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VW, de símbolo nazi a producir cohetes para Israel: historia, crisis y reconversión en la nueva Europa armada

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Volkswagen condensa, como pocas empresas, las contradicciones de la historia industrial moderna. Nacida en la Alemania nazi con la promesa de fabricar el “automóvil del pueblo”, reconvertida luego en símbolo del milagro económico europeo de posguerra y consolidada como uno de los mayores fabricantes globales, la compañía enfrenta hoy un nuevo giro que vuelve a conectar su historia con la industria militar, aunque en un contexto radicalmente distinto.

El origen de la empresa está íntimamente ligado al proyecto político e industrial del Tercer Reich. En los años treinta, el régimen de Adolf Hitler impulsó la creación de un vehículo accesible para las masas, con el objetivo de motorizar a la población y fortalecer la economía alemana. De allí surge Volkswagen, cuyo primer modelo -el KdF-Wagen, luego conocido como Escarabajo- fue diseñado por Ferdinand Porsche bajo supervisión del propio Hitler. La fábrica, instalada en Wolfsburgo, fue concebida como un complejo industrial de gran escala, asociado a una ciudad obrera.

Sin embargo, el proyecto civil quedó rápidamente subordinado al esfuerzo bélico. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la planta dejó de producir automóviles para concentrarse en vehículos militares. Los ahorristas que habían financiado el programa del “auto del pueblo” nunca recibieron sus unidades, y la empresa pasó a integrarse de lleno en la maquinaria industrial del régimen.

El final de la guerra marcó una ruptura. Bajo control británico, Volkswagen inició una profunda reconversión productiva y, desde 1945, comenzó la producción en serie del Escarabajo. En las décadas siguientes, ese modelo se transformó en un ícono global, con millones de unidades vendidas y presencia en todos los mercados relevantes. La empresa logró así reconfigurar su identidad, alejándose de su origen y posicionándose como un símbolo de movilidad masiva y desarrollo industrial.

Ocho décadas después, el contexto vuelve a empujar a Volkswagen hacia una transformación estructural. La industria automotriz europea atraviesa una etapa de fuerte presión competitiva, con fabricantes chinos ganando terreno en el segmento eléctrico y un cambio tecnológico que exige inversiones crecientes. En ese escenario, algunas plantas de la compañía operan con capacidad ociosa y enfrentan incertidumbre sobre su continuidad.

El caso más representativo es el de la planta de Osnabrück, en Baja Sajonia, donde trabajan unos 2.300 empleados y cuya actividad está asegurada solo hasta 2027. Frente a ese horizonte, Volkswagen evalúa alternativas para evitar el cierre. La más avanzada implica un acuerdo con la empresa israelí Rafael Advanced Defence Systems, responsable del sistema antimisiles conocido como Cúpula de Hierro.

La propuesta contempla la producción en Alemania de componentes clave del sistema: camiones de transporte, lanzadores y generadores eléctricos. Los misiles, en tanto, seguirían bajo control de la firma israelí, que mantendría la infraestructura crítica del proceso. La reconversión permitiría aprovechar instalaciones existentes con una inversión relativamente acotada y un plazo de implementación estimado entre 12 y 18 meses.

Este posible giro no es aislado. Forma parte de un proceso más amplio en Europa, donde los gobiernos incrementan sus presupuestos de defensa, impulsados por la guerra en Ucrania y la necesidad de recomponer arsenales. En ese contexto, la defensa antiaérea se convierte en un segmento estratégico. Sistemas como la Cúpula de Hierro ganan relevancia por su capacidad de interceptar misiles en vuelo, en un escenario de amenazas crecientes sobre infraestructuras y centros urbanos.

El factor económico también es determinante. Cada intercepción de estos sistemas implica costos elevados, que pueden superar los 70.000 euros y escalar significativamente en tecnologías más avanzadas. Esto configura un mercado sostenido por inversión estatal, con alta demanda y proyección de crecimiento.

Para Volkswagen, la incursión en este sector no sería completamente nueva. A través de su filial MAN, la compañía ya participa en proyectos militares junto a Rheinmetall, fabricante clave en Europa. Sin embargo, la producción de componentes para sistemas antimisiles marcaría un salto cualitativo en su posicionamiento dentro de la industria de defensa.

La planta de Osnabrück se convierte así en un punto de inflexión. La alternativa es clara: reconversión o cierre. En ese marco, el debate no es solo industrial, sino también social. Parte de los trabajadores podría rechazar la fabricación de equipamiento militar, aunque los sindicatos reconocen que la preservación del empleo es un factor decisivo en la discusión.

El trasfondo histórico agrega una capa adicional de complejidad. Volkswagen ya formó parte de la producción militar durante la Segunda Guerra Mundial, en un contexto autoritario y de economía de guerra. Hoy, el escenario es diferente: democracias consolidadas, regulaciones estrictas y un mercado global abierto. Sin embargo, el regreso -aunque sea parcial- a la industria de defensa reabre interrogantes sobre el rol de las grandes corporaciones en contextos de conflicto.

En definitiva, el posible acuerdo con Rafael refleja más que una decisión empresarial. Expone una transformación estructural de Europa, donde la frontera entre industria civil y militar vuelve a difuminarse. Y sitúa a Volkswagen, una vez más, en el centro de ese cambio.

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Se viene la Ducati made in Argentina

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Volkswagen apuesta a moto made in Córdoba. La alemana Volkswagen anunció una inversión nacional, y producirá motos en Córdoba. Desde allí saldrán modelos de Ducati.

Volkswagen se sumó a Nissan y anunció inversiones en Córdoba. A tan solo una semana de que la automotriz japonesa presentara la nueva Frontier a producirse en la provincia mediterránea, la marca alemana también hizo un anuncio, pero sobre motos.

Las mismas serán producidas en la fábrica que está instalada en Barrio Jardín de la ciudad de Córdoba. La nueva actividad consistirá en ensamblar las motos pertenecientes a Ducati, marca satélite del Grupo Volkswagen.

El modelo en cuestión será la Ducati Scrambler Icon, que llegará al mercado argentino para satisfacer la demanda local. Volkswagen Group Argentina será la primera subsidiaria del Grupo VW en el mundo de ensamblar las motocicletas fuera de una fábrica Ducati.

Así, la marca alemana buscará dar respuesta al creciente mercado de las motocicletas, que se revalorizó gracias a la falta de disponibilidad y accesibilidad de los automóviles. Ello, sumado al creciente precio del petróleo (y la nafta), hacen un combo perfecto para la proliferación de motos.

La fábrica de Volkswagen instalada en Córdoba será parte de una inversión de $250 millones de dólares que la firma “del pueblo” anunció para Argentina. Dicho anuncio comprende no sólo la fabricación de motos en Córdoba, sino también una aumento en la capacidad de la planta de General Pacheco, en provincia de Buenos Aires.

Allí, también se apunta a una renovación de la Amarok, que tendrá fuertes competidores en 2022. “Argentina es un pilar importante para Volkswagen América Latina. Con esta nueva inversión continuaremos fortaleciendo nuestra marca en la región, con modelos que se adaptan cada vez más a las necesidades de nuestros clientes”, aseguró la marca en un comunicado.

Para la región, Volkswagen planea un desembolso de US$1.200 millones entre 2022 y 2026, que dará impulso a la digitalización y descarbonización en América del Sur.

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Volkswagen anunció inversión de u$s 650 millones en el país

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El presidente Mauricio Macri celebró que los empresarios estén “incrementando su confianza” en la Argentina y apuntó que un ejemplo de ello es la inversión de 650 millones de dólares anunciada por la automotriz Volkswagen.

Al encabezar un acto en la planta que la automotriz tiene en la localidad bonaerense de General Pacheco, el jefe de Estado se mostró expectante “por lo que vendrá” a partir de la “construcción de confianza” en la Argentina.

La firma de capitales alemanes anunció la producción de un nuevo auto a partir del 2020 para lo que está realizando con el objetivo de modernizar la tecnología e infraestructura de sus centrales locales.

Los ejecutivos de la automotriz le mostraron al presidente la plataforma global MQBA, que permitirá producir una nueva familia de modelos y que está a la altura de las que utiliza la empresa en sus principales plantas en todo el mundo, incluso en Alemania.

Macri evaluó que esta apuesta de la firma constructora de vehículos es resultado del “cambio profundo” que decidió la Argentina a partir de su llegada al Poder Ejecutivo en diciembre de 2015. El jefe de Estado indicó en ese sentido que la sociedad argentina se está alejando cada vez más de la posibilidad de “repetir errores” del pasado, como así también de “incumplimientos y “estafas”. La ley debe ser “la misma para todos”, expresó el mandatario y abogó porque “no haya privilegios” para nadie.

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