valor agregado

La cadena de legumbres acelera escala exportadora y abre una disputa por tecnología, trazabilidad y valor agregado

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El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de expansión productiva y redefinición estratégica.

La 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada el 5 de mayo en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió reunir una agenda técnica, comercial e institucional que mostró a una cadena con fuerte orientación exportadora, creciente incorporación tecnológica y nuevas exigencias de competitividad. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por hacerlo con calidad, trazabilidad, eficiencia y capacidad de diferenciación.

Según expuso Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, Argentina parte de una posición productiva favorable: el rendimiento promedio nacional en legumbres alcanza 1.484 kg/ha, frente a un promedio mundial de 1.058 kg/ha; y entre el 60% y el 73% de la producción se destina a la exportación. Esa combinación de productividad relativa y perfil exportador vuelve crítica a la cosecha nueva, tanto para sostener compromisos comerciales como para consolidar el posicionamiento del origen argentino en los mercados internacionales.

Bajo un escenario climático normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción de 1,37 millones de toneladas, un 24% por encima del ciclo previo, sobre una superficie sembrada récord de 952.100 hectáreas. Dentro de ese total, se estiman más de 835.000 toneladas de porotos, 370.000 toneladas de arvejas, 122.000 toneladas de garbanzos y 43.000 toneladas de lentejas. El poroto mantiene el liderazgo productivo, con fuerte anclaje en el NOA, mientras que la arveja muestra una expansión relevante en Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, la estabilidad de los rindes dependerá de la evolución climática. Para el trimestre mayo – julio 2026, el pronóstico presentado por María José Dickie para el sur de Santa Fe, ingeniera agrónoma y especialista en clima del INTA, muestra una fase neutral del ENSO, temperaturas medias normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Tal escenario se interpreta inicialmente favorable para arveja y lenteja, siempre que se preserve una adecuada disponibilidad de humedad útil durante las etapas críticas del cultivo. 

El salto productivo, de todos modos, no se sostiene sólo con mayor superficie. Requiere genética adaptada, reducción de brechas de rendimiento, menores pérdidas poscosecha y variedades con atributos comerciales. En este punto, Daniel Kirschbaum, referente del INTA en el área de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó el rol de la cooperación internacional para mejorar la competitividad. El convenio INTA-ICARDA vincula al país con un banco de germoplasma de escala global, orientado a introducir, multiplicar y evaluar variedades de arveja, lenteja y haba con potencial de adaptación local, a través de redes nacionales de ensayo y posterior registro en INASE. En esa línea, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja, cuenta con más de 15 materiales avanzados de arveja, 2 materiales experimentales de lenteja macrosperma en trámite de inscripción y 65 líneas avanzadas de lenteja.

La competitividad futura también dependerá del ordenamiento del sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, señaló que las legumbres todavía muestran un bajo nivel relativo de formalidad frente a otros cultivos extensivos, con alta proporción de uso propio o semilla informal, baja tasa de recambio varietal y escasa penetración de semilla fiscalizada. Para revertir este diagnóstico, INASE viene avanzando en la incorporación de cultivos al SISA, la definición de normas específicas para producción de semilla y el ordenamiento de cultivares mediante la Resolución INASE 200/2024. La incorporación de la arveja al SISA en 2019 y del garbanzo en 2023 permitió comenzar a registrar superficie sembrada y cultivar utilizado. En arveja, la campaña 2024/25 muestra unas 83.000 hectáreas declaradas, 978 productores y 38 variedades, con más del 98% de la superficie concentrada en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. A su vez, entre 2020 y 2026 se inscribieron 15 nuevas variedades de arveja.

A la agenda genética y semillera se suma la adopción de herramientas de agricultura de precisión. Eduardo Vita Larrieu, investigador de la EEA INTA Oliveros especializado en tecnología de aplicación, abordó el uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición que permiten mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y documentar procesos. En un mercado de especialidades, donde la calidad y la trazabilidad definen el acceso a mejores condiciones comerciales, la tecnología sólo agrega valor si se integra con conocimiento técnico, protocolos de aplicación y gestión profesional.

La poscosecha constituye otro eslabón decisivo. Como planteó Ricardo Bartosik, referente de Poscosecha de Granos del INTA Balcarce e investigador de CONICET, la calidad comercial no se define únicamente en el lote, sino también en el acondicionamiento, limpieza, clasificación, almacenamiento, control de plagas, trazabilidad y segregación por origen. Los requisitos de exportación exigen que el producto llegue sano, seco, limpio, sin olores objetables y libres de materias extrañas. En el caso de China, además, se exige acopio por zonas de producción, sin mezclar mercadería de distintas áreas habilitadas. Esto vuelve clave la inversión en plantas de procesamiento, sistemas de gestión de calidad, registros operativos y manejo poscosecha de agroquímicos, especialmente para evitar rechazos por residuos y sostener la confianza en el producto argentino.

El mayor potencial de la cadena, sin embargo, está en transformar esa calidad primaria en productos de mayor valor. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas con harinas, concentrados, aislados, texturizados, snacks, panificados, sustitutos cárnicos y alimentos listos para consumir. Las legumbres se insertan en tendencias globales asociadas con proteínas vegetales, alimentos saludables, sostenibilidad y etiquetas más limpias. Para avanzar en esa dirección será necesario fortalecer la investigación aplicada, asegurar calidad homogénea, seleccionar variedades adecuadas, controlar antinutrientes y articular con mayor intensidad producción, ciencia e industria.

El contexto internacional ofrece oportunidades, aunque en un escenario más competitivo y volátil. Marlene Boersch, cofundadora y socia gerente de Mercantile Consulting Venture de Canadá, remarcó la creciente incidencia de barreras paraarancelarias y reacomodamientos comerciales en la distribución del market share global. En arvejas, Canadá proyecta exportaciones por unas 2,3 Mt en 2025/26 y 2,4 Mt en 2026/27, con India y China explicando entre el 65% y el 75% de sus ventas externas. Aun antes del arancel chino del 100% aplicado a las arvejas canadienses en marzo de 2025, Canadá ya venía perdiendo participación frente a Rusia: su cuota en China cayó del 90% en 2021/22 al 28% en 2025, mientras Rusia pasó a representar cerca del 60% del mercado. En lentejas, también se observa una mayor competencia de Australia, Rusia y Kazajistán, con India, Turquía y Emiratos Árabes concentrando alrededor del 60% de las exportaciones canadienses.

La mirada sobre China, aportada por Hu Bingchuan, investigador del Instituto de Desarrollo Rural de la Academia China de Ciencias Sociales, refuerza la importancia estratégica de ese destino. Según su presentación, China cuenta con un mercado de legumbres secas de alrededor de 3,3 Mt, con consumo total cercano a 3,28 Mt, producción doméstica de 0,98 Mt e importaciones por aproximadamente 2,3 Mt. Las arvejas secas representan el 54% del consumo total, con un volumen estimado de 1,68 Mt y una autosuficiencia menor al 3%. En la campaña comercial 2024/25, las importaciones chinas de arvejas secas alcanzaron 1,5 Mt, frente a una producción local de apenas 50.000 toneladas. Para Argentina, la oportunidad es relevante, pero exige escala, precio competitivo, cumplimiento sanitario y capacidad de procesamiento. El protocolo fitosanitario para arvejas secas fue firmado en 2015 y los primeros envíos desde establecimientos argentinos habilitados comenzaron en 2020; además, se encuentran en negociación protocolos para garbanzos, porotos y lentejas.

Más allá de China e India, el análisis de oportunidades presentado por Lanza muestra que Brasil sigue siendo el mercado de mayor atractivo y facilidad de acceso para el poroto negro, mientras que la Unión Europea ofrece mejores condiciones para productos con valor agregado, especialidades y orgánicos, aunque con altos estándares de trazabilidad y límites máximos de residuos. La matriz también identifica potencial para la exportación de harinas y subproductos hacia Bolivia.

En síntesis, las legumbres argentinas enfrentan una oportunidad concreta de expansión, pero el salto competitivo no será automático. El crecimiento deberá apoyarse en escala productiva, semilla trazable, tecnología, inocuidad, apertura de mercados y mayor industrialización. Santa Fe, por su peso en arvejas y lentejas y por su cercanía a nodos logísticos, técnicos e industriales, cuenta con condiciones para posicionarse mejor en una demanda global que busca proteínas vegetales, calidad y sustentabilidad

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Blindaje de origen y valor agregado: implementan nuevo protocolo para la miel fraccionada

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A través de la Resolución 61/2026, la Secretaría de Agricultura de la Nación oficializó la actualización del Protocolo de Calidad para Miel Fraccionada. Para Misiones y la región, la normativa no solo redefine los estándares físico-químicos para acceder al Sello “Alimentos Argentinos”, sino que se posiciona como una herramienta estratégica para desacoplar el precio del productor regional de los vaivenes de los commodities a granel, permitiendo capturar renta mediante el envasado en origen.

La miel argentina, reconocida globalmente por su excelencia, enfrenta hoy un mercado internacional de una selectividad quirúrgica. La sustitución del protocolo vigente desde 2007 por el nuevo Código SAA 013 responde a la necesidad de blindar la genuinidad del producto frente a la competencia de jarabes adulterados y exigencias sanitarias crecientes. Para el sector apícola de Misiones, donde la producción se caracteriza por su origen en la selva paranaense y montes nativos, esta actualización técnica permite certificar atributos diferenciales que son, en esencia, la ventaja comparativa real frente a la producción masiva de la región pampeana.

Parámetros técnicos: el rigor como activo comercial

El nuevo protocolo impone límites estrictos que funcionan como un filtro de calidad para el mercado externo, elevando el estándar de las salas de fraccionamiento locales:

Humedad Controlada: Se establece un máximo general del 18%, con excepciones técnicas para mieles de Chilca (19%) y de Caá-tay (20%). Esto es vital en el NEA, donde la humedad ambiental desafía la estabilidad del producto.

Frescura y Pureza: El Hidroximetilfurfural (HMF), indicador de deterioro por calor o envejecimiento, se fija en un máximo de 25 mg/kg.

Inocuidad Microbiológica: El recuento de hongos y levaduras debe ser inferior a 10 UFC/g, un parámetro crítico para prevenir la fermentación en envases destinados a góndola.

Genuinidad: Se ratifica el uso de Cromatografía en Capa Fina (TLC) para detectar adulteraciones con jarabes de glucosa o maíz, garantizando que el producto sea 100% fruto de la abeja melífera.

Misiones y el desafío del fraccionamiento

A diferencia del esquema productivo de Buenos Aires, enfocado mayormente en la exportación de tambores de 300 kg, el NEA tiene la oportunidad de capitalizar este protocolo para fortalecer su esquema de fraccionamiento local. En una provincia con asimetrías fronterizas marcadas, donde los costos de logística encarecen la competitividad, exportar miel fraccionada (envases ≤ 2,5 kg) bajo el sello de calidad permite ingresar a nichos de mercado (delicatesen o turismo rural) con precios que triplican al valor del granel.

La intervención del INTI NEA en la confección de este protocolo asegura que las particularidades de las mieles de monte —a menudo con niveles de acidez o coloración distintos a las de pradera— estén contempladas, evitando que el rigor técnico se convierta en una barrera de acceso para el pequeño productor misionero.

Impacto en la cadena de valor

Aseguramiento de la Inocuidad: Es obligatoria la implementación del sistema HACCP (APPCC) en la sala de procesamiento, desde la recepción del tambor hasta la distribución final.

Trazabilidad Total: El sistema debe permitir rastrear el producto desde la colmena hasta el consumidor, garantizando la seguridad jurídica ante reclamos internacionales.

Envase Sustentable: Se prioriza el uso de vidrio con cierre hermético o materiales reciclables grado alimentario como el PET, alineándose con las tendencias de consumo consciente.

La adopción voluntaria de este protocolo es el camino más corto para que las cooperativas apícolas misioneras logren el valor agregado en origen. Lo que hay que seguir de cerca es la capacidad de las PyMEs locales para financiar la adecuación de sus salas de extracción y fraccionamiento a las normas de SENASA citadas en el protocolo. En un escenario de “dólar quieto”, la diferenciación por calidad certificada es la única vía para que la miel del NEA no quede atrapada en la guerra de precios de los commodities globales.

Protocolo Calidad Miel Argentina by CristianMilciades

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Yerba Mate SPORT: un lanzamiento con lectura estratégica en plena disputa por el mercado yerbatero

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La industria yerbatera misionera sumó un movimiento con intención de marcar agenda: la Ruta de la Yerba Mate presentó la Yerba Mate SPORT — Edición Homenaje AFA, una propuesta que busca combinar identidad productiva, innovación comercial y capital simbólico vinculado al fútbol. El lanzamiento, encabezado por Alejandro Gruber, se inscribe en un momento donde el sector enfrenta el desafío de diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. La apuesta es clara: ¿puede una marca con arraigo territorial escalar en un esquema dominado por volumen y precio?

El producto introduce una lógica distinta dentro del universo tradicional de la yerba mate. No se trata solo de un nuevo envase o posicionamiento, sino de una construcción que intenta integrar cadena productiva, narrativa cultural y estrategia comercial.

Articulación productiva y modelo de integración territorial

El desarrollo de Yerba Mate SPORT surge de una articulación entre productores de distintas zonas de Misiones, combinando saberes de campo y de monte. Esa integración se traduce en dos tipos de molienda: una despalada, orientada a un consumo más intenso, y otra tradicional con palo, pensada para un perfil más equilibrado.

La decisión no es técnica únicamente. Implica un intento de valorizar cada eslabón de la cadena productiva, en un contexto donde la discusión por el precio de la materia prima y la rentabilidad del productor sigue siendo un punto de tensión estructural en el sector.

A esto se suma un componente empresarial: el proyecto incorpora a un actor clave del mercado matero, propietario de la mayor fábrica de mates del país, lo que permite proyectar el producto más allá de la producción primaria y fortalecer su posicionamiento comercial.

Fútbol, identidad y consumo: una alianza con impacto potencial

El vínculo con la Asociación del Fútbol Argentino aparece como el eje simbólico del lanzamiento. La Edición Homenaje AFA busca capitalizar el clima emocional asociado al fútbol argentino y trasladarlo a un producto de consumo cotidiano.

La estrategia apunta a un doble objetivo. Por un lado, generar identificación inmediata con el consumidor. Por otro, sostener la permanencia en el mercado a partir de la calidad del producto, evitando que el factor emocional quede como un recurso pasajero.

En términos de mercado, esta combinación refleja una tendencia creciente: productos que construyen valor no solo desde lo funcional, sino también desde lo cultural. La yerba mate, históricamente asociada a identidad y tradición, se convierte así en un vehículo para nuevas narrativas comerciales.

Reconfiguración del sector y señales hacia el futuro

El lanzamiento de Yerba Mate SPORT deja una señal hacia adentro de la economía regional. La búsqueda de diferenciación, el agregado de valor y la articulación entre actores productivos aparecen como ejes para competir en un escenario donde el commodity pierde margen.

Al mismo tiempo, la participación de la Ruta de la Yerba Mate refuerza la dimensión institucional del proyecto, aportando una marca territorial consolidada y una red de legitimidad construida sobre el circuito productivo y cultural.

En clave política, este tipo de iniciativas dialoga con una discusión más amplia: cómo las economías regionales logran sostenerse y crecer sin depender exclusivamente de volumen, en un contexto de cambios regulatorios y presión sobre los costos.

Entre innovación y desafío estructural

La Yerba Mate SPORT — Edición Homenaje AFA se presenta como un intento de síntesis entre tradición e innovación. Integra producción, identidad y mercado en una misma propuesta.

Lo que queda abierto es su capacidad de escalar y sostenerse en el tiempo. En las próximas etapas, el desempeño en góndola y la respuesta del consumidor serán determinantes para medir si este tipo de estrategias logra consolidarse o queda como una experiencia puntual dentro de un sector en plena transformación.

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De la chacra misionera al fitness europeo: cómo reinventan la yerba mate afuera

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Mientras en Europa el mate se transforma en suplemento premium y se vende en tubos efervescentes como bebida funcional, la Argentina atraviesa uno de los mejores momentos exportadores de su historia. La paradoja no podría ser más clara: nunca se vendió tanta yerba mate al mundo, pero el negocio más rentable empieza a construirse lejos de donde se produce.

En 2025, las exportaciones argentinas de yerba mate alcanzaron un récord cercano a los 58 millones de kilos, con un crecimiento superior al 30% interanual. La infusión emblemática de la región logró expandirse a más de 50 mercados, con Siria como principal destino -concentrando cerca del 60% del total- seguida por Chile, España y, en ascenso, Estados Unidos y algunos países asiáticos. El dato confirma algo que el sector ya percibe hace tiempo: el mate dejó de ser un consumo regional para convertirse en un producto global.

Sin embargo, ese salto en volumen no se traduce de manera proporcional en valor. Las exportaciones rondaron los 78 millones de dólares, una cifra que crece, pero a un ritmo mucho menor que las cantidades. La explicación está en el perfil de lo que se vende: mayormente yerba a granel o con bajo nivel de procesamiento, donde el margen es reducido y el precio se define más por volumen que por diferenciación.

En ese contexto aparece una nueva capa del negocio, que ya no está en la chacra ni en el molino, sino en los laboratorios de productos funcionales y en las góndolas del mundo wellness. El caso de “Gaucha Energy”, un suplemento europeo que combina extracto de yerba mate con electrolitos, vitaminas y minerales en formato efervescente, expone con claridad ese cambio. El mate ya no se toma: se disuelve. Ya no se comparte: se dosifica. Y, sobre todo, ya no se vende como tradición, sino como energía natural.

La aparición de productos como Gaucha Yerba Mate Electrolytes, producidos en Dinamarca y pensados para mercados europeos, confirma un cambio estructural en la forma en que se posiciona la yerba mate a nivel global. En este caso, ya no se presenta como una infusión tradicional, sino como un suplemento funcional orientado al rendimiento físico y la hidratación: combina extracto de yerba mate -con alto contenido de cafeína natural- con electrolitos, vitaminas del complejo B (B1-B6) y minerales como hierro y magnesio. El formato también es disruptivo: sticks o tabletas en tubos, pensados para diluir en agua, en línea con productos fitness como bebidas isotónicas premium. El paquete analizado contiene 6 tubos de 15 porciones cada uno (90 dosis en total), con precios promocionales que rondan los 159 coronas danesas (unos 23-24 dólares), lo que refleja una estrategia de penetración en el mercado europeo.

La transformación no es menor. El consumidor europeo no compra una costumbre sudamericana, sino un producto que promete rendimiento físico, hidratación y bienestar. En ese proceso, la yerba mate deja de ser una bebida cultural para convertirse en un ingrediente activo dentro de una categoría mucho más amplia: la de los suplementos y las bebidas funcionales.

Ahí es donde se reconfigura la cadena de valor. Mientras Misiones y Corrientes concentran la producción primaria, la innovación, el desarrollo de productos y el marketing se desplazan hacia Europa y Estados Unidos. El resultado es una cadena invertida: la materia prima se genera en origen, pero el valor se captura en destino. Incluso, en muchos casos, estos nuevos productos ya no utilizan la hoja tal como se consume en Argentina, sino extractos concentrados o derivados industriales, lo que reduce aún más el vínculo directo con la producción tradicional.

El contraste es evidente. Por un lado, un sector que muestra cifras récord de exportación y una demanda global en expansión. Por otro, tensiones internas por precios, rentabilidad y distribución del ingreso en la cadena. El crecimiento existe, pero no necesariamente derrama.

El fenómeno abre una pregunta de fondo para la economía regional: ¿puede la Argentina dar el salto hacia el valor agregado o quedará anclada en el rol de proveedor de materia prima? La oportunidad está planteada. El mundo ya validó al mate como producto global. Lo que está en discusión es quién construye el negocio alrededor de esa demanda.

Porque, en definitiva, el cambio ya ocurrió. El mate dejó de ser solo una infusión. Es, cada vez más, una plataforma. Y en esa transformación, la Argentina lidera la producción, pero todavía no lidera el negocio.

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Agricultura Familiar pone a la mujer agricultora en el centro de la estrategia 2026

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La Secretaría de Estado de Agricultura Familiar presentó los lineamientos de trabajo para 2026 con una planificación que prioriza el ordenamiento de la gestión, el fortalecimiento de las familias productoras y la generación de impactos concretos en el territorio. La estrategia coloca a la mujer agricultora como eje clave del modelo, integrando desarrollo territorial, producción y comercialización con foco en organización, agregado de valor y acceso a mercados.

El esquema de trabajo se estructura en tres grandes ejes que articulan políticas públicas orientadas a consolidar la agricultura familiar como pilar del desarrollo local. El enfoque busca mejorar ingresos, fortalecer la producción local y avanzar hacia un modelo con identidad misionera, combinando soberanía alimentaria, innovación productiva y nuevas oportunidades comerciales.

Desarrollo territorial con énfasis en la mujer rural

Desde el área de Desarrollo Territorial, la planificación 2026 pone el acento en el fortalecimiento de los grupos de la agricultura familiar, con especial énfasis en las mujeres de la ruralidad. La agenda incluye encuentros, capacitaciones y programas orientados a la autonomía económica y a la organización colectiva, entendidas como condiciones necesarias para sostener procesos productivos y sociales de largo plazo.

Estas acciones se complementan con un trabajo sistemático de registro, comunicación estratégica y formulación de proyectos territoriales, herramientas que permiten ordenar la gestión y orientar los recursos hacia iniciativas con impacto real en las chacras y comunidades. El objetivo es consolidar redes locales, fortalecer capacidades organizativas y mejorar la articulación entre productores y políticas públicas.

Producción con soberanía alimentaria e innovación

En el eje de Desarrollo Productivo, la planificación prioriza la soberanía alimentaria, la agroecología y la incorporación de innovaciones aplicadas a las chacras familiares. Las líneas de acción incluyen políticas vinculadas a semillas, chacras multiproductivas, transición agroecológica, certificación participativa y encuentros de grupos agroecológicos.

La estrategia incorpora además nuevas tecnologías productivas con el objetivo de modernizar la producción sin perder la identidad territorial. El enfoque busca aumentar la eficiencia y la resiliencia de las unidades productivas, garantizando prácticas sustentables que mejoren la calidad de los alimentos y fortalezcan la autonomía de las familias agricultoras.

Comercialización, valor agregado y nuevos mercados

La Subsecretaría de Comercialización concentrará su trabajo en el agregado de valor, la consolidación de ferias y mercados y la apertura de nuevos canales de comercialización. Entre las líneas destacadas se encuentran el desarrollo de productos con valor agregado, la promoción de cadenas de valor verde, la incorporación de prácticas de economía circular y el acceso a mercados digitales.

El objetivo es ampliar las oportunidades de venta, mejorar precios y reducir intermediaciones, fortaleciendo la inserción de la producción familiar en circuitos comerciales más amplios y diversificados. Esta estrategia apunta a generar ingresos sostenibles y a consolidar mercados locales con proyección regional.

La Escuela de Campo como eje transversal

Como componente transversal, la Escuela de Campo se consolida como una herramienta central de formación, acompañamiento y transferencia de conocimientos. A través de esta modalidad, la Secretaría busca fortalecer capacidades productivas y organizativas en todo el territorio provincial, integrando saberes técnicos con experiencias locales.

La Escuela de Campo actúa como nexo entre los distintos ejes de la planificación, facilitando la adopción de prácticas productivas innovadoras, el fortalecimiento de la organización comunitaria y la mejora continua de los procesos de comercialización.

Proyección 2026 y alcance institucional

Con esta planificación, la Agricultura Familiar proyecta un 2026 con una gestión más ordenada y articulada, enfocada en resultados concretos. La centralidad de la mujer agricultora, la apuesta por la agroecología y la ampliación de mercados configuran un esquema que busca impactar de manera directa en los ingresos de las familias productoras y en la consolidación de la producción local.

El enfoque integral refuerza el rol institucional de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar como articuladora de políticas territoriales, productivas y comerciales, en un contexto donde la organización y el agregado de valor resultan determinantes para la sostenibilidad del sector.

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