Un llamado al Todos
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Más allá del anuncio explosivo, sobre el fin del pago a cuenta en los controles fiscales de ingreso a Misiones, el discurso del gobernador Hugo Passalacqua dejó varios matices políticos para la lectura más fina. En principio, la toma de distancia con la Nación y sus políticas. Pero también un mensaje a tono con el tiempo político. “Misiones se ha consolidado como precursora de una idea que el Santo Padre, el Papa Francisco, supo bautizar como la “Cultura del Encuentro”. La esencia del misionero es esa voluntad de encontrarnos, de buscar consensos y avanzar juntos, aún en el lógico y necesario disenso que nos ofrece la democracia. Ya en la Revolución de Mayo se acuñó el concepto de “El poder está en la gente”. Estas mismas palabras expresó Carlos Rovira en la génesis de este espacio cuando ratificó el compromiso con cada misionero en la pelea inclaudicable por la genuina soberanía política”, argumentó Passalacqua.
“Esa frase simple y nítida resume nuestra concepción de gobierno: los cargos son siempre temporales, por lo que no debemos olvidar jamás ante quiénes rendimos cuentas, nuestros comprovincianos. Aunque parezca obvio, conviene destacar que todos los logros alcanzados son el mérito del enorme esfuerzo de la gente, de los intendentes que siempre están y del reflejo de una cohesión y una visión de Estado que se han sostenido en el tiempo. Iniciativas claves que fueron proyectadas bajo la visión del ingeniero Rovira, otras se consolidaron durante la gestión de Maurice Closs, y muchas otras han sido impulsadas por el Oscar Herrera Ahuad y sus respectivos equipos de trabajo. Esta labor ininterrumpida a través de diversas administraciones garantiza que todos estos esfuerzos confluyan hoy en un propósito esencial: el bien común para la familia misionera. Al fin y al cabo, el verdadero progreso de una sociedad emerge únicamente de un esfuerzo conjunto y de una dedicación coherente”, remarcó.“Hay una construcción de sociedad que me gusta. Solidaria y tolerante, sensible con quienes más lo necesitan, comprometida con la justicia social y, si se me permite, con valores cristianos. Una sociedad que preserva la identidad misionera, que es afectuosa e inclusiva, sin grietas irreconciliables; que prioriza los reclamos federales y rechaza toda forma de violencia, ya sea simbólica o verbal. Y hay otra sociedad que algunos pretenden edificar que, francamente, no me gusta y lo debo decir: la egoísta, que discrimina y excluye, la que abandona a los más humildes, la que se ampara en soluciones mágicas (del mercado o del Estado absolutista), la que reemplaza al diálogo por la agresión, la intolerante y soberbia que convierte al que piensa distinto en enemigo, y la que responde a los intereses del país central. No nos detengamos. Sigamos transitando unidos esta cultura del encuentro, pisando fuerte, siempre para adelante. Hombro con hombro. Corrigiendo lo que haya que corregir. No hay lugar para mezquindades ni sectarismos cuando la provincia necesita A TODOS. Les aseguro que tengo la fortaleza y la templanza necesarias para navegar estos tiempos difíciles hoy y mañana. Sé que juntos, guiados por esa ley no escrita del SER misionero, sabremos acompañarnos y superar cada obstáculo. Misiones siempre ha demostrado ser más fuerte en la unidad”, culminó Passalacqua.
