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Yacyretá: parece equivocado el director

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El nuevo Director Ejecutivo por la parte argentina de la Entidad Binacional Yacyretá, hizo declaraciones a poco de asumir, respecto a los objetivos que plantea a su gestión.
Es correcto que enfatice la gestión, pues es inherente a su función asumida. Como empresario maderero no cabe duda que debe saber gestionar.
Sin duda es urgente que se avance en la obra de Aná Cuá, que permitirá utilizar el importante caudal de agua que hoy se desperdicia por el vertedero, con la cual se aumentará la Potencia Instalada y la capacidad de generación (apta como Energía de Base, por su seguridad y previsibilidad). Coincidencia total en este objetivo estratégico.
Pero resulta totalmente discutible, que repitiendo el discurso del recién nombrado Secretario de Energía de Misiones (Ing. Paolo Quintana), exprese como objetivo “colaborar en el desarrollo de energías alternativas”.
Se sabe que el concepto de “energías alternativas” es una de las tantas definiciones, que el ecologismo ultra montano presiona para imponer como eufemismo para citar básicamente a las energías eólica y solar; además de algunas otras de menores importancias en sus aplicaciones a escala mundial, como la de biomasa, la undimotriz, la mareo motriz, las micro hidroeléctricas y otras.
Al respecto, las fuertes presiones de esas ONGs y de los poderosos intereses vinculados con las promociones al como sea de esas “nuevas fuentes” de energía (otra de las definiciones, falaz en si mismo, pues no son “nuevas” en sus utilizaciones), muy vinculadas con las corporaciones petrolíferas, han dado lugar a implementar negociados escandalosos (como los recientes del macrismo, en un pasamanos de una adjudicación de eólicas), y a presentar y hacer aprobar como si tal cosa, las condiciones leoninas en contra de los intereses del Estado Argentino y de los consumidores, en los procesos de instalaciones forzosas de eólicas y solares, que no por casualidad fueron el objetivo energético central del recientemente caducado gobierno neoliberal.
Y no es casual, pues los gobiernos de tipo liberal en lo económico y ultra conservadores en lo político, desde siempre en Argentina están vinculados a la generación termoeléctrica, y operan en contra de las energías hidroeléctrica y nuclear. En los últimos años, esos gobiernos de tipo oligárquico están a favor de las “renovables amputadas” (eólica y solar), pues por limitaciones técnicas 
insalvables, por regla general están vinculadas con usinas termoeléctricas.
“Amputadas” pues excluyen a las hidros, renovables por antonomasia.
Por el contrario, los gobiernos de orientación nacional y popular, como los peronistas, con enfoques estratégicos de largo plazo, se posicionan a favor de hidroeléctricas y nucleares, preferentemente, pues son energías técnicamente aptas como bases de sistemas eléctricos, económicas y de muy fiable operación.
Las condiciones leoninas a favor de eólicas y solares, tienen que ver con haberse aprobado tarifas dolarizadas e indexadas, exenciones impositivas muy amplias para las importaciones y operaciones, la casi nula promoción de la industria argentina en esas inversiones en equipamientos, y la “perlita adicional” de establecerse prioridad total para el despacho (venta) de esas energías, sin importar sus precios. O sea que son un “salvavidas de plomo” para el desarrollo nacional.
Por otra parte, la vinculación muy estrecha de petroleras y gasíferas
transnacionales, con la promoción a ultranza de las “renovables”, tiene que ver con la dependencia de eólicas y solares respecto a centrales termoeléctricas en casi todos los casos, termoeléctricas que deben operar como reservas en caliente (o sea funcionando), quemando gas o petróleo, para salvar los constantes baches de generación de eólicas y solares, así como para estabilizar el voltaje de las mismas.
Esa sola dependencia de centrales térmicas (por lo general turbinas de gas), echa por tierra la supuesta “limpieza” de eólicas y solares. Pero además, estas últimas tienen una sumatoria de elevados costos ambientales, que sus promotores ocultan cuidadosamente, por lo que el común de la gente que no es especialista en la temática, “compra” con facilidad esa mentira pseudo ecológica.
Pero además, las eólicas y solares tienen sensibles costos ambientales “propios”.
Las eólicas insumen costos ambientales muy elevados para fabricarlas, transportarlas, instalarlas, mantenerlas, y luego desguazarlas. El mantenimiento de las eólicas es en extremo peligroso, pues su equipamiento electromecánico está a gran altura, y los accidentes en muchos casos son mortales. Además, el propio funcionamiento ocasionó accidentes, al desprenderse componentes, que pueden ser disparados en áreas circundantes como proyectiles. Por eso, sus áreas de seguridad abarcan diámetros que según el país en que se aplican, van de diámetros de 500 metros a la redonda a más de un kilómetro. Eso, y los ruidos molestos, son causas de rechazos en países con mucha densidad poblacional. Por caso, en Horspath, Oxfordshire, Gran Bretaña, en su momento hubo fuertes manifestaciones que impidieron la instalación de un parque eólico.
Las solares, por su parte, tienen tan escasos rendimientos, que según la latitud en que se instalen, apenas generan poco más que toda la energía necesaria para fabricarlas, transportarlas, instalarlas, mantenerlas (roturas y limpiezas), y por último desmontarlas. Incluso, al sur de Buenos Aires, la ecuación es directamente negativa (se gasta más energía en todo el proceso, que la poca que generan en la vida útil de los paneles). Y hubo preocupación por la disposición final de las chatarras, en buena parte inutilizables y en algunos casos, con presuntos componentes tóxicos.
No es un tema menor adicional, considerar que las eólicas y las solares, son casi totalmente importadas, por lo que inciden negativamente en la Balanza de Pagos, lo cual es clave en una coyuntura de marcada escasez de divisas; además que al no ser de industria nacional, sus efectos multiplicadores y generación de fuentes de trabajo, son muy escasos. En síntesis, una ruinosa ecuación, que sus promotores ocultan muy cuidadosamente, bajo montañas de palabrerías rimbombantes, como el ya mencionado cliché de “energías limpias”.
En cambio, las usinas hidroeléctricas y nucleares, tienen altos porcentajes de insumos nacionales, y para construirlas demandan mucha mano de obra, lo cual es crucial en el contexto de crisis doblemente heredada del neoliberalismo macrista y de la pandemia.
Resulta lamentable que el recién designado Director Ejecutivo (luego del interregno neoliberal, como tal escaso en obras y concreciones), no manifieste interés en seguir los lineamientos de acciones que claramente había bosquejado y comenzado a ejecutar el anterior Director Ejecutivo Oscar Thomas, quien a las vastas concreciones en importantes obras en ambas márgenes y en la propia central hidroeléctrica, le había agregado la notable visión estratégica de centralizar todas las acciones para avanzar hacia las ambiciosas y muy positivas concreciones de las grandes hidroeléctricas binacionales de Corpus, Panambí y Garabí.
Las diferencias de Potencia Instalada, Generación Media Anual, costos reales por kWh, y calidad operativa (energías de base), respecto a las pequeñas, poco confiables técnicamente, carentes de calidad operativa por sus baches de generación y oscilaciones en el voltaje, y altos costos reales de energía, de eólicas y solares, son simplemente abismales.
El Director Ejecutivo debería considerar que es factible obtener
financiaciones para esas grandes obras, acorde a los precisos ofrecimientos en su momento hechos y concretados con China y Rusia, la mayor parte de los cuales el macrismo dejó sin efecto, habida cuenta su claro objetivo de destrucción nacional .
Pero ahora, seguramente las posibilidades están latentes, y es cuestión de avanzar hacia ellas.
Se debe considerar que el incremento previsible de la demanda eléctrica de Misiones en una década, es equivalente a la totalidad de la generación que corresponderá a Argentina en la obra de Garabí. Y eso, con “ventiladores” y “espejitos” no se cubrirá, ni por sus escasas capacidades de producción, ni por sus insalvables problemas técnicos. Por caso, el pico de la demanda se da en la primeras horas de la noche…¿cubrir eso con energía solar? Es absurdo.
Por otra parte, más allá de la financiaciones externas que bien pueden gestionarse para las grandes hidroeléctricas (que de construirse posicionarán a Misiones con la principal provincia productora hidroeléctrica); con fondos propios de la EBY, podría encararse la construcción de alguno de los ocho proyectos, totalmente estudiados y en su momento con los pliegos licitatorios listos, de obras hidroeléctricas a construirse en cursos de agua interiores de Misiones. El más interesante y redituable de ellos, es el del Túnel del Urugua-Í, que tal como está proyectado, sin incorporar ninguna turbina adicional, permitirá triplicar la Generación Media Anual de la central, la cual hoy provee la energía más económica que dispone Misiones. Y si se ampliara incorporando más turbinas, permitirá empuntar el funcionamiento de Urugua-Í, cubriendo el pico de la demanda, o sea la energía más valiosa de todo sistema eléctrico.
Y si el actual Director Ejecutivo concretara ese proyecto, le cabrá el mérito de potenciar la obra que en su momento, con notable coraje cívico, su propio padre comenzó a construir siendo gobernador, allá por 1985, rompiendo con ello el monopolio termoeléctrico que era el cáncer que impedía crecer a Misiones.

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