WALL STREET

Las acciones argentinas extienden las bajas mientras la guerra y la Fed dominan la agenda global

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La incertidumbre geopolítica volvió a imponerse sobre el entusiasmo tecnológico en los mercados internacionales y arrastró a los activos argentinos a una nueva jornada de corrección. El S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 0,9% y acumuló su segunda rueda consecutiva en terreno negativo, en un contexto donde las dudas sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente comenzaron a neutralizar el optimismo que había generado el boom de la inteligencia artificial en Wall Street.

La corrección local se produjo después de varias semanas en las que Argentina había mostrado una performance relativamente sólida frente al deterioro global. Sin embargo, el regreso de la aversión al riesgo golpeó principalmente a las acciones argentinas que cotizan en Nueva York. Globant encabezó las pérdidas con una caída cercana al 7%, reflejando la sensibilidad del sector tecnológico ante cualquier cambio de humor de los inversores internacionales.

En contraste, las compañías vinculadas a la energía volvieron a mostrar resiliencia. YPF, Pampa Energía y Vista Energy lograron sostener ganancias impulsadas por un nuevo avance del petróleo, que continúa reaccionando a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a las amenazas sobre la estabilidad de los flujos energéticos globales.

La dinámica no es casual. A medida que aumentan las dudas sobre una resolución definitiva entre Estados Unidos e Irán y persisten los focos de conflicto en la región, el mercado incorpora una prima de riesgo sobre los precios de la energía. El Brent volvió a ubicarse en niveles elevados, consolidando un escenario favorable para las petroleras, pero generando al mismo tiempo mayores presiones inflacionarias sobre las economías desarrolladas.

Para Argentina, el efecto es dual. Por un lado, las empresas energéticas se benefician de un contexto de precios más altos. Por otro, un petróleo caro puede retrasar el proceso de baja de tasas en Estados Unidos y fortalecer al dólar a nivel global, dos variables que suelen afectar a los mercados emergentes.

En ese marco, Wall Street operó con bajas moderadas de entre 0,2% y 0,4%, luego de haber alcanzado máximos históricos en la jornada previa. Los inversores se encuentran atrapados entre dos narrativas contrapuestas: el extraordinario impulso que la inteligencia artificial está generando sobre las ganancias corporativas y la incertidumbre derivada de la geopolítica internacional.

Los balances recientes de gigantes tecnológicos como Dell y Hewlett Packard reforzaron la percepción de que la revolución de la inteligencia artificial está generando una nueva ola de crecimiento empresarial. Sin embargo, el mercado comenzó a preguntarse cuánto tiempo podrá sostenerse ese impulso si el escenario internacional continúa deteriorándose.

A la tensión geopolítica se suma otro factor que empieza a preocupar a los operadores: la política monetaria estadounidense. Los últimos indicadores laborales mostraron una economía más robusta de lo esperado y volvieron a poner en duda la velocidad con la que la Reserva Federal podría avanzar hacia nuevos recortes de tasas.

Actualmente, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se mantiene en torno al 4,45%, un nivel que sigue siendo elevado para los estándares históricos recientes. Al mismo tiempo, los contratos de futuros comienzan a reflejar una probabilidad creciente de que la Fed mantenga una postura restrictiva durante más tiempo del previsto.

Para los activos argentinos, este escenario representa un desafío adicional. Si bien el riesgo país permanece estable en torno a los 488 puntos básicos y los bonos soberanos operan con variaciones acotadas, el mercado sigue monitoreando tres variables clave: la acumulación de reservas por parte del Banco Central, la estabilidad cambiaria y la evolución de la inflación.

Los analistas destacan que, pese a la volatilidad externa, Argentina continúa exhibiendo una fortaleza relativa superior a la observada en otros episodios de tensión internacional. La combinación de superávit fiscal, mejora en las cuentas energéticas y una reducción gradual del riesgo soberano ha permitido amortiguar parte de los shocks externos.

No obstante, la dependencia de los flujos financieros globales sigue siendo un factor determinante. En un mercado donde la tecnología sostiene gran parte de las ganancias bursátiles y la geopolítica amenaza con alterar las expectativas, cualquier movimiento de la Reserva Federal o una escalada en Medio Oriente puede modificar rápidamente el apetito por riesgo.

Por ahora, los inversores parecen haber optado por una estrategia de cautela. La inteligencia artificial continúa impulsando las valuaciones de las grandes tecnológicas, pero la guerra, el petróleo y las tasas vuelven a recordar que los mercados globales siguen transitando un delicado equilibrio entre crecimiento e incertidumbre.

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SpaceX prepara una salida a bolsa récord de US$75.000 millones

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La próxima gran batalla de Wall Street podría librarse fuera de la inteligencia artificial y dentro de la industria aeroespacial. SpaceX, la compañía fundada por Elon Musk, evalúa concretar una Oferta Pública Inicial (IPO) histórica con un precio de referencia de US$135 por acción, una decisión que le permitiría recaudar aproximadamente US$75.000 millones y alcanzar una valuación cercana a los US$1,75 billones.

De concretarse en esos términos, la operación se convertiría en una de las mayores salidas a bolsa de la historia moderna y marcaría un punto de inflexión para los mercados globales, que durante los últimos años registraron una fuerte caída en las operaciones de gran escala debido al aumento de las tasas de interés, la volatilidad financiera y la incertidumbre geopolítica.

La novedad no reside únicamente en la magnitud de la oferta. Lo que más llamó la atención de los operadores financieros es que SpaceX estaría dispuesta a fijar anticipadamente el precio de colocación antes de iniciar formalmente el tradicional roadshow con inversores institucionales. Se trata de una práctica poco habitual en Wall Street, donde las empresas suelen establecer rangos de precios que luego se ajustan según la demanda del mercado.

La compañía de Musk proyecta colocar alrededor de 555,6 millones de acciones, una cifra que la posicionaría entre las empresas más valiosas del planeta. Para ponerlo en perspectiva, una valuación de US$1,75 billones ubicaría a SpaceX en una liga reservada para gigantes tecnológicos globales y la acercaría a los niveles de capitalización bursátil de firmas como Apple, Microsoft o Nvidia.

Más allá de la operación financiera, el mercado interpreta este movimiento como una señal de reapertura para las grandes ofertas públicas iniciales. La expectativa es que la salida de SpaceX funcione como catalizador para otras compañías tecnológicas de alto crecimiento que permanecieron fuera de los mercados bursátiles durante los últimos años.

Entre las candidatas más mencionadas aparecen OpenAI y Anthropic, dos de las empresas más influyentes del ecosistema de inteligencia artificial. La eventual llegada de estos jugadores a Wall Street podría inaugurar un nuevo ciclo de financiamiento para el sector tecnológico, comparable al auge de las empresas de internet durante los años noventa o a la explosión de las plataformas digitales en la década pasada.

El interés de los inversores se explica también por la naturaleza híbrida del negocio de SpaceX. A diferencia de otras compañías aeroespaciales tradicionales, la firma combina infraestructura satelital, telecomunicaciones, servicios de lanzamiento espacial, defensa y tecnologías vinculadas al futuro desarrollo de la economía orbital.

Su proyecto Starlink, por ejemplo, se ha convertido en una de las redes de internet satelital más importantes del mundo, con presencia en decenas de países y creciente relevancia estratégica para gobiernos, fuerzas armadas y sectores productivos.

La operación también refleja una tendencia más amplia: el creciente interés del mercado por compañías vinculadas a sectores considerados estratégicos para la próxima década. La inteligencia artificial, la computación avanzada, la conectividad global, la exploración espacial y la infraestructura energética concentran actualmente buena parte de los flujos de inversión internacionales.

Para los mercados emergentes, incluida Argentina, el movimiento no es menor. Las grandes colocaciones tecnológicas suelen actuar como termómetro global del apetito por riesgo. Una IPO exitosa de SpaceX podría mejorar el clima financiero internacional, favorecer el ingreso de capitales hacia activos de mayor rendimiento y fortalecer la liquidez global disponible para inversiones corporativas.

En un contexto donde las tensiones geopolíticas, los conflictos en Medio Oriente y las dudas sobre la política monetaria de la Reserva Federal siguen condicionando a los mercados, la apuesta de Elon Musk aparece como un test decisivo para medir la confianza de los inversores en el próximo ciclo tecnológico.

Si la operación alcanza los niveles previstos, SpaceX no solo batirá récords de financiamiento. También podría convertirse en la puerta de entrada de una nueva generación de gigantes tecnológicos al mercado de capitales global, redefiniendo el mapa de inversiones de la próxima década.

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Riesgo país debajo de 500: el mercado apuesta a la estabilidad financiera

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La baja del riesgo país por debajo de los 500 puntos volvió a encender el optimismo financiero sobre la Argentina. El indicador de JP Morgan cerró en 494 unidades, su nivel más bajo en años, mientras las acciones y bonos argentinos extendieron la racha alcista tanto en Buenos Aires como en Wall Street. La mejora llega acompañada por un dato que el Gobierno considera central: las reservas del Banco Central superaron los USD 48.500 millones, el mayor nivel desde septiembre de 2019.

El movimiento tiene impacto político y económico. Para el mercado, el descenso del riesgo país implica una menor percepción de default y reabre expectativas de financiamiento externo para empresas y eventualmente para el propio Estado. Pero para Misiones y el NEA, la lectura es más compleja: el clima financiero mejora en Buenos Aires mientras el interior productivo sigue condicionado por el costo del crédito, la presión fiscal y un consumo todavía débil.

El mercado consolida el “trade Argentina”

La rueda dejó una postal que hace meses parecía improbable: activos argentinos desacoplándose parcialmente de la volatilidad regional y acompañando el rally de Wall Street.

El S&P Merval ganó 0,7%, hasta los 3.089.497 puntos, acumulando en mayo una suba cercana al 10% tanto en pesos como en dólares. En Nueva York, los ADR argentinos mostraron mayoría de alzas, con destaque para Banco Macro y Globant.

Los bonos soberanos en dólares también avanzaron, aunque con selectividad. El resultado alcanzó para que el riesgo país perforara nuevamente el umbral psicológico de los 500 puntos, una barrera que el mercado sigue utilizando como referencia de “normalización financiera”.

Detrás de esa mejora aparecen tres factores: fuerte compra de reservas del Banco Central; rollover positivo del Tesoro en la licitación de deuda; expectativa de desaceleración inflacionaria.

Luis Caputo alimentó ese escenario al anticipar que la inflación de mayo sería inferior a la de abril y al insistir en que el programa económico atraviesa una etapa de consolidación.

Reservas récord y dólar quieto: el ancla que observa el NEA

El Banco Central compró USD 447 millones en la jornada y acumula adquisiciones por casi USD 9.700 millones en 2026. Las reservas brutas alcanzaron USD 48.511 millones, un nivel que el mercado interpreta como señal de fortalecimiento del balance monetario.

En paralelo, el dólar mayorista cerró en $1.410, mientras que el minorista y el blue terminaron alineados en torno a los $1.430.

Para Misiones, la estabilidad cambiaria tiene una importancia estratégica distinta a la del centro financiero porteño. La provincia convive con una economía fronteriza altamente sensible al diferencial de precios con Brasil y Paraguay. Cuando el dólar se acelera, aparecen distorsiones comerciales inmediatas; cuando se estabiliza, el comercio local recupera algo de previsibilidad.

Sin embargo, el nuevo escenario también tiene un efecto dual: mejora la capacidad de planificación para importadores y comercios; pero encarece en dólares costos internos que afectan competitividad regional.

Sectores como madera, yerba, té y turismo siguen mirando con atención el tipo de cambio real. Un peso apreciado favorece la desaceleración inflacionaria, pero reduce márgenes exportadores en economías regionales que ya vienen operando con rentabilidad comprimida.

Bancos y energía lideran el apetito inversor

El rally volvió a concentrarse principalmente en acciones bancarias. Banco Macro encabezó las ganancias tanto en Buenos Aires como en Wall Street.

El dato no es casual. El mercado está anticipando un escenario donde: baja el riesgo soberano, cae la inflación, mejora el crédito, y se normaliza progresivamente el sistema financiero.

Ese movimiento tiene implicancias concretas para provincias como Misiones, donde el acceso al financiamiento productivo sigue siendo uno de los principales cuellos de botella.

Hoy muchas pymes forestales, yerbateras y comerciales continúan trabajando con tasas reales todavía elevadas, pese a la desaceleración inflacionaria. La mejora financiera nacional todavía no se traduce plenamente en crédito accesible para el interior productivo.

Wall Street ayuda, pero el petróleo sigue condicionando

El contexto internacional también colaboró. Wall Street cerró nuevamente en máximos históricos tras datos de inflación estadounidense levemente mejores a lo esperado.

El índice PCE —la medición favorita de la Reserva Federal— mostró un incremento mensual de 0,4%, moderando temores sobre nuevas subas agresivas de tasas.

Además, el mercado siguió de cerca las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de avances diplomáticos redujo parcialmente la tensión sobre el petróleo: el Brent cayó 0,5%; mientras el WTI subió 0,3%.

Para Argentina, un petróleo más estable implica menor presión sobre costos energéticos y combustibles. Para Misiones, donde el transporte explica buena parte de la estructura de costos logísticos, cualquier moderación energética tiene impacto directo sobre precios y competitividad.

El dato silencioso: el Tesoro volvió a financiarse sin sobresaltos

Otro punto clave de la jornada fue la última licitación del Tesoro. El Gobierno consiguió un rollover del 114%, captando $12,6 billones frente a vencimientos por $11 billones. La señal fue leída positivamente porque reduce presión monetaria y evita expansión adicional de pesos.

La demanda se concentró principalmente en instrumentos de corto plazo y tasa fija, reflejando que el mercado empieza a extender duración, aunque todavía mantiene cautela sobre horizontes más largos.

El éxito financiero le da oxígeno político al Gobierno en momentos donde busca consolidar el proceso de desinflación antes de las elecciones legislativas.

El entusiasmo financiero convive con una economía real que todavía muestra heterogeneidad. En Misiones, el consumo continúa lejos de los niveles previos al ajuste de 2024. La recuperación aparece fragmentada: mejoran algunos segmentos vinculados a turismo y comercio fronterizo; persisten dificultades en industria y producción primaria; el crédito productivo aún no acompaña la baja del riesgo financiero.

El desafío para el Gobierno será transformar el “momentum” de mercado en mejora concreta de actividad y empleo fuera del AMBA.

Porque mientras el riesgo país perfora los 500 puntos y Wall Street vuelve a premiar activos argentinos, en el interior productivo todavía persiste una pregunta más terrenal: cuándo esa estabilidad financiera llegará efectivamente al bolsillo, al consumo y a la inversión regional.

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Alerta en Wall Street: 9 de cada 10 inversores ven riesgos en el boom de la inteligencia artificial

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La inteligencia artificial se convirtió en el gran motor de Wall Street y en la temática estrella de los mercados globales. Pero detrás del entusiasmo por las empresas tecnológicas y las fuertes subas bursátiles empieza a crecer una señal de alerta: 9 de cada 10 inversores admiten tener preocupaciones sobre las inversiones vinculadas a IA y dos tercios creen que podría generarse una burbuja financiera en el corto plazo.

Según una nueva encuesta global elaborada por Janus Henderson Investors, 9 de cada 10 inversores reconocen tener preocupaciones sobre las inversiones vinculadas a inteligencia artificial, mientras que dos tercios creen que podría formarse una burbuja financiera o producirse una corrección del mercado impulsada por esta tecnología en el corto plazo.

El dato refleja una tensión cada vez más visible entre las expectativas de largo plazo y los temores sobre las valuaciones actuales del sector. Aunque el 61% de los encuestados considera que la IA tendrá un impacto positivo en los mercados a futuro, muchos inversores empiezan a preguntarse si el ritmo de crecimiento y las valuaciones de algunas compañías tecnológicas no están adelantándose demasiado a la realidad económica.

Entre las principales preocupaciones aparecen el riesgo de que la IA no cumpla con las expectativas (28%), los posibles problemas de sesgo o falta de controles (24%) y la sobrevaluación de activos relacionados con esta temática (19%).

“La IA será probablemente la temática estructural más importante de nuestra vida”, sostuvo Denny Fish, portfolio manager del equipo de Tecnología e Innovación Global de Janus Henderson Investors. Sin embargo, advirtió que el fenómeno también generará fuertes diferencias entre compañías ganadoras y perdedoras. “Los inversores necesitan paciencia y disciplina, porque no todas las empresas vinculadas a IA van a capturar el mismo valor”, explicó.

El informe también detecta diferencias generacionales marcadas. Los inversores más jóvenes son quienes muestran mayor optimismo respecto del potencial de la inteligencia artificial: el 31% de los Millennials espera que la IA tenga un impacto “muy positivo” sobre los retornos de mercado durante los próximos cinco años, frente al 14% de la Generación X y apenas el 8% de los Baby Boomers.

Pero la discusión ya no pasa solamente por dónde invertir. La inteligencia artificial también empieza a transformar la relación entre inversores, bancos y asesores financieros. Y ahí aparecen nuevas dudas.

La encuesta muestra que, aunque existe cierta aceptación sobre el uso de IA para generar contenido educativo o automatizar tareas operativas, muchos inversores todavía rechazan que la tecnología tome decisiones sensibles o reemplace el vínculo humano. El 40% asegura que le molestaría que un asesor financiero utilice IA para responder automáticamente mensajes o correos, mientras que un tercio directamente se opone a que las recomendaciones de inversión sean realizadas por inteligencia artificial.

Además, el 79% afirma que se sentiría incómodo si su asesor utilizara IA sin informarlo previamente, una señal de que la transparencia empieza a convertirse en un factor central dentro de la industria financiera.

Para Matt Sommer, Head of Specialist Consulting Group de Janus Henderson, el gran desafío será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y confianza humana. “La conexión personal y la toma de decisiones liderada por personas no van a desaparecer. De hecho, la IA podría hacer que esas cualidades sean todavía más valoradas”, concluyó.

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Las acciones argentinas se hunden hasta 12% en Wall Street

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Si bien el mercado se dirige a cerrar la semana con ganancias por el impulso extra que les dio la recategorización de la calificadora Fitch, el desempeño en la última jornada de la semana pone en dudas. Lo que sucede es que el endeble desenlace de la guerra pone en riesgo el humor internacional. En ese marco, si bien este viernes hay una compresión del riesgo país y la renta variable sufre.

El S&P Merval cae 2,1% a 2.819.130,35 puntos básicos, así las acciones que más bajan son: Grupo Supervielle (-5,2%), Transportadora de Gas del Norte (-3,9%), y Pampa Energía (-3,5%). En ese marco, Mercado Libre se desploma en Wall Street más del 12% después de la presentación de sus balances y dentro de los ADRs, los que más caen son Grupo Supervielle e IRSA con el 6,5% y el 5,8%, respectivamente.

Además, el BCRA publicó ayer el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). En el cuarto relevamiento del año, quienes participaron del REM estimaron una inflación mensual de 2,6% para abril. Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM ubicó sus previsiones para abril en 2,6%. Para todo 2026, el conjunto de analistas del REM proyectó un nivel de PIB real 2,8% superior al promedio de 2025.

Por su parte, el conjunto de participantes pronostica para diciembre 2026 un tipo de cambio nominal de $1.676, lo que arroja una variación interanual esperada de 15,8%. Para la tasa de interés, los analistas esperan una TAMAR de 22% nominal anual a fin de año.

En lo que se refiere a las noticias internacionales, se produjeron nuevos ataques cruzados y explosiones en la zona del estrecho de Ormuz en la noche de este jueves que volvían a sembrar incertidumbre en el conflicto. Esto sucede en medio de las complejas tratativas para que el régimen islámico iraní acepte la propuesta de Donald Trump para llegar a un acuerdo de paz en la guerra iniciada en febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.

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