Comenzó el IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y el I Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas de Iberoamérica, un encuentro que durante tres jornadas reúne en Posadas a investigadores, docentes, especialistas y gestores culturales provenientes de Argentina, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, México, Francia y Colombia. La emergencia de nuevas fuentes documentales, la reconstrucción virtual en 3D y la revisión de la praxis ambiental en el ecosistema jesuítico-guaraní dominan el debate en las tres jornadas del congreso.
El corpus académico desplegado en los cronogramas del encuentro revela una transición epistemológica profunda. La investigación sobre el universo jesuítico en Iberoamérica ha abandonado los moldes puramente narrativos o hagiográficos para adoptar metodologías de las ciencias duras, la lingüística forense, la economía ambiental y las tecnologías de la representación digital.
La presente edición del congreso evidencia un desplazamiento epistemológico crítico: la investigación ha dejado de ser un ejercicio puramente narrativo para transformarse en un campo de aplicación tecnológica y análisis jurídico de avanzada. Uno de los vectores más disruptivos es el giro hacia la arqueometría y la digitalización 3D. Investigaciones como la de la Prof. Milena García Leguizamón sobre los pigmentos de los arcángeles guaraníes, o la propuesta de reconstrucción virtual del templo de Trinidad del Paraná presentada por el Lic. Juan Manuel Talavera García, demuestran que el patrimonio ya no solo se conserva, sino que se “re-codifica”. Esta capacidad de transformar ruinas físicas en activos digitales de alta fidelidad no solo permite una preservación científica superior, sino que inserta a las misiones en la economía de la experiencia, abriendo nuevas rutas de monetización para el turismo cultural de alta gama en el NEA.
Otro núcleo de alta relevancia económica y social es el abordaje de la ecología política y la gestión de recursos. El Dr. Jorge Villalobos, desde Brasil, plantea un análisis inédito sobre la gestión de residuos posconsumo en las reducciones, revelando que estos asentamientos ya operaban bajo lógicas de ordenamiento territorial y control ambiental comparables a las de una urbe moderna. Este enfoque se complementa con la mirada de la Dra. Carla Maranguello sobre la praxis misional en la naturaleza, sugiriendo que el sistema jesuítico-guaraní fue, en esencia, un experimento de desarrollo sostenible y autogestión de recursos que logró equilibrar una densidad demográfica masiva con la preservación del ecosistema selvático, un antecedente directo de la bioeconomía que hoy busca implementar la provincia de Misiones.
Finalmente, el congreso destaca por su revisión de la soberanía lingüística y la geopolítica de frontera. Las ponencias del Dr. Vicente Arrua y los doctores Montiel y Zapata arrojan luz sobre el período posterior a la expulsión de la orden, analizando cómo el uso del guaraní escrito en documentos oficiales funcionó como una herramienta de derecho y resistencia política. Paralelamente, el rescate de la vanguardia astronómica de Buenaventura Suárez, analizado por la Dra. Viviana Piciulo, posiciona a la región no como una periferia colonial, sino como un polo de producción científica global en el siglo XVIII. En conjunto, estos temas demuestran que el legado jesuítico es una fuente viva de lecciones sobre diplomacia, propiedad comunal y ciencia aplicada, ofreciendo una base teórica robusta para que los actuales gestores del NEA proyecten la identidad regional hacia escenarios internacionales competitivos.
Con el inicio formal del IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y el I Congreso de Iberoamérica en la UCP Posadas, la región transforma la historiografía tradicional en un puente de cooperación internacional apoyado por la UNESCO y dinamizado por la inteligencia artificial.
El Nordeste Argentino, y muy especialmente la provincia de Misiones, ha dejado de considerar a sus activos históricos como meras piezas de contemplación contempladas en las cuentas nacionales bajo la categoría de turismo pasivo. La apertura este lunes 8 de junio del IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y el I Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas de Iberoamérica —con sede en el auditorio de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP) en Posadas— marca un punto de inflexión en la gestión del capital intelectual de la región. El encuentro no solo convoca a la élite académica global de la materia, sino que cuenta con un vector de validación institucional decisivo: el aval explícito de la UNESCO, posicionando a la provincia en el epicentro de las discusiones sobre conservación del patrimonio tangible e intangible y su correlato con las políticas de desarrollo territorial sostenible.
El gobernador Hugo Passalacqua participó de la apertura del IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y del I Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas de Iberoamérica. El congreso, que se desarrolla del 8 al 10 de junio en la sede Posadas de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP), cuenta con un respaldo institucional de relevancia internacional a partir del aval de la UNESCO, una validación que trasciende el plano académico y ubica a Misiones dentro de los grandes debates globales sobre preservación patrimonial, identidad cultural, memoria histórica y desarrollo sostenible.
La organización está encabezada por la Universidad de la Cuenca del Plata, la Fundación Tierra Sin Mal y el Instituto de Investigación y Desarrollo Cultural del Nordeste Argentino, en articulación con el Gobierno de Misiones y diversas instituciones nacionales e internacionales. El objetivo es consolidar un espacio de producción de conocimiento que permita reinterpretar el fenómeno jesuítico-guaraní desde enfoques contemporáneos vinculados a la educación, la tecnología, el turismo, la arqueología, la gestión cultural y el desarrollo territorial.
El congreso opera como un verdadero laboratorio de valorización de activos culturales. La presencia de delegaciones de alto rango de la República del Paraguay, investigadores de México, Brasil, Colombia, Chile, Bolivia y Europa, y el acompañamiento del propio gobierno provincial evidencian que el bloque guaranítico-jesuítico es asumido hoy como una plataforma geopolítica de integración regional y una marca de valor diferencial para el NEA frente al mercado global de la economía del conocimiento.
Durante la apertura, el presidente de la Fundación Tierra Sin Mal, Carlos Vaquero, destacó que el encuentro representa la continuidad de más de tres décadas de trabajo destinadas a acercar el conocimiento académico a la sociedad. Señaló que la fundación ha funcionado históricamente como un puente entre investigadores de prestigio internacional, instituciones educativas y el público general, facilitando el acceso a estudios que muchas veces permanecen restringidos a ámbitos especializados como el Archivum Romanum Societatis Iesu (ARSI), expandiendo la frontera del debate.
Vaquero sostuvo que la idea de que sobre las Misiones Jesuíticas ya está todo investigado quedó definitivamente superada por la evolución tecnológica y los nuevos métodos de análisis. Explicó que herramientas como la digitalización documental, los sistemas de información geográfica y la inteligencia artificial están abriendo nuevas perspectivas para comprender procesos históricos que parecían agotados desde el punto de vista académico. En ese contexto, valoró especialmente la incorporación por primera vez de las experiencias jesuíticas de toda Iberoamérica dentro del programa del congreso, ampliando la mirada más allá del tradicional enfoque sobre las reducciones guaraníes.
“La virtualidad nos permite hoy tener investigadores en México, Perú o Francia estudiando fenómenos vinculados a nuestras misiones jesuíticas. Eso era impensado hace algunos años. Nuestra tarea sigue siendo la misma: construir puentes para compartir conocimiento, identidad cultural y patrimonio”, resumió.
Desde la Universidad de la Cuenca del Plata, la vicerrectora Martina Perduca definió al encuentro como un espacio estratégico para comprender los desafíos contemporáneos a partir del estudio de una de las experiencias socioculturales más originales de la historia universal. Remarcó que el legado jesuítico-guaraní constituye un fenómeno singular de sincretismo cultural, organización comunitaria y desarrollo humano que continúa interpelando a las sociedades actuales.
En su discurso, Perduca planteó que el congreso debe entenderse como una plataforma de diálogo entre pasado, presente y futuro. Destacó además la influencia que la tradición educativa jesuítica tuvo en la formación de figuras centrales de la historia latinoamericana y vinculó esa herencia con la misión institucional de la universidad, orientada a la formación integral de profesionales con compromiso social, valores democráticos y perspectiva humanística.
“La historia no puede ser solamente un ejercicio intelectual. Debe ser una herramienta para comprender quiénes somos y hacia dónde queremos proyectarnos como comunidad”, expresó.
La dimensión política e institucional del encuentro también quedó reflejada en las palabras del secretario de Estado de Cultura de Misiones, Joselo Schuap, quien destacó la decisión del Gobierno provincial de declarar al 2026 como un año dedicado a la revalorización del legado guaraní-jesuítico. Según explicó, la presencia del gobernador en la apertura, pese a atravesar un cuadro de salud, simboliza la importancia estratégica que la provincia asigna a este proceso de recuperación histórica.
Schuap definió a las misiones jesuíticas como un laboratorio social y cultural único en América, donde confluyeron arte, música, escritura, arquitectura y una profunda relación con el entorno natural. En esa línea, sostuvo que el legado guaraní-jesuítico constituye una política pública de largo plazo para Misiones y una herramienta para pensar los desafíos del presente.
“La búsqueda guaraní de la Tierra Sin Mal y el intento jesuítico de dignificar al ser humano siguen vigentes. Este congreso no busca únicamente estudiar el pasado, sino encontrar enseñanzas para construir sociedades más humanas y más justas”, afirmó.
La ceremonia inicial, coronada artísticamente por el ensamble de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional del Paraguay, ratificó que el arte barroco guaraní es un lenguaje vivo capaz de eludir las simplificaciones historiográficas y proyectar al NEA como un nodo insustituible para la comprensión de los modelos de organización social y económica más complejos del pasado americano.
El programa académico refleja esa amplitud conceptual. Durante las jornadas se presentan investigaciones vinculadas con arqueología, antropología, patrimonio, historia política, arquitectura, religiosidad popular, procesos identitarios y nuevas tecnologías aplicadas a la reconstrucción virtual de sitios históricos. Entre las ponencias sobresalen trabajos sobre reconstrucción 3D del templo de Trinidad del Paraná, estudios sobre las guerras guaraníticas, investigaciones arqueológicas en Brasil y análisis comparativos de experiencias misionales desarrolladas en distintas regiones de América Latina.
La presencia de especialistas provenientes de Francia, México, Perú, Bolivia, Paraguay, Colombia y Brasil refuerza el carácter internacional de un encuentro que busca consolidar a Misiones como un nodo de referencia en los estudios jesuítico-guaraníes.
Más allá de la dimensión académica, el congreso también tiene implicancias estratégicas para la provincia. La valorización del patrimonio cultural constituye uno de los principales activos del turismo histórico y cultural de Misiones, una actividad que complementa la potencia de los atractivos naturales encabezados por las Cataratas del Iguazú. En ese sentido, la articulación entre investigación, conservación patrimonial y desarrollo turístico aparece como uno de los ejes centrales de una agenda que busca transformar el conocimiento histórico en oportunidades de desarrollo económico y posicionamiento internacional.
Con el respaldo de la UNESCO, la participación de referentes de toda Iberoamérica y una agenda interdisciplinaria de alto nivel, Misiones vuelve a proyectar al mundo uno de los capítulos más relevantes de su identidad histórica, reafirmando que el legado jesuítico-guaraní continúa siendo una fuente inagotable de conocimiento, debate y construcción de futuro.
Reconocimientos y homenajes
Durante la jornada también se rindió homenaje a Božidar Darko Sustersic, historiador del arte, investigador principal jubilado del CONICET y profesor consulto de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Especializado en arte jesuítico-guaraní, desarrolló investigaciones sobre la cultura jesuítica y publicó trabajos considerados referencias para el estudio de los artistas vinculados a las misiones.
Como reconocimiento a su trayectoria académica y a sus aportes para el estudio y preservación de este patrimonio cultural, recibió una placa conmemorativa. Además, el acto concluyó con una presentación del Ensamble de Cámara de la Orquesta Sinfónica Nacional del Paraguay.
La organización del congreso está a cargo de la Fundación Tierra Sin Mal, la Universidad de la Cuenca del Plata y el Instituto de Investigación y Desarrollo Cultural del NEA. La iniciativa cuenta además con el acompañamiento del Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Cultura y el programa Cultura, junto con la Universidad Nacional de Misiones y Moglia Ediciones.
Posadas volverá a ubicarse en el centro de la agenda cultural y académica internacional con la realización del IV Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas Guaraníes y el I Congreso Internacional de Misiones Jesuíticas de Iberoamérica, un encuentro que reunirá a investigadores, docentes, especialistas y gestores culturales de distintos países para reflexionar sobre uno de los patrimonios históricos más trascendentes de América Latina.
El evento se desarrollará del 8 al 10 de junio en la sede de Posadas de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP) y contará con un respaldo institucional de alto valor estratégico: el aval de la UNESCO. La participación del organismo internacional no solo aporta legitimidad académica, sino que posiciona a Misiones dentro de los debates globales sobre conservación patrimonial, identidad cultural y desarrollo sostenible.
La organización está a cargo de la Universidad de la Cuenca del Plata, el Instituto de Investigación y Desarrollo Cultural del Nordeste Argentino y la Fundación Tierra Sin Mal, entidades que impulsan una agenda orientada a revalorizar el legado jesuítico-guaraní desde una perspectiva interdisciplinaria que integra historia, turismo, patrimonio, educación, desarrollo territorial y cooperación internacional.
La elección de Posadas como sede no es casual. La provincia concentra algunos de los sitios más emblemáticos del sistema de reducciones jesuíticas que se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII y que hoy constituyen uno de los principales activos culturales y turísticos del Mercosur. En ese contexto, el congreso aparece como una oportunidad para fortalecer la visibilidad internacional de un patrimonio que forma parte de la identidad regional y que continúa generando impacto económico a través del turismo cultural.
Uno de los aspectos más relevantes del encuentro será la presencia de más de 40 expositores provenientes de 12 países, quienes compartirán investigaciones, experiencias de gestión patrimonial y propuestas vinculadas a la preservación y puesta en valor de los sitios jesuítico-guaraníes distribuidos en distintos territorios de América Latina.
La agenda académica incluirá ponencias, paneles temáticos, mesas de debate y actividades de intercambio orientadas a analizar los desafíos contemporáneos de la conservación patrimonial. Además, se abordarán cuestiones vinculadas al desarrollo local, la educación, la transmisión de la memoria histórica y el potencial de las misiones jesuíticas como herramienta de integración regional.
El respaldo de la UNESCO adquiere una dimensión particular en un escenario internacional donde los organismos multilaterales impulsan políticas de preservación cultural asociadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Desde esa perspectiva, el congreso se presenta como un espacio para discutir cómo el patrimonio puede convertirse en un motor de desarrollo económico, inclusión social y fortalecimiento de identidades locales.
La actividad contará además con la participación de autoridades provinciales, representantes de organismos nacionales e internacionales, universidades argentinas y extranjeras, centros de investigación y referentes vinculados a la gestión del patrimonio cultural. El acompañamiento institucional del Gobierno de Misiones, a través de la Secretaría de Estado de Cultura y del programa Cultura en Movimiento, refuerza la importancia estratégica que la provincia asigna a la promoción de su legado histórico como factor de desarrollo.
La programación comenzará el lunes 8 de junio con el acto inaugural y la primera jornada de exposiciones. El martes 9 continuarán las ponencias y paneles académicos, mientras que el miércoles 10 se desarrollarán las actividades de cierre y la presentación de conclusiones.
Más allá de su dimensión académica, el congreso constituye una plataforma para reposicionar internacionalmente a Misiones como territorio de referencia en materia de patrimonio cultural. En una provincia donde la conservación de la selva, la biodiversidad y las reducciones jesuíticas forman parte de una misma narrativa identitaria, el encuentro permitirá proyectar hacia el exterior una visión integrada del desarrollo basada en la preservación de los bienes culturales y naturales.
En un contexto donde el turismo de experiencias y el turismo cultural ganan protagonismo a nivel global, la realización de este congreso fortalece la estrategia de Misiones de vincular patrimonio, conocimiento y desarrollo económico, consolidando a Posadas como una ciudad capaz de albergar debates internacionales sobre uno de los capítulos más significativos de la historia iberoamericana.
El lado brasileño de las Cataratas del Iguazú anunció un plan de reconversión turística que cambiará la experiencia en uno de los destinos naturales más visitados de América Latina. La concesionaria Urbia+Cataratas confirmó una inversión de R$ 600 millones —unos USD 120 millones— a ejecutar hasta 2030 en el Parque Nacional Iguazú. El proyecto incluye senderos elevados, tirolesas, torres de observación y una nueva pasarela hacia la Garganta del Diablo.
El dato no es menor: se trata de una de las mayores inversiones privadas recientes en infraestructura turística dentro de un área protegida de la región. En un escenario donde el turismo compite por atraer visitantes con propuestas cada vez más inmersivas, Brasil apuesta a modernizar el “corazón” de las cataratas sin resignar el discurso de sostenibilidad. La incógnita es si esta expansión consolidará el liderazgo del parque como referencia global o si abrirá un debate sobre el límite entre conservación y explotación turística.
Concesión, patrimonio y apuesta 2030
El parque, declarado Patrimonio Mundial Natural por la Unesco en 1986 y reconocido entre las Siete Maravillas Naturales del Mundo, es el principal motor turístico de la región de las Tres Fronteras. Desde 2022, la gestión turística está en manos de Urbia+Cataratas, que asumió la concesión con el mandato de ampliar servicios y profesionalizar la operación.
El plan 2030 eleva la escala. El denominado “Circuito de Aventura” incorporará senderos suspendidos entre la vegetación, tirolesas, trineos y miradores sobre el río Iguazú. Además, se revitalizará el tradicional Camino de las Cataratas, con ampliación de tramos y una pasarela extendida con vista directa a la Garganta del Diablo, el salto más emblemático de los 278 que integran el sistema.
El programa se estructura sobre tres ejes: turismo responsable, sostenibilidad y conservación de la biodiversidad, e innovación con desarrollo regional. En la práctica, esto implica infraestructura nueva, ampliación de experiencias —incluidos recorridos al amanecer, atardecer y en horario nocturno— y expansión de la oferta gastronómica y de eventos.
La modernización también alcanzará al Espacio Puerto Canoas, que será renovado con un nuevo diseño arquitectónico y un deck panorámico. En paralelo, el plan prevé extender infraestructura hacia municipios del entorno como Capanema, San Miguel de Yguazú y Cielo Azul, buscando integrar desarrollo local y actividad turística.
Impacto económico y equilibrio ambiental
La inversión supera los USD 100 millones y se distribuirá progresivamente hasta 2030. El volumen de recursos redefine el peso económico del parque en la región. Actualmente, el 74% de los proveedores son locales, un dato que la concesionaria exhibe como prueba de integración productiva.
En términos estratégicos, el proyecto consolida la lógica de concesiones como herramienta de gestión en áreas protegidas. El Estado conserva la titularidad y la tutela ambiental, mientras el privado amplía infraestructura y servicios. El desafío reside en sostener el equilibrio ecológico en un entorno cuya principal fortaleza es su condición natural.
Entre las metas anunciadas figuran la neutralización total de emisiones de carbono y la obtención de certificaciones ambientales. El discurso apunta a compatibilizar crecimiento y conservación, una ecuación que en destinos de alta demanda suele tensionarse cuando aumenta el flujo de visitantes.
Un movimiento regional con efecto espejo
La decisión brasileña impacta indirectamente en la dinámica turística binacional. Las cataratas son compartidas con Argentina, y cualquier ampliación de la oferta en uno de los lados modifica la competencia y la complementariedad del destino integral.
La incorporación de propuestas de aventura y nuevas pasarelas puede redefinir la distribución de visitantes y prolongar estadías, con efectos en hotelería, gastronomía y transporte. También instala un estándar de inversión que presiona a mantener niveles de infraestructura acordes en toda la región.
En un contexto donde el turismo se consolida como generador de divisas y empleo, el plan 2030 aparece como una jugada de posicionamiento internacional. Brasil busca sostener el atractivo icónico de las cataratas y, al mismo tiempo, convertirlo en plataforma de desarrollo regional.
Modernización con interrogantes abiertos
La transformación anunciada combina infraestructura, innovación y narrativa ambiental. La clave estará en la ejecución: cronograma, impacto real en biodiversidad y respuesta del mercado.
El proyecto promete un “antes y después” en la experiencia del visitante. Sin embargo, la política turística en áreas protegidas siempre opera sobre una frontera sensible. La expansión puede potenciar ingresos y empleo, pero también obliga a monitorear su efecto en un patrimonio natural cuya preservación sustenta todo el modelo.
De aquí a 2030, la evolución de las obras y la recepción del público marcarán si esta apuesta se convierte en un nuevo estándar de gestión o en un experimento bajo observación permanente.
El espectáculo de Luz y Sonido en las Misiones Jesuíticas de San Ignacio volvió a presentarse este jueves con sala llena, marcando el regreso de uno de los atractivos nocturnos más emblemáticos de Misiones. La reapertura llegó tras seis meses de renovación integral del sistema técnico, que ahora cuenta con proyección digital mejorada, sonido remasterizado y una red de conectividad basada en fibra óptica.
“Después de arduos meses de trabajo, logramos nuevamente poner en funcionamiento el espectáculo, cumpliendo con los tiempos y plazos previstos. Hoy es el primer día y estamos muy satisfechos con el resultado”, expresó Luisina Peró, directora general ejecutiva de la Subsecretaría de Gestión Estratégica del Ministerio de Turismo de Misiones.
Según explicó, las mejoras implicaron la transición de un sistema analógico a uno digitalizado con fibra óptica, lo que permitió elevar significativamente la calidad de imagen, sonido y la sincronización del show. “También remasterizamos imágenes y sonidos, e incorporamos proyectores de iluminación nuevos con un diseño actualizado, pero manteniendo el concepto original del espectáculo que se viene sosteniendo hace años”, añadió.
El espectáculo, que tiene una duración aproximada de 45 minutos, se desarrollará de jueves a domingo con dos funciones diarias a partir de las 20:00. La capacidad máxima es de 80 personas por función. Las entradas tienen un valor de $15.000 para turistas extranjeros, $6.000 para nacionales y $2.000 para residentes misioneros.
Lino Forneron, director de Gestión Estratégica del mismo ministerio, destacó que el proceso de modernización incluyó la participación de técnicos locales y jóvenes de la zona. “Se trabajó con equipos del sitio y talentos de la provincia. Eso es clave porque ahora esas capacidades quedan instaladas en la reducción misma. El trabajo fue sostenido, se tomó la decisión de hacer una pausa a fines de septiembre y poner en marcha una renovación de fondo”, explicó.
Aunque no están previstas funciones adicionales para Semana Santa, el plan de trabajo continuará en los próximos meses con más mejoras. “Seguimos avanzando en la renovación, pasaremos de proyectores convencionales a un sistema láser y trabajaremos también sobre el sistema eléctrico general del sitio. La idea es seguir fortaleciendo la calidad del espectáculo”, confirmó Forneron.
Además del show nocturno, desde el Ministerio de Turismo avanzan en la puesta en valor integral del legado jesuítico a través del desarrollo del Camino de los Jesuitas. “Es un producto que se viene trabajando hace tiempo. Buscamos conectar todos los atractivos y el patrimonio cultural del legado de los jesuitas en Sudamérica. En Misiones tenemos 11 pueblos, de los cuales cinco conjuntos ya están puestos en valor”, explicó Peró.
El objetivo es consolidar un circuito que vincule esos puntos patrimoniales —declarados por la UNESCO— con antiguos caminos jesuíticos, vestigios rurales y nuevas experiencias como el turismo espiritual, el trekking o el cicloturismo. “Estamos desarrollando señalética turística, herramientas de comercialización y conectividad para que esta ruta sea una experiencia accesible y de calidad”, añadió la funcionaria.
La reapertura del espectáculo de Luz y Sonido y el impulso al Camino de los Jesuitas refuerzan el compromiso provincial con el turismo cultural, como motor de desarrollo regional y plataforma de proyección internacional.