Año: 2022

Fidel Foods y su apuesta a productos que expresen al máximo las propiedades de la yerba mate

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El emprendimiento familiar utiliza solamente las hojas de la planta de yerba mate. Con ellas elabora yerba mate en saquitos, un “maycha” con polvo super fino de yerba mate y también un suplemento dietario en cápsulas. En la Feria MATEAR presentó su yerba mate orgánica pura hoja. 

Conocida por haber lanzado al mercado la primera yerba mate combinada con moringa, la familia Paredes continúa su camino en busca de productos que expresen al máximo las propiedades benéficas que brinda el consumo de yerba mate en la salud humana. A este espíritu innovador añaden un sistema que prioriza la armonía con el medio ambiente, el cuidado de la planta de yerba mate y de los operarios que realizan la cosecha. 

“Nosotros cosechamos solo las hojas, a mano, en canastas de 4 o 5 kilos. La tarea se hace sólo en invierno, cuando las hojas expresan sus propiedades al máximo y tratamos de que no sea un trabajo pesado ni extenuante, por eso cosechamos desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde” comentó Mario Paredes, luego de la reunión que mantuvo con el presidente del INYM, Juan José Szychowski; el vicepresidente Ricardo Maciel; el director por el Sector Producción, Nelson Dalcolmo y la Subgerente de Control y Gestión de Calidad, Cecilia Rodríguez. 

La finca La Delfina de la familia Paredes está ubicada en Valle Hermoso, en la localidad de 9 de Julio y a pocos kilómetros de la ciudad de Eldorado. Allí obtienen la materia prima para los productos de Fidel Foods Organics, los cuales tienen la misma materia prima:  todos son elaborados a partir de hojas de yerba mate, cosechada a mano y sometidas a un proceso que denominan “sistema inverso de secado” que tiene como objetivo atrapar todas las propiedades y vitaminas de la yerba mate. 

Paredes explica que todas esas propiedades se expresan luego en la yerba mate en saquitos, la yerba mate en polvo super fino y en las cápsulas del suplemento dietario a base de yerba mate. “Todo es a partir de la hoja pura, por eso decimos que los saquitos no son mate cocido”, subraya, para luego comentar que al polvo super fino (similar al soluble de yerba mate) lo bautizaron como “maycha”, en honor al matcha a base de té de los japoneses. “Tuvimos que aprender ese proceso milenario para elaborar el mate maycha”, añade. Respecto al suplemento dietario, aclara que ya cuentan con la autorización de la ANMAT para comercializar las cápsulas que se ingieren de 2 a 4 por día. “Cumplimos el objetivo de hacer realidad el concepto de la yerba mate como un alimento funcional”, señala. 

En la última edición de la Feria MATEAR donde llegó de la mano del INYM, Fidel Foods presentó su yerba mate tradicional de hoja pura, elaborada bajo el sistema de secado y estacionamiento inverso. “En el sistema de secado inverso – detalla Paredes – detenemos el proceso de oxidación en un minuto y 25 segundos, mientras que el secado dura unos 45 minutos. Es un método de calor más suave que el convencional y lo desarrollamos nosotros; al igual que el estacionamiento inverso que es sin oxígeno”. 

Sobre el cierre de la charla, aprovecha para manifestar su agradecimiento “por el apoyo que nos dieron para estar en MATEAR, porque en ese tipo de ferias se abre un mundo para el pequeño productor”. 

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La “llamita de esperanza” en la producción de naturaleza

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Llegamos al final del año 2022 con ganas de festejar y eso ya es importante en un mundo atravesado por graves crisis ambientales. Hoy compartimos con ustedes los avances y desafíos que vivieron nuestros equipos trabajando en los proyectos que llevamos adelante en Argentina.

Restaurar la funcionalidad de los ecosistemas naturales, trayendo de vuelta grandes carnívoros, herbívoros y otras especies, y recuperar su capacidad de fijar carbono en el suelo y la vegetación son las mejores tecnologías que conocemos para revertir las crisis ambientales, que se sienten fuerte en Argentina. Vecinos, comunidades locales y gobiernos desean el regreso de la vida silvestre y la erradicación de amenazas catastróficas, y así ver que los destinos de turismo de observación de fauna que están ayudando a crear se convierten en los mejores de Sudamérica. 

Durante 2022 nos abocamos fuertemente al desarrollo y apertura de campings, glampings, senderos, miradores, puertos y más infraestructura de turismo de naturaleza en Iberá, El Impenetrable chaqueño, Parque Patagonia y Patagonia Azul, donde nos preparamos junto con los vecinos para recibir visitantes ávidos de descubrir la fauna y experimentar paisajes restaurados, bellos y saludables.

La presencia de todos ustedes es una parte fundamental del cambio de economía que proponemos para integrar a las comunidades locales al trabajo de restauración ecológica, que es urgente en todo el planeta. Este año, El Impenetrable recibió más de 2500 visitantes, Iberá superó los 60 mil, Patagonia Azul los 10 mil y Parque Patagonia los 12 mil. Las visitas a los parques requieren servicios de guía y alojamiento por parte de los vecinos, incluyendo jóvenes y mujeres, que además muestran a los turistas sus artes y oficios, generando nuevos ingresos y la posibilidad de quedarse cerca de sus hogares.

En simultáneo, la fauna nativa continúa regresando. Luego de la liberación de los primeros yaguaretés en Iberá (Corrientes) en el año 2021, este año fuimos testigos del nacimiento en libertad de cuatro individuos y del inicio de un nuevo proyecto de cría y liberación de la especie en el Parque Nacional El Impenetrable (Chaco). Esos corrales vieron nacer a las crías de Mbarete, una yaguareté silvestre correntina, y Qaramta, un macho silvestre chaqueño, en una audaz acción de manejo activo que sentó precedentes en la conservación de este magnífico carnívoro.

También en El Impenetrable trabajamos intensamente en la construcción de un centro de cría para recuperar el rol ecológico de otro gran depredador: la nutria gigante. Más aún, el decreto dictado por la provincia de Chaco, que determina que es necesario recuperar las especies extintas en la región y que ve con buenos ojos el rewilding en áreas protegidas provinciales, representa una desafiante oportunidad para recuperar un rico ensamble de especies y estar más cerca de un ecosistema completo, funcional y próspero para todos.

En el extremo sur de Argentina, luego de 30 años de reclamos sostenidos, legisladores de Tierra del Fuego finalmente protegieron por ley la Península Mitre y el mar circundante.

El trabajo de “producción de naturaleza” —como nos gusta llamarlo, ya que las comunidades rurales vecinas a los parques producen ingresos como resultado de la restauración de ecosistemas completos y funcionales— no se detiene; es más, se está volviendo una “llamita de esperanza” que se replica en cada vez más provincias del país. Corrientes lidera este modelo y se abre con orgullo a compartir la receta con más gobiernos provinciales y con los municipios cercanos a los parques, que son quienes mejor lo entienden y comienzan a incluirlo en sus agendas económicas. Internacionalmente, Argentina empieza a ser conocida en el sector ambiental por los esfuerzos de rewilding que está liderando. 

Este trabajo apenas comienza en los bosques chaqueños, en la costa patagónica y en los cañadones del río Pinturas del Parque Patagonia, y en Iberá queda mucho por profundizar para que el modelo económico gane fuerza y alcance a más familias. Por eso, nuestro compromiso como Fundación Rewilding Argentina es quedarnos a largo plazo acompañando a las comunidades y trabajar junto con el Estado para demostrar que existen ejemplos posibles de convivencia, de bienestar y de valores para revertir las crisis que enfrentamos a nivel planetario.

Junto con ustedes queremos aprender, comunicar y llevar soluciones para que nuestros hijos y todos los jóvenes sepan que estamos tan preocupados y activos como ellos por impulsar un cambio económico regenerativo, para vivir la mejor experiencia en una naturaleza completa y funcional, donde la vida silvestre sea la protagonista.

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Un parasitoide como biocontrolador para la chinche del eucalipto

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El protocolo de cría y liberación de Cleruchoides noackae, desarrollado en el Insectario de Investigaciones para Lucha Biológica (IILB) del IMYZA, fue distinguido como Bioproducto Argentino por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. El parasitoide es utilizado como herramienta de manejo de bajo impacto ambiental contra la especie invasora exótica que se alimenta de diferentes especies de eucaliptos.

La chinche del eucalipto (Thaumastocoris peregrinus) es un insecto de origen australiano que se alimenta de diferentes especies de eucaliptos. Debido a la ausencia de enemigos naturales en varios países sudamericanos, se convirtió en una especie invasora exótica. Por esto, investigadores del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMYZA), de las Estaciones Experimentales Concordia –Entre Ríos–, Montecarlo –Misiones– y Senasa trabajan en el desarrollo de acciones conjuntas para el control de la plaga en la región.

En este sentido, desde el Insectario de Investigaciones para Lucha Biológica (IILB) del IMYZA importaron desde Uruguay ejemplares de Cleruchoides noackae, un parasitoide específico de huevos de la chinche del eucalipto. Luego del proceso cuarentenario, este biocontrolador fue criado y liberado en pequeños inóculos en distintos sitios experimentales de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes. Posteriormente, se evaluó su establecimiento, los niveles de parasitismo logrados a campo y se diseñó un protocolo de cría y liberación.

“El protocolo es una herramienta de bajo impacto ambiental para el manejo de la plaga”, destacó Andrea Andorno, investigadora del IMYZA y explicó: “Al igual que con muchas otras plagas forestales, la tendencia mundial se basa en la implementación del Control Biológico Clásico. El parasitoide C. noackae está siendo utilizado como agente de control biológico de la chinche del eucalipto en países como Sudáfrica, Brasil y Uruguay, entre otros”.

El desarrollo del IILB fue recientemente distinguido con el certificado de “Bioproducto Argentino” en la categoría investigación. Este certificado es otorgado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, luego de una evaluación con el dictamen favorable efectuada por el Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario (CABUA), que está integrado por expertos provenientes de sectores académicos, productivos y gubernamentales de todo el país.

La distinción se asigna a biomateriales, bioproductos y bioinsumos de la industria nacional, que estén elaborados con materias primas renovables provenientes del sector agroindustrial y se destaquen por su innovación y aporte a la sostenibilidad. “La herramienta promueve oportunidades de valor agregado a los productos, subproductos y residuos de la industria agropecuaria, en la conformación de una nueva cadena productiva”, indicó Silvia López, investigadora responsable del Insectario.

“Este reconocimiento muestra, una vez más, la importancia e impacto del desarrollo de bioinsumos, en este caso de uso forestal, como estrategias de control de plagas amigables con el medio ambiente”, destacó Mariana Viscarret, directora del IMYZA.

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La agricultura familiar es clave para la conservación de los recursos genéticos

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En la región, el 57 % de la actividad agropecuaria está en manos de agricultores familiares que producen más de cien especies –entre exóticas y autóctonas–, tanto comestibles como medicinales. Un equipo de investigadores del INTA realizó un relevamiento sobre experiencias de conservación de recursos genéticos locales para mejorar la calidad y la productividad agropecuaria.

Los pequeños productores conservan gran parte del patrimonio genético de la humanidad y hoy son actores protagónicos en el esfuerzo por lograr un futuro sin hambre y cambio hacia sistemas agrícolas sostenibles. Según la FAO, en América Latina el 80 % de las explotaciones pertenecen a la agricultura familiar, convirtiéndose en la principal fuente de empleo agrícola y rural. Este sector es un eslabón clave para la conservación de recursos genéticos que mejoran la productividad y calidad de la producción. Por esto, un equipo de especialistas del INTA realizó un relevamiento sobre la conservación de recursos genéticos locales.

Raquel Alicia Defacio –investigadora y referente del Banco de Germoplasma del INTA– explicó que: “Los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura son la materia prima de la que el mundo depende para mejorar la productividad y calidad de la producción agropecuaria. Es por ello que constituyen un aspecto central de la seguridad alimentaria, la nutrición y la adaptación al cambio climático. Conservar y utilizar la biodiversidad, significa garantizar opciones para responder a las demandas del futuro”.

La agricultura familiar no sólo produce la mayor parte de los alimentos para el consumo interno de los países de la región, sino que habitualmente desarrollan actividades agropecuarias diversificadas que les otorgan un papel fundamental a la hora de garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y la conservación de la biodiversidad.

Las variedades locales, seleccionadas y conservadas por las familias productoras del país, tienen la ventaja de su adaptación al ambiente, favorecen la restauración del suelo, tienen resistencia a ciertas plagas y enfermedades, así como características de sabor y aroma para la elaboración de comidas tradicionales.

“Frente a la pérdida de recursos genéticos, la Argentina inició a mediados del siglo pasado la conservación mediante bancos de germoplasma”, aclaró Defacio y explicó que en la actualidad, el INTA cuenta con una Red de Recursos Genéticos (RedGen) que abarca tanto Fitogenéticos, Zoogenéticos y Microbiológicos, a lo largo de todo el país y vincula a todas las actividades productivas de agricultura, ganadería y agroindustria.

Y agregó: “La misión de estos bancos es garantizar la gestión y conservación de los recursos genéticos ‘ex situ’, es decir fuera de su hábitat natural, a fin de preservar, valorizar y disponer de los mismos para la agricultura y la alimentación”.

En diciembre de 2017, el INTA junto con la Dirección de Asuntos Ambientales del Ministerio de Relaciones exteriores y Culto, el INASE y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca elaboró un proyecto -que fue financiado por la FAO- para establecer un sistema multilateral que facilitará el acceso con fines de utilización y conservación para la investigación, el mejoramiento y la capacitación y administra la distribución de beneficios derivados del uso de los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación que se aplica a 64 cultivos.

El objetivo general es el de ayudar a los agricultores a mejorar la resiliencia de los cultivos frente al cambio climático y mejorar su situación de seguridad alimentaria, contribuyendo así a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en particular a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Defacio explicó que “en este caso, el proyecto se orienta a los cultivos de maíz, papa y poroto, para la conservación y uso sostenible de los recursos fitogenéticos locales que contribuyen a la seguridad alimentaria de los pequeños agricultores en la Argentina”.

Relevamiento en la Región Patagónica

Con el acompañamiento del INTA se realizó un relevamiento sobre experiencias actuales de conservación y uso de recursos genéticos alimentarios por parte de las comunidades de la región patagónica a través de las Plataformas de Innovación Territorial (PIT). Estos son espacios de participación de instituciones y organizaciones locales en el territorio, en dónde se coordinan y articulan acciones de desarrollo entre los diferentes niveles de gestión (nacionales, provinciales y municipales).

Marcelo Perez Centeno –investigador del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar de la Región Patagonia– señaló que “en la Patagonia argentina la agricultura familiar representa el 57 % de los productores agrícolas que disponen del 13 % de la superficie cultivada. Ellos participan principalmente en la producción frutícola (50 %), hortícola (77 %) y forrajera (57 %). En la actividad ganadera, el 82 % de las unidades de producción son familiares, con el 21 % de las existencias ovinas, el 33 % de las bovinas y el 91 % de las caprinas”.

En la región se producen más de cien especies por comunidad, en su mayoría exóticas, si bien se cultivan o utilizan diferentes especies autóctonas, tanto comestibles como medicinales. La agricultura familiar aporta de esta manera a la adaptación al cambio climático a través de sus conocimientos para manejar los riesgos, conservando la agrobiodiversidad “in situ”, es decir en el lugar donde se desarrolla, así como las técnicas de bajo consumo de insumos que aportan a la mitigación de los gases de efecto invernadero.

En el relevamiento se refirieron a 14 especies vinculadas a procesos de conservación (3 de ellas autóctonas), 2 de origen animal, 11 de origen vegetal y a un microorganismo. Se destacan el maíz, tomate, poroto y con menor frecuencia zapallo, papa y quinua.

Perez Centeno indicó que: “Un 56 % de las comunidades sistematizaron la información, en general vinculada a la caracterización agronómica del recurso (fenología, productividad, fechas de siembra, duración del ciclo) en algunos casos aplicando descriptores técnicos y otros específicos definidos con las comunidades”.

El relevamiento permitió conocer las experiencias existentes de producción y conservación de recursos genéticos locales vinculados a la alimentación, que cuentan con algún nivel de participación y/o acompañamiento institucional del INTA. La mayor parte de estos recursos se encuentran concentrados en Neuquén y Río Negro.

“La vinculación de las actividades de producción y conservación de los recursos locales en los campos de productores, con los Bancos de Germoplasma es un desafío pendiente para el sostenimiento de la biodiversidad, ya que de esta manera se articulan los procesos de selección considerando los aspectos culturales, sociales, económicos de quienes lo conservan con la capacidad de resguardo que ofrecen los Bancos” afirmóPerez Centeno.

 El relevamiento señala el camino que aún resta recorrer, tanto en el trabajo con las comunidades locales, en la investigación agronómica, social, cultural articulado entre las comunidades locales, las instituciones presentes en el territorio y los bancos de germoplasma, concluyó el investigador del IPAF Patagonia, y agregó: “Es fundamental que las instituciones y los proyectos sistematicen su experiencia para generar recomendaciones de políticas públicas. Ello permitirá socializar la información, orientar y guiar a otros en la marcha o en futuras intervenciones”.

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De exportación: las variedades de algodón del INTA conquistan Paraguay

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  • La Argentina enviará semillas de Guazuncho 4 INTA BGRR, Guaraní INTA BGRR y Pora 3 INTA BGRR. Estos tres cultivares estarán disponibles para sembrar en la próxima campaña en Paraguay y serán comercializados por Gensus SA. Se destacan por ser de ciclo más corto, por su alto rendimiento de fibra, con calidad acorde a la demanda mundial y excelente sanidad. Una oportunidad para la genética nacional con potencial para llegar a nuevos mercados como Brasil, España y Colombia.

De ciclo más corto, con un mayor potencial de rendimiento y un alto porcentaje de fibra. Con calidad acorde a las demandas del mercado nacional e internacional y una excelente sanidad. Así son las variedades de algodón del INTA, un organismo dependiente de la Secretaría de Agricultura de la Nación, que conquistarán Paraguay y presentan potencial para llegar a nuevos mercados como Brasil, España y Colombia.

“Volver a trabajar con Paraguay, brindarle nuestra tecnología mediante semillas de algodón de variedades INTA adaptadas a condiciones agroecologicas muy parecidas a las que posee nuestro país limítrofe es de una relevancia todavía difícil de cuantificar”, aseguró Diana Piedra –directora del Centro Regional Chaco-Formosa del INTA–.

Y no dudó en asegurar que “la importancia de exportar semillas de algodón a Paraguay radica fundamentalmente en posicionarnos en un país con potencial para volver a destacarse en el sector algodonero mundial como un significativo exportador de fibra de algodón de excelente calidad, como alguna vez supo ser”.

“Nuestras variedades son un sello distintivo”. Así lo aseguró Mauricio Tcach –investigador del INTA Sáenz Peña, Chaco– quien explicó variedades Guazuncho 4 INTA BGRR, Guaraní INTA BGRR y Pora 3 INTA BGRR son tres cultivares que “se destacan por ser de ciclo más corto con un mayor potencial de rendimiento, porcentaje de fibra que van entre 38 y 40 %, con una calidad acorde a las demandas del mercado nacional e internacional y una excelente sanidad”.

Además, según aseguró el especialista, son resistentes a la enfermedad azul y a la bacteriosis, dos problemáticas de incidencia económica en el país. “Todo este trabajo de obtención de las semillas, difundirlas en el territorio nacional y, ahora, difundirlas en países limítrofes como Paraguay implica un fuerte componente de investigación y extensión y se vincula con el sector privado mediante los convenios”.

En esta línea, Piedra ponderó el rol del INTA en materia de desarrollo de semillas de algodón: “Se mantuvo un rumbo en materia de generación de tecnología para el algodón y variedades adaptadas a la región, a pesar de las inclemencias que afectaron al cultivo en la región y el país. Esto nos permite deducir que el rol del instituto es único a fin de brindar esta opción para aquellos productores que siguen eligiendo el cultivo textil en el norte argentino”.

Por su parte, Tcach explicó que “los germoplasmas de Argentina y Paraguay tienen algunas similitudes porque tienen un progenitor en común”, al tiempo que recordó: “Con Paraguay tenemos una historia de integración de muchos años, entre los que se destacan los ensayos trinacionales, en los que se probaban las mismas variedades en los tres ambientes diversos en Argentina, Paraguay y Brasil”.

Y agregó: “Con esta exportación retomamos esa vinculación que va más allá de difundir una variedad argentina, sino que nos permitirá integrarnos aún más entre los profesionales. Es una oportunidad que se abre para otras variedades y tecnologías en otros mercados como Brasil, España y Colombia”.

Tcach: “Nuestras variedades son un sello distintivo”.

Genética INTA de exportación

Las variedades que se exportarán a Paraguay son las más utilizadas por los productores en la Argentina. Según Tcach, “tiene que ver con que son de ciclos más cortos y presentan ciertas ventajas por sobre otras, dado que permiten una siembra tardía con estabilidad en los rendimientos y aprovechando toda la ventana de siembra”.

Y agregó: “Estas variedades habilitan un mejor manejo y permiten que los productores puedan sembrar variedades más cortas, tarde y más largas, temprano”. A su vez aseguró que la introducción de nuevas variedades al sector ofrece la oportunidad de generar diversos procesos virtuosos, entre los que se destaca la disponibilidad de genética con mayor potencial, la evaluación en red de productores y la aplicación de ajustes en el manejo con protocolos. “Todos ellos permitirán una mayor integración y crecimiento en conjunto de la cadena productiva”, subrayó.

A su vez, explicó que “Guazuncho 4 INTA BGRR es una marca asociada del algodón argentino”, aseguró, al tiempo que explicó que se destaca por su elevado potencial de rendimiento, al tiempo que mantiene excelente calidad tecnológica de la fibra. 

En cuanto a Guaraní INTA BGRR, Tcach explicó que de las tres variedades es la de mayor precocidad y estabilidad frente a condiciones adversas, ya que presenta dos picos de floración. A su vez, explicó que presenta excelentes registros de porcentaje de fibra, cercanos al 38 % y, además, se comprobó su excelente adaptación a siembras tardías. “Para lograr una buena calidad de fibra requiere lotes bien preparados, desde el punto de vista del control de malezas y buena disponibilidad de recursos”, explicó.

Por último, Pora 3 INTA BGRR es considerada la variedad de mayor plasticidad, ya que tiene un buen arranque y diferenciación foliar. “Durante esta campaña, fue evaluada en lotes comerciales, demostrando por tercer año consecutivo un tipo de capullo destacado, similar a su antecesora Pora INTA”, indicó el técnico de Sáenz Peña.

Otra de las ventajas que tiene este material es la de presentar el mayor porcentaje de fibra, alcanzando registros de 40 en desmotadora comercial, al tiempo que la calidad tecnológica de la fibra se encuentra dentro de los valores requeridos por la industria.    

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