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Gas exportador: el Gobierno unifica tarifas del Gasoducto Perito Moreno

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El DNU 580/2026 deroga el esquema excepcional que regía para ciertos contratos de exportación de gas y establece un criterio homogéneo para remunerar la capacidad del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno. La medida busca alinear señales económicas e impulsar inversiones en transporte en un contexto de expansión exportadora.

La decisión elimina una asimetría regulatoria heredada de la emergencia de comienzos de siglo y consolida la reconfiguración del sistema de transporte de gas natural iniciada este año. Para productores, comercializadores y grandes consumidores industriales, el principal efecto es una mayor previsibilidad en la formación de tarifas y en la asignación de capacidad de transporte, condición clave para proyectos de largo plazo.

El nuevo esquema dispone que todos los cargadores del ducto afronten un precio unificado, calculado a partir de la tarifa vigente y del valor surgido de la ampliación del sistema. El regulador podrá aplicar un escalonamiento para evitar saltos abruptos en los costos, preservando la continuidad de contratos y flujos comerciales.

Para el sector productivo, los impactos inmediatos son claros homogeneización de señales tarifarias para exportadores y abastecedores del mercado interno. Mayor certidumbre regulatoria para inversiones en producción y transporte. Integración de las ampliaciones del sistema bajo un esquema de remuneración común.

Aunque el epicentro de la medida se ubica en la cuenca neuquina, sus efectos alcanzan al NEA. Una red de transporte más robusta y financieramente sostenible contribuye a reducir riesgos de abastecimiento y favorece la convergencia de precios energéticos para industrias electrointensivas y gasintensivas de la región, un factor relevante para la forestoindustria, la agroindustria y otros complejos manufactureros.

El aspecto a seguir será la implementación concreta del precio unificado y su impacto sobre la competitividad exportadora y las decisiones de inversión. La clave estará en que la normalización regulatoria logre combinar incentivos al capital privado con costos de transporte previsibles para toda la cadena gasífera.

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RIGI: el Gobierno aprueba una inversión de USD 550 millones para ampliar Vaca Muerta

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El Ministerio de Economía aprobó el ingreso al RIGI del proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno —ex Néstor Kirchner— impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS), con una inversión comprometida de USD 550 millones y el objetivo de incrementar en 14 millones de metros cúbicos diarios la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta.

La decisión no sólo consolida al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta de atracción de capitales para infraestructura energética. También marca un cambio estructural en la lógica económica argentina: el Gobierno empieza a priorizar obras destinadas a aumentar exportaciones y disponibilidad energética antes que proyectos de infraestructura tradicional financiados por el Tesoro.

Para Misiones y el NEA, el impacto no será directo en términos de producción gasífera, pero sí puede alterar variables clave para la competitividad industrial, logística y energética regional. El proyecto aprobado permitirá ampliar la capacidad de evacuación del gas de Vaca Muerta desde Neuquén hacia Buenos Aires mediante nuevas plantas compresoras sobre el Tramo I del gasoducto.

La apuesta oficial es clara: aumentar transporte de gas para reducir costos energéticos internos, sustituir importaciones y ampliar saldos exportables.

El RIGI entra en fase real

La aprobación del proyecto de TGS representa uno de los primeros casos de infraestructura energética de gran escala que obtiene formalmente los beneficios del RIGI.

La iniciativa contempla:

  • USD 550 millones de inversión total
  • USD 513 millones computables bajo régimen RIGI
  • Plazo de obra estimado: 18 meses
  • Inicio operativo previsto: abril de 2027
  • Participación mínima de proveedores locales: 20%

El esquema otorga beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros, incluyendo facilidades para importar equipamiento y estabilidad normativa de largo plazo.

El punto central para el mercado es político: el Gobierno busca mostrar que el RIGI puede transformarse en una plataforma concreta para destrabar inversiones que durante años quedaron condicionadas por volatilidad macroeconómica, restricciones cambiarias y litigios regulatorios.

El dato financiero que sigue el mercado

El Banco Central avaló el proyecto al concluir que la demanda de divisas asociada a la inversión “no afecta la sostenibilidad del sector externo ni las reservas”.

Ese punto es central porque revela el nuevo criterio oficial para aprobar grandes proyectos: inversiones privadas, financiamiento externo, capacidad exportadora, y bajo impacto fiscal directo.

A diferencia de los viejos modelos de obra pública, el esquema RIGI traslada gran parte del riesgo financiero al sector privado mientras el Estado ofrece estabilidad jurídica y beneficios regulatorios.

El mensaje hacia inversores internacionales es evidente: Argentina intenta reconstruir credibilidad ofreciendo reglas de largo plazo para sectores estratégicos.

Un cambio profundo en la infraestructura argentina

La obra también tiene una lectura geopolítica interna.

Durante años, la restricción energética funcionó como límite estructural para el crecimiento industrial argentino. La falta de capacidad de transporte obligaba a importar combustibles caros incluso teniendo reservas abundantes en Vaca Muerta.

Con esta ampliación, el Gobierno apunta a resolver parte de ese cuello de botella.

La discusión ya no pasa sólo por producir gas, sino por transportar más volumen hacia centros industriales y mercados externos.

Para provincias alejadas de los grandes polos industriales, el desafío será evitar quedar afuera del nuevo mapa de inversiones.

Misiones tiene oportunidades potenciales en: biomasa, industria forestal, logística regional, y exportaciones con valor agregado. Pero necesitará infraestructura, competitividad tributaria y costos energéticos sostenibles para aprovechar un eventual ciclo de expansión energética nacional.

El RIGI puede acelerar inversiones concentradas en sectores extractivos y transporte. La incógnita es si esa dinámica logrará derramar competitividad hacia economías regionales periféricas o si consolidará aún más las diferencias entre el centro energético y las provincias de frontera.

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El Gobierno prorrogó la emergencia energética hasta fines de 2027 y fijó un precio tope al GNL para los próximos inviernos

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El Poder Ejecutivo extendió la emergencia del Sector Energético Nacional en los segmentos de transporte y distribución de gas natural hasta el 31 de diciembre de 2027 y estableció un régimen transitorio de precio máximo para la comercialización interna del Gas Natural Licuado (GNL) durante los próximos dos inviernos. La decisión fue formalizada mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 49/2026, publicado en el Boletín Oficial el 27 de enero de 2026, y responde a la persistencia de restricciones estructurales en la infraestructura de transporte de gas, que obligan a sostener importaciones para garantizar el abastecimiento invernal.

El decreto reconoce que las obras de ampliación de capacidad de transporte recién entrarían en operación en el invierno de 2027, lo que mantiene vigente un escenario de vulnerabilidad energética. En ese marco, el Ejecutivo avanzó con una redefinición del esquema de importación y comercialización de GNL, con el objetivo de asegurar suministro, reducir costos y limitar riesgos derivados de una situación de hecho monopólica en la regasificación.

Emergencia energética: fundamentos técnicos y prórroga hasta 2027

La medida prorroga la emergencia declarada originalmente por el Decreto 55/2023, luego extendida por los Decretos 1023/2024 y 370/2025, y se apoya en el marco normativo de las Leyes 17.319 (Hidrocarburos), 24.076 (Gas Natural, T.O. 2025) y 27.742 (Ley de Bases). El DNU detalla que persisten las causas estructurales que motivaron la emergencia: insuficiente capacidad de transporte desde la Cuenca Neuquina hacia los grandes centros de consumo del Área Metropolitana de Buenos Aires y el Litoral, especialmente en los picos de demanda invernal.

El texto subraya que, sin el aporte de GNL importado, la demanda residencial y el funcionamiento de las centrales térmicas quedarían insatisfechos en los días más fríos. En consecuencia, la importación de GNL continúa siendo “crítica” para: asegurar el abastecimiento ininterrumpible, sustituir combustibles líquidos en generación eléctrica, atender restricciones operativas, fortalecer un mercado de gas de invierno y cumplir los objetivos del artículo 2° de la Ley 24.076.

El decreto también reconoce que la falta de inversión acumulada durante años —atribuida a señales tarifarias insuficientes— demoró las expansiones necesarias del sistema de transporte de gas y electricidad, cuyos proyectos aún requieren tiempo para completarse.

GNL: nuevo esquema, precio máximo y rol del sector privado

Uno de los ejes centrales del DNU 49/2026 es la redefinición del esquema de importación y comercialización del GNL. Hasta ahora, Energía Argentina Sociedad Anónima actuó como único importador para abastecer el mercado interno en invierno. Según el decreto, esa intervención estatal no logró los resultados esperados, implicó “erogaciones de mucha envergadura” y no se tradujo en mejoras del sistema de transporte.

En línea con las modificaciones introducidas por la Ley 27.742, el Ejecutivo busca reducir la intervención directa del Estado y promover un esquema de comercialización privada, aunque bajo control y supervisión de la Secretaría de Energía, el Ministerio de Economía y el ENTE NACIONAL REGULADOR DEL GAS (ENARGAS), hasta tanto entre en funciones el ente unificado de gas y electricidad.

El decreto dispone que la Secretaría de Energía adopte las medidas necesarias para permitir el acceso de importadores privados a la infraestructura de regasificación existente. Actualmente, solo se encuentra operativa la terminal de Escobar, mientras que la de Bahía Blanca, inaugurada en 2008, no está en funcionamiento. La norma enfatiza que, por razones técnicas y de seguridad, el acceso a la terminal debe ser unificado y coordinado, para evitar conflictos logísticos, riesgos operativos y demoras ante emergencias.

En este contexto, el Artículo 2° del decreto establece un precio máximo para la venta en el mercado interno del gas natural resultante de la regasificación del GNL importado para los dos próximos períodos invernales. Ese precio no podrá superar un marcador internacional que determine la Secretaría de Energía, más un valor adicional —en dólares por millón de BTU— destinado a cubrir costos de flete marítimo, regasificación, almacenaje, comercialización y transporte por ducto hasta el punto de entrega en Los Cardales, provincia de Buenos Aires.

El valor adicional será definido a partir de un procedimiento competitivo de selección de un único comercializador privado. Si ese proceso fracasa, Energía Argentina S.A. volverá a asumir la importación, regasificación y venta del GNL en el mercado interno.

Impacto económico, regulatorio y próximos escenarios

La prórroga de la emergencia hasta fines de 2027 consolida un marco excepcional que habilita decisiones rápidas en un sector clave para la macroeconomía y el abastecimiento energético. En términos económicos, el establecimiento de un precio máximo al GNL busca evitar trasladar al mercado interno los efectos de la volatilidad internacional y de una estructura de oferta concentrada, con impacto directo sobre tarifas, costos de generación eléctrica y actividad industrial.

Desde el punto de vista institucional, el uso del DNU se justifica en la “urgencia temporal” ante la inminencia del invierno de 2026 y la imposibilidad de seguir los trámites legislativos ordinarios, conforme al artículo 99, inciso 3, de la Constitución Nacional. El decreto deberá ahora ser analizado por la Comisión Bicameral Permanente, según lo establece la Ley 26.122, que regula el control parlamentario de los decretos de necesidad y urgencia.

En el corto plazo, el foco estará puesto en la reglamentación que dicte la Secretaría de Energía, en el proceso de selección del comercializador privado y en la definición del marcador internacional de referencia. En el mediano plazo, el horizonte sigue atado a la concreción de las obras de transporte que permitan reducir la dependencia del GNL importado y cerrar definitivamente el capítulo de la emergencia energética.

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