trigo argentino

Récord agroexportador: Argentina despachó 52,8 millones de toneladas en el primer semestre

Compartí esta noticia !

La agroindustria volvió a confirmar su papel como principal generadora de divisas de la economía argentina. Durante el primer semestre de 2026, los puertos del país embarcaron 52,8 millones de toneladas de granos, subproductos y aceites, el mayor volumen registrado para ese período desde que existen estadísticas comparables, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El volumen exportado representa un crecimiento interanual del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando incluso el récord alcanzado en 2022. El desempeño refleja el impacto de una campaña agrícola de elevada producción, acompañada por una logística portuaria que logró absorber un volumen inédito de mercadería.

Entre enero y junio se despacharon 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites desde puertos argentinos. El crecimiento interanual resultó del 9%, impulsado principalmente por los embarques de granos, que alcanzaron un máximo de 35,8 Mt.

Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y la agencia marítima Nabsa SA (NABSA), el primer semestre de 2026 dejó un saldo ampliamente positivo para los embarques agroindustriales desde los puertos de nuestro país. Entre enero y junio se despachó un volumen histórico de 52,8 Mt de granos, subproductos y aceites. Este registro implica un incremento del 9% respecto del mismo período de 2025 y se ubica 20% por encima del promedio de los últimos cinco años, superando en 2,4 Mt el máximo previo para el período, alcanzado en 2022.

Cabe aclarar que las cifras analizadas se obtuvieron sumando el volumen de embarques mensuales de los primeros seis meses de cada año. Estos volúmenes incluyen mercadería de origen argentino, así como también productos originados en Bolivia, Paraguay y Uruguay, que fueron despachados desde las terminales portuarias de nuestro país.

Analizando la evolución mensual de los embarques, se evidencia que su dinámica no resultó homogénea a lo largo del semestre, lo cual resulta lógico dada la estacionalidad de la producción. El mayor volumen despachado se registró en mayo, por un total de 10,7 Mt de productos agroindustriales, ubicándose 27% por encima del promedio del último lustro y siendo el mayor registro para el quinto mes del año desde, al menos, 2018. En enero, marzo y abril se evidenciaron embarques por 9,9 Mt, 10,2 Mt y 9,2 Mt, respectivamente, posicionándose ampliamente por encima del promedio histórico. Por el contrario, los envíos en los meses de febrero y junio se ubicaron por debajo de los registros de 2025, e incluso por detrás del promedio.


1.    Embarques agroindustriales por producto y puerto

El crecimiento interanual de los embarques agroindustriales se explicó principalmente por el mayor volumen despachado de granos. En este sentido, durante los primeros seis meses de 2026 se despacharon 35,8 Mt, lo que representa un incremento del 19% respecto de igual período del año anterior y del 34% frente al promedio de los últimos cinco años. De esta manera, los embarques de granos alcanzaron el máximo de la serie para un primer semestre, superando en casi 3 Mt el récord previo de 32,8 Mt registrado en 2020.

En términos absolutos, el trigo fue el producto que realizó el mayor aporte al crecimiento. Los envíos del cereal totalizaron casi 10 Mt, un incremento interanual del 46%, equivalente a 3,1 Mt adicionales. A su vez, este volumen resultó un 65% superior al promedio del último quinquenio.

Por su parte, los embarques de maíz alcanzaron 19,1 Mt, lo que supone un crecimiento interanual del 7%, representando 1,2 Mt adicionales respecto del primer semestre de 2025, y se ubica 19% por encima del promedio.

Asimismo, se destacó el fuerte crecimiento en los despachos de girasol, que ascendieron a más de 1 Mt, frente a apenas 87.800 toneladas durante el primer semestre de 2025. Como resultado, el volumen embarcado resultó más de once veces superior al registrado en el primer semestre de 2025, y más de 22 veces superior al promedio del último lustro.

Los envíos de cebada, en tanto, ascendieron a 2,7 Mt, creciendo un 13% interanual, mientras que los embarques de soja totalizaron 2,3 Mt, un 4% más que el año anterior. Por el contrario, el sorgo fue el único grano que mostró una disminución, con despachos por 633.700 toneladas, un 3% por debajo de 2025.

En contraste con el desempeño de los granos, los embarques de subproductos agroindustriales registraron una caída durante la primera mitad del año. Entre enero y junio se despacharon 13,3 Mt, un 10% menos que en igual período de 2025 y un 5% por debajo del promedio del último quinquenio.

La contracción se explicó enteramente por los menores embarques de pellets de soja, que totalizaron 11,4 Mt. Este volumen supone una caída interanual del 14%, equivalente a casi 1,8 Mt menos que durante el primer semestre del año anterior. La disminución fue parcialmente compensada por el desempeño de los pellets de girasol, cuyos embarques alcanzaron casi 1,1 Mt, creciendo un 59% interanual y más que duplicando el volumen promedio. Asimismo, los envíos de pellets de trigo aumentaron un 77%, hasta 93.400 toneladas, mientras que los despachos de malta crecieron un 5% y alcanzaron 167.400 toneladas.

Por su parte, los embarques de aceites vegetales totalizaron 3,7 Mt, registrando un leve incremento interanual del 3%, y ubicándose 14% por encima del promedio de los últimos cinco años. El aumento se explicó principalmente por el aceite de girasol, cuyos envíos ascendieron a 847.600 toneladas y crecieron un 61% interanual, lo que implica un incremento de 320.000 toneladas. Los envíos de aceite de cártamo aceite de maíz crecieron 309% y 108%, respectivamente, aunque en términos de volumen resulta casi insignificante.

En contraposición, los embarques de aceite de soja, que representaron cerca de tres cuartas partes del total de aceites, disminuyeron un 7% respecto al mismo período de 2025 y se ubicaron en poco menos de 2,8 Mt.

Considerando el puerto de origen de los productos, se advierte que las terminales del Gran Rosario embarcaron en conjunto 39,5 Mt de granos, subproductos y aceites durante los primeros seis meses de 2026. Esto representa un incremento cercano al 7% respecto del año anterior y equivale al 75% del total despachado desde puertos argentinos. Esto responde, en gran parte, a la elevada concentración de la capacidad de crushing en la región, que otorga al Up-River una participación especialmente significativa en el despacho de productos industrializados. De esta manera, durante el primer semestre del año, el Gran Rosario concentró el 95% de los embarques de subproductos y el 93% de los aceites vegetales; mientras que, en el caso de los granos, su participación resultó del 65%.

Dentro de la región del Up-River, las terminales ubicadas en San Lorenzo embarcaron 29,6 Mt de productos agroindustriales y concentraron por sí solas el 56% de los despachos nacionales. Por su parte, los puertos ubicados en Rosario registraron envíos por 9,9 Mt, dando cuenta del 19% del total. Fuera del Gran Rosario, las terminales de Bahía Blanca alcanzaron embarques por 7,4 Mt, un crecimiento del 34% interanual, y representaron el 14% del total nacional. Los puertos de Necochea/Quequén, en tanto, despacharon 3,8 Mt, el 7% del volumen total. Finalmente, las terminales de Ramallo, Zárate, San Pedro y Villa Constitución embarcaron en conjunto 2,1 Mt, explicando el 4% restante.


2.    Destino de los embarques.

Los productos agroindustriales despachados desde puertos argentinos durante el primer semestre de 2026 llegaron a 82 países. Asia consolidó su posición como principal continente receptor, concentrando el 56% del volumen total, equivalente a 29,5 Mt. Le siguieron América y África, con participaciones cercanas al 17% cada una, mientras que Europa recibió aproximadamente el 10% de los embarques. Oceanía, finalmente, representó menos del 1% del total.

Desagregando la información por países, Vietnam se mantuvo como el principal destino, con embarques por 7,6 Mt de granos, subproductos y aceites. Este volumen evidencia un crecimiento del 41% respecto del primer semestre de 2025 y del 70% frente al promedio de los últimos cinco años. China ascendió al segundo puesto, recibiendo 4,3 Mt, un 40% más que el año anterior. En tercer lugar se ubicó Arabia Saudita, con 3,9 Mt, registrando un incremento interanual del 13% y más que duplicando el volumen promedio del último quinquenio.

Al interior de cada categoría, Vietnam también se destaca como el principal receptor de granos, con 5,9 Mt, seguido por China, con 4,2 Mt, y Arabia Saudita, con 3 Mt. Asimismo, el país del sudeste asiático lideró los embarques de subproductos, recibiendo 1,7 Mt, por delante de Indonesia y Arabia Saudita con 998.100 y 891.300 toneladas, respectivamente. En el caso de los aceites vegetales, India volvió a destacarse ampliamente como el principal mercado. Durante los primeros seis meses del año recibió algo más de 2 Mt, equivalentes al 54% de los embarques totales de aceites. Es decir, más de una de cada dos toneladas despachadas de aceite vegetal desde puertos argentinos tuvo como destino al país asiático.

En resumen, el récord alcanzado durante el primer semestre de 2026 estuvo sostenido por un fuerte crecimiento de los embarques de granos, especialmente de trigo, maíz y girasol, en el marco de una cosecha agrícola histórica. El Gran Rosario mantuvo su papel central dentro de la logística agroexportadora, principalmente en lo que respecta a productos industrializados, mientras que Asia se consolidó como el principal mercado receptor de los productos agroindustriales despachados desde nuestro país.

Compartí esta noticia !

Ormuz vuelve a tensionar los mercados: el petróleo impulsa la soja mientras el trigo pierde ritmo comercial y el maíz gana protagonismo

Compartí esta noticia !

El mercado internacional de granos volvió a quedar condicionado por la geopolítica. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reinstaló la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, y provocó una recuperación del petróleo que rápidamente se trasladó al complejo sojero. En paralelo, la comercialización del trigo nuevo continúa mostrando un ritmo inferior al habitual, mientras el maíz consolida su protagonismo gracias al ingreso de la cosecha tardía y a una mejora en el volumen de negocios.

Así lo señala el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que identifica un escenario donde los factores geopolíticos, climáticos y comerciales vuelven a redefinir las expectativas de los principales mercados agrícolas.

Se cayó la tregua en Medio Oriente y el petróleo vuelve a ser protagonista. La comercialización del trigo nuevo en mínimos y fijaciones cayendo. Repunta la comercialización del maíz y suma una segunda semana de mayores compromisos.

1. Se rompe la tregua en Medio Oriente y se disparan las cotizaciones de soja

Se rompe la tregua de paz provisoria entre Estados Unidos e Irán y las cotizaciones del petróleo tomaron cierto impulso en las plazas de futuros más importantes del mundo. Se vuelve a agregar cierta prima de riesgo en torno al futuro de uno de los puntos neurálgicos para el comercio global: el estrecho de Ormuz. Siguiendo al crudo, el precio del aceite de soja encontró un piso en Chicago y ya viene marcando una tendencia alcista en dirección hacia los US$ 1.600/t, ganando más de 5% en la semana e impulsando las cotizaciones del poroto.

Sin embargo, Medio Oriente no es el único factor alcista para la soja en el mercado actual. Ya se inauguró el “climático norteamericano” con pronósticos de ola de calor para las próximas semanas en Estados Unidos sobre regiones productivas claves, que impactan de lleno en las especulaciones para la oferta de la nueva campaña. Además, reapareció la demanda china por soja norteamericana, abonando a la idea de que finalmente los asiáticos cumplirán con la meta de originar 25 Mt anuales desde Estados Unidos.

Este escenario deja un terreno propicio para los fondos especulativos que vuelven a rearmar una posición comprada en soja. Luego del fenomenal desarme entre mediados de mayo y fines de junio, los especuladores reanudan sus apuestas por la oleaginosa y, en solo una semana, más que duplicaron su posición neta comprada con el equivalente a 10 Mt entre futuros y opciones. En consecuencia, el futuro de soja más cercano llegó a cotizar en torno a US$ 441/t en la última semana, arribando a máximos desde mayo pasado. No obstante, con el correr de los días, la presión alcista recortó terreno para terminar operando el viernes en USD 334/t, previo a la publicación del informe mensual del USDA.

El rally en Chicago ayuda para sostener los precios en el mercado interno argentino, siendo que la pizarra de soja alcanza US$ 325/t. En pesos ajustados por inflación, el precio disponible por la oleaginosa alcanzó máximos desde mediados de mayo. La mejora en las cotizaciones locales viene impulsando el pricing de soja en el último par de meses, aunque el cuadro comercial general todavía tiene mucho por avanzar.

Ya pasaron tres meses desde el inicio de la campaña de soja 2025/26 y se llevan comprometidas 21,8 Mt en el mercado interno, 19% por detrás del promedio de la última década (sin contar la campaña 2022/23). Con una producción estimada en torno a 51,5 Mt para este ciclo, solo el 42% de la cosecha tiene contrato y al 27% se le fijó precio, lo que representa la proporción de cobertura en el mercado físico más baja de la que se tenga registro desde al menos la campaña 1994/95. Esta dinámica contrasta directamente con la del año pasado, cuando a esta altura había 20 Mt de soja con precio (50% más que el nivel actual), a pesar de que hoy la pizarra de soja en pesos ajustados por inflación está un 8% arriba, y en dólares, más del 21%.

El extraordinario nivel de oferta interna de cereales y girasol, como la pujante demanda externa, les otorgaron mucha liquidez a los granos fuera de la soja, concentrando las negociaciones por esa vía y aplazando los compromisos de la oleaginosa, tanto por el lado de la oferta como el de la demanda. 


2. Trigo 2026/27: la comercialización de trigo nuevo alcanza 2 Mt, cuarto total más bajo en la última década.

La siembra de trigo de la nueva campaña avanza a paso firme, habiendo alcanzado el 82% de las 6,6 M Ha proyectadas según SAGyP. Tras superar algunas semanas de mayor retraso por el exceso de lluvias que dificultó el avance de las labores, el clima dio tregua y el ritmo en los campos logró recuperarse. Sin embargo, este dinamismo no se estaría reflejando con la misma fuerza cuando analizamos la comercialización: el volumen de los negocios de la nueva campaña viene rodando más lento que en ciclos previos. Al cierre de esta semana, el total comercializado apenas alcanza el 10,5% de la producción que estima el USDA para nuestro país, por debajo del promedio del 16,6% registrado durante los últimos cinco años para esta altura.

En términos acumulados, se comercializaron 2 Mt y 0,69 Mt no tienen precio firme. Si bien el porcentaje total con precio firme se ubica en 68%, dicho guarismo viene cayendo en las últimas semanas dado que creció la proporción de negocios sin precio firme. Esta caída responde en gran medida a la evolución de los precios: el comportamiento se alineó con la marcada pendiente bajista que exhibieron los valores del trigo a cosecha desde principios de mayo. A medida que las cotizaciones del contrato a diciembre fueron perdiendo fuerza, pasando de techos cercanos a los US$ 231/t entre finales de abril y mediados de mayo hacia la zona de los US$ 206/t a principios de este mes, la oferta optó por pisar el freno en las fijaciones directas, en paralelo con un ritmo de comercialización relativamente más bajo a lo visto a comienzos de mayo.

En un escenario donde se podría alcanzar una producción relativamente normal hacia el nuevo ciclo 2026/27, considerando que el área total estaría levemente por debajo del año previo y 8% por encima del promedio de la última década, monitorear el ritmo de absorción de la actual campaña es clave por posibles repercusiones en niveles de stocks. Para el presente ciclo 2025/26 se estima un crecimiento en stocks finales que podrían ubicarse en torno a 4,5 Mt y en máximos desde la campaña 2014/15, contemplando un nivel de consumo interno alto de 9,2 Mt y exportaciones récord por 19 Mt.

Haciendo foco en la dinámica exportadora, hasta el momento se tienen registros de ventas de exportación por 14,56 Mt y compras domésticas de dicho sector en el mercado doméstico por 16 Mt, totales que son históricamente altos para ambos casos. Es decir, se mantiene un buen ritmo de inserción externa ante una buena dinámica de ventas domésticas en términos absolutos, aunque es clave que la exportación siga traccionando compras en esta segunda mitad de la campaña. Ello, en un contexto en el cual Argentina ya empieza a perder competitividad en destinos más lejanos. Actualmente, el precio FOB para el trigo se ubica en los US$ 227/t, muy similar a sus competidores, cuando a principios de este año el precio de exportación argentino era el más bajo del grupo, con un valor FOB rondando los US$ 208/t, siendo el origen más atractivo para la demanda global.

Esta dinámica estaría explicada, en parte, por la actual presión de cosecha del hemisferio norte. Con las labores en marcha en Europa y la región del Mar Negro, la oferta presiona en las cotizaciones. Ucrania proyecta una producción de 22,8 Mt según la Asociación Ucraniana de Granos, superando levemente el ciclo previo, mientras que en Rusia las estimaciones privadas ya apuntan a un volumen mayor a los 90 Mt. En paralelo, Canadá mantiene un ritmo exportador 3% por encima de la marca récord del año pasado, apoyado principalmente en trigo de alta proteína a precios muy competitivos.

Este escenario global coexiste, además, con una profunda reconfiguración de los destinos de exportación argentinos. Asia se consolida como el principal comprador, destacándose Bangladesh, Vietnam e Indonesia con el 46,3% del total exportado para la campaña 2025/26, mientras que Brasil, principal destino histórico, pierde terreno al disminuir su participación 18 p.p. con relación al promedio de los últimos 5 años. A pesar de que nuestro país vecino esperaría importar más de 7 Mt de trigo en 2026, por la baja proteína del grano local, Rusia y EE. UU. pasan a ser opciones muy atractivas. Entonces, con una mayor lejanía geográfica de los destinos claves para este año, un precio FOB que se mantiene a la par de sus competidores y la presión de cosecha global, sostener el ritmo exportador de los últimos meses parece desafiante. 


3. Repunta la comercialización de maíz: en las últimas dos semanas el cereal traccionó más volumen que la soja

Repunta la comercialización semanal de maíz 2025/26 y suma una segunda semana de escalada en compromisos domésticos. Para la semana que termina el 8 de julio, se estiman negocios pactados por 800.000 toneladas de maíz 2025/26 según números preliminares de SIO-Granos, siendo el registro más alto desde finales de mayo. Este crecimiento en el volumen comercializado se enmarca y entiende por la entrada al circuito comercial del maíz tardío, el cual está siendo trillado en estos momentos. A su vez, el total de maíz comprometido para lo que va de la campaña 2025/26 es de 31,42 Mt, 46% de la producción total y levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Al tiempo que se cosecha el maíz tardío, el precio en dólares del cereal está en mínimos desde el inicio de la trilla. Las primas FOB por maíz argentino se han estado debilitando ligeramente luego de haber tocado máximos durante junio, ejerciendo presión sobre el precio de exportación hacia la cosecha. La pizarra en dólares se posiciona encima de los US$ 180/t y ronda sus valores más bajos desde principios de abril. Asimismo, y en una comparativa más amplia, este registro está levemente por debajo del promedio de las últimas cinco campañas a esta altura, lo cual toma sentido en la dimensión del nivel de oferta 2025/26.

Este escalón más bajo para la cotización del grano tiene que ver ante todo con la presión de oferta que ejerce la entrada del tardío argentino y la cosecha de la safrinha brasilera. En el caso de Brasil, la trilla del cereal de segunda lleva un avance del 28,5% según CONAB, mientras la cosecha total del maíz argentino lleva un avance del 71% según SAGyP, con el foco actualmente en el maíz de segunda y tardío. 

Por último, en lo que respecta a la absorción externa del maíz argentino, la dinámica exportadora muestra un ritmo que está en línea con lo previsto para esta altura y con los volúmenes comprados en el mercado interno “con precio firme” por parte de la exportación. Entre marzo y junio de este año se exportaron 17,10 Mt de grano grueso, cifra que marca 39,3% del programa exportador esperado para la actual campaña, siguiendo una tónica similar al promedio de las últimas cinco campañas. De esta forma, considerando el extraordinario volumen de la cosecha actual, gana mérito por sí mismo que la producción encuentre contraparte en un mercado externo ya bien abastecido.

Compartí esta noticia !

El Gobierno oficializó una baja gradual de retenciones

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional oficializó un nuevo esquema de reducción gradual y permanente de los derechos de exportación para las principales cadenas agroindustriales del país. A través del Decreto 423/2026, se estableció un cronograma que profundiza la rebaja de retenciones sobre soja, maíz, trigo, cebada, girasol y diversos subproductos industriales, con un horizonte de reducción que se extenderá hasta fines de 2028.

La decisión busca consolidar una señal de largo plazo para uno de los sectores que más divisas aporta a la economía argentina. El dato político y económico relevante es que la administración nacional abandona la lógica de reducciones transitorias y plantea un sendero previsible, elemento históricamente reclamado por productores, exportadores e industriales para planificar inversiones.

El decreto ratifica una definición estratégica del Gobierno: considera a las retenciones como un impuesto distorsivo y plantea una eliminación progresiva condicionada al sostenimiento del equilibrio fiscal.

La novedad no está únicamente en la reducción de alícuotas. El valor central para los mercados es la previsibilidad. La norma fija un cronograma explícito para los próximos años, permitiendo anticipar la carga tributaria futura al momento de tomar decisiones de siembra, industrialización o exportación.

Para la soja, principal complejo exportador argentino, el esquema prevé una reducción gradual desde los actuales niveles hasta llegar al 13% para el poroto de soja hacia diciembre de 2028, mientras que los aceites y harinas también seguirán una trayectoria descendente.

En paralelo, cultivos como trigo, cebada, maíz y girasol continúan transitando un sendero de reducción que en numerosos productos industrializados converge hacia niveles cercanos a cero o significativamente inferiores a los actuales.

Qué significa para las economías regionales

Aunque el impacto mediático suele concentrarse en la región pampeana, la medida tiene implicancias para múltiples cadenas productivas del interior.

La reducción de retenciones modifica la ecuación económica de los sectores exportadores porque aumenta el precio neto recibido por productores e industriales. En términos simples, una menor porción del valor exportado queda en manos del Estado y una mayor parte permanece dentro de la cadena productiva.

Para las economías regionales, el efecto más relevante no necesariamente será inmediato sobre los ingresos, sino sobre las decisiones de inversión.

Cuando un productor o una industria conoce con anticipación cuál será su presión tributaria durante los próximos tres años, mejora la capacidad de proyectar ampliaciones de capacidad instalada, incorporación de tecnología o apertura de nuevos mercados.

Biodiésel: una apuesta a nuevos mercados

Uno de los aspectos menos visibles del decreto, pero potencialmente más estratégicos, es el tratamiento diferencial para determinados biocombustibles.

El Gobierno dispuso una reducción específica para biodiésel elaborado a partir de materias primas distintas de la soja, como colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, equiparando su tratamiento tributario al de los aceites vegetales.

La decisión responde a cambios regulatorios internacionales y busca ampliar oportunidades comerciales en mercados que demandan combustibles con menor huella ambiental.

Desde la perspectiva productiva, representa una señal para la diversificación de materias primas destinadas a la transición energética global.

El impacto sobre la industria exportadora

El beneficio no queda restringido al productor primario. Las reducciones alcanzan a harinas, aceites, alimentos balanceados, derivados industriales y múltiples productos con valor agregado. Esto mejora la competitividad de las plantas procesadoras y fortalece el incentivo a industrializar dentro del país en lugar de exportar exclusivamente materias primas.

Para los complejos agroindustriales, el efecto económico es doble: mejora el margen exportador. Incrementa la previsibilidad para inversiones de largo plazo. Reduce el costo fiscal asociado a la agregación de valor. Fortalece la competitividad frente a otros países exportadores. Favorece la planificación de campañas agrícolas futuras.

La baja de retenciones constituye una mejora concreta para la competitividad exportadora, pero no opera en aislamiento.

El efecto final dependerá de variables como el tipo de cambio, los costos logísticos, el acceso al financiamiento, la evolución de los precios internacionales y la demanda global de alimentos y biocombustibles.

Para el sector productivo, el principal valor del decreto es la previsibilidad. La agroindustria argentina convive desde hace años con cambios frecuentes en materia tributaria. La existencia de un cronograma explícito modifica el horizonte de planificación y reduce incertidumbre.

Lo que habrá que seguir de cerca es la capacidad fiscal del Gobierno para sostener el sendero comprometido. Si el programa se mantiene sin alteraciones, Argentina ingresará en un proceso gradual de reducción de la presión exportadora que podría redefinir la competitividad de varias cadenas agroindustriales durante la segunda mitad de la década.

Compartí esta noticia !

La soja cae en el mercado local mientras la harina alcanza máximos y tensiona la cadena exportadora

Compartí esta noticia !

En plena cosecha argentina, el mercado de la soja muestra señales cruzadas. Mientras el precio disponible en el mercado local se debilita, la harina de soja en Chicago alcanza valores máximos desde octubre de 2024, generando una tensión entre productores y la industria en un contexto de alta oferta y demoras logísticas.

Según los datos del sector publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, la pizarra local ronda los $430.000 por tonelada, lo que en términos reales representa el nivel más bajo desde julio del año pasado y se ubica 22% por debajo del promedio. En paralelo, el precio en dólares cayó un 10% desde fines de marzo, mientras que en el mercado internacional prácticamente no registró variaciones.

Las lluvias de abril retrasan la cosecha de soja, aun así, las descargas en puertos son récord. El trigo norteamericano sufre la sequía y las perspectivas son mixtas. Se comprometieron 17 Mt de trigo y entramos al carry con grandes stocks remanentes.

Se desploma el precio de la soja en el mercado disponible

Desde el inicio del año y a principios de esta semana se descargaron en los puertos del Gran Rosario 18,8 Mt de granos según el sistema Stop, el volumen más alto de la serie y 30% por encima del promedio para esta altura del año. Si bien durante la semana pasada las entregas cayeron 22%, afectadas parcialmente por la intermitencia del servicio de transporte, las descargas en lo que van del año están en niveles máximos, pero con una particularidad: del total de toneladas que llegaron a puerto durante 2026, solo el 23% son porotos de soja. En el acumulado del año son 4,3 Mt, 400.000 toneladas menos que el año pasado y todavía no se siente el cambio de estacionalidad. 

El avance de las labores por soja está luchando con las persistentes lluvias sobre la región central, complicando tanto la cosecha como la salida misma de mercadería a puerto. En la Zona Núcleo, GEA-BCR estima que el 25% de la superficie objetivo ya fue cosechada, 3 p.p. por delante de la campaña pasada, pero considerablemente rezagados respecto al promedio de 55% para las últimas cinco campañas a esta altura. A pesar del lento ritmo que están tomando las labores de soja, las existencias totales de los principales granos al primero de abril llegaron a alcanzar máximos históricos (ver), impulsadas por la oferta récord de los cereales y la gran performance del girasol. En términos comerciales, se desprenden dos puntos fundamentales del escenario actual:

  1. A pesar de que todavía no se generalizaron los envíos de soja, el ritmo de recepción de las terminales ya está en máximos.
  2. En consecuencia, el valor del cupo sigue pesando en el precio disponible. No solo dependiendo de las entregas de soja, sino del espacio relativo entre maíz, trigo y girasol.

En materia de cotizaciones, la pizarra en pesos está cerca de los AR$ 430.000/t, ajustando por inflación es la cotización más baja desde julio del año pasado y está 22% por debajo del promedio. En términos comparativos, la pizarra de soja cayó 10% en dólares desde finales de marzo hasta ahora, mientras en Chicago prácticamente se mantuvo sin cambios, cediendo menos de un dólar por tonelada.

Al mismo tiempo que la pizarra exhibe la típica estacionalidad en precios a esta altura del año, las cotizaciones internacionales de la harina de soja llegan a máximos desde octubre del 2024, impulsadas por los fondos especulativos en Chicago y la tracción de demanda interna y externa en Estados Unidos. Siguiendo la dinámica del mercado, el precio de exportación de la harina argentina para embarques en cosecha llega a máximos del año superando los US$ 370/t, 13% más que a comienzos del 2026 y US$ 45/t más que el precio a cosecha el año pasado a esta altura. Teniendo en cuenta el ratio extracción teórico de la industria argentina, punta a punta, el alza del FOB de harina de soja le habría sumado US$ 30/t al precio promedio de venta industrial a cosecha en lo que va del año. 

Sin embargo, el mercado internacional de harina de soja está sufriendo cambios estructurales muy relevantes y cada año es mayor la mayor preponderancia de Estados Unidos y Brasil. En el caso del país norteamericano, como era de esperarse, marzo rompió récords de procesamiento de porotos -el segundo mes más alto de su historia- y en lo que va de la campaña ya se procesaron 41,5 Mt, máximos históricos y 24% por encima del promedio de los últimos años a esta altura, produciendo 32,8 Mt de harina. Impulsados por los incentivos a biocombustibles, la oferta de harina se sigue expandiendo, funcionando como ancla en las cotizaciones y limitando las subas. Todavía sin la harina argentina entrando de lleno en el mercado internacional, las exportaciones desde EE. UU. hasta marzo inclusive se incrementaron 17% entre campañas y están 41% por encima del promedio para la última década.


Trigo argentino 2025/26: el volumen comercializado es el más alto desde la campaña 2021/22, pero en comparación con la producción pierde pulso

La aspiradora externa sigue traccionando fuertemente la comercialización interna de trigo y a esta altura del año se observan compromisos por 17 Mt, cifra que por sí misma equivale al promedio del total de las cosechas 2020/21 a 2024/25. La 2025/26 puso un golpe sobre la mesa y, con la nueva estimación de GEA-BCR para el cierre de la campaña, totalizó 29,5 Mt: casi 50% más que el ciclo anterior.

De dicho total comercializado, vemos que las 17 Mt comprometidas hasta ahora no son más que un 58% del total de cosecha estimada, debiéndonos remontar hasta 2015/16 para encontrar una cifra similar; sin embargo, el dato se matiza observando que fue solo 6 Mt el volumen comprometido en ese ciclo a esta altura, mientras el tonelaje de la campaña corriente casi lo triplica.

La Argentina todavía tiene otras 12,5 Mt del cereal disponibles para ser colocadas tanto en el mercado local como externo. Las exportaciones del cultivo hasta abril inclusive llegarían a unos 12,5 Mt, sumando datos preliminares de NABSA para este mes y marzo. 

Sin embargo, ya empiezan a hacerse sentir los efectos del carry sobre los precios de exportación. El FOB del cereal está en US$ 229/t, habiendo llegado a 230/t a principios de este mes, y cerca de 11% por encima de los precios de enero, cuando cotizaba en torno a los USD 205/t. En general, comienza a pesar la aguda competencia de la producción rusa que entra a los mercados internacionales, por lo que se acota el margen de subas del precio de exportación para mantener competitividad. Además, también toma relevancia seguir de cerca la coyuntura climática en Estados Unidos, que podría condicionar el futuro del cereal de ese origen y abrir ciertas posibilidades de exportación si el hemisferio norte presenta problemas de oferta.


El trigo norteamericano 2026/27, en jaque por el clima 

Por último, a poco de que inicio la cosecha de trigo de invierno en el hemisferio norte, el trigo estadounidense atraviesa una coyuntura climática compleja. Una sequía lleva semanas azotando a las regiones trigueras de Estados Unidos y amenaza con reducir los rindes finales. Según informa USDA, al 7 de abril 68% del trigo de invierno está bajo estado de sequía; más del doble que el año pasado a esta altura. 

El lunes 13 de abril el USDA publicó la segunda edición del año del informe semanal Crop Progress (progreso de cultivos), en el que se relevan tanto el avance de las labores de siembra y cosecha como las condiciones de los cultivos. El mercado se encontró con un panorama poco alentador para el trigo de invierno, en tanto solo 34% se encuentra en condiciones buenas a excelentes; el año pasado el registro arrojaba 47%, y la cifra es, además, 1 p.p. inferior a la semana pasada.

Este dato confirma una tendencia que los operadores seguían de cerca desde hace semanas. Se puede considerar un buen indicador anticipado del desempeño general de la campaña al tomar las condiciones del trigo de invierno en Kansas, el principal estado productor del cultivo en Estados Unidos. Allí desde hace semanas ya se observaba un deterioro de las condiciones buenas a excelentes de los cultivos, al punto de alcanzar 32% en el último dato semanal, sumando una sexta semana consecutiva de merma en la variable y cayendo a su nivel más bajo desde 2022. Otros estados productores también son afectados, con 54% del trigo en Texas calificado como pobre o muy pobre y cerca de la mitad en esa condición en Oklahoma, Nebraska y Colorado.

Por otro lado, es importante mencionar que, entre el 1 y 8 de marzo, el porcentaje de trigo de invierno en condiciones buenas a excelentes era el más alto del último lustro en Kansas. Mientras que, con el correr de las semanas dicho porcentaje registró una caída de 26 p.p. respectivamente. Es la primera vez desde por lo menos 2015 que se observa una caída tan pronunciada y sostenida dentro del periodo. 

A diferencia de lo que se anticipaba en las últimas dos semanas, el panorama luce complejo para el cereal estadounidense. Las tan esperadas lluvias en las planicies estadounidenses, que llegarían a dar un alivio a la sequía, al final no estuvieron a la altura de lo esperado y es un factor que pone en alerta a los operadores y productores en general. A esto se añaden las perspectivas de un abril mayormente seco para las Planicies del Sur, escalando la preocupación frente a lo que ya se percibe como un riesgo real de daños sobre los rindes finales si no se materializan lluvias para el final de este mes.

En este contexto de expectativas no tan favorables para el rendimiento del trigo estadounidense, el USDA adelantó recientemente que el área total de trigo 2026/27 sería la más baja desde al menos 1919. Por lo tanto, el factor área no compensaría positivamente una situación de caídas de rindes en lo que sería el número final de producción de Estados Unidos.

Compartí esta noticia !

Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

Compartí esta noticia !

El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin