Buscando la promoción de la ciencia ciudadana, Fundación Vida Silvestre Argentina celebró un convenio de colaboración con la Red Argentina de Reservas Naturales Privadas para el uso de la plataforma ArgentiNat, que permite un conocimiento de la biodiversidad de forma colaborativa.
El acuerdo busca que las reservas naturales asociadas a la Red puedan contar con una herramienta para poder conocer mejor la biodiversidad que cada una alberga individualmente y también en conjunto, en base a las observaciones de animales, plantas y hongos que realicen los visitantes, administradores, guardaparques o propietarios.
Los datos reunidos permitirán demostrar el valor de las áreas protegidas privadas para la conservación de la biodiversidad de Argentina, así como el potencial de colaboración en el entramado de la Red. A su vez, los datos recabados en las reservas generarán datos de valor para la ciencia que podrán ser aprovechados por investigadores de todo el país y el mundo. Gracias a los aportes de los usuarios, ArgentiNat es el segundo contribuyente de datos abiertos sobre biodiversidad para nuestro país.
Asimismo, el uso de la plataforma también presenta oportunidades para que las reservas y la biodiversidad que protegen se puedan dar a conocer en las comunidades locales, fortaleciendo el vínculo entre naturaleza y sociedad.
El convenio es el primero que se firma para promover el uso de ArgentiNat, el nodo nacional de la plataforma iNaturalist impulsado por la Fundación Vida Silvestre. Desde su lanzamiento en 2019, más de 600.000 observaciones de más de 15.000 especies se registraron en todo el país. Una comunidad conformada por más de 13.000 personas colabora cada día en el conocimiento de la biodiversidad de forma participativa.
Algunas reservas de la Red ya vienen usando la plataforma y han reunido más de 5.000 observaciones de casi 1.700 especies, pero a medida que nuevas reservas se sumen al proyecto y se carguen más observaciones se prevé que estos números iniciales se multipliquen. Se puede consultar en el siguiente link: https://www.argentinat.org/projects/red-argentina-de-reservas-naturales-privadas-proyecto-nacional
Desde el 2008 y cada 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, una fecha que busca reforzar la importancia de los ecosistemas marinos en la vida cotidiana de las personas. Los océanos cubren más del 70% de la superficie de la Tierra, producen aproximadamente el 50% del oxígeno que respiramos y sostienen una extraordinaria biodiversidad. Además, contribuyen enormemente con la conservación del equilibrio ambiental: son los grandes reguladores del clima del mundo, por su capacidad de regular la temperatura y de almacenar gases de efecto invernadero. Pero tienen un límite de hasta dónde pueden cumplir este rol sin que sus condiciones físicas y químicas cambien, impactando negativamente sobre la salud de sus especies y ecosistemas.
La presión de las actividades humanas sobre los ecosistemas marinos pone en riesgo no solo su importante función biológica, sino también muchas otras actividades y servicios que dependen del bienestar de los mares. De acuerdo a datos recientes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en el mundo cerca del 90% de las grandes especies marítimas de peces han disminuido y el 50% de los arrecifes de coral se encuentran en grave estado debido al cambio climático. Además, cada año se vierten 13 millones de toneladas de plásticos al mar, poniendo en peligro no solo las especies marinas sino nuestra salud.
¿Y por casa cómo andamos?
La contaminación por plástico en los océanos es uno de los problemas ambientales globales que más aumentó en los últimos años y de los más conocidos, con graves consecuencias: daña especies y hábitats marinos muy valiosos, y causa impactos económicos negativos al afectar la seguridad de la pesca, el turismo y la navegación. A nivel local, y de acuerdo a los resultados delCenso Provincial de Basura Costero Marina que Fundación Vida Silvestrerealiza desde el 2016 junto a organizaciones costeras de la Provincia de Buenos Aires, más del 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses fueron plásticos. Una alarma que nos indica que la contaminación por plástico y el manejo de los residuos derivados necesita abordarse de manera conjunta.
El mar argentino se enfrenta a múltiples problemas, como la posible exploración hidrocarburífera en las aguas mar adentro, frente a la provincia de Buenos Aires. Esto agrupó diferentes sectores por la preocupación sobre el impacto ambiental que la prospección sísmica podría generar. Sobre esta situación Fernando Miñarro, director de conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina, profundizó que “los bloques con permiso para exploración se localizan en un área clave para la estructura ecológica y funcional del mar argentino y de la región. Esto por supuesto es una mala noticia, considerando que la prospección sísmica genera intensas explosiones acústicas bajo el agua que pueden ser registradas a miles de kilómetros de distancia, por lo que este tipo de ruido en el mar afecta las funciones biológicas esenciales de peces, tortugas, aves y mamíferos marinos. Los efectos potenciales sobre la fauna marina son diversos e incluyen desde lesiones graves hasta la muerte, además de los impactos negativos que la actividad puede generar sobre otras actividades socioeconómicas relevantes, como la pesca o el turismo basado en el avistaje de fauna marina”.
Las problemáticas y amenazas son complejas, pero en la última década hubo un aumento de la conciencia sobre la necesidad global de preservar los océanos sanos y se ha avanzado en incorporar herramientas que permitan conservar sitios claves. Un ejemplo de esto es la agenda post 2020 del Convenio de Diversidad Biológica, que apuntarían a perseguir un 30% de protección de los océanos del mundo con áreas marinas protegidas. En este sentido, nuestro país cuenta con una oportunidad que permitiría ampliar la conservación de mar, a través de un proyecto de ley impulsado desde la Cámara de Diputados, que propone la creación de un área marina protegida sobre la extensión de nuestra plataforma continental. Esta área es conocida como Agujero Azul, se encuentra a 500 kilómetros al este de Comodoro Rivadavia y posee una extensión de 6.600km2. La creación de Agujero Azul proporcionaría múltiples beneficios: proteger ecosistemas marinos que actualmente no se encuentran representados dentro de nuestros espacios marítimos protegidos, prohibir la pesca de arrastre de fondo sobre estos ecosistemas frágiles y sobre los que operan mayormente flotas extranjeras, y contribuir así a las metas de conservación.
Los océanos necesitan un enfoque ecosistémico, así como también las actividades derivadas que son el sustento de muchas comunidades y de economías. Estos sistemas productivos, como es el caso de la pesca en el mar argentino, requieren la implementación urgente de un enfoque integral, que asegure no solamente la viabilidad de las especies comerciales, sino también la protección de especies en peligro con las que interactúa la pesquería y la reducción del descarte. “No podemos seguir permitiendo que se tiren al mar cientos de miles de toneladas de alimento cada año. Hay consenso sobre cuáles son los problemas y hasta reconocemos las soluciones. Contamos con regulaciones, planes nacionales de acción, proyectos de ley de trazabilidad – que permitirían recopilar información clave de la pesca desde el barco hasta el consumidor final – para asegurar la legalidad del proceso, ensayamos medidas para mitigar el daño a las especies en peligro y tecnología nueva para mejorar la información pesquera. Necesitamos capitalizar estas iniciativas y catalizarlas trabajando en conjunto” reforzó Fernando Miñarro, director de conservación de Vida Silvestre.
Es momento de elevar la acción y consciencia colectiva para entender que los problemas de los océanos están estrechamente relacionados entre sí. Comprender que el mar está interconectado permitirá abordar soluciones de manera integral e intersectorial, porque el futuro de los océanos requiere de un trabajo cooperativo y coordinado para proteger y sostener una fuente de vida que no conoce de límites fronterizos, y que sustenta gran parte de nuestra existencia.
Desde 1972 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dirige y celebra cada 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que se convirtió en una plataforma mundial para la concientización ambiental, y que busca fomentar la protección y restauración de los ecosistemas del planeta. El lema elegido para el 2022, “Una sola Tierra”, contiene un gran simbolismo: corresponde a la premisa elegida para la primera Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo en la que se acordó el establecimiento del PNUMA, evento que puso el medio ambiente en la agenda global y condujo a la creación del Día Mundial del Medio Ambiente.
Como humanidad nos enfrentamos a una crisis ambiental compleja y compuesta: el clima se calienta a un ritmo demasiado rápido para que las personas y la naturaleza se adapten; la pérdida de hábitat, la conversión de los suelos y otras presiones sobre la naturaleza ponen en peligro la biodiversidad; y la contaminación del aire y del agua continúa siendo una alerta global. La gravedad de la situación requiere acciones concretas: la diversidad y conservación de los ecosistemas de nuestro planeta son la base del bienestar de las sociedades y de la prosperidad humana. Sin embargo, los avances económicos, tecnológicos y sociales han llevado a reducir la capacidad de la Tierra para hacerlo posible.
El mayor desafío es conservar la biodiversidad al mismo tiempo que se aseguran los sistemas productivos. Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina, enfatiza que “es necesario que nuestro país- y el mundo- revise y modifique la forma en la cual se abastece de energía, asegura la alimentación de sus habitantes y genera recursos económicos para el desarrollo de la sociedad. En este re diseño es importante entender que, más allá de lo que se hace, lo fundamental es cómo y dónde se hace. El modelo productivo y comercial actual toma los beneficios y muchas veces deja las deudas ambientales y sociales que producen”.
El momento de actuar es ahora
Para alcanzar las metas y mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C es urgente reducir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero para 2030. Lo mismo sucede con la contaminación marina, la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos se podría duplicar al 2030 si las condiciones continúan siendo las mismas.
Pero contamos con una oportunidad, porque la ciencia es clara y la transformación necesaria: las economías mundiales deben reconvertirse, como también los sistemas productivos necesitan encaminarse hacia modelos más respetuosos con los servicios que la naturaleza provee. En este sentido, Manuel Jaramillo analiza que “a nivel global y nacional el primer problema ambiental es la confrontación y la falta de diálogo; la defensa a ultranza de paradigmas contrapuestos y la re-aparición del dilema “producción vs conservación”, argumento que debería estar superado, pero en la que práctica aún sucede”.
Una sostenibilidad eficiente es aquella que se aplica de manera transversal: desde la producción de energía y productos, hasta las formas de comercio o el transporte, pasando por cómo vivimos, cómo son los sistemas alimentarios y económicos. La toma de decisiones sobre las políticas públicas y comerciales debe tomar en cuenta el análisis de los impactos que estas mismas acciones podrían producir sobre los ambientes, las especies y los servicios ecosistémicos asociados. “La promoción de buenas prácticas productivas que incluyan la variable social y ambiental al mismo nivel que la económica, y el ordenamiento ambiental del territorio que preserve las áreas naturales de mayor relevancia, restaure los ambientes que sean necesarios y asegure la conectividad de las áreas remanentes, son elementos claves para la verdadera articulación entre producción y conservación. Sólo así, cambiando este paradigma, lograremos vivir en armonía con la naturaleza, en este, el único planeta que podemos habitar” concluyó Manuel Jaramillo, director general de Vida Silvestre.
El presente y el futuro del ambiente requiere de esfuerzos para conservarlo, restaurarlo y aprovecharlo de manera sostenible, articulando producción, ambiente y desarrollo.
¿Cuál es el panorama?
Las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68% debido a la destrucción ambiental por las actividades humanas En América Latina la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas, la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas (Informe Planeta Vivo 2020)
La deforestación y la trasformación de ambientes naturales son las grandes amenazas para la biodiversidad y para otros importantes servicios ecosistémicos. Es el caso del Gran Chaco, que se encuentra entre uno de los 24 frentes de deforestación a escala global – 9 están en América Latina. (Reporte “Frentes de deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” WWF)
La explotación de combustibles fósiles, tanto en tierra firme como en off shore, contribuye significativamente al aumento de fuentes de energía contaminantes, incrementando los gases de efecto invernadero que acrecientan los efectos negativos del cambio climático. Esta explotación retrasa día a día la aplicación de tecnologías ya ampliamente conocidas para la generación de energías renovables.
El mar argentino y sus zonas de influencia se encuentran amenazados por la sobre explotación y el descarte pesquero, a la par de los efectos sumamente negativos que produce sobre la fauna y especies marinas la contaminación generada por la basura plástica, tanto de las ciudades como de la actividad pesquera. (Censo Provincial de Basura Costero Marina y Descarte Pesquero)
La muerte de animales silvestres en rutas y caminos por conductores que no respetan los límites de velocidad dentro de áreas naturales protegidas representa una seria amenaza para la fauna de nuestro país. Los animales más perjudicados son los grandes depredadores, como el yaguareté. Por esa razón, Fundación Vida Silvestre Argentina, que tiene como misión lograr un mundo en el cual el ser humano se desarrolle en armonía con la naturaleza, recuerda a quienes tengan la posibilidad de salir de viaje durante este fin de semana largo, que la velocidad máxima al transitar dentro áreas protegidas es de 60 Km/h.
Según un análisis realizado recientemente por Vida Silvestre en Misiones, donde trabaja hace más de 20 años, se estima que más de 5.000 animales mueren al año por esta problemática en rutas que atraviesan áreas protegidas*, entre los que se encuentran desde lagartos, aves y pequeños mamíferos, hasta animales de gran tamaño como pumas, tapires o yaguaretés.
Las rutas son un elemento importante en el desarrollo socioeconómico del país: contribuye a la economía local y regional, facilita el turismo, fomenta el comercio y mejora la calidad de vida de los habitantes. Pero, si no se hace un correcto uso de la infraestructura vial se generan impactos negativos en los ecosistemas naturales que los rodean, además de poner en riesgo la vida de personas.
La fragmentación del hábitat sucede cuando un ambiente natural es transformado de manera tal que queda dividido en fragmentos o “parches” aislados entre sí. Es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y puede conducir a algunas especies a la extinción. Las rutas generan fragmentación de hábitat, y obligan a la fauna silvestre a atravesarlas en busca de agua, alimento, pareja, refugio o simplemente trasladarse de un fragmento a otro. Es por esa razón que hay ciertos tramos en las rutas en donde la velocidad máxima es de 60 kilómetros por hora. Estos tramos están en áreas de selva que son esenciales para conservar la diversidad natural y cultural, y brindar bienes y servicios ambientales que son imprescindibles para la sociedad.
“Los feriados son, para quienes tienen la posibilidad de hacer turismo, momentos de mucho tránsito en las rutas y en donde los atropellamientos de fauna se incrementan. Por ello es importante recordar la necesidad de respetar los límites de velocidad”, asegura Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de Fundación Vida Silvestre Argentina. “Esta problemática tiene un impacto sobre la fauna en general, pero afecta en mayor medida a los grandes depredadores, como el yaguareté, no sólo porque son víctimas directas de atropellamientos sino por la enorme pérdida de otros animales más pequeños que son sus presas”, agregó.
Hace unos días atrás se celebró el Día Mundial de la Vida Silvestre y, con el objetivo de generar conciencia respecto a cómo nos relacionamos con la naturaleza y la importancia que representa para las personas, Fundación Vida Silvestre y Google anuncian una nueva experiencia en el Buscador para ver en realidad aumentada dos especies nativas de Argentina que hoy se encuentran amenazadas de extinción: el oso hormiguero y el yaguareté.
A partir de ahora, al buscar “oso hormiguero” y “yaguareté”, los usuarios podrán interactuar y ver a los animales en tamaño real y situarlos en el espacio físico donde se encuentren. El principal objetivo de este trabajo en conjunto es visibilizar la realidad que atraviesan ambas especies, actualmente amenazadas y en peligro, por lo que resulta cada vez más difícil encontrarlas en su hábitat natural.
#LaOtraRealidad Si bien cuando uno busca en internet “yaguareté” aparecen cerca de 450.000 resultados, en la Argentina se estima que viven aproximadamente 250, menos del 10% de su distribución original. Cuando se replica la acción con “oso hormiguero”, surgen 2.000.000 de resultados en el Buscador, sin embargo hay datos de SAREM que indican que en los últimos 21 años el tamaño poblacional de la especie disminuyó un 30% en nuestro país. Una de las principales amenazas que afectan a las especies es la destrucción de su hábitat, a causa de la deforestación, los incendios y el desarrollo de actividades urbanas.
Esta es una realidad que enfrentan diversas especies en el mundo: a nivel global, según el último Informe Planeta Vivo, en menos de medio siglo la biodiversidad sufrió una disminución del 68%. En América Latina el resultado es aún más impactante: la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas; incendios por la falta de regulación, previsión, y prevención; la sobreexplotación de especies; el cambio climático y la introducción de especies exóticas.
“El desarrollo del yaguareté y oso hormiguero en 3D tiene su origen en la intención de sumarlos al listado de animales en realidad aumentada en la plataforma de búsqueda más popular del mundo, para incorporar así, y por primera vez, a la fauna argentina y visibilizar nuestros animales nativos. La elección no es casual. El yaguareté y el oso hormiguero son especies de gran importancia y que necesitan ser conservadas. Por eso trabajar en la protección y restauración de sus hábitats naturales y en la mitigación de las amenazas que las ponen en peligro, es crucial”, detalló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.
“Una vez más vemos cómo la tecnología es una herramienta que sirve no solo para entretener sino también como un recurso útil para que personas de todo el mundo puedan conocer, aprender y despertar un interés profundo por el mundo que los rodea. Estamos muy entusiasmados por lanzar esta nueva experiencia de búsqueda y colaborar con Fundación Vida Silvestre para visibilizar esta problemática y ayudar, a través de nuestros productos, a personas dentro y fuera de Argentina a obtener más información sobre la realidad de estas especies”, aseguró Tamar Colodenco, Gerente de Políticas Públicas y Asuntos Gubernamentales de Google Cono Sur.
El desarrollo creativo de los animales fue realizado por VMLY&R Argentina y el diseño y animación 3D, por Bitgeyser. La función está disponible en 55 idiomas, a través de un dispositivo móvil compatible con la tecnología ARCore o tablet Android o iOS.
¿Cómo ver a los animales en realidad aumentada? Paso a paso:
Abrir el buscador de Google desde el celular o tablet (iOS y Android compatibles con tecnología ARCore) y escribir “oso hormiguero” / “yaguareté”.
Deslizar hacia abajo hasta que aparezca la opción “Ver en 3D” y seleccionar.
A continuación, se abrirá la cámara y aparecerá un mensaje que indica que hay que mover el dispositivo para que el sistema reconozca el espacio y pueda ubicar digitalmente al animal.
Se pueden hacer fotos, grabaciones o capturas de pantalla para luego compartir y visibilizar la importancia de las especies. Fundación Vida Silvestre y Google invitan a las personas a explorar y descubrir a los animales en realidad aumentada y a compartir sus fotos y videos en las redes sociales usando #LaOtraRealidad para dar mayor visibilidad acerca de la problemática con la que conviven, y de esta forma promover la protección de dos de las especies más emblemáticas y carismáticas de la fauna de nuestro país.
Además, el Asistente de Google puede ayudar a reproducir los sonidos que hacen ambos animales. Para hacerlo, las personas solo tienen que decir “Hey Google, ¿cómo suena el oso hormiguero/yaguareté?”.
¡Bonus Track! ¿Sabías que así como están disponibles el oso hormiguero y el yaguareté, también existen otros animales que pueden ser visualizados en realidad aumentada? Con el mismo “paso a paso” detallado anteriormente, se pueden encontrar algunas especies autóctonas de Suecia que están en peligro de extinción, como el zorro ártico, el lince y la marsopa; entre otros. Además, también están disponibles los animales característicos de Australia, como el koala y el canguro; y hay una colección especial dedicada a los dinosaurios.
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El yaguareté Es el felino más grande del continente americano y el tercero a nivel mundial, después del tigre de bengala y el león. En nuestro país, el yaguareté se encuentra en peligro crítico de extinción. Es considerado una especie “indicadora” de la salud del ambiente, y su conservación y la de su hábitat protegen indirectamente a otras especies de flora y fauna. En la Argentina, se estima que habitan 250 yaguaretés en diversas regiones (selvas y bosques de las yungas, región chaqueña y selva misionera). Sin embargo, poco menos de la mitad viven en la selva misionera, que es la porción argentina del Bosque Atlántico. En esta región se mantiene una población de 90 yaguaretés donde Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja hace más de 20 años por su conservación junto a organizaciones, comunidad y gobierno. Al mismo tiempo que acompaña la ejecución de un plan de emergencia para la recuperación de la población chaqueña, junto a otras organizaciones en el territorio.
El oso hormiguero Es la especie emblema de la Fundación Vida Silvestre Argentina desde hace más de 40 años. Se encuentra amenazado de extinción por la deforestación de los bosques y selvas, la caza y también por el atropellamiento en rutas. Es un animal solitario, nocturno, que se alimenta de hormigas y termitas. La preservación de la especie se realiza a través de la conservación de su principal hábitat: el Gran Chaco, promoviendo el cumplimiento y la correcta implementación de la Ley de Bosques y fomentando el desarrollo de buenas prácticas agropecuarias. El Gran Chaco es la ecorregión boscosa más extensa del continente después del Amazonas y la más grande de bosques secos de América del Sur, y, lamentablemente, uno de los principales frentes de deforestación a escala global.