Tras un año de trabajo, se cayó la licitación del Puerto de Posadas

Después de un proceso que duró un año y que generó gran expectativa en el sector productivo, la Provincia decidió dar por caída la licitación del puerto de Posadas, ya que los oferentes no cumplieron con algunas exigencias de los pliegos.

Por lo tanto, se abrirá un nuevo proceso con nuevos pliegos para poner en marcha la obra diseñada para atacar uno de los puntos débiles de la producción misionera: reactivar el transporte fluvial y bajar los costos logísticos.

El 6 de noviembre el Ente Portuario de la Provincia (APPSA), encabezado por Luis Lichowski, comunicó oficialmente a los dos oferentes que no se iba a avanzar en el proceso de licitación.

Fuentes cercanas a la operación indicaron que en poco tiempo más se volvería a lanzar una nueva licitación, invitando nuevamente a las dos únicas empresas que se presentaron a la compulsa. Aunque la información ya es oficial, desde el Ente Portuario manejaron la novedad con bajo perfil.

“Queremos lo mejor para el puerto de la provincia, así que habrá que esperar un poco más”, señalaron.

¿Cuál fue el motivo por que el cual fracasó la licitación? De los dos grupos que se presentaron, uno no tenía antecedentes en la operación portuaria, aunque si ostenta una gran experiencia como operador fluvial. Por este motivo el proceso de licitación no pasó la etapa del sobre uno, que es donde un Comité Evaluador analizó la experiencia, los antecedentes técnicos y económicos. En definitiva, la capacidad real de cada oferente en operar el puerto.

Recién después de pasar esa etapa se abría el sobre 2 con la oferta técnica y económica. Es decir, cada grupo empresario indica qué piensa hacer con el puerto, qué maquinaria va a instalar y qué tarifas va a cobrar a los exportadores. Este último punto es fundamental, el Gobierno no busca ganar dinero con este negocio, sino reactivar el transporte fluvial y darle viabilidad a la producción misionera.

En rigor, el problema de la licitación –según se dice- estuvo en la confección de los pliegos. Hay que tener en cuenta que el Ente Portuario de la provincia se creó recién ahora, a los efectos de esta compulsa, y nunca antes hizo una licitación de ningún tipo (la licitación lleva el número 1).

Es por eso que en la próxima licitación, si bien la Provincia apuntará a buscar que se sume algún otro oferente, volverá a invitar a las dos UTE que se presentaron. Acá no hubo un rechazo total a ninguno de las dos empresas sino un “barajar y dar de nuevo” en el proceso licitatorio, para que todo se haga con la mayor transparencia.

Tanto la Comisión Evaluadora que analizó los pliegos (su recomendación no es vinculante) como el Ente Portuario, quieren que sean al menos dos empresas las que compitan hasta la apertura del sobre 2, para recién ahí determinar un ganador, comparando ofertas.

La primera UTE está formada por el Grupo Fénix de origen paraguayo, que opera uno de los principales puertos multimodales de Asunción y posee una flota de barcos fluviales. Los paraguayos se asociaron a la firma local Amazon, un operador logístico y de comercio exterior de vasta experiencia. Cabe aclarar que asociarse con una empresa local, otorga más puntos en la licitación.

El otro grupo estaba constituido por el operador marítimo y fluvial Argenmar y la firma local WK1, dedicada a la exportación de té. Este es el grupo que no reunía antecedentes suficientes en el rubro operación portuaria. Originalmente esta UTE iba a contar con un grupo brasileño y holandés que a último momento decidió no participar.

Argenmar es una naviera que también brinda soluciones logísticas, con gran experiencia en la hidrovía Paraná-Paraguay y una base logística en Asunción, entre otros lugares. Está buscando entrar en el negocio de la operación portuaria.

La operación del Puerto de Posadas requiere de grandes inversiones para quien resulte adjudicatario. En los pliegos se menciona una inversión de entre 60 y 250 millones de pesos. Fuentes del mercado dicen que la inversión óptima para poner el puerto en marcha estaría en torno a los $125 millones.

No es para nada un negocio “cantado”, sino una iniciativa que requiere de mucho tiempo hasta que pueda convertirse en un negocio redituable para el futuro operador. Por eso es que se decidió adjudicarlo por licitación y no en forma directa. Esta última posibilidad no permite dar el puerto en un plazo de más de 10 años. En cambio la licitación se puede hacer por 20 años, prorrogable por otros 20.

En el Ente Portuario ya habían avisado que la idea es darle al operador 30 años para que desarrolle el negocio. Incluso en la página web de la Administración Portuaria de Posadas y Santa Ana (APPSA) una de las primeras informaciones sobre la licitación indica que el canon que pagará el operador podría renegociarse: Toda una señal de que la provincia lo que busca es ser flexible y facilitar que los números le cierren a todos.

La premisa oficial es reactivar el transporte por el río y empezar el largo camino para lograr bajar costos, no solo para exportar, sino también para vender a Buenos Aires y grandes centros urbanos lejanos de Misiones.

Todas estas consideraciones dan una noción de lo difícil que es reactivar la navegación fluvial por el río Paraná después de años de abandono e inactividad. Sucede lo mismo con otros puertos del Paraná que han sido desactivados.

Los escollos son muchos, y uno de los principales es la enorme cantidad de regulaciones y costos laborales que rigen hoy las operaciones fluviales. La idea que sostiene todo es que el transporte por barco es mucho más barato que el camión. Pero en la Argentina todo esto también está por verse.

No por nada se presentaron solo dos oferentes a este proceso, a pesar de los esfuerzos que hizo el Gobierno por atraer a más interesados.

Incluso realizó una suerte de pre-licitación (llamado a manifestaciones de interés). Además, una vez que estaban Argenmar-WK1 y Grupo Fénix-Amazon, APPSA prorrogó por 41 días el plazo de presentación de ofertas con el objetivo de sumar a algún otro competidor a los dos que ya había.

Pero esa prórroga al final no fue fructífera. Se presentaron los dos oferentes y se puso en marcha el proceso de análisis de ofertas con los dos competidores.

Inicialmente el análisis del sobre 1 iba a durar unos 30 días, con un lapso de 5 días más para presentar objeciones. Los plazos se fueron estirando. En el medio estuvieron las PASO y las elecciones de octubre. Finalmente se llegó a un punto donde el Ente Portuario decidió “barajar y dar de nuevo”. Y se lo comunicó a las dos empresas hace tres semanas.

En el  medio, los productores misioneros –en especial del rubro maderero- se lamentan. Para muchos que vienen siguiendo el proceso de cerca, el Puerto de Posadas podría haber quedado operativo a partir de diciembre. Es decir, el mes que viene.

“Desgraciadamente esta nueva postergación nos ha quitado una herramienta que hubiera permitido una reducción gradual y real de los costos logísticos, permitiendo desarrollar industrias como la  maderera con buenas oportunidades de negocios”, dijo un empresario que hace 8 días estuvo en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri en el segundo encuentro de la Mesa Forestal.

Justamente, la caída de la licitación del Puerto de Posadas fue uno de los temas que se repasó en esa mesa de trabajo con el primer mandatario. Habrá que esperar un tiempo más. Esto de revivir el transporte por el majestuoso Paraná es un proceso a largo plazo. En todo sentido.

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