Ytororó Lodge: un paraíso escondido a la distancia justa

A lo lejos, solo el rumor de unas misteriosas cascadas rompe el silencio del atardecer. La mirada se pierde en el verde intenso del monte misionero, saludablemente preservado en el municipio de Dos de Mayo. El lodge Ytororó es un pequeño paraíso de conservación con el confort necesario para pasar unos días de relax rodeado de naturaleza y a la distancia justa entre los principales atractivos turísticos de Misiones.

El lodge está rodeado de una docena de cascadas, a las que se puede acceder desandando serpenteantes senderos. Es casi un descubrimiento, ya que varias de las caídas de agua no figuran en los mapas. Pero uno de los saltos no tiene nada que envidiarle al más conocido y promocionado Salto Encantado, en el vecino municipio de Aristóbulo del Valle. Solo hay que armarse de ganas de caminar en medio de la naturaleza para llegar hasta las cascadas que tienen placenteras piscinas naturales en medio de la exuberancia del monte.

Aves de todo tipo y, si la suerte acompaña, monos y otros animales se dejarán ver en el trayecto que es perfecto para los amantes de la fotografía y el senderismo.

El casco central del lodge alberga una serie de ocho suites espaciosas, más una cabaña con espectaculares vistas del monte que todo lo rodea en las 95 hectáreas de la propiedad. Mucha madera, camas mullidas, servicio a la habitación con comida casera y una atención personalizada. Para el final del día duchas calientes, ideales tras un paseo. También, para los más osados, hay duchas a cielo abierto –en un espacio del baño-, perfectas para admirar las estrellas sin exponer la privacidad.

Al fondo, una piscina es el espacio ideal para refrescarse en armonía con el entorno y un quincho invita al asado que están prestos a realizar los jóvenes anfitriones.

Ytororó es una perla para el turismo de lodges, en el punto medio entre las Cataratas del Iguazú –a unos 200 kilómetros- y los Saltos del Moconá –a 65-, a poca distancia de Dos de Mayo y unos 170 kilómetros de Posadas.

“No es un Lodge más. Es un lugar de ensueño donde te hacen sentir parte de una familia. Como si fueras de la casa. Lugares que no puedes describir con palabras, comida tan casera y simple que vuelves a tu infancia y una relación precio – producto como no hay otra en todo Misiones…. Un lugar al q volvería siempre…”, cuenta uno de los visitantes de este mágico hotel.

Por si fuera poco, cuenta con su propia bodega y un vino de la casa que seduce al paladar.

Ytororó es un sueño hecho realidad de la familia de Rubén Félix Alvarenga. El ya fallecido constructor y fundador del hotel Julio César compró el lugar pensando en contar con una cabaña de descanso personal y para los amigos. Después fue tomando cuerpo el lodge que ahora atrae a cientos de misioneros y turistas de otras partes del mundo.

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