Mes: mayo 2025

Inauguración de Centro de Día en Leandro N. Alem

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Este miércoles 7 de mayo a las 17 horas en la ciudad de la navidad, se realizará la gran inauguración del Centro de Día sobre calle Tucumán al 590 se pondrá en funcionamiento un espacio para potenciar el trabajo en la prevención de adicciones, consumos problemáticos y suicidios logrado gracias a la simbiosis de la inversión pública-privada y con el matiz particular de venir a cumplir un añejo sueño ya que el lugar llevará el nombre de Margot Neu de Gartner.

El nombre es un homenaje a la memoria de la pionera que inició las obras de lo que en su momento se proyectaba como un espacio destinado a la tercera edad y luego del fallecimiento de ésta caracterizada vecina el 10 de diciembre de 2013 la misma quedó a medio terminar y por muchos años no se pudo avanzar.

Fue hace solo dos meses que la familia descendiente de la misma en la figura de su hijo Miguel Gartner decide otorgar en comodato a la Municipalidad de Leandro N. Alem éste espacio para avanzar en la puesta en funcionamiento de un Centro de Día para la prevención de adicciones y atención integral.

Así, la obra que posee dos alas de 400 metros cuadrados cada una aproximadamente es tomada por el intendente Matías Sebely quien decide afrontar la inversión de culminar en una primera etapa el ala sur que posee dos oficinas de acceso al ingreso que serán utilizadas como admisión y administración más otros 12 consultorios todos con sus baños privados que serán destinados a distintas atenciones como espacios de primera escucha, talleres, atención personalizada de profesionales , enfermería y demás.

Según explicaba Sebely a los medios éste centro tendrá varios objetivos entre los que se cuenta la prevención o sea “educar y concientizar a la comunidad sobre los riesgos de las adicciones y promover estilos de vida saludables” como así también a través de la atención en el lugar “brindar apoyo desde la primera escucha y orientar tratamientos en interrelación de las personas con adicciones o consumos problemáticos ayudándolas a superar sus problemas y mejorar su calidad de vida” expresaba el jefe comunal.

Dentro de estos objetivos pretenden una significativa reducción de daños al “minimizar lo máximo posible los efectos negativos que produce éste flagelo en la salud y el bienestar de las personas, junto a un apoyo familiar donde se pueda ofrecer orientación y apoyo a las familias de personas que atraviesan el problema de consumos problemáticos, adicciones u otras patologías” sostuvo el intendente.

El mandatario reflexionó que la premisa es lograr en el caso de adictos la “reinserción social articulando formas de ayudar a las personas a reintegrarse en la sociedad generando en el Centro de Día talleres de oficio que permitan mejorar su calidad de vida”.

Conjuntamente sostuvo que irán acciones para lograr que este nuevo espacio tenga su epicentro en ofrecer servicios como terapia individual y grupal, apoyo psicológico, tratamiento médico y actividades de prevención y educación que irán acompañando las necesidades de la comunidad en forma dinámica y no como un mero centro estático con el trabajo extra muro mediante el acompañamiento terapéutico en los ámbitos de vida socio ambiental de los pacientes. 

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La paradoja del libre mercado: a pesar de la cosecha mínima, el precio de la yerba se derrumba

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La yerba mate siente de lleno el impacto del libre mercado. Y sus paradojas. Mientras que la cosecha cayó abruptamente en los primeros meses del año, la escasez de hoja no empujó el precio hacia arriba, sino en dirección contraria: en varias zonas clave de Misiones se está pagando por la hoja verde valores que retroceden a niveles críticos. En el norte, sobre la ruta 14, se paga entre 255 pesos e incluso menos, cuando hace apenas unas semanas se operaba a 305 pesos.

Los casos más extremos se registran en el área de influencia de la Ruta Nacional 14, donde algunos secaderos y empresas están ofreciendo valores muy por debajo del promedio. La excusa: la urgencia de los productores por cosechar, frente a un panorama de alta inflación, costos en alza y la amenaza de no poder vender.

“Se aprovechan de la desesperación. Hay productores que cosechan igual, porque necesitan la plata, aunque les paguen mal”, contó un productor de San Pedro, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

Formas de pago poco claras y a largo plazo

En este contexto, también se desdibujan las condiciones de pago. Un cuadro difundido entre productores muestra que el precio base ofrecido es de $255 por kilo, pero con múltiples descuentos y plazos:

  • $50 por kilo en efectivo semanal
  • $50 por kilo con cheque a 45 días
  • $60 por kilo con cheque a 90 días
  • El resto del saldo, con cheque a 120 días

A este esquema se le descuenta el “Convenio de Corresponsabilidad Gremial”, que reduce aún más el valor final percibido por el productor. En definitiva, el ingreso real por kilo podría ubicarse incluso por debajo de los $200 si se suman los descuentos y se actualizan por inflación los pagos diferidos.

Diferencias por zona y por comprador

En Andresito, la situación varía según el secadero o la empresa. Don Omar, uno de los compradores más tradicionales de la zona, está pagando $301 por kilo de hoja verde, una cifra que se mantiene en línea con el valor de referencia. Pero Kabour, otro actor importante, bajó su precio a $295, reflejando una tendencia a la baja que preocupa.

El caso más extremo es el de Las Marías, que en algunos lotes recibe la hoja verde pero no paga precio alguno por la materia prima: sólo abona el servicio de cosecha y flete, lo que implica que el productor entrega su yerba sin ingreso real, bajo esquemas de contratación interna. “Ni siquiera dicen a cuánto van a pagar. Reciben, procesan y después arreglan. Estás atado”, se quejó un pequeño productor.

Un mercado sin reglas para algunos

La gran mayoría de los productores que operan con cooperativas o secaderos independientes siguen defendiendo el precio de $305 fijado como referencia en el mercado. Pero quienes entregan su materia prima a grandes firmas se encuentran “más complicados”, según comentan desde distintas asociaciones de productores.

“Hay empresas que imponen sus condiciones, no respetan ningún precio y los productores quedan atrapados”, denunció un referente yerbatero del norte misionero.

La caída en los precios se da en simultáneo con un desplome en el volumen cosechado. La lógica indicaría que con menor oferta, los precios subieran. Pero en Misiones, el desbalance de poder entre grandes compradores y pequeños productores parece estar jugando en sentido contrario.

El escenario, de persistir, anticipa una nueva ola de conflictividad en el sector, donde ya hay malestar por la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y la eliminación de los controles a nuevas plantaciones.

“No hay precio oficial, no hay control, y encima te pagan en cuotas y cheques. Estamos solos”, resumió con amargura un productor de Andresito.

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¡Francisco, repara mi Iglesia!, la revancha del Espíritu Santo

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El marcado paralelismo en las dos historias que tienen por protagonistas a dos Franciscos, están separadas por ocho siglos pero a la vez están atraídas por una cercanía que trasciende la línea del tiempo y el espacio y se enlazan en una profunda sinonimia espiritual. Francisco de Asís en realidad se llamaba Giovanni di Pietro di Bernardone; hijo de un mercader de la Umbría, ducado de Spoleto, en Italia; y Francisco, papa número 266 de la Iglesia Católica, cuyo nombre de pila lo conocemos: Jorge Mario Bergoglio, nacido en el barrio de Flores, en Buenos Aires, Argentina, hijo de un obrero ferroviario. Hay una misión, un llamado, un mandato, que probablemente marca la ruta apostólica de los dos Franciscos: la reparación de la Iglesia de Cristo. 

Aquella visión sobrenatural que experimentó Francisco de Asís, en la capilla de San Damián, donde sintió escuchar una voz que le decía “Francisco, repara mi Iglesia”, nada tenía que ver con la refacción física del templo, como fue la primera interpretación del santo italiano. El mandato era mucho más profundo: levantar los cimientos de una Iglesia arrodillada ante los avatares seculares en donde el poder feudal oprimía a los pobres, y enriquecía aún más a los ricos.

La iglesia medieval estaba más preocupada por la conquista de territorios, a través del despliegue de tropas en las Cruzadas, que en la observancia concreta del Evangelio cristiano. La nobleza y el clero formaban parte de los estamentos privilegiados de la época, y el afán de lucro era la moneda corriente, al punto que la fe era un bien ofrecido como una mercancía intangible pero a la vez fuertemente codiciada en formato de indulgencias.

En rigor de verdad, las indulgencias son un instrumento utilizado en la práctica piadosa para la obtención del perdón divino o de alguna gracia especial, el asunto es que en la época de Francisco de Asís, éstas fueron utilizadas como herramienta de coacción y de poder, con dinero se compraba el Cielo. La época había absorbido por completo la misión original de la Iglesia y en esa decadencia, Francisco oyó el mandato de repararla, de ponerla de pie, de hacerla regresar a la vocación profética y salvadora encomendada por Cristo. 

Transcurrieron ochos siglos, y la historia suscita un nuevo Francisco, en el que fue depositado sin dudas una vocación de reparación. Podría surgir una mirada inquisidora sobre las analogías aquí planteadas, pero las coincidencias son irrevocables: el Papa Francisco tuvo la misión de abrir las puertas de la iglesia a todos, a la manera del santo de Asís; de venerar en cada gesto y en cada palabra la devoción por cuanto fue creado como Casa Común, temática enmarcada en su carta encíclica Laudato Si; el compromiso permanente por los desposeídos de su tierra, del techo y del trabajo, muy a propósito expresado en su primer viaje fuera de Roma, en julio de 2013, a la isla italiana de Lampedusa, la puerta de entrada para miles de migrantes y refugiados que atraviesan el Mar Mediterráneo.

Bergoglio escogió el nombre de Francisco en clara alusión al legado del gran santo de Asís quien supo hacer carne la vivencia de una iglesia “humana y divina a la vez”, fuente de redención para los pecadores, puente permanente para el que sufre. En esa aparente doble realidad se plasma una experiencia unívoca según la enseñanza de aquel y de este nuestro Francisco: la Iglesia es de todos, pero en especial de los olvidados y excluidos. 
El mundo observa expectante el desarrollo del Cónclave, con mucha más disposición que años anteriores a comprender qué ocurrirá allí bajo los frescos de la Capilla Sixtina, donde 138 “príncipes de la iglesia” (cardenales) elegirán a su monarca.

Esta es, probablemente, la mirada más secular sobre el trascendental acontecimiento que marcará el curso de la historia, qué perfil sostendrá el nuevo pontífice, qué impronta aportará, progresismo u ortodoxia, apertura o repliegue.

“Con llave” quedarán guardadas las alternativas de una responsabilidad que les cabe a quienes deben elegir al sucesor de Pedro, ¿habrá política?, la habrá; ¿habrá lobby?, lo habrá; pero sobre todo habrá una invocación unánime al actor principal de este peculiar proceso y a quien poco se lo destaca: el Espíritu Santo, al que invocan en oración los purpurados apenas se cierran las puertas de la Capilla Sixtina: Veni Creator Spiritus.

En 2005, el Cardenal Bergoglio fue el segundo más votado para dirigir los destinos de la Iglesia, sin embargo las votaciones dieron el nombre de Joseph Ratzinger, Papa que finalmente no concluyó su reinado, siendo el primer papa de la era contemporánea en abdicar. Era necesario reparar la Iglesia, siempre tan humana y tan divina. Así como en tiempos de Francisco de Asís, y hoy con el pontificado de Francisco, el Espíritu Santo se tomó revancha. La última palabra le pertenece.

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Cada cuatro pancitos, nos comemos uno de impuestos

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En el desayuno de tostadas con café con leche tomamos la energía para encarar el día. Pero resulta que también nos comemos grandes cantidades de impuestos. Cada 4 bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet. Es decir, en el precio que pagamos por muchos de los productos, hay más impuestos que ganancia. Por ejemplo, en la leche hay 26% de impuestos y 7% de ganancia y en el pan 24% impuestos y 16% ganancias. Son datos que arroja el último informe de “Composición de precios” de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). 

“En el almuerzo o cena pasa lo mismo, si vamos a la carnicería, por cada kilo de carne nos estamos llevando un cuarto de impuestos. Hay 25% de impuestos y 15% de ganancias.  En otras palabras, cada $10.000, estamos pagando $2.500 de carga impositiva. Esto se repite también en muchos de los productos, y en algunos casos esto se está haciendo más visible para el consumidor, por la aplicación de la nueva medida de transparencia que pide detallar el “precio con y sin impuestos” en las góndolas y tickets”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA. 

¿Qué pagamos en un precio?

“El precio que pagamos está compuesto por tres grandes categorías: los costos de hacer ese producto, la ganancia y los impuestos que se pagan en todo ese proceso. Pero ¿cuáles son esos impuestos y qué hay detrás de un producto en cuanto a costos? Los impuestos que se destacan son: el IVA a nivel nacional, ingresos brutos en lo provincial y las tasas a industrias y comercios a nivel municipal”, detalla Antonella Semadeni, economista de FADA. Y del total de esos impuestos, más del 70% corresponden a los nacionales.

“En cuanto a los principales costos, por ejemplo, para elaborar el pan tenemos: la electricidad, que pesa aún más por las actualizaciones en las tarifas, materia prima, el transporte, alquileres y el personal. Por ejemplo, el flete representa el 2% del precio al consumidor”, describe Pisani Claro.

“Hasta que llega a nuestra mesa, en cada etapa del producto hay costos e impuestos que se deben afrontar, así como las ganancias propias de una actividad productiva. Que los impuestos superen la ganancia, es una situación que puede tornarse injusta ya que, por ejemplo, en la cadena de la leche todo el proceso productivo está afectado por cuestiones climáticas, sujeto al precio del maíz con el que se alimentan las vacas, a los productos relacionados con la salud de los animales, al del combustible para el transporte… son muchas las variables que se enfrentan. En medio de todo eso, el Estado, a través de los impuestos, está presente en todos los eslabones y no afronta ningún riesgo”, analiza Semadeni.

¿Cómo se va componiendo el precio?

“El precio que pagamos por nuestros alimentos no es azaroso o caprichoso y puede desglosarse de diferentes modos. Esto hacemos en este informe”, explica Semadeni. Por ejemplo, en el caso del pan, desde el campo a la mesa el precio se multiplica 12 veces. ¿Qué hay en el proceso?: 60% de costos de producir el pan, 24% de impuestos y 16% de ganancias

En el caso de la carne, el precio está compuesto por un 60% de costos. Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva mucho tiempo, con costos importantes como la tierra donde se crían los animales, la sanidad y la alimentación, el transporte, y el personal.

En la leche 67% son costos, 26% son impuestos y sólo un 7% son ganancias. Por ejemplo, para el tambo, los costos que más subieron en esta última medición fueron la alimentación de las vacas y todos los costos relacionados con la comercialización.

Al estudiar la composición de los precios de manera cronológica, vemos en el precio del pan que el 8% corresponde al trigo, 4% al molino, 64% a la panadería y 24% los impuestos. En la carne 28% es la cría, 24% el feedlot, 2% frigorífico, 21% carnicería y 25% impuestos. En la leche 28% es el tambo, 26% la industria, 20% el comercio y 26% los impuestos.

Precio con y sin impuestos ¿Para qué sirve esta medida?

“Es una forma de educar a los consumidores, para que se tenga noción del peso de los impuestos en los productos que compramos y entender la importancia de revisar todo el sistema impositivo en general. El informe de FADA también va en esa línea de aportar información e incluso intenta ir más allá, detallando cómo se va componiendo el precio a través de todos los eslabones y teniendo en cuenta los impuestos en todos los niveles de gobierno”, comenta Pisani Claro.

 “Creemos que esto ayuda a derribar ciertos mitos sobre cómo se conforman los precios que muchas veces traban políticas públicas importantes para los ciudadanos y para las áreas productivas. Por ejemplo, durante muchos años se creyó erróneamente que la baja de las retenciones, al impactar en el precio de los granos, iba a traer un importante aumento del precio de los productos básicos cuando no es así. En realidad, este informe muestra que el 90% del precio de los productos corresponde a múltiples factores como impuestos, transportes, alquileres, salarios, servicios, entre muchos otros. Por eso creemos que es importante visibilizar y derribar ciertos mitos para centrarse y focalizar en lo que necesitamos como consumidores y para todo el proceso de producción y elaboración”, concluye Semadeni.

“COMPOSICIÓN DE PRECIOS” EN NÚMEROS

  • 1.000 de cada 4.000 pesos que pagamos en carne, leche y pan, son impuestos.
  • En el total de impuestos a estos alimentos: 3 mil de cada 4 mil pesos, son impuestos nacionales.

PAN

  • Cada 4 bollitos de pan, nos comemos 1 de impuestos. 
  • Precio del pan: el 60% son costos, el 24% impuestos y el 16% la ganancia. 
  • El trigo representa sólo el 8% del precio.
  • Desde el campo a la panadería, el precio se multiplica por 12 en su recorrido. 
  • Precio pan en eslabones: el trigo representa el 8%, el molino el 4%, la panadería el 64% y los impuestos el 24%.

LECHE

  • Nos tomamos un vaso de impuestos por cada sachet de leche.
  • 67% son costos de producción, 26% impuestos y 7% ganancia.
  • El maíz representa el 4% del precio del sachet al consumidor.
  • El precio de la leche se multiplica por 3,5 del campo a la góndola.
  • Precio leche por eslabones: el tambo representa el 28%, la industria el 26%, el comercio 20% e impuestos el 26%.

CARNE

  • Nos comemos un cuarto kilo de impuestos por cada kilo de carne.
  • 25% son impuestos, el 59% son costos y 15% ganancia.
  • El maíz representa sólo 9% del precio final de la carne.

Precio carne por eslabones:la cría representa el 28%, el feedlot 24%, frigorífico 2%, carnicería el 21% y los impuestos el 25%.

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Habilitarán un policonsultorio en Jardín América para fortalecer el primer nivel de atención

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Con el claro objetivo de fortalecer el primer nivel de atención y mejorar la calidad de vida de los misioneros, se habilitará un Policonsultorio en Jardín América, en la sede del viejo hospital local, donde funciona la Dirección de Zona Centro Paraná. 

Contará con espacios para control de peso y talla, vacunatorio, consultorio para médico clínico, pediatría, psicología, kinesiología, Laboratorio y ecografía. 

Dicho espacio representa un avance significativo para potenciar la atención, prevención y promoción de la salud.

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