XI JINPING

Xi Jinping pide a EE.UU. ser “socios y no rivales”

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Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este jueves en el Gran Palacio del Pueblo la primera de sus reuniones en Pekín, que duró en torno a dos horas y cuarto y tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos países presentes.

Después de este primer contacto, en el que además de los saludos protocolarios tradicionales estuvo sobre la mesa la cuestión de Taiwán.

En este primer encuentro, Xi pidió a Estados Unidos «ser socios y no rivales» porque los intereses de sus países «superan sus diferencias», mientras que el mandatario estadounidense confió que ambos gigantes tendrán un «futuro fantástico juntos», alabó a su anfitrión como «un gran líder» y vaticinó que esta será la mayor cumbre de la historia.

Donald Trump llega al Gran Palacio del Pueblo de Pekín para su reunión con Xi Jinping
Los presidentes de China, Xi Jinping (i), y de EE.UU., Donald Trump (d), caminando durante la ceremonia de bienvenida en Pekín (China). EFE/EPA/ Maxim Shemetov

La cuestión de Taiwán

Además, el gobernante chino sacó a colación Taiwán, para China la principal «línea roja» en su relación con EE.UU. y sobre la que advirtió a Trump del riesgo de «una mala gestión», la cual dijo que podría llevar al «choque e incluso el conflicto», a la vez que defendió que «»no hay ganadores en una guerra comercial», una frase que Pekín ha reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.

Por su parte, gl Gobierno taiwanés aseguró que las amenazas militares de China constituyen la «única fuente de inestabilidad» en el estrecho de Taiwán y el Indopacífico, en respuesta a los comentarios sobre la cuestión taiwanesa de Xi Jinping.

La portavoz del Ejecutivo taiwanés, Michelle Lee, afirmó en una rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete que las amenazas militares de Pekín son el principal factor de inseguridad regional y defendió que el fortalecimiento de las capacidades de defensa y de disuasión conjunta constituyen elementos clave para preservar la estabilidad, según la agencia de noticias CNA.

Gran parte de su gabinete gubernamental acompañó al presidente estadounidense, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en tanto en la delegación china figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao.

Presencia de directivos de empresas de EE.UU.

Una de las sorpresas de la mañana fue la presencia en la sala de la reunión bilateral de los directivos de empresas estadounidenses que se han sumado a la comitiva de Trump, entre ellos los consejeros delegados de Nvidia, Jensen Huang; Apple, Tim Cook; y Tesla, Elon Musk, algo inusual en este tipo de cumbres.

Antes de reunirse, Xi recibió a Trump con honores en el Palacio del Pueblo, corazón político de China situado a un costado de la plaza de Tiananmén, y tras estrecharse las manos en un saludo prolongado pero contenido, pasaron juntos revista a las tropas.

Con la grandilocuencia que acostumbra, Trump dijo que esta será probablemente la mayor cumbre de la historia y destacó la importancia de venir acompañado de los principales líderes empresariales de su país.

Oriente Medio, Ucrania y Corea del Norte

Xi y Trump abordaron también asuntos internacionales y regionales como Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la península coreana.

La situación en Oriente Medio había cobrado especial relevancia en los días previos a la cumbre, después de que Washington presionara públicamente a Pekín para desempeñar un papel más activo en una posible desescalada con Irán, uno de los principales socios energéticos de China.

Donald Trump llega al Gran Palacio del Pueblo de Pekín para su reunión con Xi Jinping
Fotografía del 13 de mayo de 2026 del presidente estadounidense, Donald Trump, bajando del Air Force One tras su llegada a Pekín (China). EFE/EPA/ Xinhua / Yue Yuewei

La guerra y la situación en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, en especial para Asia, han añadido presión internacional sobre la urgencia de resolver el conflicto.

Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán «nunca deberá tener armas nucleares» y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar por derechos de paso, según un comunicado tras la primera reunión de la cumbre de Pekín difundido por la Casa Blanca.

Ucrania también ha sido un punto de fricción entre China y Estados Unidos desde el inicio de la guerra, mientras Washington acusa a Pekín de respaldar indirectamente a Rusia mediante apoyo económico y tecnológico, algo que el Gobierno chino rechaza.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, asisten a una reunión bilateral en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, China, el 14 de mayo de 2026. EFE/EPA/Maxim Shemetov / POOL

La situación en la península coreana sigue siendo además un asunto habitual en los contactos entre Pekín y Washington, dado el papel de China como principal aliado político y socioeconómico de Corea del Norte.

Los dos líderes acordaron además, según Xinhua, apoyarse mutuamente en la organización de la reunión informal de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, y de la cumbre del G20, que se celebrará el 14 y 15 de diciembre en Miami (EE.UU.).

Una delegación con ejecutivos de alto nivel

Antes de la llegada de Trump a Pekín, las delegaciones encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, concluyeron este miércoles en Seúl unas negociaciones económicas y comerciales que la agencia estatal china Xinhua calificó de «constructivas».

El presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump
El presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump. EFE/EPA/Maxim Shemetov / POOL

Trump dijo desde el Air Force One que pedirá a Xi «abrir» China a las empresas estadounidenses.

Donald Trump invita a Xi a visitar la Casa Blanca

Además, el presidente estadounidense invitó a su homólogo chino y a su esposa a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, durante el banquete de Estado celebrado en Pekín con motivo de su visita oficial a China.

La invitación, formulada por Trump durante su discurso ante Xi, fija por primera vez una fecha concreta para una futura visita del mandatario chino a Washington.

Xi asegura que el «gran» plan Chino es compatible con hacer EEUU grande de nuevo

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, aseguró en la apertura del banquete de honor a su homólogo estadounidense, que las aspiraciones del «gran rejuvenecimiento» chino son compatibles con las de «hacer Estados Unidos grande de nuevo», como se conoce al movimiento «Make America Great Again».

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Trump anuncia que cortará todo el comercio con España por la negativa de Sánchez a usar sus bases: “Es un socio terrible”

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WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la Casa Blanca al canciller alemán, Friedrich Merz, en una reunión atravesada por la escalada bélica en Medio Oriente, las tensiones comerciales y el reacomodamiento de la relación transatlántica.

El encuentro, que en principio estaba orientado a discutir comercio e inversiones, quedó dominado por los recientes ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus derivaciones geopolíticas. En ese contexto, Trump aprovechó su comparecencia ante la prensa para lanzar duras críticas contra España y el Reino Unido, profundizando la fractura con dos aliados tradicionales.

Una reunión marcada por Irán y los aranceles

Merz llegó a Washington tras una visita a Pekín, donde se reunió con el presidente chino Xi Jinping, y luego de que Alemania y Francia anunciaran un refuerzo de su cooperación en materia de disuasión nuclear. El viaje se produjo en medio de una creciente inquietud europea por la ofensiva contra el régimen iraní, que incluyó la muerte del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, y por las amenazas de nuevos aranceles globales impulsadas por la Casa Blanca.

El canciller alemán fue el primer líder europeo en visitar Washington tras los ataques. Si bien evitó condenar la operación militar, tampoco la respaldó explícitamente. “Reconocemos el dilema”, afirmó, al señalar que los intentos diplomáticos de las últimas décadas no lograron frenar el programa nuclear iraní. “No vamos a dar lecciones a nuestros socios sobre sus ataques militares contra Irán”, agregó, en una postura de equilibrio que refleja las tensiones internas en Europa.

En paralelo, sobrevuela el malestar europeo por la política comercial de Trump, especialmente después de que la Corte Suprema estadounidense declarara ilegales los aranceles de emergencia impuestos el 20 de febrero.

Golpe diplomático contra España

El momento más áspero del día llegó cuando Trump apuntó directamente contra el gobierno del presidente español Pedro Sánchez, por negarse a permitir el uso de bases militares españolas en operaciones vinculadas a los ataques contra Irán.

“España se ha portado de manera terrible”, sostuvo el mandatario, a quien calificó como “un socio terrible de la OTAN”. Incluso aseguró haber ordenado al secretario del Tesoro, Scott Bessent, “romper todas las relaciones” comerciales con el país europeo.

La reacción de Madrid no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió la decisión al recordar que las bases de Rota y Morón son “de soberanía española” y que cualquier operación debe encuadrarse en la Carta de Naciones Unidas. El gobierno de Sánchez sostiene que la ofensiva contra Irán carece de respaldo en el derecho internacional y, por tanto, no puede habilitar el uso de instalaciones conjuntas para acciones unilaterales.

Desde la oposición, el Partido Popular acusó al Ejecutivo de “aislar” a España y reclamó mayor lealtad con los aliados atlánticos.

Fricción creciente con el Reino Unido

Trump también elevó el tono contra el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien reprochó no haber sido “cooperativo”. “Es muy triste ver que la relación ya no es lo que era”, afirmó en declaraciones al diario The Sun, en referencia al vínculo histórico entre Washington y Londres.

El Reino Unido se negó inicialmente a permitir el uso de sus bases para los ataques ofensivos contra Irán, aunque posteriormente autorizó operaciones defensivas y el empleo de instalaciones en Inglaterra y en Diego García para neutralizar misiles iraníes. Incluso tras el impacto de un dron en la base de Akrotiri, Starmer reiteró que Londres “no se unirá a una acción ofensiva” y subrayó que cualquier participación británica debe contar con base legal clara.

El distanciamiento entre ambos líderes se suma a otras tensiones recientes, como las diferencias en torno a Groenlandia y la devolución de las islas Chagos a Mauricio.

Europa, dividida

La guerra con Irán expuso una vez más la fragmentación europea. Mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó sin reservas la decisión estadounidense, Alemania, Francia y el Reino Unido reiteraron que no participaron en los ataques, aunque se mostraron dispuestos a facilitar acciones defensivas “necesarias y proporcionadas”.

El encuentro entre Trump y Merz, lejos de disipar incertidumbres, dejó al descubierto el nuevo mapa de tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos. En un escenario global marcado por la guerra, el comercio y la competencia estratégica con China, la relación transatlántica atraviesa una fase de redefinición profunda.

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China logró en 2025 el mayor superávit comercial de su historia pese a la guerra de aranceles de Trump

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China cerró 2025 con el mayor superávit comercial anual de su historia, alcanzando los US$1,19 billones, a pesar del endurecimiento arancelario impulsado por la administración de Donald Trump y de un contexto global marcado por tensiones comerciales. El dato confirma la capacidad del gigante asiático para redirigir su comercio exterior, compensar la caída del intercambio con Estados Unidos y sostener su rol central en las cadenas globales de valor, aunque también abre interrogantes políticos y económicos hacia 2026.

El dato, informado oficialmente por Pekín el miércoles, marca la primera vez que el superávit comercial chino supera la barrera psicológica del billón de dólares, dejando atrás el récord previo de US$993.000 millones registrado en 2024. A lo largo del año, los superávits mensuales de exportación superaron los US$100.000 millones en siete oportunidades, un desempeño que se dio incluso cuando la política comercial estadounidense volvió a endurecerse.

Diversificación comercial y exportaciones récord

Los números confirman que la ofensiva arancelaria de Estados Unidos tuvo un impacto limitado sobre el comercio total de China. Si bien el intercambio bilateral con EE.UU. se debilitó, la merma fue compensada por un fuerte crecimiento de las exportaciones hacia otros mercados, en particular el sudeste asiático, África y América Latina.

Durante una conferencia de prensa, el subdirector de Aduanas de China, Wang Jun, calificó las cifras como “extraordinarias y difíciles de conseguir”, teniendo en cuenta los “profundos cambios” que atraviesa el comercio mundial. El funcionario destacó además un aumento significativo en las exportaciones vinculadas a tecnología verde, inteligencia artificial y robótica, sectores que ganaron peso en la canasta exportadora china.

Este desempeño se apoyó también en factores macroeconómicos favorables para la competitividad externa: un yuan más débil, una amplia oferta de bienes industriales y la inflación persistente en economías occidentales, que volvió más atractivos los productos chinos en términos relativos.

Demanda interna débil y menor crecimiento de importaciones

El récord comercial chino se explica no solo por el dinamismo exportador, sino también por la debilidad del mercado interno. La economía enfrenta una crisis inmobiliaria prolongada y un aumento de la deuda, factores que redujeron la inversión privada y volvieron más cautelosos a los consumidores.

Como consecuencia, la demanda de bienes importados se mantuvo contenida. Según las cifras oficiales, las importaciones crecieron apenas 0,5%, un dato que amplió aún más la brecha entre exportaciones e importaciones y contribuyó al superávit récord.

Este rasgo convierte al resultado comercial en una “bendición a medias”, según advirtió Deborah Elms, analista de política comercial de la Fundación Hinrich. Si bien el comercio exterior permitió sostener actividad y empleo, la debilidad del consumo interno plantea desafíos estructurales para el crecimiento de mediano plazo.

Tensiones arancelarias y riesgos hacia 2026

Desde el plano político y comercial, las cifras refuerzan la narrativa de Pekín sobre su menor dependencia del mercado estadounidense, aunque el contexto sigue siendo incierto. En abril del año pasado, el presidente Donald Trump anunció aranceles radicales sobre productos de más de 90 países, reservando algunos de los más severos para China, su principal proveedor externo.

La escalada verbal incluyó amenazas de aranceles de tres dígitos, lo que generó temores de una ruptura comercial. Sin embargo, esas tensiones se moderaron tras la reunión entre Trump y Xi Jinping en octubre, en Corea del Sur, que permitió evitar un quiebre total de las relaciones bilaterales.

Aun así, aranceles más moderados siguen vigentes, lo que ha frenado de manera significativa las exportaciones chinas a EE.UU.. Paralelamente, varios países manifestaron su preocupación por la saturación de sus mercados con productos chinos de bajo precio, un fenómeno que podría derivar en mayor escrutinio, nuevas barreras comerciales o investigaciones antidumping.

Wang Jun reconoció que China enfrenta un “entorno externo incierto”, mientras las empresas se preparan para otro año de volatilidad y tensiones arancelarias bajo la actual administración estadounidense.

Impacto global y lectura estratégica

El superávit récord de US$1,19 billones consolida a China como actor central del comercio mundial, incluso en un escenario de fragmentación geopolítica. Para Pekín, el dato es una señal de fortaleza y diversificación. Para sus socios comerciales, en cambio, plantea desafíos competitivos, políticos e industriales que podrían intensificarse en 2026.

El resultado confirma que la guerra comercial no logró aislar a China del mercado global, pero también anticipa un escenario de mayores fricciones, donde el volumen de exportaciones chinas podría convertirse en un nuevo foco de conflicto económico internacional.

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El eje del ¿mal?

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Una sola cumbre bastó para dejar una de las imágenes del año y, por qué no, una representación fidedigna de los tiempos geopolíticos que corren. Tres hombres, tres líderes, tres mandatarios reunidos: Vladimir Putin, Xi Jinping y Kim Jong Un. Ni en la peor pesadilla de Estados Unidos parecía posible esta postal, pero ocurrió, y es clave entender hacia dónde apunta el nuevo orden mundial.

En el 80 aniversario de la victoria china contra Japón en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, y bajo un despliegue militar descomunal del “dragón rojo”, el mundo entero se paralizó al ver juntos, sonrientes y cómplices, a los mandatarios de Rusia, China y Corea del Norte. Antes se los había visto en encuentros bilaterales, pero nunca los tres al mismo tiempo. La imagen, intimidante por sí sola, es todavía más preocupante en su análisis: refleja un temor creciente para el bloque occidental.

No es casual que se hable de “bloque”, como en los años de la Guerra Fría. Todo indica que nos dirigimos hacia una nueva partición mundial, menos marcada, pero con grandes cabecillas. Estados Unidos representando a Occidente, y China, Rusia, Corea del Norte y posiblemente India alineándose como contrapeso. La cumbre tripartita en la Plaza de Tiananmen fue un gesto simbólico de confrontación al dólar y a la OTAN.

En materia económica, el gran objetivo de China sigue siendo desplazar al dólar como moneda de referencia. Sin embargo, los obstáculos son enormes y para Estados Unidos sería motivo suficiente para reaccionar con dureza. En lo militar, la señal es igual de potente: China mostró su poderío en un desfile megalómano, Rusia continúa con la guerra en Ucrania que dejó al descubierto la fragilidad bélica de Europa, y Corea del Norte, aun sin conflictos abiertos, mantiene la amenaza constante sobre Seúl y avanza en el desarrollo nuclear.

La decisión de mostrar esta unidad llega en un contexto en el que Donald Trump, con un discurso proteccionista y medidas arancelarias agresivas, agitó las alarmas en Oriente. El eje Moscú–Pekín–Pyongyang entiende que el nuevo juego global pasa por la definición de zonas de influencia, el control de mercados y la proyección militar. Aunque no sea realmente nuevo, marca el quiebre del multilateralismo y del aparente “mundo pacífico” del siglo XXI.

Las consecuencias son múltiples. América Latina no quedó ajena, con Estados Unidos desplegando buques en el Caribe y amenazando a Venezuela. En Asia, la tensión escala entre China, Rusia y Corea del Norte frente a Japón y Corea del Sur. Para Taiwán, el riesgo es terminal: si China logra consolidar alianzas y sostener su avance, la guerra en la isla será solo cuestión de tiempo.

El mayor beneficiado de esta reunión es Corea del Norte. La foto de Kim Jong Un junto a Putin y Xi Jinping lo coloca en un nivel muy por encima del valor real de su país. Esto le otorga prestigio y margen para reposicionarse diplomáticamente, incluso frente a Washington. En el primer mandato de Trump hubo un acercamiento con Pyongyang, enfriado luego bajo Joe Biden. Tal vez sea momento de retomar esos canales.

Para Trump, en cambio, la cumbre es una prueba. De manera individual, ninguno de estos países parece tener la fuerza suficiente para disputar la hegemonía global a Estados Unidos, pero juntos se convierten en dinamita. El desafío del presidente republicano es sostener esta relación sin llegar a una guerra y, sobre todo, seguir garantizando beneficios económicos para su país. Con Europa desdibujada, el peso político de Occidente recae casi por completo en sus manos, mientras del otro lado del mundo un nuevo “eje del mal” parece consolidarse, generando más incertidumbres que certezas en la Casa Blanca.

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Donald Trump dice que hubo acuerdo con China, que habla de “nuevos avances”

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Donald Trump posteó en Truth Social que hay acuerdo de comercio con China. Beijing dice que hay “nuevos avances “al abordar preocupaciones mutuas”.

En una publicación en Truth Social el miércoles 11/06 por la mañana, el presidente Donald Trump afirmó que hay un acuerdo firme con China, que incluye el suministro, por adelantado, imanes completos y cualquier ‘tierra rara’ necesaria. También afirmó que aprobaría que los estudiantes chinos “utilicen nuestras universidades”, y añadió que dicha asistencia “siempre me ha parecido bien”.

Las crecientes tensiones entre los países han puesto la situación de los estudiantes chinos bajo la lupa, en particular porque la Administración Trump libra una guerra contra los estudiantes extranjeros en los campus estadounidenses (Harvard y otros).

Los aranceles se mantendrán en los niveles acordados en el acuerdo firmado en Suiza, confirmó un funcionario de la Administración.

Trump tuiteó que USA establecería un “total de aranceles del 55%”, en referencia a los aranceles del 30% aplicados en su 2do. mandato, sumados a los impuestos durante el primero.

El mensaje de Trump completó algunos detalles de un marco acordado apresuradamente y negociado durante 2 días en Londres esta semana.

“Las dos economías más grandes del mundo han llegado a un acuerdo para un marco”, declaró el secretario de Comercio, Howard Lutnick. “Comenzaremos a implementarlo tras la aprobación del presidente Trump , y China obtendrá la aprobación de su presidente Xi, y ese es el proceso”.

Un alto negociador chino, Li Chenggang, asintió a los comentarios de Lutnick y dijo que las dos partes “estuvieron de acuerdo en principio”.

Un objetivo clave para los negociadores estadounidenses, encabezados por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y Lutnick, era lograr que China acelere las exportaciones de minerales de ‘tierras raras’ e imanes que los contienen, tal como se había acordado en Ginebra en mayo.

El equipo chino, encabezado por el viceprimer ministro He Lifeng, un asesor de confianza del líder Xi Jinping, realizó una dura negociación al pedirle a la parte estadounidense que relajara significativamente las restricciones a la venta de tecnología y otros productos a China, según personas familiarizadas con el asunto.

Trump

El presidente Donald Trump dijo que las negociaciones con China terminaron después de que las conversaciones comerciales de alto nivel concluyeran en Londres.

“NUESTRO ACUERDO CON CHINA ESTÁ TERMINADO, SUJETO A LA APROBACIÓN FINAL DEL PRESIDENTE XI Y DE MÍ”, publicó Trump en su sitio web Truth Social. “CHINA SUMINISTRARÁ IMANES COMPLETOS Y LAS TIERRAS RARAS NECESARIAS POR ADELANTADO. ADEMÁS, LE PROPORCIONAREMOS A CHINA LO ACORDADO, INCLUYENDO ESTUDIANTES CHINOS QUE UTILICEN NUESTRAS UNIVERSIDADES (¡LO QUE SIEMPRE ME HA PARECIDO BUENO!)”.

Añadió: “Nos imponen aranceles del 55%, mientras que China recibe el 10%. ¡La relación es excelente! ¡Gracias por su atención a este asunto!”.

China

Global Times, medio en inglés del Partido Comunista Chino:

“(…) Ambas partes alcanzaron un acuerdo de principios sobre la implementación del importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado durante su llamada telefónica del 5 de junio y el marco de medidas para consolidar los resultados de las conversaciones económicas y comerciales en Ginebra, y lograron nuevos avances en la atención de las preocupaciones económicas y comerciales de cada uno, según el informe.

El viceprimer ministro chino, He Lifeng, quien asistió a la reunión, declaró que se trató de una consulta importante celebrada bajo la guía del consenso estratégico alcanzado por los dos jefes de Estado el 5 de junio. Enfatizó que la postura de China sobre los asuntos económicos y comerciales entre China y Estados Unidos es clara y coherente. La esencia de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos es el beneficio mutuo y el beneficio mutuo, según el informe.

La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación las perjudica. Afirmó que en una guerra comercial no hay ganadores: China no busca el conflicto, pero no se dejará intimidar por uno. Ambas partes deben resolver las diferencias comerciales mediante un diálogo equitativo y una cooperación mutuamente beneficiosa. China aborda estas consultas con sinceridad y principios, afirmó.

De cara al futuro, ambas partes deben seguir el consenso y los requisitos establecidos durante las conversaciones telefónicas entre los dos jefes de Estado, aprovechar al máximo el mecanismo de consulta, profundizar el consenso, reducir los malentendidos y fortalecer la cooperación, señaló.

China reiteró que ambas partes deben encontrar un equilibrio, cumplir los compromisos, actuar sobre la base del consenso para salvaguardar los resultados del diálogo, alcanzados con tanto esfuerzo, mantener la comunicación y el diálogo, y trabajar por unas relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos estables y constructivas, que aporten mayor certidumbre y estabilidad a la economía global, declaró el viceprimer ministro chino, según el informe. (…)”.

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