Ucrania

Zelenski felicitó a Milei por su triunfo en las elecciones del domingo

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El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, felicitó a su homólogo argentino, Javier Milei, por el triunfo en las elecciones del domingo último, y le expresó su deseo de que “siga avanzando” en las reformas que precisa la Argentina.

A través de un posteo en su cuenta de la red social X, el presidente ucraniano contó que mantuvo “una conversación cordial con el Presidente de la Argentina”.

“Felicité a Javier por la victoria de su partido en las elecciones parlamentarias. La Argentina está haciendo mucho para alcanzar el éxito y fortalecerse, y sinceramente deseamos que siga avanzando en la implementación de todas las reformas necesarias”, expresó.

Asimismo, Zelensky reveló que invitó “al señor Presidente a visitar Ucrania para continuar nuestro diálogo y abordar las principales perspectivas de desarrollo de las relaciones entre nuestros países”.

“Realmente tenemos muchos proyectos que podemos llevar a cabo juntos. Nuestros equipos permanecerán en contacto. ¡Gracias!”, finalizó la publicación de Zelensky en X.

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Ucrania celebra su independencia bajo la sombra de la guerra: en Posadas rezarán por el regreso de los niños secuestrados

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Este 24 de agosto, Ucrania conmemorará el 34° aniversario de su independencia de la Unión Soviética, proclamada en 1991 por decisión del pueblo ucraniano. Pero a diferencia de aquel histórico momento de recuperación soberana, el país vive hoy uno de los períodos más oscuros de su historia reciente, marcado por la invasión rusa y una agresión a gran escala que ha dejado muerte, destrucción y millones de desplazados.

En ese contexto, un capítulo especialmente doloroso ha despertado la condena de la comunidad internacional: el secuestro de niños ucranianos por parte de las fuerzas rusas. Según diversas agencias internacionales, más de 20.000 menores fueron separados de sus familias y trasladados a territorios rusos, donde son ingresados en campos de reeducación o dados en adopción a familias rusas, en un intento por borrar sus raíces. Aunque cerca de 400 niños ya lograron regresar con sus padres, el reclamo por su restitución sigue siendo un clamor global.

Un homenaje con plegarias en Posadas

En la ciudad de Posadas, la comunidad ucraniana también dirá presente en esta fecha tan significativa. La Parroquia San Vladimiro, junto a la Asociación Ucraniana de Posadas, convocaron a una ceremonia litúrgica que tendrá lugar el sábado 23 de agosto, desde las 19:30, en el templo ubicado sobre la calle Rademacher.

La Divina Liturgia será presidida por el reverendo padre Guillermo Andrujovich y estará dedicada tanto a la memoria de la independencia ucraniana como a la esperanza del regreso de los niños secuestrados. Bajo el lema “Rezamos por el regreso de los niños secuestrados por Rusia”, la comunidad elevará sus plegarias por una Ucrania libre, pacífica y reunida con sus hijos.

A 34 años de haber recuperado su soberanía, el pueblo ucraniano enfrenta nuevamente el desafío de defender su identidad. Y desde cada rincón del mundo donde flamea su bandera, como en Misiones, se renueva el compromiso de acompañarlos en esa lucha.

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Trump propone reunión Putin–Zelensky y reconfigura el tablero de paz en Ucrania

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este lunes en la Casa Blanca una reunión clave con Volodymyr Zelensky y varios mandatarios europeos, en un intento por avanzar hacia un acuerdo de paz en Ucrania tras el encuentro fallido con Vladimir Putin en Alaska. El giro en la postura de Washington sobre un alto el fuego y las demandas de seguridad de Europa dominaron la agenda.

El 18 de agosto de 2025, apenas tres días después de su encuentro con Vladimir Putin en Alaska, Trump recibió en la Casa Blanca al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, acompañado por líderes europeos como Emmanuel Macron (Francia), Keir Starmer (Reino Unido), Frederich Merz (Alemania), Georgia Meloni (Italia) y Ursula von der Leyen (Comisión Europea), además del secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

La cumbre buscó recomponer posiciones tras la falta de resultados en Alaska, donde Trump reconoció avances pero no logró un acuerdo de alto el fuego. El trasfondo de esta reunión: la presión europea para que Washington no abandone la línea de defensa de Kyiv y el temor a un rediseño geopolítico que deje a Europa en desventaja.

Contenido de la reunión: cuatro definiciones centrales

1. Trump propone un encuentro directo Putin–Zelensky

En un movimiento inesperado, Trump anunció que inició preparativos para una reunión bilateral entre Putin y Zelensky en un lugar aún por definir. Según dijo en Truth Social: “Después de esa reunión, tendremos un Trilat, en el que participarían los dos presidentes y yo”.
El Kremlin confirmó la llamada telefónica entre Trump y Putin, describiéndola como “constructiva” y abierta a elevar el nivel de las negociaciones, que hasta ahora se habían limitado a acuerdos humanitarios.

2. Cambio de postura sobre el alto el fuego

Trump se alejó de la narrativa occidental al sostener que un cese al fuego “no es necesario” y que podría ser “estratégicamente desventajoso para una de las partes”. Esta declaración marca un quiebre con la OTAN y con Ucrania, que ven en el alto el fuego un paso indispensable.
Para analistas, esta posición acerca a Washington a Moscú, que exige un acuerdo político integral antes de cualquier cese de hostilidades.

3. Garantías de seguridad para Ucrania y Europa

Trump prometió ofrecer a Ucrania “muy buena protección” en caso de un acuerdo de paz, aunque evitó precisar qué tipo de respaldo implicaría. Zelensky y líderes europeos presionaron por garantías colectivas, similares al Artículo 5 de la OTAN, según adelantó el enviado especial de Trump, Steve Witkoff.
La idea abre un debate mayor: ¿hasta dónde llegará Estados Unidos en compromisos que también implican la seguridad del continente europeo frente a Moscú?

4. Una reunión más cordial y estratégica

A diferencia del tenso encuentro de febrero, esta vez Zelensky buscó generar un clima cordial, incluso bromeando con la prensa sobre su vestimenta formal. Entregó a Trump una carta de Olena Zelenska destinada a Melania Trump, gesto que fue interpretado como un intento de suavizar la relación con la administración republicana.

El tablero político internacional

El protagonismo de Trump en la mesa de negociación refleja su intención de reposicionar a Estados Unidos como mediador directo en el conflicto, desplazando parcialmente a la OTAN y a la Unión Europea. Para Zelensky, aceptar la propuesta de diálogo con Putin implica un dilema: abrir una puerta a la paz, pero bajo términos definidos en Washington y Moscú.

Los líderes europeos, por su parte, se desplazaron de urgencia a Washington para evitar que Trump configure un acuerdo bilateral con Rusia que erosione la seguridad continental.

La reunión dejó más preguntas que respuestas. Trump insinuó un nuevo formato trilateral (EE.UU.–Rusia–Ucrania) que podría dejar a la UE en segundo plano. Mientras tanto, la promesa de garantías de seguridad para Kyiv abre un complejo debate legislativo y militar en Estados Unidos, con impacto en la OTAN.

El próximo hito será la posible cumbre entre Putin y Zelensky, que marcaría un punto de inflexión en la guerra iniciada en febrero de 2022. Europa observa con cautela: un acuerdo de paz bajo términos desfavorables para Ucrania podría significar un precedente peligroso para la seguridad del continente.

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Los dueños del mundo

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Alaska, gélida e inhóspita tierra que alberga a la cumbre de líderes más importante del siglo XXI: Vladimir Putin y Donald Trump. En un momento clave de la historia, este encuentro demuestra mucho más que la esperanza de un futuro inmediato de cierta paz en el viejo continente, sino que, además, es una clara exposición del poder real del mundo.

Alaska, ¿tierra de paz?

Ambos mandatarios se reunieron por una premisa general y es la de lograr cierto acuerdo que conlleve a una paz lo más duradera posible en Ucrania.

Bases, condiciones, territorio y, sobre todo, salvaguardar vidas, son los ejes de este encuentro. Cierto es que la guerra en Ucrania se cobró muertes a granel y una herida que difícilmente cierre en lo inmediato y es una preocupación que Trump planteó desde su plataforma preelectoral, y hoy es uno de sus desafíos de mayor trascendencia a cargo de la potencia americana.

Para Putin parece ser un momento adecuado para comenzar a establecer puentes de diálogo directo y cierta parsimonia diplomática, tras los turbulentos años de Joe Biden y el apoyo irrestricto a Zelenski en su ensimismada decisión de intentar hacerle frente al gigante ruso en el campo de batalla.

¿Qué puede resultar de esta reunión? Sin hacer futurologia y nada por el estilo, simple análisis y opinión, comienzan a alinearse las bases para establecer los acuerdos finales de intervención en Ucrania que pueda garantizar el alto al fuego. Uno habla de intervención porque todos los caminos conducen a que, de una u otra forma, el país ucraniano va a terminar bajo la determinación de alguna potencia extranjera, algo que puede dañar sensiblemente al tejido social.

La primera reacción que se puede esperar de este encuentro son los posibles términos de partición y ocupación de Ucrania. Es sabida la situación que Kiev le debe mucho dinero a Washington por haber financiado la máquina bélica desde febrero de 2022, cifra que podría rondar los 100 millones de dólares, algo imposible de pagar para un país pobre devastado por la guerra. Paralelamente a esto, EEUU ya se aseguró la creación de un Fondo de Inversión y Reconstrucción, lo que le garantiza el acceso a los recursos naturales ucranianos, entre ellos los minerales de las famosas tierras raras que tiene dicho país. Esto, de concretarse, es lisa y llanamente una ocupación territorial.

Por el lado ruso, parece fácil detectar cómo se daría la hipotética ocupación. El famoso Donbás, regiones como Zaporiyia, Donetsk, Lugansk y Jerson son disputas claras en el panorama bélico y de las cuales Rusia no pretende salir de allí. Hay que recordar que parte del argumento ruso para iniciar las hostilidades en suelo ucraniano fue la persecución a los rusoparlantes en la zona del Donbás, lo cual da una característica cultural que podría servir como fundamento para la ocupación final. Además de eso, hay fines geopolíticos que determinan el exacerbado interés ruso por el suelo ucraniano. Además de la explotación de recursos naturales y las tierras raras, la hegemonía del Mar Negro es fundamental para el Kremlin. Con esto podría garantizar la maximización de sus exportaciones durante todo el año, sin tener que llevar a millonarias inversiones para usar las gélidas aguas del norte. Es un negocio redondo para Putin.

El trasfondo del encuentro

Así como Ucrania parece ser el eje principal, dentro de otros tantos de índole geopolítico, en la cumbre Putin – Trump, también es Ucrania el invisibilizado de la situación. Parece difícil de creer, pero uno de los países beligerantes no forma parte de la mesa de situación, debate y búsqueda de salida pacífica al conflicto armado.

El mensaje es claro: Ucrania no juega en la misma liga que EEUU y Rusia. Tal y como si se tratase de una discusión futbolera en algún bodegón o café argentino, Moscú y Washington representan a los grandes y Kiev a un equipo que no se acerca ni a los puestos de clasificación a las copas.

Esta es una postura tomada por Trump desde lo discursivo pero también desde sus acciones, trazando un camino de hechos que lleva a entender que para el republicano, Ucrania es un país con quien no discute a la par y que aprovechó las oportunidades generadas por una pésima lectura geopolítica del gobierno de Joe Biden. De hecho, el tenso desplante en conjunto con declaraciones explosivas que dio en su momento Trump frente a Zelenski fueron la gráfica perfecta para demostrar cuál es el valor que le da a Ucrania.

La reacción del mundo es algo interesante de ver. Para Europa es el declive absoluto en términos de hegemonía. Demostraron una total ligereza y falta de acción ante un conflicto armado en su territorio. Pese a escritos apoyos y envíos militares a Ucrania, cuando Putin les cortó el gas y cuando Trump anunció el cese de envío de armas a Ucrania, quedó al desnudo la absoluta incompetencia en el tablero geopolítico.

Esa falsa sensación de ser la capital cosmopolita del mundo, ayudada por la industria de la mega comunicación y explotada desde la globalización, quedó muy relegada por la incontenible crisis migratoria y ahora por la evidente falta de desarrollo militar y de posicionamiento comercial, como si lo tiene EEUU, Rusia, China, India y un puñado más de países. Europa se comió el cuento de la autonomía, solo para darse cuenta que era un simple dependiente de Washington y de Moscú.

A fin de cuentas, entre toda esta bacanal de poder del encuentro entre Putin y Trump, parecen ser los ucranianos de a pie, los civiles, quienes terminan pagando todos los platos rotos. Un pueblo pujante y con esperanzas pero conducidos a una guerra que nunca iban a ganar.

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Sin alto el fuego ni acuerdo: qué significa la cumbre de Alaska para Trump, Putin y Ucrania

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, abandonaron Alaska este viernes sin llegar a un acuerdo para un alto el fuego en Ucrania.

Tras una reunión de casi tres horas, los líderes emitieron una declaración conjunta a los medios de comunicación antes de marcharse sin responder preguntas.

Con aviones de combate, alfombra roja y un eslogan esperanzador (“Buscando la paz”) en la pared, el presidente Donald Trump recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, para una cumbre en Alaska cuyo resultado quedó completamente incierto tras su abrupto final.

Después de casi tres horas de reunión, ambos líderes salieron proclamando avances, pero abandonaron la conferencia de prensa sin explicar qué lograron exactamente.

Algo es evidente: no hubo acuerdo.

“Hubo muchos, muchos puntos en los que estuvimos de acuerdo; la mayoría, diría yo”, dijo Trump tras la intervención de Putin. “Un par de puntos importantes en los que aún no llegamos, pero hemos avanzado”.

“No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”, sentenció Trump.

Ambos se retiraron del escenario sin responder preguntas.

Fue un final inconcluso para una cumbre vistosa que, pese a las incógnitas, pareció dar la bienvenida definitiva de Putin al escenario diplomático.

Sin embargo, desde el inicio quedó claro lo difícil que será la tarea de Trump. Mientras los presidentes se saludaban en la pista de la Base Aérea Elmendorf, en Ucrania sonaban alertas por drones y aviones rusos, una señal de que Putin mantiene su ofensiva incluso mientras Trump le ofrecía honores en suelo estadounidense.

Puntos clave de la cumbre en Anchorage:

Avances, pero sin acuerdo

Ambos líderes ofrecieron un balance vago de una reunión que se extendió por horas.

“Tuvimos una reunión sumamente productiva y se acordaron muchos puntos”, dijo Trump. “Quedan muy pocos. Algunos no son tan significativos. Uno probablemente es el más importante, pero tenemos muy buenas posibilidades de lograrlo. No lo logramos, pero tenemos muy buenas posibilidades de lograrlo”.

Sin embargo, no quedó claro cuán cerca están de poner fin a la guerra en Ucrania.

Previo a las conversaciones, siempre fue más claro cómo se vería un resultado fallido que uno exitoso. Trump había prometido “levantarse e irse” si no le gustaba lo que Putin decía, amenazó con reducir la conferencia de prensa conjunta a una aparición en solitario y advirtió que habría “consecuencias severas” para Moscú si la guerra no terminaba.

No obstante, mientras volaba a Anchorage, Trump admitió que no sabía cómo se vería el éxito, sugiriendo que lo reconocería cuando lo viera.

Al final, el éxito fue tan difícil de identificar después de la cumbre como lo era al principio.

Sin noticias sobre una reunión con Zelensky

Trump no mencionó la posibilidad de una cumbre trilateral entre él, Putin y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, algo que previamente había señalado como su objetivo final.

Dijo que llamaría por teléfono a “las personas que considere apropiadas”, incluyendo a Zelensky, para informarles sobre las conversaciones.

Sin embargo, la única reunión futura mencionada durante su aparición fue un posible nuevo encuentro con Putin.

“Nos hablaremos muy pronto, y probablemente nos veremos de nuevo muy pronto”, dijo Trump.

“La próxima vez en Moscú”, respondió Putin en inglés, lo que parece excluir a Zelensky de la discusión.

Putin regresa al escenario diplomático

Poco después de su llegada a Estados Unidos, la sonrisa de Putin al asomarse por la ventana de la limusina de Trump lo decía todo: tras años de aislamiento occidental, estaba de regreso en la nación más poderosa del mundo.

Habían pasado 10 años desde la última visita de Putin a Estados Unidos y aún más desde que fue recibido para una cumbre presidencial importante. Tras la invasión a Ucrania en 2022, el líder ruso se convirtió en un paria para muchos mandatarios, no bienvenido en la mayoría de los países occidentales e incluso con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional. (Alaska fue elegida en parte porque EE.UU. no es miembro de la CPI).

Pero el aislamiento de Putin terminó cuando su avión aterrizó en Anchorage. Con alfombra roja, un sobrevuelo de aviones de combate y aplausos del propio presidente de EE.UU., el mensaje de Trump fue claro: Putin estaba de vuelta. La televisión estatal rusa calificó el saludo sonriente como un “apretón de manos histórico”.

Aunque Putin sigue sin ser bienvenido en gran parte de Europa, la decisión de Trump de recibirlo —como líder de la mayor economía y el Ejército más poderoso del mundo— debilita más los intentos de aislamiento diplomático que cualquier otro mandatario podría lograr.

Esto quedó aún más claro cuando Putin subió a la limusina blindada de Trump, un gesto inusual que simbolizó su regreso a la diplomacia global. Incluso sin grandes avances, para él, fue una victoria.

La sorpresa llegó justo cuando Trump aterrizaba: ya no se reuniría con Putin a solas. En cambio, dos asesores se unieron a cada líder para las conversaciones bilaterales.

Esto fue diferente a lo anunciado a principios de semana, cuando la Casa Blanca dijo que la cumbre incluiría un componente a solas. Un funcionario estadounidense señaló que fue un cambio de último momento, pero no ofreció explicación sobre el motivo.

Las reuniones uno a uno de Trump con Putin durante su primer mandato estuvieron rodeadas de cierto misterio. Con solo un traductor en la sala, a menudo no quedaba claro qué se discutía exactamente. A veces, los asesores tenían dificultades para saber si los dos líderes habían llegado a algún acuerdo. Tras una de esas reuniones, en Alemania, Trump pidió a su intérprete que destruyera sus notas.

La incorporación de dos asesores a la sesión de este viernes —el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff— podría aportar mayor claridad en los próximos días, especialmente si Rusia y EE.UU. ofrecen versiones distintas de lo ocurrido.

Aun así, hubo un momento que solo Trump y Putin podrán relatar: su breve trayecto juntos en la limusina presidencial, desde la pista hasta la sala de reuniones. Nadie más estuvo en el auto, salvo agentes del Servicio Secreto; nada de asesores ni traductores.

El contenido de esa breve charla solo lo saben ellos.

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