El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán aseguró que la provincia atraviesa un escenario financiero complejo por la caída de la coparticipación federal, la baja en la recaudación propia y la desaceleración general de la actividad económica, mientras busca sostener sectores estratégicos como la yerba mate con nuevas herramientas financieras.
En una entrevista con Open1017, Safrán explicó el funcionamiento de la nueva línea de descuento de cheques a tasa cero en Banco Macro para productores, secaderos y molinos yerbateros, destinada a mejorar el precio de la hoja verde y dar liquidez a toda la cadena productiva.
La operatoria comenzó a regir desde el miércoles 6 de mayo y permite descontar cheques de entre 60 y 90 días sin costo financiero, siempre que se respeten precios mínimos de referencia: 301 pesos por kilo de hoja verde y 1.160 pesos por kilo de canchada.
“Quien descuenta el cheque no tiene ningún tipo de descuento por motivos financieros, lo cobra a su valor nominal”, explicó el ministro.
Safrán reconoció que esos valores no representan el ideal pretendido por el sector, pero señaló que funcionan como un piso para ordenar el mercado.
“Sabemos que en algunos lugares se está pagando más. En la zona norte algunos ya están pagando 350 pesos la hoja verde, en la zona centro hasta 380, pero también hay lugares donde pagan menos de 300”, detalló. En Andresito, Kabour, uno de los principales compradores subió el precio a 265 pesos.
El objetivo principal es evitar que productores y operadores yerbateros se vean obligados a malvender su producción por falta de liquidez en plena cosecha gruesa.
“Queremos que no se vean obligados a entregar la hoja verde o vender la canchada a un precio que no conviene solo para hacerse de liquidez”, sostuvo.
Además, este año se incorporó una nueva herramienta: los molinos que paguen el precio mínimo de la canchada también podrán descontar los cheques provenientes de supermercados por la venta de yerba elaborada.
De ese modo, según explicó, toda la cadena gana oxigenación financiera: el molino puede comprar canchada, el secadero puede comprar hoja verde y el productor puede sostener la cosecha.
La crisis fiscal
Safrán fue contundente al describir la situación de las finanzas provinciales.
“Todas las provincias están atravesando un momento financiero complicado”, afirmó, y explicó que tanto la coparticipación como la recaudación provincial crecen por debajo de la inflación.
Aunque abril mostró una leve mejora, indicó que los recursos siguen deteriorándose en términos reales.
“En promedio por mes, en el caso de Misiones tenemos una pérdida de recursos cercana a los 40.000 millones de pesos”, señaló.
Ese cálculo surge de comparar la evolución de la coparticipación y la recaudación propia con el ritmo de inflación y el crecimiento de los costos del Estado: medicamentos, salud pública, comedores escolares, salarios y servicios esenciales.
“Los costos del Estado crecieron con la inflación, pero los recursos no. Eso genera este desbalance”, explicó.
Frente a ese escenario, sostuvo que la provincia debe profundizar la austeridad y priorizar únicamente los programas más necesarios.
El reclamo que vuelve al centro
En ese contexto, Misiones volvió a insistir con un régimen diferencial impositivo por su condición de provincia fronteriza.
Safrán recordó que Misiones enfrenta una situación única en la Argentina por su contacto permanente con Brasil y Paraguay y el enorme flujo de personas y mercaderías.
“El puente Posadas-Encarnación o el de Puerto Iguazú tiene más movimiento que el aeropuerto de Ezeiza”, afirmó.
Con un dólar barato y fuerte competencia externa, el ministro insistió en que la provincia necesita una zona aduanera especial o una reducción de impuestos nacionales que permita competir. “Si el planteo del Gobierno nacional es bajar impuestos, entonces hagámoslo con los impuestos nacionales aquí en Misiones para poder ser competitivos con Brasil y Paraguay”, remarcó.
Según explicó, el planteo actual es muy similar al que Misiones impulsó en 2020 y que llegó a aprobarse en el Congreso, aunque luego no prosperó plenamente tras el veto de Alberto Fernández.
Para Safrán, la crisis actual tiene tres causas principales: tasas de interés elevadas, atraso cambiario y apertura indiscriminada de importaciones.
“El año pasado llegamos a tener tasas del 120 por ciento nominal para créditos cuando la inflación estaba en 30. Quien tomó crédito se endeudó y se sobreendeudó”, señaló.
A eso sumó el impacto de un dólar bajo, que golpea a las economías regionales y reduce competitividad exportadora, además del ingreso de productos importados terminados que compiten con ventajas sobre la industria local.
“Muchos tienen dumping o subsidios y compiten injustamente con los productos locales”, advirtió.
Según el ministro, cuando se consulta a las empresas, la mayoría habla de caídas de ventas de entre 30 y 40 por ciento.
“¿Cómo sostenés una estructura de personal y funcionamiento cuando tus ventas cayeron 30 por ciento?”, planteó.
Safrán advirtió que la recesión comenzó a sentirse con fuerza desde marzo del año pasado y que todavía no aparecen señales claras de recuperación.
“Estamos esperando la recuperación económica, pero hasta el momento no llega”, resumió.
Mientras tanto, la provincia busca sostener su actividad económica con herramientas puntuales para sectores estratégicos, especialmente aquellos vinculados a la producción y la exportación.
En ese escenario, la yerba mate vuelve a ocupar el centro de la estrategia económica misionera.
“Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, aseguró hace poco más de diez días el ministro de Economía, Luis Caputo. El Instituto Nacional de Estadística y Censos, aún con una evidente intervención oficial, no comparte los mismos datos: el estimador mensual de la actividad económica echó un balde de agua fría sobre el optimismo del ministro reincidente. Una caída de 2,1 por ciento interanual y de 2,6 por ciento en comparación con enero, que había marcado una efímera ilusión de reactivación.
La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos sectores, que son los que más empleo contienen -y drenan- restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los pocos sectores en expansión.
La industria pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.El argumento de Caputo para la enésima explicación del fallido de sus pronósticos, fue que “en 2026, febrero contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general”. Escasa solidez argumentativa para alguien a quien Marcos Peña definió alguna vez como el “Messi” de las finanzas.
Lo cierto es que la economía no da señales homogéneas de reactivación y, por el contrario, la inflación sigue siendo un problema crónico, lejos de los pronósticos de desaparición mágica. La de marzo fue de 3,4 por ciento, lo que aleja la promesa de inflación cero en agosto, septiembre u octubre, aunque el Gobierno se aferra a la fe de que ahora sí, bajará cuando pase el efecto alcista de la carne, de la guerra y de los útiles escolares.
La inflación convive con una caída constante del consumo incluso entre segundas marcas, con menores precios. En Misiones las ventas en supermercados cayeron 13,9% en comparación con febrero de 2025, lo que marcó la décima baja consecutiva y el descenso más profundo desde diciembre de 2024. El acumulado del primer bimestre cerró para Misiones con ventas por $ 48.729 millones con una merma del 10,7% respecto a igual período de 2025, además de quedar por debajo también de los primeros bimestres del 2024 (-10,7%) y 2023 (-35,9%).
Ese deterioro constante se hace sentir también en los recursos provinciales. La coparticipación no deja de caer y los recursos propios atraviesan un declive idéntico al de otras provincias.
No es casual que el foco del tiempo político inaugurado con la presentación en sociedad de Encuentro Misionero esté puesto en la economía y la necesidad que tiene la provincia de ser considerada de forma distinta por la Nación. Es el único espacio político que está pensando en “soluciones a la misionera”, mientras que la Libertad Avanza es apenas un apéndice de Buenos Aires -como los viejos partidos tradicionales- y el PJ y la UCR se desangran en sus internas cada vez menos convocantes.
Por eso la presentación en sociedad de Encuentro Misionero puso sobre la mesa el viejo anhelo de una zona libre de impuestos para Misiones, en medio de la negociación que se abrirá para aprobar la reforma fiscal que quiere el Gobierno nacional.
Misiones vuelve a blandir un reclamo histórico: condiciones fiscales diferenciadas para poder competir en igualdad con Paraguay y Brasil. La iniciativa busca instalar en la agenda nacional un régimen especial de exenciones impositivas y beneficios aduaneros que permita corregir las distorsiones estructurales que enfrenta la provincia por su condición de frontera.
El planteo no es nuevo, pero sí el contexto. La discusión se reabre ahora en el marco de la reforma fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei, donde la provincia intenta colar un esquema propio que combine alivio tributario, incentivos a la inversión y reducción de costos logísticos. En esencia, es retomar el espíritu de la Zona Aduanera Especial aprobada por el Congreso, pero vetada por el anodino Alberto Fernández.
La diferencia es que ahora el planteo no se limita a una herramienta aduanera puntual, sino que propone un régimen integral, con impacto directo sobre consumo, producción, inversión y sistema financiero y que va de la mano de una de las promesas de campaña del Gobierno nacional: bajar impuestos. El régimen propuesto busca corregir la asimetría histórica donde Misiones aporta el 31% de la recaudación del NEA pero recibe solo el 21% por coparticipación. La “Amortización Acelerada” permitirá a las industrias locales modernizar su capital físico en la mitad del tiempo contable habitual, fomentando la industrialización de la ruralidad y la tecnología.
El eje del proyecto pasa por el Impuesto al Valor Agregado, el tributo con mayor incidencia directa en la formación de precios.
La propuesta es clara: las ventas desde el resto del país hacia Misiones serían consideradas una “exportación suspensiva”. En la práctica, esto implica que un proveedor de Buenos Aires vendería a Misiones sin IVA. Los análisis técnicos del equipo de Encuentro Misionero detallan que como Misiones representa el 2,07% del PBI nacional, la retención de impuestos nacionales en el territorio provincial inyectaría liquidez masiva al mercado local. Una eliminación o reducción del IVA implicaría que aproximadamente $890.000 millones anuales dejarían de salir de la provincia para quedarse en manos de consumidores y comercios locales.
En tanto, una reducción de la tasa del Impuesto a las Ganancias, del 35% al 15% liberaría cerca de $530.000 millones para reinversión productiva y creación de empleo. También se pretende la eliminación del Impuesto al Cheque (1,2%), lo que permitiría recuperar hasta un 10% del margen neto en sectores estratégicos como el yerbatero, tealero y maderero.
La crisis de las economías regionales es evidente, incluso para aquellos que eligieron la opción libertaria en 2023. La pérdida de rentabilidad atraviesa a las principales actividades misioneras, como la madera, el té o la yerba, afectados por el aumento de los costos de producción, principalmente empujados por las tarifas eléctricas y el combustible.
Esa situación fue uno de los ejes de la cumbre yerbatera convocada por el Gobierno para analizar la situación de la cadena. La producción es la más dañada, pero la industria pudo exponer su situación que no escapa de la palabra crisis, aún en aquellas protagonistas del boom exportador.
El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.
A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo.
Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena.
En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%.
Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación de caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento contrasta con los autoelogios del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien suele usar a la yerba para celebrar los efectos de la desregulación.
Por eso fue un dato político la participación activa de la industria en la Mesa Yerbatera convocada por el Gobierno. Lejos de un acuerdo -los intereses y las realidades son contrapuestas-, fue un avance haber logrado que se escuchen en un marco de respeto, que incluso dejó fuera de la discusión a los más exaltados libertoyerbateros, que azuzaron con cortes de ruta sin consenso. El Gobierno provincial busca mediar entre las partes, acercar posiciones ante la inactividad del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
En esa lógica se inscribe el reclamo a Nación. En buscar soluciones locales a la retirada del Gobierno federal. El plan impositivo pretende reducir el costo de reposición para comerciantes y empresas. Por el otro, trasladar ese alivio a precios finales más bajos en góndola, mejorando la competitividad frente a las ciudades fronterizas.
El capítulo aduanero retoma directamente la lógica de la Zona Aduanera Especial, pero con mayor nivel de detalle operativo.
Entre las medidas más relevantes se destacan la importación sin aranceles de bienes de capital e insumos destinados a la producción en Misiones, facilidades para reexportación, permitiendo importar componentes, ensamblarlos localmente y exportarlos pagando tributos sólo sobre el valor agregado y eliminación de retencionespara productos misioneros, como yerba mate, té y madera.
El paquete se completa con medidas sobre otros tributos clave, como la eliminación del ITC en combustibles, buscando equiparar o incluso abaratar el precio de la nafta respecto a Paraguay. Implicaría un ahorro directo para el consumidor, con una rebaja de más de 15 mil pesos por tanque a valores actuales. Asimismo, se plantea la exención de Bienes Personales para activos radicados en la provincia, con el objetivo de retener ahorro local y la reducción de impuestos internos, especialmente en sectores con fuerte impacto en costos logísticos, además de un punto especialmente sensible para la provincia: alícuota cero o exención para servicios básicos como energía eléctrica, conectividad e internet, en un territorio que no cuenta con gas natural y donde la logística encarece fuertemente los costos operativos.
En conjunto, el esquema apunta a atacar uno de los principales problemas estructurales de Misiones: el costo de operar en una economía periférica, sin gas natural, con alta dependencia del transporte y en competencia directa con países con menor carga tributaria.
El trasfondo del debate es más profundo que una serie de exenciones. Lo que está en juego es el modelo de desarrollo para una provincia de frontera.
Misiones compite todos los días con Paraguay y Brasil, donde los precios son más bajos no solo por tipo de cambio, sino por estructuras impositivas mucho más laxas, en el caso guaraní o agresivas, del lado portugués. Esa asimetría se traduce en fuga de consumo, presión sobre el comercio local y menor capacidad de inversión.
El reclamo a la Nación se combina con un “mini Rigi”, que comenzará a ser discutido en la Legislatura una vez que comiencen las sesiones ordinarias, tras el discurso del gobernador Hugo Passalacqua el próximo viernes. Se trata de incentivos fiscales para la inversión. Cinco años de exención total de Ingresos Brutos, más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. El plan fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.
Passalacqua también hará hincapié en la necesidad de recuperar una visión “federal” del reparto de recursos y la economía. Aunque parezca una discusión de otros tiempos, el debate sigue siendo federales o unitarios, algo que los sucesivos inquilinos de la Casa Rosada no han sabido corregir.
El Gobernador misionero hará un repaso, casi en modo historiador, de esa tensión y marcará que, pese a la contracción económica, Misiones no deja de hacer. Con recursos propios, con ingeniería financiera. La línea de 132 que unirá Posadas, Alem y Oberá, la ruta en El Soberbio, con nueve mil millones de inversión, son algunas de las acciones de los últimos meses.
Passalacqua también hará frente a un debate que pretende instalar la Libertad Avanza: el costo fiscal misionero. El Gobernador sostiene que es un mito que se debe combatir: según sus datos, Misiones no es, por lejos, la provincia con mayor presión tributaria.
“Tender la mano”. La frase marcó la tarde e inauguró un nuevo tiempo del “misionerismo”, que se abre a la integración con otros espacios políticos que coincidan en el objetivo común de atender y resolver los problemas misioneros más allá de la difícil coyuntura nacional.
En definitiva, la frase de Carlos Rovira implica un volver a los orígenes. El Encuentro Misionero es abrevar en los nutrientes de lo que fue la Renovación en 2003, momentos en los que el país también vivía una crisis que requirió de enormes dosis de audacia para hacerle frente.
Esa audacia es la que el tiempo demanda, sostuvo Rovira, para volver a dar respuestas con las herramientas propias y “proyectar la salida” de la crisis. La apertura invoca a dirigentes de otros partidos -incluidos los libertarios- e independientes, como en la génesis misma de aquellos años de ruptura con el modelo de los 90.
La propuesta implica abrir el juego y “buscar a los que no están” para remodelar una oferta política que se inspire en lo hecho en estos años, como la ampliación de servicios sociales y decisiones económicas que hoy son perseguidas por la Nación y otras provincias, como la ausencia del déficit fiscal y generar recursos propios que le den sustento al modelo provincial.
El mensaje de Rovira marca los tiempos políticos. Ya no se trata de esperar al 2027, sino de un llamado a la acción inmediata, que tendrá como avanzada al intendente de Posadas, Leonardo Stelatto, al vicegobernador Lucas Romero Spinelli, al presidente de la Legislatura, Sebastián Macías y al diputado nacional Oscar Herrera Ahuad. Tendrán la misión de recorrer cada rincón de la provincia para llevar el mensaje y traer a los que no están pero tienen una vocación misionerista. “Hacha, tiza y TikTok”, describió Rovira a la “patriada” que significa “volver a soñar” para salir de la anomia y desatar el nudo gordiano que impone la escasez del momento.
Sin embargo, advirtió, no será con achique ni retirada del Estado, sino al contrario. “No liquidamos nada. Está claro que el contenedor es el Estado y la solución no es la mano invisible. Podemos cerrar el grifo, pero no liquidar”, remarcó.
Puso como ejemplos a la política habitacional que distinguió a Misiones con miles de viviendas entregadas y que hoy se redujo a su mínima expresión en el marco del ajuste. En paralelo, defendió el posicionamiento sobre la yerba mate y el precio mínimo para la materia prima de 50 centavos de dólar, que obviamente quedó sepultado por la desregulación que impuso el DNU del presidente Javier Milei. Para contrarrestar ese desequilibrio, se avanzará con la ley de Trazabilidad del Mercado y otras herramientas que protejan el entramado productivo.
Rovira no esquivó al debate remanido propuesto por la Libertad Avanza y otros sectores opositores: la política fiscal. “No existe Aduana paralela. Es la Nación, que se queda con lo que se recauda en Misiones”, sintetizó. “Son los impuestos nacionales los que no bajan”, cuestionó.
Remarcó que los productores están exentos y que recién tributan Ingresos Brutos los industriales y el comercio.
El sector industrial comienza a tributar en 1,5%, mientras que, por ejemplo, en Corrientes deben pagar 1,75%.
El caballito de batalla de la oposición choca con los datos duros: la Corte Suprema retó a Corrientes por instalar una aduana paralela. Justo en la provincia que es el modelo a imitar, según los no misioneristas.
Los cortesanos hicieron lugar a la demanda de Bunge Argentina S.A. contra la provincia de Corrientes y declararon inconstitucional un esquema de alícuotas diferenciales en el impuesto sobre los Ingresos Brutos. Corrientes generaba un trato discriminatorio según la localización de los establecimientos productivos.
La Corte analizó el esquema a la luz de la Constitución Nacional y de precedentes propios en materia de comercio interjurisdiccional y concluyó que la normativa correntina afectaba el principio de igualdad y alteraba el flujo natural del comercio entre provincias.
El tribunal sostuvo que la aplicación de una alícuota del 2,90% a la firma demandante, en contraste con tasas menores para actores locales, configuraba una restricción indirecta al comercio interprovincial. En términos jurídicos, calificó este mecanismo como una “aduana interior”, figura expresamente prohibida por la Constitución.
Además, el fallo remite a antecedentes similares donde se analizaron esquemas tributarios provinciales que diferenciaban cargas en función del origen de la producción, consolidando una línea jurisprudencial en ese sentido. Misiones no entra en ese lote.
En contraste, Misiones insistirá en conseguir un régimen diferencial para la economía local, atravesada por el contexto de frontera y las distancias con el país central que todo lo encarecen. El presidente de la Legislatura, Sebastián Macías, adelantó una iniciativa que será trabajada con los diputados nacionales del bloque misionerista, para colar el debate en medio de la reforma tributaria que impulsa el Gobierno nacional. Misiones ya había conseguido convencer a los demás diputados de la urgencia de una Zona Aduanera especial, superadora incluso del artículo 10 de la ley Pymes, pero el ex presidente Alberto Fernández vetó la iniciativa y volvió todo a fojas cero.
Este régimen debería estar basado en exenciones impositivas nacionales y aduaneras para todas las actividades económicas desarrolladas o a desarrollarse en todo el territorio misionero.
La iniciativa recoge y acompaña un reclamo transversal de las distintas Cámaras de Comercio e Industrias como así también de distintos sectores productivos, profesionales y sociales de la provincia, que coinciden en la necesidad de avanzar en medidas concretas que permitan corregir las asimetrías estructurales que afectan a la economía misionera.
En este sentido, se puso en relieve la profunda preocupación manifestada por esos sectores frente a la actual coyuntura considerados estratégicos para el desarrollo económico, social y productivo de Misiones. En esa misma línea, se expresó el reclamo de fondo: “Que la Nación deje de ponerle el pie encima a los misioneros y nos permita crecer libremente”.
Rovira le dio un fuerte impulso a la iniciativa y pidió a los diputados nacionales que se entreguen en cuerpo y alma por su aprobación, en medio del debate por la reforma fiscal. Entre las propuestas se destacan: eliminar el IVA a los productos que lleguen a la provincia para reducir los precios en góndola, además de beneficios aduaneros para producir y exportar. “Que las empresas puedan traer maquinarias e insumos sin pagar derechos de importación y que productos como la yerba, el té y la madera no paguen derechos de exportación”.
La anomia a la que hace referencia Rovira no es otra que la parálisis que produce la crisis. Deterioro económico constante, destrucción de empresas y de puestos de trabajo, pérdida de poder adquisitivo y una inflación que lejos está de ser contenida: 3,4 por ciento en marzo, diez meses consecutivos de subas y un acumulado interanual de 32,6 por ciento, superior a la del último año de Cristina Fernández.
La inflación es un problema dramático para millones de argentinos que no encuentran sosiego y ven como la promesa inicial del Presidente se desvanece en excusas vanas. El NEA fue nuevamente la región con mayor suba de precios, con 4,1 por ciento.
Pero si la suba de precios se hace insoportable, también lo es la constante caída de la actividad económica. Entre noviembre de 2023 y enero de 2026, hay 24.180 empleadores menos (cerraron más de 30 empresas por día). En el mismo período, se perdieron 290.123 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (-3%), casi 366 puestos por día. Desde que asumió la gestión libertaria, Misiones registra una caída de 9,4% en la cantidad de empleo privado formal, lo que equivale a 10.209 empleos menos. En paralelo, la cantidad de empresas cayó 9,9% en igual período, con 935 firmas menos en actividad.
En dos años, la creación de empleo en Argentina dejó un saldo de apenas 113 mil puestos, lo que equivale a unos 56,5 mil por año, según las estimaciones oficiales. La cifra no solo resulta modesta: es directamente insignificante cuando se la compara con ciclos recientes. Durante la gestión de Mauricio Macri, el promedio anual rondó los 280 mil empleos, mientras que en el período de Alberto Fernández trepó a unos 440 mil. El contraste expone, sin matices, la debilidad del actual proceso de generación de trabajo.
El dato más inquietante aparece en 2025: la economía creció, pero no generó empleo. Es la primera vez en lo que va del siglo XXI que se verifica una expansión sin creación de puestos de trabajo, un fenómeno que rompe con una de las pocas relaciones relativamente estables de la macroeconomía argentina.
Pero incluso ese magro balance tiene una composición preocupante: todo el empleo generado en los últimos dos años es, en esencia, precario e informal. Lejos de consolidarse, el trabajo registrado cae en términos absolutos, marcando un quiebre respecto de la etapa anterior, en la que -con tensiones y limitaciones- tanto el empleo formal como el informal mostraban una tendencia expansiva.
La pasividad no es una opción ante la certeza de que el Gobierno no da ninguna señal de interés en atender esas problemáticas.
“Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos. Si nosotros tomamos la núcleo y le sacamos el efecto de la carne, es decir tomamos la verdaderamente subyacente, está igual que el mes pasado, en 2,5”, se desentendió Milei en el AmCham Summit 2026.
La carne aumentó 6,9 por ciento en el último mes, con un pico de 7,9 en Cuyo. El consumo de carne cayó 10% en lo que va del 2026 y sigue en el nivel más bajo de los últimos 20 años, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. Para salir del paso, una senadora libertaria -Vilma Bedia- recomendó comer carne de burro.
En la misma convención empresaria, el ministro de Economía, Luis Caputo también se desentendió de la suba de precios. “El proceso de desinflación, que venía muy pronunciado, se vio interrumpido el año pasado en el proceso previo a las elecciones donde hubo una dolarización masiva y una caída fuerte de la demanda de dinero. Todavía estamos purgando esa caída de la demanda de dinero, pero a partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación importante. Vamos a ver un proceso de desinflación con mayor crecimiento”, describió. “Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, agregó. Después viajó a Estados Unidos para pedir al FMI un enésimo respaldo al programa. Consiguió mil millones de dólares y una declaración de compromiso de Kristalina Georgieva. “Hay un pico de optimismo”, cerró Caputo en Washington.
“Hay un pico de optimismo””, celebró Caputo en Washington tras conseguir un nuevo préstamo del FMI por mil millones de dólares.