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La construcción no tracciona y la madera depende de las exportaciones para sostener la actividad

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La industria de la madera y el mueble sigue sin señales de reactivación, ventas internas en mínimos y exportaciones como único motor

FAIMA advierte que el mercado interno continúa deprimido en agosto y que la rentabilidad del sector cayó a niveles históricos. El repunte exportador de madera aserrada de pino contrasta con la parálisis en la construcción.

La Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) confirmó que la actividad del sector se mantiene en niveles bajos y sin signos de reactivación durante agosto de 2025, en un contexto marcado por la contracción del consumo interno, altas tasas de interés y competencia de precios que erosiona la rentabilidad de las empresas.

De acuerdo con el reporte mensual elaborado por el ingeniero Gustavo Cetrángolo, asesor de la entidad, las ventas permanecen estancadas y gran parte de las industrias se ven obligadas a ofrecer descuentos agresivos, plazos extendidos e incluso operaciones informales para sostener el nivel de actividad. “Esto lleva la rentabilidad a mínimos históricos e incluso a trabajar a pérdida”, señala el documento.

El único segmento que muestra cierta estabilidad es el de pallets, aunque también enfrenta baja de precios y presión competitiva.

Mercado interno deprimido y heterogeneidad en la recuperación

El monitoreo de FAIMA detalla que las empresas con mayor capacidad de resistencia son aquellas con forestación propia, diversificación hacia paneles y maderas laminadas, o presencia comercial directa en grandes centros urbanos. Estas firmas logran compensar parcialmente la caída del mercado interno y mantener cierta estabilidad operativa.

El informe coincide con los diagnósticos de la Unión Industrial Argentina (UIA), que destaca como principales desafíos la retracción de la demanda, la competencia de importados y el incremento de los costos laborales y logísticos.

En paralelo, el sector de la construcción, uno de los principales demandantes de madera, sigue sin recuperar ritmo. Los despachos de cemento y hierro redondo continúan cayendo, y el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) muestra una “meseta baja” pese a un leve repunte en el uso de madera.

FAIMA advierte que la mejora de algunos indicadores responde más a un efecto rebote tras la fuerte contracción de 2024 que a una reactivación genuina del mercado.

Exportaciones de pino en alza, molduras en retroceso

Mientras el mercado interno permanece estancado, las exportaciones se consolidan como el único motor del sector. En los primeros ocho meses del año, los envíos de madera aserrada de pino crecieron 34,5% interanual, impulsados por la puesta en marcha del mega-aserradero Acon Timber y el esfuerzo de pymes exportadoras que buscan compensar la caída doméstica.

Durante agosto, las ventas externas del complejo maderero subieron 19,8% respecto a julio y 64% interanual, aunque los precios internacionales de la madera rústica se mantienen en niveles bajos.

La situación es distinta en el segmento de molduras, cuyos envíos al mercado estadounidense acumulan una caída del 5,9% interanual y del 0,9% mensual. FAIMA vincula esta retracción a los aranceles aplicados durante la administración Trump, que aún no fueron revertidos, aunque prevé una recuperación parcial en el cuarto trimestre de 2025 con pedidos anticipados para 2026.

Producción, energía y confianza: señales de una economía estancada

El Índice de Producción de Madera del INDEC registró en agosto un crecimiento del 20% intermensual y 9,3% interanual, cifras que FAIMA considera “excesivas respecto de la realidad industrial relevada”. En contraste, el consumo de energía eléctrica retrocedió en todos los segmentos: 5,2% en el residencial, 2,3% en el comercial y 2,5% en el industrial, según la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (FUNDALEC).

A nivel inmobiliario, los permisos de construcción en 247 municipios bajaron 0,5% en junio frente a mayo, aunque muestran una suba interanual del 32,7%, aún entre los valores más bajos de la última década.

Por su parte, el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 13,8% en agosto, con mayor impacto entre los hogares de menores ingresos y las provincias del interior, lo que refuerza la falta de impulso del mercado interno.

Con un consumo interno sin señales de recuperación y costos en alza, la industria maderera mantiene su dependencia de las exportaciones para sostener el nivel de actividad.
FAIMA señala que, si bien el sector forestal argentino posee capacidad instalada y potencial exportador, la recuperación estructural dependerá de una reactivación de la construcción y del crédito, junto con una mayor estabilidad macroeconómica.

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Presión fiscal, dólar y crédito: los ejes del debate en el Coloquio Industrial de Córdoba

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En Córdoba, más de 900 empresarios, dirigentes y funcionarios participaron del encuentro que puso en primer plano la presión tributaria, el financiamiento productivo y la incertidumbre macroeconómica. Las reformas pendientes y el escenario electoral fueron el trasfondo de un debate que cruzó a la política, el campo y la industria.

El 17° Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), realizado este martes bajo el lema “Competir, invertir, integrar: el tridente del desarrollo”, reunió a más de 900 referentes en coincidencia con el Día de la Industria.

En la apertura, el presidente de la UIC, Luis Macario, planteó un diagnóstico severo: “Un país que descendió a los niveles más bajos de la decadencia no puede reconstruirse en dos años”. El dirigente reclamó una reforma tributaria profunda que alivie la presión fiscal y simplifique un sistema que, aseguró, “no solo cobra mucho: cobra mal”. Además, advirtió que sin crédito productivo la industria se asfixia, en referencia a las altas tasas de interés que complican la renovación de equipos y las exportaciones.

La visión fue reforzada por el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, quien sostuvo que “la industria quiere y sabe competir, pero en igualdad de condiciones”. Reconoció avances en el orden macroeconómico, aunque señaló tres focos de preocupación inmediata: la lentitud en la recuperación de algunos rubros, el peso del costo financiero y la velocidad de la apertura comercial.

Rappallini presentó el Nuevo Contrato Productivo, un acuerdo con diez principios básicos orientados a dar previsibilidad, seguridad jurídica e infraestructura al sector. “Cuando hablamos de industria, hablamos de millones de familias que dependen de que una máquina arranque cada mañana”, advirtió.

Gobierno y empresarios: tensiones y promesas

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue la voz del Gobierno nacional en el encuentro. Reconoció que no se pudo avanzar en la eliminación de muchos impuestos, pero aseguró que las reducciones aplicadas “no afectaron a las provincias”. Defendió la estabilización lograda desde diciembre de 2023 y anticipó que “habrá una segunda etapa de reformas una vez que se produzcan cambios en el Congreso”.

El economista Esteban Domecq definió la coyuntura como un “puente a la estabilidad”, iniciado en diciembre de 2023 pero condicionado por las elecciones de octubre. Señaló que la economía argentina “no crece desde hace 15 años” y que la recuperación será desigual: con sectores dinámicos como petróleo, minería y real estate, frente a rubros rezagados como textil, calzado y automotriz.

Desde la UIA, Diego Coatz subrayó que la producción industrial per cápita cae desde 2011 y planteó que la industria debe alinearse a megatendencias globales como la inteligencia artificial, la transición energética y la reconfiguración de cadenas de suministro.

En tanto, el CEO de Prestige-Auto (Mercedes Benz), Daniel Herrero, remarcó que los próximos diez años traerán “más cambios que los últimos cien” en movilidad. Aseguró que Argentina tiene talento y recursos como el litio, pero necesita “un modelo previsible, infraestructura adecuada y una matriz impositiva que no castigue la producción”.

Campo, industria y política: consensos y señales

El coloquio dejó también una señal de unidad entre campo e industria. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, sostuvo que “la dicotomía campo–industria es una falacia que se destruyó hace mucho tiempo”. Rappallini coincidió y pidió dejar de mirar atrás para “enfocarnos en lo que podemos hacer juntos”.

La ex secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher, advirtió sobre el retroceso del multilateralismo y la necesidad de una diplomacia activa y menos politizada para diversificar mercados. “El mundo se reconfigura y Argentina tiene que jugar con inteligencia”, afirmó.

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, buscó responder a las inquietudes empresarias con anuncios concretos: exención total de Ingresos Brutos para industrias que facturen hasta $3.200 millones anuales. Además, defendió la ampliación de la red de gasoductos para sostener la competitividad provincial.

En la misma línea, el intendente de Córdoba capital, Daniel Passerini, anunció la eliminación de 128 tasas municipales y la reducción de alícuotas a nuevas inversiones, en lo que definió como un esfuerzo para consolidar una “ciudad industrial con ADN emprendedor”.

La dinámica del evento incluyó una encuesta en vivo a los empresarios, que reflejó el clima de incertidumbre. Ante la consigna “Si el 2025 fuera un clima, para la industria sería…”, el 51,9% respondió “Arco iris con charcos. Sabemos que va a salir el sol, pero todavía llueve”. Solo un 3,2% se animó a un “Sol radiante”.

El mensaje general del coloquio fue claro: los industriales apoyan la estabilización, pero reclaman financiamiento accesible, alivio impositivo y reglas claras para competir en un escenario de apertura acelerada y tensiones electorales. El rumbo de las reformas y el resultado de octubre serán determinantes para definir si el puente a la estabilidad logra sostenerse sin nuevas crisis.

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“¿El silencio es estrategia u obsecuencia?”, la pregunta de Román Queiroz que incomodó a la UIA

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Pocas veces ocurre que dirigentes fabriles levantan la voz y confrontan a la conducción de la Unión Industrial (UIA). Hace unas horas se dio uno de estos capítulos, con un choque de alta tensión entre el presidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja, y Román Queiroz, el maderero misionero que preside la Federación Argentina de la Industria de la Madera, quien cuestionó el silencio de la entidad ante las consecuencias del modelo económico que impuso el Gobierno nacional, cuyos datos revelan caídas en los principales indicadores industriales.

“¿Este silencio es estratégico, negligente u obsecuente?“, disparó Román Queiroz, titular de FAIMA, la cámara de industriales madereros. En la reunión de la comisión directiva del martes se repasaban informes de la propia UIA que revelaban caídas en consumo, demanda y capacidad instalada. 

El empresario pidió la palabra tras ver un informe de actividad que compartieron los economistas de la entidad, plagado de la palabra “caída”. Queiroz sorprendió con el planteo: “Quiero saber por qué la UIA no me representa, las pymes estamos poniendo en juego nuestro patrimonio”, completó. 

Automáticamente, Funes se plantó y respondió, tomando a la frase inicial como un dardo directo: “Yo no soy ningún obsecuente”, le salió al cruce el titular de UIA y también presidente de Copal, la Coordinadora de Productores de Alimentos. Y dejó una frase polémica al asegurar que “durante cuatro años el Gobierno anterior rifó la plata y las empresas no podíamos importar, y siempre levantamos la voz”. 

Queiroz coincide con ese diagnóstico, pero pretende que como se alzó la voz el año pasado, la UIA también se posicione ante el plan motosierra, que afecta particularmente a las Pymes. El empresario misionero sostiene que las pymes arriesgan capital propio a diferencia de los Ceos de las grandes industrias que hacen militancia silenciosa a favor del Gobierno. 

En ese momento, hubo gente de la Copal que se sintió ofendida por la frase de Queiroz y el que más rápido reaccionó fue Eduardo Nougues, de la azucarera Ledesma. Según contaron a este diario los presentes, el también vice de UIA le dijo al maderero que el tema no estaba en el orden del día y pasaron su intervención para el final de la reunión. 

Cuando Queiroz quiso protestar, le cortaron el micrófono, tras lo cuál, tomó su saco y salió del salón. 

Terminada esa reunión, no por casualidad, la UIA salió del letargo y envió un comunicado criticando la apertura de importaciones del Gobierno y alertando de la mega crisis que enfrentan las fábricas.

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Román Queiroz: “El sector maderero está en emergencia con una caída del mercado del 32 por ciento”

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Al igual que la Cámara Argentina de la Construcción, que se declaró en emergencia por la parálisis de la obra pública, el sector forestal también está en “estado de emergencia”, señaló Román Queiroz, presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines. Los datos refuerzan el concepto: el mercado interno tuvo una caída interanual del 32 por ciento y el índice Interés del Mueble Argentino Online, refleja una contracción del 17 por ciento.

A diferencia de Domingo Paiva, sindicalista de la madera, quien había destacado que en el sector no hubo despidos, Queiroz marca que “sí hubo una fuerte reducción de horas trabajadas”

“Gente que trabajaba nueve horas por día, está trabajando seis. O gente que trabajaba cinco o seis días por semana, ahora trabajan cuatro. Ese es el primer paso, porque lo que menos nos gusta los industriales es despedir gente, porque también hay una cuestión de responsabilidad social que tenemos como industriales, pero, la crisis está, es cuestión de leer los diarios. No es que está todo el país en crisis y la foresto industria está encaminada. El mercado interno tuvo una caída, según encuestas que hicimos desde los observatorios de la Federación, de enero a enero,  del 32 por ciento. Treinta y dos por ciento es muchísimo, pero un diecinueve por ciento en los últimos dos meses. Es muy fuerte lo que pasó en los últimos dos meses, que ya veníamos con una cierta recesión, así que ni hablar de lo que se viene en febrero, marzo y abril, cuando salga esta famosa Ley Ómnibus, que me parece patética, lamentablemente, pero creemos que va a terminar saliendo. Y ahí el ajuste va a ser mayor aún, así que estamos preocupados. Estamos en estado de alerta”, detalló el empresario.

Queiroz reveló que corren riesgo en Misiones seis mil puestos de manera directa. “Cuando hablo de manera directa, hablo de los empleados directos que están en la industria, después hay un derrame muy fuerte que tiene que ver con los transportistas, los que cosechan la forestación, que va a ser mucho también; los mecánicos; las ventas de repuestos, todo esto. Hay un derrame muy grande que produce el sector y que, en la provincia si no hay un cambio de timón muy, muy fuerte, se va a ver afectada. Así que estamos muy preocupados, viendo día a día cuáles son las novedades y si el mercado interno se reactiva, porque el mercado interno está cada vez más deprimido y los pedidos, obviamente”, remarcó. 

“Hay que pararse en la Ruta 12 a ver cuántos camiones con mercadería pasan para el lado de Buenos Aires, ahí te vas a dar cuenta las mermas que hay”, enfatizó. 

¿Usted mantuvo reuniones en los últimos días, con funcionarios nacionales o provinciales, explicando la situación de cómo está atravesando este momento el sector?

Sí. Estuvimos la semana pasada en Buenos Aires, y en Posadas nos recibió el presidente de la Cámara de Diputados, Oscar Herrera Ahuad, a quien le expresamos nuestra preocupación, las necesidades del sector, para que el gobierno provincial se lo pueda trasladar al gobierno nacional. Para que haya una doble vía de reclamo, tanto del sector privado, como del sector público. Del Estado nacional nos venimos realmente muy preocupados porque la respuesta de los funcionarios es: ‘Vamos a sufrir’. Así, esa es la respuesta. ‘Vamos a sufrir’. No saben lo que es sufrir evidentemente, porque la gente que llega a fin de mes tranquilo no sabe lo que es sufrir. Los que sufren son los sectores más vulnerables, que terminan siendo los empleados. También nos dijeron que va a haber una apertura total y absoluta del mercado, lo que significa que la importación va a ser sin ningún miramiento, sin ninguna restricción. Y se van a poder importar, ya se pueden importar productos del exterior que compitan con los nuestros, sin tener que demostrar capacidad financiera, sin importar si los costos que tienen ellos en sus países de producción son menores. Pero son menores, no porque sean más eficientes, son menores porque tienen mucha menos presión fiscal y mucha menos carga laboral. Entonces, obviamente terminamos siendo más caros nosotros, pero por una estructura de costos mucho mayor. Cuando nos den las mismas herramientas que los países vecinos, ahí sí, abran en el mercado que somos competitivos. Pero, mientras tanto, si tenemos un costo laboral y fiscal mucho más fuerte que los países vecinos, como Chile, Paraguay y Brasil, es muy difícil. Te abren el mercado y competir es prácticamente imposible.  Así que bueno, todo esto se lo hemos transmitido a las autoridades nacionales y bueno, no queda otra”.

La mayoría de los países protegen a su industria, y acá ocurre completamente lo contrario…

Están con la política de la década del 90, donde había una apertura mundial de productos, que no existía la protección. Después se empezaron a proteger las economías regionales, Estados Unidos en California con los limones, en España con otros productos. En todos lados protegen sus economías regionales y acá parece que hacen lo contrario. Estamos con lo que pasó hace 30 años en el mundo y hoy el mundo es distinto, va cambiando, va mutando y las necesidades que tiene hoy cada país, la necesidad de cuidar su propia economía, son diferentes, con otra mirada. Pero, acá pareciera que no, pareciera que la única salida es que venga el producto más barato de afuera, sin importar la mano de obra que se pierde en nuestro país.

Los países justamente crecen porque van hacia el valor agregado, no hacia la primarización…

Exactamente. Eso es clave y es así, hay una mirada equivocada, o intencional, vaya uno a saber, pero cualquiera de las dos es grave. Si se equivocan es grave, porque la verdad es que un Estado no puede cometer semejante error. Y si es intencional es más grave aún no, porque no tienen miramientos sobre lo que está pasando en las economías regionales, no tienen empatía, no tienen nada. ¿Cuál es el único sector que se beneficia con las políticas de este Gobierno? El financiero, el único. El sector industrial, el sector comercial, nada, las grandes empresas también se benefician, porque tienen beneficios fiscales. Cuando hablo de los grandes, hablo de los que son Techint, los que son una Acindar, los que son Ledesma, los grandísimos monopolios. Y las pymes, que somos el 95% de las industrias en nuestro país, están todas perjudicadas, no hay rubro que se salve. Así que, ¿Quién termina pagando? El más vulnerable, el que menos recursos tiene, el asalariado que no llega a fin de mes. Ellos dicen: hay que sufrir, pero ¿Qué es sufrir? Sufrir es no comer, o no poder comprar un remedio, o no poder pagar la luz. Y esa gente capaz, que nunca le pasó eso, los que toman estas decisiones y ahí está el grave problema. El estallido social que puede pasar en cualquier momento, de autoconvocados, la gente va a salir a la calle sin necesidad de que un gremio, o que un sindicato los convoque. La gente va a salir a la calle a reclamar. Y esperemos que el Gobierno se dé cuenta que este no es el camino para la reconstrucción de un país.

Usted como integrante de la Unión Industrial Argentina también, ¿Qué se habla en el entorno de la Unión Industrial?

Yo estoy muy molesto con los dirigentes de la Unión Industrial Argentina. Estoy muy molesto, el estudio de abogados del presidente Daniel Funes Rioja, es el que redactó las reformas en el ámbito laboral para este gobierno. En la Unión Industrial están en los cargos jerárquicos los representantes de las multinacionales como Techint, como Acindar, como Ledesma. Esa es la gente que está al frente de la Unión Industrial, termina siendo una entidad cómplice de lo que está pasando en el en el país, en este momento. Así que obviamente uno sigue estando ahí en la Unión Industrial, para llevar su voz y entre un bloque de industrialistas tratar de levantar la voz y de pedir, de reclamar, desde la UIA al gobierno nacional. Pero, cuando hay intereses encontrados, incrustados, se hace muy difícil. No obstante, ya me conocen, yo nunca soy de bajar los brazos y siempre voy a usar la voz en favor de la industria nacional, porque soy industrialista, desde mi abuelo tengo una industria, así que lo vengo mamando desde que nací. Pero, la verdad que cuando del sector que tiene que defender a la industria que es la UIA, vos ves que hay intereses particulares con este Gobierno, ahí se hace difícil y es lo que termina molestando. Pero hay otras entidades también, como CAME es la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, que tienen otra mirada y hacen reclamos mucho más sensatos, mucho más realistas y coherentes. Hay que trabajar con esas entidades, para que lleven la voz de la industria al Gobierno Nacional.

La Cámara Argentina de la Construcción… También declaró hace algunas horas el estado de emergencia… 

Exactamente, hay 200.000 puestos de trabajo en riesgo. Doscientos mil es muchísimo, de manera directa siempre hablo, después el derrame para abajo se triplica a veces. La obra pública está en caída estrepitosa, no hay más fondos para obra pública que tengan que ver con Nación, después cada provincia puede tener su propia política independiente en cuanto a la obra pública. Pero es lo que la gente eligió. Evidentemente el modelo anterior para muchos estaba obsoleto, ahora habrá que hacerse cargo de lo que viene, de los próximos cuatro años, con suerte. Así, que habrá que esperar y habrá que tomar decisiones a medida que vayan apareciendo los acontecimientos.

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Guzmán, Kulfas y Moroni se reunieron con la UIA y la CGT para acordar medidas para alinear expectativas y mejorar el poder adquisitivo de los salarios 

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El Gobierno, junto a empresarios y sindicalistas, acordaron la apertura de convenios salariales y presentar una canasta alimentaria de primera necesidad de entre 50 y 60 productos

El ministro de Economía, Martín Guzmán, junto a sus pares de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni, mantuvieron un encuentro este martes en el Palacio de Hacienda con representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Confederación General del Trabajo (CGT). En este marco, el Gobierno nacional, empresarios y sindicalistas acordaron la apertura de la negociación de convenios salariales que aun no han vencido o no se encuentran en la etapa de tratativas. Además, se establecerá una canasta alimentaria de primera necesidad, integrada por entre 50 y 60 productos.

De esta manera, durante la reunión, en la que participaron la jefa de gabinete del Ministerio de Economía, Melina Mallamace; el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja; el secretario de la entidad Miguel Angel Rodríguez, el Director Ejecutivo, Diego Coatz; y los secretarios Generales de la CGT, Héctor Daer, y Carlos Acuña; el secretario General Adjunto, Andrés Rodríguez; y el Cosecretario General Pablo Moyano, se coincidió en que la negociación colectiva es la herramienta adecuada para lograr el incremento de las remuneraciones. 

De manera complementaria a las canastas de Precios Cuidados, también se coincidió en la necesidad de establecer una canasta alimentaria de primera necesidad, integrada por entre 50 y 60 productos, que tengan un precio claro en los diferentes formatos de comercialización, el cual tendrá una amplia difusión. En la reunión, las partes acordaron terminar de definir la lista y su formato de implementación dentro de las próximas 72 horas.

Acta acuerdo:

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 días del mes de abril de 2022, se reúnen en la sede del Ministerio de Economía de la Nación:

– En representación del Gobierno Nacional, el Ministro de Economía Martín Guzmán, el Ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social Claudio Moroni y la Jefa de Gabinete del Ministerio de Economía Melina Mallamace.

– En representación del sector empresario, el Presidente de la Unión Industrial Argentina Daniel Funes de Rioja, junto al Secretario de la entidad Miguel Ángel Rodríguez, el Vicepresidente Regional Guillermo Moretti y el Director Ejecutivo Diego Coatz.

– En representación del sector sindical, los Secretarios Generales de la Confederación General del Trabajo Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña junto al Secretario General Adjunto de la entidad Andrés Rodríguez.

Esta reunión prosigue las instancias de diálogo producidos durante los días 28 y 31 de marzo a instancias de lo solicitado por el Sr. Presidente de la Nación Dr. Alberto Fernández, de establecer una mesa de diálogo y concertación social tendiente a alinear expectativas y a fortalecer la reactivación productiva de manera articulada con la creación de empleo formal y la mejora en los ingresos reales de la población. 

Las partes reunidas coincidieron en la necesidad de concertar acciones que permitan afrontar las dificultades económicas locales, agravadas por el conflicto en Ucrania, con el fin de mejorar el poder adquisitivo de los salarios, cuidar la canasta básica de consumo de los argentinos y argentinas y preservar la reactivación de la economía.

En función de lo conversado, las partes convienen en la necesidad de instrumentar las siguientes iniciativas para atender el escenario de precios y salarios:

1. Con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo de los salarios, la CGT solicita que, frente a la posible evolución del costo de vida en el marco de esta situación excepcional, se anticipe la apertura de negociación de aquellos convenios salariales que aún no han vencido o no se encuentran en la etapa de tratativas. Por su parte, la UIA, en representación del sector industrial argentino, en el entendimiento de que el diálogo social permite generar las políticas adecuadas para el desarrollo económico con inclusión social, y que la fijación de los salarios mediante la negociación colectiva es la herramienta adecuada para lograr el incremento de las remuneraciones, manifiesta en este contexto excepcional la conformidad con el pedido efectuado.

Ambas partes proponen darle seguimiento a los resultados de estas negociaciones. 

2. Las partes coinciden en que bajo las actuales circunstancias se producen dispersiones significativas en los precios de los alimentos y otros productos de la canasta básica. Tales dispersiones se registran tanto a nivel territorial como en diferentes formatos de comercialización. Ante tal situación, y de manera complementaria a las canastas de Precios Cuidados, los representantes gubernamentales informan que se está próximo a establecer una canasta de primera necesidad, integrada por entre 50 y 60 productos, que tengan un precio claro en los diferentes formatos de comercialización, el cual tendrá una amplia difusión. Las partes comparten los objetivos de dicha política y se comprometen a, una vez concretada, realizar una amplia campaña de divulgación a los fines de fortalecer la referencia de precios en la población. La mencionada lista y su formato de implementación se encontrará finalizado dentro de las próximas 72 horas.

3. Adicionalmente, se coincidió en que bajo el actual escenario global se producen tensiones significativas en la cadena de suministros, acceso a insumos claves, logística y abastecimiento energético a nivel internacional.  Por lo tanto, las partes acuerdan conformar mesas de trabajo para diseñar e implementar las medidas tendientes para administrar las dificultades de la actual coyuntura, en particular en lo atinente al impacto en las PyMEs.

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