Un ex empleado de Twitter es condenado por espiar para Arabia Saudita

Ahmad Abouammo fue sobornado por un alto asesor de Mohammed bin Salman, gobernante de Arabia Saudita, para silenciar a sus críticos.

Un empleado de la red social Twitter, fue condenado en un tribunal de California, EE.UU. por espiar para Arabia Saudita al entregar información personal de usuarios que habían utilizado la plataforma nombres anónimos para criticar al Reino Saudí y a su familia real.

Ahmad Abouammo, residente de EE.UU., nacido en Egipto, fue declarado culpable el martes por un jurado californiano, por actuar como agente de Arabia Saudita, blanqueo de dinero, conspiración para cometer fraude electrónico y falsificación de registros. El juicio que duró dos semanas ante un tribunal de San Francisco, lo hizo enfrentar una condena de entre 10 y 20 años de prisión.

Abouammo, gerente de asociaciones de medios de comunicación de Twitter en 2015, sostuvo que simplemente estaba haciendo su trabajo de promoción de la naciente red de medios sociales en Oriente Medio y el Norte de África. Los fiscales alegaron que su relación con un alto ayudante de Mohammed bin Salman, o MBS, ahora gobernante de facto de Arabia Saudita, fue mucho más allá, buscando ayudar al príncipe heredero a silenciar a sus críticos.

Ante el jurado se exhibieron pruebas de que Abouammo recibió un reloj Hublot y U$S 300000 en transferencias bancarias que según EE.UU. fueron sobornos del ayudante de MBS, Bader Al-Asaker, a cambio de información confidencial de cuentas de Twitter sobre disidentes saudíes.

Fotógrafo: David Paul Morris

El juicio se desarrolló con el telón de fondo con los acuerdos entre el presidente Joe Biden con el príncipe heredero a mediados de julio en un intento de fortalecer las relaciones con Arabia Saudita. A la que Biden calificó en ese entonces de nación “paria” después que sus agentes asesinaran y desmembraran al periodista del Washington Post Jamal Khashoggi en 2018.

A los fiscales se les prohibió, por decisión judicial, decir a los jurados explícitamente que EE.UU. y las organizaciones de derechos humanos creen que Arabia Saudita, bajo el mando de MBS, detuvo y torturó en secreto a sus críticos.

Aunque insinuaron las prácticas brutales a través de un testigo experto que testificó sobre la política y la cultura cambiante de Arabia Saudita. Además de una mujer que testificó a los miembros del jurado que su hermano guardó silencio en 2018, luego de publicar críticas satíricas al país en Twitter.

Angela Chuang, defensora pública federal, representante de Abouammo, señaló al jurado que el caso fue producto de una investigación mal conducida y del manejo descuidado de Twitter de los datos de sus usuarios. EE.UU. permitió que el verdadero objetivo de su investigación, el presunto co-conspirador de Abouammo, Ali Alzabarah, que trabajaba en Twitter como ingeniero, huyera a Arabia Saudita a pesar de estar bajo vigilancia, enfatizó Chuang.

“Tanto el gobierno como Twitter necesitan una forma de salvar la cara”, dijo Chuang al jurado. EE.UU. dejó escapar a su sospechoso principal y Twitter arrojó a Abouammo “debajo del autobús”, afirmó. “¿Este caso es lo mejor que se les ocurrió?” Preguntó.

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