El Presidente además cuestionó la “idea de un bimonetarismo” en el que “nos manejamos en pesos y ahorramos en dólares”.
El presidente Alberto Fernández defendió este martes las nuevas restricciones a la compra de dólares impuestas por el Banco Central y cuestionó la “idea de un bimonetarismo” en el que “nos manejamos en pesos y ahorramos en dólares”.
El jefe de Estado encabezó un acto de anuncio de una línea de financiamiento productivo para empresas, y un plan para favorecer la compra de electrodomésticos, en el Complejo Industrial Visuar-Samsung, en el municipio bonaerense de Cañuelas.
El Presidente justificó el endurecimiento del ‘cepo’ cambiario en la necesidad de preservar las reservas del Banco Central en favor del sector productivo, aunque afirmó que no se trata de una política que “nos haga felices”.
“Los argentinos necesitamos los dólares para comprar insumos para hacer estos electrodomésticos”, dijo al recordar el alto componente importado de esos productos.
“Tenemos que hacer que cada vez sea menos lo que se importa. Pero en el mientras tanto, hace falta cuidar los dólares, porque los necesitan los que tienen que producir”, dijo.
“Está claro que lo estamos viviendo es un tiempo de emergencia es un tiempo de emergencia y ninguna de las medidas que hemos tomados nos hacen felices, pero nos exige la coyuntura por el grado de deterioro que tenían las reservas del Banco Central”, dijo.
En este sentido, el Presidente retomó su discurso más crítico sobre el gobierno anterior.
“A pesar de los agoreros y los que maltratan”, el Gobierno sigue apostando a “producir y al trabajo”, continuó Fernández, y pidió a los empresarios que “no bajen los brazos” porque “siempre” la Argentina se levanta, “como cada vez que ellos dejaron de rodillas”.
“No nos olvidemos, para no darle el derecho de volver a hacer con nosotros lo que hicieron”, agregó el mandatario, y recordó que este Gobierno tuvo que “poner de pie hospitales que estaba sin terminar” porque la anterior gestión pensó que “no era importante”.
Desde la asunción del Presidente Alberto Fernández quedó claro que la agenda económica del gobierno, en una primera instancia, no iba a tener al gasto de capital como una prioridad de gestión.
La necesidad de reactivar la economía a partir de programas de fomento al consumo directo (principalmente, el de alimentos) dominó la primera parte de la gestión Fernández. La aparición y expansión del coronavirus, luego, obligó a volver a afinar la lapicera para contener la cuestión sanitaria y la asistencia estatal a personas y empresas.
En este marco, era de esperar que el gasto de capital (a partir de la inversión real directa y las transferencias de capital) del Estado nacional a las provincias argentinas acumule una considerable caída en el inicio del año: a marzo incluido, el total nacional muestra un descenso del 15,1% en el gasto de capital devengado, que totalizó en el período $21.033 millones.
Visto por provincias, hay que destacar en este punto que Misiones acumuló en el primer trimestre del año un gasto devengado de $629 millones: un 4,4% menos que en el mismo período de 2019, siendo de esa manera la provincia de la región del NEA con la menor caída (Corrientes cayó -26,4%; Chaco -19,1% y Formosa -12,2%).
A su vez, Misiones es la provincia con el segundo mayor nivel nominal de ejecución (sus $629 millones solo son superados por los $744 millones de Chaco); y segunda en términos per cápita con $504 por misiones, también segunda en la región detrás de los $623 de Chaco.
¿En que se basan esas diferencias? Principalmente, en la velocidad del gasto (medida según el gran de ejecución mencionado para cada provincia): en ese marco, la provincia de Misiones lleva un gasto de capital devengado equivalente al 23,6% de su crédito presupuestario vigente, siendo el más alto de la región y el tercero más alto de todo el país.
La porción mayoritaria del gasto tiene que ver con pagos directos de certificación de obras (algunas con varios meses de atraso), así como la emisión de ordenes de pago para nuevas certificaciones y adquisición de maquinarias.
¿Perspectivas?
El gasto de capital computado en abril tendrá dos características: el enfocado exclusivamente en la cuestión sanitaria (remodelaciones y/o construcciones de establecimientos sanitarios) y continuación de pagos de certificados de obra atrasados (y actuales, en los pocos casos que continuaron las obras).
Hasta tanto no se dé por superado la cuestión del COVID19, la obra pública seguirá caminando a un ritmo lento, pero con cierta constancia, algo que las provincias reclaman por su peso en la generación del empleo.
Como es de público conocimiento, en el mes de octubre se realizarán las elecciones presidenciales en Argentina y hasta el momento, el panorama político no resulta claro, sobre todo porque el país atraviesa una crisis económica importante, con recesión y altas tasas de inflación. El gobierno de Mauricio Macri sigue sosteniendo que el mal momento económico es consecuencia de la “pesada herencia” recibida del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner; mientras que del otro lado de la vereda, atribuyen los problemas de la economía a la incapacidad de resolver problemas por parte del equipo económico del presente gobierno y a las malas decisiones políticas que se han tomado. Por la “ancha avenida del medio” tratan de acomodarse múltiples candidatos, echando culpas a un lado y al otro, buscando posicionarse como la alternativa a la grieta. La verdad, es que no existe un panorama claro de lo que podría suceder en las urnas en octubre, pero si algo sabemos es, que la economía es importante.
En el signo XX surge una teoría conocida como el “Voto Económico”, cuya veracidad se ha podido contrastar en varios países, que señala que los votantes premian al partido de gobierno de turno por los buenos tiempos económicos y lo castigan por los malos. Si bien es cierto que el análisis del desempeño de un gobierno debería abarcar muchas más variables, veamos que nos dicen los números de la economía para el caso de Argentina. Para ello vamos a analizar, a modo de ejemplo, la tasa de crecimiento del PIB per cápita (Se trata de una medida de bienestar, que muestra el producto bruto interno, por persona, en una economía). Fuente: Banco Mundial
El gráfico anterior muestra el PIB per cápita, más precisamente la variación porcentual anual de dicha variable. La misma nos dice si la economía creció o no respecto al año anterior, teniendo en cuenta la cantidad de población (es decir que, si la economía creció en términos per cápita, entonces la economía creció más que la población y hay más bienes y servicios disponibles por habitante). Los círculos rojos muestran los años electorales, de modo que podamos analizar si existe una correlación entre la caída de la economía y la pérdida de las elecciones por parte de los partidos oficialistas.
Comencemos por el año 1989: si bien, el gobierno al gobierno de Alfonsín hoy se lo reconoce por la consolidación de la democracia con todas las dificultades que eso implicó; y también tuvo el contexto externo más desfavorable del periodo post dictadura , se puede apreciar que ese año el PBI per cápita había caído un 8,5%, además del gran problema de la hiperinflación, y la UCR (partido oficialista) pierde las elecciones ante el candidato del Partido Justicialista, Carlos Menem.
1995: resulta ser un año particular, ya que si bien el PBI per cápita cae un 4,06% respecto al año anterior, el presidente de ese entonces, Carlos Menem, consigue la reelección. Sin embargo, no hay que olvidar que un año antes se sucede la “Crisis del Tequila”, por lo que el contexto internacional en ese año fue muy complicado, el que vivió y votó en el 95 recordará que por “éxito económico” la gente veía la derrota de la inflación por encima de la caída de la actividad y el récord de desempleo .
1999: el plan económico del gobierno de Menem y la convertibilidad comienzan a fallar, la economía cae 4,46% respecto a 1998 (el cual también había sido un mal año) y en las elecciones presidenciales el Partido Justicialista, que representaba al oficialismo pierde, cediendo el puesto a Fernando De la Rúa, representante de la Alianza, el cual no acabaría su gobierno y terminaría renunciando el 20 de diciembre de 2001, fecha que marca una de las crisis económica y social más profundas que ha enfrentado el país. En su lugar, asume la presidencia interina (luego de 5 presidentes en una semana) Eduardo Dualde.
2003: Llega a la presidencia Nestor Kirchner, luego de que Carlos Menem se bajara del “ballotage”, pero si lo comparamos con el año 1999, gana el Partido Justicialista, dejando al partido oficialista de las elecciones anteriores (el cual se había conformado como una alianza entre la UCR y Frente País Solidario) fuera de carrera.
2007: Con una economía en crecimiento, gana el partido oficialista, representado por Cristina Fernández de Kirchner.
2011: El PBI per cápita creció un 4,9% respecto del 2010: Cristina Fernández de Kirchner es reelecta con el 54% de los votos.
2014: con un PBI per cápita que cae en un 3,51%, sin mencionar el problema inflacionario, el partido oficialista, representado en ese momento por Daniel Scioli, pierde las elecciones ante Cambiemos, y asume la presidencia Mauricio Macri.
A partir de las observaciones anteriores, podemos ver que, excepto en el año 1995 ( donde éxito económico se consideraba también baja inflación ), desde 1989 en adelante, cada vez que la economía anduvo mal, el partido correspondiente al gobierno de turno ha perdido las elecciones, como si se tratara de una especie de un voto castigo por la situación económica no favorable. Entonces, si siguiéramos este modelo, se puede decir que el presidente Mauricio Macri tiene pocas posibilidades de aspirar a una reelección en 2019, a menos que en los próximos meses consiga encontrar un camino favorable para la economía.
Aclaración y conclusión:
No es objetivo de esta columna hacer proyecciones electorales sinó reflejar una realidad de la Argentina democrática en base a los datos y los votos, cada candidato sabrá lo que hacer; pero dado el contexto a Macri solo le queda apelar a la estrategia de Menem que una vez dijo: “Estamos mal pero vamos bien” que cierto o no logro quebrar la correlación entre crisis e intención de voto. Claro que al menos en el 95 podía decir que no había inflación.
Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) abre la inscripción para la Tecnicatura Universitaria en Industrias del Aserrío. Esta carrera de Pregrado creada por la resolución del Consejo Superior N° 030/18 – RM N° 132/2018, tiene una duración de tres años con modalidad presencial y se dictará en Eldorado.
La carrera busca formar técnicos con conocimientos, habilidades y competencias para desempeñarse en Industrias de la Madera en los sectores y/o Áreas de la Primera Transformación de la Madera (Industrias del Aserrío).
El plan propuesto apunta a formar técnicos de nivel universitario que colaboren con calidad y eficiencia con profesionales de la ingeniería y de otras disciplinas cuyo ámbito de actuación se vincule con la Industria de la primera transformación de la Madera.
Su formación universitaria básica permitirá que dispongan de conocimientos acerca de la dinámica histórica, política, social y económica y cuenten con una formación lógico matemática razonable y sustentadora que los transformen en trabajadores del conocimiento y no solamente en operadores de tecnologías específicas.
La carrera tiene 3 años de duración con un total de 2.325 horas y 26 asignaturas. El plan de estudio de esta carrera se corresponde con los tres primeros años de la carrera “Ingeniería en Industrias de la Madera. Es por ello que los estudiantes inscriptos en “Ingeniería en Industrias de la Madera” pueden optar por el título “Técnico/a Universitario/a en Industrias del Aserrío” al cumplimentar las materias de la currícula. De igual manera, los alumnos inscriptos en la “Tecnicatura Universitaria en Industrias del Aserrío” pueden continuar su formación como Ingenierío/a en Industrias de la Madera” completando las asignaturas del plan de estudio de ésta última, efectuando los trámites administrativos correspondientes. PLAN DE ESTUDIO
Un sondeo de Raúl Aragón y Asociados realizado en Capital Federal revela que tres de los cuatro candidatos del peronismo colaboracionista cosechan un rechazo superior al de Mauricio Macri, que, de todos modos, concentra un 55,2 por ciento de rechazo, superado por Cristina Fernández, quien ostenta el 68,7 por ciento de negatividad. Sin embargo, el 53,2 por ciento admite estar peor que con el gobierno anterior.
El 70 por ciento de los consultados considera que el pacto con el FMI hundirá al país en una deuda impagable y le hará daño al país.
En paralelo, Consultora Tendencias dio a conocer un nuevo sondeo de opinión realizado a nivel nacional que muestra que el 69.8% de los encuestados evalúan como negativa la gestión del gobierno de Mauricio Macri , y el 44.9% tiene una perspectiva negativa sobre el futuro .
En cuanto a la imagen de los principales líderes políticos según la opinión de los ciudadanos argentinos, Macri tiene un 50.7% de imagen negativa y un 17.4% regular; Cristina Fernández de Kirchner un 47.4% negativa y 13.3% regular. En tanto, María Eugenia Vidal muestra una imagen negativa del 45.5% de imagen y 13.6% regular.
Al ser consultados sobre las elecciones presidenciales del próximo año, el 27.5% votaría a Mauricio Macri de Cambiemos, el 33.2% a Cristina Fernández de Kirchner de Unidad Ciudadana; el 13.3% a Sergio Massa del Frente peronista y el 5.2% a Nicolás del Caño del Frente de Izquierda.
Sobre las problemáticas actuales, el 46% opina que Cristina Fernández de Kirchner debería ir presa. Cuando se pregunta sobre la responsabilidad de la crisis económica que atraviesa el país, el 53.2% opina que es responsabilidad del gobierno. Además, el 34% opinó que hay que actuar ahora para frenar el ajuste.
Por otra parte, un sondeo que circula en Casa de Gobierno, revela que la economía es la primera preocupación expresada en las encuestas que se realizan en Misiones. En el interior ya se sentía. En Posadas ahora se volvió prioridad. Sin embargo, la confianza puesta en el gobernador Hugo Passalacqua duplica a la puesta en el Presidente.
Los sondeos revelan una fuerte aceptación de las acciones del Gobierno provincial, como el Ahora Misiones y todas sus variantes, como la primera edición del Ahora Góndola o el Ahora Sanitarios, que se lanzó en conjunto con la Uocra para construir baños instalados a bajos precios para familias de bajos recursos.
El Gobernador conserva una aprobación inédita a menos de un año de las elecciones y la gestión, en general, muy alta. Cuando se le pregunta por Macri, ese indicador cae a un preocupante 20 por ciento, aunque sea más alta la adhesión a su gobierno. Menos de un tercio de los misioneros lo votaría en 2019, el equivalente a un núcleo duro, más bajo que hace un par de meses. Sin embargo, la marca Cambiemos mantiene un perfomance a la expectativa, aunque bastante por debajo de la Renovación. Dependerá, en última instancia, de cómo jueguen otros espacios opositores.
En paralelo, una encuesta a pedido de un joven dirigente del peronismo colaboracionista, revela que en Posadas el intendente Joaquín Losada lidera la intención de votos, acechado por los radicales Martín Arjol, Pablo Velázquez y Pepe Pianesi, pero sin que se hayan sumado otros aspirantes de la Renovación.
Asimismo, en Apóstoles, tierra del embajador Ramón Puerta, socio estratégico de Cambiemos, la intención de votos es liderada por el actual secretario de Hacienda, Adolfo Safrán, seguido por el intendente Mario Vialey y el ex, José Cura. El resto, muy lejos del trío.