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El Gobierno sube encajes al 45% y refuerza control monetario antes de las elecciones

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El Gobierno endurece la política monetaria y sostiene la baja del dólar oficial en medio de la carrera electoral. La sonsultora Ecolatina analiza cómo suben encajes a niveles históricos y se habilita su integración con títulos públicos para aliviar el programa financiero. El dólar spot hiló diez ruedas de retrocesos y cerró en $1.300.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso y cerrando en $1.300 (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada).

La baja se encuentra traccionado por cierto retorno del carry y la mejora en el componente comercial. Más allá de eso, lo importante siguió en la tasa. La política monetaria siguió con el desenvolvimiento errático del último tiempo: tras un rollover por debajo del esperado por el equipo económico, el BCRA volvió a subir los encajes de las cuentas a la vista, pero permitiendo nuevamente la integración de títulos públicos. La medida correrá hasta finales de noviembre, y comenzará a regir a partir de la subasta ad hoc programada para el próximo lunes. Todo esto permitirá que Finanzas oxigene un tensionado programa financiero (debería inyectar $5,8 bn el lunes). Las idas y vueltas no son inocuas: los encajes, lejos de ser un cambio marginal, se ubicarán en niveles no vistos desde enero del 1993; asimismo, la actividad comienza a dar signos de resentimientos, con préstamos por adelantos en CC cayendo desde mediados de julio.

Como venimos manteniendo, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso desde el pico de $1.374 del 31 de julio a los $1.300 del cierre de hoy (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada). Por su parte, el dólar informado por el BCRA (promedio de la jornada) finalizó en $1.308 (-1,6%).

Como comentamos en las últimas semanas, dos son los factores que se encuentran detrás de la extendida baja del dólar. En primer lugar, el ajuste automático o de mercado propio del esquema que, en un contexto de credibilidad (al menos de corto plazo), en la medida en que el dólar se aproxime al techo aparecerá la oferta de divisas (ya sea por el canal comercial o financiero) y menguará la demanda, dada la premisa de una reducción en puertas. Asimismo, las intervenciones del Gobierno (sea en el dólar futuro o en mercado de pesos) ayuda a acentuar este mecanismo y a promover la creencia en el mercado de que las autoridades actuarán para evitar que se “escape” el dólar.

El segundo factor se encuentra en la política monetaria. Decíamos la semana pasada que el aumento de encajes y la necesidad de liquidez por parte de los bancos para cumplimentar las exigencias estaba presionando al mercado de pesos. Puesto en números, desde comienzo de mes al calor del aumento de 20% a 40% y la cancelación de integración de títulos públicos (4 p.p., pasando entonces de 36% a 40% para un grupo de bancos) los encajes en el BCRA se estabilizaron en la zona de los $18,8 bn, un aumento cercano a los $4 bn respecto al bimestres jun-jul.

En este marco, la próxima ventana para hacerse de liquidez por los bancos es el próximo 18 de agosto, cuando se liquide la licitación que tuvo lugar esta semana. Justamente, en la misma Finanzas obtuvo un rollover del 61% sobre vencimientos cercanos a los $14,9 bn. Nuevamente, la licitación se caracterizó por el premio de corte para las LECAPs de corto plazo: la letra S12S5 cortó a 4,48% TEM y la S30S5 4,2% TEM, cuando rindieron en el mercado secundario el día previo 3,9% TEM y 3,7% TEM, respectivamente. El vaso medio lleno es que al menos logró estirar la duration, algo que se pretendía en un llamado con techo de adjudicación para las letras de septiembre y los incentivos a REPOs (tasa PP de mercado + 2%) del BCRA contra instrumentos con vencimientos mayores a 60 días.

Hablando del BCRA, la autoridad monetaria introdujo nuevas modificaciones en la política de encajes. Tras conocerse el resultado de la licitación, las autoridades comunicaron vía X que realizarán una licitación ad hoc el próximo lunes para absorber los pesos que se inyectarán (unos $5,8 bn). Mediante Comunicación “A” 8302, el BCRA modificó la normativa de traslado de saldos diarios de integración mínimo, aumentando los cargos por incumplimiento (de 1,5 veces a 3 veces la TAMAR) y, más importante, aumento nuevamente los encajes para cuentas a la vista en 5 p.p. (45%) los cuales podrán ser integrados con títulos públicos adquiridos en las licitaciones primarias desde el 18/08. La medida regirá desde el martes 19/08/2025 hasta el 28/11/2025.

Hasta acá, algunas cuestiones. Lo primero que resalta es el deterioro en el que se sumergió la política monetaria desde el desarme de las LEFIs y, más preocupante aún, las idas, vueltas y medidas ad hoc que viene adoptando el equipo económico respecto a este tema. En el lapso de dos semanas se pasó de remover las integraciones de títulos públicos a que reaparezcan, en lo que creemos se debe a una demanda del sistema financiero y a un resultado de la última licitación que resultó incómodo para las autoridades.

Decimos esto porque la combinación tasas reales cada vez más altas y rollover por debajo del 100% empiezan a tensar el programa financiero del Tesoro. Los depósitos del Tesoro en el BCRA trepan a los $14,2 bn (12/08), lo que implica que caerían a los $8,4 bn post-liquidación. A estos fondos se le podría agregar los depósitos del sector público en bancos por cerca de $10,8 bn (último dato junio), los cuales tienen obligaciones asignadas y no se encuentran disponibles en su totalidad, y el flujo correspondiente al superávit mensual de Hacienda. En concreto, Finanzas afronta un abultado perfil de vencimientos por $92 bn hasta diciembre, con más del 50% concentrando antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

De esta forma, el programa financiero se oxigena. Al menos hasta finales de noviembre, Finanzas lanzará licitaciones ad hoc para que los bancos realicen integraciones mediante títulos públicos, lo que restará presión al exigente perfil de vencimientos en pesos que tiene por delante.

Asimismo, los cambios de encajes están lejos de ser marginales. En medio del programa con el FMI en 2018, el porcentaje sobre los depósitos en Cuenta Corriente sufrieron un quiebre que los estabilizó en torno al 45%, pegando un nuevo salto con las recientes modificaciones que lo dirigirían a cerca de un 50%, lo que representa la exigencia más elevada desde enero de 1993.

Al mismo tiempo, la composición de la integración es un factor relevante. Durante la administración anterior, las relajaciones de las integraciones para que los bancos participen en las licitaciones públicas llevaron a que los encajes en moneda nacional se cumplan casi en un 70% mediante títulos públicos. Naturalmente, el game changer del fin de los pasivos remunerados (Pases, LEFIs) y luego la eliminación del cómputo de títulos para cuentas a la vista acentuó la demanda de pesos para cumplir las exigencias y para tener un resguardo por parte de los bancos (máxime en un contexto de REPOs a 70% TNA).

La pregunta clave de todo esto es cuán sostenible es en el tiempo. La convalidación de tasas reales cada vez más altas empezará a impactar cada vez más en la actividad real. Por caso, el stock de préstamos por adelantos en cuenta corriente pasó de $9,3 bn a mediados de julio a $8,4 bn al 11 de agosto (último dato disponible), momentos donde la tasa subió de 38% TNA a 76% TNA. En este marco, con los últimos datos de salarios del sector privado registrado relativamente en línea con la inflación, es esperable que veamos cada vez más una desaceleración del crédito al consumo y de la actividad de cara cada a las elecciones.

En suma, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Se extiende la baja del dólar oficial

El dólar spot finalizó en $1.300 (-2,0% semanal) en medio del retorno del carry y una recuperación de la liquidación del sector agropecuario. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en la zona de los USD 42.000 M. Por su parte, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG pasaron a terreno positivo luego de la cancelación del Tesoro de Letras Intransferibles con el BCRA a cambio del desembolso del Fondo, y estimamos que finalizó en USD 1.700 M (+USD 7.000 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se mantiene estable

En la semana, los dólares alternativos finalizaron a la baja. En números, el dólar minorista bajó 1,9% ($1.311) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP recortó 2,5% ($1.294), el dólar CCL medido en CEDEARs bajó 1,0% ($1.325) y el blue cayó un leve 0,4% ($1.320). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.

Los futuros de dólar bajan

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de agosto a octubre bajaron 0,9%, y aquellos con vencimiento desde noviembre lo hicieron en 0,6%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 6,8% para el trimestre agosto-octubre, y promedia un 15,5% para el trimestre siguiente.

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Mega licitación en pesos: el Gobierno ofrece 11 títulos para alargar plazos de deuda

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Mega licitación de deuda: el Gobierno enfrenta un examen clave para renovar $15 billones y moderar tasas

El Ministerio de Economía buscará este miércoles refinanciar casi $15 billones en vencimientos de Letras del Tesoro (Lecap) en pesos, en una operación que será un termómetro decisivo de la confianza del mercado. La estrategia oficial combina una oferta diversificada de once instrumentos, límites a las colocaciones más cortas y una medida inédita del Banco Central (BCRA) para suavizar la volatilidad de las tasas de interés.

La licitación se produce en un momento de fuerte tensión en la curva de rendimientos en pesos, agravada tras el desarme de las Letras de Liquidez del BCRA (Lefi), que liberó unos $10 billones al mercado. Aunque el frente cambiario se estabilizó luego de la volatilidad del dólar en julio, el salto en las tasas de interés dejó un escenario complejo para empresas y entidades financieras, obligando al Gobierno a coordinar acciones para evitar un encarecimiento excesivo del crédito y un freno a la actividad.

En paralelo, la suba de encajes en efectivo para los bancos, vigente desde el 1° de agosto, restó liquidez al sistema y condicionó la demanda potencial en esta licitación.

Oferta de instrumentos: once opciones con plazos y coberturas diversas

El menú de títulos que presentará Finanzas incluye:

  • Lecap con vencimientos el 12/9, 30/9, 31/10, 10/11 y una nueva al 16/1/26.
  • Boncap al 13/2/26.
  • Boncer cero cupón ajustado por CER al 31/10/25.
  • Bono dólar linked al 15/12/25.
  • Tres letras ajustadas por Tasa de Plazo Fijo Mayorista (TAMAR) al 10/11/25, 16/1/26 y 13/2/26.

Llamó la atención del mercado que el Ministerio fijara topes para las dos Lecap más cortas: $3 billones para la del 12/9 y $4 billones para la del 31/10, con el objetivo de incentivar la migración hacia plazos más largos y reducir la concentración de vencimientos inmediatos.

Consultoras como Outlier interpretan que los límites a las Lecap más breves y la inclusión de instrumentos indexados y de mayor duración buscan extender el perfil de deuda y aliviar el calendario de pagos de fin de año, incluso aceptando rendimientos más bajos en el tramo corto.

Cohen, por su parte, señaló que “el Tesoro buscaría extender duration para aliviar vencimientos abultados en lo que resta del año”, lo que implicaría convalidar tasas moderadas a cambio de mayor estabilidad financiera.

Como refuerzo, el BCRA habilitará pases activos para bancos contra letras con vencimiento superior a 60 días adquiridas en el mercado primario. Este mecanismo permitirá que las entidades obtengan liquidez inmediata sin necesidad de vender títulos en el mercado secundario a precios depreciados, evitando así una presión adicional sobre los rendimientos.

En términos prácticos, esta “ventanilla de liquidez” funciona como un seguro frente al riesgo de precio y fomenta la participación de los bancos en la licitación.

Repercusiones: expectativas y cautela en el mercado

Analistas de PPI prevén que el rollover (porcentaje de renovación) se ubique por debajo del 100%, dada la necesidad de los bancos de recomponer encajes. Sin embargo, la coordinación entre Finanzas y el BCRA podría ayudar a evitar un salto adicional en las tasas.

El consenso del mercado apunta a que esta licitación es un ensayo general para el último tramo del año, donde se acumulan vencimientos importantes y el Gobierno necesita asegurar el financiamiento sin tensionar la estabilidad cambiaria.

Si la operación logra un alto nivel de renovación con moderación en las tasas, podría consolidarse un escenario de corrección bajista en el costo del financiamiento en pesos, siempre que el tipo de cambio continúe estable. De no ser así, crecerá la percepción de que la suba de tasas responde más a tensiones cambiarias que a ajustes técnicos del mercado.

En cualquier caso, la combinación de límites en la emisión corta, diversificación de instrumentos y respaldo del BCRA marca una estrategia coordinada para administrar vencimientos y sostener la liquidez del sistema financiero en un año electoralmente y fiscalmente exigente.

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Bonos en dólares suben y el Merval modera alza antes de licitación del Tesoro

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El mercado local opera con cautela a 24 horas de la licitación de deuda del Tesoro, que busca refinanciar vencimientos por casi $15 billones en agosto. Los bonos en dólares recuperan terreno y el S&P Merval recorta ganancias, mientras los inversores calibran el impacto del nuevo menú de instrumentos y el objetivo oficial de estirar plazos.

A horas de la licitación prevista para el miércoles 13 de agosto, la Secretaría de Finanzas dio a conocer el menú de instrumentos con el que el Tesoro buscará cubrir vencimientos inmediatos y aliviar la carga de pagos en el último trimestre. El operativo cobra relevancia porque, tras el reciente canje con el Banco Central por $7,8 billones, la administración Milei debe enfrentar este mes compromisos por $23,9 billones, de los cuales casi $15 billones vencen esta semana.

En este marco, los inversores ajustan posiciones: el S&P Merval avanza un 0,5% en pesos hasta 2.314.413,94 puntos, pero reduce la suba inicial, y en dólares trepa un 1% a 1.751 unidades. Entre las líderes, se destacan Edenor (+4,2%), IRSA (+2,8%), Telecom (+1,9%) y Pampa Energía (+1,5%).

El programa de emisión contempla:

  • Reapertura de cuatro Lecaps con plazos entre 25 y 84 días (S12S5, S30S5, S31O5 y S10N5), con tope máximo de $3 a $4 billones en los tramos más cortos.
  • Nueva Lecap con vencimiento el 16 de enero de 2026 (S16E6).
  • Reapertura del Boncap con vencimiento en febrero 2026 (T13F6).
  • Letras ajustables por TAMAR con vencimientos en noviembre 2025, enero y febrero 2026 (M10N5, M16E6, M13F6).
  • Reapertura de título dollar-linked a diciembre 2025 (TZVD5).
  • Reapertura de Boncer a octubre 2025 (TZXO5).

Según operadores, la combinación de límites en los plazos cortos y mayor oferta de instrumentos de mediano plazo refleja la intención oficial de estirar duration y evitar una concentración de pagos en lo que resta del año.

Reacción de los mercados: renta variable y bonos

En la Bolsa de Nueva York, las acciones argentinas replican la tendencia: Edenor (+4,1%), IRSA (+2,6%), Grupo Financiero Galicia (+2,5%) y Telecom (+2%) lideran las subas.

En renta fija, los bonos soberanos en dólares revertieron las bajas iniciales y muestran avances generalizados: Global 2046 (+1,4%), Global 2038 (+0,5%) y Bonar 2030 (+0,4%). Solo el Global 2029 retrocede levemente (-0,1%).

El riesgo país se mantiene estable en 724 puntos básicos, tras caer 9 unidades (-1,2%) el lunes, según J.P. Morgan.

Para Cohen, la estrategia de Finanzas es clara: “El tope en los tramos más cortos y la inclusión de instrumentos de mayor plazo sugieren que el Tesoro buscaría extender la duración para aliviar vencimientos abultados, lo que obligaría a convalidar tasas más bajas en Lecaps cortas o migrar hacia instrumentos más largos”.

En paralelo, la recuperación de los bonos en dólares responde a un contexto externo favorable y a expectativas de continuidad en la política de equilibrio fiscal. La deuda en pesos, en cambio, aún no logra tracción sostenida tras las caídas del lunes.

La licitación de este miércoles es clave para mantener la hoja de ruta del programa financiero sin recurrir a asistencia monetaria del BCRA, política que el Ejecutivo convirtió en ancla de su estrategia antiinflacionaria. Un resultado exitoso permitiría además reducir presiones cambiarias y reforzar la confianza en la sostenibilidad de la deuda en pesos.

Sin embargo, un bajo nivel de demanda en tramos largos podría obligar al Tesoro a mejorar condiciones en futuras licitaciones o a depender más del financiamiento del mercado de corto plazo, aumentando el riesgo de roll over en meses electorales.

Los operadores esperan definiciones sobre tasas efectivas y demanda de cada segmento para medir el apetito del mercado. También será relevante el spread entre instrumentos cortos y largos, que podría anticipar si los inversores convalidan el plan oficial de estiramiento de plazos.

La licitación se liquidará el lunes 18, y su resultado será determinante para la próxima curva de rendimientos y la estabilidad de la deuda doméstica en el segundo semestre.

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UADE revela qué provincias y municipios tienen la mayor carga impositiva en servicios públicos

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Un informe del Instituto de Economía (INECO) de la UADE revela que la carga fiscal sobre energía, agua y gas varía drásticamente entre jurisdicciones. En algunos casos, las tasas municipales y provinciales combinadas duplican el promedio nacional, afectando competitividad, previsibilidad y acceso a servicios esenciales.

La investigación de la UADE, basada en datos oficiales y relevamientos propios, muestra que la presión tributaria total sobre los servicios públicos oscila entre 0% en Formosa y 35,1% en La Pampa, con picos de hasta 63,3% en el rubro agua en esta última provincia.
Chubut presenta una carga total del 26%, impulsada por un gravamen provincial del 60,9% sobre la energía eléctrica, mientras que Neuquén (21,4%) y Chaco (21,3%) también registran valores elevados.
En el extremo opuesto, Corrientes (0,6%), Santa Cruz (3,1%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (3,7%) mantienen cargas moderadas.

Dispersión en el conurbano: tasas municipales de 0,5% a 6,3%

El estudio pone especial foco en la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH) incluida en las facturas de servicios públicos en los 24 municipios del conurbano bonaerense.
Las alícuotas van del 0,5% en Berazategui al 6,3% en Lanús, con diferencias marcadas incluso entre distritos vecinos.

“No existe un patrón uniforme de política fiscal local, ni siquiera entre municipios con estructuras urbanas comparables”, advierte el informe.

En el segmento alto se encuentran Lanús (6,3%), Hurlingham (4,5%) y Quilmes (3,7%). En el bajo, Tres de Febrero (0,9%), Florencio Varela (0,9%) y Berazategui (0,5%).

Según INECO, estas variaciones responden a estrategias recaudatorias autónomas o a compensaciones por menores transferencias provinciales.

El problema de la fragmentación fiscal

La UADE señala que la autonomía fiscal reconocida por la Constitución Nacional y las constituciones provinciales ha derivado en un sistema “altamente fragmentado”.

Cada municipio define métodos de cálculo, actualización y esquemas de alícuotas —progresivos, fijos o basados en facturación— que encarecen el cumplimiento tributario y complican la planificación de empresas que operan en más de una jurisdicción.

Además, la superposición de cargas municipales y provinciales en algunas zonas incrementa la presión fiscal sobre hogares de bajos ingresos y pequeñas empresas, reduciendo la equidad del sistema y aumentando los costos finales al consumidor.

La energía eléctrica es el servicio más gravado a nivel nacional, con una carga promedio del 20,3%, seguida por el agua (11,9%) y el gas (4,6%).

En la provincia de Buenos Aires, la presión fiscal combinada sobre energía, agua y gas alcanza el 9,8%, pero con un componente energético del 19,9%, al que se suman las tasas municipales.

La inclusión de tributos locales en las facturas de servicios esenciales genera, según el informe, “confusión sobre la composición del monto total” y encarece el acceso para usuarios finales.

Para las empresas, la heterogeneidad tributaria implica mayores costos administrativos y operativos, especialmente para cadenas comerciales e industriales con presencia interjurisdiccional. INECO advierte que esta estructura “introduce incertidumbre”, desincentiva inversiones y limita la competitividad regional.

La falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno, tanto local como provincial, produce un sistema fiscal “altamente fragmentado”, según el informe. Esta fragmentación genera “efectos distributivos dispares” y puede derivar en “ineficiencias recaudatorias y de provisión”. El documento señala que la ausencia de mecanismos efectivos de coordinación interjurisdiccional amplifica las desigualdades territoriales, tanto en el costo de acceso a los servicios como en la competitividad regional.

El análisis de INECO subrayó que la superposición de cargas municipales y provinciales en algunos territorios contribuye a una presión fiscal elevada, especialmente sobre sectores con menor capacidad contributiva. “El actual esquema de tasas e impuestos locales carece de uniformidad y previsibilidad, lo cual afecta la equidad del sistema tributario y limita su eficacia como herramienta de desarrollo”, sostuvo el informe.

Para las empresas, especialmente aquellas que operan en diferentes municipios o provincias, esta heterogeneidad se traduce en “mayores costos de cumplimiento tributario y una complejidad significativa para planificar sus operaciones”. El informe advirtió que un sistema fiscal tan fragmentado “introduce incertidumbre y aumenta los costos operativos”, afectando tanto a grandes empresas como a pequeños comercios e industrias, y trasladando parte de estos costos al consumidor final a través de precios más altos.

Hacia una coordinación fiscal interjurisdiccional

Si bien la autonomía fiscal es un pilar del federalismo argentino, la UADE recomienda avanzar en mecanismos de cooperación y estandarización de criterios tributarios.

El objetivo sería mejorar la transparencia, reducir distorsiones, facilitar el cumplimiento y garantizar una distribución más equitativa de las cargas.

Para el instituto, un esquema más coordinado permitiría fortalecer la sostenibilidad financiera de gobiernos locales sin comprometer la calidad y cobertura de los servicios públicos.

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Tasas reales y riesgo político

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Aunque la incidencia del riesgo político y de las turbulencias internacionales no pueden descartarse, otro factor que puede explicar el aumento en el riesgo país es la escasa acumulación de reservas del BCRA. Sería deseable que el gobierno iniciara el camino que, en ese sentido, se ha acordado con el FMI, pero ello impactará en el tipo de cambio nominal y seguramente el techo de la banda empezará a hacer ruido.

Desde comienzos de año se ha observado un aumento en el riesgo país, el que se ubica más de 150 puntos básicos por encima de los mínimos alcanzados en enero. Además, hace unos meses que las tasas de interés pasivas son mayores a la inflación del mes, incluso antes de las turbulencias que generara el
reemplazo de las Letras Fiscales de Liquidez por otros títulos del Tesoro.

¿Cuánto de este fenómeno se explica por el riesgo político y cuánto por debilidades de la economía argentina?

No es fácil responder a esta pregunta con precisión. Sin embargo, se pueden mencionar algunos puntos.

  1. Entendido como un retorno a políticas populistas, el riesgo político también existía a comienzos de año. Las elecciones de medio término pueden ayudar a reducirlo, pero seguramente habrá que esperar a las presidenciales de 2027. De hecho, las encuestas disponibles sugieren que el gobierno tiene altas chances de ganar en octubre de 2025 y los mercados habitualmente se adelantan.
  2. Las turbulencias en la economía mundial no parecen explicar lo ocurrido. Comparado con el promedio del mes de enero, el riesgo país argentino aumentó alrededor de 20%, mientras que se redujo en Brasil, Colombia, Chile, México y Perú entre 4 y 11%.
  3. El acuerdo con el FMI fue mejor de lo esperado a comienzos de año, con un monto total significativo y desembolsos al comienzo del programa de una magnitud no habitual. Esto debió ayudar a reducir el riesgo.
  4. La eliminación del cepo para personas físicas y la flotación entre bandas pueden explicar que las tasas reales en pesos se hayan convertido en positivas, pero ello no puede justificar que sean tan altas como para empezar a generar dudas respecto de la morosidad de los créditos, el nivel de actividad y la solvencia fiscal.
  5. Desde que se iniciara la flotación entre bandas, el peso se ha depreciado en forma considerable sin que ello haya impactado todavía en la tasa de inflación general o en la inflación núcleo. Eso ha permitido lograr una depreciación del tipo de cambio real multilateral del orden del 15% desde mediados de abril, que es saludable dados los cambios observados en las cuentas externas.

El otro factor que puede explicar el aumento en el riesgo país es la escasa acumulación de reservas del BCRA, que decidió no comprar divisas a menos que el tipo de cambio tocara el piso de la banda de flotación. El gobierno ha tratado de cumplir con la meta de reservas por medio de colocación de deuda y compras del Tesoro (lo que alivia la presión futura de éste sobre la autoridad monetaria en los momentos en que hay que servir la deuda externa).

Sin embargo, el programa firmado con el FMI era claro. La ambiciosa meta de acumulación de reservas que alcanzaba a más de US$ 80.000 millones a finales de 2030 se lograría por medio del señoreaje; es decir, con el BCRA emitiendo para comprar divisas y al mismo tiempo satisfacer un aumento en la demanda transaccional de dinero. Una acumulación a costo cero para el sector público consolidado.

Sería deseable que el gobierno iniciara ese camino, pero ello impactará en el tipo de cambio nominal y seguramente el techo de la banda empezará a hacer ruido. Luego de las elecciones habrá que definir qué hacer. Si avanzar hacia una flotación sin bandas con licitaciones programadas para la compra de dólares en el mercado o si corregir al alza el techo de la banda, lo que a su vez plantea otra definición: si se hace aumentando el ritmo de depreciación mensual o con un salto nominal. Y si se opta por mantener la banda, el techo habría que modificarlo antes de que el tipo de cambio mayorista se acerque a él porque si no se afectará la credibilidad del nuevo techo.

Lo que es claro es que si son necesarias tasas reales tan elevadas para sostener el tipo de cambio dentro de la banda de flotación algo anda mal con el programa.

Después de octubre sabremos cuánto aportaba el riesgo político, pero, por las dudas, mejor vayamos pensando cuál debería ser la política monetaria/cambiaria post elecciones.

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