La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó en la noche del jueves que un total de 6.462 personas fueron rescatadas con vida tras el doble terremoto ocurrido el 24 de junio en ese país, y aseguró que continúan la búsquedas.
“No hemos cerrado la fase de búsqueda y rescate, donde sepamos que hay gente viva, sigue la etapa de búsqueda y rescate, no vamos a descansar“, dijo Rodríguez a través de la televisora estatal durante una rueda de prensa internacional en Caracas.
La mandataria interina brindó detalles sobre la cantidad de edificios que colapsaron:
180 edificios en La Guaira (litoral central)
5 en Caracas
3 en Chacao (zona metropolitana de Caracas)
1 en Tucacas (noroeste).
Asimismo, indicó que 19.000 funcionarios, civiles y militares trabajan atendiendo la emergencia con la cooperación de los sectores público y privado, y contando con la solidaridad internacional.
Una delegación técnica de Israel inició los protocolos de coordinación con las autoridades venezolanas para desplegar una misión especializada en evaluación estructural de ingeniería, diseñada para inspeccionar las áreas urbanas que sufrieron daños severos
Hasta la fecha, alrededor de 12.400 personas resultaron heridas a causa de los terremotos, algunas de ellas de gravedad, mientras que la cifra oficial de muertos asciende a 2595, según reportaron medios internacionales.
Rodríguez precisó que el sector de la medicina privada también trabaja arduamente en atención a las víctimas, junto a hospitales de campaña internacionales.
Por otro lado, el Ministerio de Transporte de Venezuela confirmó la entrada en funcionamiento del Metro de la ciudad de Los Teques, el último en entrar en actividad luego de los sismos que golpearon la región central del país durante la semana anterior.
Tienen la misión de asistir a las autoridades locales en una de las etapas más críticas de la recuperación de ciudades afectadas por el sismo.
Por decisión del primer ministro Benjamín Netanyahu y del ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar, Israel envió una delegación de asistencia humanitaria a Venezuela para colaborar con las tareas de recuperación luego del devastador terremoto que afectó al país la semana pasada y que dejó más de 2.200 muertos y 11.600 heridos.
La misión está integrada por decenas de especialistas, entre ellos ingenieros, expertos en evaluación estructural y oficiales del Comando del Frente Interno, cuya principal tarea consiste en inspeccionar edificios e infraestructura dañados para aportar a las autoridades locales información técnica que permita avanzar con una reconstrucción segura.
Las evaluaciones estructurales constituyen una fase decisiva después de un terremoto.
Según informó la Embajada de Israel en la Argentina a partir de inspecciones de ingeniería, los especialistas determinan si las construcciones pueden seguir utilizándose, si requieren obras de rehabilitación o si deben ser demolidas. Ese diagnóstico resulta fundamental para definir el regreso seguro de las familias a sus hogares, la reapertura de edificios públicos y la recuperación de la infraestructura esencial.
Además del trabajo sobre el terreno, la delegación comparte con profesionales venezolanos metodologías, protocolos y conocimientos desarrollados por Israel a partir de décadas de experiencia en la gestión de emergencias y en misiones internacionales de asistencia humanitaria.
La misión refleja la política sostenida de Israel de brindar ayuda a países afectados por desastres naturales, independientemente de la existencia de relaciones diplomáticas. “No tenemos relaciones diplomáticas con Venezuela, pero enviamos una delegación integrada por expertos del Comando del Frente Interno para asistir a quienes fueron afectados por esta grave tragedia. La ayuda a las personas en momentos tan difíciles no está relacionada con la política; es un acto humanitario”, afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Sa’ar.
El próximo embajador de Israel en México Yoed Magen, quien encabeza la delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores, señaló: “Es desgarrador ver las imágenes que llegan desde Venezuela. El instinto natural —israelí y también judío— es ayudar, rescatar, asistir y compartir el conocimiento y la experiencia que hemos acumulado durante años”.
La delegación diplomática está encabezada por el embajador Yoed Magen, quien pasó parte de su infancia en Venezuela y habla español con fluidez. Fue embajador de Israel en Panamá, Colombia y Uruguay, además de embajador concurrente en Paraguay,
El componente operativo de la misión está bajo el mando del general de brigada Elad Edri, jefe de Estado Mayor del Comando del Frente Interno. Edri integró las delegaciones israelíes enviadas tras los terremotos de Nepal y México y, en 2023, encabezó la misión desplegada en Turquía luego del sismo que afectó a ese país. Durante la guerra “Espadas de Hierro” comandó la Brigada de Rescate antes de asumir su cargo actual.
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El norte de Venezuela vive horas dramáticas tras el doble terremoto que golpeó al país el miércoles y que ya dejó un saldo oficial de al menos 188 muertos y más de 1.500 heridos, según informaron las autoridades venezolanas. Los dos movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, una combinación que multiplicó el impacto sobre edificios, infraestructura y servicios esenciales.
La zona más castigada es el estado de La Guaira, donde más de un centenar de edificios colapsaron total o parcialmente. Caracas también registró severos daños estructurales, especialmente en municipios como Chacao, San Bernardino y Altamira, donde continúan las tareas de búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros.
Las autoridades declararon el estado de emergencia en todo el país y movilizaron equipos de rescate nacionales e internacionales para asistir a las víctimas. La Organización de las Naciones Unidas confirmó su colaboración en las tareas humanitarias y en el despliegue de equipos especializados de búsqueda y rescate urbano.
El sismo más fuerte en más de un siglo
De acuerdo con especialistas citados por BBC Mundo, el segundo movimiento, de magnitud 7,5, constituye el terremoto más potente registrado en Venezuela desde 1900. Los expertos explican que la región afectada se encuentra sobre un límite de placas tectónicas con capacidad para generar eventos sísmicos de gran magnitud.
El fenómeno fue catalogado como un “doblete sísmico”, una situación poco frecuente en la que dos terremotos de gran intensidad ocurren prácticamente de manera consecutiva. La combinación agravó el nivel de destrucción y redujo las posibilidades de respuesta inmediata de muchas personas que intentaban evacuar edificios.
Más de 130 réplicas y miles de evacuados
Las autoridades informaron que ya se registraron más de 130 réplicas desde el evento principal, lo que mantiene en alerta a la población. Miles de personas permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevos derrumbes o porque sus hogares resultaron inhabitables.
En distintas plazas, espacios públicos y centros comunitarios se organizaron puntos de asistencia para distribuir agua, alimentos y elementos de primera necesidad. Numerosos vecinos colaboran además en las tareas de remoción de escombros mientras esperan noticias de familiares desaparecidos.
Ayuda internacional
La magnitud de la tragedia movilizó rápidamente a la comunidad internacional. España anunció el envío de equipos de búsqueda y rescate, mientras que México confirmó el despliegue de 250 efectivos especializados, perros de rescate y aeronaves de apoyo. También comenzaron a operar organizaciones humanitarias como World Central Kitchen para abastecer de alimentos a damnificados y rescatistas.
Estados Unidos, Naciones Unidas y diversos gobiernos de la región expresaron su disposición a colaborar en la emergencia, que podría agravarse en las próximas horas a medida que avancen las tareas de rescate y se actualicen los balances oficiales.
Un país en emergencia
Además de las víctimas y los daños edilicios, el terremoto provocó interrupciones en los servicios de electricidad, agua potable y telecomunicaciones. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía debió suspender operaciones debido a los daños sufridos en sus instalaciones.
Con cientos de edificios afectados, miles de desplazados y personas aún desaparecidas, Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias naturales de su historia contemporánea. Las próximas horas serán decisivas para determinar la magnitud final de una catástrofe que conmociona a toda América Latina.
Información sobre la situación humanitaria y las necesidades de la población afectada.
Un potente terremoto de magnitud 7,7 azotó Myanmar el pasado viernes, dejando un rastro de destrucción y un número aún incierto de víctimas. Si bien, las autoridades locales han reportado al menos 1.700 fallecidos, cifra que aún no ha podido ser verificada de manera independiente. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte que la cifra podría superar las 10.000 personas, dada la magnitud del sismo y la vulnerabilidad de la región.
Myanmar se encuentra en una de las zonas geológicamente más activas del planeta, ubicada en la convergencia de cuatro placas tectónicas: la Euroasiática, la India, la de Sunda y la microplaca de Burma. Esta compleja interacción de placas, marcada por la presencia de la falla de Sagaing, una fractura de 1.200 km de longitud, genera una alta propensión a terremotos. El sismo del viernes, originado por un deslizamiento lateral de estas placas a solo 10 km de profundidad, liberó una energía comparable a la de la bomba atómica de Hiroshima, según el USGS.
Ondas Sísmicas que Viajaron a Gran Distancia
La superficialidad del epicentro y la magnitud del sismo provocaron que las ondas sísmicas se propagaran a gran distancia, sintiéndose incluso en Bangkok, a más de 1.000 km de distancia. La geología de la capital tailandesa, con suelos blandos que amplifican las ondas sísmicas, intensificó el impacto del temblor.
El Colapso de un Rascacielos en Bangkok: Un Problema de Normativa y Construcción
A pesar de la distancia, un rascacielos en construcción en Bangkok colapsó, evidenciando la vulnerabilidad de ciertas estructuras ante los sismos. Antes de 2009, la normativa de construcción en Tailandia no contemplaba medidas antisísmicas, lo que hace que los edificios más antiguos sean especialmente vulnerables. El edificio colapsado, sin embargo, era de reciente construcción, lo que sugiere posibles fallos en la calidad de los materiales o en el diseño estructural.
El profesor Amorn Pimarnmas, presidente de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Tailandia, afirmó que, aunque existen regulaciones sobre construcciones sismo-resistentes en 43 provincias, se estima que menos del 10% de los edificios son realmente resistentes a terremotos.
Ante el edificio en construcción, el profesional reflexionó: “Sin embargo, hay otras variables a considerar, como la calidad de los materiales (concreto y refuerzos) y alguna posible irregularidad en el sistema estructural. Todo esto aún debe investigarse en detalle”, agregó.
Tras analizar el video del colapso del edificio, Málaga-Chuquitaype señaló que aparentemente se estaba utilizando un sistema de construcción con “losa plana”, un método que ya no se recomienda en zonas propensas a terremotos.
“Un sistema de losa plana consiste en construir edificios donde los pisos descansan directamente sobre columnas, sin utilizar vigas”, explicó.
“Es como imaginar una mesa sostenida solo por sus patas, sin apoyos horizontales adicionales debajo”. “Aunque este diseño tiene ventajas económicas y arquitectónicas, su desempeño durante los terremotos es deficiente y suele fallar de manera quebradiza y repentina.
Myanmar: Vulnerabilidad y Desafíos en la Construcción
En Myanmar, la situación es aún más crítica. La pobreza, la inestabilidad política y la recurrencia de desastres naturales han dificultado la implementación de normativas de construcción antisísmicas. Muchas edificaciones se encuentran en zonas de alto riesgo, como llanuras aluviales, propensas a la licuefacción del suelo durante los sismos.
Réplicas y el Riesgo de Nuevos Daños
La posibilidad de réplicas, sacudidas posteriores al sismo principal, representa un riesgo adicional para las estructuras dañadas. Estas réplicas, aunque generalmente de menor magnitud, pueden provocar nuevos colapsos y deslizamientos de tierra.
Aunque Myanmar experimenta terremotos con regularidad, Ian Watkinson, profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad Royal Holloway, considera poco probable que muchos edificios estén construidos con criterios resistentes a los sismos.
“La pobreza general, las grandes convulsiones políticas y otros desastres -por ejemplo el tsunami del Océano Índico en 2004- han desviado la atención del país de los riesgos impredecibles asociados a los terremotos”, explicó.
“Esto significa que, en muchos casos, los códigos de diseño estructural no se aplican y las construcciones se realizan en zonas que podrían tener un riesgo sísmico agravado, como llanuras aluviales o pendientes pronunciadas”.
Algunas partes de Mandalay y sus edificaciones se encuentran también en la llanura de inundación del río Ayerwaddy, lo que las hace muy vulnerables a un fenómeno llamado licuefacción.
Este ocurre cuando el suelo tiene un alto contenido de agua y la sacudida hace que los sedimentos pierdan su firmeza y se comporten como un líquido. Esto aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra y colapsos de edificios, ya que el suelo ya no puede sostenerlos.
Emily So advirtió que “siempre existe la posibilidad” de nuevos daños en edificios cercanos a una falla debido a las réplicas, sacudidas posteriores al sismo principal, las que pueden ser causadas por la transferencia repentina de energía hacia rocas cercanas.
“La mayoría de las veces, las réplicas son más pequeñas que el sismo principal y tienden a disminuir en tamaño y frecuencia con el tiempo”,