UVA

Récord histórico de créditos hipotecarios en diciembre

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Unos 14.300 millones de pesos fueron otorgados en el último mes del año pasado, contra el récord anterior, que era diciembre de 1997.
El subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, Ricardo Delgado, sostuvo que en diciembre último el país alcanzó un récord histórico de créditos hipotecarios otorgados, con 14.300 millones de pesos.
“En diciembre de 2017, el crédito hipotecario fue el más alto de la historia, con 14.300 millones de pesos otorgados, contra el récord anterior, que era diciembre de 1997, que a moneda constante fueron en ese momento 13.500 millones de pesos”, puntualizó el funcionario del Ministerio del Interior.
En declaraciones a un canal de noticias, Delgado resaltó que el crédito hipotecario “es pensar a largo plazo, es pensar a 20 ó 30 años. Y es algo que hemos logrado en solo dos años de Gobierno”.
Además, indicó que actualmente “tenemos más de 1,3 millón de familias sin viviendas y más 3 millones de casas en malas condiciones”. Por otra parte, el funcionario rechazó que la obra pública se haya frenado en los últimos dos meses.
“No es cierto que se paró la obra pública desde octubre. En el último bimestre del año se gasta menos porque hay necesidades de cierre fiscal, pero eso no implica que la obra pública se paró”, enfatizó.

Y añadió: “Puede haber alguna demora en los pagos, pero el Estado está pagando a un promedio de 45 ó 60 días. En el Gobierno anterior pagaban a 6 ó 7 meses”.

Para Delgado, las necesidades de infraestructura que tiene la Argentina “no se resuelven solo con fondos del Estado. El país necesita invertir 50 mil millones de dólares por año, por eso tenemos que seducir al capital”

Los riesgos de los préstamos hipotecarios y cómo mitigarlos
Hasta hace poco, el dólar monopolizaba el lado comprador y vendedor de toda operación del sector, donde la intermediación bancaria brillaba por su ausencia. Pero afortunadamente irrumpió un nuevo paradigma crediticio: los préstamos en pesos atados a la UVA. Gracias a su estructura, estos créditos reducen notablemente la relación cuota-ingreso y permiten expandir montos y horizonte temporal.
El Economista Jefe de MB Inversiones, Nery Persichini realizó el siguiente informe sobre como mitigar los riesgos al momento de tomar un crédito hipotecario para el sitio ámbito.com que reproducimos a continuación:
• Antes de escriturar: el descalce peso-dólar y cómo neutralizarlo
El tomador de los nuevos créditos hipotecarios recibe pesos para llevar adelante la adquisición o ampliación de un inmueble. En este punto emerge el primer descalce: las propiedades están valuadas en dólares mientras que el financiamiento es en pesos.
Si el otorgamiento del préstamo y el momento de escrituración fueran en el mismo instante, este análisis sería trivial. Mirando el tipo de cambio del día, el monto solicitado y recibido en pesos se convertiría en dólares automáticamente y luego se realizaría la transferencia del saldo del valor de la propiedad (si hubiera seña) a la parte vendedora.
La realidad, no obstante, es bastante más compleja porque existe el factor tiempo. Desde que un potencial comprador inicia los trámites de solicitud del préstamo hasta que escritura el inmueble transcurren unos 3 meses en promedio. Y en ese lapso, el valor del préstamo en pesos permanece fijo mientras que el valor en pesos de la propiedad, al estar denominada en dólares, varía al ritmo del tipo de cambio.
Este desfasaje se puso en evidencia en estas últimas semanas de diciembre. Adicionalmente a cuestiones estacionales, el cambio de metas de inflación del Banco Central y la expectativa de una tasa de interés más baja impactó en el precio del dólar, que trepó desde $ 17,50 hasta $ 19,45. Los infortunados compradores que esperaban para escriturar en ese momento vieron cómo su futura propiedad se encarecía hasta 11% en pesos cuando ya tenían acordado el monto del crédito.

¿Es posible mitigar este descalce cambiario? La respuesta es afirmativa y la solución se encuentra en el mercado de futuros. Un futuro es un derivado financiero por medio del cual dos partes se comprometen a efectuar una operación de compra-venta de un activo (dólar, soja, petróleo, oro, etc.) en un momento determinado a un precio determinado.
En el caso de que un comprador de una vivienda quiera blindar el capital del préstamo frente a movimientos cambiarios, comprar futuros de dólar es la decisión correcta. La clave está en que los futuros permiten “cerrar” una cotización en el futuro por una determinada cantidad de dólares.
El Mercado a Término de Rosario (ROFEX) permite negociar contratos de futuros de dólar con facilidad. Cada contrato equivale a 1.000 dólares. Las comisiones de operación (promedio de 0,5% + IVA) se calculan en base a la cantidad de contratos negociados, convertidos al tipo de cambio pactado en el futuro. En el caso de la posición a abril de 2018, cada contrato implica (al 04/01/18) un valor nocional de $ 19.945 ($ 19,945 x 1.000). Por ejemplo, si el crédito es por $ 1.500.000 y la escrituración se espera efectuar antes de fin de año, entonces la cobertura exige la compra de 75 contratos a diciembre.
Una característica especial de los futuros es que no es necesario aportar la totalidad del capital. El dinero requerido es sólo un margen de garantía preestablecido del orden del 10% (definido por la Cámara Compensadora) y un margen de liquidez, para cubrir eventualidades. Siguiendo con el ejemplo, la compra de los 75 contratos demandaría un desembolso de poco menos de $ 150.000, el 10% del monto del crédito que se recibirá, más un extra.
Ese plus se relaciona con el hecho de que los contratos de dólar se liquidan por diferencias. Esto quiere decir que, al vencimiento, no habrá entrega de los US$ 1.000 que supone la compra-venta de un contrato. Las diferencias de precio se van liquidando en pesos en forma diaria, por lo que, al término de la operación, las mismas se deberán haber abonado/percibido según como haya evolucionado el precio del futuro.
La referencia para el cálculo de diferencias es el valor del tipo de cambio que publica el Banco Central en la Comunicación 3500 A. Por lo tanto, invertir en futuros de dólar implica apostar por la diferencia de cotización entre el valor pactado en el contrato y el ajuste diario, basado en el tipo de cambio oficial mayorista.
Si el precio del futuro cae y el margen no es suficiente para cubrir las diferencias diarias, el inversor deberá ir incrementando el margen. En el ejemplo visto, el potencial propietario está “comprado” en futuros, por lo que cada día que el tipo de cambio suba, ingresarán pesos a su cuenta. Pero cuando el precio del dólar baje, deberá pagar el diferencial diario.
El último paso, llegada la fecha de escrituración, consiste en vender los contratos de futuro para cerrar las posiciones que estaban abiertas. El saldo de la cuenta del inversor más el capital del préstamo permitirán comprar en el mercado spot la misma cantidad de dólares que se había fijado inicialmente.Así, queda neutralizado el riesgo cambiario.
• Durante lo que dure el préstamo: el descalce peso-UVA y cómo mitigarlo
Esta faceta parece secundaria comparada con la primera batalla contra el dólar. Sin embargo, es la que más tiempo (hasta 30 años) acompañará la vida financiera del comprador del inmueble.
Para entender cómo funciona la UVA en términos financieros, lo más fácil es pensarla como una “moneda” cuyo tipo de cambio es la inflación. Con esto en mente, es sencillo advertir que los argentinos percibimos ingresos en pesos, vulnerables a la inflación, y no en UVAs, necesarias para honrar la deuda hipotecaria. Por más que ésta tenga una tasa fija, sigue siendo en UVAs.

Entonces el descalce para quien comienza a pagar un préstamo es que los servicios de interés y capital están denominados en una “moneda” que no controla. La mayoría de los sueldos bajo los acuerdos de paritarias tienen saltos discretos dos o tres veces por año que acaban acercándose a la inflación. En cambio, el valor de la cuota del crédito, fija en UVAs, avanza mes a mes al ritmo que le imprime el alza del costo de vida, que en los últimos 12 meses fue de 24%.

¿Cómo es posible reducir ese divorcio natural entre partidas que crecen a distintas velocidades?
Una opción es adelantar parte del capital del préstamo para abatir la carga de intereses. Además de que es una alternativa disponible para muy pocos, el principal inconveniente está en que la mayoría de los bancos cobra una penalidad sobre el capital que se pague anticipadamente antes del primer cuarto de vida del préstamo.
Un camino alternativo es emplear excedentes de ahorro que se generen mes a mes y colocarlos en activos que se muevan parecido a la UVA. En otros términos, hay que encontrar vehículos de inversión que generen una rentabilidad similar al costo financiero del préstamo. De esta forma, los flujos de activos (inversiones) y pasivos (deuda) quedan más cerca del empate.
Las tasas de los créditos hipotecarios oscilan entre un 3,5% y 8% (el costo financiero total es levemente superior). Como este costo está denominado en UVAs, todos los años la deuda crece por encima de la inflación. Es lo que se conoce como una tasa real positiva.
Para mitigar esta situación, el deudor en UVAs debe posicionar los flujos de ahorro que vaya produciendo en alternativas que tengan elevadas rentabilidades reales. O sea, que rindan por arriba del encarecimiento del costo de vida. En este sentido, a diferencia de lo que se podría pensar, la decisión correcta es invertir en pesos. Si queremos hacer un “matching” entre flujos de activos y pasivos, no sirve apostar al dólar.
Con esto bien claro, una opción es considerar los instrumentos indexados a través del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). La principal característica es que el capital de estos títulos se ajusta por inflación. De esta forma, ofrecen cobertura ante pérdida de poder adquisitivo.
En paralelo, ofrecen una tasa de interés real positiva que promedia el 5%. Es decir, pagan un margen o spread por encima de la inflación efectivamente verificada (expost). Los bonos CER más líquidos son el Discount en pesos (DICP), que vence en 2033, y los BONCER 2020 (TC20) y 2021 (TC21).

Otra variante de corto plazo es apostar por las Letras del Banco Central (Lebac). También prometen una elevada rentabilidad, pero, a diferencia de los bonos CER, el beneficio real es incierto exante. Por caso, las Lebac a 28 días pagan una tasa nominal de anual superior a 26%, cifra que es más de 8 puntos porcentuales superior a la expectativa de inflación dentro de 12 meses. Por ello, la rentabilidad termina dependiendo de la inflación que finalmente se verifique en el futuro. Si ésta es más baja que lo que se esperaba, entonces la ganancia real de la Lebac es mayor. En cambio, mayor inflación futura significa un menor beneficio en términos reales.
Asimismo, las Lebac son instrumentos que tienen, como máximo, 9 meses de duración. Un deudor hipotecario deberá renovar muchas veces al vencimiento para seguir “calzado” entre activos de corto plazo y pasivos de largo plazo. Además de este ejercicio, el inversor debe ponderar si las tasas de las Lebac más cortas son sostenibles en el tiempo. Si el Banco Central es exitoso bajando la inflación (algo que se celebrará con cuotas hipotecarias que crecen más lento en pesos), las Lebac no deberían pagar una rentabilidad tan alta.
Con todo, el mercado de capitales permite emplear estrategias que reducen la incertidumbre de la nueva realidad hipotecaria que hoy posibilitan los préstamos UVA. Por un lado, los futuros de dólar mitigan el riesgo cambiario presente cuando se pide un crédito en pesos para comprar un inmueble en dólares. Por otra parte, las inversiones en renta fija en pesos que garanticen una rentabilidad positiva en términos reales son aliadas indispensables en el largo plazo para que el ahorro que genere el tomador del crédito se multiplique a una velocidad similar a la que crece su deuda.
 

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Se reglamentó el uso del Sello “Producido por la Agricultura Familiar”

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A fin de establecer poner en marcha una política de diferenciación de productos provenientes de la Agricultura Familiar, el Ministerio de Agroindustria de la Nación reglamentó, a través de la Resolución 330-E/2017, el uso del Sello “Producido por la Agricultura Familiar”, definiendo así un universo de actuación propicio para acciones de promoción, asistencia técnica y económica en comercialización del sector.

El Sello será cedido a los beneficiarios en uso temporario, gratuito y sin exclusividad, por dos años renovables. El mecanismo permitirá al consumidor reconocer y valorizar el producto cumpliendo con el compromiso asumido oportunamente por la Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial, que a su vez oficiará como autoridad de aplicación del presente régimen

En este sentido, la medida constituye una herramienta de visibilización e identificación de los productos del sector; junto a la inclusión del isologotipo es, además de una forma de reivindicar los atributos de lo producido por los agricultores familiares, sino también certificar través del mismo la trazabilidad, inocuidad y el origen social de estos productos.

Desde la cartera de Agroindustria se destacó que la Resolución será acompañada del desarrollo de herramientas de acceso a los mercados, a fin de posibilitar que los pequeños productores, sea en forma individual o asociativa, logren posicionarse con un claro mecanismo de diferenciación que permita al consumidor elegir sus productos, no sólo por calidad, sino por los atributos sociales implícitos en ellos.

Asimismo, el régimen de tramitación de las autorizaciones de uso posibilitará la obtención de información actualizada para el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF), el Registro Nacional de Organizaciones de la Agricultura Familiar (RENOAF) y el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA). En este sentido, se presenta como una herramienta más para la regularización del trabajo en este sector.

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El ingreso promedio de los que toman hipotecarios con UVA es de $31.100

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El Banco Hipotecario difundió un informe en donde detalla algunas características del incipiente mercado de créditos hipotecarios atados a la UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), la variable que se ajusta por inflación y que permite ofrecer tasas fijas y muy bajas, y equiparar las cuotas al valor de los alquileres.

El informe destaca que el ingreso promedio de los titulares de los créditos otorgados hasta ahora es de 31.100 pesos. Hay que tener en cuenta que aquí se pueden sumar los ingresos de la pareja.

El trabajo destaca que el 61% de los tomadores de crédito, tanto para adquisición como para construcción, tienen salarios inferiores a 25 mil pesos mensuales, y el 81% ingresos mensuales menores a 35 mil pesos.

La edad promedio de los solicitantes es de 39 años, mientras que el monto promedio solicitado es de 950 mil pesos.

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Además de tomar un crédito, se puede invertir en un plazo fijo atado a la UVA

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Los créditos hipotecarios atados a la UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) están extendiéndose rápidamente en el mercado. Lo que no es tan conocido es la opción para el ahorrista.

Existe la posibilidad de invertir en plazos fijos atados a la UVA, una variable que replica la inflación.

El requisito para el ahorrista es dejar el dinero depositado por al menos 180 días. Y el resultado es que, como la UVA se actualiza constantemente, el saldo mantendrá su valor real o al menos, se actualizará por el índice del Indec.

Varios bancos están optando también por mejorar esta alternativa para la inversión, sumandole a la actualización automática por inflación una tasa de interés. En general, estas tasas son bajas y van del 0,2 al 2,5 por ciento, informó hoy el diario La Nación en un reporte sobre estos instrumentos de inversión.

“El saldo de plazos fijos en UVA representa menos del 0,20% de los depósitos en pesos del sistema financiero”, dicen en el Banco Provincia, para explicar la estrategia.

En esa entidad se ofrece una tasa adicional al ajuste por UVA de 2% anual, la misma que los bancos Hipotecario y Santander. En el BBVA Francés, en tanto, suman un 2,5% anual y en el Credicoop, un 0,25%.

En el Banco Nación (que adhirió al esquema de créditos UVA tras la llegada a la presidencia de Javier González Fraga, y en forma tardía respecto de otras entidades), afirmaron que próximamente tendrán disponible la opción de plazos fijos en la unidad ajustable.

En los últimos meses, un factor que claramente no ayudó al crecimiento de estos depósitos fue la buena performance de las Lebacs del Banco Central, que tuvieron un rendimiento superior a la tasa de inflación.

Más allá de eso, los analistas consideran que pueden ser atractivos instrumentos como las Obligaciones Negociables (ON) en UVA. “Cuando la tasa de inflación está cayendo y no se sabe bien qué puede venir hacia adelante, es interesante la opción”, dice Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas.

Números de un nuevo mercado

22,3%

Evolución

Es la variación de la UVA, según los registros del Banco Central, entre el 8 de octubre de 2016 y hoy, es decir, en el último año

2,5%

Tasa máxima anual

Es el mayor rendimiento que se ofrece para los plazos fijos en UVA; ese índice se suma al ajuste por inflación del monto nominal (lo ofrece el Banco Provincia de Buenos Aires).

27.000

Millones de pesos

Es el monto que acumulan los créditos hipotecarios en UVA, según afirmó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger

56%

En ascenso

Es el nivel de incremento del stock de créditos hipotecarios que se registró en los primeros nueve meses de este año

1%

Del PBI

Es el peso que podrían tener las hipotecas en la Argentina a fin de año; para 2018 desde el Gobierno se apunta a llegar al 2%

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Los créditos hipotecarios con UVA ya son un boom y los bancos pelean por diferenciarse

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A veces la economía argentina le da alegrías al consumidor. Muy cada tanto. Como cuando un negocio se pone de moda y grandes empresas se pelean por el favor del cliente.

Es lo que está sucediendo con los créditos hipotecarios atados al UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) que es una especie de “ladrillo virtual” cuyo valor se mueve con la inflación.

Los bancos no prestan dinero, sino que prestan UVAs y hay que devolverles el crédito en UVAs. Hoy cotiza a $20,2 cada UVA, valor que se puede consultar en cualquier momento en la página del BCRA.

Es decir, que si alguien pide un préstamo de 2 millones está pidiendo (aproximadamente) 100.000 UVAs y tendrá que devolver esa cantidad de unidades al banco en cuestión.

En los últimas semanas los bancos se lanzaron con todo a ofrecer créditos hipotecarios atados a los UVAs.

Según datos publicados por el diario El Cronista, en agosto aumentaron 40% respecto a julio.

Sólo el Banco Nación lleva otorgados este año 13.058 hipotecas por $ 14.920 millones, casi cuatro veces lo desembolsado en todo el año pasado.

Algunas innovaciones de los bancos que pelean por diferenciarse

El ICBC ofrece tasa 0% (por dos primeros años).

El banco ICBC lanzó una línea de créditos hipotecarios UVA a tasa 0%, que será bonificada durante los dos primeros años, destinada a quienes comiencen a acreditar su sueldo en el banco. Se puede tomar un crédito de hasta $15 millones con una tasa nominal anual (TNA) de 0% + UVA por los primeros 24 meses, y de 4,99% a partir de la cuota 25.

Santander 

El Santander Río ha desarrollado un sistema totalmente automatizado que permite al cliente gestionar el trámite del crédito hipotecario en forma online. El cliente ingresa su solicitud de crédito hipotecario desde la página web, envía la documentación de forma online y realiza el seguimiento de su trámite desde el portal.

Hipotecario

En las últimas semanas, incorporaron las líneas de crédito UVA para segunda vivienda, el crédito puente para comprar antes de vender, y una línea de créditos hipotecarios UVA para desarrolladores.

Están evaluando incorporar una línea para refacción, ampliación y terminación de vivienda, así como también una línea de préstamos hipotecarios en UVA para empresas.

Provincia, líneas para desarrolladores

El Provincia lanzará en las próximas semanas una línea de créditos en UVA para desarrolladores, que financiará el 70% de la construcción a una tasa fija de 8% anual por sobre el valor de la UVA. Para acceder al crédito el desarrollador deberá contar con el terreno donde se realizará el proyecto.

Además, antes de fin de año prevé tener en la calle otra línea que permita financiar la compra de departamentos desde el pozo.

La línea Provincia Tu Vivienda admite la figura del “dador de hipoteca”, que permite adquirir una propiedad hipotecando otra vivienda. Es una alternativa para comprar un inmueble que no es apto crédito.

El hipotecario social UVA es una línea creada para incorporar como propietarios a un vasto grupo de trabajadores de sectores medios con alta demanda de acceso a la vivienda propia y que tiene ingresos informales o en negro.

El Macro, la tasa más baja

En el Macro se jactan de tener la tasa más competitiva del mercado: 3,5% para aquellos clientes de plan sueldo, a quienes le dan hasta $ 16 millones.

Itaú

En Itaú no tienen tope máximo de monto a otorgar y se empieza a pagar el monto del capital a los 90 días. Además, el banco asume cierta flexibilidad ante situaciones coyunturales, como volatilidad del tipo de cambio.

Otros

En HSBC notan mucho interés por este producto, cuyo diferencial es la tasa fija hasta los primeros diez años y luego la tasa es combinada durante otros diez años más. En Galicia aseguran ser el primer banco privado en montos colocados en julio y agosto, y en el corto plazo planean ampliar la oferta para construcción y ampliación.

BBVA Francés ofrece UVA con destino para vivienda no permanente desde su lanzamiento en 2016, además de los destinos para la adquisición, refacción y construcción de vivienda permanente.

El Credicoop, en tanto, ofrece los ajustados por UVAs y los de tasa mixta: tasa fija los primeros dos años y luego variable.

 

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