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Klimiuk tras reunirse con Jorge Brito: “Necesitamos una política nacional que genere valor agregado y empleo”

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El empresario misionero Jhonny Klimiuk, vinculado a la producción y exportación de yerba mate y té, puso sobre la mesa una discusión que comienza a ganar espacio entre sectores empresarios: cómo transformar las demandas productivas en una agenda política capaz de generar empleo, inversión y valor agregado.

Klimiuk, junto a Juan Manuel Zorraquin, fue uno de los impulsores del almuerzo de trabajo realizado el viernes en Puerto Iguazú con Jorge Pablo Brito y más de veinte empresarios, profesionales y referentes de diferentes actividades económicas de Misiones. El encuentro se produjo en paralelo a la presencia de Brito en la ciudad de las Cataratas, donde participó como expositor del 47° Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

En diálogo con Radio El Pueblo, durante el programa Audiodinámica, conducido por Pepe Levy, Klimiuk explicó que la convocatoria nació desde el sector privado y buscó abrir una conversación que excediera la coyuntura económica inmediata.

“Yo no estoy involucrado en la política partidaria, siempre estuve desde el sector privado. El pasado viernes tuvimos la oportunidad de estar con Jorge Brito, compartimos una mesa de diálogo político y de gestión”, señaló.

Uno de los ejes del encuentro fue la necesidad de revisar el perfil productivo argentino. Para Klimiuk, el desafío no pasa únicamente por aumentar las exportaciones, sino por conseguir que una mayor proporción de la producción salga al mundo después de atravesar procesos industriales dentro del país.

“Se exporta mucha materia prima, pero lo que realmente genera puestos de trabajo es cuando logramos transformar esa producción y darle valor agregado. Eso es lo que genera el derrame económico”, explicó.

La definición tiene especial relevancia para Misiones, una provincia cuya estructura económica está fuertemente vinculada a cadenas agroindustriales como la yerba mate, el té y la forestoindustria. En todas ellas, la discusión sobre competitividad convive con otro interrogante: cuánto del valor final de los productos puede quedar en origen.

Klimiuk sostuvo que la Argentina necesita una política nacional que coloque esa transformación en el centro de la estrategia económica. No alcanza, desde su perspectiva, con ordenar las variables macroeconómicas si ese proceso no termina traduciéndose en empresas capaces de invertir, producir y contratar trabajadores.

En ese punto encontró coincidencias con Brito. “Brito quiere que se haga generación de empleo con valor agregado. Hay que tener una alternativa concreta y viable para los argentinos”, afirmó.

Brito y la discusión hacia 2027

Pero el almuerzo de Iguazú no quedó limitado a una conversación empresarial. Según Klimiuk, también hubo espacio para discutir el escenario político que comenzará a delinearse hacia las elecciones presidenciales de 2027.

El empresario misionero consideró que el tablero nacional todavía está abierto y que la construcción de una alternativa requerirá superar las estructuras partidarias tradicionales y reunir sectores con intereses y procedencias diferentes.

“La bandera va a ser tener un poco de sentido común en lo social. No tenemos educación política en Argentina, hay mucho desconocimiento”, sostuvo.

Klimiuk fue más lejos al referirse a Brito y lo ubicó como una figura con potencial para intervenir en esa discusión.

En Jorge Brito encontramos una opción, una persona con sentido común en lo productivo y en lo social. Puede ser una alternativa para lo que viene, para que Argentina tenga una opción y no vuelva al kirchnerismo”, expresó.

Su planteo apunta a una construcción política que, según explicó, todavía se encuentra en una etapa inicial y deberá incorporar necesariamente a los gobernadores.

“Los tiempos en la política se dan más sobre la hora y la necesidad de tener una unidad en la oposición cuesta concretarla, pero estamos trabajando en eso. Es indispensable que participen los gobernadores porque tienen una realidad distinta en cada provincia”, aseguró.

La referencia a los mandatarios provinciales introduce uno de los puntos centrales de cualquier armado nacional por fuera de las estructuras tradicionales: el peso territorial. Para Klimiuk, las respuestas económicas no pueden diseñarse exclusivamente desde Buenos Aires porque las necesidades productivas, tributarias y laborales cambian sustancialmente entre las provincias.

En el plano provincial, Klimiuk puso el foco sobre uno de los reclamos recurrentes del empresariado misionero: la presión fiscal y su impacto sobre la competitividad.

Hoy vemos con buenos ojos que el Gobernador pueda traer alivio fiscal para que la mayoría pueda tener más herramientas. Hay que buscar opciones para que las empresas sean competitivas”, indicó.

Para Klimiuk, cualquier estrategia de crecimiento deberá contemplar la particularidad geográfica y generar condiciones para que producir, industrializar y exportar desde Misiones resulte competitivo.

Klimiuk también se refirió a la reconfiguración que atraviesa el oficialismo provincial y a las diferencias políticas entre el gobernador Hugo Passalacqua y Carlos Rovira. A su entender, ese proceso puede abrir una etapa diferente en la política misionera y generar espacio para nuevas decisiones económicas.

La ruptura de Passalacqua y Rovira nos ayuda a tener más alivio en el ciudadano de a pie, con políticas que puedan afectar positivamente a la gente”, afirmó.

Más allá de los nombres y de las construcciones electorales que puedan aparecer durante los próximos meses, Klimiuk insistió en que la discusión de fondo debe volver a la economía real: qué producir, cómo agregar valor, cómo competir y, sobre todo, cómo volver a generar empleo privado.

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Impulsan la rosella como una alternativa productiva en Misiones

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Misiones busca ampliar su matriz productiva y la rosella aparece como una alternativa con potencial para la agricultura familiar y la elaboración de alimentos con valor agregado. La especie, conocida científicamente como Hibiscus sabdariffa L., produce cálices de color rojo y carnosos que pueden utilizarse en bebidas, infusiones, mermeladas, jarabes y otros productos.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), a través de su Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, trabaja en la caracterización de los materiales utilizados en la provincia y en la generación de información técnica para mejorar su producción. Originaria de África y posteriormente difundida hacia Asia y América, la rosella encuentra en las regiones tropicales y subtropicales condiciones favorables para su desarrollo, entre ellas las del noreste argentino.

El interés productivo está vinculado también con su capacidad de adaptación y con un ciclo que puede integrarse a sistemas diversificados. La planta presenta un crecimiento rápido y puede alcanzar los dos metros de altura bajo condiciones favorables. En Misiones, buena parte de la producción actual se realiza mediante semillas conservadas e intercambiadas entre productores familiares, una práctica que derivó en poblaciones con diferencias en porte, pigmentación, tamaño de los cálices y fecha de floración.

Esa variabilidad es precisamente uno de los aspectos que el INTA busca caracterizar. Conocer el comportamiento de los materiales disponibles permitiría avanzar hacia una producción más homogénea y mejorar la planificación del cultivo, especialmente si la rosella comienza a incorporarse como una alternativa comercial dentro de establecimientos que ya producen otros cultivos.

En términos agronómicos, la planta comienza a florecer, en líneas generales, alrededor del 21 de diciembre, cuando los días empiezan a acortarse. La implantación puede realizarse mediante siembra directa o a través de almácigos y posterior trasplante.

La preparación de la semilla también puede favorecer el establecimiento del cultivo. El INTA recomienda mantenerla en agua durante 24 horas antes de la siembra para acelerar y uniformar la germinación. En los materiales evaluados en Misiones se obtuvieron porcentajes de germinación cercanos al 85%.

Para la implantación se recomienda una distancia de un metro entre hileras y 0,80 metros entre plantas, lo que representa unas 12.500 plantas por hectárea. El cultivo requiere plena exposición solar y tanto la siembra como el trasplante deben realizarse durante la primavera, evitando el período de heladas.

El manejo del suelo es otro de los factores determinantes. Desde el INTA recomiendan realizar previamente un análisis que permita definir las necesidades de fertilización y prestar especial atención al drenaje. El uso de mulch, compost y abonos puede ayudar a conservar la humedad y mejorar las condiciones del suelo, mientras que durante los primeros 50 días resulta fundamental controlar las malezas.

Una producción que busca valor agregado

Las experiencias realizadas en las condiciones productivas de Misiones permitieron obtener entre 1,5 y 2 kilos de cálices frescos por planta. La relación entre producto fresco y seco es significativa: para obtener un kilo de cálices secos se necesitan aproximadamente cinco kilos de producto fresco. Una vez finalizado el proceso de secado, el material debe conservar una humedad inferior al 9%.

Ese proceso abre una segunda dimensión para la actividad: la transformación. El principal producto comercial son los cálices, pero su utilización no se limita a las infusiones. La rosella puede incorporarse a la elaboración de jarabes, mermeladas, jaleas, salsas, concentrados y colorantes naturales.

También puede combinarse con té o yerba mate, aportando sabor y color. Para una provincia cuya matriz agroindustrial tiene precisamente a la yerba mate y al té entre sus principales cadenas, esa posibilidad permite pensar la rosella no solamente como un nuevo cultivo, sino también como un insumo para desarrollar productos diferenciados.

La especie, además, ya está contemplada por el Código Alimentario Argentino, un aspecto relevante para avanzar desde una producción experimental o de pequeña escala hacia alimentos elaborados con destino comercial.

La oportunidad, en ese sentido, no pasa únicamente por sumar hectáreas. El desafío productivo consiste en construir una cadena que conecte semillas y manejo agronómico con secado, acondicionamiento, transformación y comercialización. Para pequeños productores, esa integración puede ser más relevante que el rendimiento aislado por hectárea.

La experiencia del INTA Cerro Azul aporta en ese punto una base técnica para reducir la incertidumbre inicial. La caracterización de los materiales, la definición de prácticas de implantación y manejo y la evaluación de rendimientos permiten transformar una alternativa todavía incipiente en una opción productiva con parámetros concretos.

Para Misiones, diversificar no implica necesariamente reemplazar sus cadenas tradicionales. La rosella puede ocupar un espacio complementario, especialmente si logra integrarse con la agricultura familiar y con industrias capaces de convertir una materia prima de bajo volumen en productos diferenciados. El próximo paso será determinar si esa oportunidad agronómica puede convertirse, de manera sostenida, en una oportunidad económica.

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Misiones busca abrir mercados para sus PyMEs en la cadena minera nacional

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Misiones buscará dar un nuevo paso en la diversificación de mercados para su industria con una delegación de diez empresas que participará el próximo 26 de agosto de la Ronda de Cadena de Valor Minera, que se realizará en el Pabellón Azul de La Rural, en el marco de la Expo Industrias y Servicios 2026.

La iniciativa será acompañada por el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Industria, con el objetivo de conectar a las PyMEs provinciales con compradores, operadores y empresas líderes del sector minero. La apuesta excede la participación en una feria: el foco estará puesto en generar reuniones de negocios que permitan convertir la vinculación comercial en nuevos clientes, contratos y oportunidades de integración a cadenas de valor de alcance nacional.

Las diez firmas que integrarán la delegación fueron seleccionadas luego de un proceso de evaluación técnica y accederán a encuentros comerciales con actores de una actividad que demanda una amplia variedad de bienes y servicios. Para la industria misionera, el desafío consiste en aprovechar esos espacios para ampliar su cartera de clientes y colocar producción con mayor valor agregado fuera de los mercados tradicionales.

La delegación provincial estará encabezada por el ministro de Industria, Federico Fachinello, mientras que la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, acompañará a las empresas durante la misión comercial. La funcionaria sintetizó el objetivo de la estrategia: “Buscamos abrir nuevos mercados para la industria misionera. Cada encuentro es una oportunidad para que nuestras PyMEs generen vínculos comerciales, incorporen nuevos clientes y sigan creciendo con valor agregado”.

El planteo adquiere relevancia en un escenario donde las pequeñas y medianas industrias necesitan ampliar sus canales de comercialización y encontrar nuevos destinos para sostener escala, empleo y capacidad productiva. En ese sentido, la participación en rondas de negocios especializadas permite reducir una de las principales barreras para una PyME: acceder directamente a los responsables de compras de empresas de mayor dimensión.

La Expo Industrias y Servicios 2026 funcionará como plataforma para esa búsqueda. El encuentro reunirá a más de 10.000 profesionales, 200 expositores y contará con más de 100 charlas especializadas, configurando un espacio de vinculación entre proveedores y grandes empresas del país.

Para Misiones, la oportunidad está en transformar esa agenda de contactos en negocios concretos y, a partir de allí, ampliar la participación de su entramado industrial en cadenas productivas que exceden las fronteras provinciales. La estrategia combina promoción comercial, generación de vínculos y búsqueda de nuevos mercados como herramientas para fortalecer una industria misionera con mayor escala y valor agregado.

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Argentina pierde el liderazgo mundial en molienda de soja: la revolución de los biocombustibles reposiciona a Brasil y Estados Unidos

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Durante más de una década, Argentina fue sinónimo de industrialización de la soja. El complejo agroexportador del Gran Rosario convirtió al país en el principal procesador mundial de la oleaginosa entre los grandes exportadores, una ventaja competitiva construida sobre inversiones portuarias, infraestructura logística y una industria capaz de transformar el poroto en harina y aceite con alto valor agregado.

Ese liderazgo, sin embargo, llegó a su fin. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirma que Argentina descendió al tercer puesto en capacidad instalada de molienda de soja, luego de ser superada primero por Estados Unidos en 2024 y ahora también por Brasil en 2025. Detrás del cambio no solo aparece el crecimiento de sus competidores, sino una transformación estructural del mercado global impulsada por la expansión de los biocombustibles.

Argentina cayó al tercer puesto en capacidad de molienda de soja entre principales competidores, superada por Estados Unidos y Brasil. El avance de los biocombustibles impulsa nuevas inversiones en dichos países, mientras la industria local se estanca.

En el marco de la gran expansión del cultivo de soja en Argentina desde fines de la década de 1970, es que comienza a crecer con mayor intensidad la capacidad de procesamiento de oleaginosas en el país. Sin embargo, es recién hacia fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000 cuando el Gran Rosario se consolida como el principal impulsor de esa expansión. Este proceso tiene lugar en un contexto marcado por la sanción de la Ley 24.093 en 1992, que desregula la actividad portuaria, y por el inicio de la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná en 1995, un primer paso importante para garantizar un mínimo de 32 pies de calado desde el complejo portuario del Gran Rosario hasta el océano, fortalecer la competitividad y asegurar el flujo exportador.

Tal como se ve en el siguiente gráfico, esa ingente cantidad de inversiones en industrias portuarias – mayormente ubicadas en el Gran Rosario – es que permite posicionar a la Argentina como el país exportador líder en derivados oleaginosos con mayor capacidad instalada de procesamiento de soja del mundo hacia el año 2011, por encima de Estados Unidos y Brasil. La industria local ostenta ese puesto durante quince años ininterrumpidos, aunque operando, en promedio, a un 60% de capacidad instalada. Esto último, en vistas de una oferta doméstica de soja que resultó insuficiente para cubrir el potencial de procesamiento, en un contexto de desincentivo a la producción de soja ante la excesiva carga impositiva que empieza a sufrir el complejo desde inicios de la década de los 2000.

Luego de alcanzar en 2020 un techo teórico con poco más de 68 Mt potenciales de procesamiento anual de soja, la expansión se detiene e inclusive llega a reducirse marginalmente. En simultáneo, los otros dos grandes orígenes de soja en el mercado global mantuvieron una tasa promedio de expansión industrial constante, en línea con una oferta local de soja abundante y creciente en el tiempo: la industria de soja en Estados Unidos y Brasil crece al 4% y 1,9% promedio anual durante la última década. De esta manera, es que desde 2024 Argentina pasa a ubicarse en el segundo puesto en capacidad instalada teórica de procesamiento de soja entre los tres orígenes exportadores líderes al ser superado por Estados Unidos y en 2025 se retrocede al tercer puesto al ser superado por Brasil.


1. Mercado de soja a nivel mundial: cambio estructural en un contexto de mayor demanda para biocombustibles 

El mercado de commodities agrícolas y la industria de soja en particular, están atravesando un cambio de paradigma en cuanto a los drivers de demanda que impulsan la expansión de la producción y la industrialización. Si entre finales de 1980 y mediados de la segunda década de este siglo la transformación de proteína vegetal en proteína animal, traccionada por el crecimiento en el consumo de carnes a nivel global con China a la cabeza, fue el principal factor que potenció el avance en la producción de granos, la promoción para la elaboración de biocombustibles está liderando el flujo de la demanda. Esto último, más allá de que continúan creciendo los usos de los granos para alimentación animal y humano.

A principios de este siglo, prácticamente no se procesaba soja con el fin de utilizar aceite para usos industriales. En Estados Unidos y Brasil, grandes países exportadores de soja y también ávidos consumidores de aceite y harina, la molienda de soja promediaba 44 y 23 Mt respectivamente. Gran parte de los productos derivados que se obtenían de ese procesamiento eran destinados a abastecer la demanda interna: en Estados Unidos en torno al 75% y en Brasil casi el 50%. El total que se consumía internamente se repartía en dos grandes grupos: uso forrajero (principalmente cubierto por la harina de soja) y consumo alimenticio (aceite de soja), más allá de un excedente de poroto de soja que era clave para abastecer la demanda de China y en menor medida de otros países.

Un cuarto de siglo más tarde, los norteamericanos procesan más de 70 Mt de soja (+ 67%) y los brasileros más de 60 Mt (+190%). Mientras las proporciones entre las toneladas que se procesan para exportar y las que se consumen internamente prácticamente no cambiaron, lo que sí cambia es la proporción en el “para qué” son utilizadas. En Estados Unidos, la mitad de la molienda de soja que abastece al mercado interno se utiliza como insumo para un proceso industrial posterior (principalmente biodiésel), mientras que en Brasil la participación es aún mayor, explicando casi dos terceras partes del total.

Si se hace foco en los aceites vegetales, los biocombustibles cumplen un rol cada vez más relevante en la matriz de demanda de estos productos. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, si bien existen diversas materias primas para producir biodiésel, el aceite de palma —principalmente en Indonesia— es uno de los insumos más utilizados. No obstante, con el paso del tiempo y el aumento de las tasas de corte en grandes países productores de soja, el aceite de soja gana participación como insumo industrial. Actualmente, su peso sobre el total se ubica cerca del 30% y alcanza máximos históricos a nivel mundial. Esta dinámica global se explica casi en su totalidad por Brasil y Estados Unidos, que actualmente representan el 80% del consumo global de aceite de soja para uso industrial. 

En el plano productivo, en las últimas dos décadas y media, Brasil mutiplicó por seis su cosecha de soja, con un récord de 180 Mt en la última campaña. Estados Unidos, por su parte, registra un crecimiento más moderado, en torno al 60%, con una producción cercana a 116 Mt en el ciclo comercial actual y una expectativa de alcanzar 120 Mt en el próximo ciclo productivo.

La combinación de una producción creciente en ambos países y nuevos drivers de demanda que incentivan el procesamiento industrial para usos no alimentarios está modificando la estructura de precios relativos del complejo soja. En particular, se observa un salto en el denominado oilshare, dado que el aceite pasa a sostener una proporción creciente del margen de crushing, en detrimento de la harina de soja.

De esta forma, el salto en la demanda de aceites vegetales en general, y de aceite de soja en particular, explica el vertiginoso ritmo de expansión de la capacidad instalada de procesamiento tanto en Estados Unidos como en Brasil. Ambos países, históricamente dominantes en el mercado de exportación de poroto de soja, intensifican cada vez más su procesamiento interno. Este cambio altera la dinámica de los mercados internacionales de subproductos del complejo soja y genera efectos directos sobre las cotizaciones.


2. El crush global de soja aumentó cerca de 100 Mt en la última década, mientras Argentina se quedó al margen de ese crecimiento industrial

El avance de la industrialización de soja no es un fenómeno exclusivo de los principales países exportadores del complejo, sino una dinámica que se extiende a gran parte del mundo. A comienzos de la década de 1990, Brasil, Argentina y Estados Unidos concentraban el 62% del crush mundial de soja. Actualmente, este grupo representa poco menos del 50% del total.

En términos generales y teniendo en consideración el desempeño de la última década, el crush global de soja aumentó 95 Mt, donde 43% se explica por Brasil y Estados Unidos, mientras que al agregar China estos 3 países representan el 72% del total. Vale destacar que, en dicho período Argentina no solo no crece, sino que contrae marginalmente su nivel de molienda, mientras que el resto de los países explica de forma diversificada el 28% restante con 26,6 Mt.

En general, la expansión en la industrialización del resto del mundo es nutrida por el aporte de volumen que provee tanto Brasil como Estados Unidos al mercado. Estos dos países explican el origen del 90% de las importaciones globales de poroto de soja. Teniendo en cuenta que durante las últimas décadas sus exportaciones conjuntas crecieron por encima del aumento en las importaciones de poroto de soja de China (destino clave para ambos países) y que la producción de soja en el resto de regiones creció a un ritmo marginal, el impacto en la dinámica del mercado fue doble: por un lado, estos países han abastecido una demanda en expansión de poroto de soja a otros países que no son China; por otro lado, ha implicado una reducción relativa en la demanda global de importación de productos derivados, ya que se intensifica la industrialización en “destino”.


3. Mirando hacia el futuro: perspectivas de crush en principales países exportadores del complejo soja

A partir del escenario presentado anteriormente, se configura un panorama en el cual está creciendo de forma sostenida la demanda de oleaginosas y, aceites vegetales en particular, como feedstocks fundamentales para la industria de biocombustibles. Esto, con objeto de cumplir los mandatos de cortes con combustibles fósiles que están implementando los diferentes países.

Al analizar los tres principales países líderes en exportaciones del complejo soja, en el caso de Brasil y Estados Unidos, se presenta una política clara que busca incrementar el corte de biodiesel con gasoil para disminuir la dependencia en combustibles fósiles. Tal como se vio en el primer gráfico presentado, es el factor clave que está dinamizando las inversiones en ambos países para aumentar la capacidad de procesamiento local. Considerando proyecciones conservadoras en base a las necesidades industriales mínimas para cumplir con la normativa de biocombustibles en cada país y siguiendo el escenario base del USDA para la próxima década, el procesamiento de soja en Estados Unidos podría ubicarse entre 77 y 83 Mt hacia 2030. Mientras que, en el caso de Brasil, el crush doméstico de soja podría ubicarse en torno a 82 Mt hacia dicho período.

Para el caso de Argentina, las proyecciones hacia adelante son más complejas ya que, si bien se tiene un programa futuro de baja paulatina en los derechos de exportación para los principales cultivos extensivos, la política futura de biocombustibles todavía está en pleno debate. Siguiendo el modelo AGMEMOD de la BCR, las proyecciones para el escenario base, manteniendo todas las condiciones actuales constantes, se estima que hacia 2030 el crush de soja podría incrementarse levemente hasta 46,5 Mt. En cambio, considerando un escenario sin derechos de exportación, para el mismo período la industrialización de soja podría alcanzar las 54 Mt en Argentina, lo que significaría un aumento en torno al 23% frente al nivel de molienda actual.

Por último, vale remarcar que se han anunciado posibles inversiones privadas para expandir y eficientizar la capacidad de molienda de oleaginosa en Argentina por un monto en torno a los USD 1.000 millones. Por el lado de la expansión de la capacidad instalada, se instalarían en Buenos Aires y Santa Fe, a través de grupos empresarios distintos y que podrían sumar a la capacidad de molienda nacional 22.000 toneladas diarias, lo cual equivale a un extra de 7,2 millones de toneladas anuales. Es decir, si bien Argentina presenta desafíos dado el contexto presentado, los incentivos se estarían alineando para ejecutar inversiones y pensar en un escenario de crecimiento en la actividad hacia adelante.

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Apuesta al valor agregado: 22 marcas yerbateras buscan abrir nuevos mercados en Caminos y Sabores

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La construcción de marcas propias y la comercialización con valor agregado continúan consolidándose como herramientas estratégicas para fortalecer la economía de las chacras misioneras. En ese marco, el Ministerio del Agro y la Producción participa de la vigésima edición de Caminos y Sabores con un stand institucional que reúne a 22 marcas elaboradas por cooperativas yerbateras y pequeños productores de distintos puntos de la provincia. La presencia en uno de los principales eventos gastronómicos del país forma parte de una política sostenida de acompañamiento comercial orientada a ampliar mercados, acercar la producción directamente al consumidor y generar nuevas oportunidades para quienes agregan valor en origen.

La participación es coordinada por la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros, con el acompañamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), y da continuidad a una estrategia que durante los últimos años permitió fortalecer la presencia de las marcas misioneras en distintos espacios de promoción y comercialización del país. En ese sentido, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, afirmó que “nuestro objetivo es que cada vez más productores puedan dar el paso de vender materia prima a construir una marca propia y captar mayor valor dentro de la cadena yerbatera”.

Por su parte, el subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, explicó que “desde el Gobierno provincial venimos impulsando una estrategia para que las marcas de cooperativas y pequeños productores puedan llegar directamente al consumidor, fortaleciendo la comercialización y generando mejores oportunidades para quienes agregan valor en origen”. En ese sentido, sostuvo que “sin renunciar a la búsqueda de herramientas que recuperen y garanticen un precio justo para la materia prima, también trabajamos para abrir nuevos mercados y consolidar espacios donde nuestros productores puedan mostrar la calidad de sus productos”.

Las marcas misioneras presentes fueron: Titrayju,  Tamandua, Zapeca, Lapacho Rosa, Federal, La  guapa, La chacra, Salto Bielacovic, Yerba Viejo, Minusha, Principios, Togue Encanto, Picada Vieja, Principios, Tres Generaciones, Grapia Milenaria, Barbacuá, Alibid, Salto del Moconá, Atardecer, Orembae,  GMC, Yerba Mate León, Alma Guaraní.

Un espacio para consolidar nuevos mercados

Las primeras jornadas dejaron un balance positivo para las marcas participantes, tanto por el volumen de ventas como por la generación de nuevos contactos comerciales y la visibilidad alcanzada. La posibilidad de dialogar directamente con consumidores, distribuidores, comerciantes y referentes del sector gastronómico y turístico convierte a este tipo de encuentros en una herramienta fundamental para fortalecer la comercialización de la yerba mate misionera.

Mabel Acosta, representante de la Cooperativa Río Paraná, destacó la respuesta del público durante la feria. “Los consumidores demostraron interés y compromiso al elegir estas marcas porque saben que de esa manera acompañan el trabajo de los productores elaboradores”, expresó. Asimismo, sostuvo que “tenemos que seguir apostando a este tipo de espacios. Es muy importante promocionar la yerba mate de Misiones y contar la historia que hay detrás de cada paquete, porque ese valor también llega al consumidor”.

Caminos y Sabores reúne a más de 500 productores, emprendedores, cocineros y empresas de todo el país en el predio ferial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Considerada una de las principales ferias gastronómicas de Argentina, constituye una vidriera estratégica para promover alimentos con identidad territorial, fortalecer vínculos comerciales y posicionar las economías regionales frente a nuevos mercados.

Durante la muestra, el gobernador Hugo Passalacqua recorrió el espacio institucional de Misiones y saludó a productores y representantes de las marcas participantes, destacando el compromiso de quienes representan a la provincia y el valor de estos espacios para seguir difundiendo la calidad de la producción y la gastronomía misionera. A través de estas acciones, el Gobierno de Misiones continúa fortaleciendo una estrategia integral de acompañamiento a las cooperativas y pequeños productores yerbateros, promoviendo la construcción de marcas propias, el agregado de valor en origen y la apertura de nuevos canales comerciales que permitan consolidar el crecimiento de la producción misionera.

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