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Producción e impuestos en Argentina: ¿En qué afecta la guerra Ucrania-Rusia?

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FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su índice trimestral sobre cuánto de la renta agrícola queda en manos estatales. Con respecto al trimestre pasado, el número creció 1,7 puntos porcentuales (63,2% en diciembre 2021) y arroja una participación de 64,9% para el promedio ponderado por cultivos. “¿Qué significa? Que por cada $100 de renta que genera una hectárea, $64,90 se va en impuestos”, explica Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.

 “Aún con la importante suba de precios, pesaron más los menores rindes esperados como consecuencia de la sequía, los mayores costos de producción y el atraso del dólar oficial respecto a la inflación, por esto la suba del índice en relación al índice pasado”, completa Pisani Claro.

“Un tema que enciende la alarma son los fertilizantes: el precio de los compuestos como la UREA se incrementó 170% y el PDA 155% en los últimos 15 meses en dólares. Sin embargo, más allá del precio, lo que más inquieta es el abastecimiento debido a la guerra de Rusia y Ucrania. Rusia es el segundo exportador mundial de fertilizantes nitrogenados, en 2020 representó el 17% de las exportaciones a nivel mundial”, advierte Natalia Ariño, economista FADA.

Otra preocupación se da en torno a los impuestos a las exportaciones (DEX) y la soja. La suba a los subproductos como el aceite y la harina de soja va a hacer que baje el poder de compra de la industria en USD 15 por tonelada, por lo que el precio pagado al productor será menor”, completa Ariño.

El informe también analiza los cultivos uno por uno y muestra que la participación del Estado en la soja es del 69,9%, maíz 56,1%, trigo 58,5% y girasol 56,2%.

¿Por qué subió el índice? 

No tiene que ver con los impuestos de manera directa, sino que se relaciona con los efectos de la sequía que redujeron los rendimientos de soja, maíz y girasol y la suba de costos. “Al tener rindes menores (menos toneladas por hectárea), la producción es menor, por lo cual hay menos ingresos por hectárea. Esto hace subir el índice por la participación relativa de los impuestos sobre esta renta”, comenta Pisani Claro.

“Por otro lado, los costos de producción incrementaron su participación. El costo de la cosecha, por ejemplo, se incrementó un 68,4% en pesos en los últimos 12 meses, mientras que el tipo de cambio oficial sólo subió 19,3%. Esto significa, que el costo de la cosecha se incrementó un 41,2% en dólares, más de lo que subieron los precios internacionales de los granos. En los fletes es incluso peor, aumentaron un 47,5% en dólares en el último año”, agrega la especialista.

Últimas medidas del gobierno: Cambios en los Impuestos a las Exportaciones (DEX)

En relación a las medidas anunciadas por el gobierno, la suba de los derechos de exportación del 31% al 33% al aceite y harina de soja impactarán en los números del productor, no a través de un incremento de los impuestos, ya que el grano tiene un DEX del 33%, sino a través de un menor precio percibido por la soja. “Con la suba de la alícuota a los subproductos, la industria tendrá menor poder de compra, por lo que podrá pagar menos por el grano. La baja estimada en el poder de compra es de USD 15 por toneladas. Así, es de esperar que, en promedio, el precio pagado al productor baje alrededor de este número”, revela la economista.

¿Es posible un desabastecimiento de fertilizantes?

Si bien en los últimos 12 meses los aumentos de costos de los fitosanitarios han sido extraordinarios, con productos que subieron 50% y 60%, y los glifosatos entre 140% y 180% en dólares, el tema que más preocupa son los fertilizantes. El precio de la UREA se incrementó 170% y PDA 155% en los últimos 15 meses en dólares. 

Más allá del precio, inquieta el posible desabastecimiento de fertilizantes por la guerra de Rusia y Ucrania. La agricultura es muy dependiente de las importaciones de fertilizantes. Esto genera alguna preocupación para la siembra de trigo, que comienza en pocos meses, y la siembra de maíz que comienza a partir de septiembre. Si bien todos los cultivos requieren fertilizantes, estos son los dos que más demandan”, advierte Ariño. En 2020, Argentina importó el 61% de la oferta doméstica de fertilizantes nitrogenados y el 79% de los fosfatados.

Si bien sólo el 15% de las importaciones de nitrogenados proviene directamente de Rusia, hay varias complicaciones extra. Por un lado, Rusia es exportadora de insumos para producir distintos tipos de fertilizantes en otros países, lo que podría impactar en el suministro de esos otros países

Por otro lado, el costo de la UREA tiene como uno de sus principales costos el gas, cuyo precio internacional ha subido sustancialmente y también hay dudas por el abastecimiento. Por último, ante el problema mundial de abastecimiento de fertilizantes, otros países han restringido exportaciones para garantizar la demanda doméstica.

La combinación de estos factores genera temores a lo largo de la cadena agroindustrial sobre la provisión de fertilizantes a nivel global, pero del lado interno el Banco Central también deberá garantizar los dólares para estas importaciones que costarán más del doble que hace un año. Esto no debería ser problema teniendo en cuenta el nivel de dólares que genera el campo argentino, pero el cepo importador es fuerte”, explica Pisani Claro. 

Tipo de cambio atrasado

El informe indica que, en los últimos 12 meses, el incremento nominal del tipo de cambio oficial fue del 19,3%. En términos de tipo de cambio real, descontando los efectos de la inflación, en los últimos 12 meses cayó un 21,2%

“Esto significa que el tipo de cambio se ha atrasado respecto a la inflación, incrementando los costos de producción al medirlos en dólares, un escenario malo para cualquier actividad exportadora”, afirma Ariño.

Si se analiza la estructura de costos según la moneda en la que están expresados, vemos que un 54% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados. Si se considera el costo de la tierra alcanza el 65%. 

En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 58%. Si se considera el costo de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 64%.

¿Cómo se reparten los impuestos?

La participación del Estado está compuesta por impuestos nacionales, provinciales y municipales. Los nacionales no coparticipables representan el 68,8% del total que afronta una hectárea agrícola en Argentina. “Es el mayor nivel desde junio de 2019, momento en que FADA lo mide como parte de este informe”, agrega Ariño. Se componen principalmente por los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

Las tributaciones nacionales coparticipables entre Nación y las provincias representan el 25%. Acá tenemos principalmente el impuesto a las ganancias y los saldos técnicos de IVA.

Las provincias reciben parte del 25% como coparticipación, y también recaudan diversos impuestos. Así, los impuestos provinciales representan el 5,6% de los totales.

Los municipales representan el 0,6% de los impuestos en el Índice FADA promedio nacional.

“La vigencia de los derechos de exportación impacta de manera negativa sobre el federalismo por tres vías. La primera, es que se incrementan los recursos no coparticipables en manos de Nación; la segunda, es que se reducen los recursos coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias; la tercera, es vía los recursos que salen de las regiones productivas en el marco de la existencia de derechos de exportación”, comenta Pisani Claro.  

Índices provinciales

En cuanto a los índices provinciales, Córdoba registra un 64,6%, Buenos Aires 62,7%, Santa Fe 62,2%, La Pampa 64,7%, Entre Ríos 68,3% y San Luis 64%.  Los impuestos provinciales presentan divergencias. En todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos. En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes alícuotas; y en Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta. Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

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Kiev espera bajo toque de queda el asalto ruso y la situación es más crítica en Mariupol y Jerson

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Kiev se prepara para un inminente ataque de las fuerzas rusas con un toque de queda y más barricadas, mientras la situación en otras ciudades como Mariupol y Jerson es cada vez más crítica por la falta de alimentos y medicamentos, de acuerdo a las denuncias del gobierno ucraniano.

La capital se prepara desde hace días para el asalto ruso desde el noroeste y el este de la ciudad, por lo que las autoridades decretaron un nuevo toque de queda de 36 horas que regirá hasta el miércoles por la mañana.

Sacos de arena para bloquear algunos accesos, sirenas antiaéreas y detonaciones en la lejanía forman parte ya del panorama de la urbe, vaciada con gran parte de sus 3,5 millones de habitantes desplazados por la invasión iniciada el 24 de febrero pasado.

Todos los comercios se encuentran cerrados cumpliendo con el toque de queda, el tercero desde el inicio de la guerra, y la orden es todo el mundo en casa y bajar a los “refugios en cuanto las sirenas empiecen a sonar”, según el alcalde y excampeón del mundo de boxeo Vitali Klitschko, citado por la agencia de noticias AFP.

Al menos una persona murió hoy en un ataque con drones contra un instituto científico de Kiev, este martes, indicaron fuentes oficiales.

Los rescatistas militares extrajeron un cuerpo cubierto con una lona de plástico del edificio de siete pisos que alberga el Instituto de Materiales Superduros, en el noroeste de la capital.

La situación es peor desde hace semanas en Mariupol, en el sureste, donde unas 350.000 personas están atrapadas sin agua ni electricidad.

La ciudad es una plaza clave porque le serviría a Rusia de puente entre las fuerzas en Crimea y los territorios controlados por Moscú en el norte y este.

Desde hace días hay corredores humanitarios para intentar evacuar a la población sitiada, pero la situación sigue siendo desesperante y la localidad fue descripta por Human Rights Watch como “un infierno helado lleno de cadáveres y edificios destruidos”.

Dos “bombas superpotentes” cayeron en la ciudad, indicaron las autoridades locales, sin aportar ningún balance inmediato.

De acuerdo al gobierno ucraniano, el panorama también es crítico en Jerson, al sur del país y ocupada por soldados rusos, donde cerca de 300.000 personas están por quedarse sin comida y medicamentos.

“La situación humanitaria se está deteriorando rápidamente. La ciudad carece críticamente de alimentos y suministros médicos debido al asedio. Los recién nacidos, que carecen de productos de nutrición e higiene infantil, y los pacientes graves constituyen la población de especial riesgo”, señaló en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores ucraniano.

Naciones Unidas informó que tiene ya confirmada la muerte de 953 civiles desde el inicio de la guerra, 78 de ellos niños, si bien la cifra real sería “considerablemente mayor” por el retraso en la verificación y por la falta de datos de zonas clave como Mariupol.

Por otra parte, más de 3,5 millones de personas huyeron de Ucrania desde la invasión, de acuerdo a cifras de la agencia de refugiados de la ONU para los refugiados (Acnur), en un éxodo que amenaza con convertirse en la peor crisis de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Pese a este escenario y al incesante bombardeo ruso, la lectura de Estados Unidos es que Ucrania comenzó a recuperar terreno en algunas áreas del campo de batalla.

Así lo informó en declaraciones a la cadena de noticias CNN el vocero del Pentágono, John Kirby, quien destacó que la resistencia ucraniana, respaldada por millones de dólares concedidos en ayuda militar por potencias occidentales, ha sido inesperadamente feroz, y ahora los ucranianos están reposicionándose “en algunos lugares y en ocasiones a la ofensiva”.

El posible uso de armas nucleares es un fantasma que se agita desde el inicio del conflicto y la respuesta hoy de Rusia no acalló las alarmas: el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó que solo se utilizarán en caso de una “amenaza a la existencia” del país.

“Tenemos un concepto de la seguridad nacional que es de dominio público y se pueden leer todas las razones por las que podrían utilizarse las armas nucleares. O sea, si existe una amenaza para la existencia del país, entonces pueden usarse, de acuerdo con nuestro concepto”, dijo el vocero en una entrevista con la cadena CNN.

En el campo diplomático, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo hoy que ve “elementos de progreso” en temas clave en el conflicto y cree que hay “suficiente sobre la mesa” para cesar las hostilidades.

“A partir de mi contacto con varios actores, están apareciendo elementos de progreso diplomático en varios temas clave. Hay suficiente sobre la mesa para cesar las hostilidades, ahora y negociar seriamente”, dijo Guterres, citado por la agencia de noticias Sputnik.

Uno de los actores que se ofreció como mediador es el papa Francisco, que hoy se comunicó con teléfono con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, para abordar la situación en el país.

“Nuevo visible gesto de apoyo del papa Francisco: hace pocos minutos el Papa ha llamado al presidente Zelenski y mantuvieron una conversación muy prometedora”, aseguró en su cuenta de Twitter el embajador de Ucrania ante la Santa Sede, Andriy Yurash.

El vocero papal Matteo Bruni confirmó la llamada ante una consulta de medios acreditados en el Vaticano, entre ellos Télam, pero rechazó revelar detalles del contenido.

Zelenski también habló ante el Parlamento italiano en un mensaje en el que pidió sanciones más contundentes contra los empresarios rusos que pasan sus vacaciones en Italia, advirtió sobre la escasez de alimentos y la crisis migratoria que puede desatar la guerra y aseguró que el “objetivo final” del Kremlin es Europa.

“No sean el lugar de vacaciones para esas personas”, lanzó el mandatario a los parlamentarios por videoconferencia, al recordar que la península es uno de los destinos de la oligarquía rusa, que posee mansiones de lujo en algunas de las localidades más bellas del país, desde Toscana hasta la isla de Cerdeña.

“Debemos congelar sus propiedades, sus cuentas, sus yates, desde la nave ‘Scheherezade’ hasta la más pequeña. Debemos congelar los activos de todos aquellos que tienen en Rusia el poder de tomar decisiones”, clamó.

Estados Unidos y sus aliados europeos anunciarán el jueves más sanciones contra Rusia y el endurecimiento de las medidas ya adoptadas por la invasión, que ese día cumple un mes, adelantó el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan.

Estas medidas se anunciarán en el marco de la visita que el presidente estadounidense, Joe Biden, realizará a Europa. El jueves, el mandatario participará en una cumbre extraordinaria de la OTAN y en una reunión del G7 en Bruselas, mientras que el viernes visitará Polonia.

Ante esto, Moscú anunció la creación de un centro operativo para la lucha contra las sanciones que le impone buena parte del mundo.

“La ola de sanciones que estamos viviendo ahora es la más sistemática, la más profunda. Estamos analizando qué ámbitos de la actividad conjunta de la industria de defensa y el Ministerio de Defensa resultarán afectados. Con este fin, en el marco del Servicio fue creado un centro operativo”, anunció el director adjunto del Servicio, Mijaíl Babich, ante el parlamento ruso.

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Ucrania rechazó el ultimátum ruso para entregar Mariupol

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Ucrania rechazó hoy el ultimátum ruso para entregar la asediada ciudad portuaria de Mariupol, informaron las autoridades.

La viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk, rechazó el ultimátum ruso y exigió a Moscú abrir corredores humanitarios para facilitar la salida de unas 350.000 personas atrapadas en la devastada ciudad, donde hay marcada escasez de alimentos y medicamentos.

“No se puede hablar de entregar armas. Ya informamos de esto a la parte rusa”, declaró Vereshchuk al diario Ukrainska Pravda, reportó la agencia de noticias AFP.

“Es una manipulación deliberada y una auténtica toma de rehenes”, añadió.

El alcalde de Mariupol, Piotr Andryushchenko, también rechazó la oferta en una publicación de Facebook, según la agencia de noticias Interfax Ucrania.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que las autoridades de Mariupol podrían enfrentarse a un tribunal militar si se ponen del lado de lo que describió como “bandidos” y “nacionalistas”, informó la agencia de noticias estatal rusa RIA Novosti.

Los intentos anteriores de evacuar a los residentes civiles de Mariupol y otras ciudades ucranianas han fracasado o solo han tenido éxito en parte, y los bombardeos continúan mientras los civiles intentan huir.

Antes de la última oferta, un ataque aéreo ruso golpeó la escuela donde se habían refugiado unos 400 civiles y no estaba claro cuántas víctimas hubo, dijo el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en un discurso en video este lunes a primera hora.

“Están bajo los escombros y no sabemos cuántos de ellos han sobrevivido”, dijo.

Rusia dio anoche un ultimátum a las autoridades ucranianas para que las fuerzas de Mariupol se rindieran antes de las 5 (la medianoche en la Argentina).

“Llamamos a las unidades de las fuerzas armadas de Ucrania, batallones de defensa territorial y mercenarios extranjeros a detener las hostilidades, deponer sus armas”, dijo Mijail Mizintsev, jefe del Centro Nacional de Control de Defensa de Rusia.

Mariupol, un puerto estratégico en el sureste, ha sido uno de los principales blancos de los ataques rusos. La ciudad es una conexión entre las fuerzas rusas en la península de Crimea y los territorios bajo control ruso en el norte y este de Ucrania.

Mariupol ha sufrido intensos bombardeos rusos desde el inicio de la invasión, hace 26 días.

Sin embargo, desde la vecina provincia de Donetsk, de comunidad rusoparlante que se declaró república independiente de Ucrania con apoyo del Kremlin y desde la invasión está prácticamente en todo su territorio en manos de las fuerzas rusas, se informó que en las últimas 24 horas un total de 466 personas, incluidos 89 niños, fueron evacuadas de Mariupol a su localidad de Bezimennoe.

“En las últimas 24 horas, desde las 8 del 20 de marzo hasta las 8 del 21 de marzo, 466 personas, incluidos 89 niños, fueron evacuadas de Mariupol a Bezimennoe del distrito de Novoazov”, en Donetsk, comunicaron autoridades locales en su canal de Telegram, según recogió la agencia de noticias rusa Sputnik, que denomina a esta provincia como República Popular de Donetsk (RPD) luego de que el presidente Vladimir Putin así la declarara por ley.

En principio los evacuados fueron trasladados a un centro de asistencia instalado por el Ministerio de Situaciones de Emergencia de la provincia, añadió el reporte.

El autodenominado líder de la RPD, Denís Pushilin, confirmó hoy por la mañana que la evacuación de la población continúa.

“Los militares, voluntarios, ayudan a los civiles a llegar a los puestos adicionales, de los que las personas pueden trasladarse a un lugar seguro”, dijo Pushilin.

Alrededor de 3,4 millones de ucranianos buscaron refugio en los países vecinos, a lo que se suman unos 6,5 millones de desplazados dentro de Ucrania.

El 24 de febrero último Rusia lanzó una invasión militar a Ucrania bajo la justificación de que el gobierno de Zelenski venía cometiendo crímenes en Donetsk y en Lugansk, la otra provincia rusoparlante que se autoproclamó independiente, emplazadas en la región del Donbass .

Ambas venían sosteniendo un conflicto armado con las autoridades ucranianas a partir de que el gobierno de Kiev incumplió con los acuerdos firmados en Minsk, Bielorrusia, en 2014 y 2015, según los cuales debía garantizarles autonomía regional y el aprendizaje escolar del idioma ruso, entre otras cuestiones.

Desde 2015 a fines de 2021 la ONU tenía registrados unos 14.000 muertos a causa de este conflicto.

Ucrania, en cambio, adjudica la invasión a la intención de Rusia de querer aniquilar su identidad cultural y destituir a Zelenski para promover en su lugar a un dirigente cercano a Moscú.

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La central nuclear de Chernobil inició su primera rotación de personal ucraniano en casi un mes

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La central nuclear de Chernobil inició su primera rotación de personal desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, hace 26 días, anunció hoy el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

“Ucrania informó al OIEA que alrededor de la mitad del personal finalmente pudo regresar a casa después de trabajar en el sitio controlado por Rusia durante casi cuatro semanas”, anunció anoche el director general del organismo, el argentino Rafael Grossi, en un comunicado.

Las fuerzas rusas tomaron control de la central el 24 de febrero, y más de un centenar de técnicos ucranianos que terminaban su servicio nocturno continuaron realizando operaciones cotidianas en el sitio, que guarda desechos radiactivos desde la catástrofe nuclear de 1986, la peor de la historia, reseñó la agencia de noticias AFP.

Antes de la rotación, el mismo equipo de trabajo estuvo en la central desde la víspera de la entrada de tropas rusas a la zona, lo cual “pone en peligro” uno de los “pilares” de la seguridad nuclear, a saber, que el personal pueda tomar decisiones sin presión externa.

El OIEA aún no recibe la transmisión de datos a distancia de su sistema de vigilancia de Chernobil, aunque tales datos sí le son transferidos desde otras centrales nucleares de Ucrania.

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Las economías en desarrollo deben actuar ahora para amortiguar los impactos del conflicto en Ucrania

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Escribe Indermit Gill* – La guerra en Ucrania no podría haber llegado en un peor momento para la economía mundial, cuando la recuperación de la contracción causada por la pandemia había comenzado a debilitarse, la inflación estaba aumentando, los bancos centrales de las principales economías (i) del mundo se estaban preparando para subir las tasas de interés, y los mercados financieros sufrían altibajos en medio de una enorme cantidad de incertidumbres.

La guerra ha agravado esas incertidumbres de maneras que repercutirán en todo el mundo, perjudicando a las personas más vulnerables en los lugares más frágiles. Es demasiado pronto para saber en qué grado el conflicto alterará las perspectivas económicas mundiales. Al igual que el nuevo coronavirus, la última crisis empezó de una forma muy inesperada : su escala e intensidad, su ubicación y la respuesta global (i) a ella. Mucho dependerá de lo que suceda después. Pero ya está claro que los precios más altos de los alimentos y la energía, junto con la escasez de suministros, infligirán sufrimiento de manera inmediata a las economías de ingreso bajo y mediano.

La pandemia sigue debilitando a numerosas economías en desarrollo. La recuperación saludable que han experimentado las economías avanzadas durante el año pasado en gran medida ha eludido a las economías en desarrollo (i): para 2023, el nivel de producción económica en ellas seguirá siendo un 4 % inferior al nivel proyectado antes de la pandemia . La deuda total de estas economías ahora alcanza el nivel más alto de los últimos 50 años. La inflación es la más elevada en 11 años, y el 40 % de los bancos centrales han comenzado a subir las tasas de interés para responder a la situación.

La crisis de Ucrania podría hacer más difícil la recuperación de muchas economías de ingreso bajo y mediano.  Además de los precios de los productos básicos más elevados, es probable que los efectos colaterales lleguen a través de otros vectores: las perturbaciones en el comercio, las turbulencias financieras, y las remesas y la huida de refugiados. Es posible que los países más cercanos al conflicto, en virtud de sus fuertes vínculos comerciales, financieros y migratorios con Rusia y Ucrania, sufran el mayor daño inmediato. Pero los efectos podrían extenderse mucho más allá.

Costos de los alimentos y los combustibles

Algunas economías en desarrollo dependen en gran medida de Rusia y Ucrania para obtener alimentos (Gráfico 1). Estos dos países suministran más del 75 % del trigo importado por un grupo de economías de Europa y Asia central, Medio Oriente y África. Estas economías son particularmente vulnerables a una interrupción en la producción o el transporte de granos y semillas de Rusia y Ucrania. En los países de ingreso más bajo, las alteraciones en los suministros y el alza de los precios podrían causar un aumento del hambre y de la inseguridad alimentaria.

Rusia también es una fuerza importante en el mercado de la energía y los metales: representa una cuarta parte del mercado de gas natural, el 18 % del mercado de carbón, el 14 % del mercado de platino y el 11 % del mercado de petróleo crudo. Una fuerte caída en el suministro de estos productos básicos obstaculizaría la construcción, la industria petroquímica y el transporte. También reduciría el crecimiento de toda la economía: en una próxima publicación del Banco Mundial se estima que un aumento del 10 % del precio del petróleo por un período de varios años puede reducir el crecimiento de las economías en desarrollo que importan productos básicos en una décima de punto porcentual . Los precios del petróleo han aumentado en más de un 100 % durante los últimos seis meses. Si esta situación continúa, el petróleo podría restar 1 punto porcentual al crecimiento de los importadores de petróleo como China, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. Antes de que estallara la guerra, se proyectaba que Sudáfrica crecería alrededor de un 2 % anual (PDF, en inglés) en 2022 y 2023, Turquía entre un 2 % y 3 % (i) y China e Indonesia un 5 % (PDF, en inglés), por lo que una desaceleración del crecimiento de 1 punto porcentual significa que el crecimiento se reducirá entre una quinta parte y la mitad.

Turbulencia financiera

El conflicto ya ha causado estremecimientos en los mercados financieros, y ha provocado la venta de acciones y bonos en los principales mercados mundiales. Un aumento del grado de aversión de los inversionistas al riesgo podría conducir a salidas de capital de las economías en desarrollo, causando depreciaciones de las monedas, caídas de los precios de las acciones y mayores primas de riesgo en los mercados de bonos. Eso generaría un estrés agudo en las decenas de economías en desarrollo con altos niveles de deuda. Las economías con elevados déficits en cuenta corriente o grandes porcentajes de deuda a corto plazo denominada en monedas extranjeras tendrían dificultades para refinanciar la deuda. O bien, enfrentarían obligaciones de servicio de la deuda más altas.

El estrés financiero podría verse agravado por la respuesta de los bancos centrales al aumento de la inflación. En muchas economías en desarrollo, la inflación ya alcanza el nivel más alto en una década.  Un mayor incremento de los precios de la energía podría conducir a una espiral inflacionaria (i) a medida que se afianzan las expectativas de una mayor inflación a largo plazo. Eso, a su vez, podría llevar a los bancos centrales a endurecer las políticas monetarias más rápidamente de lo que se esperaba hasta ahora.

Huida de refugiados y remesas

Desde que comenzó el conflicto, más de 2 millones (i) de personas han huido de Ucrania a las naciones vecinas, produciéndose la mayor migración masiva en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que el número de refugiados subirá a 4 millones (i) en poco tiempo. Acomodar el arribo repentino de un gran número de recién llegados es difícil para los Gobiernos anfitriones. Esto ejerce presión sobre las finanzas públicas y la prestación de servicios, en particular la atención médica para la cual no hay suficientes suministros debido a la pandemia que se extiende por más de dos años.

El sufrimiento económico, además, podría propagarse más allá de Europa oriental y afectar a los países que dependen en gran medida de las remesas. Diversos países de Asia central, por ejemplo, dependen mucho de las remesas de Rusia; en algunos casos, estas remesas representan hasta el 10 % del PIB del país. Es probable que muchos países de Asia central registren una baja (i) de las remesas como resultado del conflicto.

La prevención es beneficiosa

Es hora de actuar. El Grupo Banco Mundial, en conjunto con el Fondo Monetario Internacional, ha respondido rápidamente para proporcionar asistencia a Ucrania y otros países afectados. Un paquete de apoyo de USD 3000 millones que se proporcionará en los próximos meses incluye USD 350 millones para Ucrania que se desembolsarán a fines de este mes.  Los Gobiernos de las economías en desarrollo también deben actuar de manera rápida para contener los riesgos económicos. Algunos primeros pasos esenciales son: crear reservas de divisas, mejorar el monitoreo de los riesgos financieros y fortalecer las políticas macroprudenciales. Los encargados de formular políticas tendrán que mantenerse alerta —y realizar correcciones de rumbo de manera cuidadosa— a la hora de responder al aumento de la inflación. También deberían comenzar a reponer los mecanismos de amortiguación fiscal agotados por la COVID-19, eliminando los gastos ineficaces y movilizando recursos financieros internos de ser posible. Y deberían reforzar las redes de protección social que son necesarias para proteger a sus ciudadanos más vulnerables en tiempos de crisis.

A pesar de lo devastadora que ha sido, la pandemia de coronavirus [COVID-19] fue una lección objetiva sobre el poder de los encargados de formular políticas para enfrentar eficazmente una catástrofe.  Sin embargo, prevenir es mejor que curar. Por ello, sería sensato que los Gobiernos de las economías en desarrollo actúen ahora.

Indermit Gill – Vicepresidente, Grupo de Prácticas Globales de Desarrollo Equitativo, Finanzas e Instituciones (EFI), Banco Mundial

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