otra cuenta. Durante mayo se registraron 43,9 millones de operaciones por $4,2 billones, con aumentos interanuales de 15,1% en cantidad y 8% en términos reales.
Uno de los segmentos con mayor expansión volvió a ser el de los pagos con transferencia (PCT) interoperables mediante códigos QR. Durante el mes se realizaron 103,7 millones de operaciones por $2,4 billones, lo que representa un crecimiento interanual de 63,7% en cantidad y de 57,7% en montos reales. El 98,8% de estos pagos se inició mediante códigos QR interoperables, mientras que apenas el 1,2% utilizó claves aleatorias o tokens.
El informe también muestra que la interoperabilidad continúa consolidándose. Del total de pagos con QR, el 52,8% fue realizado desde cuentas bancarias (CBU) y el 47,2% desde cuentas virtuales (CVU). Del lado de los comercios, el 52,4% de las acreditaciones terminó en cuentas de pago administradas por proveedores de servicios de pago, reflejando el crecimiento de este ecosistema financiero. Actualmente existen 90 billeteras digitales interoperables registradas y 63 aceptadores de pagos con transferencia habilitados por el Banco Central.
La expansión del dinero digital también se refleja en la evolución de las cuentas de pago. Durante abril, último dato disponible, existían 66,2 millones de cuentas de pago, de las cuales 13 millones registraban saldo por aproximadamente $700.000 millones. Paralelamente, los fondos invertidos en Fondos Comunes de Inversión Money Market a través de proveedores de servicios de pago alcanzaron los $7,5 billones. En conjunto, ambos conceptos ya representan el 7,5% del total de los depósitos privados en pesos del sistema financiero.
En contraste con el avance de los pagos digitales, los débitos directos registraron una caída de 7,7% interanual en cantidad de operaciones. Durante mayo se efectuaron 11 millones de débitos automáticos por $1,9 billones, mientras que la tasa de efectividad alcanzó el 40%.
Otro fenómeno que continúa profundizándose es la digitalización del cheque. Durante mayo se compensaron 4,7 millones de cheques por un total de $22,9 billones, pero el cheque electrónico (ECHEQ) ya explicó el 84,9% de los montos compensados y el 63,5% de las operaciones. Además, comenzaron a consolidarse los ECHEQ denominados en dólares, con 152 documentos compensados por USD 29 millones. En paralelo, los rechazos por falta de fondos representaron apenas el 2,1% de la cantidad de cheques compensados y el 1,4% de los montos.
En materia de consumo, las tarjetas de crédito volvieron a superar a las de débito en cantidad de operaciones. Durante abril —último dato disponible para este segmento— se registraron 172,1 millones de pagos con tarjeta de crédito por $9,9 billones, frente a 164,3 millones de operaciones con débito por $4,9 billones. Sin embargo, ambos instrumentos continúan mostrando caídas interanuales tanto en cantidades como en montos reales, reflejando un contexto de menor consumo y una creciente migración hacia las transferencias inmediatas como medio de pago.
El efectivo también continúa perdiendo terreno. El 89% de las extracciones todavía se realiza mediante cajeros automáticos, aunque este canal registró una caída interanual del 33% en cantidad de operaciones y del 13% en montos reales. Durante abril se realizaron 40,2 millones de extracciones por $4,1 billones, con un monto promedio cercano a los $103.200 por operación.
En el transporte también continúa ampliándose el uso de los pagos digitales. En mayo se registraron 24,7 millones de viajes abonados mediante QR, principalmente en colectivos y subterráneos, mientras que la utilización de la tarjeta SUBE mostró una disminución interanual de 15,9% en cantidad de viajes durante abril.
El informe del Banco Central refleja un cambio estructural en los hábitos de pago de los argentinos. La interoperabilidad entre bancos y billeteras digitales, junto con el crecimiento de las transferencias inmediatas y los pagos con QR, consolida un ecosistema financiero donde las operaciones electrónicas ganan terreno de forma sostenida frente al efectivo y los instrumentos tradicionales, una tendencia que continúa redefiniendo el sistema nacional de pagos.
Por Daniel Pradas / IPS Noticias – La Bodeguita del Medio, icono en el mundo por considerarse la cuna del mojito y uno de los destinos preferidos de los visitantes extranjeros en el casco histórico de La Habana, apenas tiene estos días algún cliente, en lo que simboliza el desplome del turismo en Cuba con el bloqueo petrolero, ahora agravado con la retirada de varias cadenas hoteleras de sus negocios con empresas de la isla.
“Hace tres meses empezó a sentirse de verdad la baja del turismo. Ya no está entrando turismo en Cuba. Ninguno, ninguno. Hoy me puse de suerte y un español me compró una pieza de madera. Hemos estado días sin vender nada”, dijo a IPS Dunia Rodríguez, la vendedora de artesanías de un local frente al restaurante-bar.
Rodríguez gana 10 % de comisión del valor de las ventas que concrete. Ha sido así durante los 22 años que lleva trabajando en el mismo negocio y siempre había sido fructífero, pero en estos tiempos suele pasarse más de una semana sin ganar un centavo.
“Este momento del turismo es el peor de todos los tiempos”, sentenció Rodríguez.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), entre enero y abril de 2026 arribaron en Cuba 328 608 visitantes internacionales, 44,2 % con respecto a igual período del año anterior, lo que significa que entraron unos 400 000 turistas menos a esta nación caribeña, cuya economía depende de la llamada industria sin chimeneas.
Para Carlos Gutiérrez, de 37 años, quien conduce para turistas en un automóvil clásico estadounidense de la década de 1950, la falta de clientes es un síntoma de la crisis, incluso peor que la falta de combustible.
“Con la cantidad de combustible que nos asignan por la empresa que nos representa, nos alcanza para tres días de trabajo al mes. Comprar el combustible por la calle es muy caro, pero que no haya turismo es lo que lo vuelve poco rentable”, dijo Gutiérrez a IPS.
Una de los primeros bajones del turismo debido a la crisis energética ocurrió cuando, en febrero, se divulgó la noticia de que el combustible de avión se había acabado en los principales aeropuertos de Cuba, y varias aerolíneas cancelaron sus vuelos a la isla.
Sin embargo, el hundimiento de la industria turística cubana apenas acababa de empezar, tras padecer múltiples desestímulos, que incluyen los crecientes y prolongados cortes de energía eléctrica, agudizados desde enero.
Dos turistas caminan por una calle cerca del hotel Iberostar Habana Selection y Habana Libre, en La Habana. Cuba depende, en gran medida, de los ingresos económicos producto de su industria turística. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
Ultimátum al turismo
El mes de junio comenzó con la salida en desbandada de compañías hoteleras que llevaban años operando en Cuba pese a las restricciones de las sanciones estadounidenses.
El lunes 1, la canadiense Blue Diamond se retiró de los 15 alojamientos que gestionaba en la isla.
El martes 2, la cadena española Iberostar, presente en Cuba desde 1993, confirmó que abandonaba 12 de los 18 establecimientos que hasta entonces manejaba, incluidos hoteles de lujo como el Grand Packard y el Selection La Habana, el edificio más alto de Cuba.
La cadena indonesia Archipelago International también dejó de administrar, ese mismo día, sus seis hoteles, mientras el miércoles 3, la cadena española Meliá, la mayor cadena extranjera en el territorio con instalaciones en Cuba desde 1990, dejó de operar “de forma inmediata” 15 de sus más de 30 hoteles esta la nación caribeña.
Si bien el parque hotelero de la isla —con más de 80 000 habitaciones y de 300 instalaciones—, cerró 2025 con una ocupación de apenas 18,9 %, el motivo de la actual huida masiva se debe a que este viernes 5 vencía el plazo dado por la nueva orden ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo.
La medida amenaza con aplicar sanciones a casi cualquier persona o empresa no estadounidense que tenga relaciones comerciales con la isla, especialmente en los sectores de la energía, la defensa, la seguridad y las finanzas.
El 15 de mayo, la minera canadiense Sherritt International había anunciado que disolvería su empresa conjunta con la estatal cubana General Nickel Company S.A., pero luego flexibilizó la decisión tras nuevas consultas con asesores y una caída de su valor en bolsa.
A partir del sábado 6, los servicios financieros internacionales Visa y Mastercard también dejarán de funcionar en Cuba para evitar sanciones del gobierno de Estados Unidos, informó el miércoles 3 el Banco Central de Cuba (BCC).
La institución estatal explicó en un comunicado que el banco privado extranjero que realizaba las operaciones con el exterior —sin nombrarse en el comunicado— informó al BCC que interrumpía su relación con la entidad financiera Fincimex, que pertenece al conglomerado empresarial del ejército, Gaesa.
El BCC dijo que “dicha interrupción” se relaciona directamente con la orden ejecutiva del 1 de mayo y que, debido a esta, “Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio” de Visa y Mastercard”.
Según el BCC, los medios de pago para divisas que se mantienen en la isla son el efectivo, tarjetas prepago nacionales y las tarjetas internacionales Mir, de Rusia, y Union Pay, de China.
Exterior del hotel Grand Packard, en La Habana. La cadena española Iberostar abandona 12 de los 18 establecimientos que manejaba hasta la primera semana de junio, para evitar las sanciones de Estados Unidos. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS
Todos los huevos en una canasta
En virtud de la orden ejecutiva 14404, Estados Unidos sancionó el 7 de mayo al conglomerado militar cubano Grupo de Administración Empresarial SA (llamado GAE y también Gaesa) así como a su directora, Ania Lastres Morera.
Según el Departamento de Estado, Gaesa “constituye el corazón del sistema comunista cleptocrático de Cuba”, al controlar «un estimado de 40 % o más de la economía de la isla”, en beneficio de las “élites corruptas”, mientras el pueblo cubano sufre “hambre, enfermedades” y falta inversión en infraestructuras críticas como la red eléctrica.
En respuesta a las acusaciones de Washington, el gobierno cubano publicó un inusual comunicado defendiendo al GAE como una “una respuesta articulada de probada eficiencia frente al cerco económico” de Estados Unidos a Cuba.
Asimismo, asegura que el objetivo de la organización, nacida en la década de 1990, “siempre ha sido ha sido agrupar empresas con capacidades en la generación de divisas y recursos que el Estado requiere para mantener y desarrollar las conquistas sociales” y que ha permitido financiar centrales termoeléctricas, vías hidráulicas, hospitales y escuelas.
Este grupo estatal, en efecto, agrupa bajo su paraguas a múltiples empresas de variopintas ramas: gran parte del sector turístico, telecomunicaciones, firmas importadoras y distribuidoras, red de servicentros, bancos, puertos, inmobiliarias, transporte, entre otros.
“El GAE no es obra del secretismo, ni de élites y mucho menos la vía deenriquecimiento de unos pocos”, enfatiza el comunicado.
Pero su estructura también ha sido criticada por su falta de transparencia e, incluso, por no rendir cuentas al Estado.
En 2024, la entonces contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, declaró a medios internacionales que Gaesa no estaba bajo su supervisión, porque a disciplina de la organización era encomiable y que la Contraloría concentra “fuerzas” donde hacen falta “avances”.
Pero la política Estados Unidos no pretende centrarse en Gaesa, sino que su abanico de sanciones trasciende hacie múltiples sectores de la institucionalidad cubana.
El jueves 4, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), emitió sanciones contra el presidente cubano Miguel Díaz-Canel y algunos familiares cercanos, así como contra familiares del expresidente Raúl Castro.
Asimismo, sancionó a cinco instituciones y empresas cubanas: el Ministerio de las Fuerzas Armadas, los Comités de Defensa de la Revolución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap), Amistur Cuba —la agencia de viajes del Icap—, y Minera La Victoria.
Díaz-Canel criticó esas nuevas sanciones a través de su cuenta de X: “Esta ceguera política se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para dañar al pueblo cubano”, escribió.
En este panorama de asfixia a la economía cubana, el gobierno de la isla deberá plantearse qué hacer para sortear las sanciones de Estados Unidos y evitar la caída libre del turismo, entre otros rubros de su economía.
“Llevamos años dejando que los altos cargos militares manejen toda la industria hotelera y prácticamente la economía del país. No solo es malo para el país, sino que es ingenuo, más cuando Estados Unidos está al acecho”, dijo a IPS Cristóbal, un programador habanero de 31 años, quien prefirió no decir su apellido.
Como Cristobal, no pocas personas se preguntan si, para salvar su economía, Cuba deberá quizás amputar alguno de sus miembros o, más específicamente, reorganizar su estructura empresarial.
“Todos saben que no se pueden poner todos los huevos en una sola canasta”, agregó el joven programador.