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Norte Grande: gas, infraestructura y zonas cálidas, la agenda que Misiones llevó a la mesa nacional

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande dejó en Posadas una conclusión que excede la discusión coyuntural sobre la provisión de energía: para las provincias del norte argentino, la infraestructura sigue siendo una condición determinante para competir, industrializarse y reducir las brechas de desarrollo con el centro y el sur del país. El encuentro reunió a los mandatarios regionales con el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, y colocó en el centro de la agenda el transporte de gas, las obras viales, la hidrovía, el impacto climático y el futuro régimen de zonas cálidas.

El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, planteó que la discusión energética debe incorporar las particularidades estructurales de la región. “No tenemos un metro de caño de gas, Osvaldo yo te envidio cuando decís que tenés problemas con el gas, acá no tenemos porque no hay gas. Acá funcionamos a leña”, remarcó el misionero. “El Norte Grande necesita una estrategia energética que contemple nuestra realidad y nos permita contar con el gas necesario para seguir creciendo, fortaleciendo nuestra industria y reduciendo las asimetrías de la región”, sostuvo.

La definición tiene una particularidad para Misiones: la provincia no enfrenta simplemente un problema de abastecimiento insuficiente, sino que carece de acceso a la red de gas natural. Esa diferencia explica por qué el reclamo regional apunta a una política de infraestructura de largo plazo y no únicamente a resolver eventuales restricciones durante los meses de mayor demanda.

Santilli aseguró que el Gobierno nacional tomó nota de los planteos y vinculó la discusión con las obras destinadas a recuperar capacidad de transporte. Según explicó, la reversión del Gasoducto Norte ya fue concluida y ahora resta avanzar con obras de compresión y otros trabajos necesarios para incrementar el flujo. El funcionario también señaló que el cambio en el suministro proveniente de Bolivia obligó a modificar la arquitectura del abastecimiento y a fortalecer el transporte desde Vaca Muerta hacia el norte.

La cuestión adquiere una dimensión productiva cuando se observa cómo la falta de gas condiciona a las economías regionales. El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, fue explícito al señalar que el objetivo no es solamente garantizar el consumo domiciliario, sino disponer de energía suficiente para transformar la matriz productiva. En su diagnóstico, Corrientes y Misiones comparten con sectores de Chaco una desventaja estructural frente a las zonas que sí cuentan con infraestructura gasífera.

El caso correntino permite dimensionar el costo económico de esa brecha. Valdés señaló que parte de la industria arrocera utiliza leña en sus procesos de secado y que el humo generado puede convertirse en una barrera para acceder a determinados mercados. La discusión, por lo tanto, no se reduce al precio de la energía: involucra calidad, competitividad, estándares ambientales y capacidad exportadora.

El mismo razonamiento alcanza a la yerba mate y a otras actividades industriales del Norte Grande. Cuando una provincia carece de infraestructura energética competitiva, una parte del costo de producir se traslada directamente a las empresas. En mercados internacionales donde los compradores pueden sustituir proveedores con rapidez, perder competitividad puede significar perder mercados que después requieren años para recuperarse.

Tucumán llevó a la Asamblea una advertencia similar. Osvaldo Jaldo explicó que las restricciones en el suministro de gas afectan actividades estratégicas como la industria citrícola y la producción sucroalcoholera. En conjunto, según planteó, esos sectores representan cerca de 100.000 puestos de trabajo en la provincia. El dato expone el vínculo entre infraestructura y empleo: una interrupción energética para una industria de escala regional no es solamente un problema operativo, sino un riesgo directo sobre la actividad económica y los ingresos de miles de familias.

Jaldo también marcó una transformación en el mapa energético argentino. Durante los años en que el gas proveniente de Bolivia ingresaba por el norte, las provincias de esa región ocupaban una posición privilegiada dentro del esquema de distribución. Con el desplazamiento hacia el gas producido en Vaca Muerta, el flujo se reorganizó desde el sur hacia el norte y dejó a varias provincias ante la necesidad de adaptar su infraestructura para recibir el nuevo suministro.

En ese punto aparece uno de los principales desafíos de la política energética nacional: Vaca Muerta puede ampliar de manera sustancial la disponibilidad de gas argentino, pero el recurso no genera por sí mismo desarrollo territorial si no existe una red capaz de transportarlo hacia los centros industriales y productivos. La infraestructura es el puente entre la abundancia del recurso y su transformación en inversión, empleo y competitividad.

La discusión sobre las llamadas zonas cálidas incorpora otra dimensión de la misma asimetría. Mientras el Congreso avanza con el proyecto de Zonas Frías, los gobernadores del Norte Grande buscan que el esquema de beneficios energéticos contemple también las regiones sometidas a temperaturas extremas durante el verano. El planteo consiste en evitar que el reconocimiento de las condiciones climáticas dependa de decisiones administrativas cambiantes y avanzar hacia un marco legal que otorgue previsibilidad.

Valdés sostuvo que los gobernadores quieren trabajar durante este período en una ley que deje expresamente establecido el tratamiento para las provincias cálidas y muy cálidas. El objetivo político es convertir un reclamo recurrente en una política pública permanente, con criterios objetivos y previsibles.

Raúl Jalil, gobernador de Catamarca y presidente pro tempore del Norte Grande, confirmó que habrá una nueva reunión de trabajo con el Gobierno nacional para abordar la cuestión energética. La expectativa es que el debate por zonas frías y cálidas pueda avanzar en paralelo con las obras de infraestructura necesarias para ampliar la disponibilidad de gas y electricidad.

La agenda energética no fue el único frente de infraestructura discutido en Posadas. Los gobernadores también plantearon la necesidad de mejorar las rutas nacionales y profundizar la capacidad navegable de la hidrovía Paraná-Paraguay. Para Corrientes, Valdés puso el foco en llevar el calado del troncal a un rango de entre 12 y 14 pies, una mejora que permitiría ampliar las alternativas de navegación, reducir costos logísticos y generar mayor competencia entre puertos.

La lógica detrás de ese reclamo es similar a la energética. Una infraestructura insuficiente aumenta el costo de colocar producción en los mercados y termina funcionando como un impuesto implícito sobre las economías regionales. En provincias alejadas de los grandes centros de consumo y exportación, cada restricción logística tiene un impacto proporcionalmente mayor.

El componente climático agregó una urgencia adicional a la agenda. Corrientes planteó la necesidad de anticiparse a las consecuencias de la transición entre los fenómenos de El Niño y La Niña, especialmente por el riesgo de sequías e incendios. La experiencia reciente de la región convirtió la prevención en una cuestión económica además de ambiental: incendios, sequías y eventos extremos afectan producción, infraestructura, empleo y finanzas provinciales.

En ese contexto, la presencia de Santilli fue leída por los gobernadores como una oportunidad para transformar reclamos dispersos en una agenda institucional común. El jefe de Gabinete evitó involucrarse en la política interna de las provincias y sostuvo que el camino debe ser el trabajo conjunto entre Nación y gobernadores, incluso cuando existan diferencias políticas.

La definición tuvo especial eco en Jaldo, quien reivindicó el diálogo institucional con un Gobierno nacional de signo político diferente al suyo. El tucumano sostuvo que los gobernadores deben representar a todos los habitantes de sus provincias y que el Presidente, elegido democráticamente, representa al conjunto de los argentinos. Para el mandatario, la discusión sobre infraestructura requiere superar la lógica de la confrontación política y concentrarse en aquellos puntos donde existe coincidencia.

Esa postura también revela el nuevo escenario de negociación entre Nación y provincias. Los gobernadores buscan recuperar capacidad de incidencia sobre políticas que impactan directamente en sus economías, mientras el Gobierno nacional necesita ordenar prioridades fiscales y de infraestructura. El desafío consiste en transformar esa tensión en acuerdos que permitan ejecutar obras con impacto productivo y no solamente atender emergencias.

Jalil resumió esa perspectiva al destacar que una parte importante de los reclamos planteados en reuniones anteriores está avanzando y que el diálogo permitió destrabar distintos temas. También anticipó avances en una nueva legislación vinculada al cabotaje y una agenda de trabajo con Cancillería para fortalecer la denominada Marca Norte Grande.

Para Misiones, sin embargo, el punto estructural continúa siendo el acceso a la energía. La provincia puede reclamar reducción de asimetrías, pero la discusión adquiere otra profundidad cuando se considera que el gas natural todavía no forma parte de su infraestructura básica. En ese escenario, la incorporación al sistema de transporte de gas no debería pensarse únicamente como una obra energética, sino como una plataforma para atraer inversiones, sustituir combustibles más costosos, mejorar procesos industriales y ampliar mercados.

El resultado de la Asamblea, por eso, puede medirse menos por la cantidad de compromisos anunciados que por la capacidad de convertir una agenda regional en decisiones concretas. La solución para el Norte Grande no pasa por una transferencia permanente de recursos para compensar desventajas, sino por construir las condiciones de infraestructura que permitan que las provincias produzcan en igualdad de condiciones.

La discusión sobre gas, rutas, hidrovía, electricidad y clima converge finalmente en una misma pregunta: qué infraestructura necesita la Argentina para que el crecimiento de Vaca Muerta, la producción agroindustrial y las economías regionales no queden concentrados territorialmente. La respuesta, para el Norte Grande, pasa por conectar recursos con mercados y convertir esa conexión en competitividad. En Posadas, los gobernadores volvieron a poner esa ecuación sobre la mesa; ahora el desafío es convertir el diagnóstico en obras y reglas que sobrevivan al próximo ciclo político.

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Santilli llegó a Misiones con un mensaje incómodo sobre la recuperación: “El cambio va a llegar a todos los sectores”

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La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande tendrá este miércoles en Posadas una agenda que excede la tradicional discusión sobre infraestructura y federalismo. El encuentro llega atravesado por reclamos concretos de las provincias y, al mismo tiempo, por una negociación política entre la Casa Rosada a cargo del jefe de gabinete, Diego Santilli y los gobernadores para avanzar con el régimen de Zonas Frías y abrir posteriormente una discusión específica para las regiones que soportan temperaturas extremas durante el verano.

En la previa de la reunión, el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, anticipó que el Gobierno nacional llevará a la mesa una agenda vinculada con energía, rutas, transporte y desarrollo productivo. Pero la conversación con los gobernadores tendrá un componente inevitablemente político: Misiones reclama respuestas sobre el costo energético, la infraestructura vial y la situación de la cadena yerbatera, mientras el oficialismo busca sostener su estrategia de transformación económica frente a un escenario social que todavía exhibe fuertes tensiones.

“Todos vamos a hablar”, señaló Santilli al ser consultado sobre los planteos que llevará Misiones. El funcionario sostuvo que la agenda del encuentro será “de gestión” y enumeró entre los temas centrales la energía, las rutas y una propuesta de cabotaje que habría sido presentada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a partir de pedidos de los gobernadores.

El funcionario también mencionó cuestiones vinculadas con la coparticipación y aseguró que existe una agenda amplia de trabajo con las provincias. En ese marco, buscó separar la negociación institucional de las diferencias políticas y electorales: “La agenda hoy es una agenda de gestión”, remarcó.

Energía: el reclamo misionero por las tarifas llega a la mesa nacional

La cuestión energética será uno de los puntos sensibles del encuentro. Misiones viene planteando la necesidad de contar con un esquema que contemple las particularidades climáticas de la región y permita reducir el impacto de las tarifas sobre hogares, comercios y actividades productivas.

Santilli confirmó que el Gobierno está trabajando con los gobernadores sobre el concepto de “zonas cálidas”, una discusión que aparece como contrapartida de la iniciativa de Zonas Frías que ya avanzó en el Congreso. “Estamos discutiendo el tema de las cálidas horas cálidas, estamos trabajando con los gobernadores”, sostuvo.

La definición es relevante porque abre una puerta institucional para un reclamo que el Norte Grande viene planteando desde hace tiempo: que la política energética incorpore no sólo las necesidades de calefacción durante el invierno, sino también los costos asociados al consumo eléctrico y la refrigeración durante los meses de temperaturas elevadas.

En el caso de Misiones, el planteo tiene una dimensión económica adicional. La energía es un insumo transversal para la industria, el comercio y los servicios, por lo que el costo tarifario incide directamente sobre la competitividad de las empresas y sobre el ingreso disponible de los hogares.

Rutas: Nación asegura que avanzará con el esquema de concesiones

La infraestructura vial será otro de los ejes de la conversación. Santilli sostuvo que el Gobierno nacional está avanzando en el proceso de concesión de la Red Federal de Concesiones y destacó que se trata de más de 9.000 kilómetros por los que circula, según sus palabras, alrededor del 70% de la red vial argentina.

El jefe de Gabinete aseguró que ya se completó una etapa del proceso y que resta adjudicar unos 3.000 o 3.500 kilómetros, con la expectativa de que las obras comiencen hacia fines de agosto o principios de septiembre.

En el caso de Misiones, afirmó que existen dos rutas incluidas en el paquete de obras que la Nación está discutiendo con el gobierno provincial. Santilli también mencionó acuerdos alcanzados con otras jurisdicciones, como San Juan, y trabajos proyectados en Corrientes.

La discusión vial adquiere especial importancia para el Norte Grande porque la infraestructura no constituye solamente una cuestión de conectividad. Para economías alejadas de los principales centros de consumo y puertos, el estado de las rutas determina costos logísticos, tiempos de traslado y capacidad de competir en mercados nacionales e internacionales.

Yerba mate: Santilli reivindicó las exportaciones, pero deberá escuchar el reclamo de los tareferos

Consultado específicamente por la crisis yerbatera, el jefe de Gabinete evitó anticipar medidas y sostuvo que escuchará el planteo del gobernador Hugo Passalacqua. Su argumento se concentró en el comportamiento externo del complejo: “Yerba está exportando mucho”, afirmó, y señaló que los números hacia afuera muestran un fuerte desempeño.

El dato exportador, sin embargo, convive con una problemática interna que constituye uno de los principales reclamos productivos de Misiones. La fortaleza de las ventas externas no necesariamente se traduce de manera automática en una mejora de los ingresos de todos los eslabones de la cadena, particularmente en el segmento de productores y trabajadores rurales.

La propia entrevista expuso esa tensión cuando se puso sobre la mesa la situación de los aproximadamente 12.000 tareferos que atraviesan dificultades laborales. Santilli respondió que el Gobierno debe mirar “toda la película”, en referencia a la situación económica general y al proceso de transformación que, según su interpretación, atraviesa el país.

La discusión resulta particularmente relevante para Misiones porque coloca frente a frente dos indicadores que pueden evolucionar en direcciones diferentes: el crecimiento de las exportaciones y la distribución interna del ingreso generado por una cadena productiva. Para una política pública orientada al desarrollo regional, el desafío consiste precisamente en lograr que una mayor inserción externa se traduzca en mejores condiciones para productores, trabajadores y comunidades vinculadas a la actividad.

“Los mejores años” y el reclamo que incomoda al Gobierno

La conversación también puso a prueba uno de los principales argumentos del Gobierno nacional: que la estabilización macroeconómica terminará dando paso a una etapa de crecimiento más extendido.

Frente al señalamiento de que el discurso sobre “los mejores años” de la economía lleva tiempo sin reflejarse en la vida cotidiana, Santilli reconoció que la recuperación todavía no alcanzó de manera homogénea a todos los sectores. “Hay sectores que están padeciendo, sí, es verdad”, admitió.

El jefe de Gabinete defendió, al mismo tiempo, el rumbo económico y sostuvo que la Argentina se encuentra en una transición desde una economía que, según su diagnóstico, destruía valor hacia otra que busca fortalecer los sectores productivos.

En su explicación apeló a la magnitud de la crisis heredada y recordó los niveles de pobreza e indigencia registrados al comienzo de la gestión de Javier Milei. Pero la respuesta más significativa llegó cuando se le planteó por qué el costo del proceso parece recaer todavía sobre las pequeñas empresas, los trabajadores y los hogares mientras la recuperación macroeconómica no termina de derramarse sobre el consumo.

“Yo creo que va a llegar”, respondió Santilli, y ubicó la transformación argentina dentro de un horizonte de entre tres y siete años al comparar con procesos de cambios estructurales atravesados por otros países.

El problema político de esa respuesta es evidente: el horizonte macroeconómico no necesariamente coincide con el horizonte social de una familia que no llega a fin de mes, de un comercio que perdió ventas o de un trabajador que quedó fuera del mercado laboral. La estabilización puede ser condición necesaria para el crecimiento, pero no constituye por sí sola una garantía de recuperación distributiva.

“Venimos de una película de terror”, la metáfora con la que Santilli defendió el rumbo

La entrevista terminó concentrando buena parte de la discusión que atravesará la Asamblea del Norte Grande. Ante el planteo sobre los misioneros que enfrentan dificultades para pagar la luz, sostener el consumo o conseguir trabajo, Santilli eligió reivindicar el esfuerzo social y pidió evitar una lectura exclusivamente pesimista.

“Primero, agradecerle por el esfuerzo que viene haciendo el misionero y el argentino”, afirmó. Luego reconoció que “llevamos dos años y no es fácil”, aunque insistió en que el cambio estructural todavía debe alcanzar a los sectores que permanecen rezagados.

La definición más gráfica llegó al final: “Venís de una película de terror y está cambiando esa película”.

El desafío para el Gobierno nacional es convertir esa metáfora política en resultados verificables. Para Misiones, la Asamblea representa una oportunidad para medir esa promesa en variables concretas: tarifas energéticas compatibles con la realidad climática regional, rutas que reduzcan costos logísticos, respuestas para las cadenas productivas y políticas capaces de transformar el crecimiento exportador en empleo e ingresos.

La reunión del Norte Grande, en ese sentido, no será sólo una fotografía institucional de gobernadores. Será una instancia para determinar cuánto de la agenda federal puede convertirse en decisiones concretas y, especialmente, si el proceso de recuperación que defiende la Casa Rosada comienza finalmente a llegar a aquellos sectores que Santilli reconoce que todavía están esperando.

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Passalacqua recibe al Norte Grande en Posadas: infraestructura, energía y una negociación clave con Nación

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Misiones será este miércoles el escenario de una nueva pulseada política del federalismo argentino. El gobernador Hugo Passalacqua recibirá en Posadas a los mandatarios y representantes de las diez provincias del Norte Grande en la 24ª Asamblea de Gobernadores, un encuentro que pondrá sobre la mesa una agenda que combina infraestructura, energía, desarrollo regional y, de manera indirecta, una negociación de alto interés para la Casa Rosada en el Senado.

La Asamblea se desarrollará en el Parque del Conocimiento y buscará consolidar posiciones comunes frente a problemas estructurales del norte argentino. El financiamiento de infraestructura aparece entre los ejes centrales, en un contexto donde las restricciones sobre la obra pública nacional obligan a las provincias a discutir alternativas para sostener conectividad, competitividad y capacidad productiva.

El otro capítulo estratégico será el energético. Los gobernadores abordarán la Estrategia Federal Energética, con especial atención a las nuevas rutas y tarifas de transporte dentro del sistema de gas. Para Misiones y buena parte del Norte Grande, la discusión tiene una dimensión que excede la infraestructura: el costo y la disponibilidad de energía condicionan directamente las posibilidades de radicación industrial, inversión y expansión de las actividades productivas.

La agenda incorporará además el impacto potencial del fenómeno climático de El Niño, con la necesidad de fortalecer herramientas de prevención y respuesta ante eventos que pueden afectar infraestructura, producción y servicios públicos. También se trabajará sobre la marca institucional Norte Grande, con la intención de profundizar la identidad común y la presencia conjunta de la región.

El Norte Grande vuelve a ser una pieza de negociación para la Casa Rosada

La reunión adquiere una relevancia política adicional porque llega en medio de conversaciones entre el Gobierno nacional y los mandatarios del Norte Grande alrededor del proyecto de Zonas Frías y de una eventual propuesta para las provincias que enfrentan temperaturas extremas durante el verano.

Según el escenario planteado en la información suministrada, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, viene manteniendo contactos con los gobernadores para buscar posiciones que permitan reunir los votos necesarios en el Senado para aprobar el proyecto que ya obtuvo media sanción en Diputados. La estrategia oficial contemplaría discutir posteriormente un esquema específico para las denominadas zonas cálidas.

En ese tablero, la Asamblea de Posadas puede funcionar como una instancia política de coordinación regional. El debate sobre tarifas energéticas, transporte de gas y condiciones diferenciales de acceso a la energía se superpone así con una negociación parlamentaria que necesita de los votos de senadores de las provincias del Norte Grande.

La cuestión tiene particular importancia para Misiones, donde el costo energético y las condiciones de acceso a infraestructura forman parte de una agenda histórica de reclamos federales. La discusión sobre un régimen diferencial para zonas cálidas podría abrir, en ese sentido, un capítulo específico para las provincias del NEA, aunque el material suministrado no precisa todavía los alcances concretos de esa eventual propuesta.

Un bloque regional atravesado por distintas estrategias políticas

El Norte Grande llega a esta Asamblea con una característica que complejiza cualquier intento de presentar al espacio como un bloque político homogéneo. Los gobernadores han sostenido posiciones diferentes frente a la administración de Javier Milei, combinando acuerdos institucionales, reclamos federales y distintos grados de acompañamiento a las iniciativas del Ejecutivo.

El escenario también tiene como telón de fondo el nuevo rol de Gerardo Zamora, quien dejó la gobernación de Santiago del Estero para asumir como senador nacional. De acuerdo con los datos aportados, Zamora conserva peso político en su provincia y continúa siendo una referencia dentro del armado regional, aunque la representación santiagueña en la Asamblea estará a cargo de Elías Suárez.

La diferencia entre los posicionamientos también se expresa en el vínculo con la Casa Rosada. Mientras algunos mandatarios del Norte Grande han mantenido una relación de mayor cooperación con el Gobierno nacional, otros buscan reforzar un perfil opositor o de mayor autonomía política. Esa heterogeneidad vuelve más relevante la capacidad del espacio para construir acuerdos sobre asuntos concretos, aun cuando no exista coincidencia plena en materia partidaria.

En ese contexto, la discusión energética puede transformarse en un terreno de convergencia. Para las provincias, la cuestión no se reduce al precio de una tarifa: involucra competitividad productiva, infraestructura, acceso a servicios y condiciones territoriales diferenciadas.

Zamora y una crítica que tensiona el debate sobre el modelo de desarrollo

El nuevo posicionamiento público de Gerardo Zamora agrega otro componente a la discusión regional. En una columna citada en el material de base, el senador cuestionó iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional y planteó una concepción del desarrollo que pone el foco en la soberanía sobre los recursos naturales, la producción, el empleo y la capacidad estatal para establecer reglas.

Su planteo introduce una discusión de fondo que excede la agenda inmediata de la Asamblea: qué modelo de federalismo económico pretende construir la Argentina y cuánto margen tendrán las provincias para negociar las condiciones de desarrollo de sus territorios.

La tensión aparece especialmente alrededor de la infraestructura y los recursos estratégicos. Mientras el Gobierno nacional impulsa una agenda basada en la desregulación y la reducción de la intervención estatal, las provincias buscan preservar herramientas que consideran necesarias para compensar asimetrías territoriales y sostener inversiones donde los costos estructurales son mayores.

Para Misiones, esa discusión tiene una traducción concreta. La provincia necesita infraestructura y energía competitiva para reducir las desventajas derivadas de su localización, ampliar su capacidad productiva y sostener el crecimiento de sus cadenas de valor. El Norte Grande comparte buena parte de esas restricciones, aunque con realidades productivas diferentes.

Por eso, la Asamblea de Posadas puede ser leída menos como una reunión protocolar y más como una instancia de negociación territorial. La capacidad de los gobernadores para transformar demandas individuales en una agenda común será determinante para medir el peso real del bloque frente a Nación.

Passalacqua será anfitrión de una agenda con impacto federal

Las actividades comenzarán a las 10 con la llegada de los gobernadores al Hangar de la Provincia. A las 10.20 está prevista la fotografía institucional en la explanada del Parque del Conocimiento, mientras que la Asamblea comenzará a las 10.45. A las 12.45 los mandatarios atenderán a la prensa y posteriormente compartirán un almuerzo de trabajo.

Para Passalacqua, la condición de anfitrión ofrece además una oportunidad para colocar los intereses específicos de Misiones dentro de una agenda regional más amplia. La provincia puede utilizar el ámbito del Norte Grande para reforzar reclamos vinculados con energía, infraestructura y conectividad, pero también para buscar acuerdos que permitan mejorar las condiciones estructurales de competitividad.

El desafío estará en que la fotografía institucional de diez provincias se transforme en una agenda efectiva de negociación. En un escenario de recursos fiscales limitados, infraestructura nacional ralentizada y una discusión energética que vuelve a ocupar el centro de la política económica, el federalismo se mide menos por la cantidad de reuniones y más por la capacidad de convertir consensos regionales en decisiones concretas.

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META DESCRIPCIÓN: Passalacqua recibe al Norte Grande en Posadas para debatir infraestructura, energía y una negociación clave por tarifas y Zonas Frías.

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