¿Ya hay brotes verdes?
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El pasado viernes estuvo en Corrientes el ministro de Economía Luis Caputo y entre tantas definiciones, mencionó que la economía “está creciendo al 8,5% al tercer trimestre según una proyección de JP Morgan”. En el auditorio se escucharon algunos murmullos, preguntándose posiblemente sobre ese dato, desde ya muy llamativo y hasta en un punto, difícil de entender.
La película del 2024 tiene varios capítulos: un primer trimestre de enorme caída, un segundo trimestre todavía con debilidad y un tercer trimestre de importante corrección y recuperación, aunque algo heterogénea. Para ver esto tenemos que hacer tres análisis sencillos, que parten de los datos difundidos por el INDEC estos días respecto al EMAE.
Primero: la actividad económica de septiembre, último dato disponible, sigue por debajo de los niveles de septiembre del 2023 en -3,3%. Esto no es novedoso y se espera, por lo menos, dos meses más con ese resultado en la variación año/año.
Segundo: la actividad en septiembre quedó por debajo de la de agosto en -0,3% en la serie desestacionalizada. Así, rompió con dos meses de recuperación (en importante magnitud) que se dio en julio y agosto.
Tercero: ahora viene lo relevante para el equipo económico. Pese a que la variación mensual de septiembre fue negativa, el resultado trimestral fue altamente positivo. La actividad del tercer trimestre del año se ubicó 3,4% por encima del segundo trimestre y 1,5% por encima del primer trimestre del año. Ese salto del tercer trimestre contra el segundo, es el más fuerte para una variación intertrimestral desde finales del 2020, con la economía recuperándose por la pandemia. ¿Qué marca esto? Que el piso ya se tocó en abril. De aquí en más debemos esperar dos cosas: o recuperación gradual pero sostenida; o una volatilidad temporal tipo serrucho que combina subas y bajas, pero sin volver a tocar un nuevo piso, hasta el año que viene.
Entonces, la economía está mostrando una importante recomposición. No está creciendo, está recuperando. Parece lo mismo, pero no. Para crecer todavía hace falta mucho más.
Pero volvamos un poco más atrás. Caputo dijo que la actividad crece, basado en un informe de JP Morgan que marcaba que la Argentina crecía al 8,5% al tercer trimestre. Leído así nomás, parece ser un dato fenomenal, muy superior al resultado trimestral de +3,4% que mencionamos antes. Pero no es así. El JP Morgan dijo que la actividad económica creció al tercer trimestre del año a un ritmo tal que si anualizáramos esa expansión, el país crecería 8,5% anual.
De nuestra parte hacemos el ejercicio de anualizar el dato de EMAE-INDEC: la Argentina al tercer trimestre del año crece, anualizado, alrededor del 13% anual. Está claro que ni uno ni otro será el resultado final, pero abre una nueva perspectiva de recuperación para el país.
En este marco, el interrogante que se plantea tiene que ver con la amplitud de la recuperación en términos sectoriales. Visto por bloques, en septiembre hubo tres que mostraron alzas interanuales: la minería (que crece de manera ininterrumpida desde abril del 2021); el agro (que acumula un año al hilo de alzas), las finanzas (vieron su primera suba tras diez meses de caídas consecutivas) y la enseñanza, aunque esta es menor por su incidencia. En el caso minero, está claro que su evolución va más allá de la macro, está menos atada a su fluctuación y por ello crece desde hace tiempo.
Para el agro, el fin de la sequía permite su alza pese a la situación macro; las finanzas, en cambio, más vinculadas a los ritmos económicos, ya muestra recuperación (con factores vinculados a la corrección de balance del BCRA, el blanqueo y las políticas de expansión del crédito al sector privado).
Ahora bien, otros sectores, y que tienen significativa importancia en la economía real, todavía andan dando vueltas: la Industria “mejoró” su resultado en septiembre con una tasa de caída inferior a la del mes previo, pero sigue en altos niveles de retracción. El comercio, por el contrario, empeoró su resultado, aunque no hay que perder de vista que en septiembre de 2023 (y también en octubre y algo menor en noviembre) había un boom de consumo.
Lamentablemente hay muy poco para aportar en este sentido respecto a las provincias. Este año hubo una limitación muy fuerte de información, no por su eliminación sino por su lento ritmo de actualización que nos impide ir comparando las situaciones provinciales a la par de las nacionales. Quizás el dato más relevante en referencia a la economía provincial que tuvimos esta semana tiene que ver con la recuperación del consumo de combustible: seguirá teniendo bajas interanuales de importante magnitud durante algunos meses, pero recuperó en octubre contra el mes previo y tuvo el tercer volumen de venta más importante del año.
Estos indicadores hay que seguirlos mes a mes para lograr, de ese modo, ver cómo se ajusta la recuperación de la actividad hacia dentro del territorio y hacia dentro de las actividades.
