Un flete con té desde Campo Viera a Rosario cuesta casi el doble que desde Buenos Aires a Estados Unidos

Por Paola Villalba, Frontera Jesuita. Para Jonathan Klimiuk, gerente de “Klimiuk Infusiones”, la cosecha tealera argentina que recién termina fue la más complicada de los últimos años, donde tanto el costo del flete, la inflación, y la caída de las exportaciones, jugaron un rol negativo fundamental para el sector perjudicando las ventas.

Un flete con té desde Campo Viera al puerto de Rosario cuesta casi el doble que un buque desde Buenos Aires a Malasia o Estados Unidos. “El flete a Buenos Aires cuesta U$S 1400 desde Campo Viera; a Malasia, U$D 910; a Estados Unidos, U$S 1050”, aseguró el industrial en diálogo con Carlos Vedoya Recio en Frontera Jesuita.

Klimiuk es productor de té y yerba mate, -al frente de la empresa familiar con sede en Campo Viera-, en su visita a Frontera Jesuita compartió su balance de la zafra tealera 2018-2019 y su visión sobre el mercado de las infusiones.

Fin de la zafra. Hace unos 20 días, cerró la cosecha de té argentino y desde la perspectiva de Klimiuk “fue una de las más complicadas de los últimos años para el sector tealero porque hubo complicaciones en las ventas, lo cual afecta a toda la cadena y el eslabón más débil es el productor que paga el pato, porque las grandes exportadoras hoy tienen un volumen importante en pocas manos. Esto hace que cuando hay complicaciones de ventas, se afecte al secadero en rama, al intermediario, el productor que entregaba su producción y no se le puede cumplir con los precios justos”.

Desde la zafra anterior se venían buscando mejores precios pero “no se puede lograr ofrecer un mejor valor por la inflación interna que tenemos, las altas tasas de intereses y logístico -altos costos de fletes-, entonces seguimos trasladando nuestra inflación afuera hasta que los grandes compradores busca abaratar sus costos de producción y compran de otros mercados”, explicó Klimiuk en Frontera Jesuita.

Agregó que si bien la región es líder de producción de té en Argentina, solamente representa el 3% a nivel internacional. Teniendo en cuenta el dato antes mencionado, los grandes compradores salen a buscar y bajar sus costos. Ante ese panorama “nosotros no podemos competir y estamos pagando las consecuencias porque el 10% de nuestra producción no se pueden ubicar, están en los depósitos lo cual representa una complicación financiera grave para las pequeñas y grandes industrias exportadoras de té”, destacó el industrial en diálogo con Carlos Vedoya Recio.

Como consecuencia, se avizora un mal arranque para la próxima cosecha por el stock en los depósitos, según adelantó el tealero.

Desafío. Estados Unidos redujo el volumen de compra de té argentino, por eso el consorcio tealero del que forma parte Klimiuk, -junto a 4 pequeñas industrias y una cooperativa-, salieron a buscar nuevos mercados en Perú, Chile, Rusia y Brasil entre otros destinos.

“Tenemos un promedio de producción anual de 3 millones de kilos de té negro”, dijo el gerente, quien insiste que al camino para captar nuevos mercados de exportación se lo encuentra trabajando junto a otras pymes para ser más competitivos.

Agregó que el desafío del grupo de exportadores “es tener que lo que clientes requieren”. Por ejemplo para Chile se armó un prototipo envasado, “una muestra para trabajar con ellos para alcanzar el productor y estándar que requería el cliente. Ahora estamos trabajando en tema de costos y por otro lado avanzando con contactos en Dubai”.

 
 
 

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