Rovira

Cuentos increíbles y realidades que demandan

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Hay historias difíciles de creer. Y después está la de Manuel Adorni. Durante semanas el jefe de Gabinete soportó preguntas incómodas sobre su patrimonio, sus gastos, sus inmuebles, los préstamos que tomó y la velocidad con la que crecieron sus activos desde que llegó al poder. La respuesta finalmente llegó con una batería de declaraciones juradas rectificativas presentadas oportunamente unas pocas horas antes de que comience el Mundial que podría acaparar la atención por estas horas. Pero no tuvo suerte. Sólo se habla de las rectificativas de Adorni. 

Rectificativas. Qué palabra elegante para decir: “Voy a rehacer los números porque los anteriores ya no me sirven”. Recuerda a reperfilar

La secuencia tiene algo de prodigio financiero y bastante de realismo mágico libertario. Según la nueva versión de los hechos, Adorni habría invertido unos 200.000 dólares en Bitcoin entre 2013 y 2018. Una apuesta que, según explica ahora, terminó generándole una fortuna cercana a los 500.000 dólares. Luego habría vendido esos activos para proteger el futuro de sus hijos y conservado ese dinero durante años. En efectivo. Guardado. Quieto. Invisible. Tan invisible que se olvidó de declararlo cuando ingresó al Gobierno. Recién ahora recuperó la memoria. Justo cuando la Justicia empezó a mirar sus gastos exorbitantes desde que asumió en la gestión pública. Antes compraba trajes en cuotas, reclamaba por una salchicha y pedía para el pasaje, según sus colegas en los medios. Después, viajes a destinos exclusivos, vuelos privados, departamentos y remodelaciones en el country.

La historia ya tendría problemas de verosimilitud si se tratara de un vecino del barrio. Encontrar un pendrive con semejante fortuna es digno de un guión cinematográfico. Pero adquiere otra dimensión cuando quien la cuenta es el jefe de Gabinete de la Nación. La pregunta elemental es simple: ¿quién invierte todo su patrimonio en Bitcoin en 2014? No una parte. No un porcentaje. Todo.

En 2014 Bitcoin era un experimento para entusiastas tecnológicos, libertarios tempranos y apostadores profesionales. No era un refugio de valor, ni una inversión conservadora. No era un plazo fijo. Era una ruleta.

Y según la explicación oficial, Adorni habría puesto ahí prácticamente todo lo que tenía.

Más extraño todavía: los números tampoco terminan de cerrar. Si efectivamente hubiera invertido 200.000 dólares cuando Bitcoin cotizaba en torno a los 500 dólares y vendido cuando rondaba los 7.500, la rentabilidad habría sido muy superior a la que ahora declara. Los cálculos simples sugieren que el resultado debería haber sido varias veces más alto que los poco más de 500.000 dólares que intenta justificar. Ni siquiera el milagro parece estar bien contado.

Pero el problema principal no es financiero, sino político y judicial.

La Justicia ya ordenó nuevas medidas de prueba. Solicitó reconstruir el historial laboral y de ingresos de Adorni y de su esposa desde 2012. Requirió información a organismos públicos, pidió analizar la evolución patrimonial y ordenó determinar cuánto valían los bitcoins cuando fueron adquiridos y cuánto representarían hoy. Incluso solicitó recopilar todas las declaraciones públicas en las que el funcionario habló sobre criptomonedas.

Un detalle especialmente incómodo. Porque existe un registro de Adorni contando que conoció Bitcoin a partir de un estudiante que seguía obsesivamente la cotización durante una clase. Un relato que no parece el de alguien que estaba apostando cientos de miles de dólares propios al mercado cripto.

Pero hay más. Las declaraciones rectificativas revelan que el funcionario habría llegado al Gobierno con un patrimonio cercano a los 708.000 dólares y hoy declara alrededor de 638.000.

Es decir, según su propia reconstrucción, perdió patrimonio en dólares. La otra pregunta incómoda es por qué necesitó préstamos de familiares y jubilados si disponía de semejante colchón de liquidez.

¿Por qué endeudarse cuando supuestamente había medio millón de dólares guardados? ¿Por qué pedir dinero prestado si el efectivo estaba disponible? Son preguntas que siguen sin respuesta.

Mientras tanto, la discusión jurídica empieza a desplazarse hacia un terreno mucho más delicado.

La figura de omisión maliciosa castiga a funcionarios que ocultan bienes o consignan datos falsos en sus declaraciones juradas. Si la Justicia concluye que existió voluntad de ocultar patrimonio, las consecuencias podrían incluir penas de prisión e inhabilitación para ejercer cargos públicos. No es una cuestión administrativa. Es una cuestión penal, que incluso puede salpicar al presidente Javier Milei, quien insiste en sostenerlo a pesar del posible efecto contagio. ¿Por qué? ¿Qué sabe Adorni? ¿La estafa $Libra como telón de fondo?

Antes de las “rectificativas”; Adorni y su esposa decidieron adherir al Régimen Simplificado de Ganancias impulsado por el propio Gobierno dentro del esquema conocido como “Inocencia Fiscal”, que implica, básicamente, que nadie preguntará demasiado por el origen de los fondos declarados o invertidos. También se adhirieron Federico Sturzenegger, el eyectado por sus amistades narco, José Luis Espert, Andrés Vázquez, Juan Pazo y una larga lista de funcionarios, legisladores y dirigentes oficialistas. 

El Gobierno que prometió terminar con los privilegios terminó acogiéndose a las virtudes de un régimen que reduce controles patrimoniales. 

La coincidencia temporal es extraordinaria y obliga a una lectura más rigurosa: primero aparecen preguntas sobre patrimonios difíciles de explicar. Después una ley que flexibiliza explicaciones patrimoniales. Finalmente, los funcionarios adhiriéndose a esa ley. Todo perfectamente legal. Pero políticamente puede resultar devastador.

Si un funcionario necesita ingresar a un esquema especial para acomodar declaraciones juradas que ya presentó; si debe rehacer varios años de patrimonio de manera retroactiva; si aparecen cientos de miles de dólares que antes no estaban; si la Justicia debe reconstruir una década de ingresos para entender qué pasó, es casi una confesión…el problema ya no es contable. Es de credibilidad. 

Y la credibilidad es el activo más difícil de blanquear. Sobre todo cuando la explicación exige creer que alguien apostó toda su fortuna a Bitcoin cuando casi nadie confiaba en las cripto, ganó una fortuna, la guardó durante años en efectivo, olvidó declararla al asumir funciones públicas y recién la recordó cuando comenzaron las investigaciones.

Hay que reconocer algo. No cualquiera puede construir una historia así.  Ni siquiera Hollywood se animaría a tanto. Adorni mintió incluso ante el Congreso, cuando juró que no había nada oculto en su patrimonio.

El problema es que el Gobierno llegó prometiendo que la corrupción era un problema de la política tradicional y que los funcionarios libertarios venían a demostrar una superioridad moral. Por eso cada inconsistencia pesa el doble.

Cristina Fernández está condenada por presuntos delitos cometidos varios escalones más abajo en la cadena de mando. Pero la Justicia consideró que la ex presidenta no podía no saber. Si hay jurisprudencia, a Milei podría aplicársele. 

Hasta ahora la explicación consiste en pedirle a la sociedad un acto de fe. El problema es que los gobiernos pueden pedir sacrificios. Pueden pedir paciencia. Incluso pueden pedir confianza. Lo único que no pueden pedir es credulidad.

El tuiter de Adorni, el 26 de diciembre del año pasado, cobra ahora una dimensión distinta 

Ahora no sólo admitió ser evasor, sino que implícitamente reveló que mintió ante el Congreso cuando afirmó: “Respecto de todos los bienes que componen mi patrimonio no existió nunca ocultación alguna”, afirmó. Pues había ocultado bastante. 

“Voy a pagar hasta el último impuesto que me corresponda pagar, hasta la última multa, todos los intereses, todo lo que devenga de este error”, prometió como si fuera algo optativo. El jefe de Gabinete negó además ser un “chorro”.

La nueva estrategia tiene sentido, si se considera que es preferible una investigación por evasión que por enriquecimiento ilícito. Sin embargo, la Justicia deberá continuar su recorrido y analizar las denuncias por presunta corrupción, viajes al exterior y, contra su esposa, por supuestos contratos irregulares con el Estado. 

El escándalo Adorni está opacando incluso los “méritos” del Gobierno, como la baja del riesgo país y el dato de la inflación, que estuvo por debajo de las proyecciones del mercado, con un 2,1 por ciento que marca algo de alivio. 

Pero también logra distraer de otros datos más complejos. Desde que asumió Milei, en diciembre de 2023, cerraron 26.989 empresas. 

En el primer mes de vigencia de la reforma laboral se destruyeron 7.603 puestos registrados privados. En los últimos 10 meses se perdieron 112.034 empleos registrados en el sector privado. En el último año, la pérdida asciende a 109.906 puestos, y desde que asumió Milei, la destrucción alcanza los 216.643 puestos (-3,4%). 

La gestión, de hecho, está paralizada. No hay acciones, no hay señales hacia las provincias. La economía sólo da señales positivas en donde está concentrada la minería y el petróleo. 

La reacción depende de las provincias. Misiones piensa su desarrollo desde la política con las proyecciones que emanan de Encuentro Misionero, el espacio que conduce Carlos Rovira, quien se sacó a sí mismo de las apetencias electorales. Cada jueves, la “previa” se convierte en una usina de ideas donde se piensa la provincia con impronta misionerista. No es apenas un eslogan, sino un contraste directo con los otros espacios, que diseñan su política en oposición a o esperando coordenadas que lleguen de la Capital Federal: “Todavía no definimos nuestra postura sobre la construcción de represas en Misiones. Esas definiciones vendrán desde nuestro presidente”, confesó Adrián Núñez, el referente libertario, sobre una cuestión esencial para Misiones. Ninguno de los referentes libertarios ni sus aliados circunstanciales, se animó a hablar de Adorni y sus andanzas del Bitcoin.

Rovira, en cambio, no eludió el debate por la represa de Corpus, pero recordó que Misiones fue puliendo una matriz energética propia, que puede alimentar hoy un tercio de la demanda y que cualquier proyecto hidroeléctrico debe contar necesariamente con el aval de la sociedad y dejar mucho más que regalías.

Pensar el futuro desde la provincia ya es un dato político que no se replica en otras latitudes, donde prima un sálvese quien pueda en medio de la vastedad del ajuste. Ese posicionamiento abarca todas las aristas para diagramar la nueva etapa política del oficialismo, que busca una síntesis entre lo que se hizo y lo que hace falta. Rovira anunció la pronta puesta en marcha del sistema acusatorio en Misiones, un viejo anhelo que propone un servicio de justicia más ágil y eficiente. 

La eficiencia también está puesta entre las prioridades de la gestión. El gobernador Hugo Passalacqua anunció que habrá un recorte de entre tres o cuatro ministerios -pueden ser más-. Según averiguó Economis, se trata de la fusión de áreas espejo: Cambio Climático con Ecología, Agricultura Familiar en el Agro, Acción Cooperativa con Industria y Energía también dentro del área de Obras Públicas. Se pretende achicar la carga burocrática y ahorrar recursos en el Presupuesto 2027. 

Ese alineamiento describe el momento que atraviesan los principales hombres del Gobierno: la política pensando a futuro, con la incorporación de nuevas ideas y actores y la gestión que necesita hacerse liviana para atender las urgencias. Passalacqua sabe de gobernar en tiempos complejos. Le tocó administrar durante Cambiemos y ahora con el ajuste como una política de parte de la Nación. La unidad de objetivos de Encuentro Misionero, que ya tiene aval legal para participar en las elecciones, contrasta con la espera de mandatos desde Buenos Aires y la búsqueda de alianzas imposibles entre los espacios menores. 

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Misiones tendrá su Bono Verde: Nación acompañará la emisión tras certificar la conservación de la selva

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Misiones quedó en condiciones de emitir su propio Bono Verde con aval de la Nación, luego de que la consultora internacional Verra certificara que la provincia evitó la emisión de 13,1 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente al frenar la deforestación. Con esa validación en la mano, el Gobierno provincial prepara ahora la salida del instrumento al mercado de créditos ambientales.

El acompañamiento del Ejecutivo nacional surgió de las gestiones políticas de esta semana en el Senado. Según la información oficial, el mentor de Encuentro Misionero, Carlos Rovira, mantuvo varias conversaciones telefónicas con el canciller Pablo Quirno, quien comprometió el apoyo de la Nación al proceso impulsado por la provincia. Ese compromiso fue ratificado este viernes en una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli.

El jueves, antes de la sesión de la Cámara de Representantes, Rovira ya había puesto en valor la certificación internacional y había anticipado que existían negociaciones a nivel nacional. La confirmación llegó horas después: la administración de Javier Milei acompañará la colocación de los bonos misioneros, una herramienta pensada para captar recursos a partir del valor económico que genera la conservación de los bosques.

Con la certificación y el aval institucional combinados, la Provincia podrá posicionar sus créditos ambientales en los mercados internacionales. El reconocimiento de Verra validó que, entre 2017 y 2022, las políticas desplegadas por Misiones para la protección de la Selva Paranaense -uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de América del Sur- evitaron emisiones equivalentes a esos 13,1 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Cómo funcionan los bonos verdes

Se trata de instrumentos financieros atados a proyectos de sostenibilidad ambiental. En el caso misionero, el activo central es la capacidad de demostrar que sus bosques capturan carbono y evitan emisiones que, de lo contrario, irían a la atmósfera. La certificación permite cuantificar ese beneficio y convertirlo en créditos negociables, que empresas, fondos de inversión y organismos internacionales adquieren para compensar parte de sus emisiones o financiar acciones climáticas.

La idea de la Provincia es que parte de esos recursos vuelva a Misiones para sostener la conservación, el control ambiental, el desarrollo tecnológico, el monitoreo satelital, la producción sustentable y la infraestructura.

La certificación de Verra y el anuncio del bono integran una misma estrategia que Rovira presentó como uno de los ejes de la nueva agenda de desarrollo provincial. En ese marco también se anunciaron iniciativas como el Escudo Satelital para vigilar de forma permanente la selva, herramientas de trazabilidad para la producción yerbatera y nuevos mecanismos financieros orientados a obras.

El objetivo de fondo es transformar un reclamo histórico en política económica concreta: que Misiones perciba ingresos por conservar más del 50 por ciento de la biodiversidad argentina y una de las mayores superficies remanentes de Selva Atlántica del continente. Durante años, Misiones sostuvo que protegía recursos ambientales estratégicos para el país sin recibir una compensación acorde, y tanto la certificación como el futuro bono aparecen ahora como la vía más concreta para convertir ese servicio ambiental en recursos genuinos.

De avanzar según lo previsto, Misiones podría ubicarse entre las primeras jurisdicciones de América Latina en articular certificación internacional, respaldo nacional y emisión de instrumentos financieros basados en la conservación de bosques nativos.

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Misiones avanzará con el Bono de Infraestructura y prepara el primer Bono Verde respaldado por créditos de carbono

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Este jueves ingresó a la Cámara de Representantes de Misiones el proyecto de Bono de Infraestructura, una herramienta financiera destinada a canalizar recursos hacia obras consideradas estratégicas para el desarrollo provincial. El ingreso de la iniciativa estuvo acompañado por otro anuncio de relevancia económica y ambiental realizado por el conductor de Encuentro Misionero, Carlos Rovira.

Al fundamentar la propuesta, Rovira anticipó que la provincia avanzará también en la estructuración del primer Bono Verde de Misiones, un instrumento que buscará respaldarse en los activos ambientales certificados internacionalmente a través del sistema de créditos de carbono.

La iniciativa se sustenta en la certificación obtenida por Misiones bajo el estándar internacional Verra, una de las principales entidades dedicadas a la validación de proyectos ambientales. A través de ese proceso, la provincia logró medir y certificar el aporte de la Selva Paranaense en la captura de dióxido de carbono, uno de los gases de efecto invernadero vinculados al cambio climático.

El mecanismo se basa en la capacidad de los bosques de absorber carbono de la atmósfera mediante procesos naturales. Esa función ambiental es reconocida por los mercados internacionales de carbono, donde las reducciones o capturas verificadas pueden transformarse en créditos comercializables.

Como resultado de los trabajos técnicos impulsados por la provincia, Verra certificó el programa jurisdiccional de Misiones, habilitando la emisión de créditos de carbono asociados a la conservación de sus bosques nativos.

El Programa Jurisdiccional JNR REDD+ de Misiones cuenta actualmente con más de 10,9 millones de créditos de carbono certificados correspondientes al período 2017-2022, resultado de una tarea desarrollada por la Secretaría de Estado de Cambio Climático y el Ministerio de Ecología.

“El principal producto que elabora nuestra provincia es el oxígeno”, sostuvo Rovira al explicar que la conservación de la selva misionera genera un activo ambiental con valor económico creciente en los mercados globales, al contribuir a la captura de dióxido de carbono y la provisión de servicios ecosistémicos.

Misiones también desarrolló un esquema de participación público-privada mediante un sistema de anidamiento que permite incorporar proyectos privados dentro del programa jurisdiccional. La administración de los recursos generados se realizará a través de un fideicomiso financiero gestionado por Banco Macro.

Según el esquema planteado, los fondos provenientes de la comercialización de créditos de carbono estarán destinados a propietarios que conservan bosque nativo, proyectos de desarrollo sostenible impulsados por organizaciones de la sociedad civil y el fortalecimiento de las tareas de control y monitoreo ambiental en toda la provincia.

La propuesta del Bono Verde busca complementar las herramientas tradicionales de financiamiento con un instrumento vinculado a los mercados ambientales, aprovechando el valor económico asociado a la conservación de los bosques y a la captura certificada de carbono.

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Regar los brotes

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No esperar los brotes verdes. La exposición de Carlos Rovira en la última “previa” de la sesión de la Legislatura marcó un cambio de época por sus definiciones económicas, pero también por una distinción en medio del berenjenal en el que se transformó la política nacional: “Nadie se salva solo”, dijo Carlos Rovira, en una reafirmación de identidad que también define a Encuentro Misionero, el flamante espacio político que cada vez concita mayor atención. Directivos de la Confederación Económica de Misiones y dirigentes del radicalismo se sumaron al espacio de debate y construcción política.

Y entre esas ideas, Rovira dejó claro que su intención es tomar la iniciativa. “No esperar los brotes verdes, regarlos”, graficó. Ese pasar a la acción fue el anticipo de un anuncio que rompió una tradición -que no fue dogma- de las últimas dos décadas y media: la emisión de un “Bono Reactivación”, que no es otra cosa que la vuelta al mercado de capital, para financiar obras en toda la provincia, raleadas en los últimos años de ajuste. Rutas, viviendas, escuelas, electrificación y wifi rural, serán las prioridades de la búsqueda de financiamiento.

La decisión se tomará vía Legislatura, con base en el artículo 101 de la Constitución, que habilita con los dos tercios de los miembros presentes a contraer empréstitos o emitir fondos públicos con bases y objetos determinados, no pudiendo ser autorizados para equilibrar los gastos ordinarios de la administración

Es preciso detenerse en la letra chica: el artículo señala que en ningún caso la totalidad de los servicios de los empréstitos comprometerán más de la cuarta parte de las rentas de la Provincia ni el numerario obtenido de los mismos, ni los fondos públicos que se emitan, podrán ser aplicados a otros objetos que los determinados por la ley de su creación.  

El detalle no es vano. En los 90 la Provincia se endeudaba para cubrir gastos corrientes y se sabe el destino gris de los fondos.

En los 90, sin recursos porque no había recaudación, el Estado provincial acumuló deudas y optó por emitir bonos conocidos como CEMIS para saldar indemnizaciones y otros compromisos. Sin embargo, muchos de estos bonos resultaron prácticamente incobrables. 

Unos días antes de asumir, a fines de noviembre de 1999, Ramón Puerta firmó el decreto de emisión de los bonos Seniors y Juniors por 100 millones de dólares para atender gastos de funcionamiento del Estado, entre ellos el pago de sueldos. La deuda se tomaba con la coparticipación como garantía y exigía hasta el 15 por ciento de los recursos totales, más de lo que se le destinaba por ese entonces a la salud pública. 

Rovira conoce las consecuencias. El gobernador entrante recibió una caja vacía y tuvo que dedicar buena parte de su primer mandato a renegociar pasivos en medio de la debacle del fugaz gobierno de la alianza radical.

Experiencias extenuantes que no se deben repetir. La búsqueda actual es darle recursos al Gobernador con un mecanismo no usado hasta el momento.

La modalidad de emisión se evaluará al momento de salir conforme a las condiciones del mercado y la Legislatura autorizará un montó global equivalente en dólares (para que no se desactualice por una eventual devaluación) destinado exclusivamente a obras, con trazabilidad, a través de una cuenta auditable. 

En el mercado, las provincias están emitiendo instrumentos similares por montos que van de los 300 a los 800 millones de dólares, con tasas de interés de entre 8 y 9 por ciento, algunas ajustadas por CER.

Aunque el mercado de capitales será casi terreno por descubrir, Misiones está en estos momentos gestionando créditos con organismos internacionales -que salen más baratos y tienen plazos mayores-, también para financiar obras de infraestructura. Con la Corporación Andina de Fomento, el Fonplata y el Banco Interamericano de Desarrollo se gestionan préstamos para energía eléctrica, paneles solares, viviendas, escuelas, agua potable y rutas. En la ruta 14 -nacional-, entre Alem, Oberá y Campo Viera, se harán inversiones con recursos propios para terceras trochas y zonas de adelantamiento. 

La decisión está ya en análisis y se pondrá en consideración en las próximas semanas en la Legislatura para avanzar antes de fin de año. Pero no es la única herramienta en análisis. Quitándose de encima cualquier atisbo dogmático, la propia Legislatura está impulsando medidas de incentivos fiscales para atraer y sostener inversiones. La primera se aprobó el último jueves, para fomentar la creación, radicación y expansión de emprendimientos tecnológicos en la provincia, con beneficios fiscales, financiamiento y herramientas de fortalecimiento productivo. Las empresas podrán acceder a exención o diferimiento del Impuesto sobre los Ingresos Brutos y otros tributos
provinciales, respecto de los ingresos derivados de las actividades desarrolladas en la provincia y tendrán prioridad en la incorporación a programas provinciales de capacitación, incubación y aceleración destinados al desarrollo y fortalecimiento de empresas Startups.

Rovira también anunció un paquete de incentivos fiscales destinados a la yerba mate, que irá de la mano con la ley de Trazabilidad, pronta a ser sancionada. La ley de trazabilidad busca transparentar toda la cadena productiva y estipular un precio en base a los estándares internacionales, como ocurre con el vino o el cacao. Se pretende trabajar sobre un precio público, no de referencia ni obligatorio, sino público, con beneficios impositivos para incentivar su cumplimiento

Ese incentivo irá de la mano de Ingresos Brutos y el impuesto a los Sellos, que podrá ser bonificado al cien por ciento para quienes entreguen hasta 25.000 kilos de envasado por mes y del 50% para quienes comercializan hasta 50.000 kilos. Además quedarán excluidos de regímenes de retenciones y percepciones

Con estos incentivos, pequeños secaderos o cooperativas podrán hacer frente al “oligopolio” yerbatero, como definió Rovira. 

La situación de la yerba mate es casi una obsesión, ante la desregulación que impuso el presidente Javier Milei. Cómo ayudar a los pequeños productores, cómo incentivar a nuevas marcas a ganar el mercado para que la renta se reparta en forma más equitativa. Tareas titánicas en un escenario que, a diferencia de los festejos libertarios, comienza a exhibir problemas en toda la cadena. La cosecha se desplomó en respuesta a los “precios de abandono”: según los registros oficiales del INYM, en abril de 2026 ingresaron a secaderos 71.003.250 kilos de hoja verde. De ese modo, el acumulado de cosecha entre enero y abril alcanzó los 151.910.206 kilos, lo que representa una caída del 13,03% frente al mismo período de 2025, cuando se habían registrado 174.675.577 kilos.

En tanto, el mercado interno absorbió en abril 24.638.892 kilos de yerba mate elaborada, con una caída del 1,64% interanual. En el acumulado del primer cuatrimestre, las salidas al mercado doméstico totalizaron 89.602.773 kilos, 2% menos que en igual período de 2025, cuando se habían comercializado 91.427.568 kilos.

Únicamente el frente externo continúa mostrando señales positivas. Durante abril, las exportaciones alcanzaron los 3.979.610 kilos. Aunque el volumen exportado cayó 12,37% respecto de marzo -mes en el que se habían despachado 4.541.352 kilos-, el acumulado anual llega a 14.820.056 kilos, con una mejora interanual del 6,05% en el bloque exportador.

Sin embargo, el dato más relevante del cuatrimestre aparece en la suma entre mercado interno y exportaciones, indicador que refleja la demanda total del sistema yerbatero. Entre enero y abril de 2025, ambos segmentos habían absorbido 105.402.269 kilos. En el mismo período de 2026, el total llegó a 104.422.829 kilos. La diferencia muestra una caída del 0,93%. 

En el mercado sintieron el impacto de la caída en la cosecha y anticipan que el precio podría subir un 25 por ciento en el devenir de la cosecha, mientras en paralelo el Gobierno presiona hacia arriba con los descuentos de cheque a tasa cero. 

Pero el esfuerzo provincial no es suficiente para atender el problema generado en la yerba, que padece en forma acelerada el mismo proceso de crisis que en los 90, la última década desregulada. “Queremos ser escuchados sobre todo por el Puerto de Buenos Aires, que no se comporta bien con nosotros y hay que decirlo. Es una revolución inconclusa”, afirmó el gobernador Hugo Passalacqua en su mensaje del 25 de Mayo.

Luego profundizó el planteo con un mensaje directo hacia la administración central: “Me dirijo al Poder Central para decirles: mírennos con más atención, para eso creamos la Nación, para que nos cuide y nos haga crecer”.

La referencia no pasó desapercibida en un escenario donde Misiones viene reclamando desde hace meses mayores compensaciones por asimetrías fronterizas, pérdida de recursos coparticipables y políticas nacionales que impactan sobre las economías regionales.

Para Rovira, terminar con esa anomia es la exigencia del ahora. Por eso puso en marcha el paquete de incentivos. Los mismos que a la yerba y startups se aplicarán a la industria metalúrgica, con un paquete que beneficiará a unas 380 pequeñas y medianas industrias. A través de una ley que será sancionada en las próximas semanas, las empresas accederán a exenciones o diferimientos de Ingresos Brutos y otros tributos provinciales, además de líneas de crédito.

“El principal problema es la economía, grave escollo. No está funcionando bien y eso genera desorden y desesperanza. Debemos reforzar, no bajar los brazos”, argumentó Rovira tras explicar el paquete de medidas que se pondrá en marcha.

Nadie se salva solo. Sin proyecto de sociedad que no contemple a todos. Antes y después tiene que estar el ser humano, sino, se empiezan a tomar decisiones, a pensar y actuar por ustedes. Encuentro Misionero es lo inverso. Ustedes deciden. Quiero cambiar, quiero aportar. Este es el ámbito de la representatividad formal”, detalló el conductor de Encuentro Misionero.

Aunque es toda una definición política, el contraste con las urgencias electorales marca un abismo. La preocupación por la economía, por la supervivencia de miles de familias, debe ser la prioridad. No una candidatura.

Y la economía es, sin dudas, el talón de Aquiles del nuevo tiempo nacional, con severas consecuencias en la economía local. El consumo se desploma, comercios cierran día a día y la mora es récord. 

La desaceleración del mercado automotor argentino encontró en Misiones uno de sus casos más extremos. En mayo, la provincia registró apenas 377 patentamientos de vehículos cero kilómetro, una caída interanual del 45,9%, muy por encima del descenso nacional del 25,6%, según los datos difundidos por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA). La retracción también se observa en la comparación mensual. Frente a abril, cuando se habían patentado 451 vehículos, las operaciones en Misiones retrocedieron 16,4%. En los primeros cinco meses del año, la provincia acumula 2.536 patentamientos, un 26,6% menos que en igual período de 2025, cuando se habían registrado 3.454 unidades.

A nivel nacional, mayo confirmó un proceso de desaceleración que ya venía insinuándose en meses anteriores. Los patentamientos totalizaron 41.921 unidades, un 25,6% menos que un año atrás y 12,2% por debajo de abril. En el acumulado anual se registran 247.187 vehículos, lo que representa una caída del 9,7% frente a los primeros cinco meses de 2025.

Pero Misiones sigue atrayendo inversiones, mirando el largo plazo aunque la coyuntura sea mala. Café Martínez abrió en Oberá de la mano del empresario misionero Alexis Stefen. Catorce empleos directos y una marca que atraerá público local y consumidores de frontera en una ciudad que dejó de ser pueblo, como dijo su intendente, Pablo Hassan.

En Posadas el segundo local de McDonald’s rompió la monotonía del microcentro, con una apertura top. Sesenta empleos y una plaza gastronómica de primera línea. La inversión fue nuevamente de Martin García, empresario adoptado por Misiones y que ya había traído otras franquicias. No descarta expandirse ahora a Oberá o Puerto Iguazú. La nueva sucursal, ubicada en el Posadas Plaza Shopping con salida sobre calle Bolívar, se convierte en una de las aperturas más relevantes del año por su impacto en empleo, circulación de consumidores y revalorización del área céntrica.

Aunque puede parecer una anomalía, los datos de la Dirección de Comercio de la Municipalidad reflejan que durante abril de 2026 se registró un incremento tanto en la cantidad de contribuyentes como en las habilitaciones comerciales, consolidando una tendencia de crecimiento vinculada a la apertura y formalización de nuevos emprendimientos.

Según el informe elaborado por el área de Gestión de Datos municipal, durante abril se contabilizaron 97 nuevas altas de contribuyentes, cifra que representa un aumento del 32,9% respecto de marzo y una mejora interanual del 31,1%. El dato adquiere mayor relevancia al convertirse en el mejor registro para un mes de abril de los últimos tres años.

Al mismo tiempo, las bajas de contribuyentes se ubicaron en 35 casos, lo que permitió cerrar el mes con un saldo positivo de 62 nuevos contribuyentes netos incorporados a la actividad económica formal de la ciudad. Los rubros con mayor participación entre las nuevas inscripciones estuvieron vinculados principalmente al comercio minorista, aunque también se destacó la presencia de actividades relacionadas con servicios inmobiliarios, alquileres y servicios empresariales, sectores que vienen mostrando una creciente participación dentro de la estructura económica urbana.

La construcción anotó otro dato positivo inesperado. En marzo Misiones registró unos 5.413 empleos formales en la construcción, con un muy fuerte repunte de 14,1% contra el mes previo, lo que equivale a 667 nuevos empleos sectoriales. Esa suba se da sobre un febrero que ya había cerrado en terreno positivo, con +8,5% de crecimiento y que había aportado 373 nuevos empleos. 

De este modo, en los dos últimos meses, Misiones recuperó 1.040 empleos en la construcción. “Y va a ser mayor en los próximos meses”, pronosticó uno de los principales empresarios de la construcción de Misiones.  

Además, este desempeño permitió que la comparación interanual vuelva a terreno positivo, con un crecimiento de 4,1% respecto a marzo de 2025, marcando la primera suba  año/año desde mayo de 2023. Sin embargo, el análisis de largo plazo todavía refleja un deterioro importante del sector.  Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, es decir, durante la gestión Milei, el  empleo formal en la construcción en Misiones acumula una caída del 30,4%, equivalente a  la pérdida de 2.360 puestos de trabajo. Para eso será clave la vuelta de la obra pública. “Llenar cada rincón de la provincia”, prometió Rovira.

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Volver al mercado: el fuerte desendeudamiento mejora el perfil crediticio de Misiones

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Durante años, hablar de deuda pública provincial en Argentina fue casi sinónimo de fragilidad fiscal, refinanciaciones eternas y dependencia creciente del crédito. Pero Misiones construyó un camino distinto. Y eso explica por qué hoy, cuando comienza a hablarse nuevamente de una eventual emisión de deuda provincial, el debate ya no gira alrededor de una urgencia financiera, sino sobre una oportunidad estratégica.

El repaso de los datos de la deuda pública provincial no deja margen a la duda sobre la contundencia del proceso de desendeudamiento que tuvo Misiones en los últimos veinte años. En 2005 el stock deuda misionero equivalía a unos USD 940 millones, veinte años después, en 2025, el stock de deuda era por solo de USD 57 millones: una reducción de 94% al medirlo en su equivalencia en moneda extranjera, con un proceso de sostenido descenso año a año. El mismo proceso se ve al analizarlo en pesos constantes: en el 2005, la deuda misionera (medida a pesos de diciembre 2025) era por $ 1.916.723 millones; es decir, 1,9 billones de pesos; pero para el cierre del 2025, la misma era de $ 93.149 millones: esto representa una reducción de 95% a moneda nacional constante. 

Incluso comparado contra 2015, previo al ciclo de endeudamiento masivo de muchas provincias argentinas (que se dio entre 2016 y 2017 durante la presidencia de Mauricio Macri), la deuda misionera cayó 85% en pesos constantes y 81% convertida a dólares.

Otra forma de observar el claro desendeudamiento misionero es mediante el peso de su stock respecto a los ingresos totales provinciales: en 2005, el stock total equivalía al 145,6% de los recursos misioneros; dicho de otra forma, se debía un presupuesto y medio. Diez años después, en 2015, eso se redujo al 13,4% y en 2025 representaba apenas el 2,2% del presupuesto.  

Ese proceso de desendeudamiento no fue casual. Mientras gran parte de las provincias se volcaba agresivamente al mercado internacional durante la década pasada, aprovechando la reapertura financiera posterior al acuerdo con holdouts, Misiones mantuvo una política mucho más conservadora. Evitó emisiones externas voluminosas, limitó su exposición en moneda extranjera y sostuvo una administración fiscal relativamente prudente incluso en contextos de alta volatilidad macroeconómica. 

De hecho, esa limitación a la deuda en moneda dura es un factor central: salvo pasivos con organismos internacionales, Misiones no colocó instrumentos que, aunque en su momento pudieron haber sido atractivos, podrían haber generado un fuerte lastre al observar lo que pasó en otras provincias del país que sí lo hicieron. 

El recorrido de la disminución de los pasivos se refleja también en la percepción del mercado. Moody’s Argentina ratificó en su informe de abril pasado una calificación para Misiones de “BB+.ar” con perspectiva estable tanto para deuda en moneda local como extranjera

En términos prácticos, cuando una provincia tiene BB+.ar con perspectiva estable, el mercado interpreta que tiene cierto acceso al financiamiento, que exhibe métricas fiscales relativamente ordenadas y que mantiene capacidad de pago razonable, aunque conserva algunos riesgos ligados a la macro del país y restricciones del soberano. Moody’s suele remarcar que las amenazas de las provincias dependen mucho del contexto macroeconómico argentino y del acceso al mercado. 

Para ponerlo de manera comparada: la calificadora le dio BB+.ar con perspectiva estable a Misiones, mientras que Chaco estaba en BB-.ar. Eso implica que, dentro de la comparación local, Misiones presenta un perfil crediticio mejor que su vecino. 

En el marco actual de los subsoberanos, donde muchas jurisdicciones todavía arrastran pasivos pesados, Misiones destaca porque no cuenta con un peso significativo para sus cuentas y su propia estabilidad. Los datos, por ejemplo, del peso relativo de servicios de deuda sobre el gasto total avalan esto: en 2005, los intereses de la deuda pública explicaban el 3,2% del gasto total misionero; hacia 2015 bajó a 0,1% y se mantuvo en ese nivel hacia 2025. 

Aquí aparece el punto central: una provincia fuertemente desendeudada tiene hoy algo que en Argentina vale mucho: la capacidad de tomar deuda sin que el mercado lo interprete automáticamente como una señal de crisis. No refinancia pasivos, sino que busca expandir programas de desarrollo.

Ahora bien, dicho eso, aparece el verdadero debate: qué tipo de deuda conviene tomar, en qué moneda hacerlo y para qué se aplica.

Si la eventual colocación fuese en pesos, Misiones tendría varias ventajas. Primero, eliminaría el riesgo cambiario, probablemente el principal factor de presión financiera de las provincias argentinas en las últimas décadas. Tomar deuda en moneda local permite que el crecimiento de los ingresos fiscales acompañe, aunque imperfectamente, el crecimiento de las obligaciones.

Sin embargo, el problema de emitir deuda en pesos sigue siendo el costo: Argentina todavía mantiene tasas elevadas y un mercado financiero relativamente pequeño para absorber colocaciones provinciales importantes. Una emisión grande podría enfrentar exigencias de tasas muy altas, particularmente si los inversores perciben riesgos políticos o macroeconómicos nacionales. Además, el mercado doméstico suele ofrecer plazos más cortos, lo que obliga a refinanciar antes.

La alternativa de emitir en dólares tiene otra lógica. Allí podrían conseguirse plazos más largos y posiblemente tasas más bajas nominalmente, especialmente si continúa mejorando la percepción sobre Argentina tras la reciente mejora de calificación soberana de Fitch. Pero el riesgo es evidente: los ingresos de Misiones son esencialmente en pesos. Entonces, cualquier salto cambiario fuerte multiplica automáticamente el peso de la deuda sobre las cuentas públicas.

La experiencia argentina demuestra que muchas provincias entraron en crisis no porque tomaran demasiada deuda, sino porque se endeudaron en una moneda distinta a aquella en la que recaudaban. Córdoba, Buenos Aires, Chaco, Chubut o Entre Ríos, entre otras, atravesaron enormes tensiones justamente por esa razón. Misiones, en cambio, evitó históricamente esa trampa.

Por eso, si la provincia finalmente vuelve al mercado, probablemente el desafío más importante no sea conseguir financiamiento, sino sostener la racionalidad financiera que caracterizó su política de deuda en los últimos años.

También será central el destino de los fondos. Ahí es donde la discusión económica se vuelve realmente relevante. Si bien ya se especificó que la emisión sería para financiar programas de desarrollo y obra pública, la rigurosidad en su aplicación debe ser central. Ahí es clave el título 6 del artículo 101 de la Constitución Provincial: la Legislatura puede autorizar al Poder Ejecutivo, con los dos tercios de los miembros presentes a contraer empréstitos o emitir fondos públicos con bases y objetos determinados, no pudiendo ser autorizados para equilibrar los gastos ordinarios de la administración

En ningún caso la totalidad de los servicios de los empréstitos comprometerán más de la cuarta parte de las rentas de la Provincia ni el numerario obtenido de los mismos, ni los fondos públicos que se emitan, podrán ser aplicados a otros objetos que los determinados por la ley de su creación.  

Dado que Misiones enfrenta restricciones estructurales importantes como costos logísticos elevados, dependencia energética y limitaciones de infraestructura, una emisión de deuda que apunte a dar soluciones a esto es crucial. Dicho de otro modo, inversión pública bien focalizada podría tener efectos multiplicadores significativos sobre la actividad.
Posibilidades que surgen de la toma de crédito, para la provincia, hay miles; pero claro que también hay límites. La economía argentina sigue atravesando una transición macroeconómica delicada, actualmente las tasas continúan altas, el consumo todavía muestra debilidad en varios sectores y el mercado financiero local permanece expuesto a shocks de confianza. Pero incluso en ese escenario aparece el diferencial misionero: Misiones no llega al mercado por desesperación fiscal. Después de casi tres décadas de reducción sistemática de deuda, Misiones acumuló algo poco frecuente en la Argentina subnacional: margen financiero.

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