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El Departamento de Justicia de Trump aprueba la fusión de Paramount y Warner Bros

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El Gobierno de Trump dio luz verde para que Paramount Skydance tome control de Warner Bros. Discovery en una megafusión que remodelará Hollywood.

La aprobación del viernes por la tarde por parte del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés), aunque esperada, fue un paso clave en la búsqueda de Paramount de adquirir CNN, HBO, el estudio cinematográfico Warner Bros. y otros activos de Warner Bros. Discovery.

El DOJ dijo en un comunicado que “no es probable que la transacción resulte en perjuicio para la competencia o para los consumidores estadounidenses, incluso con respecto a: (1) video en streaming bajo demanda (“SVOD”); (2) televisión lineal; y (3) desarrollo de estudios, producción o distribución de películas para estreno en salas”.

Paramount dijo que estaba agradecida al Departamento de Justicia por la “revisión exhaustiva”, y añadió: “Seguimos centrados en completar la transacción lo antes posible y en ofrecer sus beneficios a los consumidores, a los creadores y a la industria del entretenimiento en su conjunto”.

Paramount y Warner Bros. Discovery (también conocida como WBD) aún enfrentan una posible demanda por parte de una coalición de fiscales generales estatales que han dicho que el Gobierno de Trump está dejando de hacer cumplir la ley antimonopolio.

La acción legal a nivel estatal podría ralentizar el proceso de fusión, aunque ejecutivos de Paramount dicen que tal demanda carecería de fundamento.

Un portavoz del fiscal general de California, Rob Bonta, dijo en respuesta a la decisión del DOJ que “la fusión de Warner Bros y Paramount sigue bajo investigación por parte del Departamento de Justicia de California”.

Las empresas también siguen a la espera de revisiones clave por parte de la Unión Europea y el Reino Unido. Los reguladores allí están examinando si el acuerdo podría perjudicar la competencia.

Paramount dice que el acuerdo es “fundamentalmente procompetitivo”. En cuanto a la perspectiva de tomar el control de CNN, que ha generado alarmas entre grupos de libertad de prensa, la empresa dice que se está comprometiendo a “invertir en el futuro del periodismo, no a disminuirlo”.

Paramount ha buscado asegurar todas las aprobaciones necesarias y tomar el control de WBD en el tercer trimestre del año, es decir, para finales de septiembre. Internamente, los líderes de Paramount han hablado de la posibilidad de superar todos los obstáculos en julio, aunque el calendario de las revisiones europeas hace que eso sea poco probable.

La audaz oferta por WBD —que es muchas veces más grande que Paramount— ha sido una fuente de controversia durante meses, en parte debido a los estrechos vínculos de Paramount con el presidente Donald Trump y a los esfuerzos percibidos de la empresa por ganarse el favor de su Gobierno.

El acuerdo está financiado por el aliado de Trump Larry Ellison, el multimillonario cofundador de Oracle, cuyo hijo David Ellison se convirtió en CEO de Paramount mediante una fusión el año pasado.

Los críticos del acuerdo con WBD han señalado la reestructuración de CBS News por parte de Paramount y programas como “60 Minutes” —durante mucho tiempo un objetivo de la ira de Trump— como evidencia de la disposición de la empresa a acomodarse a la presión política.

Bruce Springsteen criticó a Paramount por complacer a Trump en la cadena insignia de la empresa, CBS, durante uno de los últimos episodios de “The Late Show with Stephen Colbert” el mes pasado. Después de criticar a Trump, Springsteen dijo: “Larry y David Ellison sienten que necesitan besarle el c**o para conseguir lo que quieren”.

Ejecutivos de Paramount han desestimado en privado esa narrativa, aunque los Ellison han dicho poco sobre el asunto en público.

Trump ha comentado públicamente sobre Paramount a lo largo del proceso, a veces retratando a los Ellison como sus amigos y expresando específicamente interés en que la familia se haga cargo de CNN. “Es imperativo que CNN sea vendida”, dijo Trump en diciembre, cuando Netflix estaba ganando en una compleja guerra de ofertas por los activos. Los comentarios indicaron que prefería la oferta de adquisición hostil de Paramount.

Paramount se impuso en febrero, y luego comenzó el proceso de revisión regulatoria.

A finales de abril, Paramount celebró una cena inusual en Washington con Trump, miembros de su gabinete y un puñado de periodistas y ejecutivos de CBS News. Entre los invitados: el jefe del Departamento de Justicia, el secretario de Justicia interino Todd Blanche, y el presidente de la FCC, Brendan Carr.

En mayo, la revisión del acuerdo por parte del Departamento de Justicia avanzó a buen ritmo, con declaraciones juradas de algunos ejecutivos de Paramount y una larga reunión con David Ellison.

El interrogatorio estuvo a cargo de empleados de carrera, no de designados por Trump, dijo a CNN una persona familiarizada con el proceso.

Aun así, toda la revisión regulatoria estuvo empañada por acusaciones de favoritismo político y amiguismo. Numerosos legisladores demócratas han prometido investigar asuntos relacionados con Paramount y Trump si su partido prevalece en las elecciones de mitad de mandato.

“Agradecemos la exhaustiva revisión de esta transacción por parte del Departamento de Justicia, así como el trabajo de las otras agencias que han completado sus revisiones y han otorgado su aprobación hasta la fecha”, dijo Paramount este viernes. “Este acuerdo favorece la competencia, dando como resultado una empresa más sólida y mejor posicionada para competir contra plataformas tecnológicas dominantes en una industria cada vez más definida por la intensa competencia por las audiencias, el talento, la tecnología y la inversión”.

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El Banco Central flexibiliza el acceso a créditos en dólares para empresas no exportadoras

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) modificó las normas de la política de crédito para permitir que las entidades financieras otorguen préstamos en moneda extranjera a clientes que, aunque no generen ingresos directos en dólares, dispongan de garantías en esa denominación otorgadas por empresas exportadoras o vinculadas al comercio exterior.

La medida busca dinamizar el financiamiento corporativo utilizando la capacidad de préstamo de los depósitos en dólares del sistema bancario.

La medida se estableció a través de la Comunicación “A” 8446, emitida por la autoridad monetaria y que procesó Agencia Noticias Argentinas-.

La normativa establece que quedarán comprendidas en la asignación de estos recursos las financiaciones a deudores que presenten avales en moneda extranjera, siempre y cuando los otorgantes de las garantías se constituyan como principales pagadores y renuncien a los beneficios de excusión y división.

Esto significa que la firma garante asume la responsabilidad directa del pago ante un eventual incumplimiento.

Hasta este cambio, la regulación exigía estrictamente que los vencimientos de las cuotas guardaran una relación directa con el flujo de ingresos previstos en la misma moneda del crédito, un requisito diseñado para mitigar el riesgo cambiario que ahora queda sin efecto para este tipo de operaciones específicas.

A partir de esta adecuación, los bancos comerciales quedan exceptuados de verificar dicha correspondencia entre ingresos y moneda del préstamo para los deudores garantizados.

No obstante, las entidades financieras mantienen la obligación general de evaluar la capacidad de pago integral del cliente.

Para ello, los bancos deberán contemplar un análisis basado en al menos dos escenarios macroeconómicos que incluyan fluctuaciones significativas en el tipo de cambio oficial en el término de un año. 

Con esta flexibilización, la autoridad de aplicación apunta a que las empresas locales que forman parte de la cadena de valor, o que cuentan con el respaldo de socios comerciales internacionales o grandes exportadores, puedan captar financiamiento en dólares sin necesidad de demostrar facturación directa hacia el mercado externo, ampliando el universo de tomadores de crédito en el mercado local.

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Mercado Libre, Toyota y Coca Cola, las empresas más atractivas para trabajar en Argentina en 2026

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Randstad, la compañía de talento líder a nivel global, anunció los resultados de la edición 2026 del Randstad Employer Brand Research, el estudio independiente sobre employer branding más completo e inclusivo a nivel global, realizado en base a la opinión de más de 171.000 participantes en 34 países que representan más del 75% de la economía mundial. Mercado Libre resultó ganadora como la empresa más atractiva para trabajar entre los más de 4.000 argentinos encuestados. Completan el podio de las empresas que lograron convertirse este año en un imán para el talento: Toyota, posicionada en segundo lugar, y Coca Cola FEMSA Argentina, que se ubica en el tercer puesto del ranking del estudio de marca empleadora que se realiza en Argentina desde hace ya 14 años.

Las empresas que conforman el podio 2026 de las empresas más atractivas para trabajar en Argentina han sabido leer los cambios en las preferencias y expectativas del talento y han logrado alinear sus propuestas de valor a las necesidades de los trabajadores. Estas compañías han sabido construir marcas empleadoras sólidas, capaces de generar una conexión real con los trabajadores, que hoy buscan empleos que les permitan realizarse, donde encuentren un propósito, que ofrezcan un buen ambiente laboral y donde puedan desarrollarse y crecer profesionalmente.

Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Cada año, la presentación de los resultados de nuestro estudio de marca empleadora genera gran expectativa acerca de quiénes serán las empresas elegidas por el talento para conformar el podio de ganadores, así como cuáles serán los nuevos insights de la investigación sobre las percepciones que los argentinos tienen respecto de los empleadores más grandes del país y sobre lo que quieren y esperan a la hora de elegir donde trabajar. Sentido de pertenencia, comunidad, realización personal, bienestar, son cosas que aparecen cada vez con más fuerza cuando se indaga en lo que las personas buscan en un trabajo, y eso marca la complejidad del mix de factores monetarios y no monetarios que las organizaciones tienen que contemplar para ser una opción atractiva para el talento”.

Mercado Libre, Toyota y Coca Cola FEMSA Argentina fueron elegidas en base a la opinión de más de 4.000 personas que respondieron en Argentina sobre los factores que consideran más relevantes a la hora de elegir una empresa donde trabajar. Los consultados, estudiantes, trabajadores activos y desempleados, de entre 18 y 65 años, indicaron en cuáles de las compañías relevadas les gustaría trabajar, entre los empleadores más grandes del país.

Sobre la distinción recibida como la empresa más atractiva para trabajar en Argentina en 2026, Natalia Mileo, Culture & Experience Sr. Director de Mercado Libre, señaló: “Recibir una vez más este reconocimiento nos llena de orgullo y distingue eso que hace único a MELI: cultura emprendedora, liderazgo de clase mundial, desafíos enormes y un propósito que nos mueve. En medio de una revolución tecnológica sin precedentes, tenemos la extraordinaria oportunidad de construir el futuro para seguir transformando la vida de millones de latinoamericanos. Esto nos impulsa a redoblar nuestra ambición y hambre de ganar”.

Con este resultado, Mercado Libre tiene un doble mérito, por coronarse en lo más alto de las preferencias del talento argentino en 2026 y por el valor agregado de la permanencia en el podio de las empresas más atractivas para trabajar en el país, ya que la compañía de tecnología y comercio electrónico más grande de América Latina resultó ganadora en 2021, 2022 y 2023, lo que le valió el ingreso al Hall of Fame, el máximo galardón del employer branding a nivel global, una distinción que prevé el Randstad Employer Brand Research para aquellas empresas que se destacan por sobre el resto, al coronarse como ganadoras en tres oportunidades consecutivas en un mismo mercado.

En el mismo sentido, Ezequiel Vallejos, director de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina, afirmó: “Toyota es reconocida mundialmente por su método y su cultura de trabajo. Más allá de nuestros vehículos, nos distingue una manera de hacer las cosas. Que se nos reconozca en ese aspecto es uno de nuestros mayores orgullos. Este reconocimiento es muy importante para los desafíos que tenemos durante los próximos años. En Argentina producimos vehículos para 22 países de América Latina y estamos construyendo el futuro de la movilidad en la región, que requiere nuevas habilidades y nuevos talentos”.

Por su parte, Nazarena Romanello, Directora de RRHH de Coca-Cola FEMSA Argentina, afirmó: “Este reconocimiento confirma la convicción que tenemos en Coca-Cola FEMSA Argentina de ofrecer una propuesta de valor integral y diferenciada, que se refleja tanto en el atractivo empleador como en el orgullo y sentido de pertenencia de quienes forman parte de la compañía. Con el mismo esmero que ponemos en satisfacer con excelencia a nuestros consumidores, trabajamos para que el talento nos siga eligiendo, promoviendo una cultura de respeto, inclusión y colaboración que impulsa el desarrollo profesional y personal de nuestra gente”.

En un mundo laboral totalmente reconfigurado, donde las expectativas de los trabajadores se traducen en una mayor presión sobre los empleadores en cuestiones como flexibilidad; equilibrio entre vida personal y laboral, ambiente de trabajo; seguridad y posibilidades de desarrollo profesional; el estudio de Randstad ofrece insights de gran valor sobre la combinación de factores que atrae a los trabajadores, cuáles son más importantes para la permanecía, qué expectativas tienen del trabajo ideal y qué atributos deberían ofrecer hoy las empresas para ser consideradas un lugar atractivo para trabajar.

Los sectores más atractivos, según los argentinos

Los tres sectores que se coronaron este año como los más atractivos para trabajar en Argentina son Farmacéutica, Industria automotriz y Energía.

Farmacéutica e Industria automotriz encabezan el podio nuevamente, posicionándose un año más como los sectores preferidos para trabajar en la Argentina. Por su parte, Energía escaló posiciones, para alcanzar este año el tercer lugar.

Completan el top 10 de los sectores más atractivos para trabajar, elegidos por los argentinos en 2026 las industrias de Consumo masivo de alimentos, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (ITC), Consumo masivo de productos para el cuidado personal, Banca, Consumo masivo de bebidas, Industria y Transporte y logística, siendo los sectores que lograron este año la mejor performance entre nivel de conocimiento y nivel de atractivo empleador.

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Vaca Muerta y la minería ya generan casi tantos dólares como el campo

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El crecimiento de Vaca Muerta y la minería permitió que ambos sectores aportaran durante el primer cuatrimestre del año una cantidad de divisas similar a la generada por el complejo agroexportador, en una señal del cambio que comienza a mostrar la matriz exportadora argentina.

Según datos difundidos por la consultora 1816 en base a datos del Banco Central (BCRA), las exportaciones vinculadas al petróleo, gas y minería alcanzaron niveles récord y se acercaron al aporte realizado por el agro, históricamente principal generador de dólares del país, en cifras que rondan los USD 8.150 millones.

El fenómeno está impulsado principalmente por el fuerte aumento de la producción en Vaca Muerta, que permitió incrementar las ventas externas de petróleo, y por el avance de proyectos mineros vinculados al litio, el cobre y otros minerales estratégicos.

Los especialistas destacan que la combinación entre energía y minería se consolida como uno de los principales motores del ingreso de divisas para la economía argentina.

No obstante, el complejo agroindustrial continúa liderando las exportaciones nacionales y mantiene un peso determinante en la generación de dólares, especialmente a través de la soja, el maíz y otros productos derivados.

Analistas del sector consideran que la tendencia podría profundizarse en los próximos años a medida que entren en producción nuevos proyectos energéticos y mineros y se amplíe la infraestructura para exportar petróleo, gas y minerales.

En ese contexto, Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos estratégicos del país y las proyecciones oficiales y privadas anticipan que su aporte de divisas continuará creciendo.

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La nueva ola de nacionalización

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Por Nicholas Mulder / F&D FMI – Los gobiernos están tomando el control de empresas y recursos privados al ritmo más rápido en 50 años. Basándose en las múltiples oleadas de nacionalizaciones del siglo pasado, este cambio alterará el panorama económico mundial.

Desde 2020, los gobiernos de todos los continentes han nacionalizado propiedades en manos de sus propios ciudadanos y de inversores extranjeros. Francia y Alemania se hicieron cargo de las compañías eléctricas y de servicios públicos. Francia puso el mayor astillero de Europa bajo control gubernamental. El Reino Unido nacionalizó los ferrocarriles y la fabricación de acero.

Rusia ha incautado más de 48.000 millones de dólares en puertos, fábricas y empresas de consumo desde que invadió Ucrania en 2022. Estados Unidos adquirió una participación dominante en el único productor nacional de tierras raras del país. Y una lista creciente de países confiscó recursos de propiedad extranjera como litio, oro, uranio, níquel e incluso aceite de palma. Aunque las valoraciones son disputadas, entre 2016 y 2026 se nacionalizaron activos por valor de entre 239.000 y 544.000 millones de dólares.

La inestabilidad geopolítica, las disrupciones en los mercados de materias primas y el desarrollo de energías renovables están impulsando estas adquisiciones. Y a medida que más gobiernos adoptan políticas económicas intervencionistas, la actual ola de nacionalizaciones no muestra señales de aflojarse. Estas adquisiciones cambiarán, pero no frenarán, la integración económica y financiera global. En cambio, podrían reorganizar los patrones a largo plazo del comercio y la inversión internacional.

Esta es la cuarta gran ola de nacionalizaciones en los últimos 100 años. El ritmo y el momento de las nacionalizaciones reflejan generalmente una combinación de urgencia política, condiciones monetarias y movilidad de capital (véase la Tabla 1).

La primera ola llegó en los años 30, durante la Gran Depresión. La segunda comenzó a finales de los años 40, cuando muchos países construyeron economías mixtas tras la Segunda Guerra Mundial. En los años 70, la descolonización, el fin del sistema de tipos de cambio de Bretton Woods, los choques energéticos y las presiones inflacionarias impulsaron una tercera ola.

Existe una considerable variedad en la forma y el contenido de las nacionalizaciones. No todas son afirmaciones de propiedad gubernamental. En algunos casos, el papel del Estado ha sido facilitar la transferencia de bienes de un propietario privado a otro en una venta forzosa. Algunas adquisiciones son confiscaciones directas, mientras que otras son expropiaciones compensadas. Todos utilizan instrumentos políticos y legales para someter la propiedad privada al control nacional y renegociar la relación entre el Estado y el capital.

¿Qué es lo distintivo en la creciente ola de nacionalización en la década de 2020? Consideremos la historia de las tres oleadas anteriores, cada una más grande que la anterior.

Primera oleada: años 30

La economía mundial integrada de las décadas de 1870 y 1930 se apoyaba en dos pilares: el libre comercio relativamente y el patrón oro internacional. Estas políticas facilitaron el camino para grandes flujos de inversión extranjera. Economías ricas como Francia, Alemania y Reino Unido acumularon grandes reservas de capital extranjero que ascendían entre el 50 y el 160 por ciento de su propio PIB.

Aunque la Primera Guerra Mundial erosionó gran parte de esta inversión de capital transfronteriza, el conflicto no destruyó la integración global del mercado. En cambio, reorientó la economía mundial en torno al crecimiento estadounidense en los años 20, cuando la inversión y el comercio internacionales se expandieron nuevamente bajo un patrón oro revivido.

La Gran Depresión puso fin al libre comercio y a los flujos de capital, y desencadenó la primera ola global de nacionalizaciones. A partir de 1928–29, se produjo una serie en cascada de crisis en los precios de las materias primas, luego en los mercados bursátiles y el comercio mundial, y finalmente en el orden monetario internacional.

Para evitar el colapso del sistema financiero, varios países tomaron control total o parcial de sus sistemas bancarios. Entre 1931 y 1935, Estados Unidos nacionalizó aproximadamente un tercio del capital financiero, y en Alemania más de la mitad del capital bancario pasó a ser propiedad estatal. Italia nacionalizó el 20 por ciento de los activos privados, industriales y financieros entre 1931 y 1933. La propiedad estatal se expandió en Francia, que nacionalizó su industria aeronáutica y ferrocarriles; el Reino Unido, que nacionalizó los yacimientos de minas de carbón; y Bolivia y México, que se hicieron con compañías petroleras extranjeras.

Estas medidas a menudo respondían a una crisis urgente, y algunas fueron posteriormente revertidas. Pero como ocurrieron en las economías más avanzadas de la época, tuvieron un efecto significativo en las economías en desarrollo. Además, el comercio global y los préstamos transfronterizos se redujeron drásticamente, y muchos gobiernos impusieron controles de capital. Estos desarrollos permitieron nacionalizaciones a un coste relativamente bajo, sin temor a una fuga de capitales ni una reacción negativa de los mercados internacionales.

La oleada de nacionalizaciones de los años 30 fue un síntoma de la desintegración económica y financiera global. A corto plazo, evitó bancarrotas, pero también segmentó los mercados nacionales y redujo el comercio y la inversión internacionales. Con el tiempo, una mayor propiedad estatal otorgó a los gobiernos mayor autonomía para la formulación de políticas y les permitió contribuir a un nuevo orden económico internacional al final de la Segunda Guerra Mundial.

Segunda oleada: finales de los años 40

Tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo una nueva oleada de nacionalizaciones en las economías europea, latinoamericana y asiática.

Surgió un modelo económico mixto en el que la inversión pública a gran escala coexistía con mecanismos de mercado privado. El sistema de tipo de cambio fijo establecido en Bretton Woods en 1944 aportó estabilidad financiera internacional, lo que ayudó a las nacionalizaciones al reducir el riesgo de fuga de capitales. En muchos países, la alta inflación permitió a los gobiernos elegir el momento más propicio para comprar las participaciones de los accionistas privados. Y dado que los gobiernos financiaron las nacionalizaciones emitiendo bonos, la inflación también ayudó a reducir el coste real de pagar la deuda.

De este modo, el Reino Unido nacionalizó el Banco de Inglaterra y las industrias de aviación, carbón, teléfono, transporte, electricidad, gas y hierro y acero. Francia tomó el control del Banque de France; instituciones financieras privadas que poseen el 80 por ciento de los depósitos bancarios; los sectores del carbón, la electricidad y la telefonía; y varias industrias importantes. Nacionalizaciones similares ocurrieron en Argentina, Austria, Brasil, Checoslovaquia, India, Indonesia, Irán, Italia, Japón y en estados socialistas de Europa del Este.

Esta segunda oleada de nacionalizaciones fue más amplia en su enfoque sectorial, más sistemática en su desarrollo y se implementó de forma más gradual que las acciones apresuradas de los años 30. Esto permitió a los inversores privados ajustar las expectativas, redujo la volatilidad económica y evitó que las nacionalizaciones interrumpieran el rápido crecimiento de las tres primeras décadas de posguerra.

Un elemento que marcó una gran diferencia fue que las economías europeas se hicieron principalmente con las propiedades de sus propios ciudadanos. Esto significaba que podían gestionar el proceso a través de instituciones políticas, asegurando una mayor estabilidad y legitimidad democrática. En cambio, cuando las economías en desarrollo adquirieron propiedades de inversores occidentales, los riesgos eran mayores y las disputas diplomáticas e incluso los conflictos directos eran posibilidades reales.

La oleada de nacionalizaciones de posguerra desempeñó un papel catalizador importante para la economía mundial. Las empresas estatales lideraron la movilización de grandes sumas para inversión y ayudaron a impulsar un rápido crecimiento económico en las economías avanzadas. Aunque existían inevitables ineficiencias en la asignación de recursos, hubo un aumento proporcional en el control político sobre las prioridades de inversión. Los países con altos niveles de propiedad nacionalizada no tuvieron un rendimiento inferior a las economías con mayor inversión del sector privado hasta la década de 1970.

Tercera ola: años 70

La primera y segunda oleada de nacionalización tuvieron lugar cuando las naciones del Atlántico Occidental y Norte dominaban la economía mundial. El posterior desmantelamiento de los imperios europeos aumentó el número de estados soberanos: la membresía de la ONU pasó de 51 naciones en 1945 a 127 en 1970. Estas nuevas economías nacionales buscaron labrarse un hueco en la división global del trabajo. Pero muchas naciones exportadoras de materias primas de América Latina, África y Asia seguían dependiendo del capital extranjero.

Dos sacudidas provocaron un aumento de nacionalizaciones. La primera fue el fin del sistema de Bretton Woods. La devaluación de la moneda estadounidense por parte del presidente Richard Nixon en agosto de 1971 provocó un shock para los productores de materias primas, que obtenían ingresos por exportación en dólares. Los productores de petróleo aumentaron su propiedad de compañías petroleras extranjeras para captar una mayor parte de los ingresos en una moneda debilitada.

La crisis del petróleo de 1973 provocó un aumento masivo en el precio de la energía y los minerales, lo que hizo que los países con recursos naturales estuvieran ansiosos por aprovechar el auge de las materias primas. Investigaciones de Stephen Kobrin muestran que el ritmo de las adquisiciones de propiedades se aceleró; Alcanzó su punto máximo en 1975, cuando 28 países llevaron a cabo 83 expropiaciones—una cada cuatro días, de media. Entre 1971 y 1980, las economías en desarrollo nacionalizaron al menos 26.000 millones de dólares en propiedades extranjeras, o el 11 por ciento de la inversión extranjera directa total en el mundo en desarrollo en 1980.

La tercera ola de nacionalización fue más amplia, más larga y los recursos involucrados fueron más valiosos que cualquiera que la precediera (véase el Gráfico 1). El éxito de las nacionalizaciones tempranas animó a otras economías a participar en intervenciones similares. Y la inflación causada por los choques monetarios y energéticos facilitó las nacionalizaciones porque los pagos a los propietarios eran más baratos en términos reales.

Las economías de América Latina, África y Oriente Medio pudieron nacionalizar grandes porciones de sus bases de recursos durante los años setenta. Pero la mayor ola de nacionalización de la historia terminó con las políticas monetarias restrictivas adoptadas por la Reserva Federal a partir de 1979, que redujeron la inflación y ralentizaron el crecimiento global.

El efecto económico internacional más significativo de la ola de nacionalización de los años setenta fue el sobrepeso de deuda soberana que creó. Como la mayoría de las economías en desarrollo pagaban compensación a los inversores, sus obligaciones externas crecieron. Cuando los tipos de interés se dispararon a principios de los años 80, esto les expuso a grandes riesgos de refinanciación y desencadenó crisis de deuda desde Jamaica hasta Zaire. En los años siguientes, muchos activos nacionalizados fueron privatizados a medida que los mercados de capitales se integraron más y los gobiernos buscaron formas de reducir la deuda pública.

Cuarta ola: Década de 2020

La actual ola de nacionalizaciones se originó tras la crisis financiera global de 2008 y las adquisiciones de emergencia de varias instituciones financieras importantes. Estos movimientos en la mayoría de los casos se revirtieron cuando las empresas se vendieron de nuevo al sector privado, pero ha habido nacionalizaciones más permanentes desde finales de la década de 2010. Algunas fueron respuestas a grandes choques globales de oferta y demanda, como la pandemia de COVID-19 en 2020 y el aumento de precios de los productos básicos en 2022 provocado por la invasión rusa de Ucrania.

Otras adquisiciones buscan abordar desafíos más amplios, como el cambio climático. La nacionalización de minerales para tecnologías renovables, por ejemplo, puede permitir que las naciones exportadoras obtengan beneficios en precios. Otra corriente de adquisiciones refleja consideraciones de seguridad nacional y el deseo de los gobiernos de controlar recursos considerados vitales para la competencia estratégica.

Las nacionalizaciones geopolíticas harán que la inversión extranjera directa entre adversarios estratégicos sea más arriesgada. Sin embargo, esto no reducirá necesariamente la integración económica y financiera global global. Más comercio, préstamos e inversiones podrían fluir dentro de bloques geopolíticamente alineados, y los estados neutrales pueden atraer capital extranjero posicionándose como intermediarios fiables y destinos seguros para la inversión.

Las nacionalizaciones ocurren frecuentemente en oleadas porque responden a factores externos e internos de amplia duración. Cuando los precios de las materias primas están subiendo, la perspectiva de captar una mayor parte de los ingresos por exportación resulta atractiva. Las nacionalizaciones exitosas señalan la facilidad y conveniencia de tales políticas para otros. Este “efecto demostrativo” ayuda a explicar por qué las nacionalizaciones históricamente se agrupan en movimientos ondeantes y procíclicos.

Los gobiernos pueden nacionalizar más fácilmente en tiempos de inflación, cuando los costes reales de las adquisiciones compensadas son menores. Sin embargo, una mayor movilidad de capital suele mantener a raya las nacionalizaciones al ofrecer a los inversores más opciones de salida y acelerar las reacciones del mercado que limitan a los gobiernos. El auge de las nacionalizaciones hoy en día, a pesar de la histórica alta integración en los mercados de capitales, señala fuertes fuerzas macroeconómicas y geopolíticas que favorecen las adquisiciones y una creciente convicción política de que las nacionalizaciones son un instrumento vital de la política económica en una era de fragmentación geoeconómica.

NICHOLAS MULDER, profesor adjunto de historia moderna en la Universidad de Cornell y autor de La era de la confiscación: Crear y tomar la propiedad en la creación del mundo moderno.

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