TEDEUM

Martinez en el Tedeum: “Necesitamos decisiones de independencia y de soberanía”

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En la Catedral de Posadas se celebró este jueves el Tedeum por los 210 años de la Declaración de la Independencia nacional. La ceremonia reunió a autoridades provinciales, municipales y de las fuerzas de seguridad, y estuvo marcada por un mensaje del obispo Juan Rubén Martínez, quien invitó a reflexionar sobre la soberanía, el contexto global y el compromiso con el bien común.

En el marco del 210° aniversario de la Declaración de la Independencia argentina, este jueves se realizó el tradicional Tedeum en la Catedral de Posadas. La ceremonia religiosa fue presidida por el obispo de la Diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, y contó con la participación del intendente Leonardo Stelatto, funcionarios municipales y provinciales, legisladores, representantes de las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales, además de integrantes de distintos credos y de la comunidad.

Durante su homilía, Martínez propuso una reflexión que trascendió la conmemoración histórica y puso el foco en los desafíos políticos, sociales y culturales que enfrenta la Argentina en la actualidad. En ese sentido, sostuvo que la independencia no debe entenderse únicamente como un hecho del pasado, sino como un proceso permanente que exige discernimiento y compromiso.

El obispo recordó que la declaración de la independencia en 1816 fue el resultado de un largo camino de construcción colectiva y no de un hecho aislado. “Fue un proceso, de mucha gente que quería estas tierras y que luchó para que nuestro pueblo pudiera decidir su propio destino”, expresó.

A partir de esa mirada histórica, planteó un paralelismo con el presente y llamó a defender la soberanía nacional frente a los desafíos del escenario internacional.
“Hoy los contextos son totalmente distintos, pero también necesitamos decisiones de independencia y de soberanía”, afirmó.

Martínez señaló que el mundo atraviesa profundas transformaciones impulsadas por el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, procesos que -advirtió- se encuentran concentrados en manos de los sectores con mayor poder económico.

“Vivimos en un mundo globalizado donde el avance tecnológico es enorme y donde muchas de esas herramientas son manejadas por los poderosos”, sostuvo.
En ese contexto, alertó sobre las nuevas formas de condicionamiento que enfrentan los países y remarcó la necesidad de preservar los recursos estratégicos y las decisiones soberanas.

El obispo también invitó a mirar la realidad desde las necesidades concretas de la sociedad y no únicamente desde las grandes estructuras de poder. En ese sentido, recordó que la historia de la salvación narrada en el Evangelio se construye desde los márgenes y con los más pequeños.

“Tenemos que pensar nuestros proyectos con la gente y para la gente, especialmente para quienes más lo necesitan”, afirmó.

Finalmente, Martínez convocó a que el aniversario patrio sea una oportunidad para renovar el compromiso ciudadano con el país y con el bien común.
“Que Dios nos conceda la sabiduría para discernir dónde estamos, hacia dónde vamos y cómo hoy podemos seguir siendo verdaderamente independientes”, concluyó.

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Tedeum: “Es cuestión de ser o no honestos y transparentes”, dijo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva

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El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, alertó por la corrupción y le envió un mensaje a la dirigencia política. “Es cuestión de ser o no honestos y transparentes”, afirmó al encabezar el Tedeum en la Catedral Metropolitana por el 9 de Julio. Frente al presidente Javier Milei, pidió desterrar las “cuevas de corrupción” y reclamó apartarse del “camino de la intolerancia y de la crueldad hacia los más débiles”.

Durante su homilía, García Cuerva eligió la parábola del Buen Samaritano como eje para interpelar a la sociedad argentina. “La única salida ante el dolor y las heridas es ser como el Buen Samaritano”, sostuvo, y advirtió sobre los “caminos peligrosos” que enfrenta el país: “El de la intolerancia, los enfrentamientos constantes, la descalificación del otro, la crueldad hacia los más débiles y la discriminación”.

El arzobispo remarcó que estos senderos solo profundizan la división y la pobreza, y que la honestidad debe ser un valor transversal, más allá de partidos o gobiernos.

Además advirtió sobre las “cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”.

“Y esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no, honesto y trasparente. Ser y parecer, ahora y siempre”, sostuvo.

Un llamado a la compasión y a la acción colectiva

García Cuerva instó a los presentes a no ser “indiferentes viajantes que pasan de largo”, sino a comprometerse con quienes sufren en este 210° aniversario de la independencia.

“En este 9 de julio, pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren: los heridos del camino de la vida, los enfermos, los jubilados, los jóvenes víctimas del narcotráfico, los desocupados, las personas con discapacidad”, enumeró.

“La Patria nos pide un examen de conciencia colectivo”

En otro tramo de su mensaje, García Cuerva agradeció a los argentinos que “se ponen la Patria al hombro” y apuestan por la fraternidad y la solidaridad, muchas veces desde el anonimato. “No miremos al costado buscando culpables eternos. Preguntémonos todos: ¿Estoy actuando como los que pasan de largo o dispuesto a ser la posada que reciba y sane a los heridos?”, planteó.

El arzobispo reclamó diálogo, justicia social y honestidad como claves para sanar las heridas sociales. “Que este 9 de julio nos comprometamos a caminar unidos hacia un desarrollo integral, construyendo puentes donde algunos quieren levantar muros, con gestos concretos de cercanía y de acogida con los heridos de la vida”, pidió.

Un mensaje de unidad inspirado en la Selección y en Messi

Sobre el final, García Cuerva apeló al ejemplo de la Selección argentina y citó un mensaje de Lionel Messi para alentar la unidad nacional: “Demostramos una vez más que los argentinos, cuando luchamos juntos y unidos, somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos… ¡lo logramos!”.

El Tedeum concluyó con un llamado a “seguir con la camiseta puesta” y a transformar la pasión colectiva en acciones concretas de solidaridad y compromiso con los más vulnerables.

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García Cuerva en el Tedeum y ante Milei: “Basta de arengar la división y la polarización”

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En el tradicional tedeum por el 25 de Mayo celebrado en la catedral metropolitana de Buenos Aires, el arzobispo porteño, monseñor Jorge García Cuerva, llamó a construir “cuatro acuerdos fundamentales” para la Argentina: el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza.

La ceremonia contó con la presencia del presidente Javier Milei, integrantes del gabinete nacional y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, entre otras autoridades civiles y militares.

Tomando como eje el pasaje evangélico del paralítico de Cafarnaúm, monseñor García Cuerva comparó la situación de muchos argentinos con la de quienes “experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades y en su dignidad”.

El arzobispo sostuvo que no es tiempo de buscar culpables, sino de asumir responsabilidades colectivas para sanar “tantas parálisis personales, familiares y sociales”. En ese sentido, destacó la actitud de los cuatro hombres que acercaron al paralítico a Jesús y afirmó que fueron capaces de dejar de lado diferencias para ayudar al más frágil.

“En términos políticos: acordaron, consensuaron; se plantearon una tarea común pensando en los más frágiles”, expresó.

A partir de esa imagen, propuso cuatro acuerdos fundamentales: “El bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza”. Y advirtió: “El ‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación”.

También reclamó una dirigencia que “se anime al diálogo, al encuentro y a la reconciliación” para responder a quienes sufren la falta de trabajo, educación y oportunidades.

Críticas a los discursos violentos
Durante la homilía, monseñor García Cuerva cuestionó con dureza las agresiones verbales y la violencia en redes sociales. Comparó a los escribas del Evangelio con “los odiadores de aquella época” y afirmó que actualmente existen “haters instalados delante de una pantalla para hacer terrorismo de las redes, descalificando y difamando”.

En ese contexto, citó al papa León XIV, quien en su mensaje para la Cuaresma de 2026 exhortó a “desarmar el lenguaje” y renunciar “a las palabras hirientes, al juicio inmediato y a las calumnias”.

El arzobispo insistió en que “los violentos de actualmente no tienen que detener a los hombres y mujeres que quieren hacer algo por la Patria” y exhortó a revitalizar el tejido social “venciendo la invalidez de la desesperanza y la intolerancia”.

El legado de Mamerto Esquiú
En otro tramo de la homilía, monseñor García Cuerva evocó al beato Mamerto Esquiú, en el bicentenario de su nacimiento, y retomó una de sus expresiones más conocidas: “¡República Argentina! ¡Noble Patria! (…) nuestras manos no descansarán hasta verte rebosando orden, vida y prosperidad!”.

Asimismo, pidió recuperar la memoria agradecida de la historia nacional y cuestionó “la ostentación, el despilfarro y el derroche” frente a las necesidades sociales.

Hacia el final, llamó a que “Argentina sea casa y mesa familiar para todos sus habitantes” y recordó que el primer gobierno patrio convocó a la “más estrecha unión y conformidad recíproca”.

“El sueño fundacional fue siempre la unión. Hagámoslo realidad”, concluyó, antes de encomendar el país a la protección de la Virgen de Luján.

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Alta tensión en el Tedeum: Milei no saludó a Macri ni Villarruel y García Cuerva dio un mensaje durísimo

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El Tedeum sirve siempre para medir la temperatura política. El de este domingo fue una exhibición de las disputas palaciegas. El presidente Javier Milei ignoró el saludo del alcalde porteño Jorge Macri y de la vicepresidenta, Victoria Villarruel y después lanzó un fuerte mensaje desde sus redes sociales para justificar su negativa: “Roma no paga traidores”, escribió Milei en X (ex Twitter), citando un video donde se lo ve esquivando el saludo que intentaba ofrecerle Macri. 

Poco después, publicó otro mensaje aún más contundente: “Si se es bueno con los malos (esto es, con quienes traicionan, mienten, calumnian, injurian y ensucian por una mera ventajita), se termina siendo muy malo con los buenos”.

No fue el pico de tensión. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva pronunció una dura oración en el marco del Te Deum por el 25 de mayo que se celebró en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, en la que reclamó por la situación que atraviesan los jubilados y criticó “el terrorismo de las redes sociales” y a las fakenews. 

Ante la presencia del presidente Javier Milei, integrantes del Gabinete, legisladores y autoridades del gobierno porteño, García Cuerva sentenció: “Venimos a pedirle a Dios que nuestra Argentina se cure y viva. Experimentamos que se está muriendo la fraternidad, la tolerancia, el respeto y si se mueren esos valores se muere el futuro”. 

La homilía incluyó pasajes en los que la Iglesia hizo eco del agotamiento que vive la sociedad con la representación política que se tradujo en la baja concurrencia durante los comicios del 18 de mayo. “Años de promesas incumplidas, años electorales que nos hicieron perder las ganas de participar, nos hicieron perder el entusiasmo de involucrarnos, de incumplir con el deber ciudadano de ir a votar porque pensamos que otra vez lo mismo, nada va a cambiar, sentimientos e ideas que afloran cuando se experimenta que nos mintieron muchas veces“, graficó el arzobispo. 

“Nuestro país también sangra. Tantos hermanos que sufren la marginalidad y la exclusión, tantos adolescentes y jóvenes victimas del narcotráfico que, en algunos barrios, es un Estado paralelo”, cuestionó, y sumó: “Tantas personas en situación de calle, familias que sufrieron las inundaciones, las personas con discapacidad. Tantas madres que ya no saben qué hacer o cómo evitar que sus hijos caigan en la droga o en las garras del juego”.

Asimismo, también dio lugar a los reclamos semanales que protagonizan los jubilados todos los miércoles frente al Congreso de la Nación: “Y los jubilados que merecen una vida digna, con acceso a los remedios y a la alimentación, herida que sigue abierta y sangra hace años, pero que como sociedad tenemos que curarla pronto”.

“Muchos pueden ser los responsables de esta triste situación, pero la oportunidad que tenemos para resolverla es hoy”, pidió de cara a los funcionarios, y completó: “¿Cuántas generaciones más y hasta cuándo deberán reclamar por jubilaciones dignas? La Argentina sangra en la inequidad entre los que se laburan todos y los que han vivido de privilegios que los alejaron de la calle, de los medios de transporte, de saber cuánto valen las cosas en un supermercado”.

Durante la oración, García Cuerva cuestionó además a “los agoreros de malas noticias” y a lo que definió como “el terrorismo de las redes sociales”. “A pesar de que hoy nos dicen que Argentina no está muerta, hay quienes se burlan de Jesús. Son los haters de aquella época, los que difaman, desprecian o critican destructivamente a una entidad, a una persona o a una obra. Los que odian y justifican su desprecio, el terrorismo de las redes como decía el Papa Francisco. Hemos pasado todos los límites, la descalificación, la agresión constante, la difamación parecen moneda corriente“, sentenció.

“El Santo Padre León XIV decía a los representantes de los medios de comunicación que la paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos y escuchamos a los demás, y el modo en el que comunicamos tiene una importancia fundamental. Debemos decir no a la guerra de las palabras y las imágenes”, reclamó. 

Por su parte, postuló: “Tenemos necesidad de diálogo, de forjar la cultura del encuentro y frenar el odio. Démonos otro oportunidad, no podemos construir una nación desde la guerra entre nosotros, todo acto de violencia es condenable y quiebra el tejido social”. 

Las palabras de García Cuerva llegaron minutos después de que el mandatario ingresara a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para la ceremonia y evitara saludar al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y a la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quienes mantiene una gélida relación. 

En otro pasaje de la oración, el arzobispo marcó que lo que le falta a pueblo argentino es “tirar para adelante” más allá de las diferencias existentes. “El que tengo al lado es un hermano, no un enemigo o un ser despreciable a vencer”, sostuvo en una clara referencia a la terminología con la que el mandatario suele descalificar a su adversarios políticos. 

“Manos a la obra, pero unidos como pueblo, más allá de las diferencias. Argentina, ponete de pie, vos podes, basta de arrastrarnos en el barro de las calificaciones y la violencia”, reclamó el eclesiástico, y agregó: “Basta de vivir paralizados en el odio y el pasado, de estar con la esperanza por el suelo. Es hora de ponerse de pie, unidos, no a los empujones en un sálvense quién pueda, o a costa de los demás, dejando muchos al costado de la vida”.

Además, de frente al libertario, ubicado en soledad, aseveró: “Es con todos, mirándonos a la cara porque nuestras decisiones y políticas públicas tienen que tener rostros concretos, historias reales que nos tienen que conmover”.

La crítica a la realidad social, marcada por el índice de pobreza que se ubicó en el 38,1% durante el segundo semestre de 2024, también formó parte de la oración que pronunció el arzobispo. “Muchos hermanos tienen hambre de pan, incluso revolviendo basura, buscando qué comer, pero todos tenemos hambre de sentido de vida, hambre de Dios, porque nos hemos acostumbrado a comer el pan duro de la desinformación, el pan viejo de la indiferencia e insensibilidad”, postuló. 

“El recordado y querido Papa Francisco decía que el diálogo y todo lo que este implica nos recuerda que nadie puede limitarse a ser un espectador y un mero observador, todos tienen un papel activo en la construcción de una sociedad integrada y reconciliada”, recordó a poco más de un mes del fallecimiento del Santo Papa argentino. 

Por último, García Cuerva planteó que “la situación actual” del país “no permite meros observadores de las luchas ajenas”, por lo que elevó un llamado a la responsabilidad personal y social. “Como aquella niña curada por Jesús comencemos y comprometámonos a caminar juntos, dialogando, hermanados, con esperanza. Las nuevas generaciones se merecen que le dejemos un país, curado, reconciliado, con horizonte, no los defraudemos”, concluyó. 

Al término de la liturgia de acción de gracias, descendió del altar para saludar al libertario y a las autoridades presentes, no sin antes advertir que algunas frases de su oración podría ser tomadas “de manera aislada para querer alimentar la fragmentación”.

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Pidamos a María de Itatí que nos enseñe a tener un corazón solidario

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En la noche del 9 de Julio, Monseñor Juan Rubén Martínez, presidió la Solemne Misa con Te Deum en la Catedral San José de Posadas, estuvo acompañado por varios sacerdotes y además estuvieron presentes autoridades gubernamentales, jefes de seguridad, diáconos y el pueblo de Dios. El Obispo diocesano llamo a pedir a María de Itatí tener un corazón solidario capaz de defender la vida y de buscar el bien común.

En una celebración cargada de emoción, la diócesis de Posadas, celebró a María de Itatí, patrona diocesana. Durante la celebración eucarística, Monseñor Juan Rubén Martínez quien pidió que María de Itatí nos conceda un corazón más justo y más honesto para amar la vida y ser una sociedad con valores para defender a los más necesitados y sobre todo que entre todos generemos una cultura de la generosidad y eso se logra dejando de ensimismarnos en nuestros problemas y abriendo el corazón para ayudar a los que más necesitan, pero sobre todo aceptando nuestras diferencias y buscando juntos las soluciones a los problemas de nuestra patria.

Compartimos a continuación algunos fragmentos de la homilía de Monseñor Juan Rubén Martinez: Hoy estamos aquí para rezarle a la Madre de Itatí, nuestra madre, la que eligió quedarse con nosotros y ser nuestra guía. Quiero con especial alegría agradecer a los medios de comunicación que nos permiten estar juntos en muchas partes aunque estemos lejos. Agradecer a las autoridades aquí presentes, al vicegobernador electo y a los intendentes Posadas, el actual y el electo, además de las fuerzas de seguridad y las confesiones religiosas hermanas que también están presentes.

En primer lugar quiero referirme y que tengamos presentes a María de Itati, que está presente en nuestra región, en nuestra tierra, ella es patrona de nuestra diócesis. Esta desde siempre acompañándonos con diferentes nombres, Fátima, Lujan, Guadalupe, está presente en Argentina, pero sobre todo en América Latina. María de Loreto, madre de las misiones, protectora y compañera, pero con la misión especial de evangelizar a la región, protegiendo y transmitiendo valores también. Este lugar, Itati, es el lugar de fe de nuestro pueblo, hoy además celebramos lo que ocurrió en Tucumán y que nos transformó en una nación libre.

Cuanto quisiera que podamos vivir un poco más la cultura del encuentro como lo dice el Papa Francisco. Siempre es importante la variedad, para la democracia, encontrarnos diferentes pero con la capacidad de construir juntos, eso es importante para todos nosotros y sobre todo para la democracia, que es muy buena.

Tendremos que referirnos, reflexionar más sobre las dolorosas cifras de la pobreza que tenemos en nuestro país y podríamos, no sólo a los dirigentes políticos, sino a todos los argentinos que juntos busquemos una solución, porque es muy doloroso que el 50 % de los niños en Argentina están vivan bajo el nivel de la pobreza, teniendo en cuenta que nuestro país tiene muchas riquezas.

Esas cifras son sinónimo de avaricia, y de corrupción. Esto quiere decir que hay muchos que concentran demasiado y otros tienen mucho menos, niños que nacen en una situación de vulnerabilidad, desde el inicio están enfrentándose a diferentes miserias y dolores. Por ello entre todos debemos buscar caminos de esperanza y encuentro, porque flagelos como la desnutrición, que desde el vamos los deja en el camino, les quita oportunidades, y no los ayuda a tener esperanzas. Cuando pensamos en una sociedad con valores podemos decir que tenemos esperanzas. Según los datos que son difundidos por la UCA y el observatorio de la deuda social nos dice de manera muy concreta que en América Latina hay mucha gente por debajo de la línea de la pobreza. Esto sin lugar a dudas tiene que llamarnos la atención a todos, a actuar de verdad, sentarnos a hablar y buscar soluciones de manera conjunta, sin buscar diferencias sino que buscando el bien común.

Nosotros desde la Iglesia, nunca les diremos a quién votar o quien no hacerlo, pero si pediremos que a la hora de votar, tengamos más consideración y más búsqueda del bien común, pensando en los demás, generando una mayor cultura de la solidaridad. Pedimos a María de Itatí que podamos tener un corazón justo y solidario, que defendamos la vida, y que con nuestro corazón podamos hacer un verdadero llamado a la esperanza del bien común para todos.

Al continuar con la celebración se entona la oración del Te Deum. El Te Deum "A ti Dios" es un cántico de acción de gracias que la tradición católica le atribuye a los Santos Ambrosio y Agustín. En él, se alaba y venera a Dios y se le ruega que venga en ayuda de sus siervos a quienes redimió con su preciosa sangre. En nuestro país, desde el primer gobierno patrio, se celebra el Te Deum agradeciendo a Dios por el surgimiento del Estado Argentino que proclamaría su independencia formal en el año 1816. Luego de esto se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el obispo diocesano dio la bendición final.

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