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Alem reducirá un 20% la Tasa de Industria para sostener el empleo privado

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El intendente de Leandro N. Alem, Matías Sebely, anunció el envío al Concejo Deliberante de un proyecto destinado a reducir en un 20% la Tasa de Industria, una medida orientada a fortalecer la competitividad del sector productivo local y preservar las fuentes de trabajo vinculadas a la actividad industrial.

La iniciativa contempla una disminución de la alícuota vigente del 0,4% al 0,32% final, con el objetivo de aliviar la carga tributaria sobre las empresas radicadas en el municipio y generar incentivos para la creación y el sostenimiento del empleo formal.

Según se explicó, el beneficio estará directamente vinculado a las firmas que acrediten generación de puestos de trabajo registrados, buscando premiar la inversión productiva y la contratación de mano de obra local.

Desde el municipio señalaron que la reducción de la recaudación derivada de esta medida será absorbida mediante una política de austeridad y moderación del gasto público, sin trasladar costos adicionales a los contribuyentes.

“Mientras las mayores cargas tributarias provienen de otros niveles del Estado, desde el municipio hacemos nuestro aporte para acompañar al sector productivo”, explicó Sebely.

La ciudad de Alem cuenta con alrededor de 4.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad industrial, por lo que la propuesta busca convertirse en una herramienta de respaldo para las empresas y los trabajadores en un contexto económico desafiante.

La iniciativa se enmarca en una estrategia de fortalecimiento de la producción local, bajo la premisa de que proteger a la industria implica también resguardar el empleo y el movimiento económico de la ciudad.

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Recorte de tasas y mora serán insuficientes

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Por Guillermo Bermúdez / FIELLa evolución de las tasas de interés en las semanas recientes ha hecho que el foco en materia financiera vuelva a ponerse en la cuestión de la recuperación del crédito y el apuntalamiento del consumo privado como motor de la mejora de la actividad y el empleo. Desde inicio de la actual gestión de gobierno, y con el retroceso de la participación del sector público en la hoja de balance del sistema financiero, la economía experimentó un ciclo de recuperación de los préstamos que no había tenido antecedentes. Este ciclo se truncó a fines de 2025 a partir del repunte de la morosidad –ya se la observaba varios meses antes-, el salto de las tasas de interés en el tercer trimestre y el deterioro de los ingresos reales de la población.

Al respecto del freno en el crecimiento del crédito, el propio Fondo Monetario Internacional en la reciente revisión del Acuerdo de Crédito Ampliado que tiene la Argentina, observó el deterioro en el segmento de préstamos al consumo a causa de la ceñida política monetaria, y advirtió sobre la necesidad de contener la volatilidad de las tasas para mejorar la transmisión de la política monetaria y el crédito. El Organismo observó que, a pesar de la baja reciente de las tasas, las condiciones crediticias siguen siendo restrictivas en el proceso de ordenamiento de las carteras de los bancos a causa del aumento de la participación de los préstamos morosos.

En efecto, en la actualidad se tienen unas tasas de interés activas para personas jurídicas que han retornado a niveles previos a las turbulencias financieras de la segunda parte del año pasado, pero ese recorte no se ha tenido en el caso de las tasas para las personas físicas, que se sostienen en elevados niveles reales.

Las tasas han transitado diferentes senderos. Asimismo, la irregularidad en los préstamos a las familias en la banca tradicional, si bien luce haber frenado su crecimiento, multiplica por cuatro el valor que se tenía a comienzos de 2025, colocándose en 11.5% del total del financiamiento. Por caso, para las líneas de crédito personales, la tasa de mora superó en marzo el 14%, y en el caso de tarjetas se acerca al 11%. En cambio, en el caso del crédito dirigido a las empresas, la irregularidad es menor –alcanza el 6% en las líneas de adelantos y al 2.9% en las de documentos-, del mismo modo que en los préstamos con garantía real –para hipotecas alcanza 1.9% y para créditos prendarios 5.3%.

Lo anterior permite inferir diferencias en la situación de entidades individuales según la especialización de sus negocios, aun cuando el conjunto posea elevados niveles de previsionamiento. La situación de irregularidad crediticia es más compleja cuando se consideran entidades no financieras –crédito extra bancario- tanto en lo referido al costo como a la tasa de mora[1].

Todo lo anterior permite anticipar que, a pesar de que el sistema financiero cuenta con una elevada capacidad prestable en pesos y dólares, resulta poco probable replicar en los próximos meses un despegue del crédito similar al observado a inicios de 2024. A partir de ello, en la presente columna se repasa la evolución reciente de las tasas activas y se revisa la evidencia relativa a una incipiente recuperación del crédito.Tras el inicio de la actual gestión económica, en los primeros meses de 2024 las tasas activas mostraron un sensible recorte desde niveles superiores al 100% nominal hasta un rango de entre el 35% al 45% para personas jurídicas –pymes y otras[2]-, mientras que en el promedio para personas físicas pasaron a moverse en un rango de entre el 70% y 80%. En los meses sucesivos y hasta mediados de 2025, las tasas se mantuvieron relativamente estables, en un contexto en el que el crédito total, en términos reales, llegó a crecer a un ritmo superior al 100% anual.

El fin de la operatoria de las Letras Fiscales borró la tasa de referencia del sistema e introdujo una altísima volatilidad, a lo que se sumaría el impacto de cambios en la política de encajes y una extraordinaria huida del peso en un contexto de creciente incertidumbre pre electoral. En agosto de 2025, las tasas tuvieron su primer repunte, que en el caso de la pagada por pymes saltó cerca de 18% elevándose hasta 62.7% o en el de los adelantos que tuvieron un aumento desde 47.4% hasta 76.3%.En octubre, el costo del financiamiento alcanzó el nivel más alto, trepando hasta el 69.7% para las personas jurídicas, y hasta 84.5% en el de las personas físicas.

El aumento de las tasas y su volatilidad no sólo tuvieron un impacto sobre el consumo, sino que también alcanzaron el costo de financiamiento del capital de trabajo de las empresas.En la última parte de 2025 comenzó a darse un incipiente proceso de normalización, que se aceleró a partir de marzo de 2026 –cambios en la política de encajes y retorno de la operatoria de pases de por medio-. Los datos preliminares para mayo dan cuenta de unas tasas para personas jurídicas en el orden del 33%, del 74% para personas físicas, del 37% para pymes y del 25% para las líneas de adelantos.

Como se observa en el Gráfico 1, el costo del financiamiento para personas físicas no mostró el recorte que tuvieron las líneas de crédito a personas jurídicas, al tiempo que se mantiene en niveles superiores a los de comienzos de 2025. Al respecto, puede argumentarse que son los altos niveles de mora los que impiden una compresión más acelerada hacia los niveles de las tasas pasivas, de modo que a medida que las entidades avancen en la renegociación de los créditos irregulares –con alargamiento de plazos y recorte de tasas-, puede esperarse una mayor reducción. En el tránsito, la mejora del crédito será parsimoniosa, en especial en las líneas destinadas al financiamiento del consumo de las familias.

Gráfico 1

Con el sendero que han transitado en los últimos meses las tasas de interés ¿cómo ha evolucionado el crédito? Como se mencionó, desde inicio de 2024 el crédito al sector privado tuvo un crecimiento sin precedentes. En ese ciclo de recuperación tuvieron un mayor dinamismo los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas, mientras que se observó el retorno del financiamiento de largo plazo –hipotecas- y de los préstamos en dólares.   

En febrero de 2024, la relación de préstamos al sector privado a PBI era 4.9% -un mínimo histórico-, y en términos reales alcanzaba $ 52.1 billones. El ciclo de crecimiento del crédito se estiró hasta diciembre de 2025 en la medición en moneda constante cuando el stock trepó hasta $ 135.5 billones, marcando un crecimiento de 160% respecto al nivel de febrero de 2024. Al tiempo que, si se toma la relación de los préstamos con el producto bruto, el pico se tuvo en febrero de 2026, cuando la razón se colocó en 12.3%, más de 7% por encima del registró de dos años atrás.Los datos preliminares de mayo de 2026 dan cuenta que el crédito al sector privado asciende a $ 127.7 billones, correspondiendo algo más del 75% a líneas en pesos y el resto en dólares. En términos reales, el actual nivel de crédito es 5.7% inferior al registrado en diciembre pasado, al tiempo que en términos del PBI, el stock es equivalente al 11.45% del producto, también por debajo del pico de febrero pasado. El crédito en el agregado aun no muestra un repunte.

Tomando en consideración que los créditos en dólares al sector privado no han dejado de crecer en los dos últimos años, habiendo pasado de menos de USD 3.5 mil millones a fines de 2023 a USD 22.7 mil millones en la actualidad –un récord en más de dos décadas-, resulta conveniente poner el foco en la evolución reciente del crédito en pesos[3].En mayo, del total de crédito en pesos, el 51% corresponde a crédito de consumo –préstamos prendarios, personales y tarjetas-, cerca del 35% a financiamiento a las empresas mediante adelantos y la firma de documentos, y el resto a crédito hipotecario.

En términos reales y en la comparación interanual, el crédito a las empresas igualó el nivel de un año atrás, combinando un alza de adelantos con un nuevo retroceso en el financiamiento mediante documentos. Por su parte, el crédito hipotecario tuvo una mejora real del 67.5%, continuando con el recorte en el ritmo de crecimiento real anual luego de haber marcado el mayor avance (360%) en julio del año pasado.

Finalmente, el crédito al consumo tuvo en mayo un recorte real interanual del 7.2% -la primera caída anual desde agosto de 2024-, a partir de combinar ligeros retrocesos en créditos prendarios y personales con una marcada contracción en el financiamiento de tarjetas de crédito, reflejando cancelaciones. Es decir, las líneas de crédito con mayor participación en la cartera de las entidades, muestra un retroceso anual, y sólo una parte menor asociada al crédito a las empresas ha dejado de caer en la comparación anual.

Pero a los fines de evaluar el potencial inicio de un nuevo ciclo de recuperación del crédito, resulta conveniente considerar el comportamiento de los préstamos en los meses recientes, además de en términos reales, descontando factores estacionales. Como se observa en el Gráfico 3, desde julio de 2024 el crédito hipotecario había mostrado continuas mejoras mensuales hasta mayo de este año cuando ha interrumpido su crecimiento.

Para el crédito a las empresas, hacia mayo de 2026 se tiene una ligera mejora luego de un bimestre de contracción, y para el crédito a las familias se profundiza la caída observada en abril pasado. En el caso del crédito a las empresas, la mejora se sostiene en el aumento de los adelantos y en el caso de la caída del crédito al consumo, esta deriva de un deterioro del crédito prendario y un más profundo retroceso del financiamiento de tarjetas de crédito.

Es decir, el crédito a las empresas podría estar comenzando a mostrar signos de mejora a la par de la incipiente recuperación de la actividad económica –contando ventajas en términos de una mejor tasa de interés y menores niveles de irregularidad-, mientras que el crédito a las familias muestra un mayor retroceso, por las razones opuestas –costo de financiamiento que no se ha recortado lo suficiente y mayores niveles de mora-. Como se observa, el repunte del crédito a empresas resulta momentáneamente insuficiente para traccionar sobre los préstamos en el agregado.

Precisamente por lo anterior, aun cuando los bancos tengan holgura para aumentar el tamaño de su cartera de crédito, es de esperar que privilegien líneas de préstamos dirigidas a empresas, eventualmente de plazos cortos, para el financiamiento de capital de trabajo, mientras se ordena la cartera de préstamos al consumo dirigidos a familias -por caso, por medio de refinanciaciones-.

En efecto, puede anticiparse una oferta más selectiva –y una demanda más prudente de parte de las familias- y de ello, menor dinamismo del crédito en los meses por venir en comparación con el ciclo iniciado en 2024. Derivado de lo anterior, el sistema financiero podría transitar una reconfiguración de los negocios hacia un mayor financiamiento productivo, al tiempo que no deben soslayarse potenciales presiones de transformación –en términos de número y tamaño de entidades- a causa del cambio en el patrón productivo y de localización espacial de las actividades que se encuentra transitando la economía real.

En síntesis. Las tasas de interés han tenido recientemente una evolución dispar según se trate del financiamiento a empresas o familias, al tiempo que la mora ha tenido un mayor aumento en el caso del crédito al consumo. Los préstamos a las empresas comienzan a mostrar señales de incipiente recuperación, que aún no traccionan al crédito en el agregado. Con una oferta más selectiva, la baja de tasas de interés y recorte de la mora, resultarán insuficientes para replicar en los meses por venir un ciclo de recuperación del crédito como el que se tuvo a inicios de 2024, cuando el mayor dinamismo lo mostraron los préstamos a las familias por sobre el dirigido a las empresas.


[1] Por caso, entre las Fintech la mora total –considerando créditos irrecuperables- superó el 30% en febrero, mientras que la mora operativa –descontando irrecuperables- se estabilizó algo por encima del 22% en los últimos meses.

[2] Tal el caso de la tasa de interés por Adelantos en cuenta corriente en moneda nacional (con acuerdo de 1 a 7 días y de 10 millones o más) a empresas del sector privado no financiero.

[3] No debe perderse de vista que, en el caso del crédito en dólares, el marco regulatorio prohíbe el financiamiento en esa moneda a sujetos que no obtienen ingresos en divisas, al tiempo que las autoridades en reiteradas oportunidades se han mostrado renuentes a introducir modificaciones a la legislación de modo de permitir canalizar el stock récord de depósitos en dólares hacia el crédito para cualquier tipo de individuo.

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Banco Credicoop advierte sobre un deterioro del crédito y cuestiona la recuperación económica: “Deja afuera al 80%”

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En un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo, el Banco Credicoop puso en duda la narrativa oficial sobre una inminente recuperación económica y advirtió sobre un deterioro en la situación financiera de familias y pymes. Desde la filial Posadas, el gerente zonal del NEA, Maximiliano López, y el gerente local, Gustavo Lamy, señalaron que el crecimiento “está concentrado en tres o cuatro sectores” y no alcanza a la mayor parte de la economía.

Según plantearon, los datos de actividad —tomando como referencia indicadores oficiales como el EMAE— muestran un desempeño desigual, con mejoras focalizadas en rubros vinculados al combustible, parte del agro y el sistema financiero, mientras el resto de las actividades presenta resultados negativos en comparación con períodos base.

Actividad económica: crecimiento concentrado y desigual

Desde la entidad sostienen que la actual dinámica económica no es homogénea. López explicó que, al contrastar los indicadores oficiales, se observa que “solo un grupo reducido de actividades muestra resultados positivos”, mientras que el resto de los sectores permanece en retroceso.

La lectura introduce una tensión central: la posibilidad de una recuperación macroeconómica que no se traduzca en mejoras generalizadas. En ese marco, el diagnóstico es que el eventual crecimiento podría beneficiar a segmentos específicos, pero dejaría fuera a la mayor parte del entramado productivo.

Endeudamiento en alza y cambio en la demanda de crédito

Uno de los datos más sensibles surge del comportamiento del crédito. Según Lamy, aumentaron los niveles de endeudamiento de las familias y se modificó el destino de los préstamos.

Mientras en otros períodos las solicitudes estaban orientadas a consumo duradero o inversión —como mejoras en viviendas o compra de vehículos—, hoy predominan pedidos vinculados a cubrir gastos corrientes y afrontar compromisos acumulados.

“El problema es que muchas personas llegan sin margen para asumir nuevas obligaciones”, señalaron, y remarcaron que, en numerosos casos, la única alternativa es la refinanciación o reestructuración de deudas existentes.

Este fenómeno se combina con ingresos que, según describieron, evolucionan por debajo de la inflación y con incrementos en tarifas de servicios, configurando un escenario de presión sobre los hogares.

Menos expansión, más asistencia

En este contexto, la banca —incluida la denominada banca solidaria— ajusta su estrategia. Desde Credicoop indicaron que el foco está puesto en acompañar a clientes con dificultades mediante reprogramación de pasivos, más que en la expansión del crédito.

No obstante, aclararon que el financiamiento no está completamente detenido. Existen solicitudes para capital de trabajo e incluso para inversión, aunque a un ritmo menor que en otros momentos.

La entidad también destacó que opera con tasas por debajo de la banca privada, dentro de las condiciones del mercado, como herramienta para sostener el acceso al crédito en un escenario restrictivo.

Economías regionales: sin política específica

El diagnóstico se profundiza al analizar el impacto territorial. Según López, las economías regionales enfrentan problemáticas similares en todo el país y carecen de una política de desarrollo específica.

En el caso de Misiones, donde la actividad yerbatera tiene un peso central, esa falta de políticas diferenciadas se traduce en dificultades para sostener la actividad y el empleo.

El planteo introduce un punto de tensión estructural: la desconexión entre los sectores productivos regionales y los ámbitos donde se definen las políticas económicas.

Crédito, consumo y gobernabilidad económica

El deterioro del crédito y el aumento del endeudamiento reflejan una variable clave para la estabilidad económica: la capacidad de consumo de los hogares.

En ese esquema, la concentración del crecimiento en pocos sectores y la falta de dinamismo en el resto de la economía plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del actual modelo y su impacto en la gobernabilidad económica.

El sistema financiero aparece, en este escenario, más como amortiguador que como motor de expansión.

Ingresos, crédito y actividad

La evolución de los ingresos reales, el comportamiento de la inflación y la capacidad de recuperación del crédito serán variables determinantes en los próximos meses.

Si no se produce una mejora en el poder adquisitivo, el riesgo es que el endeudamiento continúe creciendo y limite aún más la reactivación del consumo y la actividad.

Por el contrario, una recomposición de ingresos podría reactivar la demanda de crédito productivo y modificar el escenario actual. Por ahora, el sistema financiero observa señales mixtas y mantiene una posición de cautela.

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Finanzas logra captar USD 131 millones en la segunda vuelta de Bonar y consolida su estrategia en dólares

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El mercado convalida la deuda en dólares y marca el precio del riesgo. El Gobierno nacional consiguió adjudicar la totalidad de los USD 130,90 millones ofertados en la segunda vuelta de la licitación de los Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), en una operación que vuelve a poner en el centro la estrategia de financiamiento en moneda dura. La colocación, informada por la Secretaría de Finanzas, incluyó 684 ofertas y cerró con un valor efectivo adjudicado cercano a USD 131 millones.

El dato central no es solo el volumen —acotado en términos absolutos— sino la validación del instrumento: el Tesoro logró colocar el 100% de lo ofertado en dos bonos en dólares con perfiles distintos. En un contexto donde el acceso al financiamiento sigue condicionado, la pregunta es si este resultado consolida una curva en dólares o si simplemente refleja una ventana táctica de liquidez.

Dos bonos, dos señales: continuidad y costo del financiamiento

La licitación combinó la reapertura del Bonar 2027 y la emisión del Bonar 2028, con resultados que permiten leer el comportamiento del mercado.

El AO27 concentró la mayor demanda: recibió ofertas por USD 95 millones y fue adjudicado en su totalidad, con un valor efectivo de USD 97 millones. El precio de corte se ubicó en USD 1.015,33 por cada valor nominal de USD 1.000, con una tasa nominal anual del 5,00% y un rendimiento efectivo anual (TIREA) del 5,12%. Tras la operación, el stock en circulación alcanza los USD 745 millones.

En paralelo, el AO28 —nuevo instrumento— captó USD 36 millones, también adjudicados en su totalidad, pero con condiciones más exigentes: el precio de corte fue de USD 942,00 por cada USD 1.000, con una TNA del 8,52% y una TIREA del 8,86%. El monto en circulación queda en USD 186 millones.

La diferencia entre ambos bonos no pasa desapercibida. Mientras el AO27 se coloca por encima de la par y con tasas moderadas, el AO28 exige un rendimiento significativamente mayor. El mercado fija así una prima clara por plazo y riesgo, marcando el costo creciente de extender vencimientos en dólares.

Estrategia financiera y lectura de poder

La operación refuerza la estrategia del Gobierno de sostener financiamiento en moneda extranjera, incluso en montos relativamente contenidos. La colocación total sugiere que existe demanda, aunque segmentada y sensible a condiciones.

En términos políticos, la Secretaría de Finanzas logra un resultado que le permite mostrar capacidad de colocación sin recurrir a mecanismos extraordinarios. No hay señales de rechazo ni necesidad de convalidar tasas fuera de mercado en el tramo más corto, lo que otorga margen para sostener la narrativa de normalización financiera.

Sin embargo, la brecha entre el AO27 y el AO28 introduce un límite. El mercado acompaña en el corto y mediano plazo, pero exige mayores retornos a medida que se extiende el horizonte. Esa diferencia no es solo técnica: condiciona la capacidad del Tesoro para estructurar deuda más larga sin encarecer el perfil financiero.

Una señal acotada en un escenario más amplio

La segunda vuelta de la licitación aparece como un movimiento táctico dentro de una estrategia más amplia. El monto captado no redefine el frente financiero, pero sí aporta una señal sobre el acceso al mercado en dólares.

Habrá que observar si este patrón se sostiene en futuras colocaciones y si el Gobierno logra ampliar montos sin deteriorar tasas. También será clave ver cómo evoluciona la demanda en instrumentos nuevos, como el AO28, que todavía está construyendo referencia en el mercado.

Por ahora, el resultado deja una foto clara: hay apetito por deuda en dólares, pero con condiciones. Y en ese equilibrio, entre volumen, plazo y tasa, se juega buena parte de la estrategia financiera en los próximos meses.

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Hassan abrió sesiones en Oberá: “Superávit, las tasas más bajas y seguimos haciendo obras”

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En la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, el intendente de Oberá, Pablo Hassan, presentó un balance de gestión atravesado por cuatro ejes centrales: orden fiscal, obras concretadas, menor carga tributaria y contención social.

En un escenario nacional complejo, marcado por la retracción económica y la caída de recursos, el jefe comunal destacó que la ciudad logró sostener el equilibrio financiero y cerrar su cuarto año consecutivo con resultado positivo, manteniendo previsibilidad en sus cuentas públicas.

“La responsabilidad fiscal continúa siendo un pilar inquebrantable de esta gestión, que nos permite afrontar los desafíos de 2026”, expresó ante concejales, funcionarios y vecinos.

Además, brindó números proporcionados por el ministerio de economía de la nación que posiciona a Oberá como uno de los municipios con menor carga fiscal en algunas actividades y líder en inversión de obras privadas.

Eficiencia e inversión en infraestructura: 

Hassan explicó que el orden no fue casual, sino producto de acciones sostenidas de eficiencia. Desde 2021, la planta municipal se redujo un 14% y solo en el 2025 pasó de 1052 a 1019 personas, se reorganizó el organigrama y se profundizó la digitalización de trámites. A ello se sumó una reducción superior al 32% en el consumo de combustible con sistemas de monitoreo, control por GPS y optimización de recorridos.

Ese proceso con una administración responsable permitió destinar recursos a infraestructura esencial y necesaria para los barrios, “obras que durante muchos años fueron postergadas por lo que cuestan”.

Entre las intervenciones más relevantes mencionó la obra integral de la avenida Juan Domingo Perón, con entubado, drenajes y cordón cuneta; mejoras en avenida Berrondo, calle Alemania, 25 de Mayo y Código 115; la reconstrucción del puente sobre calle Paraguay; el plan de saneamiento con la colocación de mil tubos; cuadras de cordón cuneta, de asfaltado y cuadras de empedrado en el programa Camino a la Escuela. También se ejecutaron nuevos salones de usos múltiples y mejoras en plazas en distintos barrios.

La construcción de puntos saludables y puesta en valor de los primeros bulevares de avenida Gendarmería. Además, confirmó que los recursos generados por el Sistema de Estacionamiento Medido serán destinados a la compra de una máquina bacheadora para agilizar los trabajos viales.

Tasas bajas y crecimiento privado

Uno de los puntos más fuertes del discurso fue la política tributaria. Según datos del Ministerio de Economía de la Nación, Oberá se ubica entre los municipios con menor carga fiscal de la provincia en actividades primarias, industriales, hipermercados y actividades financieras.

“Esta fue una decisión que tomamos para generar condiciones favorables para la inversión privada”, remarcó Hassan.

Los resultados, sostuvo, son concretos. En un contexto nacional donde la construcción atraviesa niveles históricamente bajos, Oberá lidera en Misiones y en la región NEA en cantidad de permisos de obra otorgados y crecimiento de superficie construida, superando incluso a capitales provinciales.

En paralelo, las habilitaciones comerciales registraron un aumento del 51% respecto a 2024, aun contemplando bajas.

“El crecimiento no es casualidad. Es previsibilidad, reglas claras y confianza”, sintetizó el intendente.

El jefe comunal subrayó que el orden fiscal no implicó ajuste social. Por el contrario, destacó el fortalecimiento de acciones vinculadas al deporte, la niñez, adultos mayores y discapacidad, además del sostenimiento del Hogar Mitaí y del Hogar de Ancianos Municipal.

“Nos diferenciamos porque entendemos que la buena administración no es opuesta a la sensibilidad social”, afirmó.

Durante el año, más de 1.200 niños de barrios vulnerables participaron de la colonia de vacaciones en el Complejo Turístico Salto Berrondo, mientras que cientos de adultos mayores accedieron a actividades recreativas y mantienen el beneficio del boleto gratuito.

Proyecciones y desafíos 2026

De cara al nuevo año, el Municipio proyecta finalizar obras claves en el ingreso a la ciudad por avenida de las Américas, continuar el plan de asfaltado “Oberá Integrada” en distintos barrios y avanzar con nuevas etapas en avenida Gendarmería. También se ejecutarán los 4 proyectos del Presupuesto Participativo 2026.

En el plano institucional, el intendente anunció el envío de proyectos de ordenanza para modificar los requisitos de conformación de comisiones vecinales —excluyendo a funcionarios y empleados municipales— y  avanzar en el cobro de tasas por servicios en asentamientos con más de 15 años, vinculando a procesos de regularización que conlleva no sólo derechos sino responsabilidades como todos “una ciudad justa es la que se solventa entre todos, no solo unos pocos, nos gustaría que estas familias con el tiempo accedan a su título de propiedad. Pero no gratis, con su esfuerzo como el de todos”.

Asimismo, informó que enviará el proyecto de ordenanza para iniciar la venta de los lotes del Parque Industrial, que ya se encuentran en condiciones de comenzar su proceso de comercialización, consolidando una herramienta estratégica para el desarrollo productivo local.

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