TRATADO DE LIBRE COMERCIO

Argentina fortalece su alianza con Suiza: récord de exportaciones, inversiones y expectativas por el acuerdo Mercosur-EFTA

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Mientras la Selección Argentina vuelve a cruzarse con Suiza en una instancia decisiva de la Copa del Mundo, la relación entre ambos países también atraviesa un momento histórico fuera de las canchas. El comercio bilateral alcanzó niveles récord durante 2025, impulsado por las exportaciones mineras, un superávit comercial sin precedentes y un crecimiento sostenido de las inversiones suizas en el país. En paralelo, la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) aparece como el próximo paso para profundizar un vínculo económico que ya muestra cifras inéditas.

El análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que 2025 marcó un punto de inflexión en la relación entre Argentina y el bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Las exportaciones argentinas al EFTA alcanzaron los 2.094 millones de dólares, el mayor valor de la historia, con un crecimiento interanual del 25%. La particularidad es que más del 98% de esos envíos tuvieron como destino Suiza, consolidando al país europeo como el verdadero motor del intercambio comercial con el bloque.

El 2025 cerró con máximos históricos de exportaciones, superávit comercial e inversiones con Suiza y con el EFTA, el bloque que integra el próximo rival de la Selección. Con el acuerdo Mercosur – EFTA ya firmado, avanza su ratificación parlamentaria.

Este sábado desde las 22 hs de nuestro país, la Selección Argentina enfrentará a Suiza por los cuartos de final de la Copa del Mundo. El historial marca dos victorias argentinas en copas del mundo: 1-0 en Brasil 2014 y 2-0 en Inglaterra 1966. Pero el Mundial también invita a mirar más allá de la cancha: la relación comercial entre Argentina y Suiza atraviesa un momento histórico, y con ella el vínculo con todo el bloque económico que este país integra.

Cómo destacamos en un artículo anterior, en cualquier ranking de PIB per cápita vamos a encontrar a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein entre los primeros lugares. Pero, para sorpresa de algunos, ninguno de estos países pertenece a la Unión Europea, sino que entre ellos conforman su propio bloque económico: la Asociación Europea de Libre Comercio o EFTA (por sus siglas en inglés, European Free Trade Association). Este bloque mantiene múltiples acuerdos con la UE: sus miembros adhieren al Espacio Schengen y, con la excepción de Suiza, integran desde 1994 el Espacio Económico Europeo, mientras que el país helvético cuenta con sus propios tratados de libre comercio y libre movilidad con la Unión.

Los números del comercio con este bloque no dejan lugar a dudas. En 2025 las exportaciones argentinas al EFTA alcanzaron los US$ 2.094 millones, un récord histórico. De esta manera, anotaron un crecimiento del 25% respecto del 2024, año que ya había marcado un máximo. Hoy hablar de exportaciones al EFTA es hablar de exportaciones a Suiza, ya que estas representan más del 98% de los bienes despachados al bloque. Naturalmente, las exportaciones a Suiza también marcaron un récord histórico en 2025. 

El gran protagonista de este salto exportador vuelve a ser el oro. Suiza es el principal comprador del oro argentino, que se origina principalmente en Santa Cruz y San Juan, y se consolida como el primer mercado de las exportaciones mineras nacionales. De hecho, Suiza es el principal socio comercial de Santa Cruz y San Juan, siendo destino del 33% y 49%, respectivamente, de las exportaciones originadas en cada provincia. 

El país helvético es sede de las principales refinadoras de oro del mundo, lo que explica su alta demanda de este metal producido en Argentina. El precio internacional del oro, que encadenó máximos históricos a lo largo de 2025, apuntaló fuertemente el valor del comercio en dólares con el bloque.

Las importaciones argentinas desde el EFTA, por su parte, totalizaron US$ 779 millones en 2025. Así, el intercambio comercial bilateral superó los US$ 2.870 millones, el mayor registro de la historia. Con exportaciones que más que duplican a las importaciones, el superávit comercial con el bloque también marcó un récord el año pasado: US$ 1.315 millones, superando el máximo previo de 2019 y acumulando once años consecutivos de resultados positivos para nuestro país.

La relación excede largamente al comercio. Con un stock de inversiones por más de US$ 8.500 millones al segundo semestre de 2025, Suiza marcó máximos en su Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina el año pasado. Si sumamos los otros tres países del bloque, nos encontramos con un stock de IED de US$ 9.511 millones al cierre del año pasado, lo que convierte al EFTA en el quinto inversor extranjero en Argentina. 

Más allá del peso del complejo oro y plata, los rubros con mayor potencial de crecimiento en este exigente mercado europeo son los bienes agroindustriales. En este sentido, se esperan crecimientos de la demanda de carnes, miel, lácteos, frutas frescas, trigo, maíz, aceites vegetales y vinos, en un mercado de 14 millones de habitantes cuyo PIB per cápita casi triplica al argentino.

Tras el cierre de las negociaciones el 2 de julio de 2025, el Tratado de Libre Comercio Mercosur – EFTA se firmó el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro. El acuerdo creará un área de libre comercio de casi 300 millones de personas, con un PIB combinado de más de US$ 4,3 billones y mejoras de acceso a los mercados para más del 97% de las exportaciones de ambos bloques.

El proceso de ratificación avanza a paso firme. El pasado 17 de junio el Senado de Brasil y la Cámara de Diputados de Uruguay dieron sanción definitiva al acuerdo. Como el tratado entra en vigor de manera bilateral a medida que cada país lo ratifica, resta ahora la aprobación parlamentaria de Argentina y Paraguay, además de las ratificaciones de los países del EFTA. Estos avances se suman a la entrada en vigor del acuerdo Mercosur – Unión Europea el pasado 1° de mayo. Del lado europeo, Islandia y Noruega ya ratificaron el acuerdo, a la espera de la aprobación de Suiza y Liechtenstein. 

Así como la Selección buscará el sábado su pase a las semifinales del Mundial, la agenda comercial argentina tiene su propio partido por delante: una pronta ratificación del acuerdo con el EFTA permitiría potenciar un vínculo que ya rompe récords, diversificando las exportaciones y destinos, y consolidando las inversiones de uno de los socios más dinámicos que tiene nuestro país.

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Cumbre del Mercosur analizará aranceles de Brasil y negociaciones para un acuerdo con Singapur

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La sexagésima cumbre del Mercosur que comenzará mañana en la ciudad de Luque, distante a 15 kilómetros de Asunción, la capital de Paraguay, abordará una serie de temas económicos, entre los que sobresalen el análisis de la política arancelaria de Brasil, que en mayo dispuso una rebaja unilateral para determinados productos extrazona, los avances en las conversaciones sobre un acuerdo comercial “de última generación” con Singapur y el seguimiento del tratado suscripto en 2019 con la Unión Europea.

El encuentro se desarrollará en el Centro de Convenciones de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) y cuenta con la presencia confirmada de tres de los cuatro presidentes de los países que integran el bloque: Alberto Fernández, por la Argentina; el anfitrión Mario Abdo Benítez; y el jefe del Estado uruguayo, Luis Lacalle Pou.

Si bien el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, había anunciado la semana pasada su decisión de no concurrir a la reunión, luego dejó abierta la posibilidad de un cambio de postura, por lo que no se descarta su presencia por su buena relación con “Marito”, como llamó al presidente paraguayo en declaraciones a la prensa realizadas el último domingo.

No obstante, Brasil estará representado por sus ministros de Economía, Paulo Guedes, y de Relaciones Exteriores, Carlos Alberto Franca, quienes defenderán ante sus pares de la Argentina, Paraguay y Uruguay uno de los aspectos más controversiales dentro del bloque, como es la rebaja de aranceles fijada de manera unilateral como una forma de combatir la inflación en medio de los efectos económicos de la invasión de Rusia a Ucrania.

En mayo, el Gobierno brasileño redujo de manera “temporaria y excepcional” los aranceles de importación sobre 6.195 posiciones, entre las que se destacan bienes como porotos, carnes, pastas, galletas, arroz, materiales de construcción, entre otros.

Desde la Cancillería argentina dijeron que la medida de Bolsonaro “no incluye al sector automotor ni tampoco a productos considerados sensibles”, acordados oportunamente entre los dos países.

La reducción arancelaria se suma a otra ya aplicada, también en forma temporal, en noviembre de 2021, y ambas se enmarcan en el objetivo del gobierno brasileño de “abaratar los precios de los productos básicos”, teniendo en cuenta que la inflación interanual del país vecino alcanzó en junio al 11,89%.

Asimismo, el canciller paraguayo, Julio Arriola, señaló -en declaraciones al diario asunceño ABC- que se están “ultimando detalles logísticos, técnicos y de documentación” ante la inminencia del encuentro.

Arriola dijo que se analizarán avances en el acuerdo que el bloque firmó con la Unión Europea y que están a punto de concluir las negociaciones para un “acuerdo de libre comercio de última generación” entre el Mercosur y Singapur, que permitirá “ampliar el horizonte comercial con el sudeste asiático”.

Asimismo, señaló que en el bloque “estamos abocados a lograr un acuerdo entre los cuatro estados en beneficio de la competitividad de nuestra economía para el acceso a insumos y mejores condiciones para nuestros sectores productivos”, abundó.

Por otra parte, Arriola puntualizó que “se debe avanzar de manera conjunta hacia la priorización de la agenda de negociaciones externas, tal como disponen los textos fundacionales del Mercosur”.

De esta forma, Arriola hizo alusión al propósito expresado por Uruguay de iniciar negociaciones con China para alcanzar un acuerdo comercial bilateral, fuera de las decisiones del bloque en su conjunto.

En el mismo sentido se había expresado Fernández en la cumbre virtual de julio del año pasado, cuando puntualizó que “nadie se salva solo” y llamó a respetar las decisiones conjuntas del bloque.

“Creemos que el camino es cumplir con el Tratado de Asunción, negociar juntos con terceros países o bloques y respetar la figura del consenso”, dijo Fernández en esa oportunidad, para agregar que “es a través de más integración regional y no de menos integración regional, que estaremos en mejores condiciones de producir, comerciar, negociar y competir”.

Ayer, durante el acto en conmemoración del 192 aniversario de la Jura de la Constitución, Lacalle Pou anunció que el acuerdo comercial “será con China” y que “después será con otros países”.

El resto de los países del bloque advirtió que la estrategia de Lacalle Pou no respeta la normativa que dio origen al Mercosur, en referencia a la Decisión 32 del 29 de julio de 2000 que tomó el Consejo del Mercado Común, en el que se reafirmó “el compromiso de los Estados Partes del Mercosur de negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”.

“La constitución de un mercado común implica, entre otros aspectos, la necesidad de contar con una política comercial externa común”, se estableció en esa norma, que además, determinó que “a partir del 30 de junio de 2001, los Estados Partes no podrán firmar nuevos acuerdos preferenciales o acordar nuevas preferencias comerciales en acuerdos vigentes en el marco de Aladi que no hayan sido negociados por el Mercosur”.

En su defensa, Uruguay asegura que esa decisión no fue avalada por todos los países del bloque.

En las últimas horas, si bien mantuvo su postura de seguir negociando con China, Lacalle Pou abrió la posibilidad de avanzar “en conjunto”, es decir sumar a los otros tres países del bloque a las negociaciones y transformar el acuerdo comercial bilateral en uno entre todo el Mercosur y el país asiático.

La intención de llevar adelante acuerdos bilaterales en forma autónoma ya venía siendo planteada por Lacalle desde antes de su asunción como presidente, en marzo de 2020, y sostenida en varias reuniones del Mercosur.

En una de ellas, en julio de 2021, Lacalle Pou definió la imposibilidad de acuerdos individuales como un “lastre” de la normativa del Mercosur que actúa como un “corset” y bloquea los intentos uruguayos de “avanzar”.

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