Trump amenaza con aranceles a los BRICS y profundiza la tensión comercial con sus aliados
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El presidente de EE.UU. reavivó el conflicto geoeconómico al acusar al bloque BRICS de impulsar una agenda antiestadounidense. Anunció aranceles del 10% a países alineados con el grupo y redobló la presión sobre socios comerciales clave como Japón y Corea del Sur.
EE.UU. vs. BRICS: ¿guerra comercial o disuasión diplomática?
En plena cumbre de los BRICS celebrada en Río de Janeiro, el presidente Donald Trump lanzó una dura advertencia al bloque: “Cualquier país que se alinee con las políticas antiestadounidenses de los BRICS pagará un arancel adicional del 10%. No habrá excepciones a esta política”, escribió en sus redes sociales.
La amenaza llega en un momento de expansión para el grupo que integran Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía e Indonesia, que ya representa casi la mitad de la población mundial y cerca del 40% del PBI global.
Trump ya había expresado su rechazo en noviembre de 2024 ante cualquier intento de los BRICS de crear una moneda común o avanzar en la desdolarización: “Que se busquen a otro incauto. Exigimos que no sustituyan al poderoso dólar estadounidense”, escribió en su red social Truth.
Crece la presión comercial: nuevos aranceles para aliados estratégicos
Horas después de apuntar contra los BRICS, Trump extendió su ofensiva económica a Japón y Corea del Sur, dos de los principales socios comerciales de EE.UU. A través de cartas formales, les notificó aranceles del 25% a partir del 1° de agosto, por sus “desequilibrios comerciales”.
Más tarde, el presidente anunció medidas similares para Malasia, Kazajistán, Sudáfrica, Myanmar y Laos, con aranceles que podrían llegar hasta el 40%. Aseguró que firmará un decreto para extender hasta agosto la tregua arancelaria que vence el 9 de julio.
Según la Casa Blanca, Trump espera recibir llamados “rogando llegar a acuerdos”. Sin embargo, solo se firmaron tres acuerdos en los últimos tres meses, lo que refleja un entorno comercial cada vez más incierto.

Los BRICS, ¿bloque antioccidental o plataforma multipolar?
La retórica de Trump refuerza una narrativa que gana terreno en Washington: que los BRICS operan como un bloque antioccidental. Esta visión se sostiene en la presencia de China, Rusia e Irán, enemigos geopolíticos históricos de EE.UU.
No obstante, expertos consultados por BBC Brasil y medios internacionales matizan esa mirada. Brasil, India, Sudáfrica e Indonesia mantienen fuertes vínculos con Occidente y rechazan posicionamientos confrontativos. “Los BRICS no son un bloque antioccidental, sino un grupo no occidental”, explicó el primer ministro indio Narendra Modi, según una cita referida por Vladimir Putin.
La inclusión de Irán en el bloque en 2024 y la ambigua postura frente a la invasión rusa en Ucrania alimentan la tesis de un giro geopolítico, pero líderes como Lula da Silva y analistas como Ana Paula García, del BRICS Policy Center, subrayan que la prioridad sigue siendo reformar el sistema financiero global más que reemplazarlo.

Respuesta de Brasil: Lula rechaza amenazas de Trump
El presidente brasileño fue directo al responder los dichos de Trump: “No creo que sea muy responsable ni serio que un presidente de un país del tamaño de Estados Unidos amenace al mundo a través de internet. No queremos un emperador”, afirmó Lula en la conferencia de cierre de la cumbre de los BRICS en Río.
El mandatario también se mostró reticente a las iniciativas más disruptivas dentro del bloque —como una moneda común o una alternativa al FMI— y evitó alinear a Brasil con las posturas más confrontativas de China, Rusia o Irán.

Las amenazas de Trump marcan un claro giro proteccionista y unilateral en la política exterior y comercial de Estados Unidos. El ascenso de los BRICS como alternativa al orden occidental genera resistencias, pero también plantea preguntas sobre el futuro de la cooperación multilateral.
La diplomacia de aranceles puede tener efectos inmediatos sobre los precios y el comercio internacional, pero también profundiza las divisiones geopolíticas. La competencia entre bloques ya no es solo económica, sino estratégica.
