La Facultad de Ciencias Exactas busca convertirse en un nodo de bioinformática para la región


Un equipo internacional de investigadores coordinado desde el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, que depende de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales y CONICET) busca desarrollar bioplásticos para impresiones 3D a partir de residuos agro y foresto industriales, como el aserrín de pino y eucalipto y bagazo de la caña de azúcar. Eso convierte a esta investigación en una propuesta sumamente original, ya que si bien existen iniciativas similares en el mundo, esta es la primera que lo hace con residuos forestales.
El proyecto se llama ValBio-3D (Valorización de residuos de biomasa para materiales de alto valor agregado para bio-impresiones 3D) y busca desarrollar tecnologías eficientes para la producción de biomateriales, integrando bioplásticos y nanocelulosas, que sean biodegradables y reciclables.
Es coordinado por la doctora María Cristina Area, vicedirectora del IMAM. Intervienen equipos de investigación de Alemania, Finlandia, Noruega, Chile y Perú, además de empresas privadas.
Area destacó que en principio se está trabajando en el desarrollo de dos productos, pero una vez que se haya llegado a los primeros resultados, será cuestión de creatividad determinar qué elementos se podrán fabricar por medio de Impresión 3D. Adelantó que incluso, tras realizar estudios de biocompatibilidad con la piel, se podrían desarrollar prótesis.
Fueron regados con bacterias nativas. El proyecto desarrollado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas podrá tener importantes aplicaciones en la producción yerbatera y busca desarrollar un biofertilizante compuesto por bacterias y hongos.
Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones está desarrollando un biofertilizante con microorganismos nativos que, usado para regar plantines de yerba mate (Ilex paraguayensis), produzca un mayor crecimiento y pueda proteger a la planta de enfermedades.
En los ensayos utilizando bacterias encontraron resultados excelentes.
“Comprobamos que las plantas inoculadas (regadas) crecieron un 30% más, en comparación con los controles, es decir, los ejemplares que no fueron inoculados. Asimismo, el tamaño de la hoja fue un 50% más grande, lo que implicaría un aumento del rendimiento de la producción”, indicó la doctora Margarita Laczeski, responsable del Área de formulación y aplicación de bacterias PGPR del proyecto. El mismo fue iniciado en 2010 bajo la dirección de la magíster, Mónica Otegui y se denomina “Selección de un consorcio de microorganismos nativos con capacidad antifúngica y fertilizante aplicable al mejoramiento del cultivo de yerba mate”.
Laczeski destacó que entre los resultados “también se observó un 50% más de clorofila, lo que significa que el biofertilizante produce cambios importantes en el metabolismo de la planta”.
Explicó que las bacterias seleccionadas tras siete años de trabajo son propias de la yerba mate, lo cual las hace inocuas y no contaminantes, además que están adaptadas a las condiciones de temperatura y acidez de suelo en que crece la yerba mate.
Entre otras propiedades, Laczeski señaló que estas bacterias “tienen la capacidad de fijar nitrógeno, solubilizar fosfato, producir sideróforos que son sustancias que se encargan de fijar el hierro y son productoras de hormonas de crecimiento”. De allí el impacto en el desarrollo de los plantines que en solo seis semanas mostraron un tamaño mucho mayor que el habitual.
La base para un incremento productivo
En la primera etapa, el trabajo se desarrolló in vitro, en laboratorio, donde se fueron analizando y seleccionando los microorganismos hasta hallar las bacterias adecuadas. A partir de allí se comenzaron los ensayos en cámara de germinación y en el vivero de la Fundación Alberto Roth de Santo Pipó, Misiones.
Laczeski destacó que “tras obtener estos resultados, el próximo paso será continuar con ensayos en campo y avanzar en la producción de un biofertilizante que pueda ser comercializado y aplicado en viveros o incluso pueden llegar a recuperar yerbales degradados de la provincia”. Además podría aplicarse en otros cultivos como té o en forestales.
El proyecto está integrado por investigadores de la FCEQyN y se desarrolla en el Instituto de Biotecnología Misiones, contó on asesoramiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), financiamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y participación de la Fundación Alberto Roth.
Equipo de trabajo
Integrantes del equipo: Dr. Pedro Zapata, Dra. Laura Villalba, Mgter. Mónica Otegui, Dra. Margarita Laczeski, Dr. Fermín Gortari, Dra. Lorena Castrillo, Dr. Gustavo Bich, Dra. Adriana Alvarenga, Bioq. Andrea Onetto, Lic. Ana Clara López, Lic. Julieta Cortese y la Srta. Gisela Mallozzi.