Violencia de Género

Se derrumba el mito de la avalancha de falsas denuncias: Misiones registró apenas 47 en tres años

Compartí esta noticia !

Mientras el Senado avanza en el debate del proyecto impulsado por la senadora Carolina Losada para endurecer las penas por falsas denuncias y falso testimonio, un relevamiento federal elaborado por el Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos concluyó que ese delito representa apenas el 0,09% del total de causas penales registradas en la Argentina.

El informe, elaborado en el marco del expediente legislativo S-0228/2025, introduce una fuerte discusión jurídica y estadística sobre la proporcionalidad de la reforma penal propuesta. El estudio abarcó más de 8,25 millones de investigaciones penales iniciadas entre 2023 y 2025 en 17 jurisdicciones del país y determinó que las causas por falsas denuncias alcanzaron apenas 7.517 expedientes en tres años.

Desde la perspectiva técnica del Observatorio, el dato “refuta empíricamente la premisa central del proyecto de ley”, al sostener que no existe evidencia de una proliferación de falsas denuncias que justifique un agravamiento de penas.

En el caso de Misiones, el informe registró 47 causas por falsas denuncias durante el período 2023-2025. De ese total, solo tres correspondieron a expedientes vinculados a violencia de género o intrafamiliar, mientras que 34 estuvieron asociados a conflictos de otra índole y 10 no pudieron clasificarse por falta de datos suficientes.

El documento aclara además que Misiones logró clasificar el 78,7% de sus expedientes, un nivel de desagregación superior al de varias provincias y superior incluso al de jurisdicciones con sistemas judiciales de mayor tamaño.

El relevamiento pone especial énfasis en una cuestión metodológica central para el debate jurídico: la mayoría de los sistemas judiciales provinciales todavía no cuentan con herramientas suficientemente robustas para discriminar con precisión el tipo de conflicto antecedente de las falsas denuncias. En términos prácticos, el Observatorio sostiene que el principal déficit detectado es de información estadística y trazabilidad procesal, no de escala criminal.

Aun así, el proyecto impulsado por Losada avanzó en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado con una propuesta de modificación integral del Código Penal. La iniciativa plantea elevar las penas por falsa denuncia de los actuales dos meses a un año de prisión a un rango de uno a tres años, y hasta seis años cuando las acusaciones involucren violencia de género, delitos sexuales o menores de edad. También endurece las sanciones por falso testimonio, que podrían alcanzar hasta ocho años de cárcel.

Uno de los puntos más sensibles del debate aparece precisamente en el eventual efecto disuasorio que podría generar sobre las víctimas. El Observatorio advierte que la evidencia disponible muestra el problema inverso al diagnosticado por el proyecto: la subdenuncia sistemática de delitos de violencia de género y abuso sexual.

El informe cita datos de la Encuesta de Prevalencia de Violencia y de estudios oficiales del Ministerio de Justicia que indican que el 77% de las mujeres que sufrieron violencia de pareja nunca realizó una denuncia y que el 88% de las víctimas de violencia sexual tampoco acudió al sistema judicial.

En ese contexto, el Observatorio advierte que agravar las penas para quienes denuncien hechos vinculados a violencia de género podría profundizar las barreras de acceso a la Justicia, especialmente en delitos de difícil prueba y alta vulnerabilidad probatoria.

El trabajo también introduce una observación jurídica relevante sobre la consistencia estadística del debate. El crecimiento de las causas registradas -que pasaron de 1.845 en 2023 a 3.142 en 2025- no necesariamente implica una expansión real del fenómeno, sino que podría responder a mejoras en los sistemas de registro, ampliaciones metodológicas o cambios en las estrategias procesales de litigación. Incluso con ese aumento, las falsas denuncias continúan representando menos del 0,1% del universo penal analizado.

Otro aspecto central del informe es la advertencia sobre las limitaciones del relevamiento. El Observatorio reconoce que no pudo determinar cuántas de las denuncias registradas terminaron efectivamente en condena judicial ni cuántas involucraban litigación estratégica en conflictos familiares o de género.

En paralelo, el proyecto de Losada ya comenzó a generar reacciones judiciales y políticas. Referentes de derechos humanos, entre ellos el exjuez Carlos Rozanski, promovieron denuncias penales contra la legisladora, mientras que la senadora radical respondió denunciando intentos de “amedrentamiento” contra quienes impulsan reformas legislativas.

La discusión, en definitiva, expone un debate jurídico más profundo: hasta qué punto el endurecimiento penal puede funcionar como herramienta preventiva sin afectar garantías de acceso a la Justicia en contextos de violencia estructural. Y allí, los datos estadísticos que ahora empiezan a emerger podrían convertirse en el principal campo de batalla legislativo.

Compartí esta noticia !

“Ella es Agustina”: la novela que desnuda el infanticidio y acusa a la indiferencia social

Compartí esta noticia !

Nació en Posadas, se formó como periodista en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales y encontró en la sección policiales su primera escuela de humanidad. Hoy, radicada en Barcelona, Susana Breska Sisterna publica Ella es Agustina, una novela negra basada en un infanticidio real ocurrido en Argentina en 2011.

No es un libro cómodo. Tampoco pretende serlo.

Susana comenzó a escribir en la infancia, pero fue el periodismo el que le dio método, mirada y responsabilidad. En 2010 ingresó a un medio gráfico misionero para cubrir policiales, una pasión que ya poseía cuando era estudiante. Allí aprendió que detrás de cada titular hay un entramado de heridas invisibles.

“No se trataba solo de narrar lo ocurrido. Era escuchar. Dar voz. Entender que cada testimonio implica una responsabilidad”, recuerda.

Uno de esos casos la marcó para siempre: el asesinato de una niña de cinco años a manos de su padre. Enero de 2011. Una de sus primeras coberturas.

El seguimiento periodístico se extendió durante cinco años, hasta la sentencia: juicio abreviado, reconocimiento de los hechos y cadena perpetua para el acusado.

La historia, sin embargo, no se cerró ahí.

La idea de escribir estuvo latente más de diez años. Recién en 2024, ya instalada en Barcelona, comenzó a redactar la novela.

“Quería que el recuerdo de Agustina no se apagara. Que el sufrimiento no nos resulte indiferente. Que no haya más Agustinas”.

La obra se inscribe en la novela negra, pero con un anclaje firme en la realidad. Los hechos centrales se apoyan en testimonios recogidos el día del crimen y durante el proceso judicial. La ficción aparece como herramienta para reconstruir escenas, atmósferas, silencios.

Porque, explica, no se trata solo de un crimen atroz, sino de la radiografía de un entorno social que permitió que ocurriera.

Los personajes: un espejo incómodo

Agustina es presentada como una niña dulce, frágil y curiosa. Su hermano Gabriel, de diez años, es uno de los personajes más potentes: el niño que intentó advertir sobre el horror que se gestaba en su casa. Nadie lo escuchó.

Juan Carlos y Analia reflejan el miedo silencioso. Lourdes, la madre, encarna la resignación de quien vive atrapada en la violencia de género. Cristina, líder religiosa del barrio, simboliza la fe que convive con la indiferencia.

Y Darío -apodado por los medios como “la bestia”- aparece como un joven con antecedentes penales desde la adolescencia, cuya violencia no fue sorpresa sino continuidad.

En esa construcción coral, la autora no apunta solo al agresor. Interpela a la sociedad. “Durante años quise contar la historia de Agustina para que su recuerdo viva, para que el sufrimiento no nos sea indiferente y para que no haya más Agustinas, víctimas de una sociedad violenta que mira y justifica sin intervenir”.

Más que un libro

Las opiniones que ha recibido se repiten: relato crudo, mirada periodística, historia que incomoda. Y ese es, quizás, su mayor mérito.

Ella es Agustina no busca entretenimiento. Busca conciencia. Funciona como espejo y como denuncia. Obliga a mirar lo que suele ignorarse: la violencia naturalizada, el machismo estructural, la pobreza, la desprotección.

¿Por qué cree que podría enganchar al lector esta historia, qué la diferencia de un libro convencional? 

Este relato exige ser contado, porque cada historia de sufrimiento es un llamado a la acción. La indiferencia es un cómplice silencioso que permite que el horror se instale sin que nadie lo cuestione. Aunque parezca una lucha titánica, cada pequeña victoria, cada voz que se eleva contra la violencia, representa un rayo de luz ante la oscuridad.

Ella es Agustina, es una cronista de lo innegable. Una invitación a mirar lo que muchos han querido ignorar. A través de sus páginas, el lector es interpelado, obligado a confrontar los horrores que se viven a diario, a reconocer que la indiferencia no es una opción.

Así, este relato se convierte en un espejo de la sociedad. Un reflejo que debería incomodar, que debería provocar vergüenza. Porque, aunque la rueda de la indiferencia gira, aún hay tiempo para cambiar su dirección. Este no es solo un libro; es un grito por la justicia, una súplica para abrir los ojos y tomar conciencia.

¿Quiénes son los protagonistas de su obra y qué les caracteriza a cada uno de ellos?

Debo aclarar que los nombres de los personajes son ficticios, excepto el de Agustina. Ella es presentada como una niña dulce, frágil y curiosa. 

Gabriel, el hermano mayor, impacta por su madurez impuesta. Tiene diez años y es uno de los personajes más valientes. Su coraje lo llevó a buscar ayuda, advirtió sobre el horror que se cernía en el interior de la casa, pero nadie, ni siquiera Lourdes, su madre, pareció escuchar.

Juan Carlos y Analia, también hermanos de Agustina, son niños silenciosos, reflejan el miedo en sus miradas.

Lourdes, la madre, vivía atrapada en una telaraña de resignación, víctima de violencia de género que parecía no tener fin. Ella muestra una resignación dolorosa ante el horror. 

Cristina, la líder religiosa del barrio, una mujer cuya fe parecía brillar intensamente. Sin embargo, al igual que los vecinos, decidió permanecer en la comodidad de su indiferencia. 

Dario, el asesino, apodado por los medios de comunicación como “la bestia”, es un sujeto agresivo cuyos antecedentes penales iniciaron a los 13 años. Se presenta como un joven de apariencia inofensiva que recurre a distintas formas de violencia e incluso torturas para causar daño y mantener su lugar de poder y autoridad. 

¿Cómo se puede conseguir el libro y dónde lo vas a presentar?

En marzo estaré en Argentina y allí será la primera presentación. Es muy importante para mí porque será en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, donde me formé como Licenciada en Comunicación Social. 

Estoy muy agradecida con el director del Departamento de la Carrera, Carlos García Da Rosa quien hizo posible la presentación. 

Posteriormente, en mayo, realizaré otra presentación en la biblioteca de Salvador Vives Casajuana de Sant Vicenç de Castellet, Barcelona. 

El libro se puede conseguir en tiendas virtuales como Amazon y Mercado Libre. También, está disponible en Ebook y audiolibro en portales.

El libro ya puede conseguirse en Amazon, Mercado Libre, en formato ebook y audiolibro.

Pero más allá de la plataforma, la intención es clara: que la historia circule. Que incomode. Que despierte.

Porque, como sostiene Susana Breska Sisterna, todavía estamos a tiempo de cambiar la dirección de la rueda de la indiferencia.

Compartí esta noticia !

Rescataron en Córdoba a una misionera secuestrada por su expareja, detenido por trata de personas

Compartí esta noticia !

Un operativo conjunto de fuerzas provinciales y federales permitió rescatar en las últimas horas a una joven de 21 años oriunda de Misiones que permanecía secuestrada en una zona rural de la provincia de Córdoba. La víctima fue hallada con signos de deshidratación, golpes y afectación psicológica, mientras que su expareja, también misionero y de la misma edad, quedó detenido e imputado por trata de personas.

El procedimiento se llevó a cabo en un predio rural de la localidad de Saturnino María Laspiur, a casi 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Allí, efectivos de la Policía de Córdoba, la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional y unidades especiales irrumpieron durante la madrugada en un galpón donde la joven se encontraba cautiva.

La investigación se inició días atrás, tras una denuncia presentada por la familia de la víctima, que alertó a las autoridades luego de recibir un llamado desesperado de la joven pidiendo ayuda. En esa breve comunicación, la joven relató que había sido secuestrada por su expareja, trasladada por la fuerza a Córdoba y sometida a maltratos constantes. Según indicó, el agresor la golpeaba, le quitaba el teléfono para impedir el contacto con su familia y la privaba de alimentos.

Ese llamado fue clave para orientar la búsqueda. Aunque la víctima no pudo precisar el lugar exacto donde se encontraba, alcanzó a describir una zona rural aislada y, en los últimos instantes de la comunicación, los investigadores lograron identificar la mención de “Villa María”. A partir de ese dato tomó intervención la Fiscalía Federal de Villa María, a cargo de la fiscal Guadalupe Riera.

Con el avance de la investigación, las fuerzas de seguridad identificaron al menos dos posibles domicilios en la zona de Saturnino María Laspiur. El primer allanamiento resultó negativo, aunque permitió recolectar prendas de vestir y otros elementos que fortalecieron la hipótesis. En el segundo procedimiento, finalmente, dieron con la joven y con el sospechoso.

Al momento del rescate, la víctima presentaba un cuadro de deshidratación, lesiones físicas compatibles con golpes y un fuerte impacto psicológico, en línea con lo relatado en su pedido de auxilio. Fue trasladada de inmediato al Hospital Regional J.B. Iturraspe, en la ciudad de San Francisco, donde recibió atención médica y contención.

El detenido quedó imputado por el delito de trata de personas y fue alojado en la Unidad Penitenciaria N°5 de Villa María. La causa continúa bajo la órbita de la Fiscalía Federal local.

Tras el operativo, el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, destacó la articulación entre fuerzas provinciales y federales. “Se trató de una colaboración solicitada desde la Fiscalía Federal de Villa María para reforzar los rastrillajes en la zona de Laspiur, basados en los indicios de la investigación”, señaló. Y agregó: “La movilización de todo el personal permitió encontrar con vida a la joven y detener a la persona que la mantenía cautiva”.

Compartí esta noticia !

Femicidios en Argentina 247 víctimas en 2025 y ningún mes con menos de 15 casos

Compartí esta noticia !

Durante 2025 se registraron en Argentina 247 víctimas de femicidio, según el Informe Anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. El relevamiento confirma que, pese a una leve reducción respecto del pico alcanzado en 2023, la violencia de género extrema mantiene una presencia sostenida a lo largo de todo el año, sin que ningún mes registre menos de 15 casos.

El informe consolida un diagnóstico estructural: la problemática no muestra quiebres estacionales ni descensos significativos, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas persistentes, focalizadas y con alcance territorial efectivo.

Tipología de los crímenes y continuidad temporal

Del total de 247 víctimas contabilizadas en 2025, el Observatorio identificó 200 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos asociados a contextos de narcotráfico y crimen organizado. Esta clasificación permite dimensionar la diversidad de escenarios en los que se manifiesta la violencia letal por razones de género.

Si bien las cifras de 2024 y 2025 muestran una baja en relación con el máximo registrado en 2023, el informe advierte que la violencia se mantiene constante durante los doce meses del año. En términos estadísticos, durante 2025 se cometió un femicidio cada 35 horas, lo que equivale a un promedio semanal de 4,7 víctimas.

Este dato pone de relieve la persistencia de la violencia extrema como fenómeno estructural, más allá de variaciones coyunturales en los registros anuales.

El hogar como principal escenario de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la localización de los hechos. Según el Observatorio, el 60% de los femicidios ocurrieron en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, lo que confirma que el espacio privado continúa siendo el entorno más inseguro para las mujeres.

En relación con el vínculo entre víctima y victimario, en el 84% de los casos existía una relación previa, predominantemente parejas o exparejas. En contraste, solo el 5,5% de los femicidios fueron cometidos por personas desconocidas, un dato que refuerza la centralidad de la violencia intrafamiliar y de pareja dentro del fenómeno.

El impacto de estos crímenes trasciende a las víctimas directas. El informe contabilizó 133 niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de los femicidios registrados durante el año, una dimensión colateral que profundiza las consecuencias sociales de la violencia de género.

Distribución territorial y tasas provinciales

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezó el registro con 95 casos, seguida por Santa Fe con 30 femicidios. Sin embargo, el análisis por tasa en relación con la población femenina modifica el mapa del riesgo.

Al considerar la incidencia proporcional, las provincias con los índices más elevados de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones y Neuquén, lo que evidencia disparidades territoriales significativas y la necesidad de enfoques diferenciados en el diseño de políticas públicas.

Un insumo clave para las políticas públicas

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación fue creado en 2016 y sostiene de manera continua su tarea de monitoreo y sistematización de datos. El objetivo central de este trabajo es producir estadísticas confiables que permitan diseñar, evaluar y ajustar políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, en línea con la legislación nacional vigente y los compromisos internacionales asumidos por la institución.

El informe anual 2025 vuelve a poner en evidencia que, aun en contextos de reducción relativa de los registros, la violencia femicida continúa siendo un problema estructural, persistente y territorialmente desigual, que exige respuestas institucionales sostenidas y basadas en evidencia.

Compartí esta noticia !

Cada día mueren 11 mujeres por violencia de género en América Latina

Compartí esta noticia !

Inter Press Service – El año pasado al menos 3828 mujeres fueron víctimas de femicidio en la región latinoamericana y caribeña, lo que representa 11 muertes violentas de mujeres por razón de género cada día, indicó un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De esas muertes, 3814 se registraron en 17 países de América Latina, y 14 en nueve países y territorios del Caribe, según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Cepal.

El acumulado en cinco años registra al menos 19 254 femicidios, de acuerdo con el reporte divulgado este 25 de noviembre, cuando se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

“La violencia femicida persiste como una grave y extendida vulneración de los derechos humanos de las mujeres y niñas en la región”, dijo José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal.

Agregó que “la prevención y eliminación del femicidio no es un asunto circunscrito a la seguridad pública, sino un objetivo urgente de la Década de acción para el logro de la igualdad sustantiva de género y la sociedad del cuidado”.

Con ello hizo referencia al acuerdo establecido en el Compromiso de Tlatelolco, aprobado en la 16.ª Conferencia Regional sobre las Mujeres de América Latina y el Caribe en agosto en México.

En ese documento los Estados de la región aprobaron impulsar leyes, políticas y planes para revenir, atender, sancionar y erradicar todas las formas de violencia y discriminación por razón de género, reiterando que su expresión más extrema es el feminicidio.

En la región, la mayoría de las muertes violentas de mujeres son perpetradas por las parejas o exparejas de las víctimas, y el reporte de la OIG subraya que con esos crímenes se afecta a la vida de miles de mujeres y niñas, pero igualmente “se impacta a las comunidades y se limita el desarrollo, la igualdad y la paz en los países”.

El reporte de la Cepal se divulgó con motivo de la celebración este martes 25 del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que abre 16 días de activismo contra la violencia de género.

Indica que no es posible hacer comparaciones regionales debido a que cada año un número distinto de países reporta información oficial, pero el seguimiento de los datos nacionales muestra con claridad que la violencia feminicida persiste en la región.

De los 17 países de América Latina con información disponible sobre feminicidio, 12 registraron una tasa igual o superior a una víctima por cada 100 000 mujeres. La tasa más elevada se observó en Honduras, con 4,3 casos por cada 100 000 mujeres.

Luego están Guatemala (1,9 casos por cada 100 000 mujeres) y República Dominicana (1,5 casos por cada 100.000 mujeres), seguidos por Puerto Rico, Cuba y Bolivia, todos con una tasa de 1,4 casos por cada 100 000 mujeres, y Chile presentó la tasa más baja: 0,4 casos por cada 100 000 mujeres.

En el Caribe, de los nueve países que informaron, solo Suriname, Jamaica, Barbados, Belice, Granada y San Vicente y las Granadinas registraron casos en 2024.

Según información proporcionada en 2024 por ocho países (Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico y Uruguay), la mayor incidencia de feminicidios se concentra en el grupo de mujeres de 30 a 44 años (29,2 %), seguido por el de las adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años (28 %).

No obstante, la violencia feminicida amenaza a las mujeres de todas las edades. En los mismos países, en 2024 se registraron 78 casos de feminicidios de niñas menores de 14 años, y 89 de mujeres mayores de 60 años.

De igual forma, en 2024 se contabilizaron 587 víctimas indirectas de feminicidio en los 10 países que proveen esta información. Se trata de hijos, hijas y otras personas dependientes de las víctimas.

También el año pasado 14 países registraron 5502 femicidios frustrados, lo que evidencia la progresión de conductas violentas que pueden culminar en el asesinato.

Ello confirma la importancia de fortalecer los sistemas de alerta, la valoración del riesgo de sufrir violencia letal, y la respuesta institucional oportuna para prevenir todas las formas de violencia feminicida.

“Fortalecer el acceso a la justicia y mejorar las respuestas institucionales es esencial para prevenir la violencia por razón de género. La persistencia de estos crímenes en la región nos exige respuestas oportunas y acelerar las transformaciones necesarias con sentido de urgencia”, plantea la Cepal.

El reporte indica que la región registra avances normativos para enfrentar la violencia en el ámbito digital contra mujeres y niñas, la cual incluye conductas como el ciberacoso, la divulgación no autorizada de imágenes íntimas, el acceso ilegal a información personal y la violencia y el acoso político.

Esta última forma “afecta especialmente a las mujeres que desempeñan cargos públicos roles de liderazgo, entre ellas, defensoras de derechos humanos, periodistas y activistas”.

En América Latina 20 países han incorporado el delito de feminicidio en sus ordenamientos jurídicos.

En algunos casos se lo ha tipificado como delito penal específico: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

En otros, como Argentina, Cuba y Puerto Rico, se lo ha incorporado como circunstancia agravante del homicidio.

Finalmente, la Cepal insta a avanzar en al menos tres ámbitos sobre esa materia: marco normativo, institucionalidad, participación y fortalecimiento de capacidades estatales; financiamiento y cooperación; y sistemas de información, comunicación, tecnología, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin