El asesor especial presidencial en asuntos exteriores de Brasil, Celso Amorim, afirmó que el país sudamericano pretende exportar apenas el excedente de tierras raras y priorizará el interés nacional en la definición de sus necesidades estratégicas, en medio de la creciente disputa global por minerales críticos.
Tras señales del Gobierno de Estados Unidos sobre su disposición a invertir no solo en la extracción, sino también en el procesamiento de minerales críticos en Brasil, Amorim sostuvo que la cuestión va más allá de beneficiar los recursos dentro del país, durante una entrevista con el portal de noticias UOL.
“La cuestión no es solo beneficiar. Hay tres puntos. El principal de ellos es que necesitamos definir nuestras necesidades (inteligencia artificial, defensa, alta tecnología) y solo exportar el excedente”, afirmó Amorim, quien fue canciller y ministro de Defensa de Brasil.
Ese posicionamiento sugiere que el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva evalúa mecanismos para garantizar el acceso prioritario de la industria nacional a tierras raras y a otros minerales estratégicos, como el litio, fundamentales para el desarrollo de baterías eléctricas, chips y productos de alta tecnología.
El Ministerio de Minas y Energía estudia políticas y marcos regulatorios para la explotación del sector debido a que Brasil posee la segunda reserva mundial de este tipo de minerales detrás de China.
Amorim añadió que otro aspecto clave es el nivel de procesamiento de los minerales en territorio brasileño. “El segundo punto es el grado de procesamiento. Es la diferencia entre procesar arrabio y aceros especiales, para hablar en términos más antiguos”, explicó, en referencia al objetivo de agregar valor a la producción antes de su exportación.
Al ser consultado sobre las intenciones de Estados Unidos de firmar acuerdos de explotación de estas tierras raras, Amorim dijo que Brasil no aceptará condiciones de exclusividad en la comercialización de esos recursos estratégicos. “Queremos poder comercializar con todos”, dijo el asesor especial de Lula.
Por Mario Osava / Inter Press Service – Brasil, que se destaca por exportar productos básicos, como mineral de hierro, petróleo, café y soja, en lugar de bienes industrializados de mayor valor agregado, pretende ahora un vuelco en relación a las tierras raras, un componente clave en las nuevas tecnologías y con el que cuenta en abundancia.
Brasil es el segundo país en existencias de ese recurso natural, estimadas en 21 millones de toneladas, superado solo por China, con 44 millones de toneladas, apuntó Julio Nery, director de asuntos mineros del Instituto Brasileño de Minería (Ibram). Juntos los dos países concentran cerca de dos tercios del total.
Pero Brasil recién empieza a explotar esa riqueza en gran escala, mientras China tiene prácticamente el monopolio de su refinación, cerca de 90 % del total mundial, para abastecer su propia industria del sector electrónico, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y muchos otros equipos, y la industria de casi todo el mundo.
“La fase crítica del procesamiento y la que más agrega valor es la separación de los elementos de las tierras raras, con costos elevados por numerosos y sucesivos tratamientos, no tanto por la tecnología”: Fernando Landgraf.
Las tierras raras se volvieron la nueva fiebre minera y tecnológica, por el crecimiento acelerado de su demanda y, ahora, por la guerra comercial desatada por Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
La amenaza china de condicionar las exportaciones de sus elementos químicos de las tierras raras forzó a Trump a retroceder en su escalada de aranceles adicionales contra su mayor rival económico, que alcanzaron 145 % en abril, y entablar negociaciones que prosiguen con el arancel reducido a 30 %.
Las tierras raras llevan ese nombre no por su escasez, ya que existen en muchas partes, sino por sus propiedades físicas, como el magnetismo, que sí son limitadas, explicó Nery a IPS, por teléfono desde Brasilia, sobre ese sector integrado por 17 elementos químicos que tienen también otras propiedades únicas como las electroquímicas y las luminiscentes.
Las disputas geopolíticas tienden a acentuar un movimiento de muchos países en reducir su dependencia en relación a las tierras raras de China.
Lanzamiento del proyecto MagBras, de las industrias e instituciones científicas, para desarrollar toda la cadena de las tierras raras en Brasil, de la minería hasta los imanes permanentes, componentes clave de motores eléctricos, turbinas eólicas y numerosos productos electrónicos, el 14 de julio de 2025 en el laboratorio y fábrica que servirá al proyecto, cerca de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais. Imagen: Sebastião Jacinto Junior / Fiemg
Agregar valor
En Brasil una alianza de 38 empresas, instituciones científicas y fundaciones de fomento, impulsada por la Federación de las Industrias del estado de Minas Gerais (Fiemg), a través de su brazo del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial, pretende desarrollar toda la cadena de las tierras raras, “de la minería al imán permanente”.
Ese imán, que lleva cuatro de los 17 elementos químicos de las tierras raras, es el derivado de mayor valor agregado, por su uso hoy indispensable en motores eléctricos, teléfonos celulares, muchos aparatos electrónicos, turbinas eólicas y tecnologías de defensa y espaciales.
Ese será el foco del proyecto denominado MagBras, como se decidió llamar al Demostrador Industrial del ciclo completo de producción brasileña de imanes permanentes de tierras raras, lanzado oficialmente el 14 de julio en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais.
El objetivo es unir la industria a la universidad y centros de investigación para que Brasil no siga principalmente como gran exportador de materias primas, sin valor agregado, como pasa con el café, el hierro, el petróleo y la soja.
La tecnología de procesamiento de las tierras raras se desarrolló hace algunas décadas en muchos países, que abandonaron la actividad ante la producción a bajos costos de China, recordó André Pimenta, quien conduce el proyecto como coordinador del Instituto de Tierras Raras de la Fiemg.
Algunos de los 17 elementos químicos de las tierras raras, críticos en el futuro y cuya demanda se proyecta que se multiplicará por 30 en las próximas décadas. Después de China, Brasil es el segundo país con más existencias estimadas de esas tierras raras, por las que ya comenzó una batalla geoestratégica y geopolítica. Imagen: Icog
Mejores yacimientos
Además de contar con los grandes yacimientos en arcilla iónica, con ventajas sobre las rocosas de otros países, la escala de producción y las escasas o inexistentes exigencias ambientales contribuyeron al avance chino hacia el casi monopolio, apuntó.
Brasil cuenta con áreas similares de arcilla iónica, un factor que con el avance de las tecnologías favorece a que el país pueda alzarse a un productor alternativo, con posibilidades de competir, aunque sea “difícil o mismo imposible” superar a China, reconoció el químico Pimenta en entrevista telefónica a IPS, desde Belo Horizonte.
El MagBras cuenta con un laboratorio en instalaciones originalmente diseñadas para una fábrica con capacidad para producir 100 toneladas anuales de imanes, la única existente en el hemisferio sur, que servirá para investigaciones e incluso la producción en esa escala limitada.
“La incertidumbre no justifica quedar de brazos cruzados. La demanda crecerá y el movimiento por reducir la dependencia empezó antes, durante la pandemia que dejó muchos sin los respiradores y equipos médicos indispensables, porque no había de donde importar. Es un camino sin vuelta”: André Pimenta.
Nery, del Ibram, alerta para el riesgo de fijarse en un solo recurso en desmedro del conjunto de minerales críticos, que además de las tierras raras incluye el litio, el cobalto y el níquel, entre otros. Son productos sujetos a la escasez.
Ya hubo el entusiasmo por el litio, ante el aumento de la demanda para las baterías de teléfonos celulares y vehículos eléctricos, algunos anos antes pasó lo mismo con el niobio, recuerda.
“Las tecnologías cambian y alteran las prioridades”, advirtió. Por eso es necesario definir una política de fomento de los 22 minerales críticos y estratégicos, con prioridades definidas y flexibles.
La producción de automóviles eléctricos en Brasil, muy presentes en las ferias y exposiciones del sector automotor, ha ganado empuje en este año de 2025, lo que incrementará la demanda de los imanes, que se pretende fabricar en Brasil con las tierras raras abundantes en algunas regiones del país. Imagen: Mario Osava / IPS
Conjunto de factores
Además, proyectos de agregación de valor exigen una mirada amplia en los distintos factores que afectan toda la cadena. Una infraestructura adecuada, con buenas carreteras, disponibilidad de energía y una demanda suficiente para los productos elegidos son indispensables al éxito, ejemplificó.
“¿Tenemos demanda firme para imanes permanentes? Los productos que los incorporan, como baterías, motores de autos eléctricos y turbinas eólicas hoy son importados”, destacó Nery.
A su juicio, “el gobierno debe promover condiciones para generar una demanda interna, en un esfuerzo general, ya que la participación industrial en la economía brasileña se redujo mucho en las últimas décadas”.
Centros de investigación ya desarrollaron soluciones para la refinación de las tierras raras, el proceso más costoso, pero hacerlo en escala industrial exigirá muchas inversiones y tiempo, según Nery, un ingeniero de minas.
En la minería cualquier proyecto demora por lo menos cinco años en investigaciones geológicas, trámites para la autorización ambiental y preparación para la operación, acotó.
“Las tecnologías cambian y alteran las prioridades”: Julio Nery.
Brasil, que en el pasado buscó tierras raras en monacita, desfavorable por contener material radioactivo, ahora concentra su extracción en arcilla iónica, más ventajosa. “Sus depósitos son superficiales, lo que facilita la investigación y limita los impactos ambientales”, apuntó.
Una experiencia concreta en ese tipo de suelo es de la empresa Serra Verde, de dos fondos de inversión estadounidenses y uno británico, con una planta en Minaçu, en el estado de Goiás, en el centro-oeste de Brasil.
Inició sus operaciones en 2024 y este año ya exportó a China 7,5 millones de dólares, según Nery. Produce el concentrado de óxidos, un primer paso en el procesamiento, que enriquece y eleva el índice de tierras raras contenido en la arcilla, que en el suelo es de solo 0,12 %, según Serra Verde.
Un dato positivo es que su concentrado contiene los elementos más demandados porque sirven para hacer los imanes permanentes: los livianos neodimio y praseodimio, además de los pesados disprosio y terbio. Los pesados son más raros, son menos presentes en los yacimientos rocosos o de monacita.
Pero Serra Verde sufre las dificultades de los comienzos. Su meta de producir 5000 toneladas del concentrado por año y duplicar esa cantidad en 2030 parece lejana. En el primer semestre de 2025 solo exportó 480 toneladas, trascendió, ya que la empresa no divulga sus datos.
En el mismo estado de Goiás, el actual epicentro brasileño de las tierras raras, otro proyecto, el Módulo Carina, de la empresa canadiense Aclara Resources, espera extraer principalmente disprosio y terbio, a partir de 2026, con inversiones de 600 millones de dólares.
“La fase crítica del procesamiento y la que más agrega valor es la separación de los elementos de las tierras raras, con costos elevados por numerosos y sucesivos tratamientos, no tanto por la tecnología”, señaló Fernando Landgraf, ingeniero y profesor de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo.
Un kilogramo de óxido de neodimio, presente en esas tierras raras pesadas, vale por lo menos 10 veces más que los cinco dólares de un kilogramo del concentrado, comparó a IPS telefónicamente desde São Paulo.
La planta de la empresa minera Serra Verde, en Minaçu, municipio del estado de Goiás, donde se empezaron a extraer tierras raras que, en un primer procesamiento, se hizo más concentrado y se exportó a China. Contienen cuatro de los 17 elementos de las tierras raras con que se produce imanes permanentes, componentes clave de motores eléctricos, turbinas eólicas y equipos militares y espaciales. Imagen: Serra Verde
La incertidumbre amenaza
En su evaluación, “el mayor riesgo del negocio es la incertidumbre sobre el futuro”, especialmente ahora que las tierras raras se convirtieron en objetivo y arma de la geopolítica.
La demanda de tierras raras crecerá mucho, pero un gran aumento de la producción en Estados Unidos puede generar exceso de oferta. Se trata de un mercado limitado, lejos de los volúmenes de otros minerales, como el de hierro.
“La incertidumbre no justifica quedar de brazos cruzados. La demanda crecerá y el movimiento por reducir la dependencia empezó antes, durante la pandemia que dejó muchos sin los respiradores y equipos médicos indispensables, porque no había de donde importar. Es un camino sin vuelta”, sentenció Pimenta.
El geólogo Nilson Botelho, profesor de la Universidad de Brasilia, considera segura la estimación de las existencias en Brasil. Su minería en Goiás es exitosa por contar con tierras raras pesadas, las “más críticas” y que se incluyen entre “los cuatro o cinco elementos de más valor”.
Pero hay muchos yacimientos en otras partes de Brasil. Además de la formación geológica de su muy extenso territorio de más de 8,5 millones de kilómetros cuadrados, el clima tropical templado, lluvias que se infiltran en el suelo y el altiplano favorecen la presencia de tierras raras, explicó a IPS desde Brasilia.
Otro geólogo, Silas Gonçalves, se contrapone a la idea de que la minería en arcilla iónica presenta menos impactos ambientales.
La minería allí altera el paisaje y el suelo, provoca deforestación y daños difusos, como modificaciones y contaminación de la capa freática, son impactos distintos, no menores, argumentó a IPS desde Goiânia, la capital de Goiás, donde tiene su empresa de estudios geológicos y ambientales, llamada Gemma.
Mario Osava, es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
Un nuevo capítulo en la senda histórica de triunfos estratégicos a nivel internacional de Estados Unidos fue escrito por Donald Trump. Se conoció el acuerdo por los minerales entre Ucrania y Washington, donde a simple vista se puede ver la risa del Tío Sam, quien reconoce una victoria a largo plazo y que se lo dedica directamente a China en la famosa “Guerra comercial”.
La gestión de Trump se había propuesto a toda costa arribar al fin de la guerra en Ucrania, de hecho, desde su primera semana en este segundo mandato en el Salón Oval logró innumerables gestos de cercanía ante Vladimir Putin y Zelenski para llegar a la paz. La pregunta principal: ¿A Trump le interesa el fin de la guerra o algo más? Ciertamente, la agonía a la cual se está sometiendo a la población ucraniana no parece ser la primera de las preocupaciones de Trump, sino, más bien, lo que puede extraer de Ucrania.
Estados Unidos, fiel a su histórico estilo, está logrando un acuerdo de amplio beneficio propio y que puede cambiar las reglas del juego en la disputa por la hegemonía económica mundial que tiene con China.
El acuerdo de los minerales con Ucrania es, básicamente, la posibilidad de explotación de los minerales y las tierras raras que posee Ucrania, en el marco de un fondo común donde, de forma evidente para Estados Unidos es redondo. A cambio, Ucrania podría recibir un acuerdo de paz duradera, aunque con los territorios ocupados por Rusia aún en debate. En términos geopolíticos, todo indica que Rusia se quedaría con las zonas ocupadas desde 2022.
Para entender la razón de la importancia de Ucrania en el plano productivo a nivel mundial hay que ver sus reservas.
Cierto es que Ucrania es la “Meca” de los minerales, y las famosas tierras raras, denominación que responde al aglomerado de 17 elementos químicamente similares. Hablamos del escandio (Sc), el itrio (Y), el lantano (La), el cerio (Ce), el praseodimio (Pr), el neodimio (Nd), el prometio (Pm), el samario (Sm), el europio (Eu), el gadolinio (Gd), el terbio (Tb), el disprosio (Dy), el holmio (Ho), el erbio (Er), el tulio (Tm), el iterbio (Yb) y el lutecio (Lu). A estos se les suma los minerales reconocidos como el litio, grafito, titanio y zirconio.
Todos estos minerales son fundamentales para el desarrollo tecnológico a nivel mundial y ahí está la clave para entender este acuerdo. Trump busca apropiarse de dichos minerales para una potencial extracción y un avance en el frente productivo tecnológico mundial, relegado, en gran parte, por China.
Estos minerales son fundamentales para la industria de las comunicaciones, como teléfonos celulares inteligentes y computadoras de todo tipo. Además de ello, es fundamental para la fabricación de equipos médicos de alta gama en el marco de las tecnologías renovables.
Sin lugar a dudas, si uno piensa en el carácter y potencial industrial, Ucrania es una “mina de oro”.
Por otro lado, datos para tener en cuenta. Ucrania representa la posesión del 5% del total de las tierras raras en el mundo. Asimismo, albergan 10 mil yacimientos con cerca de 95 tipos de minerales valiosos, entre los que ya se nombraron previamente. Dicho esto, es fácil entender tanto el interés de Rusia como de Estados Unidos.
Dejando de lado la parte técnica de los minerales, cabe destacar esta creación de un fondo donde Ucrania podrá recibir una parte de la misma para su paulatina reconstrucción post guerra, con el compromiso europeo y en parte de Estados Unidos de mantener la paz duradera y la seguridad en esa zona, sin embargo, Kiev deberá olvidarse de la remota posibilidad de ser parte de la Unión Europea y de la OTAN.
En términos simples, si la guerra continúa como están dadas las cosas, Estados Unidos ganará minerales para encarar la guerra comercial contra China, Rusia ganará los territorios del Donbás que también tienen tierras raras, y la salida y ocupación del Mar Negro. Ucrania logrará la paz tras años de conflicto y con la posibilidad de un paulatino crecimiento económico en algún momento. Está a las claras a quién beneficia este acuerdo.
Trump, con los ojos puestos en China
Estados Unidos siempre busca su propio triunfo en el mundo. Esta es una simple retórica de lo que, históricamente, fue su poderío. En este sentido, parece simple entender cuál es la razón de su cuasi apropiación de los minerales ucranianos. Su disputa contra China está más vigente que nunca.
Durante los últimos años, el famoso crecimiento a tasas chinas tuvo un gran aliciente que es el desarrollo tecnológico de punta, el cual, llevado adelante con mano de obra barata, que le permite acaparar los mercados casi sin ningún tapujo. Asimismo, Trump culpó severamente a la gestión de Biden por su endeble papel en política exterior, permitiendo un mayor posicionamiento de China en el mercado mundial, de hecho, la gran cantidad de aranceles que Trump comenzó a imponer de manera arbitraria es un respaldo a esta lectura de contexto.
Para comprender mejor, en los últimos años, China se convirtió en el líder de extracción y procesamiento de minerales. En cuanto a tierras raras en su explotación, detenta entre el 60 y 70% a nivel mundial y en cuanto a casi el 90% del procesamiento del mundo. Sin lugar a dudas, esto lo llevó a ser el gran dominador global.
Trump busca recuperar la postura y la puja de Estados Unidos en ese rubro, con el fin de tener mayores recursos para la competencia tecnológica. Los amigos de Trump solamente son un testimonio vivo de los intereses en Ucrania. Magnates globales como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos se están relamiendo con el nuevo acuerdo de minerales en Ucrania. Si Estados Unidos consigue minerales abaratando costos en Ucrania, sumado a la imposición mundial de aranceles y la presión internacional a países bajo su órbita, esto lo lleva a una competencia directa, cara a cara y en casi las mismas proporciones con China.
Otra vez, una guerra por intereses que termina cuando los intereses son consumidos. La historia viva de la humanidad y, ¿la paz en Ucrania? Una simple anécdota.