vencimientos de deuda

El Gobierno amplía el BONCAP hasta $1,5 billones para canjear deuda con el Banco Central

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El Ministerio de Economía autorizó una operación de conversión de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permitirá reemplazar una Letra del Tesoro que vence a fines de agosto por un bono con vencimiento en junio de 2027. Para instrumentar el canje, el Tesoro dispuso ampliar la emisión del BONCAP T30J7 por hasta $1,5 billones de valor nominal original.

La medida fue establecida mediante la Resolución Conjunta 51/2026 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, publicada este martes en el Boletín Oficial. La norma contempla la conversión de las tenencias que posee el BCRA de la LECAP S31G6, con vencimiento el 31 de agosto de 2026, por BONCAP T30J7, cuyo vencimiento está previsto para el 30 de junio de 2027.

En términos financieros, la operación supone extender el horizonte de vencimiento de esos instrumentos en poder del Banco Central. La LECAP que será entregada al Tesoro tenía como fecha de vencimiento el 31 de agosto próximo, mientras que el título recibido por el BCRA prolongará ese compromiso hasta junio de 2027. La operación, por lo tanto, modifica el perfil temporal de la deuda sin implicar por sí misma una cancelación de obligaciones.

El Gobierno justificó la operación dentro del marco legal que regula el crédito público y, específicamente, de las facultades establecidas en el Presupuesto 2026. La resolución recuerda que el artículo 44 de la Ley 27.798 habilita al Poder Ejecutivo a realizar operaciones de crédito público dentro de los montos y destinos establecidos en la normativa presupuestaria.

El instrumento utilizado será el BONCAP T30J7, un bono del Tesoro capitalizable en pesos que ya había sido emitido originalmente en enero de 2026. La ampliación estará limitada a $1.500.000 millones de valor nominal original y se realizará exclusivamente por el monto que resulte necesario para concretar la conversión con el BCRA.

La particularidad de la operación es que no se trata de una licitación abierta a inversores privados, sino de una conversión de títulos con el Banco Central. La normativa vigente permite que determinadas suscripciones de instrumentos de deuda pública se realicen mediante otros títulos de deuda, con precios determinados en función de las condiciones observadas en los mercados.

Para establecer la relación de canje se tomarán como referencia los precios registrados el 21 de agosto de 2026 en Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), inmediatamente antes de las 13:30, con liquidación a 24 horas. La fecha prevista para concretar la operación fue fijada para el 24 de agosto.

El dato relevante para el mercado es que el Tesoro transforma un vencimiento concentrado en el corto plazo en una obligación con un horizonte más extendido. La LECAP que debía ser atendida a fin de agosto es sustituida por un instrumento que vence diez meses después, lo que contribuye a administrar el calendario de vencimientos en pesos del sector público.

La operación también muestra el papel que continúa desempeñando el BCRA como tenedor de instrumentos del Tesoro. En este caso, el mecanismo permite reemplazar una posición que estaba próxima a su vencimiento por otro título público, evitando que la renovación de esa obligación dependa exclusivamente de una nueva colocación de deuda en el mercado.

Eel desafío será que este tipo de operaciones contribuya efectivamente a distribuir los vencimientos en el tiempo y a reducir las necesidades de refinanciamiento inmediato. El efecto sobre las cuentas públicas dependerá, entre otros factores, de las condiciones financieras bajo las cuales continúe renovándose la deuda en pesos y de la capacidad del Tesoro para sostener el acceso al mercado voluntario.

La resolución lleva las firmas del secretario de Finanzas, Federico Matías Furiase, y del secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, y entró en vigencia desde el día de su dictado.

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Provincias: los vencimientos de deuda marcaron un récord en junio

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En un contexto de fuerte reordenamiento de las finanzas públicas y de mercados más selectivos para el financiamiento, las provincias argentinas atravesaron en junio uno de los meses más exigentes del año. Los vencimientos de títulos públicos alcanzaron los $1,306 billones, el mayor registro nominal desde que existen estadísticas comparables, mientras que las colocaciones de nueva deuda mostraron una marcada desaceleración.

El informe de Politikon Chaco refleja una dinámica que comienza a consolidarse en el mercado subnacional: las provincias siguen honrando compromisos de deuda crecientes, pero son cada vez menos las que recurren al mercado para refinanciarse o captar nuevos recursos.

Los $1,306 billones pagados durante junio implicaron un crecimiento real interanual del 58,3% y una suba del 60,9% respecto de mayo, impulsada principalmente por amortizaciones de capital, que representaron el 86% del total. Los intereses explicaron apenas el 14%, una composición que muestra que buena parte de las provincias enfrentó pagos efectivos de deuda y no sólo servicios financieros.

También resulta significativa la composición de esos vencimientos. El 57% correspondió a Letras de corto plazo y el 43% a Bonos, mientras que el 87% de los pagos se realizó en pesos y el restante 13% en moneda extranjera. Esa distribución confirma que, aunque el grueso del endeudamiento provincial continúa pesificado, todavía persisten obligaciones dolarizadas relevantes para algunos distritos.

Títulos públicos provinciales | Junio 2026

Las provincias enfrentaron un mes récord de vencimientos de deuda

Los pagos llegaron a $1,3 billones, con fuerte concentración en Buenos Aires y predominio de amortizaciones de capital.

Vencimientos del mes
$1,306 billones

Nuevo máximo nominal. El monto creció 58,3% real interanual y 60,9% frente a mayo.

Emisiones de junio $660.344 millones
Variación real interanual -34,3%

Quiénes concentraron los vencimientos

Buenos Aires
$856.528 M
Mendoza
$133.508 M
Salta
$74.389 M
Chaco
$67.380 M
Córdoba
$65.029 M
86% correspondió a amortización de capital
57% fueron vencimientos de Letras
13% se pagó en dólares: USD 115,3 millones

La concentración geográfica de los vencimientos vuelve a poner de manifiesto el enorme peso financiero de la provincia de Buenos Aires. El distrito explicó 65,6% de todos los pagos del mes, con vencimientos por $856.528 millones, muy por encima de Mendoza ($133.508 millones), Salta ($74.389 millones), Chaco ($67.380 millones) y Córdoba ($65.029 millones). Entre esos cinco distritos se concentró prácticamente el 92% de todos los vencimientos de junio.

En contraste, provincias como Misiones, Corrientes, Catamarca, Neuquén o Tierra del Fuego registraron compromisos significativamente menores. En el caso misionero, los pagos ascendieron a $798,9 millones, correspondientes a los bonos MI31 y MIM31, una cifra marginal dentro del total nacional.

La deuda en dólares sigue presente

Aunque el mercado provincial se ha ido pesificando en los últimos años, junio volvió a mostrar que la deuda en moneda extranjera continúa teniendo impacto.

Durante el mes se cancelaron USD 115,3 millones, equivalentes al 13% del total de los vencimientos. Los mayores pagos correspondieron a Salta, que abonó USD 52,2 millones; Córdoba, con USD 30,7 millones; y Santa Fe, que pagó USD 32,4 millones correspondientes al primer cupón de intereses de un bono emitido a fines de 2025.

Menos provincias salieron a buscar financiamiento

Mientras los vencimientos alcanzaban niveles récord, el mercado mostró un comportamiento mucho más prudente del lado de las emisiones.

Durante junio solamente dos provincias realizaron nuevas colocaciones de deuda: Buenos Aires y Chaco.

Entre ambas emitieron $660.344 millones, lo que representa una caída real interanual del 34,3%, pese a que el volumen continúa siendo elevado en términos nominales.

Buenos Aires explicó el 87% de esas emisiones mediante nuevas Letras del Tesoro y reaperturas de instrumentos existentes, mientras que Chaco retomó el mercado luego de dos meses sin licitaciones, colocando aproximadamente $83.379 millones en Letras de distintos plazos.

La fotografía de junio muestra un cambio de comportamiento respecto de los meses previos: el mercado permaneció abierto para los gobiernos provinciales, pero el acceso fue mucho más selectivo y con una participación muy concentrada.

El semestre cerró con más deuda… y más emisiones

En el acumulado del primer semestre, los vencimientos provinciales totalizaron $5,20 billones, un incremento real del 16,5% frente al mismo período de 2025.

Buenos Aires volvió a concentrar la mayor parte de esos pagos con $3,55 billones, seguida por Chaco ($349.591 millones), Chubut ($266.510 millones), Mendoza y Córdoba.

Del lado del financiamiento, las provincias colocaron durante los primeros seis meses del año $7,01 billones, lo que representa un crecimiento real del 80,9% respecto del mismo período del año anterior.

Sin embargo, ese incremento tiene una explicación puntual: durante el semestre varias jurisdicciones aprovecharon ventanas de mercado para emitir importantes bonos en dólares. Córdoba colocó USD 800 millones; Chubut, USD 650 millones; la Ciudad de Buenos Aires, USD 500 millones; y Entre Ríos, USD 300 millones, operaciones que explican buena parte del salto observado en las estadísticas semestrales.

Un mercado más exigente para las provincias

Más allá de los montos, los datos de junio reflejan un mercado que comienza a diferenciar con mayor claridad entre las jurisdicciones con capacidad de acceso al crédito y aquellas que optan por reducir su exposición financiera.

El récord de vencimientos confirma que las provincias atraviesan un ciclo de mayores obligaciones derivadas del endeudamiento acumulado en años anteriores. Pero, al mismo tiempo, la fuerte reducción de nuevas emisiones sugiere que el financiamiento ya no fluye con la misma facilidad.

En un escenario de tasas reales positivas, disciplina fiscal y menor liquidez disponible, la deuda provincial dejó de ser un instrumento de financiamiento masivo para transformarse nuevamente en una herramienta reservada a las jurisdicciones con mayor profundidad financiera y mejor acceso al mercado.

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Canje de deuda: el Gobierno logró refinanciar el 58% de un bono dólar linked que vencía a fin de mes

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La Secretaría de Finanzas consiguió extender vencimientos por el equivalente a USD 3.123 millones nominales mediante una operación de conversión del bono dólar linked TZV26, que expiraba el próximo 30 de junio. La adhesión alcanzó al 58% del valor nominal en circulación, un resultado que reduce las necesidades de pago de corto plazo del Tesoro y ofrece una señal sobre la disposición del mercado a continuar financiando al Estado bajo instrumentos atados al dólar oficial.

La operación permitió canjear títulos próximos a vencer por dos alternativas: una letra dólar linked con vencimiento en julio de 2026 y un bono similar con vencimiento en diciembre de 2028. El dato central para el mercado no es únicamente el porcentaje de adhesión, sino que el Tesoro logró desplazar parte de sus compromisos sin recurrir a emisión monetaria ni a financiamiento externo.

Un resultado que alivia la caja del Tesoro

De acuerdo con los datos oficiales, se adjudicaron USD 2.561 millones en la Letra del Tesoro dólar linked con vencimiento el 31 de julio de 2026. Y USD 318 millones en el Bono dólar linked con vencimiento el 15 de diciembre de 2028.

La conversión implicó rescatar aproximadamente USD 2.805 millones del bono TZV26, cuyo precio de referencia fue fijado en USD 998,20 por cada USD 1.000 de valor nominal.

Para el Ministerio de Economía, la licitación cumple un objetivo recurrente de la estrategia financiera actual: reducir la concentración de vencimientos y administrar el perfil de deuda sin incrementar el stock en moneda extranjera.

Qué está leyendo el mercado

La elevada preferencia por la letra con vencimiento a un mes revela que los inversores mantienen una postura cautelosa respecto de los horizontes más largos. Mientras la opción de julio absorbió más del 88% de los montos adjudicados, el bono a diciembre de 2028 captó una porción significativamente menor.

Esa distribución sugiere que los tenedores continúan demandando cobertura cambiaria, pero todavía privilegian instrumentos de duración reducida para preservar flexibilidad frente a eventuales cambios en la política económica o en la dinámica cambiaria.

Para los administradores de fondos y bancos, el atractivo de los títulos dólar linked radica en que permiten cubrirse ante movimientos del tipo de cambio oficial sin necesidad de acceder directamente al mercado de divisas.

Aunque se trata de una operación financiera, sus efectos alcanzan a la economía real. La capacidad del Tesoro para refinanciar vencimientos sin generar tensiones adicionales sobre el mercado cambiario o monetario constituye una variable observada por empresas exportadoras, importadoras e industrias con alta dependencia de insumos dolarizados.

Entre los principales efectos potenciales se destacan menor presión financiera de corto plazo sobre el Estado, reduciendo riesgos de volatilidad en el mercado de deuda. Mayor previsibilidad para empresas que operan con financiamiento en pesos, al evitar episodios de estrés asociados a grandes vencimientos. Sostenimiento de instrumentos de cobertura cambiaria, una referencia importante para sectores vinculados al comercio exterior. Señal de continuidad del financiamiento doméstico, clave en un contexto donde el Gobierno busca consolidar el equilibrio fiscal sin recurrir a asistencia monetaria.

Un esquema financiero nacional con menor incertidumbre sobre los vencimientos contribuye a estabilizar variables que impactan en toda la cadena productiva, especialmente en empresas que planifican operaciones vinculadas al comercio internacional.

El dato positivo para Economía es haber refinanciado más de la mitad del bono que vencía a fin de mes. El desafío aparece ahora en el 42% que no ingresó al canje y deberá ser atendido según el cronograma original. La próxima prueba será determinar si el Tesoro puede sostener niveles similares de renovación en futuras licitaciones y, al mismo tiempo, extender plazos sin incrementar el costo financiero implícito de la deuda.

La respuesta del mercado durante el segundo semestre será un indicador clave para medir la solidez del programa financiero y la capacidad del Gobierno para transitar un año de vencimientos relevantes sin alterar la estabilidad macroeconómica.

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El Gobierno busca USD 250 millones más con el Bonar 2027 para enfrentar vencimientos clave

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El Ministerio de Economía intenta consolidar financiamiento en dólares mientras se acerca un pago de deuda por USD 4.200 millones

El equipo económico que conduce Luis Caputo volverá esta semana al mercado financiero con un objetivo concreto: captar otros USD 250 millones mediante el Bonar 2027 (AO27) para reforzar la caja del Tesoro de cara al vencimiento de deuda de USD 4.200 millones previsto para julio. La operación, que forma parte de una estrategia de colocaciones quincenales, no es sólo un movimiento técnico de financiamiento: funciona como un test político y financiero para el modelo que el Gobierno intenta consolidar tras meses de restricciones de crédito externo.

El antecedente inmediato alimenta el optimismo oficial. En la primera licitación del instrumento, la Secretaría de Finanzas logró captar USD 250 millones con una tasa menor a la esperada, en un contexto de fuerte demanda. El resultado dejó una señal que el Ministerio de Economía busca capitalizar: existe liquidez en dólares dentro del sistema financiero local y el Gobierno pretende canalizarla hacia deuda pública. La pregunta ahora es si ese interés se sostendrá o si el mercado exigirá rendimientos más altos a medida que avance el programa de emisiones.

Un test para el esquema de financiamiento del Gobierno

La estrategia oficial gira alrededor de una hipótesis central: existe un volumen elevado de dólares ociosos en el sistema financiero local, concentrado en depósitos privados en dólares, fondos comunes de inversión y cuentas de inversores minoristas.

Con ese diagnóstico, el Ministerio de Economía diseñó un esquema gradual de emisiones. El plan contempla licitaciones cada 15 días con un límite de USD 250 millones por subasta, hasta alcanzar un tope total de USD 2.000 millones.

El primer paso dejó señales que el Gobierno interpreta como positivas. Según el resultado oficial de la subasta inicial, las ofertas alcanzaron USD 868 millones, es decir 5,79 veces el monto finalmente adjudicado. En términos relativos, la demanda superó en 479% el volumen colocado.

El comportamiento del mercado secundario reforzó esa lectura. El rendimiento del Bonar 2027 descendió al 5,64%, por debajo del 5,89% que marcó la tasa de corte de la licitación, una señal que los analistas interpretan como indicio de demanda sostenida.

Para el Gobierno, ese dato tiene un valor político adicional: confirma —al menos en esta primera etapa— que el mercado local está dispuesto a financiar al Tesoro en dólares, incluso en ausencia de acceso pleno al crédito internacional.

El desafío estructural: cubrir un vencimiento de USD 4.200 millones

La necesidad de financiamiento no es menor. El pago de deuda previsto para julio representa uno de los compromisos más relevantes del calendario financiero del año.

Incluso si el plan oficial alcanzara su máximo potencial —es decir, USD 2.000 millones emitidos mediante el Bonar 2027— el Tesoro todavía debería cubrir al menos USD 1.800 millones adicionales, considerando el nivel actual de los depósitos en dólares.

En ese marco, cada licitación se convierte en una pieza dentro de un rompecabezas más amplio: garantizar liquidez sin alterar el equilibrio financiero ni presionar el mercado cambiario.

La arquitectura del nuevo bono busca justamente responder a esa lógica. El Bonar 2027 ofrece cupones mensuales, una amortización bullet —que concentra el pago al vencimiento— y una duration acotada de 1,57, características que apuntan a atraer inversores interesados en flujos de corto plazo y riesgo moderado.

Liquidez financiera y correlación de incentivos

El contexto actual del sistema financiero explica parte del interés por estos instrumentos. Los depósitos privados en dólares se mantienen en niveles récord, mientras que los fondos comunes de inversión en moneda extranjera manejan un volumen considerable de liquidez.

Ese escenario le da margen al Gobierno para sostener su estrategia de financiamiento local. En términos políticos, también le permite evitar —al menos por ahora— dos escenarios más complejos: recurrir a financiamiento extraordinario o generar presión sobre el mercado cambiario.

Sin embargo, el equilibrio es delicado. Analistas advierten que si la demanda comenzara a agotarse, las próximas licitaciones podrían requerir tasas de corte más altas para completar el cupo de emisión.

Ahí aparece el rasgo central del diseño oficial: la gradualidad. El Ministerio de Economía busca que el ritmo de emisiones permita que los nuevos ahorros en dólares del sistema financiero se vayan canalizando hacia el bono, evitando saltos abruptos en tasas o precios.

Lo que se juega en las próximas licitaciones

La próxima subasta del Bonar 2027 funcionará como un nuevo termómetro del vínculo entre el Gobierno y el mercado financiero local.

Si la demanda se mantiene sólida, el equipo económico podría consolidar una herramienta clave para financiar los vencimientos de deuda sin depender exclusivamente de organismos internacionales o crédito externo. En cambio, si el interés se diluye, el esquema gradual podría enfrentar sus primeros límites.

Más allá de la cifra puntual —otros USD 250 millones en esta licitación— lo que está en juego es la credibilidad del mecanismo que el Ministerio de Economía diseñó para administrar el calendario de pagos en dólares.

El mercado, por ahora, mostró disposición a participar. La incógnita es cuánto durará ese margen.

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El endeudamiento privado escaló en 2025 y se concentró en industria, energía y comercio

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La deuda externa del sector privado alcanzó los US$116.847 millones al cierre del tercer trimestre de 2025, lo que implicó un incremento de US$7.300 millones respecto del trimestre anterior y una suba cercana a los US$13.000 millones en comparación con igual período de 2024. Así lo informó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último relevamiento sobre deuda externa privada, un dato que vuelve a poner en foco la dinámica del endeudamiento corporativo y su impacto sobre el frente externo.

El aumento se explicó principalmente por el crecimiento de la deuda comercial, que se expandió en US$5.016 millones, y de la deuda financiera, que avanzó en US$2.284 millones en el trimestre. En términos de composición, el stock total estuvo dominado por la deuda por importaciones de bienes, seguida por los préstamos financieros y los títulos de deuda en manos de no residentes.

Composición de la deuda: importaciones, préstamos y títulos

Según el informe del BCRA, la deuda por importaciones de bienes totalizó US$39.055 millones, constituyéndose como el principal componente de la deuda externa privada. En segundo lugar se ubicaron los préstamos financieros, con US$29.581 millones, y luego los títulos de deuda en manos de no residentes, por US$16.011 millones.

Más atrás quedaron la deuda por exportaciones de bienes (US$15.191 millones), la deuda por servicios (US$13.631 millones) y, en último lugar, la categoría “otra deuda financiera”, con US$3.378 millones.

El incremento de la deuda comercial respondió, fundamentalmente, al aumento de la deuda por exportaciones de bienes, que creció US$5.428 millones, parcialmente compensado por cancelaciones de deuda por importaciones de bienes (US$57 millones) y por deuda de servicios (US$354 millones).

En el caso de la deuda financiera, el alza se explicó por el aumento de los préstamos financieros en US$2.401 millones y de los títulos de deuda en US$57 millones, compensados parcialmente por una reducción de US$174 millones en la categoría de otra deuda financiera.

Sectores más endeudados y concentración por actividad

En la deuda por importación de bienes, el financiamiento otorgado por empresas relacionadas alcanzó un stock de US$21.503 millones, con un retroceso trimestral de US$134 millones, mientras que el resto de los acreedores acumuló US$17.552 millones, con una suba de US$76 millones. A nivel sectorial, la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques concentró el 22% del total (US$8.472 millones), seguida por el comercio mayorista, con el 20% (US$7.936 millones).

En cuanto a la deuda por exportación de bienes, los acreedores relacionados sumaron US$8.304 millones, con un aumento trimestral de US$3.281 millones, mientras que el resto de los acreedores totalizó US$6.887 millones, con una suba de US$2.147 millones. El sector de elaboración de productos alimenticios, que incluye a cerealeras y oleaginosas, concentró el 76% del total (US$11.549 millones), con un incremento de US$4.843 millones en el trimestre. Le siguió el comercio mayorista, con el 13% (US$1.964 millones). Entre ambos sectores explicaron el 90% de la deuda por exportación de bienes.

La deuda por servicios cerró el trimestre con US$10.009 millones con acreedores relacionados y US$3.623 millones con el resto de los acreedores. Los sectores con mayor participación fueron servicios de programación y consultoría informática y actividades conexas y servicio de transporte aéreo, ambos con el 8% del total, seguidos por la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, con el 7%.

En el segmento de deuda financiera, los acreedores relacionados registraron una posición de US$21.946 millones, seguidos por los tenedores de títulos de deuda (US$16.011 millones) y el resto de los acreedores (US$11.012 millones). La extracción de petróleo crudo y gas natural concentró el 34% del total (US$16.781 millones), con un aumento trimestral de US$259 millones. Le siguieron las sociedades captadoras de depósitos, excepto el banco central, con el 8% (US$3.807 millones y un incremento de US$1.297 millones), y el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con el 7% (US$3.618 millones y una baja trimestral de US$23 millones).

Vencimientos, plazos y origen de los acreedores

Al cierre del tercer trimestre, las empresas privadas enfrentaban vencimientos de capital de deuda comercial por US$64.146 millones, lo que representa el 95% del total de la deuda comercial. En el caso de la deuda financiera, los vencimientos ascendieron a US$20.965 millones, equivalentes al 43% del total.

El BCRA destacó que el perfil de la deuda mostró “un alargamiento en los plazos comparado con el año anterior, con un aumento del peso de los vencimientos a 5 años o más”, un dato relevante en términos de sostenibilidad financiera.

Por sectores, el mayor nivel de endeudamiento correspondió a la industria manufacturera, con US$45.367 millones, financiados en un 62% por empresas del mismo grupo. Le siguieron la explotación de minas y canteras, con US$26.021 millones, y el comercio mayorista y minorista, con US$13.939 millones. En conjunto, estos tres sectores concentraron el 73% de la deuda externa privada.

Respecto del origen de los acreedores, Estados Unidos se posicionó como el principal acreedor comercial, con el 19% del total (US$12.768 millones), seguido por Brasil (13%, US$8.664 millones) y Suiza (12%, US$8.034 millones). Los tres países concentraron el 44% de la deuda externa comercial. En la deuda financiera, el liderazgo también correspondió a Estados Unidos, con el 23% (US$7.599 millones), seguido por Países Bajos (13%, US$4.351 millones) y Uruguay (8%, US$2.633 millones), que en conjunto explicaron el 44% de la deuda financiera sin títulos de deuda.

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