Ucrania

Cumbre Trump-Putin: avances, pero sin acuerdo por Ucrania

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Las conversaciones se llevaron a cabo en un ambiente “respetuoso y constructivo”, dice Putin.

“No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”: el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ofrecen una conferencia de prensa en Alaska tras reunirse para conversar sobre la guerra en Ucrania. Ambos líderes se han elogiado mutuamente y han calificado la reunión de constructiva, pero “no hay acuerdo hasta que haya un acuerdo”, declaró Trump, añadiendo que próximamente llamará a la OTAN y a Kyiv.

Las negociaciones entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente de Estados Unidos Donald Trump se llevaron a cabo en un “ambiente respetuoso, constructivo y de mutuo respeto”, dijo Putin en una conferencia de prensa posterior a la reunión.

“Nuestras negociaciones se llevaron a cabo en un ambiente respetuoso, constructivo y mutuamente respetuoso, fueron muy exhaustivas y fructíferas”, dijo.

Putin reiteró su agradecimiento por la invitación de Trump para visitar Alaska.

“Es bastante lógico reunirnos aquí, porque nuestros países, aunque separados por océanos, son vecinos cercanos”, dijo el líder ruso.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, está considerando un lugar diferente para su próxima reunión con el presidente Donald Trump: Moscú.

La sugerencia de Putin de celebrar una cumbre posterior en la capital rusa —una solicitud que hizo en inglés— provocó una reacción ambivalente por parte de Trump.

El presidente de EE.UU., reconoció que aceptar esa propuesta sería muy controvertida, pero no la descartó por completo. “Esa es una pregunta interesante, me van a criticar un poco”, dijo Trump. “Pero creo que podría suceder”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que está de acuerdo en que debe garantizarse la seguridad de Ucrania.

“Estoy de acuerdo con (el presidente de EE.UU.) Donald Trump en que la seguridad de Ucrania debe ser garantizada, y por supuesto, estamos listos para trabajar en eso”, dijo.

Agregó: “Me gustaría esperar que el acuerdo al que hemos llegado juntos nos ayude a acercarnos a ese objetivo y allane el camino hacia la paz en Ucrania.”

La llegada

Con un apretón de manos en la pista de aterrizaje de la base de la Fuerza Aérea Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, iniciaron este viernes una muy anticipada cumbre en la que está en discusión la actual guerra en Ucrania y las posibilidades de un cese el fuego.

Luego de intercambiar saludos, los mandatarios posaron brevemente ante la prensa y se marcharon juntos en una limusina para acudir a su reunión a puerta cerrada.

Durante el encuentro, ambos mandatarios están acompañados de dos asesores cada uno.

En el caso de Rusia, se trata del ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, y el asesor de política exterior, Yuri Ushakov. A Trump, lo acompañan el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial, Steve Witkoff.

La reunión forma parte de las iniciativas que ha puesto en marcha Trump desde su regreso a la presidencia con miras a poner fin a la guerra en Ucrania, un objetivo que hasta la fecha se ha mostrado esquivo.

Cómo se desarrolló la jornada: Putin y Trump llegaron a las conversaciones de hoy en su avión presidencial, participando en una ceremonia de bienvenida cuidadosamente coreografiada en la alfombra roja antes de partir juntos en la limusina presidencial estadounidense.

Trump y Putin junto a sus traductores y los dos asesores que acompañan a cada uno.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, no fue invitado a participar en el encuentro, que Trump ha presentado como una especie de reunión preliminar para evaluar la disposición de Putin a lograr la paz.

En un mensaje publicado en su cuenta en X este viernes, Zelensky se mostró escéptico sobre las intenciones de Moscú y aseguró que Kyiv está listo para avanzar en la búsqueda del fin del conflicto.

“En el día de las negociaciones, los rusos también están matando. Y eso lo dice todo. Recientemente, hemos discutido con Estados Unidos y Europa qué puede realmente funcionar. Todos necesitamos un fin justo a la guerra. Ucrania está dispuesta a trabajar de la forma más productiva posible para poner fin a la guerra, y contamos con una postura firme de Estados Unidos. Todo dependerá de esto: los rusos tienen en cuenta la fuerza estadounidense. No se equivoquen: fuerza”, escribió.

Putin y Trump.
Pie de foto, Trump y Putin posaron brevemente para la prensa.

Rusia, por su parte, ha introducido en la agenda de discusión otros temas distintos a la guerra en Ucrania y más de interés bilateral para Washington y Moscú, como los acuerdos sobre control de armas nucleares y la posibilidad de cooperación económica entre los dos países.

Sin embargo, antes del encuentro, Trump dejó claro su interés en lograr avances en el conflicto de Ucrania y dijo que “no estará contento” si durante la reunión con Putin no se acuerda un alto el fuego.

Este es el primer cara a cara que sostienen Trump y Putin desde el regreso del mandatario estadounidense a la Casa Blanca. La última vez que se vieron en persona fue en junio de 2019, en el marco de una cumbre del G20 en Osaka (Japón).

Trump y Putin
Putin y Trump
Putin fue recibido por Trump en la pista de aterrizaje de la base aérea de Anchorage.
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Zelensky agradece a Milei y lo invita a Kiev para fortalecer la relación bilateral

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El presidente argentino reafirmó su apoyo a las negociaciones para un armisticio entre Kiev y Moscú, en un contacto que coincidió con la inminente reunión entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska.

El presidente Javier Milei mantuvo este jueves una conversación telefónica de 15 minutos con su par ucraniano, Volodímir Zelensky, en la que ratificó el compromiso de Argentina con las gestiones para alcanzar una paz “justa” y con garantías de seguridad en el marco del conflicto iniciado en 2022 tras la invasión rusa. El diálogo, calificado como “cordial” por fuentes oficiales, se produjo horas antes de que el líder estadounidense Donald Trump reciba al presidente ruso Vladimir Putin en Alaska para discutir una posible hoja de ruta hacia el armisticio

La comunicación entre Milei y Zelensky se da en un momento de alta expectativa internacional. Según detalló el mandatario ucraniano en la red social X, se abordaron los últimos contactos diplomáticos de Kiev con sus aliados y se ratificó que “Ucrania necesita una paz justa y garantías de seguridad fiables”.

Zelensky destacó que Milei “está dispuesto a colaborar personalmente” para alcanzar este objetivo. Por su parte, el presidente argentino manifestó su voluntad de contribuir activamente a la construcción de consensos internacionales que permitan avanzar en una resolución negociada del conflicto.

Durante la charla, ambos mandatarios discutieron la posibilidad de que Milei realice una visita oficial a Kiev. Zelensky expresó su interés en profundizar la cooperación económica, tecnológica y agrícola, áreas en las que identificó “múltiples oportunidades” para las relaciones bilaterales.

Asimismo, se acordó reanudar el formato de consultas políticas entre los ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países, con el compromiso de que los equipos diplomáticos trabajen para concretarlas en el corto plazo.

Zelensky felicitó a Milei por “los importantes resultados” obtenidos en materia de desregulación económica y reducción de la inflación, y manifestó el interés de Ucrania en analizar esta experiencia como parte de su propia agenda de reformas.

“Ucrania está interesada en estudiar esta experiencia y conversamos sobre una posible oportunidad para hacerlo”, afirmó el mandatario ucraniano, poniendo en valor la gestión libertaria en el frente económico.

En el plano humanitario, Zelensky agradeció a Milei por la participación de Argentina en la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, que busca garantizar el regreso seguro de menores trasladados forzosamente a territorio ruso. “Trabajaremos para que todos los niños ucranianos regresen a casa lo antes posible”, remarcó.

La relación entre ambos líderes se consolidó desde el inicio de la gestión de Milei, cuando Zelensky asistió a la asunción presidencial en diciembre de 2023 y recibió como obsequio una Januquiá, candelabro tradicional judío. Desde entonces, mantuvieron encuentros multilaterales, como en la Cumbre Global por la Paz celebrada en Suiza tras el G7 en Italia, donde Milei reafirmó su respaldo a la soberanía ucraniana.

No obstante, en febrero de este año Argentina se abstuvo de votar en la ONU una resolución que pedía el retiro “inmediato e incondicional” de las tropas rusas, buscando —según fuentes diplomáticas— “mantener un equilibrio” en sus relaciones internacionales.

La charla bilateral se produce en vísperas de la reunión prevista para este viernes entre Donald Trump y Vladimir Putin en la base militar Elmendorf-Richardson, Alaska. El objetivo declarado es definir una hoja de ruta hacia un cese del fuego, aunque persisten diferencias clave: Moscú exige el reconocimiento de la anexión de Donetsk, Luhansk, Kherson, Zaporizhzhia y Crimea, una condición que Kiev y las principales potencias europeas rechazan de plano.

El diálogo Milei–Zelensky refuerza el posicionamiento de Argentina como actor proactivo en foros internacionales sobre la paz en Ucrania, a la vez que abre una nueva agenda bilateral con énfasis en comercio, tecnología y cooperación humanitaria.

La eventual visita de Milei a Kiev, junto con la reactivación de consultas diplomáticas, marcaría un hito en la relación bilateral y consolidaría a la administración libertaria como un interlocutor relevante en la diplomacia de paz impulsada por Occidente.

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Nicusor Dan, el genio matemático que ganó las presidenciales en Rumania tras descontar 20 puntos en dos semanas

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Nicusor Dan, un académico discreto y activista anticorrupción, fue elegido ayer presidente de Rumania. Derrotó al favorito de la ultraderecha, George Simion, en una contienda marcada por la polarización, las sospechas de injerencia extranjera y el hartazgo ciudadano.

Lo que comenzó como una carrera cuesta arriba para Dan —quien obtuvo apenas el 20% de los votos en la primera vuelta— culminó con una victoria clara del 54% en el balotaje del 18 de mayo. Su historia, su perfil técnico y su mensaje europeísta contrastaron con la retórica incendiaria de Simion y captaron el respaldo de un electorado decidido a frenar el avance del extremismo.

Nacido hace 55 años en Făgăraș, en el corazón de Transilvania,Dan se destacó desde joven como un prodigio de las matemáticas. Ganó dos veces la Olimpiada Internacional de Matemática y se doctoró en la École Normale Supérieure de París. Según detalla France 24, a su regreso a Rumania en los años noventa, se integró al Instituto de Matemáticas de la Academia Rumana y comenzó un activismo ciudadano centrado en la protección del patrimonio urbano y la denuncia de la corrupción inmobiliaria en Bucarest.

En 2015 fundó la asociación “Unión Salvar Bucarest”, que en poco tiempo dio lugar al partido Unión Salvar Rumania (USR), una fuerza reformista que sorprendió al ingresar al Parlamento en 2016 como tercera opción nacional.

En 2017, abandonó su partido luego de que la bancada apoyara una reforma constitucional para definir el matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer. Dan se opuso a que el partido tomara posición institucional sobre ese tema, argumentando que debía centrarse en la lucha contra la corrupción y no en los debates culturales. Esa neutralidad le valió críticas de ambas partes: para los progresistas fue una evasión, para los conservadores, una traición.

Es que aunque Dan es percibido como un político moderado y pragmático, sus posturas en temas sociales generan debate tanto en sectores progresistas como conservadores.

Respecto al aborto, manifestó una postura pro derechos, defendiendo la legislación actual que lo permite, pese a la fuerte influencia de la Iglesia Ortodoxa Rumana y el ambiente social conservador. Aunque no ha hecho bandera política de este tema, ha expresado que las mujeres deben tener la libertad de decidir y que el Estado no debe imponer restricciones que afecten sus derechos individuales.

Estas posiciones lo ubican en un punto intermedio: no milita activamente en causas progresistas, pero tampoco respalda medidas regresivas promovidas por la ultraderecha. En un país polarizado, su perfil técnico y reservado le ha permitido atraer tanto a votantes moderados como a sectores progresistas que ven en él un mal menor frente al autoritarismo.

Desde 2017, entonces, actúa como independiente, aunque siempre con una línea clara: lucha contra la corrupción, eficiencia administrativa y europeísmo pragmático.

Reservado, alejado del carisma tradicional y con escasa actividad en redes, se esforzó por mostrarse más cercano en esta campaña: compartió imágenes con su pareja, Mirabela Grădinaru, y sus dos hijos, y difundió sus logros como alcalde de Bucarest, donde logró estabilizar las finanzas municipales, modernizar la calefacción urbana y recuperar instalaciones deportivas.

En la segunda vuelta del 18 de mayo, enfrentó a George Simion, líder de la ultraderechista Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). Simion, de 38 años, ex hooligan conocido por sus arrebatos, había ganado la primera vuelta con más del 40% de los votos y parecía encaminado a la presidencia. Su discurso nacionalista, euroescéptico y cargado de teorías conspirativas —incluyendo denuncias sin pruebas de injerencia extranjera— encontró eco en sectores rurales y conservadores.

Simion apeló a una estrategia mediática intensa, dominando plataformas como TikTok con mensajes simples y virales. Dan, en cambio, respondió con serenidad, centrando su campaña en hechos concretos y resultados de gestión. En la recta final, Simion acusó fraude electoral y convocó protestas callejeras. Sin embargo, no logró sostener sus alegatos ni impedir la derrota.

La participación ciudadana, que alcanzó el 65%, fue la más alta en 25 años, según informó AFP. Muchos rumanos vieron esta elección como un referéndum sobre el rumbo del país: entre una visión europeísta y democrática, y un salto hacia el aislamiento nacionalista.

Pese a su victoria contundente, hereda un país profundamente dividido y con enormes desafíos estructurales. El primero será formar un gobierno estable: deberá designar un primer ministro y articular una coalición proeuropea en un Parlamento fragmentado, donde la ultraderecha ocupa un tercio de los escaños.

En lo económico, el panorama es crítico. Según detalla Reuters, Rumania cerró 2024 con el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, del 9,3 % del PIB. Dan deberá estabilizar las finanzas sin desatar una crisis social, mientras intenta impulsar inversiones y mantener el respaldo a Ucrania.

La preferencia de los rumanos por un outsider no se tradujo en la elección de un nacionalista o un incendiario antieuropeo, “en su lugar, los votantes eligieron a un matemático que hizo una campaña proeuropea, pro OTAN y pro Ucrania”, explicó Daniel Fried, ex Subsecretario de Estado para Europa de Estados Unidos, en la “reacción rápida” del think tank norteamericano.

Así, en el plano internacional, se espera que mantenga la línea actual: apoyo a la OTAN, defensa de la integración europea y cooperación con Ucrania. Bucarest ya alberga un centro de entrenamiento para pilotos ucranianos y ha donado sistemas de defensa, como los Patriot.

Pero el desafío más profundo es restaurar la confianza ciudadana. Deberá enfrentar la corrupción endémica, la precariedad del Estado y la desinformación digital que alimenta el extremismo. Su estilo sobrio y su reputación de integridad le dan credibilidad, pero necesitará resultados rápidos y alianzas sólidas para gobernar con eficacia.

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La cumbre que no fue: sin líderes, sin solución

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Parecía ser un evento que podía cambiar el rumbo en absoluto de este conflicto armado que ya lleva más de 3 años en actividad entre rusos y ucranianos, pero, hasta el momento, todo se diluyó. Un presidente ausente, otro presente y un tercero en discordia que dio la clave del fin de la guerra. 

El gran ausente 

Todos esperaban la foto. Los flashes de los medios internacionales apuntando hacia ese portón del recinto en Estambul que iba a alojar a ambas delegaciones con el afán de poder concretar, al menos, un principio de entendimiento de paz entre Rusia y Ucrania. De antemano, esto cayó en cuanto a expectativas posibles por una ausencia vital en cualquier acuerdo que pueda darse: Putin no fue. 

El máximo mandatario ruso no dio, aún, la foto esperada por todos los portales, en donde se vea cara a cara con su par ucraniano, Volodimir Zelenski. ¿Las razones? Pueden ser varias. Una de ellas es que Putin tiene muy bien entrenado a su plana mayor. Desde el arranque de esta guerra, su canciller, Serguéi Lavrov fue el encargado de encabezar las comitivas y de “dar la cara” ante el marco internacional que, en Occidente, fue completamente acusatorio siempre con Moscú. Lavrov sabe bien lo que tiene que hacer y cuida los intereses rusos bajo la tensa presión de ser la mano derecha de Putin, con todo lo que eso pueda significar, sin embargo, eso no es todo. 

El otro punto interesante a analizar es que Putin tiene, debido a la guerra en Ucrania, un pedido de captura por parte de la Corte Penal Internacional de La Haya, bajo la carátula de cometer o al menos de generar condiciones para crímenes de guerra en suelo ucraniano. Esta situación le vale la condición de no poder viajar a varios países del mundo que se encuentran bajo el manto de La Haya, aunque, paradójicamente, el país que es sede de esta cumbre (Turquía) no está adherido a la misma, por ende, no rige el pedido de captura. Tampoco se encuentran no acatando el Estatuto de Roma países importantes como Estados Unidos, China, Israel y hasta la propia Rusia de Vladimir Putin. 

El tercero en discordia

Más allá de toda condición que haya puesto o haya rechazado Putin, hay un tercer mandatario que dio en el clavo con la explicación de su ausencia, pero también dando a entender la clave del fin de este conflicto. 

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, fue taxativo y dijo, de forma textual: “No creo que vaya a pasar nada, les guste o no, hasta que él y yo nos reunamos. Pero vamos a tener que resolverlo porque están muriendo demasiadas personas”.

Trump lo deslizó, sin ningún tapujo y fiel a su estilo, que Putin no fue porque él no iba a estar y desnudó una realidad que a Ucrania y los países que lo apoyan en esta guerra les duele pero es algo fundamental. En la alta política mundial, Zelenski no es ni siquiera un invitado. Putin y Trump se reconocen como pares y como iguales, líderes de naciones fuertes, potencias militares y con un amplio espectro de influencia a nivel global, dotes de los cuales carece Ucrania desde todo punto de vista. Asimismo, Trump entiende (al igual que Putin) que son, junto a China y algún puñado de países más, los mandamases del nuevo modelo internacional multipolar, en donde Ucrania no tiene injerencia alguna. 

En varias ocasiones, Putin dio a entender que este conflicto arrancó por pretensiones ucranianas de cercanía hacia la OTAN y la UE, adhesiones que hoy en día no van a ocurrir. Además de que Trump fue muy explícito en cuanto a sus diferencias con Zelenski y a qué está guerra nunca hubiera ocurrido bajo su mandato. Este contexto es, lógicamente, desfavorable para Ucrania. Hay que caer en cuenta, de una vez por todas, que Zelenski no tiene validez por ninguno de los líderes y que el único apoyo mayoritario con el que cuenta hoy en día es de los países occidentales de Europa, entendiendo que una caída estrepitosa de Kiev, abre la puerta a posibles pretensiones imperialistas de Rusia sobre el resto del mapa europeo, y eso cambiaría en absoluto la equivalencia de fuerzas y la cierta tranquilidad con la que viven los países ricos del viejo continente. 

Para Putin y Trump, Zelenski es algo meramente secundario. Rusia buscará quedarse con la mayor cantidad de territorio posible en el contexto de la ocupación acontecida desde que arrancó la guerra y Estados Unidos buscará hacerse propio de los minerales y las tierras raras ucranianas para explotarlas en la industria tecnológica, bajo el marco de una guerra comercial con China.

¿Y Ucrania? Bien, gracias. Esta cumbre en la cual ambos líderes (Trump y Putin) dejaron plantado a Zelenski, es una vergüenza geopolítica tan grande como el paseo que le dio Trump en la última visita del líder ucraniano a EEUU, en donde le cantó todas las justas de su país en la cara y ante los ojos del mundo. Tomando lo último, aquí también quedó plantado ante los ojos del mundo. Un presidente que había sido ensalzado por los medios occidentales y financiada su maquinaria bélica por la endeble gestión Biden, hoy ve que ante la pureza política de Trump y Putin, es solo un ladrillo más en la pared. En términos futbolísticos, Zelenski venía bien pero no pudo ascender, y en primera solo juegan los grandes como Donald y Vladimir.

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Rusia a Ucrania: “Peleamos 21 años contra Suecia, podemos seguir 3 o 4 años más”

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En Estambul hubo negociaciones directas Rusia / Ucrania, las primeras desde marzo de 2022. Táctica de Moscú: se habló en ruso. No hay fecha del nuevo encuentro.

Los negociadores de Rusia y Ucrania se reunieron en el palacio presidencial de Dolmabahce, en Estambul (Turkiye). La primera ronda de debates duró 2 horas. Según el jefe de la delegación rusa, Vladimir Medinsky, las partes continuarán las negociaciones después de que cada una haya expuesto su visión de un posible alto el fuego. Aún no hay fecha para la nueva reunión.

Según el periodista de The Economist, Oliver Carroll, Medinsky le dijo a los ucranianos durante las negociaciones que Rusia estaba “lista para luchar en forma indefinida. No queremos la guerra, pero estamos dispuestos a luchar 1 año más, 2, 3, el tiempo que sea necesario. Luchamos 21 años contra Suecia durante 21 años…. ¿Y cuánto tiempo están Ustedes dispuestos a luchar?“.

Medinsky también afirmó que el zar Pedro I luchó contra los suecos que recibían dinero de Inglaterra y Francia (N. de la R.: mensaje a Ucrania acerca del apoyo de la OTAN), y que “Suecia sería una gran potencia hoy si no fuera por esto [la Guerra del Norte]”.

Según Oliver Carroll, Medinsky amenazó a Ucrania con avanzar sobre las regiones de Sumy y Járkov si no hay una retirada de las tropas ucranianas de las 4 regiones rusófonas ya anexadas por Rusia (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia).

Rusia también exigió el reconocimiento de la anexión de Crimea, histórico territorio ruso pero cedido a Ucrania por Nikita Khrushchev, líder de la ex URSS, de origen ucraniano. Vladimir Putin controla Crimea desde 2014.

Según Bloomberg, los representantes rusos también exigieron que Ucrania adopte un estatus neutral, que no haya tropas extranjeras ni armas de destrucción masiva en su territorio y que Kiev rechace reparaciones militares de Moscú. Por último, la delegación rusa rechazó un alto el fuego de 30 días.

Reuters y Sky News, citando una fuente diplomática ucraniana, informaron que la delegación rusa había hecho demandas a Ucrania que “van mucho más allá de lo discutido previamente”.

Según una fuente de Sky News, Moscú exigió la retirada de las tropas ucranianas del territorio ruso para cumplir con el alto el fuego.

El jefe de la delegación rusa, Vladimir Medinsky, dijo: “En general, estamos satisfechos con el resultado y estamos listos para continuar los contactos”.

Medinsky también informó que las partes acordaron intercambiar prisioneros en el formato “1.000 por 1.000”.

La delegación ucraniana solicitó negociaciones directas entre los líderes Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky, y la parte rusa “tomó nota de la solicitud”.

“Acordamos que cada parte presentaría su visión de un posible futuro alto el fuego. (…) Tras presentar dicha visión, consideramos oportuno continuar nuestras negociaciones”, resumió el jefe de la delegación rusa.

Diputados ucranianos:

Yaroslav Zheleznyak: “Eso era lo que había que demostrar. El resultado de las negociaciones en Estambul fue… nulo. Este es un caso excepcional en el que nuestros hombres hicieron todo bien. Como suele decir Trump: “Jugamos a la perfección con las cartas que nos tocaron”. Pero los socios están todos en problemas. Y el principal problema es que después de Estambul tampoco pasará nada. Me refiero a las “sanciones infernales” con las que se amenazó.”

Alexéi Goncharenko: “No había traductor. Hablaban ruso. Rusia exigió la retirada de las tropas ucranianas de todas las zonas que había añadido a su Constitución. La tregua de 30 días fue abandonada.”

Mapa de Ucrania antes del golpe de Estado de 2014, ¿cuánto quedará en pie?


Una diferencia fundamental:

  • Rusia considera a estas negociaciones como una continuación de las suspendidas en 2022,
  • Ucrania niega rotundamente que las negociaciones en 2025 puedan ser una continuación del proceso suspendido en 2022.

El jefe de la Oficina del Oresidente ucraniano, Andriy Yerma, afirmó: “Los rusos quieren establecer vínculos con 2022. Pero lo único que conecta estas negociaciones es exclusivamente la ciudad de Estambul. <…> Todos los intentos rusos de vincular el presente con 2022 no funcionarán”.

En esencia, no ocurrió nada sensacional.

El periodista estadounidense Doug Bandow, en un artículo para la revista The American Conservative (AC), citado por la web rusa Gazeta, afirmó que Zelensky está “haciendo una comedia” en las negociaciones sobre el conflicto ucraniano con la expectativa de que el líder estadounidense Donald Trump aumente la ayuda a Ucrania.

Antes de reunirse con la parte rusa, la delegación ucraniana se reunió por la mañana con sus colegas turcos y estadounidenses. El secretario de Estado, Marco Rubio, llegó para las conversaciones, procedente de una reunión de ministros de la OTAN en la ciudad turca de Antalya. A la delegación estadounidense también se unió el enviado especial del Presidente de Estados Unidos, Keith Kellogg.

“Sinceramente, no creo que vayamos a tener un avance en Estambul hasta que el presidente Trump se siente cara a cara con el presidente Putin y determine cuáles son sus intenciones de cara al futuro”, dijo Rubio a los periodistas después de una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN el jueves.

A su vez, el presidente Donald Trump, a bordo del Air Force One en ruta desde Emiratos Árabes Unidos hacia Washington DC, dijo que Kiev y Moscú no podrán lograr ningún resultado “hasta que Putin y yo nos reunamos”. Trump lleva días insinuando la posibilidad de su participación en las conversaciones en Turkiye. Dijo que hizo esto para “atraer” a Putin a Estambul.

En Gazeta.Ru opinó el politólogo Rafael Ordukhanyan para explicar el enfoque de Moscú:

“(…) Soy muy escéptico sobre la idea misma de estas negociaciones. Claro que muchos dirán que las negociaciones son el camino hacia la paz. Sin embargo, la conclusión es que, cuando pase la euforia, ayer escuchamos claramente de Zelenski que Ucrania no reconoce a Crimea ni a las cuatro regiones que pasaron a formar parte de Rusia. Si Kiev no está dispuesta a admitir lo obvio, entonces ¿de qué hay que hablar?, dijo Ordukhanyan. (…)”.

El segundo desde la derecha es el jefe de la delegación, asistente del presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Medinsky. 16/05/2025, Estambul.


Medensky

La revista opositora rusa Meduza hizo un resumen de las declaraciones de Vladimir Medinsky al corresponsal de VGTRK, Evgeny Popov, después de las negociaciones en Estambul:

##”Mucha gente dice que primero se necesita una tregua y luego negociaciones para lograr la paz. Esto es lo que dice la gente que no conoce nada de historia. Como decía Napoleón (Bonaparte), la guerra y las negociaciones se llevan a cabo simultáneamente.”

##”La historia se repite de formas asombrosas. Recuerde la guerra soviético-finlandesa. (Iosif) Stalin propone una tregua a Finlandia, la conclusión de la paz. Los británicos y los franceses los incitan: “No podemos negociar con los soviéticos. No se puede lograr la paz. Les proporcionaremos asistencia militar. Luchen contra los rusos hasta el último finlandés”. Luego, a medida que avanza la lucha, se llevan a cabo negociaciones de paz, se establece un plazo y se firma la paz.”

##”La Guerra del Norte con Suecia duró 21 años. Pero sólo unos años después del comienzo, Pedro I ofreció la paz a los suecos. Dijo, no necesitamos nada, tenemos acceso al Mar Báltico / San Petersburgo, dennos un poco de espacio alrededor, una zona de seguridad. Históricamente, estas son tierras rusas, porque toda la región de Leningrado y la mayor parte de Karelia son tierras que alguna vez estuvieron sujetas a la República de Nóvgorod. Suecia los cortó pieza por pieza. ¿Qué dicen los suecos? No, lucharemos hasta el último sueco. Lo más curioso es ¿quién apoyó a Carlos XII? ¡Inglaterra y Francia! Proporcionan financiación ilimitada a Suecia. Al final llegamos a un acuerdo sobre las conversaciones de paz. Negociaciones directas entre Rusia y Suecia. Inglaterra y Francia están en desacuerdo: no hay negociaciones. Les beneficia cuando dos grandes potencias pelean.”

##”(Otto von) Bismarck, quien fue embajador en San Petersburgo durante muchos años, comprendía y sentía a Rusia, y siempre decía : “Nunca intenten engañar a los rusos ni robarles nada. Porque el tiempo pasa, y tarde o temprano los rusos siempre vienen a por lo suyo”.

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