TECNOLOGIA

El fin del silencio: por qué ya no podemos estar solos con nuestros pensamientos

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Alguien espera. En una fila, en un consultorio, en un semáforo. Son apenas segundos. Tal vez un minuto. Y casi sin darse cuenta, hace un gesto automático: saca el teléfono.

No porque tenga algo urgente. No porque alguien le haya escrito. Simplemente porque ese pequeño vacío —ese instante sin estímulo— se volvió incómodo.

O algo más que incómodo: intolerable.

Durante mucho tiempo, el silencio fue parte de la vida. No como algo buscado, sino como algo inevitable. Había momentos muertos. Tiempos sin contenido. Espacios donde no pasaba nada.

Y en esos espacios, pasaban cosas. Aparecían ideas. Recuerdos. Preguntas.

Hoy, el usuario promedio pasa más de 6 horas y media por día frente a pantallas, y revisa su teléfono más de 140 veces diarias.

Esperar ya no es esperar, es scrollear. Viajar ya no es viajar, es consumir contenido.
Estar solo ya no es estar solo, es estar conectado.

El silencio dejó de ser un estado natural para convertirse en algo que evitamos activamente. No se trata solo de usar el celular. Se trata de lo que dejamos de hacer cuando lo usamos. Dejamos de aburrirnos. Y el aburrimiento, aunque suene extraño, tenía una función.

El psicólogo Timothy D. Wilson, que estudió justamente cómo reaccionamos al silencio, lo resumió así: “La gente prefiere hacer casi cualquier cosa antes que quedarse sola con sus pensamientos.”

En su experimento, muchos participantes eligieron aplicarse pequeñas descargas eléctricas antes que soportar unos minutos de introspección.

No era dolor físico lo que evitaban. Era el silencio.

Dejamos también de pensar sin dirección, sin objetivo, sin respuesta inmediata.

La socióloga Sherry Turkle, que lleva años estudiando la relación entre tecnología y vínculos, advierte “estamos perdiendo la capacidad de estar solos, y con ella, la capacidad de estar realmente con otros.”

Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos señala que las personas con mayor exposición a pantallas tienden a reportar niveles más bajos de bienestar subjetivo y mayores indicadores de ansiedad y soledad.

En ese contexto, no sorprende que cada vez más personas busquen en la tecnología algo más que información.

El psicólogo social Nicholas Epley lo plantea de forma directa al afirmar “nuestra mente está diseñada para encontrar significado en la interacción humana. Cuando reemplazamos eso, algo se pierde.”

Hablar con una inteligencia artificial, escribir lo que nos pasa y recibir una devolución inmediata, puede ser útil. Incluso sentirse como un alivio.

Pero también es otra forma de evitar el silencio. Otra forma de no quedarse a solas con lo que aparece cuando no hay nada más.

No se trata de idealizar el pasado ni de demonizar la tecnología. Pero sí de entender el cambio. Estamos reemplazando algo que siempre estuvo ahí -el silencio- por algo que nunca se apaga.

Y en ese reemplazo, algo se pierde.

Tal vez la capacidad de procesar. Tal vez la capacidad de esperar. Tal vez, simplemente, la capacidad de escucharnos.

Tal vez el problema no es que estemos siempre conectados.

Tal vez es que ya no sabemos qué hacer cuando no lo estamos.


Esta columna forma parte de una serie sobre cómo cambian nuestras vidas en un mundo cada vez más mediado por la tecnología. En la siguiente entrega nos enfocaremos en la delegación permanente y en todas las cosas en las que ya dejamos de pensar.

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Informe advierte que las mujeres enfrentan mayores riesgos laborales derivados de la IA generativa

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La inteligencia artificial generativa (GenAI) está transformando el mundo laboral, con el potencial de aumentar la productividad, apoyar la creación de empleo y mejorar la calidad del empleo, pero sus impactos están lejos de ser neutros en cuanto al género. Un nuevo informe de investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que la GenAI afectará más a los empleos de las mujeres que a los de los hombres, con ocupaciones dominadas por mujeres con casi el doble de probabilidades de exponerse a esta tecnología.

El informe Gen AI, segregación ocupacional e igualdad de género en el mundo laboral muestra que las mujeres están desproporcionadamente expuestas a GenAI por tres razones principales: están sobrerrepresentadas en los empleos más susceptibles a la automatización; siguen estando subrepresentados en ocupaciones relacionadas con la IA y en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM); y los propios sistemas de IA a menudo reflejan y reproducen los sesgos de género incrustados en las sociedades.

Mujeres concentradas en empleos de alto riesgo

En los países con datos disponibles, las ocupaciones dominadas por mujeres tienen casi el doble de probabilidades de estar expuestas a la IA Genal que las dominadas por hombres, según el estudio. Alrededor del 29 por ciento de las ocupaciones dominadas por mujeres están expuestas a la IA Gen, en comparación con solo el 16 por ciento de las ocupaciones dominadas por hombres. La diferencia es aún más evidente si se observa el alto riesgo de automatización: el 16 por ciento de las ocupaciones dominadas por mujeres se encuentran en las categorías de mayor exposición, frente a solo el 3 por ciento de las ocupaciones dominadas por hombres.

Estos riesgos están estrechamente vinculados a la segregación ocupacional. Las mujeres están muy concentradas en roles administrativos, administrativos y de apoyo empresarial, como secretarias, recepcionistas, empleadas de nóminas y asistentes contables, donde muchas tareas son rutinarias y codificables, y por tanto tienen mayor riesgo de ser sustituidas por GenAI. En cambio, los hombres están más representados en la construcción, la manufactura y los oficios manuales, donde las tareas son menos fáciles de automatizar.

A nivel nacional, las mujeres están más expuestas a la IA Genética que los hombres en el 88 por ciento de los países analizados. En varias economías, más del 40 por ciento del empleo femenino está expuesto a la GenAI, incluyendo Suiza, Reino Unido y Filipinas, así como pequeños Estados insulares en desarrollo del Caribe y el Pacífico. En los países de ingresos altos en general, el 41 por ciento de los empleos están expuestos a la GenAI, frente a solo el 11 por ciento en los países de bajos ingresos, reflejando diferencias en las estructuras ocupacionales y la preparación digital.

“La IA generativa no está entrando en un mercado laboral neutral”, dijo Anam Butt, coautora de la investigación de la OIT. “Las normas sociales discriminatorias, las responsabilidades desiguales de cuidado y las políticas económicas y del mercado laboral que no abordan plenamente las necesidades de mujeres y hombres siguen moldeando quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones. Como resultado, las mujeres se concentran en ocupaciones que tienen más probabilidades de estar expuestas a la automatización y siguen estando subrepresentadas en empleos relacionados con la IA, enfrentándose a mayores riesgos pero con menos oportunidades derivadas de este cambio tecnológico.”

Bloqueado de oportunidades de IA

Aunque se espera que la GenAI impulse el crecimiento del empleo en sectores intensivos en tecnología, las mujeres siguen estando en gran medida excluidas de estas oportunidades. A nivel mundial, las mujeres representaban solo alrededor del 30 por ciento de la fuerza laboral en IA en 2022, solo 4 puntos porcentuales más que en 2016. También están infrarrepresentados en los empleos STEM en general, especialmente en campos de alta demanda como la ingeniería y el desarrollo de software.

Este desequilibrio importa. Cuando las mujeres faltan en empleos y puestos de toma de decisiones relacionados con la IA, es menos probable que se beneficien de nuevas oportunidades laborales y desarrollo de habilidades. Al mismo tiempo, las empresas pierden talento, diversidad e innovación.

Tecnología moldeada por la sociedad

El informe subraya que la GenAI, al igual que las tecnologías anteriores, no es neutral. Las tecnologías se diseñan, entrenan y despliegan dentro de las estructuras sociales y económicas existentes y, por tanto, pueden reproducir sesgos y discriminación. La infrarrepresentación de las mujeres en el desarrollo y adopción de la IA aumenta el riesgo de tecnologías sesgadas por género. Se ha demostrado que los sistemas de IA entrenados con datos sesgados o incompletos perjudican a las mujeres en reclutamiento, decisiones salariales, puntuación crediticia y acceso a servicios. Estos riesgos se agravan para las mujeres que enfrentan múltiples y cruzadas formas de discriminación, incluyendo por motivos de raza, etnia, discapacidad o estatus migratorio. Sin salvaguardias, GenAI puede amplificar estas desigualdades a gran escala.

Las decisiones políticas importan

La OIT subraya que el impacto más generalizado de la GenAI probablemente sea en la calidad del empleo más que en la cantidad de empleos. GenAI puede cambiar tareas, intensificar la carga de trabajo, aumentar la monitorización o reducir la autonomía. Pero si se diseña e implementa de forma responsable, también puede mejorar las condiciones laborales, aumentar la productividad y apoyar el equilibrio entre vida laboral y personal.

“Las decisiones tomadas hoy determinarán si la GenAI se convierte en una fuerza para una mayor igualdad o en una que afianza las brechas existentes”, señala el informe. Integrar la igualdad de género en el diseño, despliegue y gobernanza de GenAI es esencial, junto con la lucha contra la segregación laboral, ampliar el acceso de las mujeres a las habilidades y garantizar su representación en roles relacionados con la IA.

“El impacto de la IA generativa en los empleos de las mujeres no está predeterminado”, dijo Janine Berg, economista sénior del Departamento de Investigación y coautora del informe. “Con las políticas adecuadas, el diálogo social y un diseño sensible al género, podemos evitar reforzar la discriminación existente.”

Instituciones sólidas del mercado laboral y un diálogo social son fundamentales para este proceso. Al involucrar a gobiernos, empleadores y trabajadores en la forma en que se introduce la GenAI en el trabajo, el cambio tecnológico puede apoyar un trabajo digno y avanzar hacia un futuro laboral más inclusivo para todos.

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La fábrica de Xiaomi que produce 60 celulares por minuto sin empleados

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La nueva instalación de Xiaomi en PekínChina logró lo impensado: producir un teléfono móvil por segundo, las 24 horas del día, sin que ningún trabajador pise la línea de montaje. Esta “fábrica oscura” marca un antes y después en la automatización industrial y desafía todos los modelos productivos conocidos hasta hoy.

La planta de 81.000 metros cuadrados opera en completa oscuridad porque no hay personas trabajando adentro. Al eliminar la presencia humana, Xiaomi se ahorra iluminación, calefacción y aire acondicionado, reduciendo costos energéticos de forma brutal. Los robots no necesitan luz para ensamblar cada pieza con precisión milimétrica.

El cerebro detrás de esta revolución es HyperIMP, una plataforma de inteligencia artificial desarrollada por la propia compañía. Este sistema no solo coordina a cientos de robots simultáneamente, sino que se autodiagnostica y optimiza la producción en tiempo real, evitando paradas y maximizando la eficiencia.

Números que impactan

La fábrica alcanza una capacidad anual de 10 millones de teléfonos de gama alta. Eso significa 60 dispositivos por minuto, uno cada segundo, funcionando sin parar los 365 días del año. La inversión fue de 2.400 millones de yuanes (unos 330 millones de dólares), una apuesta fuerte de Xiaomi por liderar la manufactura inteligente.

Además, cuenta con sistemas de filtrado ultraavanzados que mantienen el ambiente libre de polvo a nivel microscópico, garantizando condiciones de pureza total para el ensamblaje de componentes delicados.

Esta planta se especializa en los modelos más complejos y premium de Xiaomi, como el MIX Fold 4 y el MIX Flip. Con este movimiento, China consolida su liderazgo en la Industria 4.0 y demuestra que la automatización total ya no es ciencia ficción: es presente concreto que redefine costos, calidad y velocidad en la tecnología de consumo.

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El auge del “Content Utility” contenido que no entretiene ni inspira, sino que resuelve 

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Hubo un momento en que el contenido competía por atención. Hoy esa competencia no ha desaparecido; se ha intensificado. El ecosistema digital ya no está dominado por la creatividad orgánica, sino por una avalancha de mensajes con objetivos comerciales. En un entorno saturado de branded content —incluso en espacios que antes se percibían como espontáneos— la atención se ha convertido en el recurso más escaso. Y cuando todo quiere decir algo, lo único que realmente importa es aquello que sirve para algo

Durante años confundimos impacto con utilidad. Creamos mensajes para llamar la atención, pero no para acompañar decisiones reales”, explica Eduardo Núñez Santiago, Influencer Marketing Director de another para México y LATAM. “Hoy las personas no quieren que las sorprendan, quieren que las ayuden. Y esa diferencia lo cambia todo”. 

Bajo este escenario surge con fuerza el Content Utility: contenido diseñado para resolver, no para adornar. Frente a feeds interminables y discursos aspiracionales que compiten por segundos de atención, las personas priorizan aquello que les ayuda a entender, decidir o avanzar. La utilidad deja de ser un valor agregado y se convierte en el principal filtro de relevancia. 

Esta transformación no ocurre por intuición. El Digital 2025 Global Overview Report muestra que las personas consumen contenido de manera cada vez más selectiva, priorizando aquello que les aporta valor práctico frente a un entorno saturado de mensajes comerciales. En este contexto, la utilidad deja de ser un atributo deseable y se convierte en el principal criterio para decidir qué contenidos merecen tiempo y atención

El auge del contenido útil también ha reconfigurado quién puede generar valor. En un ecosistema dominado por mensajes de marca, el contenido utilitario ha abierto la puerta a una verdadera democratización de la creación. Hoy ganan peso las voces que hablan desde la experiencia: profesionales de nich ao, expertos técnicos y creadores capaces de responder dudas concretas desde su campo de conocimiento. Desde carpinteros que explican procesos y herramientas, hasta abogados que orientan sobre decisiones patrimoniales o financieras, el protagonismo se desplaza del relato aspiracional al conocimiento aplicado, dando lugar a comunidades más pequeñas, pero más profundas. 

El content utility abrió la puerta para que muchas más voces puedan generar valor, pero eso no significa que todo contenido experto funcione por sí solo”, asegura el experto de la agencia de comunicación estratégicaanother. “La diferencia está en el acompañamiento: cuando marcas, creadores y especialistas cuentan con una guía estratégica, el conocimiento se traduce en contenidos claros, relevantes y sostenibles. Sin ese filtro, la utilidad se pierde; con él, se construyen comunidades y credibilidad real”. 

Para las marcas —y para quienes las acompañan estratégicamente— este fenómeno implica un cambio de rol. Ya no se trata de ocupar todos los espacios ni de imponer un discurso, sino de habilitar, curar y amplificar esas voces que aportan valor real. La autoridad ya no se construye desde el volumen, sino desde la capacidad de facilitar soluciones relevantes para audiencias cada vez más exigentes. 

A este escenario se suma la manera en que la tecnología está transformando el comportamiento de las personas. Insights recientes de Google sobre tendencias digitales muestran que la inteligencia artificial está cambiando la forma en que las audiencias buscan información y toman decisiones, favoreciendo experiencias más claras, útiles y fáciles de comprender. Esta evolución eleva aún más el valor del contenido capaz de resolver, no de distraer. 

En 2026, el éxito del contenido ya no se medirá por su capacidad de entretener o inspirar, sino por su impacto práctico en la vida cotidiana. Las marcas que comprendan esta transformación dejarán de competir por atención para empezar a construir relevancia sostenida. La pregunta ya no es quién logra hablar más fuerte, sino quién está realmente dispuesto a resolver. 

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Radiografía anual y tendencias a futuro en el agro: 2025 el año que aceleró el cambio

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El 2025 cerró como un año bisagra para el agro argentino. No por un único factor, sino por varios:  la superposición de las inundaciones en la zona núcleo, algunas sequías regionales, ajustes de márgenes, reacomodamientos en los mercados internacionales y, sobre todo, por un cambio profundo en la forma en que el productor compra, vende y gestiona su negocio. Lo que hasta hace algunos años era una promesa —la digitalización del campo— hoy es una realidad consolidada, con impacto directo en la productividad, los costos y la velocidad de toma de decisiones.

Un año marcado por tensiones, adopción tecnológica y resiliencia

A nivel estructural, el agro tuvo que navegar un 2025 que combinó presión en los costos, incertidumbre política y cambios en las dinámicas de exportación. Pero, a la vez, fue un año que aceleró comportamientos que venían creciendo en silencio: la adopción tecnológica, la gestión por datos y el uso de nuevas plataformas digitales para comercializar hacienda y planificar inversiones.

Según datos citados por especialistas del sector, el 70% de los productores argentinos ya utiliza alguna herramienta tecnológica para gestionar su negocio (Cámara Argentina de Agtech, 2025). Esta cifra refleja un cambio cultural profundo: el productor dejó de ver la tecnología como “accesorio” y pasó a elegir soluciones que le permiten mejorar tiempos, reducir costos y ganar previsión.

“A través de la tecnología hoy los productores pueden cotizar gratis y sin compromiso de venta, obtener una referencia real de mercado para tomar decisiones estratégicas y gestionar de manera autónoma sus cobros y pagos, brindando mayor previsibilidad financiera”, explica Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo, el mercado ganadero digital más grande del país, y agrega: “En medio de un escenario económico desafiante, los productores que logran planificar con información precisa —y no con corazonadas— son los que marcan la diferencia”.

Uno de los movimientos más claros del año fue el crecimiento del comercio digital de ganado. En 2025, productores, consignatarios, frigoríficos e incluso cadenas de supermercados están utilizando marketplaces digitales para operar a distancia, validar información sanitaria y cerrar acuerdos de forma más eficiente.

El mercado digital dejó de ser complementario para convertirse en parte del canal principal de comercialización. Y hay datos concretos que lo respaldan: la plataforma deCampoaCampo —uno de los jugadores más relevantes del ecosistema— ya reporta más de 3.5 millones de cabezas comercializadas y más de 150.000 usuarios registrados en su ecosistema digital.

A ese número se suma un dato clave: en 2025 el crecimiento en volumen operado fue del 40%, el más alto desde la creación de la compañía hace 15 años. “Si bien todos los años crecimos, nunca lo hicimos a este ritmo. Y no solo en volumen: todas las métricas acompañaron ese crecimiento, tanto en usuarios nuevos como en la cantidad de sociedades que operan habitualmente con la plataforma”, explica Pedro López Meyer, Gerente de Planificación, Soporte y Gestión de deCampoaCampo.

Emilio Herz, CEO de Campo a Campo

Pero el diferencial del último año no estuvo solo en sumar usuarios, sino en la adopción genuina de la tecnología. “Antes muchos productores descargaban la aplicación pero entraban esporádicamente o no la usaban de manera activa. En 2025 eso cambió: los ingresos a la plataforma para consultar precios crecieron más de un 100%, y la autogestión de cotizaciones y compras pasó del 40% al 85%, demostrando que los usuarios se volcaron a manejar de manera autónoma la plataforma”, detalla López Meyer.

El uso de deCampoPagos, la herramienta para la gestión de cada pago de las operaciones, también creció en adopción: prácticamente el 100% de los usuarios activos, tanto productores como transportistas, autogestionan el saldo de sus operaciones.

Estos datos confirman que la digitalización dejó de ser exploratoria y pasó a formar parte de la operatoria diaria del negocio ganadero, con un nuevo estándar: información, trazabilidad, inmediatez,  logística y operación, todo dentro de una misma interfaz.

Tecnología, trazabilidad y datos: la agenda que viene

Otro de los ejes del año fue la consolidación de la agenda AgTech en Argentina. El Gobierno y distintos observatorios sectoriales impulsaron iniciativas ligadas a Agricultura 4.0, sensores, automatización, monitoreo remoto, big data y soluciones para ganadería inteligente.

Este marco público-privado aceleró la adopción de herramientas móviles y modelos predictivos. Para el 2026, tres vectores serán determinantes:

  1. Trazabilidad obligatoria y mejores estándares. La presión de los mercados internacionales —particularmente en la demanda de carne certificada, baja huella ambiental y mayor control sanitario— obliga a incorporar sistemas de seguimiento digital. Europa, China y Medio Oriente ya dan señales en esa dirección, condicionando precios y cupos.
  2. Integración de datos y predicción. Los productores empiezan a centralizar información de clima, genética, sanidad, costos y mercados en plataformas únicas. Esto habilita pronósticos más precisos y decisiones tomadas con menos intuición y más evidencia.
  3. Inteligencia artificial aplicada al campo. La IA tendrá un rol transversal en 2026: desde modelos de pricing y análisis de riesgo hasta asistentes que recomiendan cuándo vender, qué insumos comprar o cómo mejorar la performance del rodeo.

Sin dudas, los beneficios que le dan las soluciones tecnológicas a los productores son infinitas: “Cualquier empresa tecnológica que encuentre un problema concreto del productor y logre mejorarle la diaria —ya sea en tiempo, costos o eficiencia— va a ser bienvenida y adoptada rápidamente”, expresa Herz. El desafío, sin embargo, es que la solución tenga idioma de productor: simple de implementar, simple de usar y que le agregue valor.

Muchas soluciones quedan a mitad de camino por falta de usabilidad o por intentar resolver un problema que no es prioritario en la operación diaria. En este contexto, la plataforma se prepara para un salto cualitativo: convertirse no solo en un marketplace, sino en la estructura de procesamiento digital de todas las operaciones del productor, aun cuando hayan sido realizadas fuera del ecosistema de la app.

“En 2026 vamos a permitir que cualquier usuario procese la operación —ya sea que la haya realizado con deCampoaCampo o con cualquier otro canal— dentro de nuestra plataforma”, adelantan desde la empresa. Esto incluye coordinación de transporte, procesamiento de pagos, integración con factoring y gestión del saldo operativo.

El objetivo es claro: que deCampoaCampo funcione como la herramienta que procesa todo lo que entra y sale del campo, agilizando la administración, reduciendo errores y permitiendo al productor tener trazabilidad financiera y operativa en un solo lugar.

2026: un año para decidir

Si el 2025 fue el año de la aceleración, el 2026 será el año de las decisiones estratégicas. Los especialistas coinciden en una agenda mínima que definirá competitividad:

●      Más trazabilidad para cumplir normas internacionales.

●      Integración de datos para reducir incertidumbre operativa.

●      Comercialización digital como eje central del negocio, no como un complemento.

●      Automatización y eficiencia para enfrentar márgenes cada vez más ajustados.

●      Adopción de IA para mejorar predicción y minimizar riesgo.

La pregunta para el sector no es si la digitalización seguirá avanzando, sino qué tan rápido podrá cada productor sumarse al nuevo modelo productivo que ya domina la actividad.

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