Ucrania

Rusia desmiente una posible declaración de guerra formal a Ucrania el 9 de mayo

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El Gobierno ruso calificó hoy de “tontería” informes de algunos medios sobre una posible declaración formal de guerra a Ucrania por parte de Rusia el próximo lunes 9 de mayo, día en que el país celebra la victoria soviética frente a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial con un mítico desfile militar en las calles de Moscú.

En una conferencia de prensa, el vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, tildó dichas informaciones de “falsas” y “sin sentido” y rechazó además que Rusia vaya a anunciar una movilización general en esa simbólica fecha para sumar más efectivos a la ofensiva militar en Ucrania, según reportó la agencia de noticias rusa Interfax.

Citando declaraciones de funcionarios británicos y estadounidenses, diversos medios occidentales habían informado en los últimos días que el presidente ruso, Vladimir Putin, podría pasar de una “operación militar especial” -denominación con la que lanzó la ofensiva iniciada el pasado 24 de febrero en Ucrania- a una guerra total, lo que le permitiría introducir la ley marcial y movilizar a los reservistas.

El llamado Día de la Victoria del 9 de mayo es una de las festividades más importantes en Rusia, que es conmemorada con una serie de actos que incluyen un desfile militar en la Plaza Roja en presencia de Putin.

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El shock del gas ruso

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Gran parte del mundo se ha impactado con las imágenes de la guerra en Ucrania, que tiene como protagonistas al ejército ruso de Vladimir Putin y la resistencia con apoyo occidental del país dirigido por Volodimir Zelenski. Desde que se consumó esa “operación militar especial”, como lo catalogó el Kremlin, un sinfín de aristas comenzaron a tomar sentido teórico, pero también práctico acerca de las consecuencias del conflicto bélico.

Más allá de esas cuestiones, el mundo sigue, las personas consumen y siguen inmersas en la cotidianidad. Aunque en ese último punto se cae en cuenta de los problemas de esta guerra. Pasando por encima de lo obvio, que es la pérdida humana, la economía se resiente día tras día mientras la contienda ruso – ucraniana se desarrolla.

A raíz de esto, los europeos se vieron inmersos en una situación de difícil dimensión para el nivel de consumo del viejo continente. Europa que, a fuerza de colonialismo y capitalismo salvaje, siempre supo tener bajo su manga el as de la estabilidad económica. Bajo esta premisa, desde la Segunda Guerra que el pueblo europeo (sobre todo los pertenecientes a la Unión Europea y la Eurozona) no veía amenazadas sus necesidades, como si lo hace el pueblo latinoamericano, africano y de ciertas zonas de Asia en el día a día. La situación cambió, y el gas ruso se transformó en el oro gaseoso”. 

Con el fin de mayor y mejor contexto, es menester recordar que, desde que el primer ataque ruso tuvo lugar en tierras ucranianas, Occidente en su “casi” totalidad enarboló una serie de sanciones hacia Rusia y la mesa chica de Putin. Se han visto una gran cantidad de acciones, como la congelación de activos, ataques a la oligarquía rusa, éxodo de empresas y hasta boicots artísticos y culturales. Pero lo cierto es que, de alguna u otra manera, Europa le brindó a Vladimir Putin una carta fundamental: el abastecimiento europeo del gas ruso. 

Las sanciones afectaron más al humor del pueblo ruso que a los propios intereses de Putin, y además, Europa no contaba con la “ruso – dependencia” del gas a la cual se encuentra sometida. Rusia es el mayor proveedor de gas natural y petróleo del mundo, y ese dato se siente fuertemente en Europa. Para mayor precisión, el 45% de los ingresos rusos en 2021 se dieron solamente por la exportación de gas y de petróleo y el viejo continente depende en un 40% del gas ruso.

Ante semejante potencia energética como lo es Rusia ya desde la época soviética, la decisión de eurodiputados y de líderes políticos de intentar sancionar a Putin con el hecho de no comprarle gas, pareciera ser más una utopía que una política efectiva y real. 

Europa se encuentra involucrada en un verdadero “shock” del gas ruso y las reprimendas a partir de tener el monopolio del abastecimiento de gas natural a Europa. 

¿Qué exige Rusia?

El Kremlin tiene, a priori, una misión clave: seguir exportando gas. Hasta ahí, todo parece ser normal o parece tener un contexto preguerra. Sin embargo, las necesidades de Putin se extienden más allá. Rusia busca fortificar su moneda luego de una caída abrupta de valores tras las sanciones económicas y financieras por parte de Occidente. De esta forma, Moscú exige el pago del gas en rublos (moneda oficial rusa) pero Europa, en mayor o en menor medida, se niega a cumplir con la petición de la plaza roja.  

Europa Occidental argumenta que la obligación de Rusia de pagar su gas en rublos no cumple con los contratos preestablecidos y además citan la falta de ética corporativa de Putin. Sin embargo, Vladimir lo tiene claro: su país no es una empresa y está viviendo un contexto bélico.

Además de robustecer al sistema financiero ruso y de continuar con la exportación de gas natural, el Kremlin tiene otro objetivo. Aquí es clave comprender la comunicación política y los intereses que, a veces, se presentan entretejidos, casi de manera simbólica, pero que sientan las bases de antecedentes para poder avanzar en materia política. Putin espera que Europa pague en rublos porque posiciona al viejo continente a los pies de la Gran Madre Rusia. 

Simbólicamente, esto sería patear el tablero de la política internacional. Desde la llegada de Putin al poder en el año 2000, el ex miembro de la KGB, supo posicionar a su país en la competencia económica mundial, solo equiparada a los mejores años productivos de la Unión Soviética. Aunque Putin siempre fue visto de reojo por los demás líderes europeos, fue un aliado, con vaivenes, pero presente en las decisiones económicas europeas. 

Haciendo un breve paréntesis, Europa vio en Putin a un líder con el que se puede hacer negocios, cosa distinta a la gestión noventosa de Boris Yeltsin que significó el vaciamiento del ex estado soviético y una grave indecisión para exportar los bienes más preciados de Rusia: el gas natural y el petróleo. 

Volviendo a la comunicación política, Rusia busca posicionarse como el gran proveedor europeo de gas, pero también el país que puede llevar una guerra a cuestas contra las sanciones de la OTAN y la Unión Europea. Inclusive, en el marco de la comunicación política, los rusos se posicionaron como potencia sanitaria, al patentar en el año 2020, la primera vacuna contra el Covid – 19. No cabe duda que esto es un jaque mate para Vladimir Putin. 

Retomando el tema del gas, cabe recordar que Rusia tiene rutas de gasoductos y oleoductos, como así también una relación medianamente cordial con otros países exportadores de gas a través de un intercambio de favores políticos que Putin los llevó adelante con la sutileza de un gato salvaje de las nieves. A eso, hay que sumarle que Rusia tiene una relación corporativa casi paralela a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). 

¿Qué quiere Europa?

La respuesta a este interrogante podría ser lo contrario a las exigencias rusas: seguir utilizando el gas de Gazprom y pagarlo en euros. Sin embargo, la política internacional es mucho más compleja de lo que parece. 

Europa, al contrario de lo que se cree, es un continente que viene debilitado y más aún para afrontar una crisis energética a causa de una guerra. Esto se explica por dos factores internos del viejo continente. En principio fue el hecho de haber perdido a Gran Bretaña como su miembro a partir de lo que sucedió con el Brexit

La Unión Europea perdió a uno de sus hijos pródigos y eso se siente a nivel político, económico y militar. Pero además de la figura de los británicos, Europa (como categoría política compleja) perdió a su dama de hierro el año pasado. Desde que se confirmó la salida de Angela Merkel de la vida política, Europa no ha encontrado el rumbo de liderazgo político que le supo dar la alemana. Asimismo, es Alemania el punto neurálgico de Europa, y a la vez es un país que depende casi en un 70% del gas ruso, y ante la falta de ese preciado servicio, el shock y el debilitamiento político se siente más. 

De hecho, como un mínimo apartado ruso, cabe recordar que esta crisis bélica en Ucrania fue orquestada hace años, sin embargo, la presencia de Angela Merkel y Donald Trump como figuras políticas decisivas, hacían pensar dos veces a Putin antes de actuar. Una vez confirmada la salida de líderes fuertes, Rusia actuó. Cuando el gato no está, los ratones bailan.

Volviendo al caso europeo con el gas, este continente se vale del uso del gas todo el año, no solamente en invierno o en otoño, esto hace que las discordias morales por la invasión rusa en Ucrania, aparentemente, queden de lado. 

Ahora bien, ¿Por qué Europa sanciona a Rusia si necesita su gas? La respuesta es simple, la UE responde a los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En síntesis, pareciera ser que Europa es solamente un rehén de los intereses rusos y de la OTAN en una suerte de Nueva Guerra Fría.

¿Qué opciones tiene Europa? 

Es sabido que Moscú comenzó a cortar el suministro de gas a varios países europeos, y ante esto, el euro – continente necesita de nuevos rumbos para mantener a su población con bienestar, con el fin de evitar algún tipo de levantamiento civil y  ahorrarse así otro dolor de cabeza más. 

Lógicamente hay opciones. Por ejemplo, la zona más occidental de Europa podría valerse del gas británico. Esto es interesante, porque con la salida de Gran Bretaña de Europa con el Brexit, como comentamos previamente, el viejo continente deberá pagar impuestos y un canon para la importación del gas natural proveniente del país de la reina Isabel II. 

En el caso de Europa central y pensando en Alemania, puede haber un nuevo factor de análisis. El gas podría ser importado desde países escandinavos a través de gasoductos, o bien podría ser una opción Países Bajos. El problema es que Alemania suspendió el proyecto de construcción del gasoducto Nord Stream 2 con Rusia. Esta magnífica obra hubiese solucionado gran parte de los problemas energéticos del país teutón, sin embargo, su cancelación debido a la guerra fue un golpe al mentón a las políticas a largo plazo para el corazón europeo. 

El sur de Europa vive una situación distinta, ya que podría abastecerse por otras rutas de gas y petróleo. Aquí entra en juego Asia, a través de un país intercontinental: Turquía. 

Esta crisis energética por el gas ruso podría posicionar a Turquía como una buena fuente de suministro de gas a Europa, entendiendo que a lo largo y ancho del territorio asiático turco pasan los gasoductos más importantes que provienen de Medio Oriente. Pero… ¿Europa no castigó las acciones bélicas rusas con sanciones económicas, aunque podría exportar gas de países de Oriente Medio, a los cuales también cuestiona por sus prácticas políticas, sociales y religiosas? La política internacional es más compleja de lo que parece. 

No todo termina ahí, hay una opción más para el pueblo europeo: Azerbaiyán. Este país ubicado en el continente asiático es uno de los mayores exportadores de gas natural del mundo, aunque constantemente asediado por conflictos internos y regionales. Azerbaiyán es una ex República Soviética, que llevó adelante un proceso de descomposición política, social y económica que lo siente hasta el día de hoy, además se le suma un conflicto medianamente resuelto pero que aún dispara esquirlas. Hablamos del conflicto de Nagorno – Karabaj con Armenia. Más allá de esto, el gas azerbaiyano se posiciona como una opción para Europa y, casi como efecto rebote, el país asiático ve en Europa una sola cosa ante este eventual panorama: entrada de divisas. 

Inclusive, vale nombrar que hay países que se han posicionado como potenciales exportadores de gas para Europa. Nigeria, Qatar, Argelia, Congo y Bolivia son opciones, aunque menos viables. En esa menor viabilidad podría ingresar Estados Unidos. Entendiendo que existe la posibilidad de gas natural licuado, esta sería una solución inmediata, aunque su exportación y posterior traslado y tratamiento es mucho más complejo y caro que el gas natural. Esto traería como consecuencia, el aumento del servicio de gas en el viejo continente, y posteriormente, la baja en la calidad de vida de la población europea. Aunque, habrá que pensar en los más débiles, los miles de migrantes provenientes de África, los trabajadores sin visa que provienen de América Latina, y los musulmanes que poco a poco se están integrando de manera “europeizante” a los distintos países a los que llegan. Ellos serán quienes sufrirán más. 

Asimismo, cabe aclarar que Europa busca la independencia energética lo antes posible de Rusia, teniendo como meta al año 2030. Pareciera ser una misión complicada para cumplir, sobre todo entendiendo el contexto macro que involucra esta crisis energética global y el hecho de que el precio del gas en Europa se disparó un 20% desde el inicio de la guerra ruso – ucraniana. 

¿Qué pasa en América Latina con el gas? 

Latinoamérica es esa región mundial que siempre busca sacar provecho del contexto económico internacional para poder posicionar a sus economías emergentes. En términos de gas, claramente Bolivia es uno de los productores más grandes. De hecho, desde el comienzo del conflicto armado en Ucrania, el Estado Plurinacional de Bolivia rubricó una serie de acuerdos de abastecimiento de gas a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Se expresa la posibilidad de mayor generación de divisas para el país boliviano. Asimismo, está abierta la posibilidad de que, en un futuro lejano, logre abastecer a otras regiones del mundo. 

Por otro lado, Argentina, Brasil y Chile son países exportadores de gas licuado. Este contexto puede posicionar a la región como una pequeña opción para el suministro del viejo continente. De hecho, Argentina se está preparando para una temporada de amplia exportación del GNL. Esta previsión podría extenderse aún más para los próximos años en nuestro país, entendiendo la viabilidad de esta propuesta como una política de Estado que no se abandone más allá de la fuerza política gobernante. El tablero político de la región sudamericana se mueve con la inestabilidad predominante y característica por condiciones históricas. Los acuerdos de hoy, podrían no ser los de mañana. 

Misiones y el gas

La tierra colorada tiene, por su parte, una cuestión casi de arraigo histórico con el gas. Arraigo en el reclamo de un gasoducto o de un precio diferencial para las pretensiones de Misiones. 

Cabe recordar que Misiones es una provincia atravesada por la política y economía internacional, encontrándose en el medio de dos países con experiencias históricas absolutamente disímiles que marcan el día a día de los misioneros: la pujante economía brasileña y la condición pendulante de Paraguay. 

Ante este contexto, es Nación la que toma cartas en el asunto cuando se habla de una situación de asimetría, digna de análisis en clave internacional. Allí es donde puede preguntarse si la crisis energética europea puede afectar a Misiones. 

En el marco de los factores externos, se puede encontrar una serie de situaciones previamente explicadas y que parecieran ser obvias. Si Europa acapara el mercado emergente de gas natural o gas licuado, las zonas periféricas del globo podrían afrontar una crisis energética de desabastecimiento, que la pagarían los que menos tienen. Es por esta razón que una guerra en el otro lado del mundo puede afectar severamente al vecino misionero que busca calentar su agua para el mate.

Las políticas energéticas nacionales, provinciales y municipales son claves para tener una ciudadanía cuidada, con todas las aristas características que cada espacio geográfico tenga. Por esta razón, la llegada de un gasoducto a la provincia de Misiones traería beneficios que a leguas servirían para combatir la crisis energética que sacude al continente más rico del mundo. 

La necesidad y la petición de Misiones de conformar una red de gasoductos para el abastecimiento provincial son de al menos 2 décadas. Sin embargo, la postergación se siente mucho más cuando uno abre los portales de noticias internacionales y ve que países con una magna estabilidad económica están sufriendo por la falta del gas. Esta deuda con Misiones, además se materializaría en una cuestión meramente básica: las industrias y los comercios podrían utilizar una red de gas, de capital público, privado o mixto. El bienestar parece ser la respuesta más obvia. 

Ahora bien, ¿Por qué Misiones está alejada de las conexiones de abastecimiento de gas en Argentina? En principio cabe analizar el contexto histórico de la Argentina: el falso federalismo. Con el correr de las décadas, distintos gobiernos nacionales no hicieron más que acentuar la diferencia entre CABA y zonas de Buenos Aires con el resto del país, provocando una asimetría innegable en términos de consumo, precios, oferta y demanda. Esta situación es aplicable a otros rubros y no solamente es un concepto que invita a entender el shock del gas, sino que desnuda el problema estructural de la aglutinación del poder político y económico nacional encerrado entre el Río de la Plata y la avenida Rivadavia. 

Cierto es que, si uno hace historia, encontrará gobiernos y colores políticos que hicieron más o menos por subsanar esa diferencia, aunque el resultado nos llevó a un 2022 en donde Misiones aún no tiene rutas de gasoductos para sus habitantes.

Por otro lado, está la falsa premisa de que Misiones no necesita un gasoducto ante la situación climática o geográfica. Aducir que la tierra colorada no es merecedora de un abastecimiento de gas natural o licuado como otras zonas de Argentina es del nivel de una falacia supina, entendiendo que se expusieron argumentos consistentes que avalan la necesidad de utilizar el gas y tener un acceso mucho más plausible que lo que ya es una realidad. 

Gas, dinero y mucho más…

 Luego de ver y comprender las diversas cuestiones que giran en torno a la situación del gas en el mundo hay varias reflexiones a las que se puede abordar. En principio, está a la vista de todos que Rusia no solamente es una potencia militar bajo el firme mandato de un presidente que fue producto de la Guerra Fría, sino una potencia económica y energética que, ante la batería de sanciones en su contra, supo con tan solo una carta hacer tambalear al continente mas rico del mundo. 

Por otro lado, la acción de Occidente contra Rusia, materializada en sanciones en respaldo a Ucrania, ¿son reales o son intereses? Pareciera ser que mientras el pueblo ucraniano resiste una invasión brutal, los europeos solamente se preocupan por tener el gas suficiente como para no bajar su nivel de vida, luego del shock del gas ruso generado por el Kremlin. ¿Y la ética y moral europea? Pareciera ser que es solo para las redes sociales.

En consecuencia, quedó claro que esas regiones económicamente postergadas en el mundo, hoy en día tienen la posibilidad de posicionar su gas y generar divisas, entendiendo que de acuerdo a como se desarrolle esta situación que mantiene en vilo al mundo, podría generar cambios sustanciales a nivel interno y externo en un varieté de países. Es la posibilidad de “los Congos y las Bolivias” de poder incorporarse a mercados previamente inusitados. Finalmente, y como todo proceso histórico, es casi obvio ver la integración del mundo como una realidad, inclusive previa a la globalización. De esta forma, es simple de dilucidar que una guerra al otro lado del mundo puede afectar al panadero del barrio, al remisero de la ciudad e inclusive a quien quiera tomar un simple mate, además de desnudar las desigualdades imperantes en nuestro país, en este caso. El shock del gas ruso, que aparentemente hace poner a Europa de rodillas, se ve, se analiza y se siente.

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El Kremlin busca el control territorial total de sur de Ucrania y el Donbass, según funcionario ruso

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Rusia aspira a controlar totalmente el sur de Ucrania y la región del Donbass (este), con el fin de tener un puente terrestre hacia Crimea, que se anexó en 2014, afirmó hoy un importante responsable militar ruso.

“Desde el inicio de la segunda fase de la operación especial, que comenzó hace dos días, uno de los objetivos del ejército ruso es establecer un control total sobre el Donbass y el sur de Ucrania”, declaró Rustam Minnekayev, subcomandante de las fuerzas del distrito militar del centro de Rusia.

Ello “va a permitir asegurar un corredor terrestre hacia Crimea y una influencia en las infraestructuras claves de la economía ucraniana, como los puertos del mar Negro a través de los cuales se realizan los despachos de los productos agrícolas y metalúrgicos”, afirmó el militar, citado por agencias de noticias rusas, en una reunión con empresas en un complejo militar-industrial en Ekaterinburgo.

Según Minnekayev, el control del sur de Ucrania también va a permitir ayudar a los separatistas prorrusos de Transnistria, que desde 1992 controlan un territorio de Moldavia fronterizo con el oeste de Ucrania.

“El control del sur de Ucrania es también un corredor hacia la Transnistria, donde también observamos casos de opresión de la población rusoparlante”, afirmó el general, de acuerdo con una reseña de la agencia de noticias AFP.

Moldavia es un pequeño país de habla rumana que formó parte de la antigua Unión Soviética y ahora está dirigido por un gobierno prooccidental.

La región del Donbass comprende la cuenca minera esteña donde Ucrania combate con separatistas prorrusos desde 2015 luego de incumplir con lo que se había comprometido en sendos acuerdos de paz firmados en Minsk, como permitir la enseñanza escolar del idioma ruso y la elección de autoridades regionales, entre otros puntos.

Desde 2015 a fines de 2021, la ONU llevaba registradas más de 14.000 muertes de combatientes de ambos bandos producto del conflicto.

La inestabilidad política en la región y la política ucraniana que Moscú calificó como “criminal” originó la invasión lanzada por el gobierno de Vladimir Putin el 24 de febrero pasado.

El reclamo del Kremlin incluye la violación por parte de Ucrania de los Acuerdos de Paz de Minsk, de 2014 y 2015, que obligaban a Kiev a darle a dos provincias -Lugansk y Donetsk, que en sendos referendos votaron por separarse de Ucrania- autonomía y posibilidades de elegir sus propias autoridades regionales, además de permitir la enseñanza escolar del idioma ruso.

Ucrania, en cambio, afirma que, con la operación militar, Rusia pretende arrasar con la cultura y la historia ucraniana, y derrocar al presidente Volodomir Zelenski para promover que llegue al poder un dirigente cercano a Moscú.

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Se espera caída de Mariupol, en sudeste de Ucrania, y Rusia sorprende con ataque a Lviv, en el oeste

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Cuando el gobierno de Ucrania se prepara para admitir la caída definitiva de la estratégica ciudad portuaria de Mariupol, en el sudeste, a orillas del mar de Azov, a manos de las fuerzas militares rusas, el comando invasor sorprendió hoy temprano con una serie de potentes ataques en Lviv, en el oeste, con un resultado inicial de seis muertos y ocho heridos, según las autoridades locales.

“Por ahora, hemos contabilizado seis muertos y ocho heridos. Entre estos últimos hay un niño”, aseguró el gobernador Maksim Kozitski en Telegram, según reportes de AFP, Sputnik y Europa Press.

El bombardeo a Lviv, inesperado y gravoso en términos de daños y víctimas, golpeó la moral del presidente Volodimir Zelenski y del canciller Dmytro Kuleba, quienes tenían puesta su atención y sus declaraciones públicas hacia la situación de Mariupol, sitiada y asediada desde hace seis semanas por las fuerzas rusas, que se aprestan al asalto final para doblegar a unos 2.500 combatientes ucranianos y 400 “mercenarios” extranjeros, la mayoría de países europeos, atrincherados en una enorme planta de producción de acero bajo la cual corre una vasta red de túneles.

Kuleba dijo en las últimas horas que Mariupol “ya no existe” tras los enormes daños materiales causados por los ataques rusos y resaltó que la situación en la ciudad es “dura a nivel militar” y “descorazonadora”.

“La ciudad ya no existe. Lo que queda del Ejército ucraniano y un gran grupo de civiles están básicamente rodeados por las fuerzas rusas. Continúan su lucha, pero parece, por la forma en la que se comporta el Ejército ruso en Mariupol, que han decidido arrasar la ciudad hasta los cimientos a cualquier precio”, manifestó el canciller en una entrevista a la cadena de televisión estadounidense CBS.

Admitió que no hubo negociaciones de alto nivel en los últimos días. “Tras (las matanzas en) Bucha, se ha hecho particularmente difícil seguir hablando con los rusos”, explicó Kuleba.

Rusia rechazó permanentemente ser responsable de esa y otras masacres informadas en ciudades y pueblos ucranianos donde habían estado sus tropas y denunció que se trató de “montajes” y “noticias falsas”, todo lo cual, según el Kremlin, afectó la seriedad de las conversaciones de paz.

Al respecto, el ministerio de Defensa ruso denunció hoy que tropas ucranianas en Kiev ya tienen planificados actos de esta naturaleza que tendrán lugar la noche del 23 al 24 de abril, el Sábado Santo ortodoxo, en varias provincias del país.

“Los batallones nacionalistas formaron más de 70 grupos móviles que se desplazarán en furgonetas y coches todoterreno dotados de lanzagranadas y su misión es atacar las iglesias la noche pascual (del 23 al 24 de abril) para luego acusar a los militares rusos de asesinatos masivos en esa festividad sagrada para los creyentes”, alertó el general coronel Mijaíl Mízintsev, jefe del Centro para la Gestión de la Defensa, adjunto al ministerio.

Las provocaciones de las fuerzas ucranianas se llevarían a cabo, con el apoyo de varios países occidentales, en las provincias de Zaporiyia, Nikolaevsk, Odesa, Sumi y Jarkov, añadió el reporte oficial, citado por la agencia de noticias rusa Sputnik.

En tanto, en su diálogo con la CBS Kuleba rescató el “auténtico liderazgo” mostrado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a la hora de “ayudar para entregar asistencia a Ucrania” desde el inicio de la guerra y se mostró deseoso de que el líder demócrata pudiera visitar Kiev.

“Nos gustaría verlo en nuestro país y sería un importante mensaje de apoyo. Una reunión personal entre los presidentes (de Ucrania y Estados Unidos) podría allanar el camino para un nuevo suministro de armas estadounidenses a Ucrania y para discusiones sobre un posible acuerdo político para poner fin al conflicto”, evaluó.

En el frente económico y financiero, Zelenski discutió este domingo con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, sobre la modalidad para preservar la estabilidad financiera de Ucrania y los preparativos para la reconstrucción del país después de la guerra.

“Discutimos con la Directora Gerente del FMI, Georgieva, el tema de garantizar la estabilidad financiera de Ucrania y los preparativos para la reconstrucción de la posguerra. Tenemos planes claros para ahora, así como una visión de las perspectivas”, confirmó el propio Zelenski en su cuenta de Twitter.

Zelenski dijo además sentirse “seguro de que la cooperación entre el FMI y Ucrania continuará siendo fructífera”, y el primer ministro ucraniano, Denis Shmihal, anunció que asistirá a las reuniones del FMI y el Banco Mundial (BM) en Washington esta semana que viene y buscará más asistencia financiera para Ucrania, agregó la agencia de noticias Ansa.

Según Oleg Ustenko, asesor económico de Zelenski, Ucrania pedirá 50.000 millones de dólares en asistencia financiera a los países miembros del Grupo de los Siete (G7) y al FMI.

“Se trata de unos 7.000 millones de euros al mes: este es el déficit que tenemos ahora (…) si nos fijamos en seis meses, eso es aproximadamente 50.000 millones de dólares (…) El presidente hizo una petición similar a los países del G7 para que proporcionen esos 50.000 millones de dólares de financiación para Ucrania”, dijo Ustenko a la Tv ucraniana, reportó Sputnik.

Además, señaló que para recaudar fondos se está considerando un préstamo sin intereses y la redistribución de las cuotas de derechos especiales de giro en el FMI, cuando el dinero recibido no necesita ser devuelto.

La ayuda en dinero y armas a Ucrania y las sanciones económicas a Rusia de parte de occidente fue desde el inicio del conflicto una de las principales armas con las que Ucrania y sus aliados pretendieron vencer a Moscú.

Sin embargo, una y otra vez el Kremlin descartó la efectividad de esas medidas y ha insistido en que la provisión de más armas a Ucrania redundará en la prolongación del conflicto bélico, con las lógicas consecuencias en vidas y daños.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo anoche ante una pregunta sobre si Rusia podría “sobrevivir” cuando tiene en contra a todo el mundo occidental -algo que en su momento la antigua Unión Soviética no lo logró-, respondió: “Nosotros podremos”.

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Rusia bombardeó una fábrica militar cerca de Kiev tras anunciar más ataques contra la capital

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Rusia informó hoy que bombardeó una fábrica de vehículos blindados en las inmediaciones de Kiev, en el que al menos murió una persona, un día después de haber destruido otra planta militar en la zona y de haber alertado que iba a intensificar la ofensiva contra la capital en respuesta a “ataques en territorio ruso”.

El portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, indicó que “las tropas de misiles y artillería destruyeron 811 instalaciones” en el último día, según declaraciones citadas por la agencia de noticias Sputnik.

Entre esos ataques se encuentran las instalaciones de una planta de vehículos blindados en Kiev y de un taller de reparación del equipo militar en la ciudad de Mikolaiv, precisó.

La información fue confirmada en el terreno por la agencia de noticias AFP que dio cuenta de que un importante número de militares y policías acudió para impedir el acceso al complejo industrial, de donde brotaba una humareda.

El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, indicó que había al menos un muerto en el ataque y que varias personas resultaron heridas.

“Nuestras fuerzas hacen todo lo posible para protegernos, pero el enemigo es insidioso y despiadado”, dijo el dirigente y exboxeador profesional.

Klitschko pidió una vez más a los habitantes que se fueron de Kiev que no regresen todavía y permanezcan en un “lugar seguro”.

Ayer, un misil ruso tuvo como blanco otra fábrica en la región cercana a la capital que fabricaba misiles Neptuno, usados por el ejército ucraniano para hundir el “Moskva”, buque insignia de la flota rusa, según fuentes de Kiev.

Los ataques rusos contra la capital se redujeron desde finales de marzo, cuando Moscú retiró sus tropas del área y anunció que concentraba su ofensiva en la región del Donbass, en el este de Ucrania y donde se encuentran las zonas con un mayor apoyo separatista.

El Kremlin alertó ayer que iba intensificar su ofensiva contra la capital “en respuesta a todos los ataques de tipo terrorista y a los sabotajes perpetrados en territorio ruso”, según palabras del portavoz Konashenkov.

El jueves, los gobernadores de dos regiones rusas, fronterizas con Ucrania, acusaron al gobierno de su país vecino de bombardear dos pueblos en territorio ruso, Klimovo y Spodariushino.

Pero Ucrania atribuyó la denuncia a una maniobra de poner en marcha “ataques terroristas” en la región fronteriza para alimentar la “histeria antiucraniana”.

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