TURQUIA

Bangladesh y 25 más: la yerba conquista el mundo

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Durante 2022 la yerba mate misionera llegó a unos 25 países en el mundo y salvó el equilibrio ante una leve caída en el consumo interno. Ahora el objetivo es llegar a Bangladesh, un país fanático de Argentina en el que viven 166 millones de habitantes. La yerba es uno de los productos de Misiones con mayor presencia en el mundo, mientras que la totalidad de los productos misioneros está presente en 105 países. Es decir, en más de la mitad del territorio mundial hay por lo menos un producto con origen en Misiones. 

Volviendo específicamente al caso de la yerba mate, es sin dudas el producto insignia de Misiones y totalizó exportaciones durante 2022 por u$s 76,2 millones, creciendo 22,4% contra 2021. Además, medido en cantidades, las exportaciones de este producto crecieron 21,6%. 

Si bien Estados Unidos es el principal socio comercial de Misiones (u$s 93,6 millones en 2022), Siria es el comprador por excelencia de la yerba mate misionera, totalizando u$s 54,5 millones en compras de ese producto (el 100% de lo que la provincia envía a ese país) teniendo un incremento más que importante (38,3% anual). 

El segundo país que más yerba le compra a Misiones es Chile (u$s 8,4 millones) y le siguen España (u$s 3,2 millones) y Estados Unidos (u$s 1,7 millones). Como dato complementario, en 2022 se abrieron nuevos mercados para la yerba misionera: Colombia (por u$s 0,8 millones), Emiratos Árabes Unidos (u$s 0,4 millones), Italia (u$s 0,3 millones), Países Bajos (u$s 0,1 millones) y Turquía (u$s 1 millón). 

Rosamonte es una de las firmas que exporta a Turquía. Ahora se abre la posibilidad de conquistar el mercado de Bangladesh.

El número final y sobre todo el incremento que mostró contra el año 2021 da muestra de la centralidad que tiene la yerba mate en la economía provincial. Misiones, como ya se sabe, es la principal productora y exportadora de este producto que es sinónimo de la argentinidad. En el 2022 concentró el 85% de los envíos al exterior, en línea con el promedio histórico, llegando a todos los continentes del territorio mundial. 

Naturalmente la yerba es además el principal producto de exportación de Misiones, concentrando el 18% de las ventas al exterior con origen en la provincia. Muy cerca le sigue el té misionero, con el 17% del total provincial. Este totalizó unos u$s 75,9 millones en exportaciones pero, a diferencia de la yerba, tuvo una leve caída respecto al año anterior (-0,2% en dólares y -4,1% en cantidades), teniendo a Estados Unidos como el principal comprador. 

Si bien la yerba y el té son los principales productos de exportación misionera, si se agrupan a todos los productos de madera (tanto en bruto como con alguna instancia de manufacturación), es este el complejo que termina siendo el de mayor volumen de dólares en ventas al exterior: en 2022 totalizó u$s 89,5 millones, pero desciende un 12% en dólares y 10% en cantidades. 

Siguiendo con un primer análisis de las exportaciones misioneras (se trata de datos provisorios provistos por el INDEC, ya que los resultados finales se conocerán a mediados de marzo) el tabaco y sus derivados representan el cuarto sector con mayor volumen de exportaciones (por u$s 30,4 millones); le siguen los Granos y Cereales (u$s 9,1 millones), donde el maíz tiene una fuerte participación; las Frutas y Cítricos totalizan u$s 1,9 millones (con la novedad del inicio de exportaciones de arándanos) y diferentes equipamientos industriales exportaron por u$s 1,7 millones. En este último caso, se destaca que hay nuevos productos misioneros que se vendieron al mundo en el 2022: tal es el caso de “Herramientas para calzados”, “Máquinas para fabricar alimentos” y “Termos isotérmicos”. 

Volviendo al destino de las exportaciones misioneras, como se detalló es Estados Unidos el principal socio comercial: a ese país se le vendió en 2022 Cítricos (u$s 0,2 millones), Maíz (u$s 0,03 millones), Soja (u$s 0,01 millones), Tabaco (u$s 4,3 millones), Té (u$s 50,9 millones), Yerba (u$s 1,8 millones) y diversas manufacturas de origen agropecuario vinculado sobre todo a la madera (u$s 36,4 millones). Como se mencionó antes, este país es el principal comprador del té misionero concentrando el 67% del total vendido por la provincia de ese producto.

El segundo socio comercial misionero es Siria a raíz de su fuerte volumen de yerba mate (el 100% de las exportaciones a ese país fue yerba mate), mientras que Chile completa el podio con u$s 14,9 millones, país al que además de venderle yerba también se hizo lo propio con maíz, soja, té y otras manufacturas agropecuarias e industriales).

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Más de 7.300 muertos por el sismo en Turquía y Siria

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Los equipos de rescate en Turquía y el norte de Siria luchaban hoy contra el reloj y el frío para buscar entre los escombros a supervivientes del violento sismo del lunes, que causó al menos 7.306 muertos y unos 35.000 heridos, según el último balance difundido oficialmente.

Está previsto que la ayuda internacional empiece a llegar hoy a las zonas castigadas por el terremoto y sus réplicas, con los primeros equipos de socorristas procedentes de Francia y Qatar.

La primera sacudida, en la madrugada del lunes, alcanzó una magnitud 7,8 y se sintió hasta en Líbano, Chipre y el norte de Irak.

En Turquía, el número de muertos se elevó a 5.434, según el último balance de las autoridades, mientras que en Siria murieron al menos 1.872 personas, lo que suma un total de 7.306 víctimas mortales, informó la agencia AFP.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, decretó el estado de emergencia por un periodo de tres meses en diez provincias del sureste azotadas por el sismo.

En base a los mapas de la zona afectada, una responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Adelheid Marschang, indicó que “23 millones de personas están expuestas” a las consecuencias del terremoto, “incluyendo cinco millones de personas vulnerables”.

“Es una carrera contra el reloj”, advirtió el director general de la institución, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Por momentos con las manos desnudas, los socorristas continuaron la dramática búsqueda de supervivientes durante la noche, desafiando al frío, la lluvia o la nieve y el riesgo de nuevos derrumbes.

En Alepo, Mahmud al Ali esperaba junto a un edificio destruido. “Mi suegra, mi suegro y dos de sus hijos (están atrapados)”, dijo y agregó: “Estamos aquí sentados, en el frío y la lluvia, esperando que los socorristas empiecen a excavar”.

En la provincia de Hatay, en el sur de Turquía, rescataron con vida a una niña de 7 años que había quedado bloqueada bajo una montaña de escombros. “¿Dónde está mi madre?”, dijo la pequeña, con su pijama rosa manchado de polvo, en brazos de un socorrista.

El futbolista ghanés Christian Atsu, exjugador del Málaga y del Chelsea y que fichó en septiembre por el Hatayspor, fue encontrado vivo entre los restos de un inmueble.

Las malas condiciones meteorológicas en la región de Anatolia complican las labores de rescate y ensombrecen las perspectivas de los supervivientes, que se calientan en tiendas o junto a hogueras improvisadas.

Por su parte, el presidente estadounidense, Joe Biden, prometió a su homólogo turco “toda la ayuda necesaria, sea la que sea”.

El contingente francés pretende llegar hasta Kahramanmaras, en la zona del epicentro, una región de acceso difícil y sepultada bajo la nieve.

China anunció hoy el envío de una ayuda de 5,9 millones de dólares, mientras que Emiratos Árabes Unidos prometió 100 millones de dólares para Siria y Turquía. Arabia Saudita anunció un puente aéreo para proporcionar ayuda.

Según Erdogan, 45 países ofrecieron ayuda, incluido Ucrania, que anunció el envío de 87 socorristas a Turquía, a pesar de estar en plena guerra con Rusia.

En cambio, el llamado lanzado por el gobierno de Siria recibió por ahora respuesta de Moscú, su aliado, que prometió equipos de socorro “en las próximas horas”, además de 300 militares rusos que ya se encuentran en el lugar para ayudar en el rescate.

La ONU también reaccionó, pero insistió en que la ayuda debe llegar a toda la población siria, incluida la parte que no está bajo control de Damasco.

La Media Luna Roja siria instó a la Unión Europea a levantar las sanciones contra el régimen.

Los balances a un lado y otro de la frontera no dejan de aumentar y, teniendo en cuenta la magnitud de la destrucción, pueden seguir la misma tendencia.

Solo en Turquía, las autoridades contabilizaron casi 5.000 inmuebles derrumbados.

Además, la caída radical de las temperaturas conlleva un riesgo suplementario de hipotermia para los heridos y las personas atrapadas bajo los escombros.

El lunes, se registraron hasta 185 réplicas, además de las dos sacudidas principales: una de 7,8 en medio de la madrugada y la otra de magnitud 7,5, al mediodía.

Las réplicas continuaron durante la madrugada de hoy: la más fuerte, de magnitud 5,5, ocurrió a las 6.13 hora local (0.13 en Argentina) a 9 km al sureste de Gölbasi (sur).

Las autoridades turcas habilitaron gimnasios, escuelas y mezquitas para albergar a los supervivientes, pero por temor a nuevos sismos, muchos habitantes prefirieron pasar la noche al aire libre.

“Todo el mundo tiene miedo”, aseguraba en Sanliurfa (sureste de Turquía) Mustafa Koyuncu, un hombre de 55 años que pasó la noche con su mujer y sus cinco niños en el coche familiar.

Es el terremoto más importante en Turquía desde el ocurrido el 17 de agosto de 1999, que causó la muerte de 17.000 personas, un millar de ellas en Estambul.

El presidente turco decretó un luto nacional de siete días y el cierre de escuelas durante una semana.

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Más de mil muertos en Turquía y Siria tras un terremoto de magnitud 7,8

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El epicentro fue en la ciudad turca fronteriza de Gaziantep. Hay miles de heridos y equipos de rescatistas buscan a personas atrapadas bajo los escombros de cientos de edificios derrumbados. La Unión Europa y otras naciones anunciaron el envío de ayuda humanitaria

Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió la madrugada de este lunes el sureste de Turquía y fue seguido por otro sismo de 6,7. El temblor, que se sintió en varias provincias de la región y en naciones vecinas como LíbanoSiria Chipre, causó el derrumbe de numerosos edificios y viviendas.

Hasta ahora, las autoridades turcas confirmaron la muerte de más de 900 personas, mientras funcionarios de salud en Siria reportaron el deceso de 239 habitantes del país. También se reportaron más de 2.000 heridos. Pero además, según el reporte de los Cascos Blancos en las zonas rebeldes de Siria, hay allí al menos 120 muertos. Otra organización médica dio una cifra de 106 muertos. Ambas dijeron que había cientos de heridos.

El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que el sismo tuvo epicentro a unos 33 kilómetros (20 millas) de la ciudad de Gaziantep, capital provincial, y a unos 26 kilómetros (16 millas) del poblado de Nurdagi.

La oficina de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) turca, dependiente del Ministerio del Interior, precisó luego que el sismo tuvo lugar en Gaziantep, provincia de Kahramanmaras.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo en Twitter que “los equipos de búsqueda y rescate fueron enviados de inmediato” a las áreas afectadas por el terremoto.

“Esperamos que superemos este desastre juntos lo antes posible y con el menor daño posible”, escribió.

El fenómeno se registró a las 04:17 hora local (01:17 GMT) a una profundidad de unos 17,9 kilómetros (11 millas), se sintió también en LíbanoSiria Chipre, según corresponsales de AFP.

El Servicio Geológico de los Estados Unidos reportó otro sismo de magnitud 6,7 con epicentro cerca del primero unos 15 minutos más tarde con 9,9 kilómetros de profundidad.

La región sureña de Gaziantep es un importante centro industrial y manufacturero de Turquía.

Turquía está situada en una de las zonas sísmicas más activas del mundo.

En agosto de 1999, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el noroeste del país y dejó 17.000 muertos.

Derrumbes en Siria

El sismo, que llegó a sentirse en El Cairo, tuvo epicentro a unos 90 kilómetros (60 millas) de la frontera con Siria. Junto con varias otras ciudades, la zona alberga a millones de refugiados sirios que huyeron de la prolongada guerra civil en su país. Turquía, que comparte frontera con Siria, alberga a la mayor cantidad de refugiados sirios del mundo.

Del lado sirio de la frontera, el sismo remeció regiones bajo control opositor que están llenas de varios millones de desplazados sirios con un decrépito sistema de salud después de varios años de guerra. En la localidad de Atmed mucha gente quedó enterrada entre los escombros”, dijo un doctor del lugar, Muheeb Qaddour, en entrevista telefónica con The Associated Press.

“Se teme que haya cientos de muertos”, dijo Qaddor, refiriéndose a la región noroccidental del país. “Estamos bajo presión extrema”.

“La cifra de fallecidos podría aumentar en gran medida por la presencia de cientos de familias bajo los escombros debido al terremoto que golpeó Siria la madrugada de este lunes. Nuestros equipos están en máxima alerta para rescatar a los atrapados”, precisaron los Cascos Blancos, un grupo de rescatistas que opera exclusivamente en las áreas de Siria en manos de la oposición.

La prensa estatal de Siria reportó la caída de algunos edificios en la ciudad de Alepo, en el norte del país, así como en Hama, en el centro del territorio.

En el noroeste de Siria, bajo control rebelde y que colinda con Turquía, varios edificios se derrumbaron, informó la opositora Defensa Civil Siria.

En Beirut y Damasco, los edificios se remecieron y muchas personas salieron aterradas a las calles.

Ayuda internacional

La Unión Europea, Israel, Ucrania y Rusia ofrecieron ayuda al gobierno de Turquía tras el fuerte terremoto que dejó centenares de muertos y heridos.

La Comisión Europea está coordinando el envío de equipos de rescate de los Estados miembro que se sumen a los esfuerzos de las autoridades locales en la búsqueda de supervivientes tras el terremoto que esta madrugada sacudió el sureste de Turquía y otros países vecinos, especialmente Siria.

El comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, apuntó en un mensaje compartido en la red social Twitter que Bruselas ha activado el Mecanismo de Protección Civil de la UE y que ya se desplazan hacia la zona afectada equipos de rescate de Países Bajos y Rumanía.

“El Centro de Coordinación de Respuesta a Emergencias está coordinando el despliegue de equipos de rescate desde Europa”, subrayó el esloveno.

Por su parte, el Gobierno neerlandés anunció el envío de un equipo de rescate urbano a Turquía, que incluye agentes militares y policiales, personal de primeros auxilios y bomberos, para apoyar las labores de búsqueda y ayuda de las víctimas tras el grave terremoto que sacudió hoy el sureste turco y los países vecinos.

El ministro neerlandés de Exteriores, Wopke Hoekstra, subrayó estar “conmocionado por la noticia del devastador terremoto en Turquía y Siria” y mostró su simpatía con “las víctimas, sus familias y los muchos turcos y sirios que resultaron heridos” tras el suceso, que deja ya al menos 284 muertos y 2.232 heridos, según el último balance de las autoridades turcas.

“Países Bajos enviará un equipo de búsqueda y rescate urbano a Turquía. Este equipo incluye personal policial y militar, personal de primeros auxilios y bomberos”, anunció Hoekstra.

Mientras el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, envió a Erdogan sus “sinceras condolencias” por el terremoto en el sur del país. “Deseo una rápida recuperación a todas las víctimas. En estos momentos difíciles, estaremos cerca del pueblo turco. Estamos preparados para dar la ayuda necesaria para superar las consecuencias de este desastre”, apuntó en su cuenta en la red social Twitter.

En esta línea se expresó el ministro de Exteriores de Israel, Eli Cohen, quien mostró su “profundo pesar” por el “grave terremoto”. “Nuestros corazones están con las víctimas y deseamos a los heridos una rápida recuperación. He ordenado al Ministerio de Exteriores de Israel que encabece un programa de ayuda rápida a Turquía para hacer frente a este grave desastre”, detalló.

El ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, reseñó que ha ordenado al Ejército “prepararse para dar ayuda de emergencia” y apuntó que “las fuerzas de seguridad están preparadas para dar toda la ayuda necesaria”, al tiempo que indicó que los equipos de rescate israelíes “acumulan mucha experiencia a lo largo de los años en zonas de desastre y en la misión de salvar vidas”.

El presidente israelí, Isaac Herzog, manifestó además sus condolencias a Erdogan ante este “enorme desastre”. “El Estado de Israel siempre está preparado para ayudar de toda forma posible. Nuestros corazones están con las familias enlutadas y con el pueblo turco en este momento doloroso”, ha resaltado el mandatario a través de su cuenta en Twitter.

(Con información de AFP, EFE, AP y Europa Press)

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La inflación pone en aprietos a los líderes populistas de derecha

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Los líderes de Turquía, Hungría y Brasil enfrentan problemas generados por el aumento global de precios antes de los comicios nacionales.

Por Matt Phillips, Carlotta Gall, Flávia Milhorance y Benjamin Novak en The New York Times– Para todos aquellos que serían un desafío para Jair Bolsonaro en la próxima elección presidencial, incluida la prensa, el Supremo Tribunal Federal y los liberales, el aguerrido líder de derecha tiene una respuesta: “Solo Dios me saca de aquí”.

Pero Bolsonaro podría perder el poder debido a una dificultad inesperada y para la cual su manual político no tiene una respuesta fácil: la inflación.

En Brasil, un país con antecedentes relativamente recientes de episodios inflacionarios desastrosos, los precios suben a los niveles más altos de las últimas dos décadas. La moneda ha ido perdiendo su valor constantemente, al depreciarse alrededor del 10 por ciento contra el dólar solo en los últimos seis meses. Y su economía, la mayor de América Latina, volvió a entrar en recesión en el tercer trimestre del año.

Eso ha inquietado a personas como Lucia Regina da Silva, una asistente de enfermería retirada de 65 años de edad que solía apoyar a Bolsonaro. Ha visto cómo en el último año los precios al alza han erosionado el poder de compra de su humilde pensión mensual.

“Yo creía que este gobierno mejoraría nuestra vida”, dijo Da Silva en una mañana reciente, mientras empujaba un carrito de supermercado casi vacío —algunas verduras y artículos de uso personal era todo lo que le alcanzaba— por los pasillos de Campeão, una cadena de supermercados económicos de Río de Janeiro. “Pero esto fue un error”.

Bolsonaro forma parte de una generación de populistas de derecha que, en la última década y media han ascendido al poder en democracias como Turquía, Brasil y Hungría y cuyos mandatos han coincidido, al menos en principio, con periodos de sólido desempeño económico en sus países. Han permanecido en el poder azuzando las pasiones nacionalistas y causando profundas divisiones en el electorado con temas culturales candentes. En el camino se han apropiado de los medios y amedrentan a sus oponentes.

Ahora estos líderes autoritarios —entre ellos Bolsonaro, el primer ministro de Hungría Viktor Orban y el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan— batallan con el alza de los precios y enfrentan elecciones nacionales en los próximos dos años. La inflación, un peligro nuevo e inesperado, amenaza con organizar y animar a la oposición política en los países de estos tres líderes de un modo que pocos habrían predicho hace unos meses.

En Hungría, donde los precios al consumidor aumentan a la mayor velocidad desde 2007, los sondeos sugieren que Orban enfrentará su elección más dura el próximo año, cuando el costo de vida y los bajos salarios serán las principales preocupaciones para los votantes.

Los votantes en la cercana República Checa —que ha enfrentado una inflación creciente y elevados costos de energía—acaban de sacar del poder por un estrecho margen a Andrej Babis, el primer ministro multimillonario populista y de derecha del país.

La situación de Bolsonaro, cuyo gobierno ha sido muy afectado por la gestión de la crisis de covid, se ha tambaleado y las encuestas lo muestran muy por detrás de quien probablemente sea su contendiente en 2022, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En preparación, Bolsonaro ha empezado a poner los cimientos para disputar los resultados de la votación del año entrante, que los sondeos sugieren que perdería si se realizara hoy. “Quiero decirles a aquellos que quieren lograr que en Brasil no me elijan, que solo Dios me quitará”, le dijo a una multitud entusiasta en Sao Paulo en septiembre.

Pero Da Silva ya ha incorporado la crisis económica a su incipiente campaña. “El gobierno de Bolsonaro es responsable de la inflación”, dijo en una entrevista. “La inflación está fuera de control”.

La situación es más seria en Turquía, donde las políticas económicas poco ortodoxas del presidente Erdogan han desatado una crisis monetaria total. El valor de la lira se colapsó aproximadamente 45 por ciento este año. Y los precios aumentan a una tasa oficial de más de 20 por ciento anual, una cantidad que los cálculos extraoficiales ubican en un porcentaje mayor.

Los países con líderes derechistas no son los únicos que se tambalean por la inflación. En Estados Unidos los precios aumentan a la mayor velocidad registrada desde 1982. Y los populistas de izquierda, como los que gobiernan en Argentina, también compiten contra feroces corrientes inflacionarias, que los tienen a la defensiva.

El repunte representa una ruptura repentina con la tendencia de crecimiento lento e inflación moderada que dominó la economía mundial durante aproximadamente una docena de años antes del impacto de la pandemia. Ese telón de fondo de bajo crecimiento permitió a los poderosos bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido mantener bajas las tasas de interés. Y esas decisiones tuvieron grandes implicaciones para los países más pobres de todo el mundo.

Eso se debe a que las políticas de bajo interés formuladas por los bancos centrales, entre ellos la Reserva Federal, reducen los retornos que los inversionistas en los países ricos pueden conseguir al comprar bonos del gobierno en sus países de origen, lo que los impulsa a emprender inversiones más arriesgadas en mercados emergentes que prometen mayores retornos.

Los economistas dicen que el flujo de dinero hacia los países en desarrollo podría haber sido un elemento poco apreciado del éxito del que han gozado los líderes populistas de derecha en años recientes, pues les brindó un viento económico favorable que coincidió con sus mandatos.

Turquía, que en 2009 sufrió una aguda recesión, pudo recuperarse de una manera relativamente rápida gracias a un auge de préstamos de inversionistas extranjeros que le dieron un gran impulso al crecimiento. La elección de Bolsonaro en 2018 coincidió con un renovado impulso para disminuir las tasas de interés de la Reserva Federal, lo que llevó a los inversionistas estadounidenses a comprar más deuda de mercados emergentes y ayudar a levantar el real.

“Desde la recesión financiera global, el ambiente macroeconómico global fue una bendición para los autoritarios”, dijo Daron Acemoglu, profesor de economía en el Instituto Massachusetts de Tecnología que ha estudiado el deterioro de las democracias. “Básicamente, con tasas de interés muy bajas, hizo que muchos países que ya tenían o democracias débiles o semi autoritarismos, o francos autoritarismos, siguieran siendo atractivos para el capital extranjero”.

Pero cuando la economía global empezó a recuperarse de la pandemia este año, una combinación de perturbaciones en la cadena de suministro, la impresión de moneda de los bancos centrales y el gasto público dirigido a aprovechar la recuperación dieron lugar a un alto incremento en los precios de todo el mundo. Esto hizo que los líderes de muchos países en desarrollo ajustaran sus políticas y que los inversionistas globales repensaran sus inversiones en esos mercados.

Claudia Calich, líder de deuda en mercados emergentes en M&G Investments en Londres, ha invertido en bonos gubernamentales turcos, con denominación en liras, durante años. Pero, según Calich, el aumento en la presión pública que Erdogan ejerció este año en el banco central para recortar las tasas de interés ocasionó que el fondo se deshiciera de toda su inversión.

“Tan pronto como empezamos a ver este año que los cambios iban en la dirección equivocada, es decir hacia una mayor reducción de tasas, entonces nos empezó a preocupar la moneda”, dijo Calich. “Esta ha sido, hasta ahora, la respuesta equivocada en materia de políticas. Y sí, hemos estado muy contentos de salirnos de esa posición”.

Hay pocas opciones políticamente aceptables para los países de mercados emergentes que se enfrentan a un repunte inflacionario y al debilitamiento de las monedas. Pero por varias razones, el aumento inflacionario es un terreno político especialmente complicado para populistas como los señores Orban, Erdogan y Bolsonaro, quienes se enfrentan a elecciones en 2022 o 2023.

Su enfoque personalista de la política —y el hecho de que todos llevan años en el poder— dificulta que intenten evadir la culpa por las condiciones económicas. Al mismo tiempo, su tipo de populismo, que enfatiza las rivalidades nacionalistas y en el pasado ha dado resultados, puede parecer fuera de la realidad para los ciudadanos cuyo nivel de vida se desploma rápidamente.

El remedio tradicional para la inflación requeriría una combinación de tasas de interés más elevadas por parte del banco central y menor gasto público. Pero ambas medidas podrían afectar el crecimiento económico y el empleo, al menos el corto plazo, lo que podría empeorar las perspectivas de reelección.

En Turquía, Erdogan —que ha adoptado un estilo de liderazgo cada vez más autoritario desde que sobrevivió a un intento de golpe en 2016— ha descartado una respuesta convencional. En semanas recientes, el Banco Central de la República de Turquía, que Erdogan básicamente controla personalmente, ha recortado las tasas de interés repetidamente.

La mayoría de los observadores consideran que Erdogan ha empeorado una situación de por sí difícil, pues la perspectiva de más recortes a las tasas de interés y el declive monetario ha hecho que los inversionistas extranjeros retiren su dinero de Turquía.

Al mismo tiempo, los vientos políticos también parecen soplar en contra de Erdogan. La situación económica que cada vez está peor ha motivado algunas protestas callejeras dispersas. Los políticos de oposición piden unas elecciones anticipadas para lidiar con la crisis mientras insisten en criticar a Erdogan por lo que dicen que ha sido una gestión económica desastrosa.

Orban y Bolsonaro, quienes alguna vez se perfilaron como conservadores al formular los presupuestos, han abandonado sus posiciones anteriores. En cambio, están impulsando un aumento a corto plazo del gasto gubernamental para proporcionar una entrada de efectivo a los votantes antes de las elecciones del próximo año. Sin embargo, no está claro que este enfoque ayude, ya que es probable que empeore las presiones inflacionarias.

Una tarde reciente, sentado en una banca de un mercado local de productores en Budapest, Marton Varjai, de 68 años, se reía del cheque por aproximadamente 250 dólares que Orban le había enviado hace poco como parte de un pago que el gobierno autorizó para todos los pensionados, que representan un 20 por ciento de la población.

Varjai cobra una pensión mensual de aproximadamente 358 dólares, de los cuales destina el 85 por ciento al pago de medicinas y servicios. “El resto es lo que tengo para vivir”, dijo y añadió que le preocupaba que le alcanzara para llegar a fin de mes.

Estos sentimientos se están convirtiendo en un foco cada vez más importante para los votantes húngaros. Un estudio reciente de Policy Solutions, un grupo progresista de expertos en Budapest, encontró que los húngaros están más preocupados por el costo de la vida y los bajos salarios.

“Si estos temas dominan las campañas, no será bueno para Fidesz”, dijo Andras Biro-Nagy, director de Policy Solutions, en referencia al partido oficialista de Orban.

Matt Phillips cubre mercados financieros. Antes de integrarse a The New York Times en 2018, fue editor jefe de Vice Money e integrante fundador del personal en Quartz, el sitio de negocios y economía. Pasó siete años en The Wall Street, donde cubría mercados bursátiles y de bonos. @MatthewPhillips

Carlotta Gall es la jefa del buró de Istanbul y cubre Turquía. Previamente ha reportado sobre los efectos de la Primavera Árabe desde Túnez, de los Balcanes durante la guerra en Kosovo y Serbia y ha cubierto Afganistán y Pakistán. @carlottagall

Matt Phillips covers financial markets. Before joining The New York Times in 2018, he was editor in chief at Vice Money and a founding staffer at Quartz, a business and economics website. He also spent seven years at The Wall Street Journal, where he covered stock and bond markets. @MatthewPhillips

Carlotta Gall is the Istanbul bureau chief, covering Turkey. She previously covered the aftershocks of the Arab Spring from Tunisia, reported from the Balkans during the war in Kosovo and Serbia, and covered Afghanistan and Pakistan. @carlottagall

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