Día: 17 enero, 2026

Disciplina fiscal sin recortes: el modelo Misiones en un NEA en rojo

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En tiempos en los que el equilibrio fiscal está en la agenda central del debate de política económica, Misiones volvió a presentar un resultado que la jerarquiza, principalmente, dentro de la región del NEA. Días atrás, la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) dependiente del ministerio de Economía de la Nación publicó las planillas de ejecución presupuestaria de las provincias que corresponden al 3° trimestre 2025, y su análisis dejó un par de cuestiones a analizar. 

En primer lugar, los ingresos evolucionaron de manera muy lenta. A nivel consolidado (es decir, considerando al total de las provincias y a CABA), apenas crecieron 2,7% entre enero y septiembre de 2025 respecto de igual período de 2024. Este débil desempeño se explicó, fundamentalmente, por una performance muy limitada de los ingresos tributarios de origen nacional (principalmente coparticipación), sumada a menores recursos derivados de rentas de la propiedad y a la caída de las regalías, entre otros factores. En contraste, el gasto público provincial consolidado “puso segunda” y aceleró hasta el +11,3%, una expansión cuatro veces superior a la de los ingresos. Como consecuencia, se produjo un marcado deterioro de los resultados fiscales: si bien las provincias lograron sostener de manera conjunta el superávit primario y financiero, estos se redujeron en un 79,2% y 97,6%, respectivamente, frente a los niveles registrados el año anterior.

¿Por qué decimos que Misiones se destacó en este contexto? Principalmente por la gestión de sus propias limitaciones. La provincia fue una de las únicas seis que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. A ello se sumaron mermas en la recaudación no tributaria: los ingresos por regalías cayeron 14,9% y los provenientes de tasas y otros conceptos lo hicieron en 8,6%. También se registraron menores recursos por rentas de la propiedad (-71,2%) y por transferencias corrientes (-11,5%), al tiempo que disminuyeron los ingresos vinculados a la inversión financiera (-4,4%). Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hicieron en 23,2%. De este modo, la contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo, tal como se mencionó anteriormente.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones. Medidos como porcentaje de los ingresos totales, estos resultados representaron el 3,4% y el 3,1%, respectivamente. Si bien se trata de registros inferiores a los de 2024 (3,8% y 4,0% en aquel momento), distan de configurar un deterioro significativo, especialmente considerando el comportamiento de los ingresos y del gasto. Por el contrario, reflejan un desempeño sólido que permitió ordenar la gestión presupuestaria y llegar con mayor margen al último tramo del año, que suele ser el más exigente.

Dentro del NEA, Misiones fue la única provincia que cerró el período con resultados fiscales positivos, evidenciándose una brecha marcada respecto del resto de la región. Formosa, por ejemplo, registró la mayor suba de ingresos del NEA (y la tercera más alta del país), con un 6,3%, pero al mismo tiempo exhibió la mayor expansión del gasto de toda la Argentina (+33,4%), lo que derivó en un fuerte desequilibrio y un déficit financiero superior a los 24 mil millones de pesos (1,3% de sus ingresos). Chaco mostró un crecimiento de ingresos del 5,4%, pero expandió su gasto un 10,3% y finalizó el período con un déficit de 162 mil millones de pesos (5,5% de sus ingresos). Corrientes, por su parte, incrementó sus ingresos en 2,5%, pero elevó su gasto en 15,7%, generando un rojo fiscal cercano a los 70 mil millones (3,1% de sus ingresos).

En síntesis, Misiones enfrentó la peor situación en materia de ingresos dentro del NEA (siendo la única provincia con caídas), pero logró alinear el gasto a esa realidad y sostener resultados fiscales positivos. En contraste, Formosa, Chaco y Corrientes desaprovecharon un mayor crecimiento de sus recursos al expandir el gasto con mucha mayor intensidad, dejando sus cuentas públicas en un escenario de alto desequilibrio.

Este escenario refleja que al analizar las cuentas públicas no siempre se trata únicamente de cuánto crecen los ingresos o de cuanto cae el gasto, sino de cómo se administran. Aun partiendo de un escenario adverso en términos de recursos, la provincia logró preservar el equilibrio fiscal sin recortar salarios, jubilaciones ni herramientas de impulso productivo, priorizando una reasignación del gasto antes que un ajuste lineal. En un año marcado por la fragilidad de las finanzas subnacionales, Misiones mostró que la disciplina fiscal no es incompatible con sostener áreas sensibles ni con pensar el desarrollo, sino que depende, fundamentalmente, de decisiones de gestión.

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Sebastián Pierrini: “El mercado de seguros entra en una etapa de reacomodamiento”

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En un clima de camaradería y trabajo conjunto, directivos de Triunfo Seguros mantuvieron en Posadas un encuentro con productores asesores de seguros de toda Misiones. La reunión sirvió no sólo para fortalecer vínculos, sino también para poner en común diagnósticos y perspectivas sobre el presente del mercado asegurador argentino, atravesado por un proceso de reordenamiento tras años de alta inflación, cambios regulatorios y nuevas demandas de los asegurados.

El gerente general de Triunfo Seguros, Sebastián Pierrini, junto al gerente comercial, Francisco Ranieri, y el gerente regional, Horacio Bellini, analizaron la situación que atraviesa el sector en este nuevo escenario político – económico que atraviesa el país, las demandas de los clientes y los nuevos desafíos que deben afrontar en lo que significa el cierre del ejercicio anual. En este marco, los funcionarios coincidieron en que el sector transita una etapa de “acomodamiento” que combina ajustes tarifarios, mayor conciencia aseguradora y un fuerte desafío en términos de servicio y tecnología.

Un mercado que se reordena tras la inflación

El punto de partida es macroeconómico. Luego de dos años de fuertes vaivenes, el mercado asegurador empieza a encontrar cierto equilibrio. “El mercado de seguros está en un crecimiento y un acomodamiento también de tarifas, de productos y de servicios”, explicó Pierrini en diálogo con Economis, y proyectó que “en este 2026 va a haber un mejoramiento en todos los aspectos de la actividad aseguradora”.

Ranieri profundizó esa lectura con datos concretos, analizando los datos anuales del IPC, que el Gobierno nacional dio a conocer días atrás. “El año 2025 cerró con una inflación interanual cercana al 32 o 33 por ciento, lo cual llevó a que muchas compañías estén tratando de mejorar su tarifa y crecer por encima de la inflación”, apuntó y agregó que, en ese contexto, el desafío técnico es permanente. “Uno ve el IPC, pero los repuestos suben a otro ritmo, la mano de obra de los talleres a otro, y hay que encontrar el equilibrio entre aumentar y no irnos de precio para que el productor pueda vender”, sintetizó.

Más regulación y más conciencia aseguradora

Desde la conducción de Triunfo también destacaron el rol de la Superintendencia de Seguros en este proceso. “Hoy la Superintendencia y todas las regulaciones están llevando a que las empresas trabajen en forma más ordenada”, señaló Pierrini. Ese marco normativo, sumado a la experiencia reciente de crisis, está fortaleciendo la cultura aseguradora.

“Hemos notado un crecimiento importante en la parte agrícola, en el litoral y el interior de Buenos Aires, lo que refleja que la gente tiene más conciencia de asegurar”, afirmó el gerente general. A eso se suma el impacto de cambios puntuales, como el aumento en los límites de responsabilidad civil en autos y motos, que derivó en un “aumento pequeño del precio de la póliza”, pero con una mayor cobertura efectiva para los asegurados.

Presencia territorial

En el plano provincial, Misiones aparece como un territorio estratégico. “En Posadas somos la empresa líder en cantidad de ventas de seguros de motos, y en autos estamos entre las tres primeras”, destacó Pierrini, refiriéndose puntualmente a la empresa que dirige y asegura que esto se deba a una fuerte presencia territorial, contando con una filial en Posadas que trabaja desde hace más de 15 años y una red de productores en gran parte del territorio provincial, desde Puerto Iguazú a Posadas, pasando por municipios claves como Eldorado, Puerto Rico, Oberá, hasta otras localidades más pequeñas, como 25 de Mayo en el Alto Uruguay.

En un contexto económico complejo, el feedback con los productores, que son quienes acercan las inquietudes de los clientes, es clave para entender qué productos funcionan mejor y cómo responder de forma adecuada, para conservarlos en la empresa, sin tener que resignar calidad de servicio.

“Creemos que el NEA tiene un futuro muy importante, por eso nos interesa seguir apostando e invirtiendo en la región”, remarcó Pierrini.  En esa línea, el gerente regional Bellini que la política de la compañía es “instalarse en una provincia y generar un ecosistema”. Esto lo consiguieron a través de la contratación de personal local, trabajar con talleres de la zona y reinvertir allí los recursos que se destinan a siniestros.

Servicio, cercanía y el rol del productor

Uno de los ejes más reiterados en la reunión fue la centralidad del productor asesor. “Nos caracterizamos por estar en contacto cara a cara con el productor, escucharlo y tratar de cumplir las necesidades que nos plantean, porque ellos están en la calle”, sostuvo Pierrini. Para Bellini, la cercanía es un diferencial y una herramienta fundamental para el sostenimiento del rubro. “Los productores valoran mantener el nivel de servicio y la relación con la compañía; el precio queda recién en tercer o cuarto escalón”.

Asimismo, Ranieri reforzó esa idea, asegurando que: “Las compañías del top 15 estamos más o menos en la misma en tarifas; lo que nos diferencia es el servicio”. En ese esquema, el productor es el canal clave. “Es nuestro canal fundamental de venta y de atención primaria; a través de él estamos cerca del asegurado”, subrayó Bellini.

Otro frente de trabajo, para mantenerse vigentes en el sector es la modernización tecnológica. No basta con una cobertura que cumpla con la normativa, sino con un productor preparado y un sistema que les permita agilizar la parte burocrática del negocio. “El productor requiere mejores sistemas, nuevas herramientas, y hay que estar corriendo detrás de eso para no perder la diaria”, admitió Pierrini. Ranieri lo tradujo en estrategia concreta, afirmando que están abocados al desarrollo de nuevos productos y nuevas herramientas tecnológicas para facilitarle la venta al productor.

El objetivo para el segundo tramo del ejercicio (que va de julio-junio) es claro: “Crecer en facturación por encima de la inflación”, resumió Bellini, pero haciéndolo con eficiencia operativa y respaldo técnico.

Automotores, repuestos y cobertura real

En el ramo automotor, el rubro goza de una estabilidad que les permite proyectar. Por una parte, se encuentran las sumas aseguradas, que, años atrás presentaba un inconveniente con la imprevisibilidad de los precios que fluctuaban constantemente, dejando estos montos desfasados, continuamente. “Hoy el valor del auto ya se emparejó; antes subía 15 o 20 por ciento por mes y quedabas corto con la suma asegurada, ahora eso se ha equiparado”, explicó Ranieri.

En cuanto a los adicionales, destacó coberturas como la de parabrisas y luneta, que hoy pueden cubrirse de manera amplia dentro de la suma asegurada. “En lo que respecta a los adicionales, hay coberturas que te cubren los respuestos de forma ilimitada, hasta el valor de la suma asegurada”, advirtió, aunque reconoció que, muchas veces, algunos repuestos suben por encima de los índices del IPC y los obliga a afinar el lápiz, pero que nunca llegaron a incumplir con ninguna responsabilidad.

Como se mencionara anteriormente, en el rubro motos, Triunfo es líder, siendo una de las pocas aseguradoras que aceptan baja cilindrada. Contrario a lo que otras compañías creen, esto resulta una fortaleza y no un riesgo empresarial. “Tomamos motos hasta 110 cc con responsabilidad civil y casco; la siniestralidad está dentro de parámetros normales”, aseguró Bellini.

Trabajar, acompañar y crecer

El cierre del encuentro dejó un mensaje directo a los productores misioneros. “Con nosotros pueden confiar, respondemos a todas las demandas”, afirmó Pierrini, quien los instó a “acompañar, apostar, desafiar y conquistar nuevos mercados”. La clave, según su mirada, es simple y exigente: “Estar y trabajar de ocho a diez horas diarias”.

En una economía que busca estabilizarse, el seguro aparece como una actividad que combina técnica, cercanía y estrategia territorial. Y Misiones, con su dinamismo productivo y comercial, se consolida como un escenario donde las compañías no sólo venden pólizas, sino que construyen relaciones de largo plazo.

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Quiénes son los grupos opositores en Irán y qué cambios reclaman

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Irán atraviesa la mayor ola de protestas antigubernamentales desde la Revolución Islámica de 1979, impulsada por el deterioro económico, la fuerte depreciación de la moneda y el empeoramiento de las condiciones de vida. Las manifestaciones, que se extendieron a todas las provincias del país, expusieron la debilidad social del régimen teocrático, pero también la profunda fragmentación de la oposición política, tanto dentro como fuera del país.

Según estimaciones de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, más de 3.000 manifestantes han muerto como consecuencia de la represión estatal. En paralelo, un funcionario iraní declaró a Reuters que al menos 2.000 personas fallecieron, atribuyendo los hechos a la acción de “terroristas”. La respuesta gubernamental ha sido calificada por expertos como una represión sin precedentes.

Un régimen teocrático bajo presión económica y social

Desde 1979, Irán funciona como una teocracia, donde la máxima autoridad política y religiosa recae en el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, por encima del presidente. El sistema controla de manera estricta la actividad política, los medios de comunicación y las libertades civiles.

Las protestas actuales se originaron en un contexto económico crítico: la inflación alcanza el 50%, mientras que la moneda iraní se depreció un 68% en lo que va del año en el mercado paralelo. A esto se suman cortes de electricidad, escasez de agua y una pérdida generalizada del poder adquisitivo que afecta a todas las clases sociales.

Pese a la magnitud de las movilizaciones, los analistas coinciden en que no se observan fracturas internas en el poder político ni militar. Apenas se registró un llamado del presidente Masud Pezeshkian a “escuchar a los manifestantes”, sin cambios estructurales posteriores.

“Las protestas no tienen un liderazgo reconocible. Los principales disidentes dentro de Irán han sido ampliamente perseguidos, encarcelados y silenciados”, explicó Juan Moscoso del Prado, investigador del Centro de Economía y Geopolítica Global de Esade (EsadeGeo). En ese sentido, advirtió que no existen hoy “fuerzas alternativas de gobierno claras”.

Reza Pahlavi y la oposición monárquica en el exilio

Uno de los rostros más visibles de la oposición externa es Reza Pahlavi, hijo del último sha de Persia, derrocado en 1979. Exiliado en Estados Unidos, Pahlavi volvió a posicionarse como alternativa ante un eventual cambio de régimen, en un contexto en el que los cánticos a su favor se multiplicaron durante las protestas.

En 2018, un grupo de 40 activistas iraníes en el exilio fundó un partido de oposición que lo respalda y que apoyó la política de “máxima presión” impulsada por la administración de Donald Trump contra Irán. En 2022, Pahlavi presentó un plan de 100 días para un gobierno interino, aclarando que “no se trata de restaurar el pasado”, sino de “garantizar un futuro democrático”.

Nacido en Teherán, Pahlavi se ha consolidado como uno de los críticos más visibles del ayatolá Jamenei y promueve una transición hacia un Estado secular y democrático.

MKO y el peso controversial de los Muyahidines del Pueblo

Otro actor relevante en el exilio es el grupo Muyahidines del Pueblo de Irán (MKO), considerado uno de los movimientos opositores más grandes y con mayores recursos. Sin embargo, su legitimidad dentro del país es cuestionada.

Según explicó Ali Dashti, del servicio persa de la BBC, el grupo “tiene dinero e influencia”, pero es ampliamente rechazado por sectores de la sociedad iraní debido a su papel durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), cuando combatieron del lado iraquí.

Tras la Revolución Islámica, el MKO se enfrentó al nuevo régimen luego de que su líder Masud Rayaví fuera impedido de competir electoralmente. Desde entonces, el movimiento impulsó una lucha armada para derrocar al gobierno. Rayaví no aparece en público desde hace años, y sus seguidores reconocen a Mariam Rayaví como “la presidenta de Irán en el exilio”.

Pese a su fuerte red de contactos internacionales, el grupo enfrenta una profunda resistencia social dentro del país.

Reformistas y el límite del cambio desde dentro

En el interior de Irán, uno de los sectores opositores más tradicionales es el de los reformistas, integrado por exfuncionarios, clérigos críticos y dirigentes políticos que históricamente promovieron cambios graduales dentro del sistema.

Con el tiempo, este espacio se fracturó entre quienes consideran agotada la vía reformista y quienes aún creen posible una transformación parcial. Entre los dirigentes que endurecieron su postura se destacan Mir-Hosein Musaví, ex primer ministro, bajo arresto domiciliario desde 2011, y Mehdí Karrubí, expresidente del Parlamento, detenido ese mismo año y liberado en 2025.

También adquirió protagonismo Mostafa Tajzadeh, exviceministro del Interior durante la presidencia de Mohamed Jatamí, con críticas directas al líder supremo. En paralelo, figuras como Hasan Rohani, Mohamed Jatamí, Mohammad Fazeli y Abbas Abdi representan una corriente que aún apuesta a reformas parciales.

“Mujer, Vida y Libertad”: el motor generacional de la protesta

El movimiento “Mujer, Vida y Libertad” emergió tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, mientras se encontraba bajo custodia policial por no llevar correctamente el velo. Ese episodio marcó un punto de inflexión y dio origen a un movimiento espontáneo, descentralizado y transversal.

Integrado por mujeres, jóvenes, minorías étnicas y asociaciones feministas, el movimiento reúne también a partidos kurdos y baluches, que reclaman mayor autonomía sin plantear necesariamente la secesión. Su base ideológica es diversa, con un fuerte componente progresista y de izquierda.

Según Moscoso del Prado, quienes hoy lideran las manifestaciones dentro del país son jóvenes menores de 30 años, que representan aproximadamente la mitad de la población iraní, con alto nivel educativo y una marcada distancia respecto de los valores ideológicos de la República Islámica.

Un escenario abierto y sin liderazgo unificado

Con una oposición atomizada, dispersa geográficamente y sin conducción central, los escenarios de cambio político en Irán aparecen como complejos e inciertos. No obstante, las demandas de transformación continúan expresándose tanto dentro como fuera del país, impulsadas por una crisis económica persistente y una represión que no logra sofocar el descontento social.

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El pragmatismo y la levedad

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Misiones cerró 2023 con un techo inédito de 110,3 mil empleos privados registrados. Dos años después, el retroceso es evidente: el dato de octubre, el último oficial, marca que en Misiones solo hay 99.225 trabajadores en el sector privado formal. Es el menor volumen de empleo de los últimos 57 meses para la provincia y se perforó el piso de los cien mil empleos por primera vez desde febrero de 2021, en plena salida de la pandemia. Es decir, los números son peores que durante la pandemia. 

Se llegó a esa cifra luego de sufrir cinco caídas consecutivas en la comparación mensual: en octubre el descenso fue de 0,9%, equivalente a la pérdida de 884 empleos respecto a septiembre. Misiones fue una de las seis provincias con mayor descenso mensual. 

Entre junio y octubre, Misiones perdió unos 3.558 empleos en el sector privado formal, y desde que asumió Milei, cayeron 9.678 empleos, lo que representa una baja del 8,9%, la sexta más fuerte del país. 

El mismo panorama, con matices, se observa en el resto de las provincias y en el promedio país. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 la cantidad de empleadores con trabajadores registrados, pasó de 512.357 a 492.223, con una contracción de 21.046 empresas. Se cerraron 30,45 empresas por día.

En el mismo período, el empleo registrado se redujo 2,77%, lo que representa una pérdida de 272.607 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.584.566 en octubre de 2025. Son casi 400 trabajadores menos por día desde que asumió Javier Milei

Datos complejos para alguien que se jacta de ser especialista en generar riqueza con o sin dinero. Sin embargo, el Presidente y sus convencidos, deciden simplemente obviarlos. 

En contraste, el Presidente y su equipo económico empezaron el año celebrando el dato de la inflación como “el más bajo” de los últimos años. El índice de precios al consumidor aumentó 2,8% en diciembre, lo que arroja una suba de 31,5% para todo 2025 en Argentina, 86 puntos porcentuales menos que el año previo (117,8%) y el más bajo de los últimos ocho años. Datos correctos que no dicen todo: megadevaluación en diciembre de 2023, virtual congelamiento de salarios y una suba de tarifas que no termina nunca de acomodarse. Elementos que esconden la real dimensión del esfuerzo de los argentinos para sobrellevar el costo del ajuste, que muy poco fue asumido por “la casta”. 

También se omite reconocer que la inflación está lejos de estar knock out como celebró el Presidente en unos comics que lo tienen como protagonista. En mayo del año pasado se frenó el proceso de desinflación y desde entonces, no para de subir. El 2,8 por ciento de diciembre fue más alto que en noviembre. En el NEA el dato del último mes del año también fue impactante, con un alza del 3,4% y una aceleración por cuarto mes consecutivo. La región tuvo el mayor incremento de precios del país, aunque en términos interanuales, mostró un incremento del 28,8%, el más bajo desde el 2017.

En el NEA, la suba mensual de diciembre presentó una aceleración de un punto porcentual respecto al mes previo (2,4% en noviembre) y fue la primera vez desde abril pasado que supera el techo del 3% mensual, lo que equivale a la suba más fuerte desde agosto de 2024 en la región. Esta aceleración también se vio a nivel general nacional y en las regiones, pero en magnitudes inferiores al nordeste. 

¿Dónde estuvieron las subas más alarmantes? Alimentos y Bebidas no alcohólicas, con 4,8%, fue el indicador más alto de los últimos 17 meses, con la carne como protagonista, con una escalada de 10,3%)

El Gobierno celebró el último dato de inflación como un hito político. “Es un logro extraordinario”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el resultado a un conjunto de factores que incluyen el reacomodamiento de precios relativos, la flotación cambiaria y una fuerte contracción de la demanda de dinero, fenómeno que explicó como consecuencia de una dolarización masiva de la ciudadanía, incentivada -según su lectura- por la oposición. El Presidente replicó el mensaje con entusiasmo y volvió a exaltar la figura de su ministro: “Toto, el más grande”.

Desde una perspectiva histórica, el dato tiene respaldo. Para encontrar una inflación anual menor a la actual hay que retroceder hasta 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el índice fue de 24,8%. Aquel año tuvo además un valor simbólico: fue el primero elaborado por un organismo estadístico normalizado, luego de casi una década en la que las cifras oficiales habían perdido credibilidad por la manipulación política. Sin embargo, esa tregua fue efímera. La inflación volvió a acelerarse hasta 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Más tarde, la parálisis económica provocada por la pandemia permitió en 2020 una inflación más baja, del 36,1%, durante la gestión de Alberto Fernández. El alivio tampoco duró: el proceso derivó en una escalada que culminó en 2023 con una suba del 211,4%, la más alta del mundo.

Pero los números admiten más de una lectura. El informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, introduce matices que contrastan con el triunfalismo oficial. No solo confirma que la desaceleración se detuvo, sino que también aleja la promesa presidencial de una inflación convergiendo a cero hacia mitad de año. Desde la asunción de Javier Milei, el menor registro se alcanzó en mayo pasado, con 1,5%. A partir de allí, la inflación retomó un sendero de aceleración suave pero persistente.

El detalle de los rubros explica buena parte de esta dinámica. En los últimos meses, los alimentos -la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos- volvieron a empujar el índice. 

A esto se sumó el impacto de las tarifas reguladas -educación, agua, electricidad, gas y combustibles-, afectadas por el recorte de subsidios aplicado por el Gobierno. 

El esquema antiinflacionario se apoyó básicamente en dos anclas: el tipo de cambio y los salarios. En 2025, según datos oficiales, los salarios del empleo formal crecieron casi un punto por debajo de la inflación. Al mismo tiempo, el dólar se mantuvo contenido mediante un régimen de bandas con un techo de actualización mensual del 1%. Tras meses de advertencias sobre los riesgos del atraso cambiario, el equipo económico decidió flexibilizar el esquema a partir de enero: desde ahora, el dólar oficial puede ajustarse como máximo al ritmo de la inflación. En febrero, ese límite será el porcentaje de diciembre.

Aun así, los economistas advierten que la inercia sigue presente. Incluso en un escenario de relativa calma, los precios locales suben en un mes lo que en países vecinos como Uruguay o Brasil aumenta en un semestre.

En ese contexto, la meta presidencial de una inflación tendiendo a cero hacia mitad de año aparece como poco realista. En el mejor de los casos, los especialistas proyectan un retorno a niveles inferiores al 2% mensual. El desafío inmediato es estabilizar la oferta y la demanda de dólares y reducir las expectativas de una nueva devaluación, que actúan como motor de remarcaciones. 

El presupuesto aprobado por el Congreso proyecta para 2026 una inflación anual del 10,1%, equivalente a un promedio mensual del 0,8%. Las estimaciones privadas, sin embargo, duplican esa cifra y la ubican en torno al 20%. Se trata de una inflación menor a la del año anterior, pero que ya no reproduce la velocidad de caída observada en los primeros dos años del Gobierno de Milei.

El enfriamiento de las expectativas también tiene razones políticas y financieras. Aunque el oficialismo revalidó su fuerza en las elecciones de medio término con el 40% de los votos, el mercado incorporó otros elementos al análisis: la flexibilización cambiaria y la fragilidad exhibida por el programa económico en 2025, cuando, en medio de tensiones financieras y electorales, el Gobierno recurrió primero a un rescate de 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional y luego a un auxilio equivalente del Gobierno de Estados Unidos, cuando Donald Trump, que intervino de manera directa en el mercado cambiario local.

El relato del “logro extraordinario” choca con la experiencia cotidiana de los hogares. Durante 2025 no se verificó una baja generalizada de precios, sino una recomposición claramente regresiva. Los alquileres y gastos conexos encabezaron las subas, con un aumento acumulado del 70,3%, más del doble de la inflación general. La desregulación y la escasez de oferta transformaron el acceso a la vivienda en un privilegio: hoy, el 25% de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al alquiler.

La educación privada acumuló un incremento del 52,2%, profundizando el castigo sobre las familias que recurren a ella como refugio frente al deterioro del sistema público. Los servicios regulados y los alimentos, pilares del consumo popular, también crecieron por encima del promedio. La carne vacuna, por ejemplo, registra aumentos interanuales de entre el 60% y el 72%.

Nada de esto es casual. Es el resultado de una estrategia que primero contuvo artificialmente precios clave por motivos electorales y luego los liberó de forma abrupta. A la par, el ancla salarial terminó de cerrar el esquema. Mientras los precios de los bienes esenciales se dispararon, los ingresos se contrajeron con fuerza. Distintos informes señalan que el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 30% de su poder de compra desde diciembre de 2023 hasta fines de 2025, cuando se ubicó en torno a los 322.000 pesos. Las estimaciones van del 31,4% al 35%. Los salarios públicos nacionales cayeron un 32,6% y gran parte de las paritarias privadas también cerraron a la baja, con pérdidas reales de hasta el 7% en el primer trimestre de 2025.

El mecanismo es transparente: una devaluación inicial que licuó los ingresos, seguida por una contención salarial efectiva. En ese esquema, la desaceleración inflacionaria existe, pero su costo social también. Y es allí donde el “logro extraordinario” deja de ser una verdad indiscutible para convertirse en una afirmación profundamente discutible.

Los datos son demoledores para el relato libertario. Pasada ya la mitad del mandato, Milei no genera ni riqueza ni empleo. Y tampoco logra contener la inflación, que desde mayo del año pasado, entró en una tendencia alcista que no parece encontrar techo. Los convencidos eluden la discusión y apelan a la herencia recibida -como la resaca kirchnerista hacía con Macri- o prefieren hablar de otros temas menos comprometedores. Uno de los temas favoritos es buscar otros culpables. Los apuntados son los gobernadores o las provincias que “no hacen el ajuste” y gastan la “riqueza” de la Nación. O no se suman al festival desregulador.

Nuevamente, los datos contrastan con el relato. Las cuentas de las provincias están mucho más ordenadas que las de la Nación y algunas destacan por una administración austera y equilibrada. 

Las cuentas de Misiones estuvieron esta semana en debate, con las tácticas incendiarias del ex tenista Diego Hartfield, torpemente rebatidas por los interlocutores del oficialismo. El libertario tiene la ventaja de jugar sin presiones ni responsabilidad de gestión. En esas ligas, la ignorancia puede ser una virtud.

Misiones exhibe uno de los mejores resultados en materia de equilibrio económico, pese a que fue una de las únicas seis provincias que registró una caída de sus ingresos totales, que en su caso fue del 0,2%. Esta baja respondió, en primer lugar, a una menor recaudación: los ingresos tributarios descendieron 0,8%, traccionados por los de origen provincial, que retrocedieron 4,8%. 

Los únicos conceptos que mostraron incrementos fueron las Contribuciones a la Seguridad Social (12,8%) y las Transferencias de Capital (194,4%), aunque en este último caso cabe señalar que representan apenas el 0,1% de los ingresos totales.

La caída de los ingresos obligó, necesariamente, a un rediseño del gasto, que se reflejó con claridad en el período analizado. El gasto total provincial se incrementó apenas 0,5% en términos reales, lo que posicionó a Misiones como la provincia con la menor suba de erogaciones de todo el país. Este resultado, en una mirada superficial, podría dar lugar a lecturas simplistas en clave de “ajuste”, pero un análisis más fino muestra una dinámica diferente.

Los dos componentes más sensibles del gasto escaparon a la tendencia general y exhibieron aumentos significativos: el gasto en personal creció 14,2% y las prestaciones de la seguridad social lo hizo en 23,2%. 

La contención del gasto no se apoyó en recortes sobre áreas particularmente delicadas como la salarial o la previsional. Además, tampoco se descuidó el impulso al desarrollo: si bien se trata de volúmenes relativamente menores en comparación con otros motores del gasto, las transferencias de capital al sector privado crecieron 91,8% y al sector público 257%. A esto se sumó un aumento del 15,6% en la inversión financiera, destacándose que una porción relevante de este rubro se destinó al otorgamiento de créditos para la producción.

En sentido contrario, los mayores recortes se concentraron en los Servicios no Personales (un rubro usualmente asociado al denominado “gasto político”), que cayeron 3,0%, y en las Transferencias Corrientes, con una baja del 12,6%. El gasto en intereses de la deuda, por su parte, aumentó 42,7% debido a pagos a organismos internacionales y al Gobierno nacional, entre otros conceptos, aunque con la particularidad de que, pese a su crecimiento, la deuda mantiene un peso casi marginal dentro del gasto provincial (apenas 0,3%). En cuanto al gasto de capital, la inversión real directa se redujo 35%, aunque esta caída fue parcialmente compensada por el mayor dinamismo de las transferencias al sector privado y del crédito productivo.

Con ingresos cayendo 0,2% interanual y gastos creciendo solo 0,5%, el resultado fiscal de Misiones no se vio comprometido. La provincia registró un superávit primario superior a los 90 mil millones de pesos y un superávit financiero cercano a los 83 mil millones, destaca Alejandro Pegoraro en su columna de este domingo en Economis.

Misiones no gasta tanto y cuida el equilibrio, aún con menores ingresos. Prioriza sostener la actividad económica -es una obsesión de Hugo Passalacqua- y acelera cuando hay que acelerar. 

El Gobernador sorprendió con una de las decisiones fiscales más relevantes de los últimos años para el sector energético: la reducción drástica del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a la venta mayorista de combustibles, que pasará a tributar 1%, cuando estaba alcanzada por una alícuota del 4,5%. La medida implica una baja superior al 75% de la carga impositiva y busca equiparar el tratamiento tributario del combustible al de la actividad industrial. Tendrá un fuerte impacto en los costos operativos de empresas y también en la logística.

Hasta ahora, la comercialización mayorista de combustibles estaba gravada como una actividad comercial, lo que generaba una distorsión impositiva en una cadena de valor estratégica para toda la economía. El nuevo esquema reconoce su rol productivo y logístico, y lo alinea al tratamiento que reciben las actividades industriales, reduciendo de manera significativa el costo fiscal que enfrentan los operadores del sector.

La resolución establece con claridad que la venta mayorista de combustibles para reventa comprendidos en la Ley Nacional 23.966 pasará a tributar una alícuota del 1%, mientras que la venta mayorista general de combustibles y lubricantes continuará gravada al 4,5% . De este modo, se diferencia explícitamente al eslabón que abastece al mercado interno y a las estaciones de servicio.

El propio texto oficial fundamenta la medida en la necesidad de “evitar distorsiones impositivas, fortalecer la competitividad del sector y promover condiciones equitativas que favorezcan la inversión y el sostenimiento de la actividad económica en la Provincia” . En términos prácticos, esto significa crear un entorno más favorable para que las empresas que importan, almacenan y distribuyen combustibles puedan operar con mayor previsibilidad y menores costos.

La política fiscal es una herramienta y no un dogma. No será la única medida. Passalacqua y el equipo económico trabajan constantemente sobre lo impositivo. “Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, explica Passalacqua. 

La preocupación principal es cuidar el empleo, que en este escenario se convierte en una tarea titánica, ya que en paralelo, los recursos son cada vez más escasos. La situación amerita incluso refuerzos en áreas sensibles, como el ministerio de Trabajo, que enfrenta una demencial tensión entre quiebras, despidos -muchísimos-, y conciliaciones.

El equilibrio que sostiene Misiones adquiere otro cariz cuando se pone la caída de ingresos en la balanza. La recaudación de diciembre fue menor a la de enero de 2024 y con una inflación del 31 por ciento. Malabarismo.

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Femicidios en Argentina 247 víctimas en 2025 y ningún mes con menos de 15 casos

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Durante 2025 se registraron en Argentina 247 víctimas de femicidio, según el Informe Anual del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. El relevamiento confirma que, pese a una leve reducción respecto del pico alcanzado en 2023, la violencia de género extrema mantiene una presencia sostenida a lo largo de todo el año, sin que ningún mes registre menos de 15 casos.

El informe consolida un diagnóstico estructural: la problemática no muestra quiebres estacionales ni descensos significativos, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas persistentes, focalizadas y con alcance territorial efectivo.

Tipología de los crímenes y continuidad temporal

Del total de 247 víctimas contabilizadas en 2025, el Observatorio identificó 200 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 4 transfemicidios, 9 suicidios feminicidas y 17 casos asociados a contextos de narcotráfico y crimen organizado. Esta clasificación permite dimensionar la diversidad de escenarios en los que se manifiesta la violencia letal por razones de género.

Si bien las cifras de 2024 y 2025 muestran una baja en relación con el máximo registrado en 2023, el informe advierte que la violencia se mantiene constante durante los doce meses del año. En términos estadísticos, durante 2025 se cometió un femicidio cada 35 horas, lo que equivale a un promedio semanal de 4,7 víctimas.

Este dato pone de relieve la persistencia de la violencia extrema como fenómeno estructural, más allá de variaciones coyunturales en los registros anuales.

El hogar como principal escenario de riesgo

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la localización de los hechos. Según el Observatorio, el 60% de los femicidios ocurrieron en el domicilio de la víctima o en la vivienda compartida con el agresor, lo que confirma que el espacio privado continúa siendo el entorno más inseguro para las mujeres.

En relación con el vínculo entre víctima y victimario, en el 84% de los casos existía una relación previa, predominantemente parejas o exparejas. En contraste, solo el 5,5% de los femicidios fueron cometidos por personas desconocidas, un dato que refuerza la centralidad de la violencia intrafamiliar y de pareja dentro del fenómeno.

El impacto de estos crímenes trasciende a las víctimas directas. El informe contabilizó 133 niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de los femicidios registrados durante el año, una dimensión colateral que profundiza las consecuencias sociales de la violencia de género.

Distribución territorial y tasas provinciales

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires encabezó el registro con 95 casos, seguida por Santa Fe con 30 femicidios. Sin embargo, el análisis por tasa en relación con la población femenina modifica el mapa del riesgo.

Al considerar la incidencia proporcional, las provincias con los índices más elevados de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones y Neuquén, lo que evidencia disparidades territoriales significativas y la necesidad de enfoques diferenciados en el diseño de políticas públicas.

Un insumo clave para las políticas públicas

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación fue creado en 2016 y sostiene de manera continua su tarea de monitoreo y sistematización de datos. El objetivo central de este trabajo es producir estadísticas confiables que permitan diseñar, evaluar y ajustar políticas públicas destinadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, en línea con la legislación nacional vigente y los compromisos internacionales asumidos por la institución.

El informe anual 2025 vuelve a poner en evidencia que, aun en contextos de reducción relativa de los registros, la violencia femicida continúa siendo un problema estructural, persistente y territorialmente desigual, que exige respuestas institucionales sostenidas y basadas en evidencia.

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