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En Venezuela dicen que Estados Unidos busca convertir al país en su estado 51

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La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este jueves que EE.UU. busca convertir al país suramericano en su estado número 51, en medio de las tensiones por el despliegue militar de la nación norteamericana en el mar Caribe y que Caracas ve como una «amenaza» para propiciar un cambio de Gobierno.

«Nosotros seguiremos siendo una república independiente, jamás seremos estado de ningún otro país, jamás, y nuestro pueblo jamás obedecerá órdenes de un puñado de apátridas, bandidos, y una bandolera que prometen ser el estado 51», indicó Rodríguez en la entrega del Premio Nacional de Historia, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

La funcionaria dijo en el acto, celebrado en la sede de la Cancillería, que los venezolanos son sus libertadores y que lo están demostrando cuando después de más de dos meses de «campaña psicológica incesante» están todos los días trabajando.

Rodríguez sostuvo que el pueblo venezolano está labrando el presente para garantizar el futuro y que nadie está dispuesto a renunciar a lo que ha recibido tras décadas de lucha.

«Porque cuando el pueblo no ha estado en el poder político, ha estado en la calle batallando, nunca se ha entregado, nunca, nunca los hemos visto renunciando a su esperanza, renunciado a su porvenir y hoy que somos poder político, el pueblo está resuelto y decidido a no entregarlo», reiteró.

El despliegue militar de Estados Unidos

La tensión entre Venezuela y EE.UU. ha venido escalando a raíz de la movilización aérea y naval -que incluye al mayor portaaviones estadounidense- ordenada por la Casa Blanca desde agosto en el Caribe, que la defiende como parte de una operación contra el narcotráfico, pero que Caracas denuncia como una «amenaza» y un intento de propiciar un cambio de régimen.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró el lunes que atacar «militarmente» a Venezuela sería «el fin político» de Trump, pero se mostró dispuesto a hablar con él «face to face» (cara a cara).

El mandatario estadounidense declaró el domingo que «podría haber discusiones» con Maduro, «porque Venezuela quiere hablar«, mientras que el viernes indicó haber tomado ya una determinación sobre qué medidas implementar con respecto al país caribeño, sin dar más detalles.

El nuevo centro de formación táctica en Venezuela

Por su parte, el ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, encabezó este jueves la inauguración de un centro de formación técnico-táctico en el estado de Portuguesa (oeste), con el propósito de prepararse por si alguien «osa creer» que es «muy fácil invadir» el territorio.

Cabello señaló que el centro estará operativo de forma permanente para la formación y el entrenamiento de funcionarios de Protección Civil, quienes, según imágenes del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), realizaron prácticas de tiro, maniobras de rescate y ejercicios en un campo de obstáculos.

El Gobierno de Maduro dice que Estados Unidos busca convertir a Venezuela en su estado 51
Fotografía cedida por Prensa del Ministerio de Interior, Justicia y Paz, donde se observa al jefe de dicha cartera, Diosdado Cabello, en Caracas (Venezuela). EFE/ Ministerio De Interior, Justicia y Paz

«Si nos requieren para ayudar a alguien en la calle, ahí estaremos presentes; si nos requieren porque hubo un desastre natural, provocado, ahí estaremos presentes; si nos requieren porque alguien osa creer que es muy fácil invadir y destruir nuestro país, ahí estaremos presentes», subrayó el funcionario.

Desde hace tres meses, Maduro ha ordenado movilizaciones militares y ejercicios de preparación para la defensa de Venezuela ante la «amenaza» que asegura representa el despliegue militar de EE.UU. en el Caribe cerca de sus costas.

El miércoles, Maduro anunció un plan para defender con «armamento pesado y misiles» la «gran zona» entre Caracas, la capital del país, y el estado La Guaira, frente al mar Caribe.

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El patio trasero de Trump

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El mandatario estadounidense es un fiel reflejo del producto político de su país. Más allá de todas las polémicas y novedades en las que se involucra, hay tradiciones que no cambian. Es evidente que el intervencionismo continúa siendo parte de la agenda de Donald Trump, más allá de cierto proteccionismo económico. América Latina parece seguir ocupando el lugar de patio trasero de los Estados Unidos, con todo lo que ello implica.

Son tres los grandes ejemplos que modelan hoy la política exterior de los Estados Unidos con América Latina: Colombia, Venezuela y Argentina.

En el caso colombiano, Trump ha marcado una profunda distancia con su par Gustavo Petro. Las diferencias políticas e ideológicas son evidentes, aunque también pesan las acusaciones cruzadas por narcotráfico. Casi como en un déjà vu, Colombia vuelve a enfrentar denuncias sobre los vínculos entre la política y el narcotráfico, e incluso sobre el control territorial que mantienen los cárteles.
¿Realmente le preocupa a los Estados Unidos el narcotráfico en Colombia? Difícilmente, cuando ni siquiera logra resolver sus propios problemas internos con las drogas ilegales. Lo que se observa es más bien un aprovechamiento de la disparidad ideológica entre los líderes para generar polarización y externalizar el conflicto, con el objetivo de justificar la expansión de su flota bélica cerca de Panamá. La cercanía con este país sigue siendo estratégica para ejercer un control más riguroso —e incluso ilegal— del canal de Panamá, en el marco de una disputa comercial de mayor envergadura con China.

Con Venezuela el escenario es distinto, aunque igualmente tenso. Hay un fuerte enfrentamiento con Nicolás Maduro, a quien Trump acusa de encabezar un grupo de jerarcas con lazos directos con los cárteles de droga. Tampoco parece que al gobierno estadounidense le interese demasiado la producción o distribución de drogas desde ese país, más allá de los efectos internos que pueda generar. El trasfondo es otro: los intereses petroleros. Venezuela es uno de los mayores productores de petróleo del mundo, y mantener bajo control su comercio —al mismo tiempo que se bloquea la injerencia rusa y china— es un objetivo central de la administración republicana.

En el caso argentino, la presión es más indirecta pero responde a las mismas intenciones. No existe aquí una amenaza de militarización, sino de dominación económica. Es sabido que el gobierno de Javier Milei busca financiamiento externo para sostener sus “logros” económicos. En ese contexto, las advertencias sobre la continuidad del régimen político o el fortalecimiento institucional a cambio de apoyo financiero adquieren un tono de chantaje. Los Estados Unidos, una vez más, sacan provecho: el acceso a recursos estratégicos como el litio o el cobre, sumado al respaldo diplomático que genera efectos en cadena en la región, consolidan su posición de influencia. Además, la reducción de la presencia china en la economía argentina es un objetivo explícito en los despachos de la Casa Blanca.

En este contexto, el factor común es evidente: la enemistad con China. América Latina sigue siendo, para los Estados Unidos, su zona de influencia natural y prioritaria.

Ayer la URSS, hoy China

La receta se repite: dominar América Latina para apropiarse de sus recursos y fortalecer la zona de control ante la influencia de potencias extranjeras. Como en los tiempos de la Guerra Fría y bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, los Estados Unidos intensifican, bajo el mandato de Trump, su presencia en la región mediante amenazas bélicas, chantajes económicos y estrategias culturales.

Si se observa el tablero geopolítico actual, los tres principales líderes del mundo —Trump, Vladímir Putin y Xi Jinping— comparten una misma lógica: la expansión de sus zonas de influencia. Como si se tratara de una nueva “paz armada”, cada potencia busca extender sus fronteras de control. Trump entendió que Joe Biden había descuidado América Latina desde la perspectiva de los intereses estadounidenses y, casi a contrarreloj, busca ahora recuperar ese terreno aplicando una vieja fórmula. América Latina no es solo su patio trasero: también es su laboratorio y su proveedor de recursos.

Con China y Rusia ocurre algo similar. Xi Jinping mantiene una fuerte presencia en torno a Taiwán, en el marco de un conflicto histórico que se articula con la llamada Línea de los Nueve Puntos. Paralelamente, Rusia busca preservar su influencia en Europa del Este, con la guerra en Ucrania y la amenaza constante sobre países miembros de la OTAN y de la Unión Europea cercanos a su frontera, como Polonia, Finlandia y los Estados Bálticos.

Este panorama desnuda el modus operandi de las potencias en un mundo cada vez más multipolar. Pueden añadirse otros ejemplos, como las tensiones en el subcontinente indio o los movimientos nacionalistas en África, para comprender que la tendencia dominante es la desglobalización.

Lejos de un Estados Unidos hegemónico, lo que predomina es una nueva distribución de zonas de influencia, donde las potencias refuerzan su presencia histórica y profundizan las relaciones desiguales con los países más pobres o dependientes. En síntesis: América para los Estados Unidos, Asia para China y Europa para Rusia. El resto, que se las arregle como pueda.

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El Premio Nobel de la Paz 2025 fue otorgado a María Corina Machado

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La líder opositora venezolana fue premiada por “su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela.”

El Comité Nobel noruego otorgó este viernes el Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado “por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia.”

Machado lleva casi un año escondida en Venezuela debido a la represión del régimen de Nicolás Maduro tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que la galardonada, inhabilitada en ese entonces, apoyó la candidatura de Edmundo González Urrutia.

“¡Nuestra querida Maria Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025! Merecidísimo reconocimiento a la larga lucha de una mujer y de todo un pueblo por nuestra libertad y democracia. ¡La primer Nobel de Venezuela!”, escribió González Urrutia en su cuenta de X, junto al video de la llamada telefónica con Machado, quien exclama “¡Estoy en shock!”.

Machado lidera el partido opositor Vente Venezuela

Machado lideró la lucha por la democracia frente al autoritarismo en constante expansión en Venezuela. Estudió ingeniería y finanzas, y tuvo una corta trayectoria en el mundo empresarial. En 1992 fundó la Fundación Atenea, que trabaja en beneficio de los niños de la calle en Caracas. Diez años después, fue una de las fundadoras de Súmate, organización que promueve elecciones libres y justas y realizó capacitaciones y monitoreo electoral. 

En 2010, fue electa para la Asamblea Nacional, cosechó un número récord de votos. El Gobierno de Venezuela la expulsó del cargo en 2014. Machado lidera el partido opositor Vente Venezuela y en 2017 ayudó a fundar la alianza Soy Venezuela, que une a las fuerzas prodemocráticas del país, superando las divisiones políticas.

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Maduro asegura que Trump busca los recursos naturales y el petróleo de Caracas

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Maduro asegura que es “mentiroso” el relato de Trump para justificar el despliegue militar en las costas del Caribe. Dice que la realidad es que Estados Unidos está detrás de las riquezas naturales de Venezuela y Sudamérica.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en pleno contexto de tensiones con el gobierno de Donald Trump por el despliegue militar estadounidense en el sur del Caribe, denunció este martes en un mano a mano con Rafael Correa, el exmandatario ecuatoriano, que Washington bajo el argumento falaz de combatir al narco lo que intenta es apoderarse de Sudamérica, de los recursos naturales y del petróleo de Caracas.

Este martes, en el programa de RT ‘Conversando con Correa’, Maduro ha puesto sobre la palestra (según su perspectiva), que el actual despliegue estadounidense de barcos, misiles, aviones de guerra y un submarino nuclear cerca de las costas venezolanas, persigue el real propósito de apropiarse de las riquezas del país suramericano e iniciar una guerra en el Cono Sur para promover cambios de gobiernos.

“Tenemos al frente ocho barcos de guerra de destructores en el Caribe. Nunca se había visto eso. Nada más se recuerda cuando la crisis de octubre de 1962, cuando hicieron el bloqueo a Cuba. Tienen ocho barcos ahora, 1.200 misiles apuntando a nuestras cabezas. Tienen un submarino nuclear”, sentenció Maduro.

“Buscan muchas cosas. Primero buscan el petróleo, no el narcotráfico, es el petróleo, es el gas. Venezuela tiene la principal reserva de petróleo del mundo, que está incrementada ahora por los nuevos factores de recuperación que hay con la tecnología para el petróleo. Tiene la cuarta reserva de gas, que está en todo el Caribe, precisamente donde esta gente mandó la flota”agregó el líder venezolano.

De esta manera, Maduro refutó las afirmaciones de la Casa Blanca y el Departamento de Estado estadounidense, los cuales ofrecen 50 millones de dólares por la cabeza del líder chavista al vincularlo al Cártel de los Soles y el Tren de Aragua, y que justificaron el despliegue de los tres destructores en el Caribe bajo el argumento de que el poder de Caracas es responsable del flujo de fentanilo a Washington.

Maduro contra Trump | GENTILEZA FOTOMONTAJE

Es que, desde agosto, un descomunal despliegue naval y militar de EE.UU. surca las aguas caribeñas cercanas a Venezuela. El USS Lake Erie, un crucero de misiles guiados, el USS Newport News, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, el USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, ahora mismo están patrullando las aguas cercanas a Venezuela, bajo la dirección de Donald Trump, y han abatido al menos a un narco-buque.

Maduro, en conversación con Rafael Correa, recordó que Venezuela alberga “la que pudiera ser la primera reserva de oro del mundo”, así como “30 millones de hectáreas de tierra agrícola cultivable” y agua en abundancia. Asimismo, destacó la posición geográfica estratégica de su país, que sirve de enlace hacia Centro y Norteamérica, así como con el océano Atlántico.

En esa línea, el presidente venezolano cuestionó la veracidad de las supuestas investigaciones estadounidenses contra cárteles latinoamericanos y destacó la hipocresía de EE.UU., ya que, según alegó, Washington no investiga sus propias redes de narcotráfico.

Existe el Cártel del Norte, que es clandestino. El 85 % de los miles de miles de millones del narcotráfico internacional anual están en los bancos de Estados Unidos. Ahí está el cártel, que lo investiguen y lo descubran.

“Yo estaba viendo los datos que dio la vicepresidenta, y creo que son más de 500.000 millones de dólares anuales que están en la banca de Estados Unidos, en los bancos legales”, señaló destacando que, si Washington quisiera realmente investigar a los cárteles, debería mirar internamente, porque “desde Estados Unidos es que se dirige todo el narcotráfico de Suramérica y del mundo”.

“Es en los Estados Unidos que están las mafias, que están los verdaderos cárteles”, lanzó.

Al mismo tiempo, dijo que la Casa Blanca quiere instaurar un relato hollywoodense para tachar de “malos” a los venezolanos. “Lo que viene con este relato hollywoodense es a tratar de manchar a la República Bolivariana de Venezuela, a su liderazgo, a su presidente y, manchándolo, intentar una operación para agredirnos”.

En la entrevista con Rafael Correa, también acusó a la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, de convertir a la isla en el epicentro de la “operación militar” estadounidense contra Venezuela.

“Y ahora dicen que tienen a Puerto Rico, que a Puerto Rico llegó el jefe del Pentágono, y la gobernadora de Puerto Rico dijo que Puerto Rico era la base para una operación militar contra Venezuela. Lo dijo. La gobernadora de Puerto Rico se suma a un plan militar”, afirmó.

Tensiones entre Trump y Maduro por el narcotráfico (¿o el petróleo?)

Donald Trump ordenó el viernes pasado (05/09/25) el despliegue de aviones de combate F-35 sobre Puerto Rico, un estado libre asociado estadounidense, en medio de las actuales tensiones con el Caribe por los seis destructores de la Marina de EE.UU. que surcan sus aguas y las de Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de ser la cabeza del tráfico de drogas del Tren de Aragua y el Cártel de los Soles hacia jurisdicción norteamericana.

En este contexto de tensiones, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha afirmado que el actual asedio estadounidense en las costas caribeñas no se trata de un despliegue contra el narcotráfico, sino que responde al afán imperialista de apropiarse de los recursos naturales y del petróleo venezolano. Mientras tanto, la oposición venezolana le reza a Donald Trump para que rompa las cadenas: “falta poco”, dice Machado.

“Cada día que pasa se cierra y cierra el cerco que los demócratas de Occidente le han impuesto al cartel narcoterrorista que todavía sigue en Miraflores. Pero por más que intentan amenazarnos, sabemos que los días de esa organización criminal están contados”, afirma María Corina Machado, quien asegura que la presión internacional contra el régimen de Maduro lo está cercando cada día más.

  • Las embarcaciones de guerra estadounidenses que surcan las aguas caribeñas están equipadas con sistemas de misiles guiados Aegis, lo que les permite derribar barcos de mercenarios o abatir a narcotraficantes para detener el tráfico de fentanilo desde el Caribe a la jurisdicción estadounidense.
  • El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubiorepudió este jueves (04/09/25) las críticas de la ONU al despliegue de los seis destructores estadounidenses en el sur caribeño y aseguró que no le importa qué diga la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de que esa entidad emitiera un informe negando que desde Venezuela se trafique drogas.
  • Nicolás Maduro, actual enemigo de Washington, acusó a Rubio de querer “llenarle las manos de sangre” a Trump, dando a entender que le mojó la oreja para este asedio: “La juventud de Estados Unidos no cree en las mentiras del mandamás de la Casa Blanca, Marco Rubio (secretario de Estado), porque el que manda en la Casa Blanca es Marco Rubio, la mafia de Miami, que le quiere llenar las manos de sangre al presidente Donald Trump”.
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Estados Unidos interceptó embarcación con drogas en el Caribe: Trump acusa a Venezuela

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El presidente Donald Trump anunció que fuerzas militares estadounidenses destruyeron un barco cargado de drogas en el Caribe, procedente de Venezuela. La operación, confirmada también por el secretario de Estado, se produce en un contexto de máxima tensión con el régimen de Nicolás Maduro y marca una nueva fase en la ofensiva norteamericana contra el narcotráfico regional.

El martes 2 de septiembre, el presidente de Estados Unidos Donald Trump reveló en la Casa Blanca que las fuerzas armadas de su país llevaron adelante una operación naval en el Caribe sur que culminó con la destrucción de una embarcación vinculada al narcotráfico internacional.

“Acabamos de disparar a un barco que transportaba drogas. Sucedió hace sólo unos momentos. Estas vinieron desde Venezuela y están viniendo muy fuertemente desde allí. Lo hemos eliminado”, declaró Trump en el Despacho Oval, en un mensaje que rápidamente tomó relevancia global.

El mandatario destacó la labor del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, quien le informó sobre el desarrollo de la misión. En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio comunicó en su cuenta oficial de X que se trató de un “ataque letal contra una embarcación de drogas que había salido de Venezuela y era operada por una organización narcoterrorista designada por Estados Unidos”.

Según fuentes de la administración norteamericana, la operación forma parte del despliegue de buques de guerra en el Caribe anunciado semanas atrás y constituye una de las medidas más directas contra las estructuras de narcotráfico que Washington vincula con el régimen de Nicolás Maduro.

Escalada diplomática y militar entre Washington y Caracas

El anuncio se inscribe en una escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Maduro había decretado recientemente un estado de “máxima preparación” frente a lo que calificó como “amenazas militares” del Pentágono.

La Casa Blanca acusa desde hace años al líder venezolano de liderar una red internacional de narcotráfico con ramificaciones en el Caribe y Centroamérica. La administración Trump había reforzado estas denuncias en el último mes con un mayor despliegue naval en la región, aunque hasta ahora las acciones militares se habían limitado a tareas de patrullaje y control.

Analistas consideran que este operativo marca un punto de inflexión en la estrategia: ya no se trata de disuasión, sino de una acción directa con resultado letal contra un objetivo marítimo presuntamente vinculado a la “narcopolítica” venezolana.

Caracas, por su parte, no descartó respuestas diplomáticas y denunció una “provocación imperialista” destinada a justificar una intervención mayor.

Narcotráfico, elecciones y el tablero internacional

La noticia no solo tiene consecuencias en el plano bilateral, sino también en la política interna de Estados Unidos y en la dinámica regional.

  • Para Trump, el operativo refuerza su narrativa electoral de mano dura contra el narcotráfico y contra gobiernos que considera “hostiles” en América Latina.
  • Para Venezuela, supone un golpe simbólico que podría profundizar el aislamiento internacional y justificar nuevas sanciones económicas.
  • En la región, el episodio incrementa la presión sobre países del Caribe y Sudamérica que funcionan como corredores de tránsito de drogas hacia el mercado estadounidense.

El momento coincide además con un frente de tensión paralelo entre Washington y Moscú. El propio Trump manifestó su “decepción” con Vladimir Putin tras la cumbre de Alaska, mientras que Rusia intenta recomponer el diálogo diplomático sobre la guerra en Ucrania en coordinación con China.

En ese tablero global, el endurecimiento de la Casa Blanca frente a Maduro envía una señal estratégica tanto a sus aliados europeos como a sus rivales internacionales: Estados Unidos está dispuesto a pasar de la retórica a la acción concreta en materia de seguridad regional.

Entre la disuasión y el riesgo de escalada

El desenlace de este operativo plantea escenarios diversos:

  • En el corto plazo, Estados Unidos buscará consolidar un efecto disuasivo frente a las redes de narcotráfico y reforzar la narrativa electoral de Trump.
  • En el mediano plazo, la reacción de Caracas será determinante. Un endurecimiento de Maduro podría derivar en más sanciones o incluso en incidentes militares.
  • A nivel regional, el episodio puede activar un debate sobre la soberanía marítima y el rol de las fuerzas estadounidenses en aguas cercanas a países latinoamericanos.

En cualquier caso, la operación confirma que la relación entre Washington y Caracas entra en una fase de máxima tensión, con el narcotráfico como eje visible y con un trasfondo geopolítico que involucra a Rusia, China y el conflicto en Ucrania.

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