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Guerra, boom de commodities y la encrucijada de la FED: ¿cómo impacta en Argentina?

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Con la irrupción de la pandemia, la liquidez financiera internacional y la flexibilidad de las políticas monetarias globales alcanzaron niveles no vistos desde la Crisis Financiera Global (CFG) de 2008/2009. En el caso actual, la gran mayoría de los bancos centrales del mundo respondió a la inédita crisis con un set de herramientas monetarias similar a la de la CFG: políticas monetarias (convencionales y no convencionales) fuertemente expansivas, que llevaron a las tasas de interés de referencia a umbrales mínimos e inundaron de liquidez a los mercados financieros internacionales. Sin embargo, sostener la demanda agregada no fue gratuito: pasado lo peor de la crisis, la inflación internacional alcanzó los mayores niveles de los últimos 40 años, aumentando la presión sobre el accionar de los bancos centrales. Sobre esto, el reciente conflicto entre Rusia y Ucrania aceleró fuertemente la suba de los precios de los commodities, tensionando aún más el panorama inflacionario global.  

Ante esta situación lógicamente surgen muchas preguntas. ¿Se refleja la inflación internacional como un fenómeno permanente en las expectativas de mercado?  ¿Tendrá margen la FED para llevar a cabo una agresiva política anti-inflacionaria en un contexto bélico internacional sin precedentes recientes y, además, en un año electoral en EE.UU.?  Y, más importante aún, ¿Cómo juega el rally reciente de los precios de los commodities para la Argentina?  

Un histórico dilema

Aunque históricamente los bancos centrales tuvieron como objetivo central mantener la estabilidad de precios y preservar el valor de la moneda, en muchos casos también se preocuparon por influir en el nivel de actividad y empleo. En este sentido, muchas autoridades monetarias suelen enfrentar el dilema (al menos en el corto plazo) entre estimular el nivel de actividad económica y mantener la estabilidad de precios.  

Con la pandemia, la gran mayoría (sino todos) de los bancos centrales priorizaron el primero por sobre el segundo. Y las colosales expansiones monetarias que buscaron aminorar el impacto de la crisis tuvieron como corolario un fuerte repunte de la inflación internacional (+7,5% i.a. en USA, la más alta de las últimas 4 décadas). Ciertamente, las dificultades operativas y logísticas que causó la crisis del Covid-19 sobre la oferta global de bienes también jugaron un rol en el alza de precios, ya que la inflación inicialmente se mantuvo contenida. Pero, con la gradual normalización de estos cuellos de botella, la inflación se aceleró y emergieron preocupaciones respecto de su posible carácter permanente.  

¿Permanente? 

A modo de respuesta, en los últimos meses los principales bancos centrales del mundo (la FED, el BCE y el BoE) comenzaron a virar hacia políticas monetarias menos expansivas. En lo que respecta a la FED, ésta disminuyó la velocidad a la cual inyectaba liquidez en los mercados vía la expansión de su hoja de balance. Incluso, adelantó que este proceso conocido como tapering finalizaría en marzo y que, además, no dudará en subir la tasa de interés para apaliar la escalada inflacionaria. La fed fund rate (FFR) se mantiene en 0% desde abril del 2020 y el mercado descuenta que la FED la aumentaría en 50 bps en la próxima reunión del FOMC (marzo). 

Consideramos que hay margen para una suba. En materia de tasas la FFR está en el nivel mínimo histórico y tan solo tres años atrás se ubicaba en torno al 2,4%. Mas importante aún, aunque la tasa de desempleo norteamericana actual (4%) es ligeramente mayor que la del Q4 2019 (3,6%), es menor al desempleo promedio de los cuatro años anteriores a la pandemia (4,2%). La sólida recuperación del mercado laboral en Estados Unidos alivia fuertemente el trade off al que se enfrenta la FED y deja espacio para actuar en el plano inflacionario.  

Ahora bien, respecto de si hay margen para que la suba de tasas sea agresiva, la respuesta deja de ser tan obvia. La Reserva Federal tiene un objetivo de inflación de largo plazo del 2%. ¿Qué tan desviadas están las expectativas de mercado de dicho objetivo? Observado la inflación breakeven implícita en los títulos del Tesoro (aquella que dejaría indiferente a un inversor entre un título nominal y uno atado a la inflación) puede verse que al cierre del viernes la de 5 años supera el 3%, a 10 y 20 años se ubica en torno al 2,5%, mientras que a 30 años no sobrepasa el 2,25%. A priori, las expectativas de mercado parecieran estar desviadas del target de la FED, aunque no significativamente.  

¿Son valores inéditamente altos en perspectiva histórica? Para la de 5 años podría decirse que sí (llegó a ver niveles similares por un lapso breve de tiempo a comienzos del 2005), pero no para el resto: a 10, 20 y 30 años han visto valores más elevados que los actuales, especialmente en la previa de la burbuja de las Sub-Prime entre el 2005 y el 2006 y/o posterior a la CFG. En otras palabras, parecería que a corto plazo se espera que persista el problema inflacionario, pero que a mediano plazo el mercado descuenta que (todavía) está bajo control.  

Aunque el mercado laboral luce sólido, el crecimiento futuro puede estar en riesgo. Suele decirse que la “inversión de la curva de rendimiento” (hecho que sucede cuando títulos de menor duration rinden más que títulos de mayor duration[1]como se da actualmente con los bonos en dólares argentinos) es útil a nivel país para anticipar recesiones (o situaciones de fuerte estrés económico-financiero). Si consideramos al spread de tasas entre el treasury a 10 y 2 años como un proxy de la curva de rendimientos, la dinámica reciente es preocupante (notar que cuando se volvió negativo aconteció una recesión posteriormente): 

La evolución de este indicador de probabilidad de recesión a corto plazo no puede ser descartado y seguramente signifique un limitante para la agresividad del giro hawkish de la FED. Estos limitantes se ven acentuados al considerar que la economía norteamericana enfrenta elecciones de medio término este año. 

Disparada del precio de los commodities: ¿un impacto agridulce para Argentina? 

Por su parte, el devenir del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que puso en vilo a los mercados financieros globales en las últimas semanas también podría limitar la agresividad del retiro de estímulos de la FED en un contexto de elevada volatilidad e incertidumbre. Pero, paralelamente, la escalada militar también disparó el precio de los commodities, lo cual añade presión a la Reserva Federal para responder más agresivamente. Aunque el efecto de este evento sobre las políticas monetarias futuras de la FED es incierto, al menos en materia de precios internacionales no lo sería para Argentina.  

Según nuestras estimaciones, previo al conflicto estimábamos que gracias a los mejores precios los cuatro principales complejos agrícola, aun considerando una merma en los rindes de soja y maíz para la campaña 2021-22 respecto de la anterior, podrían compensar la mayor necesidad de divisas para satisfacer la demanda energética.  

Pero los precios mostraron un nuevo salto con la escalada del conflicto, lo que por un lado representa una buena noticia por el lado de las exportaciones agropecuarias (de mantenerse los actuales precios el aporte sería de USD 2.000 M adicionales) pero una mala noticia por el lado energético, que consumiría la mitad de dicha “ganancia” y tensionaría aún más el frente fiscal (obligando a mayores subas de tarifas o haciendo peligrar el cumplimiento de la meta de déficit primario). Asimismo, cabe señalar por un lado que los riesgos de esta escalada de precios son asimétricos: las proyecciones de los commodities que juegan a favor hoy tienen riesgos a la baja (en relación a los rindes de soja y maíz), mientras que las estimaciones de demanda energética presentan riesgos al alza. Y, por otro lado, que no sólo no es seguro que los actuales precios se sostengan en todo el 2022, sino que además del impacto en los precios, un recrudecimiento de la incertidumbre por el conflicto tendría impactos sobre las condiciones financieras y el nivel de actividad global. 

En síntesis, en medio de un contexto turbulento, los bancos centrales venían enfrentando desafíos significativos, y el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania no hizo más que acentuar la dificultad. Para nuestro país, que también enfrentaba desafíos de magnitud, los primeros corolarios trajeron algunas buenas noticias, pero también tensiones adicionales. 

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La guerra económica: cómo pueden afectar las sanciones a Rusia a la economía misionera

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Las potencias occidentales decidieron excluir a varios bancos rusos del sistema internacional de pagos Swift, clave en las transacciones internacionales, e imponer “medidas restrictivas” al banco central ruso, en el marco de una serie de sanciones por la invasión de Ucrania, informaron al término de conversaciones virtuales conjuntas. Esa decisión es un arma de doble filo, que puede generar daños colaterales más severos en la economía europea que en la propia Rusia, pero además, un impacto en dominó en otros mercados exportadores a miles de kilómetros, como la propia Misiones. 

Ucrania había pedido la expulsión de Rusia del Swift y el ministro de Exteriores, Dmitri Kuleba, había afirmado que “ya se iniciaron los preparativos técnicos” para tomar esta medida, considerada la sanción económica más dura contra el Kremlin, en medio de la reticencia de algunos países europeos por las consecuencias que puede tener esto para garantizar el suministro de gas ruso. Sin embargo, la decisión adoptada ahora por los líderes occidentales no impacta a todo el sistema financiero ruso, sino a los bancos que ya fueron sancionados por la comunidad internacional.

La Society for World Interbank Financial Telecommunication, más conocida por sus siglas Swift, es una cooperativa de sociedades financieras, fundamentalmente bancos, a los que presta servicio. 

Si las entidades financieras de Rusia quedan fuera del sistema, la operativa de su banca se vería seriamente complicada porque no podrían hacer ni cobros ni pagos internacionales con el resto de entidades que utilizan este sistema. A todos los efectos se produciría un bloqueo de las transferencias bancarias con el país, lo que tendría a su vez efectos colaterales, ya que cualquier empresa extranjera que necesite hacer pagos en Rusia no tendría opciones de hacerlo por esta vía.

Alemania, que utiliza este sistema para pagar electrónicamente sus compras de gas ruso, era uno de los países europeos más reticentes a aplicar esta sanción a Moscú, pero se dijo dispuesta a aceptar una limitación “focalizada y funcional” del acceso de Rusia al sistema.

¿Cómo puede afectar a la economía argentina y, particularmente, a la misionera? Los cobros de los exportadores argentinos de cereales, carne y frutas de sus ventas a la Federación Rusa serán los primeros afectados argentinos por las sanciones financieras para ahogar la guerra del gobierno de Vladímir Putin contra Ucrania.

En el caso de Misiones, la industria más afectada será la tealera. Según datos de 2020, el 68 por ciento de los envíos misioneros a la ex Unión Soviética, se cubrió con té negro. Pero también se exportan mandarinas, limones, yerba y preparaciones en base a yerba mate. 

En total, según los últimos datos oficiales, Misiones exportó a Rusia por 3.337.851 dólares. Las empresas, por la sanción a Rusia, no podrían cobrar los envíos realizados. 

El sistema SWFIT, siglas de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, es un consorcio internacional propiedad de 2000 bancos de todo el mundo, por el cual se comunican con un sistema de validación prácticamente “inhackleable” el sistema financiero de unos 200 países.

El código SWIFT es una combinación alfanumérica de entre ocho y once dígitos que se emplea para identificar el banco de destino de una transferencia bancaria internacional.

Con ese protocolo se canalizan operaciones como transferencias, pagos internacionales, operaciones de títulos públicos, que se operan casi on line.

Cada banco integrante de la red tiene una “clave intercambiada” (el código SWIFT) con cada otra entidad conectada, con lo cual una orden de pago generada por uno es asumida por el que recibió la orden sin que haya dudas de que se efectuará el depósito en la cuenta correspondiente.

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Ucrania acepta conversar con Rusia en la frontera con Bielorrusia

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Ucrania acepta tener conversaciones con Rusia en la frontera entre su país y Bielorrusia, anunció hoy la Presidencia ucraniana.

Rusia envió hoy una delegación a la ciudad Bielorrusa de Gomel e invitó a Ucrania a hacer lo mismo para iniciar negociaciones por la invasión rusa.

Pero el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, rechazó conversar en Bielorrusia porque prestó su territorio para que Rusia lanzara parte de su invasión desde allí.

Más tarde, Zelenski dijo que habló por teléfono con el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukasheno, pero no dio detalles de lo conversado.

Tras una mediación de Lukashenko, Ucrania aceptó conversar con Rusia en la frontera con Bielorrusia, cerca de la zona de exclusión de la ciudad ucraniana de Chernobil, dijo la Presidencia ucraniana después de la conversación telefónica entre ambos líderes.

“La delegación ucraniana se entrevistará con la (delegación) rusa sin fijar condiciones previas en la frontera ucrano-bielorrusa, en la región del río Prípiat”, declaró la Presidencia ucraniana en un comunicado, informó la agencia de noticias AFP.

No hubo una respuesta inmediata del Kremlin.

Más temprano, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo a medios rusos que Moscú había enviado una delegación para entablar negociaciones en Gomel, una ciudad bielorrusa en el sureste cerca de las fronteras de Rusia y Ucrania.

Una delegación de representantes de “los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Defensa y otros servicios, entre ellos la administración presidencial, llegó a Bielorrusia para negociaciones con los ucranianos”, dijo Peskov.

Pero Zelenski rechazó la oferta.

El mandatario dijo que su país no quiere conversar en Bielorrusia, que limita con Ucrania por el Sur, porque prestó su territorio para la invasión rusa, y propuso en cambio hacerlo en las capitales de Polonia, Eslovaquia, Hungría o Azerbaiyán, o en Estambul, Turquía.

Horas más tarde, Zelenski dijo que había hablado con Lukashenko.

En el medio, el presidente ruso, Vladimir Putin, había acusado a Ucrania de desaprovechar una oportunidad para negociar.

El jueves pasado, hace cuatro días, Putin ordenó una invasión a gran escala de Ucrania que ha costado la vida de alrededor de 200 civiles y ha provocado condena y sanciones internacionales contra Moscú.

Moscú quiere la rendición de las fuerzas ucranianas y deponer a su Gobierno prooccidental para que el territorio sea “neutral”, unas condiciones consideradas inaceptables por Kiev.

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¿Cómo impacta en las Estaciones de Servicio argentinas la escalada bélica en Ucrania?

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El conflicto entre Rusia y Ucrania ya está teniendo consecuencias económicas a nivel mundial: El precio del petróleo alcanzó su valor máximo en siete años por temor a que la crisis interrumpa el suministro global, situación que llevó al Brent, a tocar los 104 dólares el barril.

El aumento se dio luego de que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunciara una “operación militar especial” en la región del Donbás, en el este de Ucrania, donde se encuentran los dos territorios rebeldes prorrusos de Donetsk y Luhansk.

Si bien la guerra parece lejana para los argentinos, las consecuencias en el sector de venta minorista de combustibles serían inmediatas y obligará a los expendedores y consumidores a asumir la dinámica del mercado para poder actuar contra los perjuicios que pueda traer la incertidumbre.

“El gobierno deberá entender que con esta coyuntura mundial tendrá que liberar el precio de las naftas para evitar un posible escenario de desabastecimiento interno, que especialmente puede terminar con un quebranto para las estaciones blancas”, dijo a surtidores.com.ar, el exsecretario de Energía Emilio Apud.

Basó su pronóstico en el hecho que -de mantenerse los valores pisados – las petroleras preferirán abastecer a sus redes propias y el resto destinarlo al exterior, lo que provocará que el canal mayorista profundice aún más la brecha.

No obstante, Apud se mostró preocupado por la posibilidad de que ante esta situación hipotética, el gobierno decida prohibir la exportación de combustibles por decreto, dejando al país sin entrada de dólares genuinos en momentos donde urge el arreglo con el FMI.

Cabe agregar a esto que independientemente de la cantidad de crudo producido, la capacidad de refinación local es limitada, lo cual deriva en la necesidad de importaciones para satisfacer la demanda de gasoil y naftas en el mercado nacional.

De la misma forma, el expresidente de YPF y exsecretario de Energía Daniel Montamat, aseguró en diálogo con surtidores.com.ar, que la única manera de que con estos precios las compañías nacionales destinen el petróleo necesario para satisfacer la demanda de las Estaciones de Servicio, es admitir que la “paz administrada” entre gobierno y petroleras se romperá con la guerra en Europa del Este.

Con este contexto, agregó que habrá que avanzar en alzas acotadas y periódicas de los precios al público, para disminuir la tentación exportadora de crudo por parte de las productoras teniendo en cuenta la enorme diferencia favorable en dólares que la exportación les trae aparejadas.

“Reducir el desacople, recuperará en parte el incentivo a invertir que se perdió con los congelamientos anteriores y será la manera que YPF ponga empeño en abastecer mercado doméstico”, finalizó Montamat.

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Estados Unidos completó su salida de Afganistán y, sin victoria, puso fin a su guerra más larga

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El último soldado norteamericano salió hoy de Afganistán, un día antes de lo anunciado, dejando el país en manos de los talibanes tras la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, que acabó en una humillante derrota para la primera potencia mundial y sus aliados occidentales. 

“El último avión C-17 despegó del aeropuerto de Kabul el 30 de agosto” a las 19H29 GMT, declaró el general Kenneth McKenzie en una conferencia de prensa.

“Aunque se completó la evacuación militar, continúa la misión diplomática para asegurar más ciudadanos estadounidenses y afganos elegibles que quieran irse”, agregó el jefe del Comando Central de Estados Unidos a cargo de Afganistán.

El militar, citado por las agencias de noticias AFP y ANSA, dijo que “desde el 14 de agosto, durante un período de 18 días, aviones de Estados Unidos y sus aliados han evacuado a más de 123.000 civiles del Aeropuerto Internacional Hami Karzai”.

“El retiro de esta noche significa tanto el final de la evacuación del material militar como el fin de casi 20 años de misión iniciada en Afganistán poco después del 11 de septiembre”, agregó Kenneth McKenzie, quien ponderó que se trató de “una misión que entregó a la Justicia a Osama Ben Laden junto con muchos co-conspiradores de al-Qaeda”.

Evaluó que el costo de la operación “fue de 2.461 militares y civiles norteamericanos muertos y más de 20.000 heridos, incluyendo desafortunadamente los 13 marines fallecidos la semana pasada en un atentado suicida”.

Pero no todos los civiles estadounidenses lograron abandonar el país junto con la retirada militar. El secretario de Estado Antony Blinken informó hoy ante la prensa que quedó “un pequeño número de norteamericanos, menos de 200 y más cerca de 100, que siguen en Afganistán y quieren irse”, según la cadena de noticias CNN.

Al respecto, agregó que está discutiendo con sus aliados para “facilitar la salida segura de Afganistán, incluso reabriendo el aeropuerto civil en Kabul lo antes posible”, un objetivo que requerirá un diálogo con los talibanes.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció hoy que mañana hablará a la nación sobre el tema.

“Mañana (martes) por la tarde, me dirigiré al pueblo estadounidense sobre mi decisión de no extender nuestra presencia en Afganistán más allá del 31 de agosto”, dijo Biden en un comunicado, poco después de que el Pentágono anunciara que el último avión militar estadounidense había salido de Kabul.

McKenzie dijo que el embajador de Estados Unidos en Afganistán, Ross Wilson, y el comandante de las fuerzas militares norteamericanas en suelo afgano, el general Chris Donahue, fueron los últimos en partir de Kabul.

“Los equipos del Departamento de Estado y de Defensa fueron, de hecho, las últimas personas en subirse al avión”, indicó.

El último vuelo se llevó a cabo bajo fuertes medidas de seguridad luego de dos ataques contra la operación de evacuación reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico-Khorasan, uno de ellos un atentado suicida que dejó más de 100 muertos, incluidos 13 militares estadounidenses.

El Pentágono admitió que no pudo evacuar a tantas personas como hubiera querido antes de la salida de sus últimas tropas.

“No evacuamos a todos los que queríamos evacuar”, apuntó McKenzie, quien refirió que las evacuaciones se completaron “unas 12 horas” antes de la retirada final, pero que las fuerzas estadounidenses en el terreno estuvieron listas para sacar del país a cualquiera que pudiera haber llegado al aeropuerto “hasta el último minuto”.

El militar dijo que los talibanes habían colaborado en la ejecución del traslado, a pesar de la profunda enemistad entre ambas partes.

“Aunque se completó la evacuación militar, continúa la misión diplomática para asegurar más ciudadanos estadounidenses y afganos elegibles que quieran irse”, aclaró.

Desde el 14 de agosto, aviones de Estados Unidos y sus aliados han evacuado por vía aérea a más de 123.000 civiles, según el Pentágono.

La partida estadounidense fue festejada con disparos en la capital Kabul, reportaron testigos.

Las tropas estadounidenses lideraron una coalición de la OTAN para expulsar a los talibanes del poder después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 a Estados Unidos por parte de la red al-Qaeda, que tenía su base en Afganistán y estaba protegida por los talibanes.

Biden, muy criticado en su país y buena parte de mundo por la retirada estadounidense, descartó días atrás reconocer a corto plazo al nuevo régimen islamista.

Taliban spokesman Zabihullah Mujahid (C, with shawl) speaks to the media at the airport in Kabul on August 31, 2021. – The Taliban joyously fired guns into the air and offered words of reconciliation on August 31, as they celebrated defeating the United States and returning to power after two decades of war that devastated Afghanistan. (Photo by WAKIL KOHSAR / AFP)
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