trabajo registrado vs no registrado

Más informalidad y 2.100 patrones menos: la reconfiguración del mercado laboral de Posadas

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Este viernes, el INDEC publicó la base de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) correspondientes al 4° trimestre de 2025, que nos permite mirar más en profundidad diferentes aspectos que hacen a la vida económica de los hogares en los aglomerados urbanos; para el caso puntual de Misiones, el de Posadas. Los microdatos de la EPH son el principal insumo para la medición, entre otras, de las tasas del mercado de trabajo. Pero no basta solo con ver la tasa de actividad, de empleo y de desocupación sino también, y fundamentalmente, los aspectos que explican los movimientos de esas tasas. 

Repasemos algunos datos: en el cuarto trimestre del 2025, la población total en el aglomerado de Posadas era de 395.265 personas, 1,1% mayor al de igual período de 2024 (equivalente a +4.208 personas). En ese marco, el 46,4% pertenecía a la población económicamente activa (los “activos”), un total de 183.328 personas. 

Respecto a un año atrás, la tasa cayó en 0,5 puntos porcentuales (era de 46,9% en aquel momento) debido a que la cantidad absoluta prácticamente no varió (cayó en apenas 13 personas) en contraste con el crecimiento poblacional.

Dentro de los activos, encontramos a los Ocupados: la tasa de empleo fue del 44,6% y equivale a unas 176.418 personas con al menos una ocupación. Respecto al cierre de 2024, la tasa cayó en 0,2 p.p. pese a que la población ocupada en términos absolutos creció (+1.240 nuevos ocupados); esto, de nuevo, se da por el mayor incremento observado en la población total. 

A su vez, la tasa de desocupación fue de 3,8% con unas 6.910 personas en condición de desocupados: en comparación con el 2024, esta tasa cayó en -0,7 p.p. y también lo hizo en términos absolutos: se contabilizan -1.253 desocupados respecto a aquella oportunidad. 

En este contexto, la mejora en la ocupación y la reducción del desempleo se explican íntegramente dentro de una población activa que se mantuvo prácticamente sin cambios, en un escenario donde el crecimiento de la población total no fue acompañado por una mayor participación en el mercado laboral. ¿Esto pretende decir entonces que sigue todo igual? Naturalmente, no. La clave está en entender con mayor precisión qué cambios hubo dentro de la población ocupada. 

INDEC distingue cuatro categorías de ocupados: los Patrones (personas que trabajan sin relación de dependencia y emplean al menos a una persona asalariada de manera permanente); los Cuentapropistas (personas que desarrollan su actividad sin relación de dependencia y no emplean trabajador); los Asalariados (personas que trabajan para un empleador tanto público o privado, percibiendo una remuneración; incluye a los registrados y a los no registrados) y los Trabajadores familiares sin remuneración (personas que trabajan en una empresa, negocio o actividad económica de un familiar sin recibir pago por ello).

Al cuarto trimestre de 2025, el 68,2% de las personas ocupadas de Posadas eran asalariados, totalizando unos 120.251. Aquí se observa un crecimiento de 1,7% en el total de asalariados respecto a 2024 (+2.022 personas) y su participación creció en 0,7 puntos (era de 67,5% al cierre de 2024). Ahora bien, aquí vale hacer una aclaración: del total de asalariados, el 40,4% es informal (por 48.588 personas) y el 59,6% eran trabajadores formales (71.663 personas). Si se mira la dinámica del último año, los asalariados formales cayeron, respecto a 2024, en 2,1% (-1.551 personas) mientras que los informales crecieron 7,9% (+3.573 personas). Esto también queda expresado en los niveles de participación: los formales explicaban el 61,9% de los asalariados y cayeron ahora al 59,6% y los informales pasaron del 38,1% al 40,4%. Por ende, la suba de los asalariados estuvo traccionada exclusivamente por los empleos informales.

A su vez, el 26,8% de los ocupados eran cuentapropistas, equivalente a unas 47.359 personas, que crecen 3,0% anual (+1.385 personas) y su participación también se incrementó en 0,6 puntos (era de 26,2% en 2024). 

El 4,4% de los ocupados correspondían a la categoría de Patrón, unas 7.763 personas, con una caída de 21,3% respecto al año anterior (-2.102 personas) y disminuyendo en 1,2 puntos de participación (era de 5,6% al cierre del 2024).

Finalmente, los trabajadores familiares sin remuneración explican apenas el 0,6% del total de ocupados en Posadas siendo 1.045 personas; caen en 5,9% contra 2024 (-65 personas) y su nivel de participación se mantuvo estable. 

¿Qué nos muestra esto? Que la estructura ocupacional de Posadas al cierre de 2025 exhibe una reconfiguración del empleo que presenta claras señales de fragilidad en su composición interna. Si bien el segmento asalariado se expande y consolida su participación mayoritaria sobre el universo de los ocupados, este desempeño oculta un cambio relevante hacia dentro de sí mismo: el crecimiento se explica exclusivamente por el avance del empleo informal, en contraste con la caída del empleo formal. Este desplazamiento implica un proceso de mayor precarización del trabajo, reflejado tanto en la evolución de los niveles absolutos como en la pérdida de participación.

En paralelo, el incremento del cuentapropismo refuerza esta lectura, en tanto evidencia que una parte del empleo generado se canaliza a través de formas más asociadas a estrategias de autoempleo ante la insuficiente generación de puestos asalariados formales. Así, el mercado laboral no solo crece apoyado en segmentos de menor calidad relativa, sino que además profundiza su heterogeneidad interna.

Pero más aún: la fuerte contracción del segmento de patrones constituye uno de los rasgos más significativos del período. La caída en la cantidad de empleadores sugiere un debilitamiento del entramado productivo local, ya sea por reducción de escala o salida de unidades económicas, lo que limita la capacidad del sistema para generar empleo genuino y sostenido en el tiempo.

Entonces, podemos observar que el crecimiento del empleo en Posadas en 2025 contra 2024 responde, como ya se dijo, más a un proceso de reconfiguración interna del mercado laboral que a una expansión sólida del mismo. La combinación de caída del empleo asalariado formal, aumento de la informalidad, crecimiento del cuentapropismo y retroceso de los empleadores configura un escenario donde predominan estrategias de adaptación frente a un contexto económico restrictivo, antes que señales de fortalecimiento estructural del empleo.

En este marco cabe preguntarse: ¿qué tanto cambió Posadas en 2025 respecto a 2016? En este período, la población total creció en 11,3%, equivalente a unas 40.214 personas. En ese contexto, la población activa se incrementó en 23% (+34.244 personas) y la ocupada en 21,6% (+31.384), lo que sugiere un proceso de fuerte expansión de la participación laboral, donde la incorporación de personas al mercado de trabajo creció a un ritmo muy superior al de la población total. A su vez, la población desocupada se incrementó en 70,6% (+2.860 personas), hecho que muestra que el mercado laboral, aunque con fuerte expansión, no logró absorber en su totalidad ese mayor flujo de activos, generando un aumento significativo en la presión sobre el empleo. En otras palabras, el mercado de trabajo se amplió, pero también se volvió más competitivo y tensionado, con una mayor cantidad de personas disputando oportunidades laborales que no crecieron en igual magnitud.

Ahora bien, se destacan dos hechos relevantes. En primer lugar, los Asalariados disminuyeron fuertemente su participación sobre el total de ocupados: explicaban el 73,8% en 2016 y bajó al 68,2% para 2025 (-5,6 p.p.), aunque en valores absolutos los asalariados crecieron en 13.268 personas (+12,4%); al tiempo que los Cuentapropistas pasaron de participar del 21,9% en 2016 al 26,8% en 2025, un salto de 5,0 p.p. que equivale a unos 15.625 nuevos cuentapropistas (+49,2%)

El segundo hecho relevante en este contexto tiene que ver con la informalidad en el segmento de asalariados: en 2016, el 70,3% eran formales, cayendo al 59,6% en 2025; a su vez, los informales pasaron del 29,7% al 40,4%. Si lo miramos en valores absolutos: los asalariados formales cayeron en 3.507 personas pero los informales crecieron en 16.775. 

Así, la evolución del mercado de trabajo en Posadas entre 2016 y 2025 deja ver un cambio estructural: aunque la cantidad de asalariados aumentó en términos absolutos, su peso relativo dentro del total de ocupados se redujo de manera significativa, lo que indica una pérdida de centralidad como forma predominante de inserción laboral. Este desplazamiento se explica, en gran medida, por el fuerte avance del cuentapropismo, que no solo crece a un ritmo muy superior, sino que gana participación de manera sostenida y que sugiere que una parte relevante de la población ocupada se inserta a través de estrategias de autoempleo, probablemente como respuesta a las limitaciones del mercado para generar empleo asalariado suficiente. 

También queda marcado el fuerte deterioro en la calidad del empleo asalariado. La caída en la proporción de trabajadores formales, junto con el fuerte aumento de los informales, evidencia un proceso de creciente precarización dentro del propio segmento asalariado. Es decir, incluso dentro del universo asalariado, el mercado laboral se desplaza hacia formas más inestables y con menor nivel de protección.

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La informalidad vuelve a subir y consolida un mercado laboral más precario

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Además de la suba del desempleo en el cierre de 2025, la informalidad volvió a crecer y, lejos de ser un fenómeno marginal, se consolida como el rasgo dominante del empleo.

Según el último informe del INDEC, basado en la Encuesta Permanente de Hogares, la tasa de informalidad alcanzó el 43,0% en el cuarto trimestre de 2025, sobre un universo de 13,5 millones de personas ocupadas . Dicho de otro modo: casi uno de cada dos trabajadores en la Argentina se desempeña fuera del sistema formal, sin aportes jubilatorios, sin cobertura y sin estabilidad.

El dato no sorprende, pero sí preocupa. Porque no se trata de un salto puntual, sino de una tendencia que se fue consolidando a lo largo del año. Desde el 42% registrado a fines de 2024, la informalidad fue escalando hasta tocar el 43,3% en 2025, para cerrar apenas por debajo de ese nivel. La dinámica es clara: no sólo crece el desempleo, el que sobrevive lo hace cada vez más por fuera de las reglas.

El fenómeno atraviesa prácticamente toda la estructura ocupacional. Entre los trabajadores independientes, la informalidad ya alcanza el 59,2%, mientras que en los cuentapropistas escala al 63,3%. Incluso dentro del universo asalariado -históricamente más protegido- más de un tercio (36,3%) trabaja sin registrar.

Los trabajadores independientes explican una porción creciente del universo informal, lo que evidencia un mercado que reemplaza empleo formal por estrategias de subsistencia. Detrás de cada cifra hay un fenómeno más amplio: el avance del cuentapropismo como refugio frente a la falta de oportunidades formales.

La precariedad tiene rostro definido. Los jóvenes encabezan la estadística, con niveles de informalidad cercanos al 60%. También los adultos mayores, que muchas veces reingresan al mercado laboral sin posibilidad de inserción formal. Las mujeres, por su parte, presentan tasas más altas que los varones, lo que expone brechas persistentes en el acceso al empleo de calidad .

La educación aparece como uno de los principales factores de segmentación. Mientras que quienes no completaron el secundario enfrentan niveles de informalidad superiores al 67%, entre quienes tienen estudios universitarios completos la tasa cae al 16%. Es una evidencia contundente: el mercado laboral reproduce -y amplifica- las desigualdades estructurales.

A nivel sectorial, el mapa es igual de elocuente. Hay actividades donde la informalidad es prácticamente la norma. El servicio doméstico lidera con un 78%, seguido por la construcción con 73,8%. Hoteles, restaurantes y comercio también muestran niveles elevados, todos por encima del 50% . No es un dato menor: se trata de sectores intensivos en mano de obra y clave para las economías regionales, lo que multiplica el impacto social del fenómeno.

En contraste, ramas como educación o salud presentan menores niveles de informalidad, lo que vuelve a poner en evidencia el rol del sector público y de estructuras más reguladas como amortiguadores del deterioro laboral.

📊 INFORMALIDAD LABORAL EN ARGENTINA

Datos clave – INDEC (EPH) | 4° trimestre 2025

43,0%
Tasa de informalidad
13,5 M
Personas ocupadas
36,3%
Asalariados informales
63,3%
Cuentapropistas informales

🔎 Segmentos más afectados

  • Jóvenes (hasta 29 años): 59,7%
  • Mujeres: 44,5% | Varones: 41,8%
  • Secundario incompleto: 67,2%
  • Universitario completo: 16,0%

🏗️ Sectores con mayor informalidad

  • Servicio doméstico: 78,0%
  • Construcción: 73,8%
  • Hoteles y restaurantes: 59,7%
  • Comercio: 52,6%

Fuente: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH)

El punto de fondo, sin embargo, excede las estadísticas. La informalidad funciona como un síntoma de un proceso económico más amplio. La caída del empleo formal privado, el ajuste sobre costos laborales, la menor capacidad de las empresas para incorporar trabajadores registrados y el deterioro de la actividad empujan a millones de personas hacia formas de inserción más precarias.

La informalidad deja de ser una anomalía para convertirse en una válvula de escape. Un mecanismo que permite absorber mano de obra, pero al costo de deteriorar las condiciones laborales y debilitar el sistema en su conjunto.

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