VIDA SILVESTRE

Del 1 al 4 de agosto, llega una nueva edición del Safari de Invierno

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Fundación Vida Silvestre Argentina invita a participar del Safari de Invierno , una iniciativa de ciencia ciudadana que se realizará del 1 al 4 de agosto en todo el territorio nacional . El evento propone registrar la biodiversidad del entorno a través de la plataforma ArgentiNat, el nodo argentino de iNaturalist, sumando “observaciones” que permiten conocer mejor la riqueza natural del país.

Se trata de una actividad abierta, gratuita y participativa, dirigida a todas las personas, sin necesidad de conocimientos previos. Solo se requiere un celular o una cámara de fotos, y una cuenta en ArgentiNat. Las observaciones pueden realizarse desde espacios naturales, urbanos o rurales: una plaza, un parque, un jardín o incluso una maceta pueden ser hogar de especies de interés.

Desde su lanzamiento en 2022, los Safaris de Vida Silvestre se consolidaron como un espacio de encuentro entre las personas y la naturaleza de Argentina . A su vez, los Safaris se repiten una vez por estación. Este año, en los Safaris de Verano y Otoño, se consiguieron más de 18.000 observaciones de unas 3.500 especies, aportadas por casi 1.300 personas en todas las provincias y territorios del país.

Este tipo de eventos permite generar información valiosa sobre la biodiversidad en distintos momentos del año. Los datos recopilados son de utilidad para investigadores, conservacionistas, autoridades y también para cualquier persona interesada en conocer y cuidar el entorno natural.

¿Cómo participar?

Entre el 1 y el 4 de agosto, registre observaciones de animales, plantas, hongos u otros organismos utilizando la app iNaturalist (disponible para Android e iOS), o bien desde la web de www.argentinat.org .

Las observaciones deben estar georreferenciadas y acompañadas por una foto o sonido. Solo se incluirán las registradas durante las fechas del evento.

Es posible participar individualmente o en grupos, crear proyectos dentro del evento, o sumarse a actividades organizadas por instituciones educativas o ambientales.

ArgentiNat forma parte de la red global de iNaturalist, una de las plataformas de ciencia ciudadana más importantes del mundo. Esto significa que cada observación registrada en Argentina no solo contribuye al conocimiento local, sino que también se incorpora a una base de datos internacional utilizada por científicos, naturalistas y conservacionistas en todo el planeta.

El Safari de Invierno forma parte de una serie de encuentros estacionales impulsados por la Fundación Vida Silvestre Argentina, con el objetivo de fomentar el vínculo entre las personas y la naturaleza, y construir de manera colectiva un registro actualizado de la biodiversidad del país.

📌 Más información y acceso al proyecto en: www.argentinat.org

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Vida Silvestre ya superó los 200.000 árboles nativos plantados para restaurar la selva misionera

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La Fundación Vida Silvestre Argentina hace más de quince años y de manera ininterrumpida viene trabajando en Misiones para recuperar y reconectar la selva misionera , el hábitat del yaguareté , una de las claves para mantener y recuperar la población del felino más grande de nuestro país. De la mano de más de 200 familias de pequeños y medianos productores rurales de Andresito y San Pedro, en los últimos 16 años se plantaron más de 200.000 árboles nativos y se restauraron unas 640 hectáreas de selva misionera en áreas clave para recuperar corredores de biodiversidad. 

Actualmente los esfuerzos están focalizados en San Pedro y en reforzar la conectividad de la selva entre el Parque Provincial Cruce Caballero y la Reserva de Biósfera Yabotí. En esta región, tanto las y los pobladores como los fragmentos de bosque nativo aún conservan la memoria del rugido del yaguareté. 

Desde hace 16 años, la Fundación Vida Silvestre trabaja para revertir la fragmentación del monte y devolverle a la selva su continuidad. Pero no se trata solo de plantar árboles. Se trata de reconstruir corredores de biodiversidad que permitan que el yaguareté -el mayor felino de América y especie bandera de este ecosistema- pueda moverse, cazar, reproducirse y así, conservar y recuperar su población.  

“ Desde Vida Silvestre estamos convencidos de la necesidad de recuperar la selva misionera no sólo para el yaguareté y la biodiversidad, sino también para las personas ya que los beneficios o servicios ecosistémicos que brinda el monte son esenciales para el bienestar y para afrontar el cambio climático ”, señaló Claudia Amicone, especialista en restauración y comunidad de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Además, indicó que “ Nuestro trabajo de restauración lo realizamos en sitios de alto valor para el hábitat del yaguareté en donde, mediante diversos estudios, las necesidades de intervención para no perder la conectividad de los grandes bloques de selva que quedan en Misiones son urgentes”.

” Sin selva, no hay fauna. Sin conectividad ecológica, el yaguareté no tiene futuro. Cada hectárea restaurada es una pieza clave en el rompecabezas de la conservación ”, agregó Amicone. 

Una de las grandes particularidades del trabajo de Vida Silvestre es su enfoque, su visión de conservación inclusiva. La restauración del paisaje se construye de la mano de las familias que habitan la región. Son productores, pequeños agricultores, pobladores rurales, quienes lejos de ser meros observadores se convierten en actores centrales del proceso. Sumados a ellos, equipos técnicos y profesionales de instituciones y organismos presentes en el territorio aportando sus conocimientos y buscando un equilibrio entre conservación y medios de vida.  

El cambio no viene desde afuera. Lo construimos con la gente del lugar, respetando sus saberes, necesidades y derechos. La restauración ecológica no se sostiene si no es también restauración del vínculo entre las personas y su entorno ”, destacó Jonatan Villalba, especialista en restauración de la Fundación Vida Silvestre

“Conservar al yaguareté es conservar los servicios ambientales como la calidad y cantidad de agua o la polinización. Hoy recuperar al yaguareté en la región es posible. Haciéndolo de manera planificada, se beneficiarían las personas y la naturaleza y los conflictos potenciales serían mínimos o directamente pasarían desapercibidos”, puntualizó Villalba. 

A través de acuerdos voluntarios, acompañamiento técnico y económico, y prácticas productivas sostenibles, muchas familias hoy participan activamente en la recuperación del bosque en sus chacras. En este momento, 38 familias preparan el terreno para enriquecer con árboles nativos sectores de selva existentes, plantar sobre áreas degradadas y trabajar en procesos productivos de manera amigable con el ambiente, como los sistemas agroforestales. Se trata de decisiones que suman en el mediano y largo plazo a una visión colectiva: devolverle al paisaje su capacidad de albergar vida silvestre, al yaguareté, y mejorar la calidad y medios de vida de las familias rurales. 

Este trabajo se enmarca en más de dos décadas de acción territorial en Misiones, donde la Fundación Vida Silvestre Argentina no solo apoya y contribuye a la investigación y monitoreo de la especie, sino que impulsa acciones concretas frente a las amenazas que enfrenta: pérdida de hábitat, caza furtiva, conflictos con actividades productivas y atropellamientos. 

La restauración ecológica, entendida como una herramienta concreta y transformadora, se vuelve entonces condición habilitante para volver a escuchar el rugido del yaguareté en la región. 

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Organizaciones ambientales demandan ante la Corte Suprema al gobierno por el daño ambiental del Canal de la Patria

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Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre Argentina y Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) presentaron el pasado mes de junio una demanda judicial ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra la Provincia de Santiago del Estero y el Estado Nacional por el grave daño ambiental de incidencia colectiva que produce la obra pública Nuevo Canal de la Patria. La acción busca que se tomen medidas urgentes y efectivas para corregir los impactos devastadores de esta infraestructura.

El canal fue diseñado para abastecer agua para consumo humano y desarrollo ganadero. Fue construido por medio de una excavación en tierra a fines de los ’70, pero no cumplió sus objetivos por tener deficiencias técnicas y falta de mantenimiento; es por eso que en el año 2020 el Gobierno Provincial, con financiamiento del Estado Nacional, decidió construir un nuevo canal, esta vez revestido en concreto, a cubrir unos 180 km, desde su toma de agua en el río Salado hasta la localidad de Quimilí, sumando además un segundo ramal, lo que eleva su extensión a 250 km totales.

Una trampa mortal para la fauna

El nuevo canal fue diseñado con paredes de hormigón resbaladizas e inclinadas, convirtiéndose en una trampa mortal para animales y un peligro para las personas. Cientos de animales caen al intentar cruzar o tomar agua y no pueden salir, muriendo ahogados. Si bien el canal cuenta con algunos dispositivos como esclusas o escaleras, los mismos no sirven para que la fauna pueda salir del canal, especialmente si se trata de animales medianos o pequeños. Esto es especialmente crítico, dado que la obra se ubica en la ecorregión del Chaco Seco, una de las regiones más amenazadas del planeta: se encuentra entre los sitios con mayor deforestación del mundo y los niveles más altos de degradación ambiental. Además, particularmente, Santiago del Estero lideró la deforestación a nivel nacional entre 2009 y 2023: en ese período, el 27,9% de la deforestación en Argentina ocurrió en la provincia, donde se desmontaron 1.223.750 hectáreas de bosques nativos. De esta forma, las especies ya presionadas por este grave contexto ahora encuentran otra amenaza para su subsistencia.

Entre los años 2023 y 2025, Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas y el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), realizaron numerosos viajes a territorio para hacer relevamientos. Estos permitieron documentar la muerte de más de 250 ejemplares de más de 40 especies en apenas seis meses , incluyendo mamíferos, anfibios, aves y reptiles. A estos registros iniciales se sumaron nuevos casos, detectados a través de relevamientos posteriores y reportes ciudadanos, lo que confirma que el impacto sobre la fauna continúa. Entre las especies afectadas se encuentran el Oso Hormiguero Gigante ( Myrmecophaga tridactyla , Vulnerable), la Tortuga Terrestre Argentina ( Chelonoidis chilensis , Vulnerable), la Corzuela Parda ( Subulo gouazoubira ), el Pecarí de Collar ( Pecari tajacu , Vulnerable para Argentina), la Mulita (Dasypus hybridus) , el Oso Melero ( Tamandua tetradactyla ) y el Mataco Bola (Tolypeutes matacus) . La mayoría de estas especies están en peligro de extinción o con tendencias poblacionales negativas a nivel mundial.

Además de las muertes directas, el canal fragmenta el hábitat , actuando como una barrera física que impide el desplazamiento natural de la fauna, limitando su acceso a recursos, aislando poblaciones y restringiendo el flujo genético, lo que aumenta la probabilidad de extinción local. Este impacto es tan severo que atenta contra especies protegidas y declaradas monumentos naturales en provincias vecinas como Chaco, Formosa y Córdoba.

Un factor de alta preocupación es la potencial contaminación del agua . La gran mortandad de animales y su consecuente putrefacción dentro del canal podrían alterar la calidad del agua. Esto representa un riesgo significativo para la salud pública de las poblaciones que dependen del canal para su consumo y abastecimiento.

Las organizaciones demandantes han agotado todas las vías para que los organismos responsables adopten correctivas, actuándose de manera escasa e ineficaz después de que los animales comiencen a morir en grandes cantidades.

¿En qué consiste la demanda judicial?

Dada la falta de respuestas efectivas, incluso luego de la Resolución N° 53/24 emitida por la Defensoría del Pueblo de la Nación el 13 de diciembre del año 2024 intimando al gobierno nacional y provincial para que adopten medidas correctivas y de mitigación sobre esta infraestructura, se ha recurrido a la Corte Suprema de Justicia. La demanda cuenta con el apoyo de numerosos informes científicos respaldados por expertos de prestigiosas instituciones e investigadores del país, como la FCEN-UBA, la Universidad Nacional de Misiones, la Universidad Nacional del Comahue, el CONICET, entre otras instituciones.

Mediante la demanda se solicita la implementación por parte del Gobierno Nacional y Provincial de un Plan de Recomposición del ambiente afectado por el Canal de la Patria, que incluye:

  • Monitoreo para detectar muertes de animales, lugares, especies y el estado de potabilidad del agua.
  • Zonificación mediante la elaboración de un mapa general de la obra, identificando tramos para entubamiento y posibles bebederos.
  • La proyección de obras de mitigación y los plazos mediante un plan de trabajo para su ejecución.
  • Elaboración de un plan de gestión ambiental integral que permita evaluar el avance de las medidas de mitigación, sus resultados y adoptar las correcciones necesarias.

Esta acción busca que se tomen medidas de mitigación que, sin afectar su funcionalidad en relación al abastecimiento de agua, eviten la extinción de especies amenazadas . La expectativa es que la Corte impulse soluciones permanentes con respaldo técnico y científico, logrando un antecedente positivo para la conservación ambiental y el desarrollo sostenible en Argentina.

Textuales

“La demanda por daño ambiental se funda en una obra pública que ha sido mal diseñada (nunca se tuvo en cuenta los efectos graves que producen sobre los animales y la biodiversidad) y luego de construida nunca fue monitoreada ni corregida. El daño ambiental según nuestra Constitución Nacional en su artículo 41 genera la obligación prioritaria de recomponer, y el mismo se define como variación negativa y relevante -las numerosas muertes de animales comportan ello- de la biodiversidad conforme art. 27 Ley 25675 general del ambiente. El modelo de desarrollo sostenible que es el programa ambiental constitucional obliga a armonizar el desarrollo humano con la protección del ambiente y el Canal de la Patria es un buen ejemplo de esto: el canal debe existir porque sirve para el desarrollo de la región del Chaco Seco, pero debe existir sin comprometer la biodiversidad de esa ecorregión”, expresó José Esain, abogado patrocinador de las organizaciones que llevan adelante la demanda.

Manuel Jaramilllo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. “El acceso al agua segura, asequible y suficiente para satisfacer sus necesidades básicas, incluyendo el consumo, la higiene personal y la preparación de alimentos es reconocido como un derecho humano fundamental por la ONU y la legislación internacional. Por ello es relevante que el estado nacional y provincial desarrollen infraestructura acorde para satisfacer este derecho. No obstante, la misma no puede realizarse sin el cuidado ambiental adecuado que permita la libre circulación de fauna nativa, de especies amenazadas y la seguridad de animales de granja y domésticos. La calidad bromatológica del agua y la conservación de la naturaleza deben ser consideradas en el desarrollo de obras de infraestructura y en los estudios de impacto ambiental y mitigación que de ellas derivan. Hoy, ante la falta de respuesta a los diversos pedidos realizados a la autoridad provincial de aplicación, pedimos a la Corte Suprema, que dictamine sobre la necesidad de la obra llamada Canal de la Patria, que en realidad es el Canal de la Infamia”.

Cristian Fernández, coordinador de Asuntos Legales en FARN. “El Canal de la Patria está causando un impacto gravísimo sobre la fauna silvestre, con cientos de animales muertos, muchos de ellos de especies amenazadas. Esta obra fragmenta el hábitat y bloquea el movimiento natural de la biodiversidad chaqueña. Desde FARN creemos que el desarrollo puede y debe ser compatible con la conservación. Urge rediseñar esta infraestructura para garantizar el acceso al agua —como derecho humano fundamental— sin destruir la vida que depende de estos ecosistemas.”

Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas. “Nuestra organización está completamente alineada con el objetivo social del canal, que es de importancia para el bienestar de las comunidades locales; sin embargo, la forma en que fue construida genera un grave perjuicio ambiental, convirtiéndose en una trampa mortal para la fauna de la región, tanto silvestre como doméstica, lo que también podría estar afectando la calidad del agua”.

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Vida Silvestre entregó equipamiento y asesoró a productor por ataque de yaguareté a su ganado en Puerto Esperanza

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En la última semana, un equipo de la Fundación Vida Silvestre Argentina visitó una chacra en la zona rural de Puerto Esperanza, luego de que un productor rural reportara un ataque de yaguareté a su ganado. Durante la visita, en la que los propietarios de la finca demostraron interés por colaborar e implementar recomendaciones para asegurar su rodeo, se instalaron herramientas de monitoreo y prevención: una cámara trampa para registrar la presencia del animal y dos dispositivos de iluminación disuasoria conocido como Foxlight, que emite luces LED intermitentes simulando la presencia humana, lo que ayuda a ahuyentar a los depredadores durante la noche.

La recorrida se realizó junto a integrantes del Proyecto Yaguareté (CeIBA–IBS), con quienes se evaluó el terreno y se identificaron evidencias del paso reciente de un yaguareté. Las imágenes obtenidas por una cámara trampa confirmaron la presencia de dos machos adultos en la zona, que atacaron a un ternero y dejaron herida a una vaca lechera. Además de instalar los dispositivos, el equipo técnico brindó recomendaciones al productor para mejorar el manejo del ganado y reducir riesgos futuros que fueron muy bien recibidos por el propietario.

Los ataques de grandes felinos, como el yaguareté o el puma, ocurren principalmente durante la noche, ya que son animales de hábitos nocturnos. Por eso, el uso de tecnologías disuasorias como el Foxlight, combinado con medidas prácticas —como encerrar los animales durante la noche, mantenerlos en corrales iluminados y evitar que ingresen al monte— es fundamental para prevenir conflictos.

“Para quienes trabajamos en la conservación del yaguareté, es fundamental que los casos de conflicto reciban respuesta, acompañamiento y seguimiento en la provincia. Sabemos que cuando ocurren, los productores sufren pérdidas económicas y algunas veces también sienten preocupación o temor”, señaló Karina Schiaffino, especialista en áreas naturales terrestres de Fundación Vida Silvestre Argentina. Además, agregó que “la clave está en aprender a convivir con la fauna silvestre. Con algunas medidas simples, es posible reducir significativamente el riesgo de ataques y proteger tanto al ganado como a los grandes felinos”.

En los últimos meses, se registraron episodios similares en distintas localidades rurales del norte de Misiones, especialmente en zonas cercanas a áreas naturales protegidas. Estas situaciones pueden responder a cambios en el entorno: la pérdida de monte nativo, la disminución de presas silvestres por efecto de la caza furtiva y el avance de la actividad ganadera sobre áreas de selva aumentan las posibilidades de interacción entre humanos, ganado y fauna silvestre.

“Es importante destacar que ni el yaguareté ni el puma tienen como comportamiento habitual atacar animales domésticos. Lo hacen cuando su ambiente natural está degradado o ya no cuenta con suficientes presas”, destacó Karina Schiaffino. “Por eso, conservar la selva, reducir la caza y promover prácticas ganaderas que favorezcan la coexistencia es clave para evitar conflictos”, finalizó.

Desde Fundación Vida Silvestre Argentina estamos siguiendo y colaborando con la autoridad de aplicación y otras organizaciones en diversos episodios que están ocurriendo en la provincia. Para este tipo de hechos es fundamental trabajar junto a productores, comunidades locales y autoridades para transmitir la mayor tranquilidad posible. De esta forma se busca proteger la biodiversidad, los medios de vida de las personas y promover la coexistencia armónica en los paisajes rurales de Misiones.

Para conocer más sobre cómo prevenir ataques y proteger al ganado, se puede consultar la cartilla informativa “Yaguareté y ganadería, por una coexistencia posible” en el siguiente enlace: https://wwfar.awsassets.panda.org/downloads/cartilla-por-una-convivencia-posible_.pdf

Ante indicios de ataques de grandes felinos a la ganadería, dar aviso al Ministerio de Ecología, al destacamento de Guardaparques más cercano, al Ministerio del Agro y la Producción, al celular (223) 532 4301, y/o al equipo de Proyecto Yaguareté (3754) 49-8078.

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Se registró un nuevo ejemplar de yaguareté en el Parque Nacional Río Pilcomayo

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El monitoreo del yaguareté en el Parque Nacional Río Pilcomayo es parte de un esfuerzo continuo y colaborativo que se está llevando a cabo en toda la región chaqueña y que integra el trabajo de guardaparques, técnicos, investigadores, pobladores y colaboradores, con un fuerte compromiso con la conservación de esta emblemática especie. Desde marzo de 2024, cuando se detectaron huellas frescas de la especie en el área protegida, se instalaron cámaras trampa con el objetivo de confirmar la presencia del felino y obtener información precisa sobre su salud, sexo y movimientos, para fortalecer las estrategias de conservación.

En este contexto, las cámaras trampa captaron recientemente un nuevo ejemplar de yaguareté, el segundo registrado dentro del Parque Nacional Río Pilcomayo y el décimo en toda la región chaqueña. Este individuo, nombrado provisoriamente como MACHO10 (M10), es un macho en buen estado de salud que no había sido registrado previamente, lo cual fue posible confirmar gracias al patrón de sus manchas, único en cada individuo.

El logro refleja el impacto positivo del trabajo conjunto en la región entre el Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET), el Parque Nacional Río Pilcomayo y la Dirección Regional de Conservación NEA (APN), con el apoyo de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Este esfuerzo colaborativo no solo fortalece las estrategias de monitoreo e investigación, sino que también asegura la protección a largo plazo del hábitat del yaguareté frente a las crecientes amenazas a la biodiversidad y resalta la importancia de las áreas protegidas para la supervivencia de esta especie amenazada.

Antecedentes: alianzas que dan frutos

El primer registro confirmado de yaguareté en el Parque Nacional Río Pilcomayo se obtuvo en 2018 mediante cámaras trampa instaladas por equipos del área protegida y el Laboratorio de Biología de la Conservación del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL-CONICET). Un segundo registro del mismo ejemplar se logró en 2019, en colaboración con el Proyecto Yaguareté y el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA-CONICET). Desde entonces, no se habían obtenido nuevas imágenes de la especie en esta área protegida hasta ahora.

Los monitoreos de yaguareté implican un considerable esfuerzo técnico, económico y logístico, incluyendo recorridas periódicas para el recambio de baterías y tarjetas de memoria, así como un análisis detallado de las imágenes y actualización de las bases de datos. El registro de este nuevo ejemplar es una gran noticia para la población de la especie, declarada Monumento Natural Nacional, y refuerza el valor del Parque Nacional Río Pilcomayo como un refugio para especies claves como el yaguareté. Asimismo, es una noticia esperanzadora para la región del Gran Chaco, donde se estima que quedan poco menos que 20 individuos.

¿Por qué es importante la conservación del yaguareté?

El yaguareté (Panthera onca) es el felino más grande del continente americano y el tercero a nivel mundial, después del tigre asiático y el león. La especie se encuentra en peligro crítico de extinción en Argentina debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat, el atropellamiento en rutas y la caza ilegal del felino y sus presas. Como el mayor depredador del ecosistema, el yaguareté cumple un rol ecológico fundamental regulando las poblaciones de otros vertebrados, especialmente de los grandes herbívoros, por lo tanto, su presencia es un buen indicador de la salud de los ecosistemas. Se estima que en nuestro país quedan menos de 250 individuos y menos de 20 se encuentran en la región chaqueña, distribuidos en las provincias de Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero.

El yaguareté es un Monumento Natural Provincial (Ley 1.673), un Monumento Natural Nacional (Ley 25.463) y su cacería está estrictamente prohibida. La especie se encuentra en peligro crítico de extinción en el país según la categorización de la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) en el Libro Rojo de Mamíferos Amenazados de la Argentina.

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