WALL STREET

Las acciones argentinas se hunden hasta 12% en Wall Street

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Si bien el mercado se dirige a cerrar la semana con ganancias por el impulso extra que les dio la recategorización de la calificadora Fitch, el desempeño en la última jornada de la semana pone en dudas. Lo que sucede es que el endeble desenlace de la guerra pone en riesgo el humor internacional. En ese marco, si bien este viernes hay una compresión del riesgo país y la renta variable sufre.

El S&P Merval cae 2,1% a 2.819.130,35 puntos básicos, así las acciones que más bajan son: Grupo Supervielle (-5,2%), Transportadora de Gas del Norte (-3,9%), y Pampa Energía (-3,5%). En ese marco, Mercado Libre se desploma en Wall Street más del 12% después de la presentación de sus balances y dentro de los ADRs, los que más caen son Grupo Supervielle e IRSA con el 6,5% y el 5,8%, respectivamente.

Además, el BCRA publicó ayer el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). En el cuarto relevamiento del año, quienes participaron del REM estimaron una inflación mensual de 2,6% para abril. Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM ubicó sus previsiones para abril en 2,6%. Para todo 2026, el conjunto de analistas del REM proyectó un nivel de PIB real 2,8% superior al promedio de 2025.

Por su parte, el conjunto de participantes pronostica para diciembre 2026 un tipo de cambio nominal de $1.676, lo que arroja una variación interanual esperada de 15,8%. Para la tasa de interés, los analistas esperan una TAMAR de 22% nominal anual a fin de año.

En lo que se refiere a las noticias internacionales, se produjeron nuevos ataques cruzados y explosiones en la zona del estrecho de Ormuz en la noche de este jueves que volvían a sembrar incertidumbre en el conflicto. Esto sucede en medio de las complejas tratativas para que el régimen islámico iraní acepte la propuesta de Donald Trump para llegar a un acuerdo de paz en la guerra iniciada en febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.

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Wall Street marca récords, pero los activos argentinos no reaccionan y exponen fragilidad local

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Mientras los principales índices de Wall Street alcanzaron nuevos máximos históricos este miércoles 22 de abril, los activos argentinos operaron en terreno negativo y sin capacidad de acoplarse al optimismo global. El S&P Merval cayó 1,4% hasta los 2.898.691 puntos, los ADRs registraron bajas de hasta 6% y el dólar se mantuvo en $1.400 en el Banco Nación. En paralelo, el Banco Central volvió a intervenir con compras por USD 105 millones. El contraste plantea una tensión clave: ¿el esquema económico logra estabilizar variables, pero no convence al mercado?

Mercado internacional en alza, pero sin derrame local

El contexto global jugó a favor. El S&P 500 avanzó 0,8% y el Nasdaq 1,4%, impulsados por expectativas de distensión en el conflicto en Medio Oriente tras la prórroga de la tregua anunciada por Donald Trump. A esto se sumó un rebote del petróleo del 3%, con el Brent superando los USD 101,40 por barril.

Sin embargo, ese clima no se tradujo en mejoras para los activos argentinos. Las acciones locales en Wall Street mostraron un comportamiento dispar, con caídas lideradas por el sector financiero: BBVA (-6%), Banco Macro (-4,1%) y Grupo Financiero Galicia (-3,4%). En contraste, el sector energético logró sostenerse parcialmente, con subas moderadas como YPF (+0,1%) y Vista Energy (+1,2%).

El desacople no es menor. Mientras los mercados globales descuentan una eventual estabilización geopolítica, los inversores locales continúan focalizados en variables domésticas.

Dólar contenido y BCRA activo: el ancla cambiaria en el centro

En el plano local, el tipo de cambio mostró estabilidad. El dólar mayorista cerró en $1.378, con una suba marginal del 0,2%, mientras que el minorista se mantuvo en $1.400 por tercer día consecutivo. En el mercado informal, el dólar blue avanzó a $1.415.

El Banco Central intervino nuevamente, absorbiendo USD 105 millones —el 25,4% de la oferta— en una rueda con menor volumen operado, que totalizó USD 414,2 millones. Las reservas brutas crecieron USD 62 millones, hasta los USD 45.841 millones.

El esquema cambiario muestra consistencia operativa: el tipo de cambio se mueve dentro de un rango acotado, con margen respecto al techo de la banda ($1.690,29), lo que permite al BCRA seguir acumulando divisas. Pero esa estabilidad no alcanza, por ahora, para mejorar la percepción sobre los activos.

Actividad económica en retroceso y señales mixtas

El dato que tensiona el escenario es el nivel de actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en febrero una caída de 2,1% interanual y de 2,6% respecto a enero.

El deterioro estuvo impulsado por la contracción de la industria manufacturera (-8,7%) y el comercio (-7%), sectores que restaron 2,2 puntos a la variación anual. En contraste, los rubros ligados a exportaciones mostraron dinamismo: minería (+9,9%) y agro (+8,4%).

La lectura es clara: el crecimiento se sostiene en sectores vinculados a la demanda externa, mientras el consumo interno sigue debilitado. Esta dualidad impacta directamente en la valuación de activos, especialmente en bancos y empresas orientadas al mercado local.

Entre la estabilidad financiera y la falta de confianza

En términos de correlación de fuerzas, el Gobierno mantiene control sobre variables clave: tipo de cambio estable, intervención activa del Banco Central y acumulación de reservas. Sin embargo, el mercado accionario refleja otra dinámica, más ligada a expectativas de crecimiento y sostenibilidad económica.

Los bonos soberanos mostraron leves mejoras —con subas promedio de 0,1%— y el riesgo país cerró en 532 puntos sin cambios relevantes. Es un equilibrio frágil: estabilidad sin impulso.

Hacia adelante, el foco estará en dos frentes. Por un lado, si la estabilidad cambiaria logra consolidarse sin tensiones. Por otro, si la actividad económica logra revertir la caída en sectores clave.

El mercado global muestra señales de optimismo. Argentina, por ahora, sigue operando con su propia lógica.

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El “Cisne Blanco” de YPF y un Merval fuerte mientras Wall Street corrige por la guerra en Medio Oriente

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Por Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL Inversiones. El tercer mes del año quedará grabado como el período en el que Argentina logró desacoplarse, al menos temporalmente, de un escenario global hostil. Mientras Wall Street asimilaba el impacto de una guerra prolongada en Medio Oriente y la Reserva Federal (Fed) enterraba las expectativas de bajas de tasas, el mercado local encontró en la justicia de Nueva York un catalizador histórico que reconfiguró el humor de los inversores.

Wall Street: La “Niebla de Guerra” y el fin del dinero barato

A nivel internacional, marzo fue un mes de realismo crudo. El mercado pasó del optimismo diplomático a la confirmación de una crisis estructural de oferta energética, lo que forzó una revaluación de activos en todos los sectores.

Nasdaq en corrección: El índice tecnológico entró formalmente en zona de corrección (caída superior al 10% desde máximos). El sentimiento fue golpeado por el sector de hardware: tras meses de euforia, empresas como Micron (MU) y SanDisk (SNDK) sufrieron desplomes de doble dígito. El disparador fue el algoritmo “TurboQuant” de Google, que al optimizar el software de IA, hizo que el mercado temiera una menor demanda de componentes físicos a largo plazo.

Petróleo y Fed: El Brent llegó a tocar los USD 115 tras las amenazas de la administración Trump de atacar infraestructura clave en Irán. Esta escalada llevó a Jerome Powell a pedir “paciencia”, confirmando que las tasas se mantendrán altas por más tiempo. El mercado ya no solo no espera bajas, sino que empezó a mirar de reojo posibles subas si el crudo no cede.

¿Qué CEDEARs se destacaron?

En un mes de “vuelo a la calidad” y refugio en activos reales, los CEDEARs vinculados a la energía y la agroindustria regional fueron los grandes ganadores:

Adecoagro (ADGO): Fue la estrella absoluta del mes con una suba del 78% en ARS. Su reciente compra de Profertil resultó estratégica: en un mundo con escasez de fertilizantes por la guerra, la empresa logró blindar su cadena de valor y capturar márgenes récord.

Vista Energy (VIST): La joya de Vaca Muerta escaló un 37,8% en ARS. Al operar en una zona libre de conflictos geopolíticos, el mercado la premió como el vehículo ideal para capturar precios internacionales de crudo con costos operativos locales altamente competitivos.

Petrobras (PBR): Con un alza del 28,6% en ARS, el gigante brasileño se consolidó como el proveedor alternativo por excelencia ante el bloqueo logístico en el Estrecho de Orrmuz.

Argentina: El “Bombazo” de YPF y un mes alcista a contracorriente del mundo

A diferencia del tono apático de febrero, marzo cerró con una nota de euforia para los activos argentinos. El Merval logró sacudirse el “viento de frente” global gracias a una noticia que cambió la solvencia del país de la noche a la mañana.

El fallo favorable

La Corte de Apelaciones de Nueva York anuló el fallo de USD 16.100 millones contra Argentina por la expropiación de YPF en 2012. Al eliminarse esta “mochila” de deuda (que con intereses rozaba los USD 18.000 millones), el país se quitó de encima una contingencia equivalente a casi la mitad de sus reservas brutas. El gran derrotado fue Burford Capital, cuya acción se desplomó un 47% al perder su litigio principal.

Las mejores acciones del marzo

YPF (YPFD): Fue el motor del panel líder con un salto del 39% en ARS. La petrolera de bandera no solo se benefició del fallo judicial, sino también del avance en sus proyectos de exportación de gas y la suba del crudo global.

Sociedad Comercial del Plata (COME): El holding escaló un 23,3% en ARS, beneficiado por su diversificación en sectores clave como energía y construcción, que se perciben como ganadores en este nuevo esquema de precios relativos.

Transportadora de Gas del Sur (TGSU2): Subió un 22,8% en ARS. El mercado premió la actualización de cuadros tarifarios y la mejora en sus proyecciones de flujo de caja tras la consolidación de la infraestructura energética local.

¿Cómo les fue a los bonos?

El mes de marzo estuvo signado por un contexto internacional adverso, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente, que derivó en una suba de las tasas de los Treasuries y una ampliación de los spreads de riesgo emergente. En este marco, las expectativas de inflación en Estados Unidos se ajustaron al alza, con el 1Y inflation swap sosteniéndose por encima del 3%, lo que refleja que el mercado aún descuenta un shock inflacionario de corto plazo con persistencia. 

La deuda soberana argentina no estuvo exenta de este sell-off global, aunque mostró una resiliencia relativa frente al universo emergente: los Globales retrocedieron aproximadamente un 2,5% en el mes, contra una caída del 4,9% del EMB, evidenciando que la dinámica de la curva soberana local, si bien acoplada a la evolución del crédito emergente global, encontró soporte en variables idiosincráticas como la acumulación de reservas del BCRA. Con todo, el panorama financiero internacional continúa siendo el principal factor que marca la agenda de las rentas fijas emergentes, y si bien entendemos que la deuda soberana local mantiene upside, sugerimos revisar las exposiciones de riesgo ante la persistencia de este entorno complejo.

En el plano local, el peso se mantuvo como una de las monedas más fuertes de la región a pesar de la depreciación registrada en los últimos días del mes, cerrando marzo por debajo de los $1.400 en el tipo de cambio oficial. La brecha cambiaria se sostuvo en torno al 3%, mientras que el canje superó el 3,5%, en un contexto de mayor oferta de dólares MEP y rendimientos locales comprimidos. A diferencia de la volatilidad observada en febrero, la tasa en pesos transitó el mes sin sobresaltos, y las curvas en pesos alcanzaron mínimos nominales de la gestión Milei, con las tasas reales de corto plazo operando en terreno negativo. En este contexto, los bonos CER se posicionaron como los activos más beneficiados, traccionados tanto por el shock internacional (que favoreció instrumentos de cobertura real en todo el mundo) como por la sorpresa al alza que registró el IPC de febrero, que renovó el interés por la curva ajustable por inflación. Los retornos MTD del segmento CER reflejan con claridad este movimiento, con instrumentos como el TZXM7 y el TZXD7 liderando las ganancias del mes con retornos superiores al 9%.

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Banco Macro celebra 20 años en la Bolsa de Nueva York: solidez internacional y compromiso con el futuro de Argentina

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Con dos décadas de cotización ininterrumpida en el New York Stock Exchange, Banco Macro consolidó su perfil como una de las entidades financieras más sólidas del país. El aniversario, celebrado con el tradicional toque de campana en Nueva York, funciona también como una señal de continuidad estratégica en un sistema financiero argentino marcado por la volatilidad.

Banco Macro celebró este 24 de marzo de 2026 un hito que excede lo simbólico: cumplió 20 años de cotización ininterrumpida en el New York Stock Exchange, la principal bolsa de valores del mundo. La conmemoración, realizada con el tradicional toque de campana en Wall Street, volvió a colocar a la entidad en el centro de una narrativa que combina escala, disciplina financiera, proyección internacional y presencia federal.

El acto fue encabezado por el presidente de Banco Macro, Jorge Brito; el CEO de la entidad, Juan Parma; los directores Constanza Brito y Federico Carballo; y el CFO Jorge Scarinci. La postal neoyorquina no fue solo protocolar: buscó ratificar el posicionamiento de una entidad de capitales nacionales que logró sostener durante dos décadas su presencia en uno de los mercados más exigentes del planeta.

En un país donde la inestabilidad macroeconómica suele poner a prueba la continuidad de las estrategias empresariales de largo plazo, la permanencia de Banco Macro en el mercado bursátil estadounidense aparece como un diferencial. No solo por la visibilidad internacional que implica, sino por lo que exige en materia de transparencia, cumplimiento normativo, auditoría y estándares de gobierno corporativo.

Un banco argentino con escala y vocación federal

La historia de Banco Macro comenzó hace más de 45 años de la mano de sus fundadores, Jorge Horacio Brito y Ezequiel Carballo. Desde entonces, la entidad fue construyendo un perfil propio dentro del sistema financiero argentino, hasta consolidarse como el principal banco privado de capitales nacionales del país.

Hoy, según los datos difundidos por la propia entidad, Banco Macro atiende a más de 6 millones de clientes y 224.000 empresas, apoyado en una estrategia que combina capilaridad territorial, banca presencial y transformación digital. Esa doble condición -cobertura física extendida y plataforma tecnológica de última generación- es una de las claves con las que la institución busca sostener su liderazgo en un negocio que redefine permanentemente sus canales de relación con usuarios y empresas.

La entidad remarca, además, que su crecimiento en estas dos décadas estuvo apalancado en una expansión de capital que permitió financiar su desarrollo estratégico e incrementar de manera sostenida su participación dentro del sistema financiero argentino. Esa evolución, subraya el banco, estuvo acompañada por una política de administración prudente del riesgo, un rasgo central para comprender su posicionamiento actual.

La cotización en Nueva York como sello de confianza

Más allá del valor reputacional, cotizar en la Bolsa de Nueva York implica someterse a reglas de compliance y exigencias de información financiera que funcionan como garantía adicional para inversores, clientes y el mercado en general. En ese marco, el aniversario adquiere una dimensión institucional relevante: Banco Macro busca presentarse no sólo como un banco grande, sino como una organización preparada para rendir examen permanente ante el sistema financiero global.

Ese atributo resulta especialmente importante en el caso argentino. En economías volátiles, la confianza es un activo tan decisivo como el capital. Y en ese terreno, la continuidad en Wall Street actúa como una señal de previsibilidad, orden y consistencia. La permanencia durante 20 años en el NYSE, sin interrupciones, fortalece la imagen de una entidad que logró atravesar distintos ciclos económicos locales e internacionales sin resignar escala ni presencia.

Desde la visión corporativa del banco, este recorrido también es una plataforma para profundizar su transformación tecnológica y ampliar la calidad de sus servicios. La entidad sostiene que su solidez patrimonial le permite liderar procesos de modernización en beneficio de sus millones de clientes, en un contexto donde la digitalización dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición básica de supervivencia en la industria financiera.

Durante la celebración, Jorge Brito definió el aniversario como la validación de una visión de largo plazo. “Celebrar 20 años en la Bolsa de Nueva York es la validación de una visión que comenzó hace casi 50 años y que se consolidó con la decisión estratégica en 2006 de proyectar el banco hacia el mercado global”, afirmó.

Banco Macro (NYSE: BMA) Rings The Opening Bell®
 
The New York Stock Exchange welcomes Banco Macro (NYSE: BMA), today, Tuesday, March 24, 2026, in celebration of its 20th anniversary of listing. To honor the occasion, Jorge Brito, Chairman, joined by Chris Taylor, Chief Development Officer, NYSE, rings the Opening Bell®.
 Photo Credit: NYSE

El presidente de Banco Macro sostuvo además que la entidad logró crecer con consistencia “manteniendo una gestión previsible a pesar de los diversos ciclos económicos nacionales e internacionales”, y remarcó que la presencia del banco en Wall Street representa mucho más que una distinción financiera.

Nuestra presencia en Wall Street no es solo un hito financiero; es un sello de transparencia y seguridad que garantiza que cada proyecto que acompañamos cuenta con el respaldo de un banco líder, solvente y profundamente comprometido con el desarrollo de todas las provincias argentinas”, señaló.

La definición sintetiza uno de los ejes identitarios que Banco Macro intenta sostener: combinar sofisticación financiera y estándares globales con una narrativa fuertemente vinculada al desarrollo territorial argentino. En ese punto, el banco busca diferenciarse no solo por tamaño o solvencia, sino por su arraigo en las economías regionales y por una estrategia de negocio construida desde la capilaridad nacional.

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Acciones argentinas suben hasta 6% y desafían la crisis global, pero el riesgo país y las reservas marcan un límite

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En una jornada atravesada por la volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente, los activos argentinos mostraron un comportamiento atípico: subieron hasta 6% en Wall Street y el S&P Merval avanzó 2,8%, mientras los principales mercados internacionales caían hasta 2,8%. El dato no es menor en el actual escenario económico: con un riesgo país que se mantiene por encima de los 600 puntos —cerró en 602 tras tocar 632— y reservas que perforaron los USD 44.000 millones, el mercado local exhibe señales de resiliencia, pero también deja abierta una incógnita clave: ¿se trata de un rebote táctico o de un voto de confianza al programa económico?

Desacople en un contexto global adverso

El contexto externo no ofrecía margen para el optimismo. La escalada de tensiones en Medio Oriente impactó en los precios energéticos y en la dinámica financiera global. El petróleo Brent llegó a superar los USD 111 y cerró en USD 108,30, mientras que el gas natural subió 2,3%. En paralelo, Wall Street retrocedió entre 0,3% y 0,4% y los mercados europeos profundizaron caídas de hasta 2,8%.

Sin embargo, en ese escenario, los activos argentinos se movieron en sentido inverso. El S&P Merval trepó 2,8% hasta los 2.768.681 puntos, impulsado por el sector energético. En Nueva York, los ADR reflejaron ese movimiento: YPF avanzó 5,3% y Vista Energy 5,1%, mientras que Banco Francés lideró con una suba de 6,4% y Edenor con 6%.

La explicación inmediata aparece vinculada a la dinámica del petróleo, que favorece a las compañías energéticas, pero también a señales locales. Las declaraciones del ministro de Economía, que aseguró tener cubiertos los próximos vencimientos de deuda por unos USD 9.000 millones sin acudir al mercado internacional, aportaron un ancla en medio de la incertidumbre.

Entre la deuda y el dólar: señales cruzadas del programa

El comportamiento positivo de las acciones contrastó con la deuda soberana. Los bonos en dólares —Globales y Bonares— retrocedieron en promedio 0,5%, con mayores pérdidas en los títulos de mayor duración. Esa divergencia no es menor: mientras la renta variable muestra apetito, el mercado de deuda mantiene cautela.

El riesgo país sintetiza esa tensión. Aunque recortó sobre el cierre, se mantuvo en 602 puntos básicos, lejos de niveles compatibles con un acceso pleno al crédito internacional.

En paralelo, el frente cambiario mostró estabilidad, pero con matices. El dólar mayorista cerró en $1.394,50, con una brecha de 17,4% respecto del techo de la banda cambiaria ($1.637,01), la mayor desde julio del año pasado. El dólar minorista se mantuvo en $1.415 en el Banco Nación y el blue retrocedió a $1.430.

El Banco Central, por su parte, extendió a 52 ruedas su racha compradora y sumó USD 132 millones en la jornada, acumulando más de USD 3.600 millones en 2026. Sin embargo, ese esfuerzo no se tradujo en una mejora del stock: las reservas cayeron USD 793 millones hasta USD 43.702 millones, afectadas principalmente por la baja en la cotización del oro (-4,8%) y del yuan (-0,4%).

El dato refuerza una paradoja del programa: el Central compra divisas, pero no logra consolidar reservas, una variable central para la credibilidad macroeconómica.

El mercado financiero y la estrategia oficial

La jornada dejó otra señal relevante: el intento del Gobierno de profundizar el mercado de capitales. Desde la Comisión Nacional de Valores se anticipó la creación de un ETF que replique el panel líder de la Bolsa local y cotice en el exterior. La iniciativa apunta a atraer flujos hacia la renta variable argentina y aumentar la liquidez del mercado.

Al mismo tiempo, informes privados empiezan a marcar límites en la estrategia en pesos. Según Adcap, los bonos indexados mostraron una sobreperformance de entre 12% y 15% desde fines de enero, impulsados por la estabilidad cambiaria, pero advierten que esa dinámica podría agotarse sin una apreciación adicional de la moneda.

La recomendación de rotar hacia activos en moneda dura sugiere que, detrás del repunte accionario, persiste una lectura defensiva del mercado.

Un equilibrio frágil en medio de tensiones externas

El desacople de los activos argentinos frente a la caída global introduce un dato político y económico relevante. El Gobierno logra sostener, al menos en el corto plazo, un clima de relativa estabilidad en el mercado local, apoyado en señales de financiamiento y en un tipo de cambio contenido.

Sin embargo, las variables estructurales siguen bajo presión: reservas en descenso, riesgo país elevado y un contexto internacional volátil que impacta en energía, commodities y flujos financieros.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos frentes. Por un lado, si el flujo de dólares —clave para sostener la acumulación del Banco Central— logra consolidarse. Por otro, si las herramientas anunciadas, como el ETF o las fuentes de financiamiento alternativas, logran traducirse en mayor ingreso de capitales.

El mercado, por ahora, parece otorgar margen. Pero lo hace con cautela.

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