universidad nacional de Misiones

Gisela Spasiuk: “No somos ni adoctrinadores ni terroristas, somos docentes comprometidos”

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La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) atraviesa un escenario de tensión presupuestaria y dificultades crecientes para sostener la permanencia de sus estudiantes, pero mantiene abierta una agenda de expansión académica y nuevas propuestas de formación. En ese contexto, la vicerrectora Gisela Spasiuk cuestionó los recientes cuestionamientos del presidente Javier Milei contra las universidades y el Conicet y sostuvo que detrás de esas declaraciones existe un “acto sistemático” contra el sistema universitario nacional.

“La estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura, de tomar el Estado pasó a una etapa 2.0, entonces se le meten como estudiantes, como profesores, se le meten como investigadores. […] Usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores”, enumeró Milei.

En contraste, la vicerrectora de la UNaM,, respondió que “no somos ni adoctrinadores ni terroristas, somos docentes comprometidos con una educación integral cívica y critica“.

“Como comunidad de la universidad, como autoridad, claramente es un acto sistemático en donde quieren que el sistema universitario nacional deje de existir”, afirmó Spasiuk. La vicerrectora planteó que los cuestionamientos alcanzan a docentes y estudiantes y consideró que el conflicto de fondo está vinculado con el papel de la universidad en la formación del pensamiento crítico.

“Si hay algo que sigue bien vivo adentro del sistema universitario es la posibilidad de la formación integral del pensamiento crítico y creo que es contra eso por lo que vienen”, sostuvo. Frente a ese escenario, aseguró que la comunidad universitaria continuará defendiendo la educación pública y remarcó el acompañamiento de estudiantes, docentes y demás integrantes de la institución.

La discusión también alcanza al concepto de adoctrinamiento que el Gobierno nacional utiliza para cuestionar a las universidades públicas. Spasiuk reivindicó la libertad de cátedra y sostuvo que la formación universitaria permite abordar un mismo tema desde diferentes perspectivas, para que cada estudiante construya su propio posicionamiento y esquema de valores.

En esa mirada, la universidad no se limita a formar profesionales. “La universidad pública forma además de profesionales, ciudadanos también”, señaló la vicerrectora, al destacar el papel de la institución en la construcción de ciudadanía y en el desarrollo de la ciencia pública y nacional.

Spasiuk puso el foco, además, en una característica que considera distintiva del sistema universitario argentino: la posibilidad de ampliar el horizonte social de jóvenes que, sin la universidad pública, tendrían mayores dificultades para acceder a una formación superior.

“La universidad pública sigue siendo ese espacio construido históricamente que es muy de nuestro país. No existen otros lugares del mundo que facilita que cualquier hijo de un obrero pueda acceder a un título universitario”, expresó. Para la vicerrectora, esa posibilidad tiene un impacto que excede la obtención de un título y se proyecta sobre las condiciones futuras de las familias y de la sociedad.

Financiamiento: el reclamo por el cumplimiento de la ley

En materia presupuestaria, Spasiuk señaló que la UNaM espera que el Gobierno nacional anuncie el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, luego de la ratificación legislativa a la que hizo referencia durante la entrevista.

La autoridad universitaria explicó que, más allá de los acuerdos salariales parciales alcanzados, la institución espera que se concrete el cumplimiento “total y efectivo” de la norma. En paralelo, indicó que existen acciones colectivas junto con los gremios y gestiones desde el Consejo Interuniversitario para insistir con ese reclamo.

El financiamiento aparece así como una de las variables centrales para sostener no solamente los salarios, sino también las políticas que permiten que los estudiantes permanezcan dentro del sistema. En la UNaM, esa discusión se encuentra atravesada por el deterioro de las condiciones económicas de una parte de su comunidad estudiantil.

La crisis golpea la permanencia de los estudiantes

Spasiuk aclaró que los problemas de permanencia y egreso no son nuevos ni pueden atribuirse exclusivamente a la actual administración nacional. Sin embargo, sostuvo que las dificultades vinculadas con las condiciones de vida se profundizaron durante los últimos años.

Uno de los indicadores que mencionó es el crecimiento de la demanda de albergues universitarios, especialmente relevante para estudiantes provenientes del interior de Misiones que necesitan sostenerse en Posadas durante su formación.

La vicerrectora reconoció que la situación presupuestaria limita la posibilidad de ampliar los cupos de alojamiento pese al aumento de la demanda. El problema se suma a otras dificultades que atraviesan los estudiantes para sostener la cursada.

La UNaM mantiene, con esfuerzo de sus facultades, el funcionamiento de los comedores universitarios en cinco de sus seis facultades y una escuela. Spasiuk también destacó el sistema de becas y puso en valor el Boleto Educativo Gratuito implementado en Misiones como una herramienta que facilita la permanencia y que, según señaló, no está disponible de la misma manera en otras provincias.

Pero las restricciones económicas también se reflejan directamente en las trayectorias académicas. Según describió, algunos estudiantes cursan menos materias, abandonan determinadas asignaturas o deben incorporarse al mercado laboral para sostener sus estudios.

“Muchos se ven obligados a trabajar y muchos trabajan en condiciones sumamente precarias”, advirtió.

Ese punto transforma al financiamiento universitario en una discusión que excede las cuentas de una institución. Para la UNaM, sostener servicios como becas, comedor, alojamiento y mecanismos de accesibilidad puede convertirse en una herramienta concreta para evitar que la situación económica determine quién puede continuar una carrera y quién debe abandonarla.

Nuevas carreras para responder a la demanda regional

A pesar de las restricciones, la universidad mantiene una política de expansión de su oferta académica. Spasiuk destacó que se están desarrollando nuevas carreras en Oberá y Eldorado y que también avanzan propuestas de formación a distancia, entre ellas tecnicaturas vinculadas con la Facultad de Ciencias Forestales.

La estrategia apunta a responder a nuevas demandas de la sociedad y del mercado laboral, pero también a ampliar las posibilidades de acceso territorial. La universidad combina para ello la expansión de sus propuestas en distintas localidades con el crecimiento de las modalidades a distancia.

“Genera otro tipo de accesibilidad”, explicó Spasiuk al referirse a la educación virtual. No obstante, remarcó que la modalidad a distancia también presenta sus propios desafíos y no constituye una solución automática para todos los estudiantes.

La UNaM sostiene además un programa de expansión territorial mediante articulaciones con municipios e intendencias. El objetivo es acercar las oportunidades de formación superior a estudiantes que encuentran dificultades para trasladarse o radicarse en Posadas.

El desafío, en este punto, es doble: ampliar la oferta académica para acompañar las transformaciones productivas y sociales de Misiones y, al mismo tiempo, garantizar que esa oferta sea accesible para quienes tienen mayores dificultades económicas.

Una universidad que busca sostenerse en medio de la crisis

La entrevista con Spasiuk expone una tensión que atraviesa actualmente a la Universidad Nacional de Misiones. Por un lado, la institución enfrenta restricciones presupuestarias, mayores dificultades de permanencia y una demanda creciente de herramientas de asistencia. Por otro, mantiene una estrategia de expansión académica y territorial para responder a las necesidades de la provincia.

La cuestión central, desde esta perspectiva, no se reduce a la discusión política sobre el rol de las universidades. Tiene una dimensión económica concreta: cuando un estudiante debe trabajar más horas, reducir materias, abandonar asignaturas o enfrentar dificultades para acceder a alojamiento y alimentación, la crisis presupuestaria puede terminar convirtiéndose en una barrera de acceso y permanencia.

Frente a ese escenario, la respuesta institucional que plantea la UNaM combina financiamiento, políticas de bienestar estudiantil, expansión territorial y nuevas modalidades de enseñanza. El objetivo es sostener la universidad pública como una herramienta de movilidad social y, simultáneamente, adecuar su oferta a las demandas de una economía regional que requiere nuevas capacidades profesionales.

Spasiuk sintetizó esa posición al señalar que, pese al “agobio” que atribuye al actual contexto, la universidad continúa apostando por nuevas propuestas. “Todas las carreras que hemos creado son carreras novedosas que responden a lo que el mercado y sobre todo la sociedad y los tiempos nos están pidiendo”, afirmó.

En Misiones, la discusión sobre la universidad pública queda así ligada a una pregunta de impacto social: cómo sostener el derecho a estudiar cuando las condiciones económicas empujan a una parte de los jóvenes a trabajar en empleos precarios. La respuesta no pasa solamente por abrir nuevas carreras, sino por garantizar que quienes ingresan tengan condiciones reales para permanecer, avanzar y finalmente graduarse.

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Misiones cruza la frontera de la innovación y fortalece su alianza tecnológica con Brasil

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La participación de Misiones en ConectaPR 2026 dejó mucho más que una presencia institucional en uno de los principales encuentros de innovación del sur de Brasil. La provincia consolidó una estrategia de internacionalización de su ecosistema emprendedor, fortaleció vínculos con actores estratégicos de América Latina y ratificó un modelo de desarrollo basado en la articulación entre el Estado, el sector privado, las universidades y las instituciones científico-tecnológicas. En un escenario donde la economía del conocimiento gana protagonismo, la experiencia en Curitiba representa un paso más en la construcción de una agenda regional de innovación con impacto económico y productivo.

La delegación misionera participó del evento, organizado por SEBRAE Paraná los días 24 y 25 de julio, a través de la Red Misionera de Innovación, integrada por el Parque Tecnológico Misiones (PTMi), Silicon Misiones, el Ministerio de Industria de Misiones, Biofábrica Misiones y la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). La articulación institucional permitió posicionar a la provincia en un espacio que reunió a startups, empresas, universidades, parques tecnológicos, organismos públicos e inversores de distintos países de América Latina con el objetivo de generar oportunidades concretas de cooperación, inversión y desarrollo tecnológico.

Uno de los principales resultados fue la participación de siete startups misioneras seleccionadas para representar a la provincia: Acelerados, Monetiz.ar, cs2.cam, CargARG, Tau Software, la Fundación Iniciativa Urbana Inteligente (FIUI), con su proyecto OBDient, y Banco de Residuos Argentina. Las iniciativas abarcan sectores considerados estratégicos para la nueva economía, como salud, movilidad, transformación digital, economía circular, gestión ambiental y desarrollo de software, reflejando la creciente diversificación del ecosistema emprendedor misionero.

Durante las dos jornadas de actividades, los emprendedores participaron de conferencias, laboratorios de innovación, talleres, rondas de inversión, espacios de networking y una feria tecnológica que favoreció el intercambio con potenciales socios estratégicos, organismos públicos y empresas privadas. Además de presentar sus desarrollos, las startups pudieron ampliar sus redes de contacto, identificar oportunidades de internacionalización y acceder a nuevas posibilidades de cooperación tecnológica.

Más allá de la presencia empresarial, la participación de Misiones puso de manifiesto un modelo de gobernanza basado en la cooperación institucional. Desde el Parque Tecnológico Misiones destacaron que el fortalecimiento del ecosistema depende de la construcción de redes permanentes entre organismos públicos, universidades, centros de investigación, emprendedores y empresas, una visión que coincide con la metodología impulsada por SEBRAE Paraná para promover relaciones de largo plazo entre los actores de la innovación.

La participación también dio continuidad al proceso de integración iniciado meses atrás con el lanzamiento oficial de ConectaPR realizado en Posadas, consolidando una agenda de trabajo conjunto entre Misiones y el Estado de Paraná. Esta cooperación transfronteriza busca facilitar el intercambio de conocimiento, impulsar proyectos colaborativos y ampliar las oportunidades para empresas tecnológicas y emprendedores de ambos territorios, fortaleciendo una estrategia regional de desarrollo basada en la innovación.

Desde una perspectiva económica, este tipo de espacios adquiere relevancia porque permite a provincias como Misiones insertarse en circuitos internacionales de innovación sin depender exclusivamente de grandes inversiones externas. La generación de vínculos estratégicos, el acceso a nuevos mercados y la construcción de capacidades locales constituyen activos fundamentales para consolidar un ecosistema capaz de atraer inversiones, generar empleo calificado y agregar valor al entramado productivo.

ConectaPR 2026 reunió durante dos días a referentes del ecosistema emprendedor bajo el lema “Donde los encuentros se transforman en acción”, una consigna que sintetiza el desafío asumido por la provincia: transformar los contactos generados en proyectos concretos, los proyectos en oportunidades de negocio y esas oportunidades en desarrollo sostenible para Misiones. La continuidad de esta agenda ya tiene un nuevo horizonte con la próxima edición prevista para 2027, donde la provincia buscará profundizar su inserción internacional y consolidar el crecimiento de su economía del conocimiento.

CP- Misiones Fortaleció Su Ecosistema de Innovacion by CristianMilciades

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La UNaM inició una nueva etapa institucional: Sergio Katogui asumió como rector para el período 2026-2030

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La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) inició formalmente una nueva etapa institucional con la asunción de las autoridades que conducirán la casa de estudios durante el período 2026-2030. En un acto que reunió a representantes de toda la comunidad universitaria, autoridades provinciales y referentes del ámbito académico, el ingeniero Sergio Edgardo Katogui asumió como nuevo rector, mientras que la magíster Gisela Elizabeth Spasiuk prestó juramento como vicerrectora.

La ceremonia marcó el cierre de la gestión encabezada por Alicia Violeta Bohren, quien tomó juramento a Katogui y formalizó el traspaso de mando. Posteriormente, ya en ejercicio de sus funciones, el flamante rector tomó juramento a Spasiuk, completando la conformación del binomio que liderará la principal institución universitaria pública de Misiones durante los próximos cuatro años.

El acto congregó a docentes, nodocentes, estudiantes, graduados, exrectores y representantes de universidades de la región, además de legisladores, intendentes, funcionarios provinciales y referentes de organizaciones sociales, políticas y gremiales, reflejando el peso institucional que la UNaM posee en el sistema universitario argentino y su rol estratégico para el desarrollo de la provincia.

Durante la ceremonia también asumieron las autoridades que estarán al frente de las seis unidades académicas de la universidad. En la Facultad de Arte y Diseño prestaron juramento la magíster Ivonne Stella Maris Aquino como decana y el licenciado Héctor Eduardo Borges como vicedecano. En la Facultad de Ciencias Económicas hicieron lo propio el doctor Horacio Simes y la doctora Griselda Agustina Gabalachis.

En la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales asumieron el doctor Dardo Andrea Martí y la doctora Claudia Marcela Méndez. La Facultad de Ciencias Forestales quedó bajo la conducción del magíster ingeniero Mariano Martín Di Stasi y la magíster ingeniera Anahí Tamara Rauh, mientras que la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales será encabezada por el especialista Cristian Andrés Garrido y la doctora Zulma Fabiana Cabrera. Finalmente, la Facultad de Ingeniería renovó sus autoridades con la ingeniera María Claudia Dekun como decana y el ingeniero Hugo Orlando Reinert como vicedecano.

La renovación de autoridades abre un nuevo ciclo para la Universidad Nacional de Misiones, una institución que en las últimas décadas consolidó su presencia territorial mediante una amplia oferta académica, el fortalecimiento de la investigación científica, la vinculación tecnológica y la extensión universitaria, con un papel creciente en la formación de recursos humanos para los sectores productivos y estratégicos de la provincia.

El desafío de la nueva gestión estará centrado en sostener la calidad académica en un contexto de restricciones presupuestarias para el sistema universitario nacional, profundizar los procesos de innovación y fortalecer el vínculo entre la universidad, el Estado y el sector privado, con especial atención a las demandas del desarrollo regional.

La ceremonia contó además con la presencia del ministro de Educación de Misiones, Ramiro Aranda; el secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap; la presidenta de ADEMIS, Graciela de Moura, junto a otros funcionarios provinciales que acompañaron el inicio de la nueva gestión universitaria.

Con la asunción de Sergio Katogui y Gisela Spasiuk, la UNaM inicia una etapa que buscará consolidar su arraigo territorial, ampliar las oportunidades de formación superior y fortalecer su contribución al desarrollo científico, tecnológico y productivo de Misiones y del nordeste argentino.

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La UNaM resiste con menos recursos: más estudiantes, más docentes y ciencia en riesgo por el ajuste nacional

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La Universidad Nacional de Misiones acaba de publicar su Informe Final de Autoevaluación Institucional, un documento de casi 300 páginas que, más allá de su carácter técnico, termina convirtiéndose en un diagnóstico político y económico sobre el presente de la educación superior argentina.

Leído en perspectiva, el trabajo muestra una universidad que continúa creciendo en oferta académica, investigación y presencia territorial, pero que lo hace con una ecuación financiera cada vez más exigente. En un contexto nacional marcado por el ajuste del gasto público impulsado desde diciembre de 2023 por el presidente Javier Milei, la UNaM expone con números propios una realidad compartida por prácticamente todas las universidades nacionales: la necesidad de sostener el sistema con recursos que pierden poder frente a la inflación y con una creciente dependencia de ingresos extraordinarios.

La paradoja es evidente. Mientras la Universidad amplía carreras, incrementa la cantidad de docentes con doctorado, fortalece la investigación y mantiene una fuerte inserción territorial, el financiamiento estructural por estudiante continúa ubicándose muy por debajo del promedio del sistema universitario argentino.

UNaM: radiografía del ajuste

Menos presupuesto por alumno, fuerte presión social sobre los estudiantes y ciencia local amenazada por el recorte nacional.

$397.812 Presupuesto por alumno en 2024
45% menos Que el promedio nacional en 2023
27.682 Estudiantes de pregrado y grado
82,3% Ingresantes misioneros
55,4% Retención en primer año
4 de cada 10 Se desgranan al inicio
2.124 Cargos docentes
227 Docentes con doctorado
40% Caída del poder adquisitivo en becas
400 Becas posdoctorales en riesgo
La UNaM sostiene una universidad territorial con menos recursos por estudiante. El ajuste golpea la permanencia, la investigación y la formación científica.
Fuente: Informe Final de Autoevaluación Institucional 2025 de la UNaM. Elaboración: Economis.

El dato que resume toda la historia

Hay una cifra que sintetiza mejor que cualquier discurso la situación de la UNaM.

En 2023, el presupuesto de ley por estudiante fue de 391.462 pesos, mientras que el promedio de las universidades nacionales alcanzó 713.720 pesos.

Es decir, la Universidad Nacional de Misiones funcionó con un 45% menos de recursos por alumno que el promedio del sistema universitario argentino.

En 2024 el presupuesto de ley apenas se incrementó hasta 397.812 pesos por estudiante, una mejora insignificante frente a la inflación acumulada.

La universidad logró cerrar el año con un presupuesto ejecutado mucho mayor -48.347 millones de pesos- gracias a ampliaciones presupuestarias y otras fuentes de financiamiento, pero el problema de fondo permanece: el presupuesto estructural sigue mostrando un retraso significativo.

En otras palabras, la UNaM continúa funcionando gracias a una permanente búsqueda de recursos adicionales para compensar un financiamiento de base insuficiente.

¿Dónde pega la motosierra?

El ajuste nacional no se agota en una planilla: baja por toda la cadena universitaria y científica hasta golpear el desarrollo de Misiones.

Presupuesto universitario
Salarios docentes
Becas de investigación
Laboratorios e insumos
Proyectos científicos
Fuga de cerebros
Menos desarrollo para Misiones !
La paradoja: el Estado formó durante años a sus científicos, pero el ajuste empuja a muchos de ellos a abandonar el sistema o emigrar.
Fuente: Informe Final de Autoevaluación Institucional 2025 de la UNaM, testimonios de investigadores y comunicados del sistema científico. Elaboración: Economis.

Una universidad enorme para una provincia joven

La magnitud de la institución explica buena parte de esa presión financiera.

Actualmente la UNaM posee:

  • 6 facultades.
  • 2 escuelas.
  • 3 regionales.
  • 50 carreras de grado.
  • 30 carreras de pregrado.
  • 47 carreras de posgrado.
  • extensiones áulicas distribuidas en gran parte del territorio provincial e incluso en Corrientes.

Más del 82% de sus ingresantes son misioneros, lo que confirma que sigue siendo la principal puerta de acceso a la educación superior pública de la provincia.

Durante los últimos ocho años ingresaron en promedio 7.785 estudiantes por año, mientras que en 2024 la matrícula alcanzó 27.682 alumnos.

No existe un problema de demanda. El problema aparece después.

La UNaM reconoce que la principal dificultad institucional continúa siendo la permanencia estudiantil. La retención durante el primer año apenas alcanza el 55,4%, prácticamente igual al promedio nacional.

Eso significa que cuatro de cada diez estudiantes abandonan durante el primer año.

La propia universidad vincula este fenómeno con la realidad socioeconómica de Misiones. Más de la mitad de los estudiantes provienen de familias donde los padres no completaron el secundario y una proporción importante de los ingresantes trabaja mientras estudia.

Según el informe, el 31,2% de los nuevos estudiantes ya tenía empleo al ingresar, un dato que condiciona directamente la permanencia universitaria.

Paradójicamente, el documento también muestra un dato muy alentador.

Entre quienes logran atravesar los primeros años, la universidad obtiene mejores resultados que muchas instituciones del país.

El 26% de los graduados termina la carrera dentro del tiempo teórico previsto, contra un promedio nacional cercano al 19%. Es decir, el principal cuello de botella no está en el final del recorrido, sino en lograr que los estudiantes permanezcan.

Más docentes, más investigadores y mejor formación

Lejos de una universidad estancada, el informe muestra un crecimiento importante de la planta académica.

Entre 2014 y 2024 los cargos docentes aumentaron casi 36%, alcanzando 2.124 docentes, mientras que los profesores con doctorado prácticamente se duplicaron.

Hoy la UNaM posee 227 docentes con título de doctor, cuando hace una década apenas superaban el centenar.

También creció la cantidad de investigadores, laboratorios, institutos de doble dependencia con CONICET y producción científica. Todo ello con recursos que, según admite la propia institución, continúan siendo insuficientes.

Pero el panorama se vuelve todavía más delicado cuando se observa qué ocurre después del título universitario.

Para quienes logran graduarse y deciden dedicar su vida a la investigación científica, el horizonte aparece marcado por la incertidumbre.

El sistema científico argentino atraviesa uno de los momentos más críticos desde la recuperación democrática.

En Misiones, investigadores y becarios del CONICET vienen denunciando un proceso de desfinanciamiento que amenaza la continuidad de numerosos proyectos.

La docente y becaria doctoral Belén Giménez explicó recientemente que alrededor de 400 becas posdoctorales enfrentan vencimientos sin certezas sobre su continuidad.

Al mismo tiempo, los estipendios perdieron alrededor del 40% de su poder adquisitivo, mientras se deterioró también la cobertura médica de los becarios.

La situación presenta además una paradoja jurídica: muchos investigadores trabajan con dedicación exclusiva, pero no son considerados formalmente trabajadores, lo que los deja sin protección laboral cuando finalizan sus becas.

El impacto del ajuste excede el drama individual. La investigación desarrollada en Misiones no estudia problemas abstractos.

Estudia yerba mate, biodiversidad, enfermedades tropicales, recursos forestales, conservación ambiental, agricultura subtropical, industria maderera, bioeconomía y desarrollo regional.

Si esos grupos desaparecen por falta de financiamiento, también desaparece conocimiento estratégico para la provincia. La consecuencia es doble. Por un lado, se frenan investigaciones que tardaron años en construirse. Por otro, el territorio pasa a depender de tecnologías desarrolladas en otros países, muchas veces alejadas de la realidad productiva local.

La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales advirtió recientemente sobre una “grave fuga de cerebros” provocada por la interrupción de ingresos al CONICET, la no renovación de contratos en organismos científicos y el deterioro salarial.

Su vicepresidente, Galo Soler Illia, estimó que unos 2.000 investigadores jóvenes abandonaron el sistema entre renuncias y licencias desde el cambio de gobierno.

Según explicó, los salarios científicos perdieron entre 40% y 45% de su poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023 y muchos investigadores jóvenes hoy perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza, pese a haber invertido entre diez y quince años en su formación.

La entidad también cuestionó la interrupción de nuevas incorporaciones al sistema científico y expresó preocupación por los episodios de represión registrados durante protestas en la Comisión Nacional de Energía Atómica.

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Dos egresados para conducir Humanidades: “La universidad tiene que volver a escuchar”

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Jorge Servian y María del Rosario “Copo” Millán hablan de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones como quienes describen una casa propia. Y en cierto modo lo hacen: ambos son egresados de la institución que ahora buscan conducir desde la agrupación Compromiso en las elecciones del próximo 10 de junio.

Ese dato atraviesa todo el diagnóstico político y académico que construyen. Servian suele remarcar que fue “el primer director del Departamento de Letras graduado de la propia carrera”, una marca simbólica que para él expresa la maduración histórica de la facultad. “Siempre tuvimos directoras graduadas de Córdoba, de La Plata o de otras universidades. Yo fui el primero electo por los pares siendo egresado de esta carrera”, señala.

Millán comparte esa pertenencia. Ambos reivindican haber sido formados en la universidad pública misionera y entienden que esa experiencia les permite leer con mayor sensibilidad el deterioro social que hoy atraviesa a los estudiantes.

“La situación nacional es muy catastrófica”, resume Millán. Pero enseguida aclara que el problema universitario no puede reducirse solo al financiamiento. “Si pensamos que nuestro problema es solamente presupuesto, estamos mal. Obviamente no se pueden hacer cosas sin presupuesto, pero también hace falta agilizar mecanismos, discutir qué universidad necesitamos y aceptar que hay problemas de gestión”.

El planteo de la fórmula evita la comodidad de la denuncia abstracta. Ambos construyen un diagnóstico crudo sobre la transformación social que golpea a la educación superior. “Cada vez vienen menos estudiantes del interior porque no pueden vivir acá”, advierte Millán. “Antes teníamos muchísimos estudiantes del interior provincial. Ahora ya no pueden pagar alquiler, comida, transporte. Tenemos chicos que trabajan jornadas larguísimas o que leen únicamente desde el celular”.

Servian profundiza esa mirada desde su experiencia docente: “Cuando hablan de estudiantes crónicos o de vagancia, desconocen completamente la desigualdad. Tenemos estudiantes que trabajan quince horas en un restaurante, otros que hacen delivery, estudiantes que son empleadas domésticas o trabajan en hoteles. No son vagos. Están atravesando desigualdades muy fuertes”.

En ese punto, la fórmula insiste en un concepto que consideran central: la universidad pública no puede mirar hacia otro lado frente a las desigualdades educativas y económicas con las que llegan los ingresantes.

“No podemos en nombre de la inclusión reproducir desigualdades”, plantea Millán. “Tenemos problemas de lectocomprensión, problemas de alfabetización académica, desigualdades digitales, problemas de atención derivados del impacto tecnológico y económico. Y no podemos seguir pensando que eso lo resuelve individualmente cada docente”.

El tema tecnológico aparece como una de las preocupaciones más profundas del espacio. Ambos hablan de estudiantes atravesados por nuevas formas de consumo digital, por dificultades crecientes de concentración y por el impacto de la inteligencia artificial en la enseñanza.

“Nos estalla el tema de la inteligencia artificial. Nos estalla el problema de la atención. Nos explotan problemas nuevos todo el tiempo”, describe Millán. “Y las soluciones no pueden recaer en el voluntarismo individual. No alcanza con que cada docente haga un curso y vea cómo se arregla solo. Necesitamos discutir institucionalmente qué hacemos con esto”.

Para Servian, el problema excede incluso lo tecnológico y alcanza al sentido mismo de las ciencias sociales en el presente. “Cuando la desinformación es un problema grande, la formación de periodistas es más urgente. Cuando te dicen que la universidad es un privilegio, lo que están haciendo es negar la desigualdad”.

Allí aparece otra dimensión política de la candidatura: la defensa de Humanidades frente a los discursos de desprestigio hacia las universidades públicas. Ambos consideran que existe un clima deliberado de hostigamiento.

“Hay una planificación del desprestigio”, afirma Millán. “No te van a decir directamente que van a cerrar carreras o facultades. Lo que hacen es llevarte a la inacción mediante el ahogo presupuestario”.

La crítica, sin embargo, no apunta únicamente hacia afuera. Compromiso también cuestiona inercias internas de la propia institución. Reclaman más transparencia, mayor apertura y recuperación del debate académico y político.

“Hace mucho tiempo que el Consejo Directivo funciona más como una escribanía”, sostiene Millán. “Los expedientes llegan la noche anterior y no hay tiempo real para discutir”.

Servian agrega otro punto sensible: “Hay mucha gente que descree de que las cosas puedan cambiar. Pero si uno vive quejándose y no interviene, no se involucra, entonces nada cambia”.

La fórmula insiste en que Humanidades debe volver a conectarse con la sociedad y salir de cierta lógica de encierro académico. “Nos estamos encerrando demasiado”, advierte Servian. “La universidad tiene que tener una pata en el territorio, en los medios, en las escuelas, en la realidad social. Si no, perdemos perspectiva”.

Millán coincide y lleva la reflexión hacia el terreno institucional: “La universidad cambia demasiado lento para la velocidad de los problemas actuales. Nosotros tardamos años en discutir un plan de estudio mientras el mundo cambia todos los días”.

En el fondo, la candidatura de Compromiso parece apoyarse sobre una idea más amplia que una simple disputa electoral: la necesidad de reconstruir sentido dentro de la universidad pública en un contexto social atravesado por la incertidumbre, el ajuste y el desgaste institucional.

Y allí ambos vuelven, una y otra vez, a su propia historia como estudiantes de la UNaM.

“Yo le debo todo a la educación pública”, dice Servian. “Escuela primaria, secundaria y universidad pública. Uno siente también la necesidad de devolver algo”.

Millán completa esa idea con una definición que funciona casi como síntesis política de toda la entrevista: “La universidad pública sigue siendo el único lugar donde mucha gente puede volver a empezar cuando todo lo demás expulsa”.

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